Una salvajada ecológica

RÍOS EN GALICIA HAN SUFRIDO IRREPARABLES DAÑOS.

Una salvajada ecológica

Juan B. Gómez
opinión@prensa.com

Dice el señor Carlos Ernesto González Ramírez, en un artículo publicado en La Prensa el 21 de julio pasado: “ Yo me atrevo a asegurarles a estas personas [las que nos oponemos a la construcción de hidroeléctricas] que se equivocan. No es cierto que las hidroeléctricas sean inversiones destructoras de la naturaleza [si se llevan a cabo en apego a las normas vigentes para la protección del medio ambiente…]. Y no afectan los ecosistemas de forma negativa”

Vamos a ver todas estas cosas con calma, señor González Ramírez. Tengo en mi poder una caudalosa información que nos ha entregado un amigo español en la que se expresa todo lo contrario.

En esta valiosa documentación van enumerando, uno a uno, cómo se han destruido los ríos en Galicia, luego de instaladas las hidroeléctricas. Leamos:

“En pleno río Limia, un río histórico, Energía Orensana S.A. mete una minicentral que es una auténtica salvajada. No respeta nada, ni el caudal ecológico, ni tiene escalas ni nada que se le parezca… es la explotación a costa de todo. Una vergüenza…”

Y lo mismo ha ocurrido en todos los ríos en que se han construido hidroeléctricas. El río Tuño (“da pena verlo, ha quedado inservible”); el Edo, “esta minicentral es penosa. Las escalas son una burla al ciudadano”. El Cerves. El Deva. El Barbantiño…

Sería muy largo enumerar todos los desastres ecológicos, turísticos y sociales que trajo a la región de Galicia la instalación de las hidroeléctricas. Pero ahora los gallegos quieren salvar la situación y dicen:

“El Ministerio de Medio Ambiente frena 4 minicentrales hidroeléctricas en Burgos y Orense” (viernes, 18 de enero, 2008).

“El Ministerio de Medio Ambiente frena dos minicentrales hidroeléctricas en la demarcación del Ebro”.

“Fenosa renuncia a minicentrales en el Ulla por la presión social”.

“La Xunta frena nueve minicentrales concedidas por el PP en el río Ulla”.

“La Xunta revisa el Plan Hidroeléctrico y pone en jaque 71 minicentrales”.

“Los ríos gallegos, en general, no soportan ninguno el impacto ambiental de las minicentrales, debiera pararse su construcción y desmantelar la mayoría de las que hay construidas, aunque el mal sea ya irreversible”.

“Las minicentrales que se construyen son la mayoría privadas y por lo tanto sujetas a obtener el máximo lucro”.

“El número de minicentrales, de momento 300 en Galicia, es de locos. Son todas subvencionadas, por lo tanto es un auténtico negocio y por el contrario el control, al menos de las de Orense, es nulo. Son los amos y hacen lo que les viene en ganas con el río. No hay vigilancia de ningún tipo y producen la muerte del río en muchos kilómetros”.

“Desaparece la trucha y otras especies”.

“El lugar queda desgraciado turísticamente e incluso las orillas se vuelven lugares peligrosos”.

“Ultimamente empieza uno a enterarse de que las construcciones producen mortandad en muchos kilómetros, por ejemplo fallos con el cemento”.

“El 10% del caudal ecológico, generalmente es de vergüenza y no permite vivir ni a las ramas”.

“Inunda los cauces de arena por los desmontes, y dejan el río inservible en varios kilómetros”.

“Podredumbre es todo lo que queda debajo”.

“Las especies migratorias, truchas, salmón, anguilas, se les corta el ciclo, además muchas mueren en las turbinas de la central”.

“Las desgracias están preparadas en cualquier río que tenga una presa”.

A propósito de esto último, decía Carmencita Tedman (líder del movimiento por la conservación del medio ambiente) que ella retaba a que le señalaran un solo río en donde hubieran construido una hidroeléctrica que no hubieran destruido su curso. Todos quedan destruidos.

Podría seguir argumentando sobre lo peligroso que es, para nosotros los chiricanos y todos los panameños, que se construyan hidroeléctricas por todas partes. En Chiriquí ya se han otorgado 56 concesiones.

Y lo más peligroso es que vengan millonarios como Carlos Slim a comprar la energía para llevarla a otros países.

Para terminar, me permito decirle al señor González Ramírez, que no veo la relación que puede tener el temor que se destruyan nuestros ríos y la construcción del Canal de Panamá, o las torres gemelas o las pirámides de Egipto.

En los primeros tiempos de la historia la prescripción de crecery multiplicarse era buena. Hoy es nefasta y obedecerla sería desastroso.

El humorista español Julio Canba dijo en su obra Los perros de mister crutz: “Todos sabemos que la propiedad privada, por unas razones o por otras, es en nuestros días punto menos que intransmisible en casi todo el mundo, y que de padres a hijos solo se transmiten ya el bosio, la tuberculosis, el cretinismo, el genio y demás taras fisiológicas de la triste humanidad”.

Y Mark Van Doren decía en La profesión de Don Quijote: “Lo que realmente importa en últimos términos es manifestar grandeza de ánimo”.

De lo anterior se saca la siguiente conclusión: es muy importante pensar bien las decisiones que se toman, sobre cosas tan importante como es el caso de la construcción de hidroeléctricas, que sin duda destruirían los ríos chiricanos.

El autor es periodista

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