Cancún: continúa el cónclave sobre cambio climático (COP6/CMP6)

El mundo se cita en Cancún para reavivar la lucha contra el cambio climático

Mexico/AFP
30/11/2010
Anna Cuenca

La conferencia anual de Naciones Unidas sobre el cambio climático abrió este lunes en Cancún, dos semanas de negociaciones internacionales destinadas a devolver la credibilidad a un proceso debilitado por el fracaso del año pasado en Copenhague.

De los más de 190 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), 132 estaban presentes en la ceremonia de apertura, organizada en un lujoso hotel de esta localidad costera mexicana, donde tendrá lugar la negociación hasta el 10 de diciembre.

“Los recibe un país que, como todos los de la región, es de los que más padecen los efectos del cambio climático”, afirmó el Presidente Felipe Calderón.

“El cambio climático ya es (…) una realidad y está teniendo muy graves consecuencias para nosotros y para el planeta”, afirmó, refiriéndose a las dramáticas inundaciones que devastaron de Pakistán y a la ola de calor e incendios forestales sin precedentes que vivió Rusia este verano boreal.

Estos son “fenómenos que afectan más a la gente más pobre y la hacen todavía más pobre”, subrayó.

“Durante las próximas dos semanas aquí en Cancún los ojos del mundo estarán puestos en ustedes”, lanzó el presidente a los negociadores que le escuchaban.

Por su parte, el Presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el indio Rajendra Pachauri, llamó a los países presentes a “cooperar lo más rápido posible”.

“Necesitamos tejer un tapiz de esfuerzos mucho más rico, un tapiz lleno de agujeros no funcionará, y los agujeros sólo se pueden llenar con acuerdos”, consideró por su lado la costarricense Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.

La conferencia del año pasado en Copenhague debía forjar un acuerdo para proseguir y mejorar la lucha mundial contra el calentamiento global a partir de 2012, fecha en que expiran los compromisos del Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, concluyó con la adopción de un decepcionante texto no vinculante, negociado a última hora por un puñado de jefes de Estado, que propuso limitar el alza de la temperatura del planeta a dos grados centígrados, sin detallar los medios para lograrlo.

Un nuevo fracaso este año sería fatal para el proceso. Organizadores y negociadores están decididos a lograr resultados aunque sean parciales, para avanzar de cara a la próxima conferencia de Durban (Sudáfrica), a finales de 2011.

Sin embargo, algunos de los participantes ya han expresado su preocupación de que Cancún siga la dinámica de Copenhague, cuyo resultado rechazan numerosos países -entre ellos Bolivia, Venezuela y Cuba- por no haber sido negociado por la totalidad de los países.

“Se tiene que preservar la regla del consenso para que nunca más existan reuniones de grupos por fuera de los que establece la Convención” para “evitar que lo que ocurrió en Copenhague (…) con un documento que ni siquiera había sido ampliamente conocido y discutido por las partes, se vuelva a repetir”, reiteró el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón.

Pero la Canciller Patricia Espinosa aseguró que “el gobierno mexicano seguirá trabajando con absoluta transparencia y con un sentido de inclusión en todas las consultas”. “Mantendremos informadas a todas las delegaciones de cómo se están dando las negociaciones”, afirmó en rueda de prensa.

Por su parte, la Ministra danesa de Medio Ambiente, Lykke Friis, cuyo país presidió la conferencia del año pasado, consideró que “Cancún sólo será un éxito si logra un resultado equitativo”, que beneficie a países ricos y pobres.

Espinosa anunció por otra parte que unos 25 jefes de Estado confirmaron su participación en la conferencia la próxima semana. Sin embargo, el Presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que había anunciado su presencia, informó este lunes que finalmente no viajará a México, “debido a la pesada agenda interna que debe cumplir” en Brasil antes del fin de su mandato el 1 de enero.

Intentan resucitar negociaciones sobre cambio climático

Intentan resucitar negociaciones sobre clima

Matt McGrath

BBC Ciencia

Protestas por la reunión sobre climaEl ánimo ante las negociaciones no es optimista.

Delegados del mundo se reúnen a partir de este lunes por dos semanas en Bonn, Alemania, en lo que constituye la primera ronda de negociaciones de envergadura sobre cambio climático desde la Cumbre de Copenhague, llevada a cabo en diciembre de 2009.

Durante el encuentro -que forma pate de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas-, los delegados intentarán reanudar el debate que concluyó sin éxito el año pasado y elaborar un nuevo tratado global.

Sin embargo, los analistas dicen que el panorama no luce alentador.

Divisiones más profundas

En la Cumbre de Copenhague, muchos negociadores esperaban que la reunión de Bonn sirviera para agregar los detalles finales a un acuerdo global sobre clima.

Seis meses después, este discurso parece demasiado optimista.

A pesar de la presencia del presidente de estadounidense, Barack Obama, la cumbre de diciembre finalizó con un acuerdo débil, no vinculante, sin metas y sin plazos.

Fue “tomado en cuenta” por la conferencia, pero no adoptado. Muchos países sintieron que el proceso de negociación se resolvió en un grupo selecto de países, entre los que se incluyen Estados Unidos, China, India, Brasil y la Unión Europea.

Ahora, los delegados acuden a una de sus reuniones anuales con la sensación de que las divisiones entre las naciones ricas y pobres sobre la mejor manera de hacerle frente al problema del cambio climático son incluso más marcadas que antes.

Progreso lento

Los negociadores tienen previsto discutir un texto nuevo que incluye gran parte de lo que fue acordado en Copenhague. La esperanza -aunque limitada- radica en que todos los países acuerden que este documento sea la base de las conversaciones que se llevarán a cabo en la Conferencia de Cancún, en México, a fines de este año.

Pero el secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer, quien deja su cargo en julio, no confía en la posibilidad de llegar a un acuerdo vinculante en un futuro cercano.

Es extremadamente difícil lograr un acuerdo legalmente vinculante en Cancún. Si es que vamos alcanzarlo, conseguirlo dentro de un año en Sudáfrica es una posibilidad mucho más realista

Yvo de Boer, Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

“Es extremadamente difícil lograr un acuerdo legalmente vinculante en Cancún. Si es que vamos alcanzarlo, conseguirlo dentro de un año en Sudáfrica es una posibilidad mucho más realista”, afirmó De Boer.

No obstante, no todo es pesimismo. La Unión Europea, por ejemplo, discutió la posibilidad de ofrecer unilateralmente un aumento en el recorte de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Y la aceptación de Indonesia de frenar la deforestación por dos años a cambio de recibir dinero por parte de Noruega muestra que hay espacio para progresar.

Sin embargo, el incremento en el escepticismo del público sobre la ciencia y las negocianes en torno al cambio climático tras la reunión de Copenhague, y la renuencia de los líderes políticos a comprometerse con el proceso hacen pensar que el avance en la reunión de Bonn será muy lento.

Conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la madre Tierra

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

22 de Abril Cochabamba, Bolivia

ACUERDO DE LOS PUEBLOS

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.

De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

  • armonía y equilibrio entre todos y con todo
  • complementariedad, solidaridad, y equidad
  • bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra
  • respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos
  • reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene
  • eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo
  • paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

  • Derecho a la vida y a existir;
  • Derecho a ser respetada;
  • Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;
  • Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;
  • Derecho al agua como fuente de vida;
  • Derecho al aire limpio;
  • Derecho a la salud integral;
  • Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;
  • Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.
  • Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

  • Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.
  • Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.
  • Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.
  • Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.
  • Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenasdebe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 – 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

22 de abril de 2010

ONU avaló –acuerdo no vinculante– de Copenhague

ONU evita colapso de cumbre clima, “reconoce” nuevo pacto

19 de diciembre de 2009

Por David Fogarty y Alister Doyle

COPENHAGUE (Reuters) – La cumbre sobre cambio climático organizada por Naciones Unidas evitó el fracaso el sábado al “reconocer” formalmente un nuevo acuerdo impulsado por el líder estadounidense Barack Obama y las potencias emergentes, incluyendo a China.

“Finalmente sellamos un acuerdo”, expresó el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. “El ‘Acuerdo de Copenhague’ puede no ser todo lo que todos habían esperado, pero esta decisión (…) es un comienzo importante”, argumentó.

Sin embargo, la decisión luego de los maratónicos diálogos climáticos de 193 naciones sólo “tomó nota” del nuevo acuerdo, un pacto no vinculante para luchar contra el calentamiento global negociado por Estados Unidos, China, India, Brasil y Sudáfrica.

Las 193 naciones no apoyaron completamente el plan, que establece una meta para limitar el calentamiento global a un aumento máximo de 2 grados centígrados sobre niveles preindustriales.

También ofrece la posibilidad de un fondo de financiamiento de 100.000 millones de dólares en asistencia anual a naciones en desarrollo para el 2020.

El plan no especifica los recortes de emisiones de gases necesarios para limitar el calentamiento en 2 grados centígrados, considerado el umbral para los peores efectos del cambio climático que incluyen masivas inundaciones, sequías, aludes, tormentas de arena y aumento del nivel de los mares.

En una tormentosa sesión durante la noche, los diálogos llegaron al borde del colapso después de que Sudán, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia se unieron para denunciar el plan liderado por Estados Unidos tras el retiro de cerca de 120 líderes mundiales al terminar la cumbre el viernes.

Las negociaciones de la ONU deben operar bajo consenso. Bajo un compromiso para evitar el colapso, la decisión final daría a conocer una lista de los Estados a favor de un acuerdo y aquellos en contra.

Un acuerdo requiere un apoyo unánime para ser adoptado, y Gran Bretaña dijo que un fracaso retrasaría la entrega de fondos comprometidos a los países más pobres para luchar contra el impacto del cambio climático.

El resultado podría llevar a que Estados Unidos y China – los dos mayores contaminantes del mundo – lideren una política global sobre cambio climático, y destacó falencias en el caótico proceso de la ONU.

CRITICAS

Una sesión plenaria final que se extendió toda la noche, presidida por el primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, y que involucró negociadores nacionales, estuvo marcada por intercambios crecientemente irritables.

La disputada sesión tocó su punto más bajo cuando un delegado sudanés dijo que el plan en Africa sería como el Holocausto al causar más inundaciones mortales, sequías, aluviones, tormentas de arena y la subida del nivel del mar.

El documento “es una solución basada en los mismos valores que, en nuestra opinión, llevaron a seis millones de personas en Europa hacia los hornos”, dijo Lumumba Stanislaus Di-aping de Sudán.

El principal negociador de Suecia, Anders Turesson, no estuvo de acuerdo.

“La referencia al Holocausto es, en este contexto, absolutamente despreciable”, dijo Turesson.

Otras naciones, incluyendo Estados de la Unión Europea (UE), Japón, un representante de la Unión Africana y la alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por su sigla en inglés) instaron a los delegados a adoptar el plan como un borrador de la ONU para actuar contra el cambio climático.

“Tenemos un riesgo real de que las charlas sufran el mismo destino de las negociaciones de la OMC y de otras discusiones multilaterales”, dijo el presidente de Maldivas, Mohamed Nasheed, instando a los delegados a apoyar el plan para evitar que el proceso se dilate por años.

Si algunas naciones se oponen, el acuerdo sólo sería adoptado por sus partidarios, los que actualmente están integrados por un grupo de países que producen más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Muchas naciones dijeron que el acuerdo está lejos de las ambiciones de la ONU para las charlas, planeadas como un punto de inflexión para impulsar al mundo hacia la energía renovable y lejos de los combustibles fósiles.

(Reporte de Gerard Wynn, Anna Ringstrom, John Acher, Anna Ringstrom, Richard Cowan, David Fogarty, Pete Harrison, Emma Graham-Harrison y Alister Bull en Washington; Escrito por Alister Doyle. Editado en español por Carlos Aliaga y Marion Giraldo)

Fallas de la ONU quedan en evidencia en Copenhague

[PÉRDIDA DE INFLUENCIA]

Fallas de la ONU quedan en evidencia

El acuerdo final no es legalmente vinculante y dejó a criterio de los países elegir participar, aunque todos los países menos cuatro o cinco decidirían ser parte del pacto.

Gerard Wynn

El débil acuerdo sobre el cambio climático al que se llegó, después de dos semanas de negociaciones que estuvieron al borde del colapso, destaca la vulnerabilidad de un proceso que depende del consenso y que puede marcar una pérdida de influencia de Naciones Unidas. Las principales negociaciones tuvieron lugar entre cerca de 30 naciones y el mayor avance solo incluyó a cinco: Estados Unidos, China, Brasil, Sudáfrica e India.

El acuerdo final no es legalmente vinculante y dejó a criterio de los países elegir participar, aunque todos los países menos cuatro o cinco decidirían ser parte del pacto. Además, dejó a un lado la Convención Sobre el Clima de la ONU. “No creo que sea el final del rol climático de la ONU sino un nuevo modelo dentro del rol”, dijo Jennifer Morgan, directora del programa de clima y energía del Instituto Mundial de Recursos. Morgan destacó el rol de los jefes de Estado, que llegaron para los días finales de la reunión. El presidente Barack Obama fue clave para romper el estancamiento. “Pienso que esa es la historia de esta conferencia. Los jefes de Estado entraron y organizaron un acuerdo un poco independiente del proceso de la ONU. Hay aún muchos roles para que cumpla la Unfccc (Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático)”, consideró Morgan.

El secretariado de cambio climático de la ONU ayudaría a monitorear las medidas en los países en desarrollo para reducir las emisiones de gas invernadero, uno de los asuntos más espinosos en la conferencia de la ONU, como un ejemplo de su rol futuro, dijo Morgan. Las decisiones de la ONU tienen que ser tomadas por unanimidad, entre países tan diferentes como Estados Unidos y la diminuta isla del Pacífico de Tuvalu con una población de solo 12 mil habitantes. Esa norma amenazó con hacer naufragar la conferencia que se celebró del 7 al 18 de diciembre en Copenhague, porque las naciones en desarrollo insistieron en que cualquier texto fuese revisado en una sesión plenaria de los 193 países presentes. Fuentes dijeron que los anfitriones daneses fueron renuentes a hacerlo, pues temían que llevara demasiado tiempo que todo el grupo redactara un texto, lo que condujo a días de negociaciones perdidas en un tenso estancamiento.

En la última noche, una reunión plenaria ilustró exactamente ese problema de alcanzar unanimidad en un texto final. Se requirió la intervención directa del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para rescatar el Acuerdo de Copenhague. Ban medió con países renuentes, incluyendo a Venezuela y Bolivia. La decisión apoyó una “meta” para crear un fondo anual de 100 mil millones de dólares en 2020 para ayudar a los países pobres a combatir el calentamiento global, y reconoció la visión científica de la importancia de limitar el calentamiento a dos grados centígrados. Sin embargo, no hubo metas de recortes de emisiones y ningún compromiso de que todos los países un día firmarían un tratado sucesor del Protocolo de Kioto.

El principal funcionario de la ONU en materia de cambio climático, Yvo de Boer, dijo que era exactamente el trabajo de un proceso multilateral como el de la ONU el de organizar una solución a un problema global. “Uno puede sostener que sería mucho más efectivo encarar el cambio climático en el Grupo de las 20 naciones de mayores economías (G–20)”, cuyos miembros abarcan la mayoría de las emisiones de carbono, dijo. “(Pero) no es correcto desde un punto de vista de la equidad o ambiental” porque eso excluiría a muchos países “que ya están en el frente de los impactos del cambio climático”, explicó. Parte de la razón de ser de la ONU, dijo de Boer, “es asegurar que encaremos los asuntos globales como el cambio climático en forma equitativa, tomando en cuenta las preocupaciones de todos”. La cuenta regresiva hacia un acuerdo final el pasado viernes incluyó a 28 naciones, dijeron fuentes a Reuters, entre ellos países desarrollados como Estados unidos o los de Europa, grandes economías emergentes, como India y China, y pequeños estados isla como Granada y las Maldivas. El resultado de Copenhague demostró la “debilidad subyacente” del proceso climático de la ONU, dijo Andrew Light, coordinador de política climática internacional del Center for American Progress.