Mercado determina precio de la energía y no el tipo de generación de energía

CONSUMO. La energía eólica debe ir a oferta pública

Mercado determina precio

Chiriquí, Herrera, Los Santos y Bocas del Toro son propicios para generar electricidad a través del viento

María De Gracia

PA-DIGITAL

Hasta el momento no se ha fijado un precio en el que podría venderse el megavatio/hora (MW) producido por la generación eólica en Panamá, reveló ayer la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP).

Un vocero de dicha entidad agregó que además de no haberse fijado un precio, tampoco se ha señalado si será más bajo o alto que el de la energía hidroeléctrica, porque esto depende de los precios que se manejen en el mercado energético a la hora de la venta.

Para Lorena Fábrega, gerente de Asuntos Corporativos de Elektra Noreste, esta distribuidora no tendría ningún problema en comprar energía eólica, siempre que está llene los requisitos para el mercado eléctrico. “Los precios dependerían de las ofertas públicas y lo que se maneje en el mercado al momento en que la distribuidora compre energía” añadió Fábrega recientemente.

Aunque en Panamá los vientos no son fuertes, el país posee algunos lugares que presentan ciertos grados de factibilidad para generar energía eólica, como las provincias de Chiriquí, Colón, Herrera, Los Santos y Bocas del Toro, e islas como Contadora y Coiba, donde se registran vientos de 7 a 6 metros/hora, aseguró el meteorólogo Aristides Lorlesse.

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Esto sólo indica que es un engaño el  suponer que generar energía un tipo particular de energía disminuiría costos. Las leyes del mercado están basados en la especulación y el juega vivo.  Por lo que es de suponerse que la energía será tan cara como siempre, a menos que se regule por ley esta especulación con el bolsillo del pueblo panameño.

Burica Press

Esfuerzo por el ambiente: captura de Carbono

Esfuerzo por el ambiente

Empresas y países cuantifican y comercializan su contribución en carbono al calentamiento global.

Muchas medidas de mitigación se calculan en función de estándares y no de valores reales.

LAPRENSA/Archivo
Captura. La UTP adelanta un proyecto que busca calcular la cantidad de carbono presente en el bosque de la cuenca del Canal.

Ana María Garzón
agarzon@prensa.com

Los países en vías de desarrollo, como Panamá, no están obligados por el Protocolo de Kyoto a reducir emisiones de carbono, sin embargo, los organismos internacionales advierten que son justamente estos países los más propensos a sufrir por las consecuencias del cambio climático. De ahí que los esfuerzos por controlar esas emisiones en estas naciones se consideran especialmente valiosos.

Según Roy Williams Goti, gerente de SGS Latinoamérica, empresa que ofrece servicios de inspección, calidad y certificación para industria y comercio, muchas empresas calculan sus emisiones de carbono para ver si tienen un balance positivo o negativo en cuanto a su contribución al calentamiento global.

Los beneficios para el país de una cuantificación de carbono se pueden ver en proyectos voluntarios de compra y venta de créditos de carbono. Las toneladas de “secuestro de carbono” pueden ser certificadas y cambiadas por contribuciones de otros gobiernos, como lo hace Costa Rica, y “es como vender oxígeno al mundo”, dice el especialista.

Sin embargo, en la mayoría de los casos este precio se establece en función de estándares y no con los valores reales de cada escenario.

Lo mismo ocurre con los planes de mitigación de impacto ambiental. En Panamá, por ejemplo, cuando una empresa u organismo se ve obligado a deforestar alguna zona de bosque, se le impone una medida de mitigación, como reforestar el doble de las áreas afectadas.

Teniendo en cuenta esta situación, el Centro de Investigaciones Hidráulicas e Hidrotécnicas, de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) adelanta un estudio que busca conocer la cantidad de carbono presente en una hectárea de bosque en la cuenca del Canal.

La idea es que los resultados funcionen como una medida más ajustada al escenario local, para establecer precios por tonelada de carbono o definir acciones de mitigación de impacto ambiental.

En Panamá, calcular la captura de carbono de los bosques húmedos tropicales ayudaría a posicionar al país en el mercado de bonos de carbono, y además a determinar con precisión las medidas de mitigación del impacto ambiental, explica Goti. El especialista añade que hacer el inventario también podría contribuir de manera similar a la imagen del país, por su apoyo al desarrollo sostenible.

OTRAS VENTAJAS

La investigación de la UTP –dirigida por el especialista José Fábrega– también podría ayudar a establecer mejores estrategias ambientales en el país.

Según Eny Serrano, técnica de saneamiento del medio ambiente, quien participa en el proyecto como practicante, los datos recogidos por el programa pueden ser contrastados con las cifras del carbono emitido por la sociedad para determinar acciones de reforestación en áreas clave, que ayuden a elevar la calidad del aire en las poblaciones.

Esto es importante, además, porque “la naturaleza no puede procesarla (la contaminación) tan rápido como quisiera”, dice Reinhardt Pinzón, del equipo investigador.

El estudio, que se lleva a cabo con la colaboración de la Autoridad Nacional del Ambiente y la Autoridad del Canal de Panamá, contempla la posibilidad de integrar a más entidades y de realizarse en áreas de la República que cuenten con diferentes condiciones ambientales.

Equipo de alta tecnología para medir emisiones

Para determinar la cantidad de carbono en una hectárea de bosque tropical panameño, el proyecto de la Universidad Tecnológica de Panamá utiliza un sistema único en Centroamérica.

El mecanismo Irga fue donado por la Universidad de Wyoming, Estados Unidos, y la Universidad de Nuevo México, que además trajeron a dos expertos, Fred Ogden y Jan Hendricks, respectivamente, quienes capacitaron al grupo panameño a cargo del estudio.

Los equipos están instalados en torres que miden variables meteorológicas como el viento, la temperatura, la humedad y el vapor de agua, y se encuentran en cerro Pelado y Gamboa. Según Reinhardt Pinzón, investigador del proyecto, estas áreas fueron escogidas porque son un laboratorio natural que representa hasta en un 95% lo que puede ocurrir en otras cuencas del país.

La investigación, que tiene una duración de dos años, es patrocinada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, y está apoyada por la Autoridad Nacional del Ambiente.

Hasta ahora preparan diseño de nuevas represas

Ampliación | Licitación se realizará entre mayo y junio del año 2009

ACP prepara diseño de nuevas represas

Para equiparar nivel de agua de los lagos Miraflores y Gatún con las nuevas esclusas

Kerem Pérez
Capital Financiero

Con la ampliación del Canal de Panamá se necesitará la construcción de varias presas y represas entre los lagos Miraflores y Gatún, que se encargarán de equiparar los niveles de las aguas de ambos con el tercer juego de esclusas.

La construcción y elaboración de las represas y presas se licitarán entre los meses de mayo y junio del próximo año, cuando también se realice el acto público de la Fase IV de la construcción del cauce de acceso del Pacífico (CAP), aunque una de ellas será construida por la empresa que realice el diseño y construcción del tercer juego de esclusas.

Los diseños preliminares de las represas ya están preparados, según se conoció a través del informe de avances de los contratos del programa de ampliación al 30 de junio de este año.

En el informe se detalla que este diseño preliminar será utilizado como un insumo para el desarrollo final del proyecto, que incluye planos y especificaciones que serán incorporados a la fase IV de excavación, en dichos estudios se realizaron excavaciones y perforaciones que permitieron conocer el material de fundación.

Sobre esta base, se están desarrollando el diseño final de la represa de Borinquen, que consiste en cuatro diques principales designados represas, 1 y 2 Este y 1 y 2 Oeste, que se ubicarán exactamente en el nuevo cauce de navegación, para ello, el contratista trabajará en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en el proceso de diseño.

Con la ampliación del Canal de Panamá se necesitará la construcción de varias presas y represas entre los lagos Miraflores y Gatún…

De acuerdo con Jorge Quijano, vicepresidente ejecutivo de ingeniería y administración del programa de ampliación del Canal, los diseños están bastante adelantados y recientemente los especialistas estuvieron en Los Ángeles, Estados Unidos, observando los avances que tiene la empresa URS Holdings, Inc. quien se encarga de realizar este proyecto, licitado en $4,2 millones, de los cuales se han gastado $2,2 millones.

Quijano explicó que una se hará en un área cercana a las esclusas de Pedro Miguel, otras dos en el Oeste y una pequeña en el Este, estas serán de tierra y llevarán unos filtros que podría construirse de concreto y con el núcleo elaborado de arcilla.

La cresta de la presa será de entre 30 y 40 metros, y esta es necesaria porque las esclusas del Pacífico serán de tres pisos.

Según Alberto Alemán Zubieta, la excavación final del canal de acceso que se hará a través del CAP IV, se licitará en el mes de mayo del próximo año, que es cuando precisamente se construirán las presas que se unirán con el lago de Miraflores.

Condiciones y requerimiento

Según un estudio elaborado por la ACP en julio de este año, denominado “Borinquen Dams, 2E, 1W, and 2W and Dry excavation North of Pacific Locks”, las presas deben tener una fundación de roca, obra que incluye la limpieza inicial de la superficie, trazar un mapa de excavación y colocar hormigón para relleno, así como también la colocación de lechada de aguanieve.

En tanto, los requerimientos para la construcción será una elevación de no menos de 9,14 metros al Norte y 6,42 metros al Sur. La elevación de la cresta no será menos de 32 metros.

Pequeños retrasos

Pese a que los trabajos de ampliación del Canal llevan un buen ritmo, según la ACP, Quijano reconoció que hay pequeños retrasos, que se han dado principalmente por la lluvia, “nada que no se pueda remediar en corto plazo”.

Por ejemplo, el CAP I registra un avance de 50% de avance, este proyecto lo está ejecutando Constructora Urbana, S. A. (CUSA), en donde se han removido alrededor de 4 millones de metros cúbicos, de los 7,4 millones de metros cúbicos.

En tanto, el CAP II que realiza Cilsa Minera–María, registra un avance 15% de avance, han removido 1,2 millones de metros cúbicos de los 7,5 millones de metros cúbicos que estima el proyecto.

En tanto, Jorge Fernández encargado del CAP II, indicó que los atrasos se han dado principalmente debido a diversas situaciones que los subcontratistas, pero ya existe un plan para recuperar el atraso, en obras como la excavación en el desvió del Río Cocolí, reubicación de utilidades y parte de la construcción de la nueva carretera Borinquen.

Quijano explicó que la concentración de proyecto se ha dado en el área Pacífica, porque es el único lugar donde hay que excavar un nuevo canal de acceso, situación que no existe en el lado Atlántico.

El CAP III por su parte, iniciará labores en el mes de noviembre cuando lleguen las dragas.

Los caminos transístmicos coloniales de Panamá

Los caminos transístmicos

Los caminos que se originaban en las poblaciones de Nombre de Dios y Portobelo (antes Fortuna), a los cuales hay que agregar las del otro puerto atlántico, el de Chagres. Eran el Camino Real (todo terrestre) y el Camino de Cruces (terrestre y fluvial).

Ellos estaban llenos de peligrosos enemigos para las valerosas personas que por un motivo u otro se atrevían a pasarlos, pero no parecía que estas le daban mayor importancia a lo anterior.

El calor, las torrenciales lluvias, las crecidas y desbordamiento de los ríos, los indígenas, los esclavos fugitivos, los asaltantes, los mosquitos y las enfermedades que trasmitían, otras peligrosas alimañas y reptiles, el tedio, a veces la desorientación, las vestimentas, la mayor parte de las veces inadecuadas, en fin que todo se transformaba en un reto más casi imposible de vencer.

¿Cuántos seres humanos cavaron en cierta forma sus tumbas por allí?

Los ataques de los piratas fueron otro desastroso factor que obligó a clausurar las rutas ya establecidas y hasta de cambiar el camino por el extremo sur de la América, así fuera más costoso y muchísimo más demorado.

Los caminos transístmicos Caribe – Pacífico en el Istmo de Panamá en la época colonial (siglos XVII y XVIII). Los dos principales caminos fueron El Camino Real y el Camino de Cruces

Por cada 200 a 300 libras de carga que fueran transportadas de un océano a otro (por tierra), llegaba a costar unos 45 pesos de la época. A lo cual había que añadir las constantes pérdidas de los valientes seres humanos y de sus valiosas mercancías, así como de los animales que tenían que utilizar.

Eran cuatro el mínimo de días necesarios para la travesía, si es que no se presentaban los peligros ya expuestos para trasladarse de un litoral al otro de …. Panamá.

Otra carga en metálico que se cobraba y esta vez por cuenta del Estado lo constituía las averías de los terrenos aledaños y del mismo piso, por este último por cada mula que transportaba deberían sus dueños pagar dos reales de la época.

Otro dato más para aportar era que el tránsito desde Portobelo a Panamá o viceversa duraba cuatro días por el Camino Real y casi dos semanas por el de Cruces.

Un segmento despejado del antiguo empedrado del Camino de Cruces, restos localizados al pie de la Colina del antiguo Hospital de Clayton en la Ciudad de Panamá

Un segmento despejado del antiguo empedrado del Camino de Cruces, restos localizados al pie de la Colina del antiguo Hospital de Clayton en la Ciudad de Panamá. Foto: http://www.caminodecrucespanama.blogspot.com/

Textos: Harry Castro Stanziola

La Prensa, 24 de agosto de 2008

Meritocracia, militarismo y maleantería

Burica Press, adopta como suyo el artículo abajo desplegado de la periodista Betty Branan Jaén sobre meritocracia, militarismo y maleantería.
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DEPURACIÓN INTERNA.

Meritocracia, militarismo y maleantería

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

PANAMÁ, R.P. –Se dice mucho que uno tiene que aprender de los fracasos, pero también es cierto que uno debe aprender de los triunfos. Esta semana, tanto los altos como los bajos nos ofrecen lecciones importantes; la más dolorosa es que Panamá es un país donde el maleante –no el mérito– es rey.

Para mí, el mundo perfecto sería una estricta meritocracia y el deporte de alto nivel es una de las meritocracias más perfectas del planeta, porque son pocas las influencias oscuras que perturban la regla general de que triunfará el mejor. Admiro eso enormemente y me hinco ante la excelencia, la perseverancia y el sacrificio de atletas como nuestro medallista de oro, Irving Saladino. Lo que este hombre ha logrado al llegar a la cima mundial de su deporte me parece simplemente maravilloso, mucho más que meramente admirable. Me uno de todo corazón a los aplausos.

Pero también subrayo, por esa misma admiración, que ese triunfo de Saladino es un triunfo personal, no un triunfo nacional, porque siento que Panamá no lo apoyó como él merecía. Él, siempre cortés, ha tenido la gentileza de decir que la medalla le pertenece a todos los panameños y de agradecer el apoyo que recibió del país, pero la verdad, creo, es que ciertos personajes que hoy lo celebran como héroe son los mismos que rehusaron levantar un dedo para ayudarlo cuando él lo necesitaba (y, me cuentan, expresaron ese rechazo en términos imperdonablemente racistas y ofensivos). Me ha dado asco ver cómo el oficialismo hizo estampida para sacarle provecho demagógico al triunfo de este hijo del pueblo, cuando no ha hecho nada por limpiar la asquerosidad que impera en el Comité Olímpico de Panamá, cuyos miembros (en mi opinión) ni siquiera conocen la palabra “vergüenza”, mucho menos comprenden el concepto. El descaro olímpico con que estos señores se preocuparon más por sus privilegios que por su compromiso con los atletas que irían a Beijing es una humillación para el país, una deshonra para Panamá ante la comunidad olímpica. El comportamiento de Franz Wever en Tocumen los retrata de cuerpo entero (y, afortunadamente, por poquito nos salvamos de que el retrato fuera así, literalmente).

A lo que voy es que el espléndido triunfo de Saladino puso al descubierto ciertas realidades feas que no debemos dejar olvidadas en la euforia del momento.

Primera lección: A los ciudadanos nos corresponde exigir un fin a la maleantería imperante en el Comité Olímpico. Los políticos jamás lo harán porque ellos son parte de la misma mafia, pero nosotros no podemos seguir aguantándonos esa situación. Esos atletas son nuestros hijos y su talento es un recurso nacional.

Segunda lección: Tenemos que limpiar la porquería en la Asamblea. Ese Wever es diputado y no es coincidencia que los criterios deplorables del Comité Olímpico ambulen alegremente por el Palacio Legislativo. ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo?

Tercera lección: No se puede tener democracia sin libertades y justicia, pero hemos visto esta semana cómo el oficialismo impone censura a su antojo y ajusta las leyes a su conveniencia política. Así, Balbina Herrera se ocupó de censurar cuñas políticas que serían inobjetables en cualquiera democracia del planeta, con la excusa de que la ley prohíbe que otros usen su imagen sin autorización; pero ella misma utilizó la imagen de Saladino en su propaganda política y el padre de Saladino dice que eso se hizo sin autorización.

Cuarta lección: Así como se aprende de los triunfos, hay que aprender de los fracasos. El militarismo fue un fracaso trágico en Panamá y permitir su regreso será un error más que garrafal. Sin embargo, este gobierno neo–torrijista cínicamente se valió del salto de Saladino para meternos un gol de madrugada con unas leyes de seguridad que en contenido y método de imposición son un retorno al militarismo y la llegada de una dictadura disfrazada. Por eso vemos que Triple D osa dictarnos, como si fuéramos niñitos de escuela, que el periodo de consultas ya terminó, como si el debate popular sobre leyes importantes fuera algo que él puede permitir o no a su antojo, en vez de ser un derecho ciudadano.

En fin, se nos dice que estas leyes militarizadas son necesarias para protegernos de los maleantes, pero eso será armar a la zorra para que cuide el gallinero, porque los maleantes más peligrosos son los que están en el Gobierno. Con los nuevos poderes que se han arrogado, ¿quien nos protegerá de ellos?

La autora es corresponsal de ‘La Prensa’