Tapón de Darién, una caja de Pandora

PROTECCIÓN

Tapón de Darién, una caja de Pandora

Azael Barrera
opinion@prensa.com

Con las recientes reuniones de los mandatarios de nuestro país y el vecino del sur, se ha revuelto de nuevo el debate de si abrir o no el tapón del Darién. De un lado están los inversionistas que no apuestan a salvaguardar el vasto refugio y puente hemisférico de biodiversidad que es Darién, y del otro lado están los ambientalistas que dan pocos mensajes bien sustentados y digeribles al pueblo en general del porqué se debe mantener este puente y corredor biológico continental como está.

Muchos inversionistas tienen herramientas para convencer a una población de que si se llegara a hacer un referéndum para abrir el tapón, la mayoría daría una respuesta afirmativa. Así sucedió en mayo de 2009; una marejada publicitaria convenció a más de uno de engrosar el 60% que le dio el mandato a quienes hoy gobiernan.

En medio de facilitadores gubernamentales, empresarios desarrollistas y ambientalistas, está la voz menos escuchada y consultada: la de los científicos que no se dejan comprar, que con sabia objetividad nos dirán por qué no debemos construir una autopista entre Panamá y Colombia, menos aún hoy que hace 50 años.

Basta ver desde el espacio la extensión de la deforestación y la tala insostenible a cada lado de la vía Panamericana, de Bayano hasta Yaviza.

El ocre suplanta al verde. Con sensores remotos e imágenes satelitales visuales e infrarrojas, como los mapas de Google, de radar de penetración, de detección espectral por láser, los científicos inequívocamente demuestran que por más angosta que sea la carretera que se construya, con la mentalidad prevaleciente de talar el bosque y vender la madera, sembrar y criar ganado, impulsada y promovida por la especulación y las burbujas desarrollista, minera e inmobiliaria, se traería la devastación total del Darién lo que daría al traste con una de nuestras riquezas más importantes que apenas hemos empezado a explorar de manera que nos brinde beneficios a largo plazo: nuestra biodiversidad es nuestra salud.

El Darién y otras áreas protegidas, como el Corredor Biológico del Atlántico, son inmensos laboratorios naturales de medicinas para curarnos, proporcionarnos vitaminas, y generar así bienestar de manera sostenible. La fauna y la flora darienita guardan secretos que apenas hoy, con la biotecnología y la biofísica atómica y molecular, se están descubriendo.

Esa información medicinal puede estar siendo sacada al exterior por intereses comerciales, donde sus huellas genéticas pudieran ser patentadas para convertirlas en costosas medicinas que ni podremos adquirir. Hace siete años se construyó el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) como entidad estatal para descubrir, registrar, catalogar y nacionalizar nuestra biodiversidad y crear las bases de fármacos naturales. Creo que ya ni es del Estado, y no sé hasta dónde cumple hoy esa misión original.

La ciencia y la tecnología, pueden proporcionar, sin lugar a dudas, trillones de razones por las cuales el tapón debe permanecer intacto. El Darién es nuestro Amazonas, solo hay uno. Recuerden, 2010 es el año Internacional de la Biodiversidad, para tomar conciencia de protegerla (esa que está en el Darién), no para tomarnos atribuciones y destruirla.

Una respuesta

  1. The grave danger of the threats in the region is clearly demonstrated in the 1994 IUCN Resolution 19.66: “Opening the Darien Gap”.

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