Historia del Río Chagres

Historia del Río Chagres

Jaime Massot

El río Chagres, desde el punto de vista hidrológico, ha sido meticulosamente observado y estudiado desde que los franceses iniciaron la construcción de un canal a nivel en 1881. Sin embargo, su historia se remonta varios siglos antes cuando, para los conquistadores españoles, era fundamental encontrar una vía de comunicación entre los dos océanos que pusiera en contacto a España con las recién conquistadas tierras de Perú y Bolivia.

Este río se llamó originalmente “Río de los Lagartos”, nombre puesto por Cristóbal Colón en su cuarto viaje, en 1502. “Chagre” era el nombre del jefe indígena que controlaba la parte alta del Chagres durante la conquista española; con el tiempo se le empezó a llamar “el Río de Chagre.” Este nombre continuó por unos años hasta que alguien le añadió la letra “s” y desde entonces se llama río Chagres.

Rio Chagres. El antiguo grabado muestra la gran actividad que tuvo el Rio Chagres y la importancia como medio de comunicación a través del Istmo

Río Chagres. El antiguo grabado muestra la gran actividad que tuvo el Río Chagres y la importancia como medio de comunicación a través del Istmo. Fuente: http://bellsouthpwp.net/r/u/ruiz_b/Argonauts/ChagresRiver.jpg

La idea de un paso de agua a través del Istmo de Panamá para unir los océanos Atlántico y Pacífico surgió a comienzos del siglo XVI, cuando Vasco Núñez de Balboa cruzó el Istmo en 1513. En ese entonces descubrió que tan solo una estrecha franja de tierra separaba los dos océanos. Más adelante, un decreto emitido en 1534 por el rey Carlos I de España ordenó al gobernador regional de Panamá levantar los planos para trazar una ruta hacia el Pacífico siguiendo el río Chagres. Este fue el primer estudio realizado para la construcción de un canal que permitiera a los buques cruzar de un océano al otro por Panamá. Cuando se terminó el levantamiento del mapa el gobernador opinó que sería imposible lograr tal hazaña. Por lo anterior, el Rey desechó la idea del proyecto clamando que “el hombre no debe separar lo que Dios ha unido”.

A finales del siglo XVI, luego de la destrucción de Nombre de Dios por los piratas, el rio Chagres asumió la función de paso continuo a través del istmo; se convirtió en la principal puerta de América desde el Atlántico. La ruta remontaba el rio desde el Fuerte de San Lorenzo hasta la población de Venta de Cruces; desde allí la mercancía y las personas eran trasportadas en muía hasta la ciudad de Panamá. También existía el Camino Real, ruta por donde se dirigían las riquezas extraídas en Sudamérica hacia Portobelo, plaza de las grandes ferias de intercambio entre España y sus colonias durante 200 años.

Para 1820, cuando el poder español en el Nuevo Mundo empezó a decaer, personas de diferentes países, sin mucho conocimiento técnico o científico, empezaron a expresar su visión de un canal por el istmo. Sin embargo, el Coronel Charles Biddle, enviado por el presidente Andrew Jackson a comparar las rutas de Panamá y Nicaragua, contradijo estas teorías. Luego de recorrer el rio Chagres en canoay caminar hasta la ciudad de Panamá; Biddle declaró que la construcción de un canal por Panamá sería la tontería más grande. Según un mapa de la época (1832), el rio Chagres tenía como principales tributarios a los ríos Gatún, Trinidad, Pequení y Gatunciflo. Otros ríos ampliamente conocidos en la actualidad, como el Ciri Grande y Boquerón, no son mencionados.

Fuente: http://www.apl.com/history/art/timeart/panama.gif

En conjunto con el Camino de Cruces, el rio Chagres se mantuvo como ruta interoceánica, especialmente durante la fiebre de oro en California, hasta la construcción del ferrocarril en 1855. Para este período (1861) fue establecida la primera estación de registro de lluvia del país en la islaTaboga, donde sólo se tomaban observaciones intermitentes. Adicionalmente, la Compañía del Ferrocarril de Panamá instaló otra estación de lluvia en Colón (1862) que realizó lecturas hasta 1874.

El 30 de diciembre de 1879, seis meses después del Congreso Universal en París, llegó Ferdinand De Lesseps al puerto de Limón. Sólo un mes antes, en el cruce del poblado de Barbacoas, el río Chagres había destruido el puente del ferrocarril y dejado 30 millas de rieles a 15 pies bajo el agua. Esto debió señor de advertencia para De Lesseps del poder destructivo del Chagres, sin embargo, el Boletín del Canal Interoceánico de la época sólo menciona un pequeño retraso por razones inexplicables y no señala nada sobre la destrucción del puente, la vía del ferrocarril o las inundaciones ocurridas.

En 1881, al iniciarse la construcción del canal a nivel, la Compañía Universal del Canal Interoceánico restableció la estación pluviométrica en Colón e instaló nuevas estaciones en Balboa, Gamboa y en la Isla Naos. Además, situó estaciones de registro de niveles y mediciones de caudal en Gamboa y Bohío (en el río Chagres) y efectuaron estudios de la temperatura del aire y velocidad del viento en Colón, Panamá y en el interior. Igualmente, registraron las temperaturas del agua, variaciones de las mareas en al Atlántico y Pacífico, y mantuvieron lecturas de la presión barométrica en la ciudad de Colón.

Durante la construcción del Canal por parte de los franceses, las inundaciones constituyeron un serio problema debido a lo empinado del terreno, el agua de la lluvia se acumulaba con rapidez formando corrientes que fluían con fuerza hacia el río Chagres aumentando en poco tiempo su nivel y provocando inundaciones. Los constructores sufrieron periódicamente la desalentadora barrida de puentes y equipos. Además, decenas de miles de toneladas de tierra, roca y escombros se volvían a depositar en las mismas áreas que con tanta dificultad habían sido excavadas.

Para 1887 los deslizamientos en el Corte Culebra, las crecidas del Chagres, el clima lluvioso, las enfermedades, los altos gastos, y la ineficiencia llevó a un cambio en el tipo de canal a construir, en vez de ser a nivel sería de esclusas. Para esta época, la Compañía Universal del Canal Interoceánico estaba en la quiebra y, por lo tanto, todas las mediciones y registros hidrometeorológicos fueron suspendidos en 1889.

En 1894 la Nueva Compañía del Canal se hizo cargo de los trabajos de construcción de un canal de esclusas por el istmo. Se reiniciaron los registros en las estaciones abandonadas y se construyen nuevas estaciones de registro de lluvia. Además se instalaron modernos equipos de registro continuo como barógrafos, termógrafos (1897) y sismógrafos (1900). Igualmente se estableció la estación del río Chagres en Alhajuela (15 de abril de 1899) pero debido al fracaso de la Nueva Compañía, todas las propiedades y derechos de la compañía francesa fueron compradas por los Estados Unidos en 1904. Es interesante observar que la estación de Alhajuela permaneció, hasta 1929, como la única registradora de niveles y estimados de descarga diaria de agua en lo que era conocido como “la parte alta del Chagres”.

Durante el periodo del canal francés, de 1880 a 1904, se registraron cinco crecidas de consideración, sin embargo, es importante recalcar que las mediciones de comente eran realizadas por medio de flotadores y que estudios posteriores muestran que estos valores son mayores que las medidas utilizando molinetes. No obstante, no se hicieron ajustes a los registros publicados, principalmente, por razones de seguridad en el diseño de las estructuras de acuerdo a un informe, de 1915, sobre la climatología e hidrología en el Canal de Panamá

El 14 de junio de 1905 se crea el Departamento de Meteorología e Hidráulica de Ríos (Comisión del Canal ístmico) y su nombre cambia, posteriormente, a Sección de Meteorología e Hidrografía. El Departamento establece de forma inmediata 22 estaciones de lluvia; nueve de las cuales utilizaban cubetas basculantes. Menos de un año después, ocho de las estaciones son descontinuadas ya que se encontraban fuera de la Zona del Canal Durante 1906 y 1907 se realizan mediciones de caudal por medio de flotadores y molinetes en Alhajuela, Gamboa, Bohío, Lagartera, y Gatuncillo. A partir del 1 de enero de 1908, todas las mediciones de comentes se ejecutan por medio de molinetes; metodología que continua en la actualidad.

Como eventos hidrológicos de importancia, para el periodo inicial de construcción por parte de los norteamericanos, tenemos las crecidas del Chagres. Para 1906, específicamente el 3 de diciembre, el nivel en la estación de Alhajuela alcanzó una altura de 119.30 pies s.n.m.m. (sobre el nivel medio del mar) con una descarga máxima instantánea de 92,100 p3/s; calculada en forma indirecta (extensión de las curvas de descargas) Este valor, recalculado mediante aforos dé crecidas posteriores, ascendió a 126,400 p3/s; casi el doble de la descarga máxima permitida, actualmente, desde la represa de Madden antes de declarar una emergencia en el Canal.

Antes de la inauguración del Canal, en 1914, hubo varias crecidas de importancia y una en particular vale la pena resaltar. El 26 de diciembre de 1909, a las 7 p.m., el río, en lo que se conocía como la parte alta del Chagres, alcanzó un nivel 121 pies en Alhajuela o sea una descarga máxima instantánea de 140,000 p3/s. Esta crecida interfirió seriamente las obras de construcción del Canal y estaciones de registro de lluvia, posteriormente descontinuadas como Bohío, Tabernilla, San Pablo, y Culebra, muestran registros históricos de importancia. La corriente del río Chagres, en Vigía, arrastró la estación registradora de niveles y la casa del observador. La escorrentía, para la cuenca del Canal, se estimó en 41 billones de p3; equivalente a una lámina de agua de 13.69 pulgadas.

Luego de finalizar gran parte de la construcción del Canal y el llenado del lago Gatún, en 1912, se estandariza la recolección de los datos hidrológicos. Ocho estaciones que registraban los niveles del Chagres y sus afluentes son abandonadas como, por ejemplo, Bohío (río Chagres), Monte Lirio (río Gatún), y Lagartera (río Trinidad). Otras se convierten en estaciones registradoras del nivel del lago Gatún como Gamboa (río Chagres), Gatún (río Gatún) y Raíces (río Trinidad). El río Chagres queda separado en dos tramos; desde la represa de Gatún hasta el Atlántico y la “nueva cuenca del Chagres” hasta Gamboa (523 mi2) Es interesante observar que la cuenca del embalse de Gatún, de 1289 mi2, corresponde a la cuenca del Chagres o cuenca 115 de acuerdo al criterio del Proyecto Hidrometeorológico Centroamericano y publicaciones actualizadas.

Para el periodo de 1929 a 1933 se constru-yen cinco nuevas estaciones de medición de caudales y lluvia en el área aguas arriba de Alhajuela para servir de aviso de inundaciones durante la construcción de la represa de Madden. Estas estaciones se ubicaron, específicamente, en Indio, Salamanca, Chico, Peluca y Candelaria. La estación en Indio fue desactivada por la influencia del embalse de Alhajuela y sustituida por Chico; en lo que se conoce ahora como “la parte alta del Chagres” (área de drenaje de 160 mi2). Salamanca, que originalmente registraba los niveles del río Pequení, luego pasó a medir el nivel del embalse y, para la medición de caudales, fue sustituida por Candelaria y Peluca. Esta última ubicada en el río Boquerón; que antes de formarse el embalse era tributario del río Pequení.

La primera medición de corrientes, en la estación dé Chico, fue el 4 de mayo de 1932 a una elevación del río de 270.38 pies y una descarga de 728.29 p3/s. Debido a los cambios de las características geométricas e hidráulicas del rio, a través de los años, hoy en día se alcanzaría una descarga un tercio menor en la misma elevación del río. Hasta la fecha, se han realizado casi 1300 aforos (mediciones de comente) en Chico siendo la descarga máxima medida, el 27 de noviembre de 1941, de 57,361 p3/s a un nivel de 294.45 pies.

Para el diseño del futuro tercer juego de esclusas, proyecto aprobado en 1939, se determina que existía una sería deficiencia en la información disponible, específicamente, en la distribución espacial de las estaciones de lluvia. Por lo anterior, nueve estaciones son instaladas entre 1940 y 1941 para la obtener los datos adicionales necesarios.

En los estudios del proyecto del canal a nivel, de 1947, se reconoce que los datos de precipitación «ostentes hasta la fecha no son adecuados ya que estos no registraban la lluvia en los puntos altos de las subcuencas, por lo tanto, se establecen nuevas estaciones. Incluyendo, nueve estaciones pluviográficas, tres en cada cuenca, en los ríos Trinidad, Ciri y Gatún. Igualmente, para tener una mayor cobertura, de la escorrentía en la cuenca, dos nuevas estaciones hidrométricas son construidas; Los Cañones en el río Ciri Grande y El Chorro en el río Trinidad. El equipo de registro de niveles en el río Gatún fue ampliado con la adición de un cable vía y se inician mediciones periódicas de caudal.

En 1966, una crecida extraordinaria, destruye el pozo amortiguador y todo el equipo existente en Chico; incluyendo el sistema de cable vía y el registrador análogo de niveles. Se estimó, por mediciones posteriores y métodos indirectos, que la descarga pico alcanzó los 134,000 p3/s. Desde entonces, a la fecha, las lecturas de nivel del río Chagres en Chico son registradas por limnígrafos de burbujas.

El proyecto de implementación de modelos para el pronóstico de precipitación, caudal y nivel de los embalses requiere para el periodo, de 1997 a 2000, de la instalación de 10 estaciones autosuficientes de lluvia; el 50% de estas (Chamón, Limpio, Arca Sonia, Vistamares y Esperanza) ubicadas en los puntos más elevados de la cuenca alta del Chagres.

La Ley 44 de 31 de Agosto de 1999, establece los límites de la CHCP identificadas en dos regiones denominadas como: la Región Oriental (también conocida como Cuenca Tradicional o Cuenca del Río Chagres y la Región Occidental. En este mismo año se inicia la medición y análisis del potencial hídrico y manejo de las cuencas de los principales ríos en la Región Occidental de la cuenca del Canal.

Desembocadura del Rio Chagres al Cauce del Canal de Panamá en Gamboa, Colón

Vista aérea de la Boca del Río Chagres cuando desemboca al Cauce del Canal de Panamá en Gamboa, Colón. El Río Chagres es el aportador del casi toda el agua que requiere el Canal de Panamá para su funcionamiento. Foto. SMN Panamá.

Con la derogación de la Ley 44 por medio de la Ley 20 del 21 de junio del 2006, las estaciones localizadas en la Región Occidental dejan de ser operadas por la ACP. Actualmente, la red de estaciones hidrometereorológjcas consiste de 52 estaciones activas. La mayoría de estas son telemétricas que registran y transmiten datos de diferentes parámetros en tiempo real: elevaciones de los ríos (11), elevación de los lagos (9), nivel de las mareas (2), precipitación pluvial (49), temperatura del mar (2) y otros datos meteorológicos como temperatura del aire, velocidad y dirección del viento, humedad relativa, radiación solar total y presión barométrica (10). Además, se realizan aforos de los ríos una vez por mes en 10 estaciones y se miden sedimentos suspendidos…

REFERENCIA

Massot, Jaime. 2008. Historia del Río Chagres. Épocas –Ayer, Hoy, Mañana -Tercera Era (No. 10, Julio 2008).

Ver además:

Río Chagres en Wikipedia

Ríos de la ciudad de Panamá contaminados e ignorados

CIUDAD. LA CONTAMINACIÓN DE LOS CAUCES CAPITALINOS ES UN RIESGO PARA LA SALUD.

Ríos, riqueza perdida

Con las colectoras del saneamiento de la bahía se suspenderán las descargas de aguas residuales.

Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com

Los ocho ríos que fluyen por la capital panameña están “contaminados” o “altamente contaminados”. Así lo indica un informe sobre la calidad de sus aguas, de la Autoridad Nacional del Ambiente.

El informe también indica que las zonas más contaminadas están en áreas cercanas a núcleos de población, asociados a actividades comerciales e industriales.

El índice de calidad de agua toma como parámetros relevantes el oxígeno disuelto y los coliformes fecales. El médico infectólogo Xavier Sáez-Llorens explicó que la presencia en grandes cantidades de estos últimos es un riesgo para la salud, pues se pueden presentar enfermedades gastrointestinales, especialmente si el individuo es un anciano, un niño muy pequeño o una persona con problemas de defensas.

Quienes viven junto a estos cauces o están en contacto con ellos, añadió, desarrollan un grado de resistencia o tolerancia a este tipo de sustancia.

Con el saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá, hay una esperanza. En el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales señalan que a fines de 2009, cuando estén funcionando las colectoras, el cambio será evidente. Aun así, explica Ariel Rodríguez, biólogo de la Universidad de Panamá, la descontaminación no será inmediata y podrían pasar décadas antes de que los ríos sean recuperados.

rescate.Los ocho ríos que atraviesan la ciudad están contaminados.

Ríos, más que drenajes urbanos

Antes que incorporarlos al paisaje urbano, los ríos son canalizados y tapados para construir sobre ellos.

Deshechos sólidos y líquidos contaminan sus cauces y desmejoran la calidad de sus aguas.

LA PRENSA/Gabriel Rodríguez
Ambientalistas y urbanistas destacan el potencial de los ríos como áreas verdes recreativas, sin embargo, la contaminación ha impedido que en la capital esto se haga realidad.

Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com

Ninguno de los ocho ríos que atraviesan la ciudad de Panamá se salva.

Como se lee en una publicación de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), Sostenibilidad de los recursos hídricos en Panamá, mientras los ríos del interior del país todavía pueden utilizarse para la recreación y el solaz -además del uso utilitario que históricamente han tenido- los de la zona metropolitana apenas si sobreviven.

El documento establece que los ríos Cárdenas, Curundú, Matasnillo, Matías Hernández, Abajo, Juan Díaz, Tapia y Tocumen, sin excepción, están “contaminados o altamente contaminados”.

“Las zonas más contaminadas están en áreas cercanas a núcleos de población, asociados a actividades comerciales e industriales, normalmente ubicadas en las partes bajas de las cuencas o en la desembocadura de los ríos”, se lee.

De acuerdo con los resultados del Programa de Monitoreo de la Calidad del Agua Nacional efectuado desde 2002 por la Anam, la calidad del agua de los ríos citadinos es tan mala que, en algunos casos, son necesarios tratamientos especiales para utilizarlos en la industria.

Dependiendo de a qué altura del cauce se haga la medición, las actividades de recreación se hacen desde “no recomendables” hasta “no aceptables”.

Sólo especies muy resistentes sobreviven en sus aguas y su uso para consumo es dudoso.

La mayor parte de esa contaminación proviene de las aguas residuales (comerciales y residenciales) que desde siempre han caído en sus cauces, aunque con el proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá esta situación pretende enmendarse, ya que en la primera fase se construirán unos 47 kilómetros de colectores para sanear los ríos más contaminados.

Juan Antonio Ducruet, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, señala que a fines de 2009, cuando hayan empezado a funcionar las colectoras, “el cambio será evidente”, pues se suspenderán las descargas de aguas residuales y con ello disminuirán los malos olores que emanan de los afluentes.

Sin embargo, como dice Jorge Rivas, consultor de la Asociación para la Promoción de Nuevas Alternativas de Desarrollo, la salud de los ríos cambiará poco si la actitud de los ciudadanos no varía.

Contaminados e ignorados

Rico en recursos hídricos, Panamá cuenta con 350 ríos en su vertiente pacífica y 150 en la atlántica.

“Pero, históricamente se les ha dado la espalda y se ha subordinado su uso a las funciones de tránsito, de intercambio comercial”, sostiene Rivas.

Cuando un río no tiene un uso práctico, entonces se le utiliza como basurero. Siendo así, no extraña entonces que no se les haya concedido, hasta ahora, ningún valor estético o paisajístico a los cursos de agua de la ciudad.

Peor aún, condenados a ser drenajes o basureros, los ríos han adquirido mal aspecto y olor, lo que no hace sino dificultar su uso para el entorno urbano.

Emblemático es, por ejemplo, el caso del río Matasnillo, que en avenida Balboa ha sido totalmente cubierto por el complejo comercial de Extreme Planet, cerca de su desembocadura.

En el centro comercial Los Pueblos, en la vía Tocumen, por su parte, el río Juan Díaz atraviesa el complejo, pero esa zona es usada, en ambas orillas, como sector para depositar la basura de los comercios.

Aun así, en el puente que conecta a uno y otro lado del centro es escena común que los transeúntes se detengan a mirar los peces que aún sobreviven en el río, o a las iguanas que reposan en los árboles de sus márgenes.

Elemento del paisaje

Para el arquitecto urbanista Álvaro Uribe, el desuso de los ríos es un problema de “ignorancia y de codicia”.

Codicia, explica, porque se piensa que se puede disponer de las áreas de servidumbre como espacio privado, e ignorancia porque no se les ha dado el lugar que tienen en el desarrollo del entorno urbano.

En otras ciudades, recalca Uribe, se ha redescubierto el potencial de los ríos y se les ha rescatado. De cloacas, dice, han pasado a ser parte integral de los espacios públicos y han servido para rescatar barrios.

“En París, el río Sena era una cloaca y ahora se está recuperando para el turismo”, dice Uribe.

En las favelas de Brasil, están dejando de ser un canal sucio para incorporarse a la vida de estos barrios, conocidos por su violencia y su pobreza.

En el caso de Panamá, Uribe señala que el río Curundú, por ejemplo, podría rescatarse para que sirva de espacio público a los residentes del barrio del mismo nombre. “Se le puede dar carácter, convertirlo en un paseo”, sugiere, especialmente en los tramos que corren por el Parque Metropolitano.

Pero, para lograr todo esto, destaca, las autoridades deben señalar “qué no se puede hacer con el recurso agua” y hacerlo cumplir. La idea, dice, es aprender que, más que sepultarla, hay que aprender a utilizar esta bondad natural de forma más creativa.