Los guardianes del Paraíso

Los guardianes del paraíso

Las comunidades de la península Valiente apuestan a la conservación y a un modelo de explotación turística comunitaria.

CONTEMPLACIÓN. El atardecer en uno de los muelles que salpica la comunidad de Kusapín. LA PRENSA/Paco Gómez Nadal

PACO GÓMEZ NADAL
paco@prensa.com

A unos 40 minutos de caminata de Kusapín está Mursaray (la forma ngobere de denominar Guacamayo). Mursaray significa, en una traducción aproximada, “lo que quedó”, y si se destaca es porque allá un monstruo inundó las hermosas playas llenas de uvos y la población se protegió en un cerro para salvar la vida.

Acá, en esta calma que parece imposible en un mundo de celulares y tiempo envasado, una pequeña comunidad guarda el paraíso.

Una sucesión de playas interminables, con olas espumosas que ora acarician ora golpean, sembradas de palmas que un día mantuvieron a la población con sus cocos para la exportación y bañadas desde el interior por una vegetación sin límite y unos cultivos que hasta sin trabajarlos regalan comida y sombra.

Muy cerquita está Kusapín, el pueblo más grande de la península Valiente, y allá es fácil sentir que los guardianes del paraíso se han tenido que volver desconfiados para que su paz no sea usurpada. Los amables saludos al extraño no pueden ocultar el recelo, y más si tiene pinta de “gringo”.

“No me gustan los gringos, ya sabe a qué vienen”, dice una mujer sentada en una escalera sin ninguna intención de subirla o bajarla. Se refiere a los inversionistas turísticos y al pulso que esta comunidad tuvo que mantener con el Consorcio Damani Beach, S.A. y con sus propias autoridades ngöbe, cuando estas firmaron un convenio con la empresa extranjera para la explotación de esta región, en exclusiva, por 45 años.

“Nuestras autoridades se venden. Aquí no tenemos la vida social del dólar, y cuando alguien aparece con un par de billetes… pues se venden”, se queja con rabia Diego Hanckoc. “Si no nos unimos y defendemos este patrimonio, nos va a pasar lo que en isla Colón”, insiste Mariano Recor.

“El pobre es negociable… y por eso al Gobierno le conviene mantenernos sin educación, porque nuestro despertar sería grande”, concluye Sebastián Jiménez. Hablamos a oscuras, porque la planta que genera energía lleva tiempo sin el costoso diésel. Sin embargo, Kusapín es una comunidad limpia y ordenada, organizada, sin duda.

En los habitantes, hay un sentimiento de abandono por parte del Gobierno y de las propias autoridades –divididas en dos Congresos Ngöbe-Buglé- y quizás por eso sienten que deben defender ellos solos este territorio. En Nidori, por ejemplo, los habitantes de las 11 casas plantadas al pie de una playa de arena blanca de postal se están organizado para recibir un turismo de bajo impacto.

“Hemos construido este chiquero a la sombra y ahora vamos a intentar poner un sitio para bañarse con agua dulce y una letrina abonera”. Arturo Beker es uno de los líderes de esta pequeña comunidad, y todos los martes reúne a su gente para hacer trabajo comunitario con la ayuda de Jayne Konecny, una voluntaria de los Cuerpos de Paz que vive en el vecino Guacamayo.

Una respuesta

  1. buenas. soy partidario con su opinion. pero debo decirle que el lugar que esta en mira es la playa chiriqui por eso estamos organizando para enfrentar el desafio. cuando fui gobernador ordene archivar el proceso de acuerdo sobre Damani Beech, ahora pretende reiniciar con lo mismo. te invitamos a participar con nosotro en esta cruzada.
    ausencio palacio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: