Nueva planta de generación eléctrica sin emisiones de carbono a la atmósfera

Luz verde para “enterrar” el CO2
BBC Ciencia

La Schwarze Pumpe

La planta es un proyecto piloto para probar la tecnología de almacenamiento de CO2.

Es la primera planta generadora de electricidad en el mundo basada en carbón libre de emisiones de dióxido de carbono o CO2.

Se trata de la Schwarze Pumpe, ubicada en el norte de Alemania, que la próxima semana comenzará un proyecto piloto para capturar y almacenar CO2 en el subsuelo.

La miniplanta tiene una capacidad de 30MWe y está basada en la llamada tecnología de combustión oxifuel.

En ésta el carbón se convierte en calor por medio de oxígeno puro como oxidante para producir principalmente vapor de agua y dióxido de carbono.

Y el objetivo es separar o “capturar” el dióxido de carbono generado durante este proceso, licuarlo y transportarlo a zonas de almacenamiento a cientos de metros bajo la superficie terrestre.

En estos momentos hay una carrera internacional para el desarrollo de esta tecnología.

Y con la Schwarze Pumpe, Alemania está declarando, por ahora, su victoria.

Combustión oxifuel

El CO2 sabemos, es el gas contaminante que según los científicos es responsable del calentamiento global.

Es por eso que muchos gobiernos hoy en día consideran de vital importancia las nuevas tecnologías como la captura y almacenamiento de CO2.

Con ésta, afirman, se podrá asegurar el abastecimiento de energía y al mismo tiempo combatir los daños causados en el planeta por el cambio climático.

Es una tecnología muy costosa que desviará el financiamiento que se necesita para las verdaderas soluciones como las energías renovables
Tobias Muenchmeyer, Greenpeace

La base de la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CAC) es la combustión oxifuel.

Ésta se lleva a cabo inyectando oxígeno puro en las calderas y después de ponerlas a funcionar se introduce el carbón mineral (lignito).

El resultado es calor, vapor de agua, y nueve toneladas de CO2 cada hora.

Esto, afirman los expertos, será “un hito en la historia de las tecnologías limpias”.

Debido a que el CO2 puede ser separado, licuado y reducido a 500 veces de su volumen original, se le podrá introducir en un cilindro y transportar a instalaciones ubicadas a un kilómetro bajo la superficie terrestre.

La idea es colocarlo en rocas porosas donde pueda permanecer hasta que la humanidad deje de temer las repercusiones del cambio climático.

El proyecto de 70 millones de euros está siendo financiado por la empresa sueca Vattenfall.

Preguntas

Pero detrás del optimismo todavía hay muchas preguntas sobre cómo funcionará en el futuro esta tecnología.

En particular, muchos se preguntan dónde será almacenado el CO2 y quién pagará el alto costo de construcción y manejo de las centrales de captura y almacenamiento.

Aunque se tiene planeados varios proyectos pilotos, hasta ahora ningún país de la Unión Europea ha comisionado una central a gran escala de CAC.

Un problema, dicen los expertos, es que no se sabe cuál será el costo exacto de poner en funcionamiento una de estas centrales.

La Schwarze Pumpe

El proyecto costó 70 millones de euros.

Los grupos ecologistas afirman que éstas costarían lo mismo que otras tecnologías limpias como las granjas eólicas y quizás hasta 50% más de lo que la energía eólica cuesta en estos momentos.

“Nuestra principal preocupación es que esta tecnología será usada para justificar la construcción de más centrales eléctricas corporativas” dijo a la BBC Tobias Muenchmeyer de Greenpeace en Alemania

“Además es una tecnología muy costosa que desviará el financiamiento que se necesita para las verdaderas soluciones como las energías renovables” señala.

Pero la principal pregunta es dónde quedará almacenado este gas contaminante.

Cuando el CO2 sea bombeado hacia el subsuelo, éste se esparcirá hacia las rocas porosas y permeables circundantes.

Tal como explica el profesor Stuart Haszeldine de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, Escocia, “aunque puedan parecer sólidas, muchas de estas rocas son sedimentarias y están hechas de arena”.

“Casi una tercera parte de la roca está formada de poros microscópicos que absorben líquido o gas, y allí se filtrará el CO2”.

Es por eso que el área de almacenamiento necesita tener una “tapa” geológica o capa impermeable de barro o lodo, que evite que las moléculas del gas se escapen.

Y no todos los países cuentan con sitios apropiados en su subsuelo que les permitan enterrar el CO2 líquido.

Así que éstos deberán exportar su CO2 a otros sitios de almacenamiento alrededor del mundo.

A pesar de todas las preguntas, muchos creen que, por ahora, la tecnología de CAC es la opción más viable para lograr la reducción de CO2 necesaria para controlar el calentamiento global.

Tal como señala el profesor Haszeldine, “no necesitamos responder todas las preguntas ahora mismo”.

“Podemos utilizar los mejores sitios disponibles en estos momentos para almacenar el CO2 y a medida que vayamos aprendiendo, iremos avanzando”.

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