Extinción de lenguas en el mundo y Panamá

LENGUAS

Más allá que la extinción de especies

Leslie Enrique Marín
opinion@prensa.com

Además de uno que otro “éxito de taquilla”, diversas películas y documentales han aparecido en los últimos años haciendo más accesibles y comprensibles conceptos como el famoso, y algo apocalíptico, “calentamiento global”. En efecto, pese a la existencia de diversas teorías a favor o en contra de su existencia, todos habremos escuchado que este fenómeno irremediablemente ocasionará, entre otros, una elevación en el nivel del mar, hechos que ya pueden ser corroborados por quienes han perdido sus hogares debido a esta causa.

De hecho, un estudio de la Universidad de Naciones Unidas estimó que, para el próximo año, habrá por lo menos 50 millones de refugiados en el mundo; sin embargo, no estarán huyéndole a la violencia o a las extremas condiciones de pobreza, sino al deterioro ambiental.

Más allá de todas aquellas proyecciones realizadas por el Panel Intergubernamental sobre el cambio climático sobre la pérdida de biodiversidad, poco se ha hablado sobre las consecuencias ocasionadas, en términos culturales, tras la dispersión de estos millones de “refugiados”. Por ello, al celebrarse recientemente el “Día Internacional de la Lengua Materna”, una fecha proclamada por la Unesco con el objetivo de promover el plurilingüismo y la diversidad cultural, fue presentada la nueva edición del Atlas Unesco de las lenguas en peligro en el Mundo; documento interactivo que ha revelado que de las 2 mil 502 lenguas en riesgo en el mundo, 538 están en situación crítica, 502 seriamente en peligro, 632 en peligro, y 607 son vulnerables. Incluso, este mapa global permite ubicar 242 puntos negros que equivalen a las lenguas extintas (entre ellas el manés de la Isla de Man, el aasax de Tanzania, el ubyh de Turquía, y el eyak de Alaska, desaparecidas en 1974, 1976, 1992 y 2008 respectivamente).

Me causa pesar el saber que un total de 199 idiomas cuentan con menos de 10 locutores en el mundo; o que de los 6 mil 912 hablados hoy día, aproximadamente la mitad podría desaparecer antes de que culmine este siglo simplemente porque, buscando refugio de inundaciones, sequías o deforestación, muchos parlantes se integrarán a poblaciones donde predominan otros idiomas. En resumidas cuentas estamos hablando de que, más allá de la biodiversidad, también peligra el conocimiento que esa población tiene sobre sus recursos naturales; esa invaluable sabiduría tradicional de la naturaleza y del universo que, a través de las lenguas, se ha transmitido de generación en generación.

Y dado que nuestro querido país tampoco escapa a esta realidad (de acuerdo con este Atlas, el buglé y el teribe están catalogados “en peligro”; en tanto que el wounaan y el bribri están “seriamente en peligro”) me pregunto, ¿por qué en vez de gastar cifras exorbitantes en cuatro días de jolgorio, no invertimos en lo que realmente nos identifica como país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: