Canal de Panamá: Ruptura de negociaciones entre GUPC y ACP sobre conflicto por sobre-costos de más de $ 1,600 millones

Ruptura de negociaciones entre GUPC y ACP sobre conflicto por sobre-costo de más de $ 1,600 millones

AFP – 2014-02-05 — 6:39:00 AM — Las negociaciones para financiar la ampliación del Canal de Panamá, calculada en 1.600 millones de dólares, se rompieron informó la empresa española Sacyr, que lidera el consorcio Grupo Unidos por el Canal y advirtió sobre el peligro de que se pierdan 10.000 empleos.

Cien años después de su inauguración, este canal, por el que navega el 5% del comercio marítimo mundial, tiene difícil terminar su tercero juego de esclusas de aquí a 2015 como estaba inicialmente previsto, debido a la lentitud con que avanzan las obras desde hace semanas a la espera de una solución al conflicto.

Esclusas de Miraflores en el sector Pacífico (1978). Foto: http://www.panoramio.com

Una solución que debería haber llegado el martes, fecha límite para las negociaciones entre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), un consorcio internacional encargado de las obras y liderado por el español Sacyr.Sin embargo, este último comunicó este miércoles la sorpresiva ruptura de las negociaciones, pese a que el lunes, el presidente del país, Ricardo Martinelli había afirmado que las partes estaban “cerca” de llegar a un acuerdo.

Las acciones de Sacyr en la Bolsa de Madrid, que el martes subían como la espuma ante la expectativa de un acuerdo, caían este miércoles un 7,04% a 3,604 euros a las 9h40 GMT, en un mercado en alza del 0,72%.

La empresa española asegura que el consorcio “sigue buscando una solución de financiamiento para terminar el proyecto y las obras en 2015”, pero el tono de su comunicado, en el que atribuye el fracaso de las negociaciones a la ACP es especialmente duro.

“La ruptura de las negociaciones pone la expansión del Canal de Panamá y hasta 10.000 puestos de trabajo en riesgo inminente”, afirma Sacyr, que añade que “la atención del mundo entero se centra en Panamá y su capacidad para completar el proyecto del Canal”.

“Sin una solución inmediata, Panamá y ACP enfrentarán años de disputas ante los tribunales nacionales e internacionales sobre los pasos que han llevado el proyecto al borde del fracaso”, advirtió el grupo español.

Estos “años de litigios y arbitraje en las jurisdicciones de todo el mundo dejará una sombra continua sobre ACP y el Canal de Panamá”.En el corazón del conflicto figura una factura mucho más cara de lo previsto inicialmente.

El consorcio reclama 1.600 millones de dólares (1.200 millones de euros) más para cubrir los sobrecostes.Tal cantidad “es una carga de tal magnitud que ningún contratista o empresa privada puede soportarla por sí misma”, asegura GUPC, que integran también la italiana Salini-Impregilo, la belga Jan De Nul y la panameña Constructora Urbana.

El consorcio ya había amenazado a finales de diciembre con suspender los trabajos en tres semanas en caso de que no se pagara esa cantidad, que supone la mitad del contrato inicial fijado en 3.200 millones de dólares.

Este sobrecosto se debe, según el GUPC, a “condiciones geológicas imprevistas”. El grupo de empresas propone compartir “la carga del financiamiento hasta la terminación del proyecto a través de un co-financiamiento 50%-50%” y después “un tribunal internacional de arbitraje decidirá quién se hace responsable de los sobrecostos adicionales y quién debe pagar por ellos”.

“Es injusto e imposible para ACP y Panamá esperar que las empresas privadas financien por sí mismas 1.600 millones en costos en un proyecto que debería ser financiado en su totalidad por la ACP”, afirma el consorcio.

La obra, que el grupo asegura haber concluido en un 70%, acumula un retraso de nueve meses, sin contar los reveses de estas últimas semanas. Los constructores citan una estimación de la aseguradora Zurich, que calcula que el retraso para la conclusión del proyecto sería de entre tres y cinco años si no hay acuerdo.

El canal de Panamá, de 80 km, fue inaugurado en 1914 y devuelto por Estados Unidos a Panamá en 1999. Su ampliación, que pasa por excavar una tercera vía de agua, ensanchar las vías de acceso, elevar el nivel del lago Gatún, la profundización del canal y la construcción de nuevas esclusas en tres niveles, permitirá el paso de buques de más de 12.000 contenedores, tres veces mayor de lo que admite actualmente.

Ampliación del Canal cuesta $ 100 millones por mes

Las obras de la ampliación del Canal de Panamá continúan, a bajo ritmo, tras vencer el plazo del preaviso que el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) dio para paralizar los trabajos. 

El consorcio liderado por Sacyr aún espera encontrar soluciones en las próximas semanas para acabar las obras y ofrece cofinanciar los sobrecostes, cifrados en unos 1.200 millones. 

Pero Panamá opina bien diferente a los contratistas de Grupo Unidos por el Canal (GUPC). La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha pedido a Sacyr y a sus socios la devolución inmediata de US$780 millones, lo que hace inviable que el consorcio pueda continuar con los trabajos.

GUPC contraatacó ‘filtrando’ un documento confidencial de la Junta de Resolución de Conflictos (DAB, por sus siglas en inglés), órgano panameño mediador entre las partes, que advierte que, en caso de ruptura del contrato, las obras no acabarían en 2015, tal como está previsto, sino entre 2018 y 2020.

La DAB admite que el problema de falta de financiación es real y no una coacción del contratista para lograr beneficios extra. No obstante, la DAB dio la razón a Panamá, por 2 votos a 1, en el asunto de los sobrecostes en la construcción de la ataguía o presa provisional. 

La DAB aconseja la inyección de liquidez necesaria para evitar retrasos y más costes.

Precisamente, GUPC alertó en un comunicado de que la falta de un acuerdo sobre la financiación se traducirá en que “las obras no terminarán en los plazos previstos y supondrá un grave retraso, con perjuicio para todas las partes”.

Gatun-locks-Panama-Canal

“Las obras, que tienen un coste de más de 100 millones de dólares por mes, hoy cuentan con un avance de casi el 70% y técnicamente nada impide que se pueda alcanzar el cronograma presentado. Sólo hay una cosa que puede afectar al proyecto: la difícil situación financiera en la que se encuentra a causa de los costes imprevistos que se han generado, y la consiguiente solicitud del reconocimiento económico de los mismos incurridos en la obra y presentados por GUPC”, afirmó el comunicado del consorcio contratista.

Contraataque

La ACP no ha desestimado el reclamo global de US$1.600 millones que hace GUPC pero antes exige el reembolso de unos adelantos que les concedió por contrato: US$600 millones correspondientes a 2 líneas de financiación denominadas Mobilization Security y Plant Security, y US$180,5 millones adicionales justificados por el incremento de los precios del acero y otros proveedores. 

Según la ACP, estas cantidades deberían haber sido devueltas en 2013, pero Sacyr e Impregilo, al comprobar el aumento de los sobrecostes, le pidieron 1 año de prórroga por los problemas de tesorería. Ese plazo vence ahora y Panamá los ha instado a reponer estos adelantos.

GUPC se ha negado a la devolución (lo que es un grave problema futuro si hay litigio), y les ha solicitado a las autoridades del Gobierno panameño reintegrar los préstamos al final, cuando finalicen las obras, en junio de 2015, y a medida que el tribunal de arbitraje se pronuncie sobre las reclamaciones del consorcio. 

Ahora tendrá que votar la DAB.

Cofinanciar los costes

El consorcio explica que los fondos extraordinarios que aportase la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) estarían protegidos hasta que los árbitros decidiesen quién debe cargar con los sobrecostes, pues cuentan con las garantías bancarias y de las aseguradoras. 

GUPC subraya que los sobrecostes están documentados y verificados por la ACP: “No hay discusión sobre la existencia de estos costes imprevistos, lo único que se discute es quién los tiene que pagar, si el contratista o el cliente”, sostuvo el comunicado del consorcio, que dice que “está unido y siempre ha tomado decisiones unitarias”, saliendo al paso de las informaciones sobre las diferencias entre sus miembros: Sacyr, de España; Salini?Impregilo, de Italia; Jan De Nul, de Bélgica, y Constructora Urbana SA (CUSA), de Panamá.

Fuente: http://www.cafecon.info/ver/619410

Ampliación del Canal puede atrasarse entre 3 y 5 años

 

CONFLICTO EN PANAMÁ

El Canal de Panamá se juega entre tres y cinco años de retraso por el conflicto

La ruptura demoraría la obra hasta 2018 o 2020, según la junta de disputas
El órgano arbitral cree que hay costes extra y aboga por más financiación
El consorcio de Sacyr ofrece cofinanciar los sobrecostes para cumplir el contrato

 

Miguel Jiménez Madrid
21 ENE 2014 – 
El País
Las obras de la ampliación del Canal de Panamá continuaron ayer a bajo ritmo, tras vencer el plazo del preaviso que el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) dio para paralizar los trabajos. El consorcio liderado por Sacyr aún espera encontrar soluciones en las próximas semanas para acabar las obras y ofrece cofinanciar los sobrecostes, cifrados en unos 1.200 millones. La alternativa sería más lenta y cara. Un documento confidencial de la Junta de Resolución de Conflictos (DAB, por sus siglas en inglés), el órgano panameño mediador entre las partes, advierte de que, en caso de ruptura del contrato, las obras no se acabarían en 2015, como está previsto, sino más probablemente entre 2018 y 2020, según fuentes de dicho órgano.

Dicho órgano admite que el problema de falta de financiación es real y no una especie de coacción del contratista para lograr beneficios extra. No obstante, esa junta dio la razón a Panamá por dos votos a uno en el primero de los grandes asuntos en disputa, los sobrecostes en la construcción de la ataguía o presa provisional. La DAB, un órgano previsto en el contrato para dirimir las reclamaciones a modo de árbitro, considera que la continuación de los trabajos por parte del consorcio es la alternativa más económica para continuar con las obras y aboga por la inyección de liquidez necesaria para evitar retrasos y más costes.

Ampliacion 10 jul 2013

Las esclusas en construcción en el lado Pacífico con fotos de julio de 2013 que el avance de obras puede estar sobre-estimado a la realidad.

Precisamente, GUPC alertó anoche en un comunicado de que la falta de un acuerdo sobre la financiación se traducirá en que “las obras no terminarán en los plazos previstos y supondrá un grave retraso, con perjuicio para todas las partes”. En cambio, un acuerdo permitiría finalizar la obra en 2015, “lo que supondría una inmediata generación de riqueza para todos los panameños y aportaría significativos beneficios a todos los que, confiando en la Ampliación del Canal en el plazo previsto, hayan efectuado ya inversiones relevantes”, según la nota.

La aseguradora ve prematuro pagar la fianza y apuesta por la mediación

La amenaza de paralización se converte de alguna manera en amenaza de retrasos: “Las obras, que tienen un coste de más de 100 millones de dólares por mes, hoy cuentan con un avance de casi el 70% y técnicamente nada impide que se pueda alcanzar el cronograma presentado. Sólo hay una cosa que puede afectar al proyecto: la difícil situación financiera en la que se encuentra a causa de los costes imprevistos que se han generado, y la consiguiente solicitud del reconocimiento económico de los mismos incurridos en la obra y presentados por GUPC”, dice el consorcio.

Cofinanciar los costes

Aunque se han tanteado varias alternativas, finalmente lo que ofreció ayer el consorcio tras una reunión de su consejo de administración es cofinanciar los costes imprevistos para cumplir con el contrato actual dentro del calendario previsto. “GUPC (…) no está pidiendo beneficios extra, solo el cofinanciamiento mientras espera la decisión sobre los mismos del arbitraje internacional”, aunque sin detallar con qué parte de esa cofinanciación correría cada parte.

El consorcio sigue con las obras a bajo ritmo en espera de una solución

El consorcio explica que los fondos que aportase la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) estarían protegidos hasta que los árbitros decidiesen quién debe cargar con los sobrecostes, pues cuentan con las garantías bancarias y de las aseguradoras. GUPC subraya que los sobrecostes están documentados y verificados por la ACP: “No hay discusión sobre la existencia de estos costes imprevistos, lo único que se discute es quién los tiene que pagar, si el contratista o el cliente”, señala en su nota el consorcio, que dice que “está unido y siempre ha tomado decisiones unitarias”. Trata de salir al paso así de las informaciones sobre las diferencias entre sus miembros: Sacyr, de España; Salini‐Impregilo, de Italia; Jan De Nul, de Bélgica, y Constructora Urbana SA (CUSA), de Panamá.

El consorcio y el Canal ya negociaron un acuerdo en diciembre bajo la mediación de la aseguradora Zurich, que concluía que GUPC era la opción más barata y más eficiente para completar la obra, un punto que aceptaban ambas partes. El preacuerdo, que al final la ACP rechazó cuando en el consorcio creían que estaba casi cerrado, preveía desembolsos del Canal a modo de adelanto condicionado a lo que la DAB o el arbitraje internacional decidiese sobre las reclamaciones. La negativa de la ACP a firmar el pacto provocó el preaviso de suspensión, según fuentes conocedoras del conflicto. Ahora, GUPC “prorroga el preaviso” sin fecha.

La postura de la aseguradora

Tras el fracaso del intento de mediación de diciembre y el estallido del conflicto, Zurich volvió a dirigirse a Jorge Quijano, administrador del Canal, para subrayarle que caben vías dentro del contrato para que la ACP financie las obras pendientes. Zurich cree improductivo enzarzarse en una batalla legal y aboga por un pacto.

La aseguradora debe hacer frente inicialmente al pago de la fianza en caso de incumplimiento por parte del contratista, aunque a su vez ha reasegurado ese riesgo con firmas nacionales de seguros a la exportación (Cesce, en la parte que corresponde a Sacyr).

Por ahora, Zurich ve prematuro plantearse el pago del aval. Esa fianza es parte del dinero con que contaba el Canal para financiar las obras en caso de ruptura con el consorcio. Zurich, sin embargo, considera que hay demasiados flecos jurídicos abiertos y que para resolverlos haría falta esperar al arbitraje.

Por ello, al igual que la DAB, la aseguradora considera que lo mejor sería una solución negociada. En su análisis de la situación, los expertos de Zurich desmontaban los argumentos de la ACP según los cuales no hay mecanismos dentro del contrato que permitan al Canal financiar las obras sin esperar a un arbitraje.

Zurich considera que cabe un acuerdo entre las partes para cerrar algunas reclamaciones y recuerda que las reglas de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) por las que se regirían los arbitrajes contemplan la mediación como alternativa previa. Además, hay reclamaciones que están en primera instancia, sobre las que el Canal tiene plena capacidad de disposición, sin necesidad de remitirlos ni a la DAB ni al arbitraje internacional, que son la segunda y tercera instancia. Un acuerdo completo o parcial sobre esas reclamaciones en una negociación de buena fe permitiría un respiro financiero para continuar con las obras. Además, la aseguradora tampoco ve obstáculos legales para que la ACP adelante financiación para el Canal cuya liquidación final esté sujeta a los mecanismos de resolución de las disputas, como ahora propone el consorcio. Zurich se lamenta de la intransigencia de la ACP para aceptar propuestas que permitan desbloquear el conflicto.

Por ahora, la postura de la española Sacyr, como líder del consorcio, pasa por tratar de acortar la resolución de conflictos, resolver bilateralmente algunas reclamaciones pequeñas, sondear alternativas de financiación (fondos europeos, banca local, aportaciones de los socios…) y esperar que la ACP flexibilice algo su posición, de modo que facilite financiación aunque el ajuste de cuentas quede pospuesto a la resolución de los conflictos.

“La ampliación del Canal de Panamá es una obra estratégica tanto para la economía como para la seguridad mundial. Todo el tráfico marítimo global espera con impaciencia la finalización de este proyecto que permitirá a los barcos atravesar por el nuevo canal ampliado en 2015”, decía ayer el consorcio en su nota. El margen para negociar es de días o semanas. Sin acuerdo, la ampliación del Canal de Panamá puede retrasarse meses o años.

GUPC quieren $ 1.380.000.000 adicionales al contrato de Ampliación del Canal

TERCER JUEGO DE ESCLUSAS
Confirman las presiones de GUPC
DEIVIS CERRUD
El administrador de la ACP expone que el contratista debe ceñirse al contrato. Las reclamaciones existen. La obra avanza
Confirman las presiones de GUPC
ADMINISTRADOR. Estuvo ayer en una actividad en Gamboa. Foto: Adriano Duff | La Estrella

2013-12-12 — 12:00:00 AM PAMAMÁ. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) no lo esconde. El consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) —que construye el tercer juego de esclusas— quiere más plata para terminar el megaproyecto.Las reclamaciones son de $580 millones y ahora $800 millones más para terminar la obra en junio de 2015.El consorcio no ha sustentado los montos y busca llegar a acuerdos, fuera del contrato firmado con la ACP.

La entidad tiene su plan a mano: el dinero de la aseguradora Zurich American Insurance Company.

La fianza de desempeño es por $400 millones y la de pago, por $50 millones, además $150 millones adicionales.

De haber un abandono de la constructora por falta de liquidez, en el peor de los escenarios, Jorge Luis Quijano, administrador de la vía interoceánica, continuaría el proyecto con los $600 millones de la fianza.

‘Estamos bien respaldados con esa afianzadora para seguir adelante con este proyecto si tuviera algunas dificultades’, expresa.

Hasta el momento han pagado por la obra solamente $2 mil millones.

PRESIÓN

Tal como publicó La Estrella, el consorcio canalero ha estado presionando para renegociar el contrato original de $3,200 millones y lograr sumarlos a sus arcas con el pretexto de tener ‘‘gastos adicionales’’ por la ejecución de la obra.

‘Ellos tienen aspiraciones a unos números astronómicos, que nosotros definitivamente no hemos podido validar en lo absoluto’.

Las cifras no están relacionadas a los rubros de acero estructural, acero de refuerzo, diesel o cemento.

El ingeniero Quijano, en una entrevista televisiva el martes en la noche y ayer en Gamboa —en un acto para enaltecer el dragado clave de la navegación— desnudó las intenciones de GUPC.

‘Ahora mismo están tratando de forzarnos el brazo. . . este es un forcejeo mayor’.

Ante esa coyuntura, los remiten a un reclamo a través del proceso que contempla el contrato de 3 pasos: ir al oficial de contrataciones y poner el reclamo, luego a una junta de resolución de disputas y a un arbitraje en Miami. Esa postura, según Quijano, fue tomada por la administración general y la Junta Directiva.

‘Nos vamos a quedar en el contrato y vamos a defender cada real de los panameños ante cualquier contratista’.

Quijano refuerza su postura: ‘nosotros no les hemos pedido que hagan las esclusas más grandes, ni que las hagan más largas, ni que les añadan más muro’.

El administrador confía en que el consorcio termine el proyecto, incluso revisó que Sacyr Vallehermoso, la principal firma, subió 10. 5% en la bolsa de valores de España, mientras que Impregilo de Italia, 36%.

‘No son empresas que no tienen capacidad’.

Cómo avanza la ampliación del Canal de Panamá? Es incógnito

PREOCUPACIÓN EN MEGAPROYECTO

Despidos e incógnitas en el tercer juego de esclusas

ALEXIS CHARRIS PALACIOS
¿Grupo Unidos por el Canal pretende renegociar el contrato con la ACP? Expertos advierten que el consorcio no tiene excusas para modificar el trato. Trabajadores denuncian ola de despidos masivos
Despidos e incógnitas en el tercer juego de esclusas
CIFRAS. Las esclusas utilizarán unos 4 millones cúbicos de concreto en su construcción. El contrato con GUPC es por $3,200 millones. Foto: Adriano Duff | La Estrella
Despidos e incógnitas en el tercer juego de esclusas
OBRAS. Jorge Luis Quijano, administrador de la ACP, asegura que el proyecto lleva un 70% de avance. Foto: Albín García | El Siglo

2013-12-10 — 12:00:00 AM PANAMÁ. Es la obra más importante en infraestructura en la región. El proyecto más significativo para el país en un siglo. La ampliación del Canal de Panamá, uno de los pilares del extraordinario crecimiento económico que experimenta el país, podría estar atravesando una hora incierta.El Consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) intentaría renegociar los términos del contrato para la construcción del tercer juego de esclusas. Sus razones no están claras y hasta ahora solo se cuenta con evidencias y versiones extraoficiales.Las autoridades panameñas y las del Canal, inclusive, guardan silencio.

‘Ese trabajo está crudito’

Arcenio Gonzáles, un albañil calificado despedido recientemente junto a otro centenar de trabajadores

LA TORMENTA

Vientos repentinos han traído oscuros nubarrones que advierten un feroz temporal en el megaproyecto.

El Grupo Unidos por el Canal (GUPC) lo conforman la española Sacyr Vallehermoso como líder, Impregilo de Italia adquirida por la firma Salini, Jan de Nul de Bélgica y la local CUSA, (Constructora Urbana, S. A. ).

Las cuatro son responsable de poner en concreto y hierro el sueño de un tercer juego de esclusas. Pero han tenido tropiezos desde el principio.

Tres huelgas empezaron a mermar su impulso, luego una diferencia con la Autoridad del Canal (ACP) por la calidad del concreto con que pretendían armar las paredes y la estructura de las esclusas y otros daños como el clima y dificultades con el manejo de los suelos dejaron su huella en la resistencia de las empresas del consorcio.

Las más afectadas fueron las europeas. Entre ellas Sacyr Vallehermoso parece llevar la peor parte.

Las versiones aseguran que a la fecha Sacyr simplemente se quedó sin dinero. Algo que cobra mucho sentido, si se toma en cuenta que cuando la empresa ibérica miró hacia esta región, en España la crisis económica entraba en su apogeo.

LAS PRUEBAS

La principal evidencia la vivieron un número significativo de trabajadores de GUPC, el sábado 7 de diciembre.

Sin mayores explicaciones, miles de trabajadores fueron cesados de sus puestos. ‘Intentaron aplicarnos el artículo 213’, explicó Arcenio González, un albañil calificado que se unió a las filas de GUPC el 26 de septiembre pasado; ‘pensaba cerrar el año ahí, hay bastante trabajo por hacer’, comenta.

El artículo 213 es el que permite los despidos por abandono del puesto de trabajo, ‘la gente se defendió’, dice González, y asegura que ya ellos se esperaban un final dramático.

La razón para estar prevenidos es simple. La del sábado fue la segunda ola de despidos. La anterior se registró hace aproximadamente un mes y entre ambos golpes crecieron los rumores y versiones acerca de las dificultades de Sacyr Vallehermoso.

Los signos de que algo no estaba bien se venían dando, ‘los buses que transportaban a los trabajadores fueron suspendidos’, dice González en referencia al servicio de transporte hasta Cocolí, donde se construye la obra.

Una construcción que, a juicio de González, no se podrá terminar en el tiempo estipulado y mucho menos con frecuentes olas de despidos.

‘Ese trabajo está crudito’, señala, y enumera: ‘Todas las obras de reparaciones hacen falta y las tinas no están hechas’. Se refiere a una serie de acabados y perfeccionamientos en los muros del tercer juego de esclusas: y a los gigantescos recipientes donde se almacenará el agua. González no tiene duda: ‘ahí hay trabajo para tres años’.

¿RENEGOCIACIÓN?

Ya incluso la fecha de la entrega del proyecto de ampliación se debió retrasar seis meses. En lugar de coincidir con el año del centenario de las operaciones del Canal en octubre de 2014, la inauguración de las nuevas esclusas sería en abril de 2015, anunció la ACP en agosto del 2012.

Además, GUPC recibió una buena noticia hace poco. La ACP tendrá que reconocerle 156 millones de dólares por aumentos en el diesel, el acero y gastos de planilla.

Sin embargo, no están conformes. Aseguran que han tenido otros ‘costos adicionales’, por 573 millones de dólares, que también reclaman a la ACP en la junta de resolución de conflictos. Una instancia que el propio contrato por $3,200 millones que se ganó GUPC, establece como herramienta para dirimir estas diferencias.

En total el consorcio donde Sacyr es una de las partes más importantes en el financiamiento, se habría llevado 729 millones de dólares más por la obra.

Pero de acuerdo con informes que obtuvo La Estrella, aún eso no es suficiente. GUPC parece doblar la apuesta y aspiran a replantear los términos del contrato.

‘¡No tienen excusa!’, dice Adolfo Quintero, expresidente del Colegio de Economistas. El catedrático universitario explica que la empresa ‘ya venía con problemas’ y al parecer aplicó la fórmula de montaña rusa: ofrecer un precio bajo, para ganar el contrato, que luego sube ‘con las adendas’.

Una estrategia que en este caso, según Quintero, no va a funcionar porque en los cálculos del proyecto los aumentos de costos se tomaron en cuenta. ‘La inflación se contempló con un cálculo amplio’, advierte, y sentencia: ‘No hay elementos’.

Para Quintero, al Estado no le queda otro camino que ‘exigirle a GUPC responsabilidades específicas a la empresa’.

Pero antes de que una renegociación sea viable, la ACP y el Estado deben actuar con total transparencia.

Pero qué piensa en GUPC de todo este panorama. ¿Por qué los despidos? ¿Cuáles son los costos adicionales que actualmente reclaman a la ACP? ¿Sacyr puede o no continuar en el proyecto. . . ?

La Estrella envió a GUPC algunas preguntas sobre este tema el martes 3 de diciembre; aunque son pocas, esas interrogantes aún esperan respuestas. . .

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Ingeniero Shelton denuncia hechos graves de la ampliación del Canal de Panamá

El por qué se avanza con una ampliación dañina del Canal de Panamá

Bert G. Shelton, Ingeniero e Investigador Científico

No hay duda que con el logro de completar el Canal de Panamá cien años atrás se creó la octava maravilla del mundo. El servicio que le ofrece al mercado mundial ha crecido a tal grado que a pesar de que sus peajes hayan aumentado más del 1000% en poco más de diez años, hoy la transita más carga que nunca. Está claro que vale la pena ampliarlo.

Precisamente debido a su alta demanda hay que asegurar que sea ampliada de la forma más efectiva posible, teniendo en cuenta a todos los costos junto a los impactos a terceros y al medioambiente. Una ampliación mediocre, o peor aún la que se construye hoy, no es aceptable.

Las esclusas de Miraflores, frente al Oceáno Pacifico tienen la misión de mantener el nivel del Lago Miraflores, ascender y descender barcos que las atraviesan y mantener regulada la intrusión de agua salada al sistema de agua dulce del Lago Miraflores. En los últimos la Autoridad del Canal de Panamá ha tenido que reconocer que las aguas del Lago Miraflores se han salinizado, excepto el sector del Lago adyacente al Parque Nacional Camino de Cruces. Hasta la década de 1970 la intromisión de agua salina por estas esclusas fue poca y manejable, dado el menor nivel de tráfico de barcos que cruzaban diariamente la vía. En la última década y media con el aumento de frecuencias de esclusajes la intrusión salina ha sido evidente y demostrada con la nueva biota acuática que forma parte del Lago MIraflores. Se desconocen los niveles de contaminación salina actuales en el Lago Miraflores. Foto: http://psych.fullerton.edu/navarick/index.html

Costos y daños injustificables

Ahora está en construcción un sistema de esclusas con tinas de reciclaje que es demasiado costoso y complicado para lo que proporcionará. Hay otros sistemas confeccionados de los mismos componentes, y más modernos por una o dos generaciones, que rinden significativamente más servicio usando notablemente menos agua. Es más, por como se han engranado más efectivamente los componentes y sus operaciones, sistemas más modernos logran reducir el número de manejos mecánicos y de traslados de agua.

El sistema en construcción tiene desventajas adicionales. Requerirá más mantenimiento que los sistemas más modernos. Es más, el dique que se construirá encima de fallas activas arriesgará al canal entero, lo cual es perfectamente evitable con sistemas más modernos de mayor rendimiento y más rentables.

Si lo antedicho no fuese suficiente para optar por otro sistema, lo que hoy se construye salinizará al Lago Gatún rápidamente al ser operado, poniendo en riesgo de extinción a muchas de las criaturas. Dañará la valiosa agua dulce de este lago sin necesidad alguna, a excepción de la de pasarles el negocio de abastecerle agua al pueblo a los que recientemente obtuvieron las concesiones del resto de las aguas dulces de los ríos del país.

Finalmente, una vez que esta farsa concluya y el sistema comience a funcionar, no podrá ser transformado a uno menos dañino y los daños a los mares no se podrán anular – no poseemos esa magia.

Sabiendo todo esto, hay que preguntar ¿cómo acabo la ampliación con este plan, y porqué sigue en este rumbo?

Lo explicaré con el siguiente relato.

Armando el Engaño

Dos años antes de que se divulgara la intención de ampliar el canal, ya estaba decidido lo que se iba a hacer. Esta conclusión la baso en mi propia experiencia con el proyecto. A los dos años de haberse anunciado la intención de ampliar al Canal de Panamá – que ocurrió a finales del 2002, seguido al comienzo del 2003 por la presentación en el Discovery Channel – les presenté a los ingenieros de la ACP otro tipo de alzador de naves. Al cabo de mi presentación me informaron que lo que presenté llegó cuatro(4) años “muy tarde”. Es decir, la decisión de cómo se ampliaría el canal se tomó poco después de que los Estados Unidos cedió al Canal en su totalidad al pueblo panameño.

Pregunto entonces, ¿en cuál espacio de tiempo identificaron, formaron, evaluaron y compararon las mejores opciones para alzar naves de las cuales escogieron las esclusas con tinas?

Durante los años del manejo compartido con los Estados Unidos no se hicieron tales estudios. Si en verdad evaluaron algunos casos, ¿cuándo lo hicieron y adónde están los detalles de esas evaluaciones?

Lo que se presentó en el Plan Maestro como las “alternativas” que fueron evaluadas es una burla. El Plan Maestro ni siquiera incluye un listado de los retos y requisitos en cuales basar un diseño de esclusas u otras opciones. Sin esos datos no es posible “diseñar” cualquiera de las alternativas, incluyendo la escogida, y mucho menos hacer comparaciones.

No hay prueba alguna de que los estudios necesarios fueron hechos.

Despistando al Público

Repetidamente durante los foros públicos previos al plebiscito se les prometió a los que asistieron que – una vez aprobada la ampliación y una vez conseguido el dinero para hacerlo – sus preocupaciones serían resueltas a su satisfacción antes de comenzar a construir. Pero esas promesas quedaron en el olvido al obtenerse el voto.

Estos hechos son incompatibles con los discursos del alto nivel de transparencia en el manejo del proyecto . Desde el punto de vista técnico y de la lógica era muy difícil entender porqué se gestionaban las cosas de esta manera.

Sin embargo, el porqué quedó muy claro al considerar que todo era una jugada financiera para obtener préstamos de los bancos de desarrollo rápidamente.

En base a lo observado, pareciera que sólo una opción – una que los bancos aceptarían como válida – fue creada. Por lo visto, lo único de importancia era poder cumplir con los requisitos iniciales para completar y presentar las solicitudes de préstamos con prontitud. Esa meta se alcanzó usando las esclusas con tinas.

A partir de ese punto todo parece haber sido un “show mediático” para asegurar que no surgieran discrepancias en la “sustentación” de las declaraciones hechas a los bancos para así obtener los fondos anhelados lo antes posible. Se concluye que ésta es la razón por la cual fueron evadidas las discusiones de puntos técnicos críticos durante los foros.

A todas luces, pareciera que el plan actual está fundado en falsedades.

Perpetuando el Engaño

Para poder repartir los contratos lo antes posible, era de suma importancia que no se retrasara la obtención de los préstamos provenientes de los bancos de desarrollo. La revelación de cualquier problema en desacuerdo con los requisitos de los bancos hubiera requerido evaluaciones reales y hubiera causado el retraso, o la cancelación, de dichos préstamos.

Lo curioso es que – mientras que en Panamá se permitía que los moderadores de los foros esquivaran discusiones claves llegando hasta burlarse de personas que hacían preguntas serias y puntuales – otras instituciones, los bancos intenacionales en particular, daban la impresión de aceptar todas las garantías del proyecto sin, o con un mínimo de cuestionamiento.

Pareciera que se considera que para ser transparente sólo hay que poner a la vista lo que conviene, y simplemente no mencionar lo que no. Por lo visto esa actitud no se limita a Panamá, como fue dejado muy claro por los “WikiLeaks”.

Desde que se anunció el proyecto de ampliación y hasta la fecha – ni en Panamá, ni en paises “más desarrollados” en donde han lanzado proyectos propios que dependen de que se realice este a tiempo – no se ha publicado en medios de alta circulación, ningún artículo que lo critique o que presente otros puntos de vista. Sugiere que todos tienen intereses de por medio.

Que una obra pública – y en particular una tan grande como es la del Canal de Panamá, y de tanta importancia para el mundo – avance a su construcción sin discusiones ni debates abiertos e interactivos, por lo menos con respecto a su elemento más crítico, es inaceptable.

Bert Shelton

En el mundo, nunca ha nacido un proyecto de esta magnitud con la solución “perfecta” ya identificada. Tampoco es éste el primero que lo haya logrado, aunque así pareciera que lo intentan declarar sus promotores. Las esclusas con tinas son altamente ineficientes y dañinas. No obstante, aunque se sabe que hay otras mucho más indicadas, el proyecto avanza tal y como está, sin impedimentos, presuntamente debido a los intereses de terceros.

Una ampliación más rentable

Discusiones acerca de esta ampliación siguen, como desde el inicio, centrados principalmente en su financiamiento y en su rentabilidad, pero jamás se ha divulgado que — por la misma inversión – los ingresos previstos pudieran ser muchísimos más. Más allá de haber sido repetidamente declaradas las esclusas más apropiadas para esta ampliación, en lo que se puede caracterizar como propaganda, los argumentos técnicos para sustentar esa calificación jamás fueron presentados ni debatidos, ni tampoco sustentaron los supuestos beneficios económicos superiores que aportarían.

Desde el siglo antepasado las cuatro técnicas con las cuales se puede variar la cantidad de agua que se desgasta al alzar o bajar buques que transitan sistemas de esclusas se ha conocido. Las esclusas seleccionadas para esta ampliación del Canal de Panamá sólo contienen dos. Las esclusas originales del canal contienen más.

Estudios independientes demuestran que hay arreglos de esclusas de costos comparables que contienen otras combinaciones de las cuatro técnicas. El mejor de estos arreglos aumentaría los tránsitos diarios por al menos dos-tercios, con cada tránsito usando menos de dos-tercios del agua que usarán las esclusas seleccionadas.

Se ha dicho que las esclusas con tinas usarán el 40% del agua que usarían esclusas “normales” operadas como a las actuales. Pero en realidad éstas usarán más cerca al 45%, porque ese 40% no incluye el agua que se gastará de rutina al cambiar la dirección de los tránsitos.

En comparación, el arreglo más sencillo de las mejores alternativas reduciría el uso del agua al 37% de lo “normal”. Este arreglo consistiría meramente de cuatro copias agrandadas de las esclusas de Pedro Miguel, las cuales contendrían una modificación simple – conocida por más de un siglo – a su sistema de ductos internos.

Esta opción de dos carriles, sin tina alguna, requeriría casi la misma cantidad de concreto para construirla y necesitaría menos mantenimiento. No presentaría el riesgo de un cierre a tránsitos como tendrá el sistema de un carril.

Otra opción, similar a la descrita de tipo Pedro Miguel tendría dos tinas entre sus dos carriles, y requeriría cerca de 20% más concreto para construirla. Sin embargo usaría sólo el 25% del agua que usarían esclusas “normales” operadas como las actuales, comparada a la selección actual que usará 40% más.

Debido a la marcada reducción de agua consumida por cada buque transitando a esta opción más eficiente, se podrían transitar hasta 20 barcos al día con la misma agua que transitará los 12 previstos para la ampliación actual, y hasta 22 cuando haya más agua. .

En resumen, con poca inversión adicional se lograría como mínimo 160% de los ingresos que ahora se prevén.

Más capacidad, mejor futuro

Considerando lo antedicho, hay varias formas para incrementar el rendimiento de la inversión que se está haciendo en esta ampliación. Sus riesgos y daños se pueden evitar con un mejor uso de la tecnología disponible en la actualidad y un mayor rendimiento se puede obtener sin costo adicional de importancia. La selección actual no tiene sentido así que ¿cuál es el beneficio de introducirle un riesgo catastrófico al sistema canalero y de dañar al medio ambiente irremediablemente?

Mejores arreglos de esclusas añadirían otros beneficios. Ocuparían menos espacio, permitirían eliminar el dique peligroso sobre fallas activas – que podrá ocasionar la pérdida del Lago Gatún – y reducirían marcadamente la entrada de agua salada al sistema. Además, incluirían un método efectivo para mitigar la intrusión salina al lago Gatún, a largo plazo.

Los ejemplos presentados serían compatibles con los requisitos de los préstamos, y sin engaños. Además, proporcionarían mejores posibilidades para el crecimiento futuro del canal.

Con tantas ventajas al alcance hay que preguntar ¿cuál es el beneficio para los negocios del transporte marítimo y del canal de gastar tanto dinero en esclusas que, con peajes más altos, rendirán sólo dos-tercios del servicio de tránsitos que rendiría una ampliación que utiliza el mejor de los sistemas de esclusas hoy disponibles? Y, aún falta considerar los impactos negativos evitables a la población causadas por la ampliación en su forma actual.

Nuevamente, ¿cuál es la lógica de este proyecto en su rumbo actual?

Disponibilidad de Agua

En la actualidad se escucha desde la zona de la cuenca oriental del canal – zona cuyas aguas están reservadas para el futuro uso del canal – que a los moradores se les ha informado que ya deben empezar a desalojar el área para dar paso a la inclusión de esa zona en la cuenca.

Esto es inaceptable!

Previo al plebiscito se declaró que no sería necesario ampliar la cuenca para este proyecto. Como la cuenca de hoy recibe más que suficientes lluvias para abastecer a esta ampliación, se propuso hacerle ajustes al sistema de esclusas y cambios al manejo del Lago Gatún para mejorar la utilización de las aguas de la cuenca actual .

Pero, la validez de ese plan complicado nunca fue sustentado.

Sin embargo, con ese plan – y con la aprobación de una ley “en contra de embalses” – se declaró que las preocupaciones de los moradores de la zona oriental habían sido “atendidas”, y de allí se procedió al voto que aprobó al proyecto..

Ahora, con el voto en el bolsillo, pareciera que se pretende proceder a ampliar la cuenca, completando así el engaño.

Esos sucesos sugieren que nunca hubo intención de hacerle ajustes a la cuenca actual para obtener el agua requerida para un Canal ampliado.

No han sido investigadas a fondo las formas de mejorar el manejo de la cuenca. Eso habría que hacerse antes de decidir ampliarla e impactar áreas nuevas.

Un plebiscito fraudulento

Lo que al pueblo se le preguntó era si querían o no que se ampliara el canal. No se les preguntó más nada. Sin embargo, pareciera que el “sí” que el pueblo dio se ha convertido en una entrega total de éste bien a los promotores de la obra. En efecto, el pueblo panameño ha perdido todo derecho de involucrarse en asuntos de la ampliación; no importa cómo impacte al público, ni que el pueblo se oponga, “va como va” porque va.

no hay democracia en el mundo en el cual los gobernantes pueden poner todo el peso del gobierno para apoyar el resultado que ellos buscan”

Bert Shelton

Al plebiscito, lo denuncio como no-democrático, porque no hay democracia en el mundo en el cual los gobernantes pueden poner todo el peso del gobierno para apoyar el resultado que ellos buscan.

Al igual denuncio los foros previos al plebiscito por no haber sido imparciales. Alego que fueron manipulados para evadir discusiones serias que pudiesen haber cambiado el resultado del voto.

Es más, previo al plebiscito toda la información relevante para la importante decisión a mano no era de libre acceso. Había que presentar una solicitud para obtener información adicional y explicar porqué se necesitaba. Eso no sólo desalentaba el proceso de investigación por terceros, pero también impedía que uno revisara todos los aspectos libremente para descubrir todo el detalle.

Como fue manejado, detalles críticos podían quedar fuera de la respuesta a la solicitud, ya que el trámite aseguraba que el investigador no encontrara los contenciosos. Él no sabría por antemano cómo preparar su solicitud con la exactitud necesaria para asegurarse de recibir esos detalles.

El proceso que condujo al plebiscito no fue transparente, y nada ha cambiado desde entonces.

Hay tiempo para mejorar, sin defraudar

En base a lo antedicho, rechazo rotundamente la excusa de que ya es “muy tarde” para echar atrás la selección de esclusas para esta ampliación del Canal de Panamá. El convertir la tarea de completar la obra en un asunto de orgullo nacional – para ganar el respaldo del pueblo para un plan inefectivo, dañino, y de segunda – es repugnante.

La irresponsabilidad nunca es aceptable y no ha de ser premiada.

Decir que ya no es factible hacer cambios porque es “muy tarde” es totalmente falso.

Si uno asesora el costo del tiempo requerido para recapacitar y lo mide contra todo el trabajo que se puede eliminar de la ampliación actual en combinación con el aumento en capacidad que se obtendrá con la misma, no hay duda que cambiar las esclusas a unas mejores lo haría mucho más rentable.

Sépase que lo que no fue divulgado al pueblo panameño – pero que no es un secreto en el extranjero – es que hay una segunda ampliación ya planificada. Esa segunda ampliación es igual de ineficiente y dañina por ser una copia de la primera.

Las mismas mejoras requeridas por la ampliación actual – que reducen costos y aumentan capacidad – beneficiarían a cualquiera futura ampliación. Al cambiar el tipo de esclusas ahora a unas que rinden más, no tendría que hacerse una segunda ampliación tan pronto como se prevé actualmente.

sería preferible pagarles a los contratistas por no construir nada a que se complete lo pretendido”

Bert Shelton

No obstante, si “va como va”, el crecimiento futuro del canal quedará severamente reducido, y eso será irreversible. Hasta sería preferible pagarles a los contratistas por no construir nada a que se complete lo pretendido.

Entiéndase que aquí sólo se están discutiendo las esclusas del proyecto. La colocación del concreto para ellas no ha empezado. Los trabajos de ampliar los cauces de navegación existentes y los de excavar cauces nuevos que ya están en marcha no se pierden al cambiar la selección de las esclusas.

Junto con mis argumentos en contra de las esclusas elegidas, denuncio el plan de ampliar la cuenca hidrográfica del canal hacia el noroeste porque la necesidad de ampliarla está íntegramente ligada a las esclusas que cuestiono y porque falta hacerse un asesoramiento veraz de las diversas mejoras que podrían introducirse en la cuenca existente. Hay que subsanar estas faltas antes de proceder con la ampliación de la cuenca.

Conclusión

Pareciera que el plan actual de ampliación del Canal de Panamá tiene todo que ver con maximizar la construcción en materia de excavaciones y estructuras, más asegurar la incorporación de las reservas de agua lo antes posible debido al trabajo que eso agrega. Maximizar el potencial del mismo canal no parece formar parte del plan, pero sí las ganancias de los involucrados en la obra. Daños a terceros y al medioambiente ni figuran.

El apuro de repartir contratos lucrativos, junto con el apuro en sacarle provecho a todos los recursos del país de un tiro – algo que nunca se haría en verdaderos países de primer mundo con dirigentes responsables – crea la fuerte impresión que lo que motiva a los que están a cargo es hacerse multi-millonarios a costillas del pueblo.

Bert Shelton

Hay que ponerle un alto a estos fraudes. Si este rumbo se mantiene quedará poco de la joya que fue Panamá en el siglo pasado.

Vale la pena ampliar al Canal de Panamá y tenemos los conocimientos y la tecnología para hacerlo bien.

No hay justificación alguna para una ampliación mediocre que expone a este canal al peligro permanente de su pérdida total a causa de un dique construido irresponsablemente encima de fallas activas. Poner fuera del alcance al potencial máximo del Canal de Panamá y arriesgar a especies acuáticas a causa de unas esclusas mal escogidas de ineficiencia perpetua que salinizarán al Lago Gatún, sería descartar – con desprecio total – a más de un siglo de estudios y evaluaciones responsables.

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Contrataciones para la ampliación del Canal podrían ser un fracaso

EE UU intentó evitar que Sacyr lograse las obras del Canal de Panamá

Washington hizo gestiones para impedir el triunfo español.- Panamá expresó dudas de que Sacyr pueda ejecutar el proyecto

MIGUEL JIMÉNEZ – Madrid – 17/12/2010

“En dos o tres años será obvio que ha sido todo un fracaso

Juan Carlos Varela, Vicepresidente de Panamá

La Embajada de EE UU en Panamá abogó “implacablemente” para que la estadounidense Bechtel ganase el concurso de la ampliación del Canal, en el que compitió con las españolas ACS y Sacyr, la finalmente ganadora con una oferta de 3.120 millones de dólares (unos 2.350 millones de euros). Las gestiones de la embajada incluyeron múltiples contactos con miembros de los consorcios para intentar averiguar los precios de las ofertas, con el asesor independiente (una empresa de EE UU), y con la propia Autoridad del Canal de Panamá, según revelan los documentos obtenidos por Wikileaks a que ha tenido acceso EL PAÍS. Los diplomáticos de EE UU afirmaron en numerosas ocasiones que Sacyr estaba técnicamente quebrada, que no sería capaz de ejecutar el proyecto y que ganó el concurso gracias al apoyo del Gobierno español. En uno de sus documentos aseguran que las dudas sobre la capacidad de ejecutar las obras son compartidas por el Gobierno panameño.

EE UU consideraba estratégico el concurso para la ampliación del Canal de Panamá. No solo porque por el Canal pasa buena parte del tráfico marítimo intercontinental con origen o destino en sus puertos, sino también porque la oferta de Bechtel incluía compras a proveedores de EE UU por más de 1.200 millones de dólares (920 millones de euros).

Sacyr, la mejor puntuada

Varios documentos confidenciales muestran cómo la embajada recabó información de la consultora CH2MHill, asesor independiente en el proceso. Las averiguaciones llevaron a la embajada a la errónea conclusión de que solo ACS y Bechtel eran licitadores creíbles, porque Sacyr estaba “al borde de la bancarrota”, según sus análisis. Sus diplomáticos creían que no aprobaría la revisión de viabilidad financiera o sería incapaz de suscribir las garantías exigidas. Además, según CH2MHill, Sacyr había “enviado una propuesta técnica que podría no ser mínimamente aceptable”. Pero resultó que la oferta de Sacyr fue finalmente la mejor puntuada tanto desde el punto de vista técnico como económico.

Ya antes de la adjudicación, la embajada afirmaba que “una victoria de Sacyr sería desconcertante”. “Sacyr está considerada en bancarrota y está siendo apuntalada por el Gobierno español”, añadía. Fuentes de Sacyr recuerdan que la compañía había vendido en 2008 la mayor parte de su filial de concesiones Itínere, lo que rebajó su deuda de forma muy notable. Luego, en 2009, año de la adjudicación del Canal, las 10 mayores obras ganadas por Sacyr fueron en el exterior, siendo un año de contratación récord fuera de España. En ese ejercicio, el grupo elevó su facturación un 9% hasta 5.858 millones y tuvo un beneficio de 506 millones.

EE UU había recabado información sobre los avales prestados al proyecto por el Cesce (dependiente del Ministerio de Industria) y su equivalente italiano (pues Impregilo es socio de Sacyr) y consideraba que eso podía ser ilegal. El Departamento de Estado pidió a la Embajada en Madrid que hiciera averiguaciones sobre ese posible apoyo público, alegando que el concurso podría verse “manipulado”. EE UU señalaba a la embajada que estaba apoyando a Bechtel para así generar empleos indirectos en EE UU. Washington quería denunciar la situación financiera de Sacyr ante el Canal antes de que se anunciase el ganador del “proyecto del siglo”. Sacyr precisa que Cesce hizo sólo el reaseguro de acuerdo con su finalidad legal de servir de instrumento para el apoyo y fomento de actividades e inversiones internacionales. Por cierto, “la oferta de Bechtel estaba asegurada por la intervenida AIG”, añade.

Washington acusa al Gobierno español

La victoria de Sacyr provocó la frustración de los diplomáticos de EE UU . Marcaba “un creciente apogeo de la influencia española en Panamá”. “Sospechamos que Sacyr, con problemas financieros, fue capaz de ofrecer un precio sorprendenmtemente bajo gracias al respaldo del Gobierno español”, comunicaba la embajadora Barbara Stephenson al Departamento de Estado. Y proseguía: “La victoria de Sacyr complica nuestras relaciones bilaterales tanto política como económicamente”.

La embajada analizó las posibilidades de que Bechtel impugnase el proceso. La estadounidense admitió que su baja puntuación técnica pudo deberse a un diseño demasiado innovador y no veía base para reclamar por esta vía. Pero sí creía que Sacyr había violado las normas europeas de competencia al obtener garantías estatales y reclamaría si encontraba pruebas. Finalmente, ninguno de los dos perdedores presentó alegaciones, tras analizar la oferta ganadora, “lo que da idea de la solvencia técnica del proyecto presentado”, según Sacyr.

Según Bechtel, la oferta ganadora de 3.120 millones de dólares de Sacyr no daba ni para “poner el hormigón”. La estadounidense había dado un precio de 4.200 millones y sospechaba que Sacyr intentaría renegociar al alza el contrato durante su ejecución.

El ‘shock’ en la banca española

La Embajada de EE UU terminó admitiendo que las contragarantías dadas a Sacyr no violaban las reglas del concurso, pero seguía a la caza de brujas: “No podemos descartar que el Gobierno haya dado otro tipo de garantías a Sacyr que le permitan acceder al crédito necesario para ejecutar el proyecto, preservando puestos de trabajo españoles y previniendo el rumoreado shock del sistema bancario español que podría resultar de la caída de Sacyr”.

Bechtel y la embajada expresan continuas dudas sobre la capacidad de Sacyr para ejecutar el proyecto. A esas dudas se suman las expresadas por el vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores, Juan Carlos Varela, ante una delegación de congresistas, según la transcripción de la embajada. “El proyecto de ampliación del Canal es un desastre”, aseguran que dijo en un almuerzo el 29 de diciembre de 2009. “En dos o tres años será obvio que ha sido todo un fracaso”, le entrecomillan. Varela también expresó sus serias dudas el 3 de enero en una conversación en la que participó el número dos de la embajada. “Uno no hace chapuzas con algo tan importante como el Canal. Cuando uno de los licitadores hace una oferta 1.000 millones de dólares inferior a la del siguiente, hay algo que está muy mal”, aseguran que dijo. El propio presidente, Ricardo Martinelli, expresó dudas similares a la embajadora. Cuando Stephenson le preguntó cómo iba el proyecto, “Martinelli hizo una mueca, indicó que estaba un poco preocupado y dijo que temía que el administrador del Canal podría haber inclinado el concurso hacia el consorcio que incluía a CUSA, dirigida por su primo”, relata la embajadora.

Sacyr, que asegura que el proceso fue “ejemplar en todos los sentidos”, subraya que en agosto los responsables de la obra afirmaron públicamente que la obra va más avanzada de lo previsto en el cronograma de actuaciones. “Hay que tener en cuenta que terminar a tiempo estos trabajos (cinco años) supone una importante gratificación y retrasarse una fuerte penalización”, subraya la española.

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A confesión de partes, relevo de pruebas.

Burica Press