Reformas al código minero de Panamá pretende ignorar la dimensión ambiental

Se ignora protección a ecosistemas

Reformas mineras excluyen al ambiente

Los cambios en el código minero no contemplarán aspectos ambientales, como se había prometido hace unos meses.

Estragos. Así ha quedado el lugar de acopio de los minerales tratados con cianuro en Veraguas, del proyecto minero Santa Rosa que culminó en 1999. LA PRENSA/Eric Batista

Mary Triny Zea
mzea@prensa.com

Luego de pasar ocho meses en un proceso de revisión, las reformas al Código Minero estarán listas este mes.

El anuncio de la fase final del proyecto, “una solicitud muy especial por parte del presidente Martinelli”, lo hizo el viceministro de Comercio e Industrias, Ricardo Quijano, pero con un cambio radical: no se incluirán consideraciones ambientales.

Sus declaraciones contradicen lo que dijo hace poco más de tres meses a este medio la directora nacional de Recursos Minerales, Zahadia Barrera, quien declaró “que se incluirían aspectos ambientales y de seguridad” en las reformas.

El giro intranquiliza a los gremios ambientalistas, pues el Código que data de 1963 no tiene consideraciones para mitigar los daños al ecosistema, a pesar de que la minería es una de las industrias más contaminantes.

“El aspecto ambiental no nos toca a nosotros sino a la Autoridad Nacional del Ambiente ­Anam­ ”, comentó Quijano.

A su juicio, los estudios de impacto ambiental que se solicitan en la Anam son suficientemente profundos y sirven como herramienta de mitigación.

Pero el Colegio de Biólogos de Panamá critica que estos son “un mero requisito que se aprueba sin mayores parámetros”.

Los cambios al Código Minero en esencia se basan en el incremento de las multas, impuestos de extracción, cánones y fianzas de cumplimiento. La multa por extracción ilegal podría pasar de 10 mil a un millón de dólares.

Mario Pineda, geólogo y profesor de la Universidad de Panamá , considera que es vital garantizar el reparto equitativo del producto extraído, además de incluir controles al momento de concluir una explotación, lo que por ahora no existe.

“Solo se está pensando en los beneficios, pero no cuando ‘cierren las minas’, la parte más peligrosa y de desastre ecológico”, argumentó Pineda.

Explicó que a diferencia de los proyectos mineros en países donde hay suelos áridos, en Panamá se desarrollarán en bosques tropicales con abundancia de lluvia. Esta agua se mezcla con los residuos minerales que quedan en las perforaciones y se produce agua ácida que luego contamina los ríos.

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Y la Ley General del Ambiente, como siempre ignorada.  El Estado debe realizar una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) de este tipo de políticas, pero parece que la pisotearán otra vez. Cabe demandas de ilegalidad antes que concreten un exabrupto igual o peor que  el ya se tiene.

Burica Press