Conferencia de la ONU sobre cambio climático inicia este lunes

Piden para COP16 evitar triunfalismo

Mexico/Reforma

Ariadna García

“los acuerdos avanzan, pero pide no cantar victoria”
Patricia Espinosa, Secretaria de Relaciones Exteriores de México

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP16) que se llevará a cabo en Cancún, del 29 de noviembre al 10 de diciembre próximos, contará con la presencia de al menos 192 representantes de los países que conforman el sistema de las Naciones Unidas.

 

Logo oficial de la COP16/CMP6- Cancún, México

Si bien las negociaciones para alcanzar acuerdos en Cancún que combatan el Cambio Climático tienen avances positivos, el Gobierno de México se mantiene con la “cabeza fría” y sin triunfalismos, toda vez que el proceso es complicado, aseguró la Canciller Patricia Espinosa.

Los pilares a discutir son en lo referente a mitigación y transparencia, financiamiento, adaptación, y tecnología.

Pero las negociaciones que ha encabezado México desde hace un año, no han logrado resultados concretos principalmente en lo que se refiere al tema de la mitigación, que es el arrancar los compromisos a cada país para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y con ello evitar que la temperatura del planeta se incremente.

“En este tipo de procesos hay que mantener siempre la cabeza muy fría y ser muy objetivos, porque son procesos complicados, hablamos de 192 países soberanos que deben tomar una decisión.

“No debemos de pensar que podemos cantar victoria, pero sí podemos decir las expectativas y posibilidades”, aseveró.

En entrevista con Reforma reiteró que de Cancún no se debe esperar la creación de un acuerdo jurídicamente vinculante, pues el objetivo sobre el que se centró México, fue el de establecer las bases para la creación por primera vez, de mecanismos a través de los cuales cada país cumpla con las disposiciones de la Convención Marco para el Cambio Climático.

“Un acuerdo vinculante, sin restarle importancia”, comentó, “es el que establece cuáles son las obligaciones de cada quien, pero sin restar importancia, es necesario ver el objetivo de la cumbre y reconocer que el acuerdo vinculante sólo es un instrumento jurídico y no es el objetivo. El objetivo es la limitación del calentamiento global a través de una limitación y reducción de emisión de gases de efecto invernadero”.

“En Cancún queremos por primera vez establecer los mecanismos que van a permitir dar pleno cumplimiento a todas las disposiciones de la Convención”.

Patricia Espinosa, quien a partir de hoy establecerá su oficina en Cancún, detalló que el principal problema en materia de Cambio Climático ha sido que todas las naciones se han concentrado solamente en metas cuantitativas y no en ver cómo hacer que se cumplan las agendas tanto para países desarrollados como los que están en desarrollo.

La creación de nuevos mecanismos, añadió, es relevante porque si se está en la disposición de adoptar nuevas metas, es necesario saber qué instrumentos se van a utilizar para poder cumplirlas, para que cada país grande o pequeño, tenga la obligación de llevar a cabo su tarea y sobre todo que se verifique el actuar.

“Cancún es el escenario para estos mecanismos, nuestra expectativa es que se creen aquí, pero a partir de una decisión política sobre su creación, se requiere un trabajo técnico que va a tener que hacerse después de Cancún”, indicó.

Así que la cumbre climática de Cancún deberá dejar establecidos los parámetros de creación de figuras que se dediquen a ver lo relacionado con financiamiento, adaptación, tecnología, reforestación, preservación de suelos, entre otros, y ya después se deberá de trabajar sobre qué entidad será la adecuada para el desarrollo de los programas.

“Lo que se puede esperar es la creación de todos estos mecanismos: de apoyo financiero, técnico, mecanismos en materia de reforestación y recuperación de suelos, en materia de adaptación.

“Nuestra expectativa es que podamos lograr también una reafirmación de los compromisos puestos en Copenhague”, dijo.

La propuesta mexicana del Fondo Verde, mencionó la Canciller, ha sido bien aceptada por todos los países, pero para poderla desarrollar en su totalidad, es necesario saber qué mecanismo se va a crear para ponerlo en práctica, es decir, qué entidad lo va a dirigir, si será mundial o regional y toda la figura jurídica sobre la que debe estar sustentado.

La COP16/CMP6, si bien tendrá su propio documento, se pretende que países como China, India, Brasil y Estados Unidos, entre otros, vuelvan a poner sobre la mesa sus compromisos en materia de reducción de emisiones.

El tema de mitigación, que es de los más complejos, las autoridades mexicanas esperan lograr un consenso sobre la necesidad de establecer que el aumento de la temperatura debe ser hasta dos grados.

Sin embargo, países insulares en desarrollo y Bolivia, entre otros, piden que la temperatura no aumente más de un grado, hecho que no es aceptado por China, India, Brasil y naciones desarrolladas.

En este tema también está el esquema de medición, reporte y verificación a la que están obligados los países desarrollados y las naciones en desarrollo no le quieren entrar en su totalidad.

Sin embargo, ya se logró que la India pusiera sobre la mesa una propuesta denominada Análisis y Consulta Internacional (ICA, por sus siglas en inglés), para que todos estén involucrados en el tema de la transparencia. Pero falta el consenso.

Cuestionada sobre el Protocolo de Kyoto, Patricia Espinosa insistió en que no existen condiciones para tratar el tema en Cancún, sin embargo hay tiempo para un seguimiento.

Así lo dijo

“En este tipo de procesos hay que mantener siempre la cabeza fría y ser muy objetivos, porque son procesos complicados, hablamos de 192 países soberanos que deben tomar una decisión”.

“Nuestra expectativa es que podamos lograr también una reafirmación de los compromisos puestos en Copenhague”.
Por qué hay tanta preocupación si el cambio climático se incrementa y mantiene en el tiempo?

La temperatura media de la superficie terrestre ha subido más de 0,6oC desde los últimos años del siglo XIX. Se prevé que aumente de nuevo entre 1,4oC y 5,8oC para el año 2100, lo que representa un cambio rápido y profundo. Aun cuando el aumento real sea el mínimo previsto, será mayor que en cualquier siglo de los últimos 10.000 años.

La razón principal de la subida de la temperatura es un proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola.

Estas actividades han aumentado el volumen de “gases de efecto invernadero” en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Estos gases se producen naturalmente y son fundamentales para la vida en la Tierra; impiden que parte del calor solar regrese al espacio, y sin ellos el mundo sería un lugar frío y yermo. Pero cuando el volumen de estos gases es considerable y crece sin descanso, provocan unas temperaturas artificialmente elevadas y modifican el clima. El decenio de 1990 parece haber sido el más cálido del último milenio, y 1998 el año más caluroso.

El cambio climático puede tener consecuencias nefastas: nos lo podrían confirmar los dinosaurios, si no se hubieran extinguido. La teoría dominante es que no sobrevivieron cuando un meteorito gigante se estrelló contra la Tierra hace 65 millones de años, levantando tal cantidad de polvo en la atmósfera que la luz solar se vio fuertemente reducida, las temperaturas bajaron precipitadamente, muchas plantas no pudieron crecer y la cadena alimentaria se desintegró.

Lo que ocurrió a los dinosaurios es un claro ejemplo de cambio climático más rápido que el que el ser humano está ahora infligiéndose a sí mismo… pero no el único. Las investigaciones sobre los núcleos de hielo y los sedimentos lacustres revelan que el sistema climático ha sufrido otras fluctuaciones abruptas en el pasado lejano: parece que el clima ha tenido “puntos de inflexión” capaces de generar fuertes sacudidas y recuperaciones. Aunque los científicos están todavía analizando lo que ocurrió durante esos acontecimientos del pasado, es claro que un mundo sobrecargado con 6.300 millones de personas es un lugar arriesgado para realizar experimentos incontrolados con el clima.

Según las previsiones, la actual tendencia hacia el calentamiento provocará algunas extinciones. Numerosas especies vegetales y animales, debilitadas ya por la contaminación y la pérdida de hábitat, no sobrevivirán los próximos 100 años. El ser humano, aunque no se ve amenazado de esta manera, se encontrará probablemente con dificultades cada vez mayores. Los graves episodios recientes de tormentas, inundaciones y sequías, por ejemplo, parecen demostrar que los modelos informáticos que predicen “episodios climáticos extremos” más frecuentes están en lo cierto.

El nivel del mar subió por término medio entre 10 y 20 centímetros durante el siglo XX, y para el año 2100 se prevé una subida adicional de 9 a 88 cm (la subida de las temperaturas hace que el volumen del océano se expanda, y la fusión de los glaciares y casquetes polares aumenta el volumen de agua). Si se llega al extremo superior de esa escala, el mar podría invadir los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones (como el Estado insular de las Maldivas), contaminar las reservas de agua dulce de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa.

Según las previsiones, los rendimientos agrícolas disminuirán en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales, pero también en las zonas templadas si la subida de la temperatura es de más de unos grados. Se prevé también un proceso de desertificación de zonas continentales interiores, por ejemplo el Asia central, el Sahel africano y las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Estos cambios podrían provocar, como mínimo, perturbaciones en el aprovechamiento de la tierra y el suministro de alimentos. La zona de distribución de enfermedades como el paludismo podría ampliarse.

El calentamiento atmosférico es un problema “moderno”: es complicado, afecta a todo el mundo y se entremezcla con cuestiones difíciles como la pobreza, el desarrollo económico y el crecimiento demográfico. No será fácil resolverlo. Ignorarlo, sería todavía peor.

Hace más de un decenio, la mayor parte de los países se adhirieron a un tratado internacional –la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– para comenzar a considerar qué se puede hacer para reducir el calentamiento atmosférico y adoptar medidas para hacer frente a las subidas de la temperatura que sean inevitables. El 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida con el nombre de Protocolo de Kyoto, que cuenta con medidas más enérgicas (y jurídicamente vinculantes). Se prevé que el Protocolo entre en vigor en breve plazo. Y, desde 1988, un Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha examinado las investigaciones científicas y ofrecido a los gobiernos resúmenes y asesoramiento sobre los problemas climáticos.
Qué es el COP16/CMP6?

La COP16/CMP6 es la 16ª edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y la 6ª Conferencia de las Partes actuando como Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto. Se entiende por “Partes” aquellos Estados nacionales que firmaron y ratificaron esos dos tratados internacionales, obligándose a observar y cumplir su contenido en materia de cooperación internacional en contra del cambio climático. La Convención Marco cuenta con 194 Estados parte (lista) y su Protocolo de Kyoto con 184 (lista). De acuerdo con el Artículo 7 de la Convención, la Conferencia de las Partes en su calidad de órgano supremo tiene como mandato adoptar las decisiones necesarias para promover su aplicación eficaz.

El nombre COP hace referencia en inglés a las reuniones de las Partes de numerosos tratados internacionales (“Conference of the Parties”). Sin embargo, por la relevancia del tema dentro de la agenda internacional, el nombre COP se relaciona con el cambio climático. Estas conferencias se celebran anualmente entre los meses de noviembre y diciembre. Este año, las Conferencias se celebrarán en Cancún, México, pero es el Secretariado de la Convención quien las organiza de conformidad con los estándares de las reuniones de Naciones Unidas. Adicionalmente, a lo largo del año los participantes llevan a cabo sesiones de trabajo preparatorias en diferentes sedes.

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático contempla dos categorías generales de participantes: los Estados Parte y los Observadores. Estos últimos se dividen en Organizaciones Intergubernamentales y Organizaciones No Gubernamentales (Artículo 7, apartado 6), las cuales deben registrarse y acreditarse ante el Secretariado de la Convención para poder participar en las Conferencias. Únicamente los representantes de organizaciones admitidas pueden asistir a las sesiones de los órganos de la Convención en calidad de observadores.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: