Cancún: continúa el cónclave sobre cambio climático (COP6/CMP6)

El mundo se cita en Cancún para reavivar la lucha contra el cambio climático

Mexico/AFP
30/11/2010
Anna Cuenca

La conferencia anual de Naciones Unidas sobre el cambio climático abrió este lunes en Cancún, dos semanas de negociaciones internacionales destinadas a devolver la credibilidad a un proceso debilitado por el fracaso del año pasado en Copenhague.

De los más de 190 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), 132 estaban presentes en la ceremonia de apertura, organizada en un lujoso hotel de esta localidad costera mexicana, donde tendrá lugar la negociación hasta el 10 de diciembre.

“Los recibe un país que, como todos los de la región, es de los que más padecen los efectos del cambio climático”, afirmó el Presidente Felipe Calderón.

“El cambio climático ya es (…) una realidad y está teniendo muy graves consecuencias para nosotros y para el planeta”, afirmó, refiriéndose a las dramáticas inundaciones que devastaron de Pakistán y a la ola de calor e incendios forestales sin precedentes que vivió Rusia este verano boreal.

Estos son “fenómenos que afectan más a la gente más pobre y la hacen todavía más pobre”, subrayó.

“Durante las próximas dos semanas aquí en Cancún los ojos del mundo estarán puestos en ustedes”, lanzó el presidente a los negociadores que le escuchaban.

Por su parte, el Presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el indio Rajendra Pachauri, llamó a los países presentes a “cooperar lo más rápido posible”.

“Necesitamos tejer un tapiz de esfuerzos mucho más rico, un tapiz lleno de agujeros no funcionará, y los agujeros sólo se pueden llenar con acuerdos”, consideró por su lado la costarricense Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.

La conferencia del año pasado en Copenhague debía forjar un acuerdo para proseguir y mejorar la lucha mundial contra el calentamiento global a partir de 2012, fecha en que expiran los compromisos del Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, concluyó con la adopción de un decepcionante texto no vinculante, negociado a última hora por un puñado de jefes de Estado, que propuso limitar el alza de la temperatura del planeta a dos grados centígrados, sin detallar los medios para lograrlo.

Un nuevo fracaso este año sería fatal para el proceso. Organizadores y negociadores están decididos a lograr resultados aunque sean parciales, para avanzar de cara a la próxima conferencia de Durban (Sudáfrica), a finales de 2011.

Sin embargo, algunos de los participantes ya han expresado su preocupación de que Cancún siga la dinámica de Copenhague, cuyo resultado rechazan numerosos países -entre ellos Bolivia, Venezuela y Cuba- por no haber sido negociado por la totalidad de los países.

“Se tiene que preservar la regla del consenso para que nunca más existan reuniones de grupos por fuera de los que establece la Convención” para “evitar que lo que ocurrió en Copenhague (…) con un documento que ni siquiera había sido ampliamente conocido y discutido por las partes, se vuelva a repetir”, reiteró el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón.

Pero la Canciller Patricia Espinosa aseguró que “el gobierno mexicano seguirá trabajando con absoluta transparencia y con un sentido de inclusión en todas las consultas”. “Mantendremos informadas a todas las delegaciones de cómo se están dando las negociaciones”, afirmó en rueda de prensa.

Por su parte, la Ministra danesa de Medio Ambiente, Lykke Friis, cuyo país presidió la conferencia del año pasado, consideró que “Cancún sólo será un éxito si logra un resultado equitativo”, que beneficie a países ricos y pobres.

Espinosa anunció por otra parte que unos 25 jefes de Estado confirmaron su participación en la conferencia la próxima semana. Sin embargo, el Presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que había anunciado su presencia, informó este lunes que finalmente no viajará a México, “debido a la pesada agenda interna que debe cumplir” en Brasil antes del fin de su mandato el 1 de enero.

Conferencia de la ONU sobre cambio climático inicia este lunes

Piden para COP16 evitar triunfalismo

Mexico/Reforma

Ariadna García

“los acuerdos avanzan, pero pide no cantar victoria”
Patricia Espinosa, Secretaria de Relaciones Exteriores de México

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP16) que se llevará a cabo en Cancún, del 29 de noviembre al 10 de diciembre próximos, contará con la presencia de al menos 192 representantes de los países que conforman el sistema de las Naciones Unidas.

 

Logo oficial de la COP16/CMP6- Cancún, México

Si bien las negociaciones para alcanzar acuerdos en Cancún que combatan el Cambio Climático tienen avances positivos, el Gobierno de México se mantiene con la “cabeza fría” y sin triunfalismos, toda vez que el proceso es complicado, aseguró la Canciller Patricia Espinosa.

Los pilares a discutir son en lo referente a mitigación y transparencia, financiamiento, adaptación, y tecnología.

Pero las negociaciones que ha encabezado México desde hace un año, no han logrado resultados concretos principalmente en lo que se refiere al tema de la mitigación, que es el arrancar los compromisos a cada país para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y con ello evitar que la temperatura del planeta se incremente.

“En este tipo de procesos hay que mantener siempre la cabeza muy fría y ser muy objetivos, porque son procesos complicados, hablamos de 192 países soberanos que deben tomar una decisión.

“No debemos de pensar que podemos cantar victoria, pero sí podemos decir las expectativas y posibilidades”, aseveró.

En entrevista con Reforma reiteró que de Cancún no se debe esperar la creación de un acuerdo jurídicamente vinculante, pues el objetivo sobre el que se centró México, fue el de establecer las bases para la creación por primera vez, de mecanismos a través de los cuales cada país cumpla con las disposiciones de la Convención Marco para el Cambio Climático.

“Un acuerdo vinculante, sin restarle importancia”, comentó, “es el que establece cuáles son las obligaciones de cada quien, pero sin restar importancia, es necesario ver el objetivo de la cumbre y reconocer que el acuerdo vinculante sólo es un instrumento jurídico y no es el objetivo. El objetivo es la limitación del calentamiento global a través de una limitación y reducción de emisión de gases de efecto invernadero”.

“En Cancún queremos por primera vez establecer los mecanismos que van a permitir dar pleno cumplimiento a todas las disposiciones de la Convención”.

Patricia Espinosa, quien a partir de hoy establecerá su oficina en Cancún, detalló que el principal problema en materia de Cambio Climático ha sido que todas las naciones se han concentrado solamente en metas cuantitativas y no en ver cómo hacer que se cumplan las agendas tanto para países desarrollados como los que están en desarrollo.

La creación de nuevos mecanismos, añadió, es relevante porque si se está en la disposición de adoptar nuevas metas, es necesario saber qué instrumentos se van a utilizar para poder cumplirlas, para que cada país grande o pequeño, tenga la obligación de llevar a cabo su tarea y sobre todo que se verifique el actuar.

“Cancún es el escenario para estos mecanismos, nuestra expectativa es que se creen aquí, pero a partir de una decisión política sobre su creación, se requiere un trabajo técnico que va a tener que hacerse después de Cancún”, indicó.

Así que la cumbre climática de Cancún deberá dejar establecidos los parámetros de creación de figuras que se dediquen a ver lo relacionado con financiamiento, adaptación, tecnología, reforestación, preservación de suelos, entre otros, y ya después se deberá de trabajar sobre qué entidad será la adecuada para el desarrollo de los programas.

“Lo que se puede esperar es la creación de todos estos mecanismos: de apoyo financiero, técnico, mecanismos en materia de reforestación y recuperación de suelos, en materia de adaptación.

“Nuestra expectativa es que podamos lograr también una reafirmación de los compromisos puestos en Copenhague”, dijo.

La propuesta mexicana del Fondo Verde, mencionó la Canciller, ha sido bien aceptada por todos los países, pero para poderla desarrollar en su totalidad, es necesario saber qué mecanismo se va a crear para ponerlo en práctica, es decir, qué entidad lo va a dirigir, si será mundial o regional y toda la figura jurídica sobre la que debe estar sustentado.

La COP16/CMP6, si bien tendrá su propio documento, se pretende que países como China, India, Brasil y Estados Unidos, entre otros, vuelvan a poner sobre la mesa sus compromisos en materia de reducción de emisiones.

El tema de mitigación, que es de los más complejos, las autoridades mexicanas esperan lograr un consenso sobre la necesidad de establecer que el aumento de la temperatura debe ser hasta dos grados.

Sin embargo, países insulares en desarrollo y Bolivia, entre otros, piden que la temperatura no aumente más de un grado, hecho que no es aceptado por China, India, Brasil y naciones desarrolladas.

En este tema también está el esquema de medición, reporte y verificación a la que están obligados los países desarrollados y las naciones en desarrollo no le quieren entrar en su totalidad.

Sin embargo, ya se logró que la India pusiera sobre la mesa una propuesta denominada Análisis y Consulta Internacional (ICA, por sus siglas en inglés), para que todos estén involucrados en el tema de la transparencia. Pero falta el consenso.

Cuestionada sobre el Protocolo de Kyoto, Patricia Espinosa insistió en que no existen condiciones para tratar el tema en Cancún, sin embargo hay tiempo para un seguimiento.

Así lo dijo

“En este tipo de procesos hay que mantener siempre la cabeza fría y ser muy objetivos, porque son procesos complicados, hablamos de 192 países soberanos que deben tomar una decisión”.

“Nuestra expectativa es que podamos lograr también una reafirmación de los compromisos puestos en Copenhague”.
Por qué hay tanta preocupación si el cambio climático se incrementa y mantiene en el tiempo?

La temperatura media de la superficie terrestre ha subido más de 0,6oC desde los últimos años del siglo XIX. Se prevé que aumente de nuevo entre 1,4oC y 5,8oC para el año 2100, lo que representa un cambio rápido y profundo. Aun cuando el aumento real sea el mínimo previsto, será mayor que en cualquier siglo de los últimos 10.000 años.

La razón principal de la subida de la temperatura es un proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola.

Estas actividades han aumentado el volumen de “gases de efecto invernadero” en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Estos gases se producen naturalmente y son fundamentales para la vida en la Tierra; impiden que parte del calor solar regrese al espacio, y sin ellos el mundo sería un lugar frío y yermo. Pero cuando el volumen de estos gases es considerable y crece sin descanso, provocan unas temperaturas artificialmente elevadas y modifican el clima. El decenio de 1990 parece haber sido el más cálido del último milenio, y 1998 el año más caluroso.

El cambio climático puede tener consecuencias nefastas: nos lo podrían confirmar los dinosaurios, si no se hubieran extinguido. La teoría dominante es que no sobrevivieron cuando un meteorito gigante se estrelló contra la Tierra hace 65 millones de años, levantando tal cantidad de polvo en la atmósfera que la luz solar se vio fuertemente reducida, las temperaturas bajaron precipitadamente, muchas plantas no pudieron crecer y la cadena alimentaria se desintegró.

Lo que ocurrió a los dinosaurios es un claro ejemplo de cambio climático más rápido que el que el ser humano está ahora infligiéndose a sí mismo… pero no el único. Las investigaciones sobre los núcleos de hielo y los sedimentos lacustres revelan que el sistema climático ha sufrido otras fluctuaciones abruptas en el pasado lejano: parece que el clima ha tenido “puntos de inflexión” capaces de generar fuertes sacudidas y recuperaciones. Aunque los científicos están todavía analizando lo que ocurrió durante esos acontecimientos del pasado, es claro que un mundo sobrecargado con 6.300 millones de personas es un lugar arriesgado para realizar experimentos incontrolados con el clima.

Según las previsiones, la actual tendencia hacia el calentamiento provocará algunas extinciones. Numerosas especies vegetales y animales, debilitadas ya por la contaminación y la pérdida de hábitat, no sobrevivirán los próximos 100 años. El ser humano, aunque no se ve amenazado de esta manera, se encontrará probablemente con dificultades cada vez mayores. Los graves episodios recientes de tormentas, inundaciones y sequías, por ejemplo, parecen demostrar que los modelos informáticos que predicen “episodios climáticos extremos” más frecuentes están en lo cierto.

El nivel del mar subió por término medio entre 10 y 20 centímetros durante el siglo XX, y para el año 2100 se prevé una subida adicional de 9 a 88 cm (la subida de las temperaturas hace que el volumen del océano se expanda, y la fusión de los glaciares y casquetes polares aumenta el volumen de agua). Si se llega al extremo superior de esa escala, el mar podría invadir los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones (como el Estado insular de las Maldivas), contaminar las reservas de agua dulce de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa.

Según las previsiones, los rendimientos agrícolas disminuirán en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales, pero también en las zonas templadas si la subida de la temperatura es de más de unos grados. Se prevé también un proceso de desertificación de zonas continentales interiores, por ejemplo el Asia central, el Sahel africano y las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Estos cambios podrían provocar, como mínimo, perturbaciones en el aprovechamiento de la tierra y el suministro de alimentos. La zona de distribución de enfermedades como el paludismo podría ampliarse.

El calentamiento atmosférico es un problema “moderno”: es complicado, afecta a todo el mundo y se entremezcla con cuestiones difíciles como la pobreza, el desarrollo económico y el crecimiento demográfico. No será fácil resolverlo. Ignorarlo, sería todavía peor.

Hace más de un decenio, la mayor parte de los países se adhirieron a un tratado internacional –la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– para comenzar a considerar qué se puede hacer para reducir el calentamiento atmosférico y adoptar medidas para hacer frente a las subidas de la temperatura que sean inevitables. El 1997, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado, conocida con el nombre de Protocolo de Kyoto, que cuenta con medidas más enérgicas (y jurídicamente vinculantes). Se prevé que el Protocolo entre en vigor en breve plazo. Y, desde 1988, un Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha examinado las investigaciones científicas y ofrecido a los gobiernos resúmenes y asesoramiento sobre los problemas climáticos.
Qué es el COP16/CMP6?

La COP16/CMP6 es la 16ª edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y la 6ª Conferencia de las Partes actuando como Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto. Se entiende por “Partes” aquellos Estados nacionales que firmaron y ratificaron esos dos tratados internacionales, obligándose a observar y cumplir su contenido en materia de cooperación internacional en contra del cambio climático. La Convención Marco cuenta con 194 Estados parte (lista) y su Protocolo de Kyoto con 184 (lista). De acuerdo con el Artículo 7 de la Convención, la Conferencia de las Partes en su calidad de órgano supremo tiene como mandato adoptar las decisiones necesarias para promover su aplicación eficaz.

El nombre COP hace referencia en inglés a las reuniones de las Partes de numerosos tratados internacionales (“Conference of the Parties”). Sin embargo, por la relevancia del tema dentro de la agenda internacional, el nombre COP se relaciona con el cambio climático. Estas conferencias se celebran anualmente entre los meses de noviembre y diciembre. Este año, las Conferencias se celebrarán en Cancún, México, pero es el Secretariado de la Convención quien las organiza de conformidad con los estándares de las reuniones de Naciones Unidas. Adicionalmente, a lo largo del año los participantes llevan a cabo sesiones de trabajo preparatorias en diferentes sedes.

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático contempla dos categorías generales de participantes: los Estados Parte y los Observadores. Estos últimos se dividen en Organizaciones Intergubernamentales y Organizaciones No Gubernamentales (Artículo 7, apartado 6), las cuales deben registrarse y acreditarse ante el Secretariado de la Convención para poder participar en las Conferencias. Únicamente los representantes de organizaciones admitidas pueden asistir a las sesiones de los órganos de la Convención en calidad de observadores.

Cumbre de Cancún sobre Cambio Climático, será efectiva?

5 claves para entender la Cumbre de Cancún

Ignacio de los Reyes

BBC Mundo, México

Una vista de Cancún, México.Cancún ha sufrido en carne propia los problemas causados por el cambio climático.

El próximo lunes comienza en Cancún, México, una cumbre internacional que espera dar pasos al frente para combatir al cambio climático.

El encuentro anterior en Copenhague en 2009 se caracterizó por duros roces diplomáticos, pero decepcionó a muchos por la falta de resultados concretos.

Científicos, ecologistas y representantes gubernamentales consultados por BBC Mundo reconocen que la ciudad del caribe mexicano no verá un gran acuerdo vinculante entre los participantes, pero sí puede haber avances en temas cruciales para América Latina.

Conozca cuáles serán los temas más importantes durante la llamada COP16.

Sin acuerdo vinculante | Deforestación | Financiación y Tecnología | Monitoreo y Verificaciónclic | Diplomacia

Cancún no será Kyoto

Según la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó el año pasado niveles récord, hasta un 38% más que a comienzos de la era industrial.

Póster de la COP 16.Las expectativas para Cancún son menores que las que había antes de la cumbre de Copenhague.

El Programa de Medio Ambiente de la ONU advierte además que las promesas de reducción de emisiones hechas por los países participantes en la Cumbre de Copenhague de 2009 no servirán para limitar el calentamiento global a 2°C, como pretenden.

Y sin embargo parece darse por hecho que Cancún no servirá para sustituir al Tratado de Kyoto para limitar la emisión de gases causantes de efecto invernadero. El anfitrión de la cumbre, el presidente mexicano Felipe Calderón, advirtió que se han de “moderar las expectativas” en torno a un acuerdo global.

“Los países acudieron a Copenhague a firmar un acuerdo sin estar preparados para ello. Ahora son más realistas, sabemos que no habrá un acuerdo global vinculante porque los enfrentamientos entre ciertos países (China y Estados Unidos) siguen estando, pero sí puede haber consensos en otros temas”, asegura la investigadora de la Universidad Autónoma de México (UNAM) Ana Cecilia Conde.

Lea: ¿Qué gana México con la cumbre?

Salvar los bosques

Las esperanzas están puestas en un acuerdo global para frenar la deforestación, causante del 20% de las emisiones de gases. A priori se podría lograr un consenso entre Occidente y las naciones en vías de desarrollo.

Ya que no hay disposición para que los países corten las emisiones de la industria, al menos logremos que protejan sus bosques, los grandes sumideros de carbono en el mundo

Ana Cecilia Conde, investigadora UNAM

De Cancún podría salir un pacto para poner en marcha el plan de Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación (conocido como REDD+), un sistema por el cual las naciones ricas pagan a los estados en desarrollo para que conserven sus bosques.

“Ya que no hay disposición para que los países corten las emisiones de la industria, al menos logremos que protejan sus bosques, los grandes sumideros de carbono en el mundo”, asegura Conde, quien forma parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

clic REDD… ¿Qué es y con qué se come?

Cuestión de dinero

En diciembre de 2009, la cumbre de Copenhague terminó con la promesa de aportar US$30.000 millones para ayudar a los países en desarrollo a mitigar los efectos del cambio climático.

Barack Obama durante la cumbre de Copenhague. Todavía no hay un acuerdo acerca del Fondo Verde.

México podría ser el lugar donde se concrete de dónde saldrá el dinero para el llamado Fondo Global para el Clima (o Fondo Verde), cómo se entregará y quiénes serán los países beneficiarios.

Aunque para ello los donantes tendrán que convencer a algunas delegaciones, como la boliviana, que consideran insuficiente el monto acordado. También algunos organismos de la ONU han expresado que esos US$30.000 millones suponen la mitad del dinero que les haría falta a los países en desarrollo para mitigar los efectos del calentamiento global.

Otro de los temas a debate será el referente a la transferencia de tecnología de países ricos a naciones en desarrollo.

La esperanza de muchos activistas es que los países más contaminantes puedan encontrar incentivos para abandonar las industrias sucias si cuentan con la tecnología adecuada para desarrollar fuentes de energías limpias e investigación.

¿Quién supervisará?

Estos acuerdos no podrán implementarse de manera eficiente si no se concretan medidas de supervisión y verificación, según Jorge Gastelumendi, asesor en política climática de la organización no gubernamental The Nature Conservancy.

Contaminación en Hong Kong.China teme que los acuerdos puedan limitar su crecimiento económico.

Uno de los principales desafíos para los negociadores será convencer a China, preocupada por la posibilidad de que los acuerdos puedan resentir su crecimiento económico, para que permita que sus programas de reducción de emisiones sean monitoreados por organismos internacionales.

Mientras países como Estados Unidos reclaman a China más transparencia, Pekín exige que el dinero prometido empiece a fluir y existan mayores controles sobre las propuestas de financiación hechas por los países desarrollados.

Tiempo de diplomacia

La cumbre de 2009 acabó con encendidos debates, enfados y reproches. Una de las esperanzas de Cancún es que la comunidad internacional pueda “limar asperezas” y evitar choques como los de Copenhague.

“Allí se perdió la confianza en el proceso multilateral, pero también se perdió confianza entre las partes”, asegura Jorge Gastelumendi, de TNC. “Por suerte se ha avanzado bastante a lo largo de este año”, añade.

El ambiente con que llegamos a Cancún no está caracterizado por esas polarizaciones, hemos logrado rescatar primero la confianza

Luis Alfonso de Alba, representante mexicano en la COP16

“La polarización de las discusiones no beneficia a nadie, tenemos que encontrar espacios donde podamos identificar convergencias”, coincide Luis Alfonso de Alba, representante del gobierno mexicano en la Cumbre.

“El ambiente con que llegamos a Cancún no está caracterizado por esas polarizaciones, hemos logrado rescatar primero la confianza de los estados partes, en el proceso (de consultas entre los países) y en las Naciones Unidas como la única vía que que puede dar resultado”, asegura.

Sin embargo, el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso estadounidense tras el avance republicano en las elecciones de noviembre podría modificar la postura de Washington.

Algunos activistas tienen la mirada puesta en EE.UU., el segundo emisor de gases contaminantes del mundo, y en cuál será su posición ahora que su Senado parece todavía más lejos que antes de ratificar un tratado climático que salga de la ONU.

En cualquier caso, Cancún puede servir también como escenario para preparar el terreno a la cumbre de Sudáfrica de 2011. Ecologistas, científicos y gobiernos confían en que la reunión de México sirva para generar el impulso necesario para firmar en consenso un tratado vinculante legalmente en la COP17.

Intentan resucitar negociaciones sobre cambio climático

Intentan resucitar negociaciones sobre clima

Matt McGrath

BBC Ciencia

Protestas por la reunión sobre climaEl ánimo ante las negociaciones no es optimista.

Delegados del mundo se reúnen a partir de este lunes por dos semanas en Bonn, Alemania, en lo que constituye la primera ronda de negociaciones de envergadura sobre cambio climático desde la Cumbre de Copenhague, llevada a cabo en diciembre de 2009.

Durante el encuentro -que forma pate de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas-, los delegados intentarán reanudar el debate que concluyó sin éxito el año pasado y elaborar un nuevo tratado global.

Sin embargo, los analistas dicen que el panorama no luce alentador.

Divisiones más profundas

En la Cumbre de Copenhague, muchos negociadores esperaban que la reunión de Bonn sirviera para agregar los detalles finales a un acuerdo global sobre clima.

Seis meses después, este discurso parece demasiado optimista.

A pesar de la presencia del presidente de estadounidense, Barack Obama, la cumbre de diciembre finalizó con un acuerdo débil, no vinculante, sin metas y sin plazos.

Fue “tomado en cuenta” por la conferencia, pero no adoptado. Muchos países sintieron que el proceso de negociación se resolvió en un grupo selecto de países, entre los que se incluyen Estados Unidos, China, India, Brasil y la Unión Europea.

Ahora, los delegados acuden a una de sus reuniones anuales con la sensación de que las divisiones entre las naciones ricas y pobres sobre la mejor manera de hacerle frente al problema del cambio climático son incluso más marcadas que antes.

Progreso lento

Los negociadores tienen previsto discutir un texto nuevo que incluye gran parte de lo que fue acordado en Copenhague. La esperanza -aunque limitada- radica en que todos los países acuerden que este documento sea la base de las conversaciones que se llevarán a cabo en la Conferencia de Cancún, en México, a fines de este año.

Pero el secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer, quien deja su cargo en julio, no confía en la posibilidad de llegar a un acuerdo vinculante en un futuro cercano.

Es extremadamente difícil lograr un acuerdo legalmente vinculante en Cancún. Si es que vamos alcanzarlo, conseguirlo dentro de un año en Sudáfrica es una posibilidad mucho más realista

Yvo de Boer, Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

“Es extremadamente difícil lograr un acuerdo legalmente vinculante en Cancún. Si es que vamos alcanzarlo, conseguirlo dentro de un año en Sudáfrica es una posibilidad mucho más realista”, afirmó De Boer.

No obstante, no todo es pesimismo. La Unión Europea, por ejemplo, discutió la posibilidad de ofrecer unilateralmente un aumento en el recorte de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Y la aceptación de Indonesia de frenar la deforestación por dos años a cambio de recibir dinero por parte de Noruega muestra que hay espacio para progresar.

Sin embargo, el incremento en el escepticismo del público sobre la ciencia y las negocianes en torno al cambio climático tras la reunión de Copenhague, y la renuencia de los líderes políticos a comprometerse con el proceso hacen pensar que el avance en la reunión de Bonn será muy lento.

Conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la madre Tierra

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

22 de Abril Cochabamba, Bolivia

ACUERDO DE LOS PUEBLOS

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.

De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

  • armonía y equilibrio entre todos y con todo
  • complementariedad, solidaridad, y equidad
  • bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra
  • respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos
  • reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene
  • eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo
  • paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

  • Derecho a la vida y a existir;
  • Derecho a ser respetada;
  • Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;
  • Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;
  • Derecho al agua como fuente de vida;
  • Derecho al aire limpio;
  • Derecho a la salud integral;
  • Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;
  • Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.
  • Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

  • Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.
  • Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.
  • Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.
  • Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.
  • Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenasdebe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 – 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

22 de abril de 2010