Energía inteligente es energía alternativa

expo-evento. fotos, pinturas e instalaciones.

Energía inteligente

El problema del consumo energético es visto a través de tres conceptos artísticos diferentes.

LA PRENSA/Edward Santos
PROPUESTA. Para Arnoux, el blanco y negro permite observar la rectitud de los cables y lograr grafismo.

Mireya Monroy
mmonroy@prensa.com

Los artistas Miguel Lombardo, Philippe Arnoux y Christine y Dom Cartooch presentan hoy en La Casona, en el Casco Antiguo, la exposición titulada 15,000 watts. Energía inteligente.

El panameño Miguel Lombardo exhibe dos instalaciones, una titulada Intervención Pública, que según él, es una especie de llamada de atención sobre los espacios naturales que están desapareciendo dentro de la urbe, “producto del desarrollo y del crecimiento que estamos llevando desordenadamente dentro de la ciudad”.

Su segunda instalación, llamada Chan 75, representa una reflexión sobre el tema de la hidroeléctrica de Changuinola. “Se exponen algunos comentarios de los ngöbe-buglé de Charco La Pava y de Valle del Rey”, explica.

Un grupo de piedras extraídas del río Mamoní y cerca de 100 imágenes con documentación y audio de biólogos e indígenas completarán la instalación.

Por su parte, el fotógrafo Philippe Arnoux ha tomado fotos de cables eléctricos en varios países, y según dice, ha querido transformar estos cables en algo gráfico.

El artista considera que estos “permiten conectar a la gente con la modernidad, con el mundo del consumo, de la comunicación, el acceso a través de la internet, el teléfono y demás objetos de electricidad”.

Según Arnoux, es una manera de presentar la conectividad que existe a través de cosas materiales, que tiene una tendencia a desaparecer.

Para el fotógrafo, el tema de 15,000 watts es importante pues es como “exprimir de una manera artística el desafío que existe entre la contradicción de que queremos salvar el planeta y al mismo tiempo los políticos hacen todo lo posible por consumir más”.

“Debemos ofrecer a través del arte la posibilidad de analizar el tema, y como artistas, discutir sobre la necesidad de ahorrar. Es probablemente a través de nuestra inteligencia que vamos a tener más energía, por eso vamos a abordar el tema de energía inteligente”.

Arnoux también presentará estatuas “para lograr la instantaneidad”, en una manera artística, para acceder a cosas que todavía hoy no se compran.

Por otro lado, los pintores Christine y Dom Cartooch participan en la exposición con cuadros realizados con pintura automotriz.

Según Christine Cartooch, actualmente se dice que las personas deben utilizar menos electricidad por los problemas causados por la contami-nación, pero se da la contradicción de que “somos invitados a comprar todos los aparatos eléctricos”.

Cartooch, de nacionalidad danesa, explica que en 15,000 watts, tratan de representar dónde se genera la energía. Por eso, exhiben en uno de sus cuadros el sol como un tomacorriente de electricidad. En esta exposición, que estará abierta hasta el 22 de junio, han querido dar otro significado a la energía alterna-tiva como ‘energía inteligente’.

El canto de la capisucia

EL CANTO DE LA CASCÁ

Hace algunos años, estando en el campus central de la Universidad de Costa Rica, mientras repasaba algunos ensayos sobre la tierra de José “Pepe” Figueres, distrajo mi atención las referencias que encontré sobre el ave nacional del hospitalario y hermoso país centroamericano. En el texto se explicaba que uno de los símbolos de la nación recaía sobre un ave llamada yigüirro. Al principio me extraño, porque lo que mis ojos observaban era un pájaro que generalmente pasa desapercibido en nuestro interior panameño. Su nombre científico es Turdus grayi, pero los istmeños le conocemos como cancanela, platanera, cascá, cascata, cascocha, capisucia, primavera, etc.
Turdus grayi
No deja de ser aleccionador que los ticos seleccionaran un ave que los panameños catalogaríamos como el más humilde de los emplumados nacionales; quizás porque el color pardo que posee la avecilla contribuye a acentuar la imagen de pájaro venido a menos. Meras apariencias, porque la impresión inicial cambia al escuchar los trinos que es capaz de sacar de su garganta nuestro plumífero amigo. En verdad, pocas especies ornitológicas pueden ofrecer una muestra tan variada de gorjeos; porque aquello es música para reyes oficiada por un excelso intérprete vestido como plebeyo.
Hay en el canto de la platanera una mezcla de alegría y melancolía que concita en el hombre del campo los sentimientos más encontrados. Estado anímico que encuentra su explicación en la íntima relación entre el ave y el hombre, jamás superada por otra especie similar en el Istmo.
Los que vivimos en el campo sabemos que al escuchar a nuestro mirlo pardo su canto es el detonante de una mutua complicidad emocional que retrotrae al hombre a su lejana infancia; transcurrida, quizás, junto al arrullo del viento y la protección materna, mientras se jugaba bajo el frondoso árbol de mango.
Los vínculos entre ave y hombre son tan estrechos, que aquélla construye su nido próximo a la casa, en la maceta que pende en la terraza o entre el zinc y la viga que sostiene la techumbre. Hermoso ejemplo de armónica convivencia, relación exenta de violencia y de mutua complacencia; porque la cascá deambula por el patio, como Pedro por su casa, apoderándose del platón de agua que ex profeso ha colocado la solidaridad humana para auxiliarle durante los abrasadores días de marzo y abril.
La cascá es ave de buenos augurios, muy distinto al mochuelo o al búho, que muestran el lado agorero y supersticioso de nuestra cultura. Al contrario, la cascocha se constituye en infalible mensajero del estado del tiempo; porque tan pronto el labriego escucha su canto, agricultor y ganadero admiten el arribo de la estación invernal.
Tomando en consideración los nexos entre hombre y ave, casi podríamos plantear la existencia de una sociología de la ornitología o de una ornitología sociológica. Un enfoque que trascendería la etologìa o ciencia de la conducta animal; porque no sólo registramos los hábitos del ave en sí, igualmente constatamos la presencia de una intricada trama que funde humanismo, cultura y vida animal.
La también llamada capisucia parece cantarle a una época y un momento muy especial de nuestra convivencia social. Su canto trasciende el llamado reproductivo de la especie canora y promueve en el ser la cogitación que funde filosofía, sentimiento y religiosidad. Podemos así comprender al coterráneo que le llena de congoja el insistente canto del ave; cascata que le regala sus notas desde la rama del mamón o sencillamente posada sobre el alambrado que circunda el potrero.
Admiramos en el pájaro su acendrado amor por el trabajo; un trajín que recuerda la ética laboral del hombre del campo. Como aquélla, éste se levanta temprano, recoge sus aperos de labranza y se marcha a la huerta como si los días no bastaran y su compromiso laboral estuviera impregnado de religiosidad. En cambio, la cascá deriva su sustento del consumo de frutas de temporada, gusanos e insectos que acosa persistentemente entre las matas de hierba del campo o la ciudad.
Humilde y pobre se nos muestra la platanera. El nido lo construye sobre la rama del árbol, así como en cualquier espacio que encuentre en la residencia de su amigo campesino. Ella, en su aposento de barro y paja, se instala a la vera del camino o en la espesura del bosque. Y tal pareciera que la casa de quincha interiorana se hizo emulando la simple y cómoda residencia del ave.
Al parecer, existe un profundo mensaje en el estilo de vida de la avecilla. La cascata posee una extraordinaria capacidad de adaptación al medio y así como mora en el monte, también se le encuentra en los núcleos urbanos. Sin embargo, a diferencia del hombre, no desnaturaliza sus raíces y es capaz de vivir en la ciudad a ritmo de cascá. Parda en la ciudad y parda en el campo, sin falsos oropeles y siempre canturreando la tonadilla que ha sido la razón de ser de su vida.
En las provincias del interior panameño, la cascá, la titibúa y el chango, forman una trilogía que incide en la cosmovisión del hombre del campo. Son tan familiares para él como el cacarear de las gallinas, el agudo sonido que emite el azulejo o el nervioso caminar de la tortolita o tierrerita sobre los callejones por los que transita nuestra gente interiorana.
La aves en mención son parte del entorno campestre. Con ellas construye el orejano no pocas vivencias y sólo lamentamos que el fenómeno sea tan poco valorado por disciplinas como la biología, ecología y sociología.
En efecto, admitamos que la destrucción ambiental no es sólo un asunto de árboles, mares y ríos. El día que ya no exista la cascá, platanera o capisucia, desaparecerá una parte importante de nuestra naturaleza humana. Entonces comprenderemos, tardíamente, que la cultura no es únicamente una hechura del hombre.
Los panameños deberíamos percatarnos que el canto de la cascá, sin proponérselo, pregona a los cuatro vientos la defensa de nuestra maltrecha identidad cultural; idiosincrasia que mantiene arraigados nexos con el medio ambiente que le cobija.
Así como el trino de la cascocha no debe cesar, igualmente el hombre contemporáneo debería contagiase de su terquedad canora, adecuada integración al ambiente e inquebrantable devoción al trabajo.En las faldas del Cerro El Barco, Villa de Los Santos, a 22 de abril de 2004

Publicado en ÁGORA Y TOTUMA, Año 13, # 189, 30/IV/2004

Fuente digital: milciadespinzon.blogspot.com

Pachamama: madre naturaleza


Pachamama: madre naturaleza

 

Gladys de Bernett

El mar, mar de otras aguas se extiende con nuestro dedo índice para señalar que son otras las orillas. Orillas doradas. La tierra se estremece y vomita sangre, sangre que arrojaron duros golpes y en la casa vieja el viento acaricia el agua de la “quebrada” con tormentas atormentadas que azotan con látigos de verdugos la playa y sus amaneceres.

Encajes de vientres azules y aguas saladas que permitieron, alguna vez, sentarnos en aquel el sol que pintamos en nuestra infancia querida. Ahora, vivimos en casas destruidas con luces moradas, con agujeros de plata que acechan las ventolinas como bellas serenatas en donde las telarañas de nuestras casas bonitas se borran en lontananza cuando la noche cae.

Siento luces en mi mente y en mi rostro oscuridad: vericuetos y rodeos y deseos de regresar y buscar la paz que tanto ansío y los recuerdos que tanto amo.

Desierta estamos Pachamamay acompañadas de música cantamos con nostalgia que oscurecen nuestras miradas sombrías y se borrar los colores que salpican nuestra alma de dolor, de llanto globalizado… Pachamama, Madre naturaleza, ¿por qué, por qué nos castigas tanto?

Paisaje, tono y color

INSPIRACIÓN. RESCATE A LA NATURALEZA.

Paisaje, tono y color

Quince acrílicos muestran la frescura de los paisajes, el contraste de los árboles y revelan la belleza y las maravillas de la madre naturaleza que están siendo devastadas por el hombre.

LA PRENSA/Ana Renteria

Alicia Viteri frente a una de sus creaciones

Edgar Figueroa Lombardo
efigueroa@prensa.com

Preocupada porque en el mundo, el hombre acaba con su entorno, ya que las especies animales mueren debido a la contaminación, la tala incontrolada de bosques, el deshielo en el Polo Norte y la destrucción en la capa de ozono, Alicia Viteri se dedica a rescatarlos a través del pincel y la pintura. “Pintar paisajes es mi pasión, me siento con mucha paz y me gusta lo que hago”.

Viteri inaugura hoy a las 7:00 p.m en la galería Mateo Sariel la exposición de cuadros denominada: “Nuevos paisajes”, basada en la inspiración de la artista en combinar los colores y la luz del día.

“Solo pinto de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., porque no es fácil trabajar con los tonos”, explica Viteri.

Un total de 15 obras, todas en acrílico y con diversos colores y tamaños, muestra la frescura de los paisajes, el contraste de los árboles y sus adornos interiores. También revelan la belleza y las maravillas de la madre naturaleza que están siendo devastadas por el hombre.

Con toques de ternura y sensibilidad por preservar las creaciones artísticas, la pintora comenta: “Pintar paisajes es una de las acciones más hermosas que he aprendido. Los parajes naturales se acaban porque la gente acaba con ellos, y es por eso que tenemos que contribuir a la preservación de un panorama colorido”, asegura .

“Esta colección hace una contribución para que el ser humano haga una meditación y se dé cuenta de que cada pintura habla por sí sola, sobre el canto a la vida y el homenaje al amor y a la tierra”, dice.

Viteri, colombiana con más de 30 años de vivir en Panamá, antes se dedicaba a las técnicas blanco y negro, pero por influencias de los paisajes, quedó sumergida por la combinación de los colores.

La artista, de 60 años, se dedicó por cinco años a la enseñanza de este arte y a lo largo de su experiencia profesional, tuvo la oportunidad de enseñar clases de pintura en el museo de Arte Contemporáneo, y ahora trabaja en su hogar.

Imaginación natural

Una de las razones porque la artista pinta paisajes es que la mano del hombre destruye la naturaleza.

 

LA PRENSA/Ana Rentería

Perfil. Alicia Viteri

Edgar Figueroa Lombardo
efigueroa@prensa.com

La pintora Alicia Viteri, quien tiene una larga tradición de trabajos a base de grabados en litografía en piedra y serigrafía, técnicas que aprendió en Madrid y La Habana, regresa con fuerza para demostrar su colección de cuadros en su exposición “Nuevos paisajes”.

En su colección de 15 obras prevalecen los colores fuertes y claros que componen la riqueza de los paisajes naturales, como los árboles, los pastos, las selvas, las montañas y las flores silvestres.

GÉNESIS

En el taller de la pintora, una variedad de cuadros sin terminar, frascos de pintura, brochas y pinceles complementaron el ambiente perfecto para que Viteri expresara por qué decidió pintar todas las obras en acrílico.

“Desde que empecé a pintar paisajes, he trabajado en muchas técnicas utilizando óleo, acuarela, lápiz y carbón. Suspendí el óleo por problemas de salud, me dio alergia”, recuerda la artista.

“Nuevos paisajes es una colección que estoy trabajando desde 1992, pero han ido evolucionando de lo oscuro a lo claro”, explica Viteri. Al principio pintaba selvas panameñas y de otros países, e iba a los lugares en los que la naturaleza está al 100% y tenía muchas referencias fotográficas, añade.

La intención de la artista por vincularse con los parajes naturales fue de aprender a combinar los colores, porque antes se dedicaba a pintar sus obras en blanco y negro, y ahora tenía que incursionar en otras facetas.

UN LLAMADO AL CUIDADO

Viteri dice que su colección es muy fresca y diferente a las anteriores.

“Las obras buscan una meditación con la naturaleza, es un homenaje a la vida, al amor y a la tierra”, recalca.

Una de las razones principales que mueve a la artista a pintar paisajes es porque la mano del hombre está acabando con ella.

Asegura que existe mucha contaminación, motivo por el cual los peces mueren, los árboles pierden su verdor debido a la deforestación y los constantes cambios climáticos producto del deshielo en los glaciares hacen que la belleza de los paisajes estén en peligro.

“La luz es algo muy importante para jugar con los colores a la hora de crear, porque los contrastes de luces y colores indican la realidad de una buena pintura”, explica.

“Pintar paisajes es una de las acciones más hermosas que he aprendido a lo largo de mi vida”, esa frase siempre la mantiene presente la pintora en sus explicaciones.

EL TRABAJO NO PARA

Simultáneamente a su exposición Viteri trabaja en la creación de un libro que espera publicar para finales del otro año. El libro se llamará Memoria digital y consiste en un conjunto de obras pictóricas, elaboradas con un lápiz electrónico utilizando los programas Photoshop y ZBrush.

Viteri nació en Pasto, departamento de Nariño, Colombia, estudió Bellas Artes en Bogotá, y también se dedica a elaborar gráficos y obras de arte por computadora, pero dice que no dejará la pintura.

Arte ecológico en el Parque Summit

EN CONJUNTO CON LA NATURALEZA.

Summit se viste de arte

Los artistas del pincel se unen para exponer y recordarle a la comunidad la importancia de proteger el ambiente.La entrada del parque, la veterinaria, los baños, el vagón del tren y el puente, están decorados con temas ecológicos.

Mireya Monroy
mmonroy@prensa.com

LA PRENSA/Ramón Jurado

Claudia (en la foto), Laura Lamboglia y Alexandra Santos pintaron una obra.

Las plantas, los animales, los ríos y los océanos juegan un papel importante en el desarrollo y mantenimiento de la vida. El buen funcionamiento de los ecosistemas depende del cuidado que le brinden las personas.

Panamá no escapa de los problemas ambientales, pero hay gente que lucha para proteger el ambiente y enviar un mensaje de conservación, como en el Parque Natural Summit, considerado el Jardín Botánico y Zoológico Nacional, y que alberga a más de 150 especies de plantas tropicales y 41 especies de animales, en su mayoría representantes de la fauna panameña.

A pesar de contar con recursos limitados, el Summit desarrolla proyectos de conservación nacionales e interna- cionales con instituciones como el Houston Zoo, Instituto Smithsonian, el Fondo Peregrino Panamá, entre otros.

Y ahora, con la intención de fomentar el arte emergente y sensibilizar a los 30 mil visitantes anuales que recibe el parque por medio del arte en la conservación del entorno, la administración del Summit, en conjunto con la Alcaldía de Panamá, organizaron el Primer Festival de Arte y Naturaleza, Sembrarte 2007, que fue inaugurado el pasado 27 de septiembre.

LA PRENSA/Ramón Jurado

Claudia (en la foto), Laura Lamboglia y Alexandra Santos pintaron una obra.

Alrededor de 30 artistas plasmaron en sus obras su compromiso con el arte y la naturaleza, utilizando como lienzo las distintas infraestructuras del Summit, convirtiéndose en una gran exposición de arte natural.

Adrian Benedetti, director del Parque Natural Summit, explica que el festival fue el fruto de un proceso de ocho meses desde la idea, pasando por la organización hasta conseguir los patrocinadores y terminar el trabajo.

El concepto surgió en una conversación entre Benedetti y Claudia Lamboglia, en la que la artista, preocupada por los problemas ecológicos que existen, propone exponer en el parque en conjunto con otros colegas.

CONCEPTO

Los artistas hablan el mismo idioma enmarcado en pinceles, colores, flora y fauna. Todos destacando el mismo tema: la belleza natural que tiene el istmo, y conscientes de los problemas que enfrenta la conservación del ambiente.

El pintor José María Olivella indica que “infiltrarnos en la naturaleza ha sido especial para plasmarla. Los bosques, los pájaros, el atardecer. Al exponer decimos: ¡gracias, Dios mío, por permitirnos tener tantas cosas bellas!”

Los miembros de la Asociación Panameña de Artistas Plásticos (Apap) han mostrado su interés en motivar actividades culturales para el desarrollo de la comunidad.

LA PRENSA/Ramón Jurado

Claudia (en la foto), Laura Lamboglia y Alexandra Santos pintaron una obra.

El reconocido pintor Mayo Hassan expresa: “Estamos preocupados por conservar la naturaleza, y esto es un grano de arena para crear conciencia”.

En las paredes del Summit quedará plasmado el testimonio de trabajo de distintos artistas, como Natascha Rijfkogel. Ella destaca que esta es una ocasión invaluable para realzar la fauna y flora del lugar representando su diversidad.

El Salón Bambú fue el escenario de un gran lienzo donde se mezclaron diferentes ideas e inspiraciones de Mayo Hassan, Virgilio Sánchez, Blas Petit, José María Olivella, Natasha Rijfkogel, Gloria Ramos, Ricaurte Martínez, Heriberto Valdés, Leys James Magallón, Ana Villar y Peggy de Baiz, miembros de la Apap.

“Estamos bien satisfechos con el resultado del trabajo realizado, incentivando la labor social de preservar la naturaleza”, explica Petit.

La entrada, la veterinaria, los baños, el vagón del tren, el puente, todos esos escenarios han sido pintados por artistas que están identificados con el ambiente y comparten diferentes percepciones de la diversidad de animales y plantas que hay en los ecosistemas, y los problemas que los están afectando mundialmente.

LA PRENSA/Ramón Jurado

Eliana Tabares y su inspiración

Eliana Tabares, Rolando de Sedas, Claudia Lamboglia, Laura Lamboglia, Alexandra Santos, Marta Noemí Noriega, Juan Aníbal Upegui, Camilo Navarro, Eduardo Navarro, Cisco Merel, Manuel Choy, Salim Young, Aide Nieto, Alexis Benalcazar, Carlos Rojas, Frank Ferrer, Kathia Sánchez, Sandra Ramírez, Kathia Moreno, Jean Jaques son expositores en Sembrarte.

Para muchos, fue una gran experiencia el convivir por seis fines de semana sin importar las condiciones climáticas, e interactuar con la naturaleza y los visitantes del parque, comenta Moreno, presentando su obra “colorida, alegre y especial”.

Esta actividad ha agrupado a artistas plásticos de varias tendencias que se unie-ron para destacar lo natural, lo auténtico y la naturaleza.

DATOS CLAVE

CONCIERTO ‘SEMBRARTE’

MÚSICA – Con un concierto comenzará hoy “Sembrarte”, desde las 2:00 p.m. Actuarán bandas nacionales, para que toda la familia se divierta y disfrute del arte y la naturaleza en el Summit.

CONVIVENCIA – Los artistas pintaron sus trabajos durante seis fines de semana seguidos, sin importar las condiciones climáticas e interactuando con la naturaleza y los visitantes del parque.

———————–

viene de la ib. exposición en el Summit.

Regalo para la vista

El proyecto ‘Sembrarte’ es un llamado de atención a la comunidad sobre los problemas ambientales.

LA PRENSA/Ramón Jurado

Artistas. Alrededor de 30 pintores pusieron su grano de arena en el festival. 

Mireya Monroy
mmonroy@prensa.com

Al llegar al Parque Summit el visitante podrá apreciar el esfuerzo creativo de un grupo de artistas plásticos nacionales, cuyos pinceles han enriquecido el contacto entre la naturaleza y el arte. A través de sus obras podrán comprender la belleza natural que ofrece Panamá.

Muchas temáticas ambientales fueron plasmadas en las instalaciones del parque. Juan Aníbal Upegui y Marta Noriega fusionaron lo vegetal con el elemento humano y recrearon el proceso de germinación de una semilla, tomando como inspiración la orquídea.

Claudia Lamboglia expone la unión entre la parte viva y la parte seca, para destacar lo que se ha destruido y lo que se debe conservar. Por otro lado, Rolando De Sedas presenta una obra “neo pop”, de lentes en representación de mariposas, que describe una golosina visual de carácter desenfadado, simple y divertido.

Virgilio Sánchez, miembro de la Asociación Panameña de Artistas Plásticos, trabajó en conjunto con varios pintores en el Salón Bambú. “Aunque cada uno tiene su estilo propio, integramos nuestras ideas expresando una hermosa continuidad en el mural”.

El director del Summit, Adrián Benedetti, menciona que esta será la primera actividad de varias que tienen planeadas para continuar incentivando la importancia de preservar los ecosistemas, involucrando a los niños para crear conciencia en la comunidad.

Los interesados en admirar estos trabajos pueden visitar el parque de lunes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.