Ambientalistas se toman capital chiricana en protesta pacífica

Por: Milagros Sánchez Pinzón (Semanario Culturama)
Email: mspinzon@gmail.com

“Tan solo después de que el último árbol sea derribado,
el último pez muerto, el último río envenenado, usted se dará cuenta
que el dinero no se come” (Indígena del Amazonas)

Reflexiones como éstas exhibían las pancartas portadas por las casi tres mil personas (según TVN-Canal 2) que inundaron las principales calles de la ciudad en la Gran Marcha Verde “Por la vida y el agua”, convocada para el sábado 28 de junio de 2008 por todos los grupos ambientalistas de la región.

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La protesta pacífica que avanzó desde la Vía Interamericana, a la altura del Hospital Regional de David, culminó en el anfiteatro del Parque de Cervantes, donde se congregaron los manifestantes para plantear sus exigencias a las autoridades encargadas de otorgar las concesiones a los proyectos que atentan contra el equilibrio del ecosistema y reducen con sus acciones las fuentes hídricas de Chiriquí y el país en general.

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Estudiantes universitarios y de secundaria, grupos religiosos con sus sacerdotes a la cabeza; niños, jóvenes y adultos de familias enteras; agrupaciones cívicas y delegaciones de los trece distritos: Alanje, Barú, Boquete, Boquerón, Bugaba, Dolega, Gualaca, David, Remedios, Renacimiento, San Lorenzo, San Félix y Tolé, unieron sus voces parar corerar:
¿Dónde está Torrijos?… Vendiendo nuestros ríos…

¿Dónde está la ANAM?… Vendiendo a Panamá….

Por tus hijos y los míos… Defendamos nuestros ríos…

Hidroeléctricas para qué…Si la rebaja no se ve.

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La disconformidad por el otorgamiento excesivo de concesiones para el establecimiento de hidroeléctricas fue la más evidente en los mensajes plasmados por los manifestantes, en su mayoría vestidos de verde y, que a simple vista, pertenecían a distintas clases sociales.

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Ricos y pobres, indígenas, empresarios y profesionales, elevaron su clamor para que el gobierno priorice la calidad de vida de los panameños (sobre todo el abastecimiento permanente de agua para las necesidades básicas) antes que la explotación desmedida de los recursos naturales.

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Aunque las agrupaciones ambientalistas citaron en el Parque de Cervantes a todos los alcaldes de la provincia para hacerle entrega del Manifiesto, solamente se presentó el alcalde Boquete, Manolo Ruiz y los representantes de los corregimientos de San Andrés, Luis López; de Rovira, Noriel Morales y de Dolega, Maxi Barría. Para los defensores del ambiente, corresponde a los detentadores del poder la decisión de suspender todos los proyectos que atenten contra la naturaleza y, en directa proporción, contra las formas sustentadoras de vida del panameño.

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Fotos siguientes: Eduardo Espinosa (Diario La Prensa)
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Ecologistas proponen ‘economía verde’ para U.S.A

COMBATIENDO EL CALENTAMIENTO.

Buscan una ‘economía verde’

Se define como ‘trabajos verdes’ aquellos que ayudan a producir mercancías para lograr un mercado ‘verde’.

REUTERS/Archivo
Proponen la energía eólica, entre otras alternativas.

WASHINGTON, EU/EFE

Ecologistas estadounidenses propusieron un cambio para reconvertir el país en una “economía verde” que permita combatir el calentamiento global y crear empleos sostenibles.

Según el informe “Oportunidades de Empleo en una Economía Verde”, elaborado por expertos del Departamento de Economía y el Instituto de Investigación de Economía Política (PERI, en inglés), cientos de trabajadores podrían emplear los conocimientos que aplican en sus actuales empleos, en otro tipo de empresas más limpias.

Además, se podría formar a trabajadores sin cualificar para los nuevos empleos que surjan de las “empresas verdes”, lo cual sería una oportunidad para miles de personas.

“Con las estrategias correctas, los trabajos verdes pueden ser el motor que nos permita construir una economía verde que sea lo suficientemente fuerte para sacar a mucha gente de la pobreza”, dijo Van Jones, fundador de “Verde para Todos”.

“Con buenas políticas públicas e inversiones sólidas que capaciten a la gente que más necesite trabajo para los empleos que más necesitan hacerse, los trabajos verdes pueden combatir la pobreza y el calentamiento global al mismo tiempo”, aseguró Jones.

El informe define como “trabajos verdes” aquellos que contribuyen a construir o producir mercancías para alcanzar un mercado “verde”.

Al tiempo que consideran que estos trabajos tienen que ser oportunidades de empleo sostenibles, según el estudio “que tengan un salario mínimo, que ofrezcan capacitación, oportunidades para ascender y una cierta seguridad laboral”.

Así, proponen la modernización de edificios, el control de circulación de vehículos, el desarrollo de combustibles eficientes, energía eólica, energía solar y combustibles de celulosa de biomasa, como alternativas en esta nueva economía.

La hora de los hambrientos está por llegar

EL MALCONTENTO.

La hora de los hambrientos

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

La acomodada sociedad del hipercapitalismo tiene un nuevo problema. Ha sido engendrado, como todos, por ella misma. La insaciable necesidad de consumir, de acelerar la vida artificialmente a punta de excesos sobre ruedas, el tenaz individualismo que excluye la posibilidad de compartir recursos, la mala leche de la publicidad engañosa (es decir, toda la publicidad), la buena cama que disponen nuestros países para especuladores y cantamañanas, el cortoplacismo de casi todo lo que hacemos, la educación por omisión que muchos de los que son padres proporcionan a sus hijos basada en la consola de juegos, la obsesión por lo último, lo más pretty y lo más costoso, la moda para anoréxicas y la bulimia fagocitadora del medio ambiente…

hungry starving, hambruna

Son tantas las causas del nuevo problema que cualquier análisis se convierte en tesis doctoral. Dirán los Montaner, Vargas Llosa y compañía –ya se sabe: los que no son idiotas latinoamericanos– que esto es catastrofismo de izquierdas, resentimiento de perdedores. Diría el nuevo ídolo de la región de derechas, Uribe, que escribir así es casi como postular a un puesto vacante –hay muchos ahora– del secretariado de las FARC. Diría algún –algunos– articulistas de opinión de este diario que se trata, fundamentalmente, de falta de fe en Dios, el que todo lo estropea (si hubiera que juzgarlo por el paraíso terrenal que creó y a las bestias que puso como criaturas dominantes).

Pero da igual. El problema es real. Muy real. Lo denomina un prestigioso diario como “La revuelta de los hambrientos”. Pongan atención porque esto va a terminar reventando en la Panamá que se enorgullece de crecer al mismo ritmo que China (¿será con el mismo sistema de esclavitud capitalista en el que la mayoría solo son piezas de la cadena de montaje?). Se trata pues, el problemita, de manifestaciones violentas de poblaciones hastiadas de ver cómo el precio de la leche y sus derivados se ha triplicado desde el año 2000 mientras sus salarios están más congelados que un iglú abandonado. O cómo se ha duplicado el precio del pollo o del maíz en el mismo lapso.

En México, Camerún, Burkina Faso, Mauritania, Marruecos, Guinea, Indonesia o Senegal ya se han vivido multitudinarias y violentas protestas que han terminado sin solución y con muertes.

Y es que, el dichoso biodiésel, uno de los enemigos públicos número uno del planeta –fomentado por Bush y Lula, entre otras perlas–, y el aumento del consumo de China e India han reventado los mercados. La información detalla cómo los cultivos para consumo humano han aumentado desde el año 2000 en un 7%, mientras que los destinados a biodiésel han crecido un 25%. Ya se sabe: para ver a los pobres sin temer por la seguridad hay que hacerlo montados en un carro veloz y con el aire acondicionado prendido.

El aumento de la canasta básica, entonces, no es un simple indicador de primera página de la sección Negocios. Es el índice de tolerancia de los pobres al cúmulo de injusticias y vejaciones a los que los sometemos cada pinche día de su existencia. A ellos y a sus hijos.

Aguantan la explotación laboral, la triste educación que reciben en las escuelas públicas, el maltrato y la crueldad del sistema de salud que reformó este gobierno para salvar finanzas y no vidas, las humillaciones de las y los patronos que se ofenden porque el “servicio” rompió una copa y se la descuentan del pírrico salario, la desfachatez de los nuevos ricos que ostentan sus dólares como si los hubieran sudado en zanja de carretera, soportan el dolor de no tener futuro y la dura realidad de su presente… pero… el hambre… el hambre no.

La pueden aguantar unos pocos, unos cientos de miles, pero no la mayoría. Y cuando se tocan cosas tan básicas como el maíz, el pollo o los porotos, la cosa pasa de castaño a oscuro y puede provocar reacciones de rabia que rocen la violencia (aunque seguro que tal y como están las cosas en el país les cobraremos hasta la última parada de bus que rompan).

La revuelta de los hambrientos, para consuelo de muchos, no es ideológica. No tendrá, cuando llegue, un partido político instigándola, ni una propuesta de sistema alternativo que nazca de una constituyente –la obsesión inútil de todos los reformistas de Latinoamérica–. Será mucho peor: será rabia pura, violencia sin razón para expresar la angustia y la frustración. Alguien capitalizará el movimiento, seguro, pero comenzará de manera espontánea y despistará a la inútil y costosa policía de Mirones, tan ocupada en los falsos montajes en Jaqué, que no sabrá contener en la ciudad un fenómeno humano que no respeta toques de queda infantiles, leyes de migración sin cabeza, ni planes de un gobierno sin planes.

[“Llorar dentro de un pozo,/en la misma raíz desconsolada/del agua, del sollozo,/del corazón quisiera:/donde nadie me viera la voz ni la mirada,/ni restos de mis lágrimas me viera”, Miguel Hernández en la revolución particular de C].

 

El autor es periodista

Por nuestros ríos, sus comunidades y el derecho a la vida digna

PROTECCIÓN AMBIENTAL.

Por nuestros ríos, sus comunidades y el derecho a la vida digna

Susana A. Serracín Lezcano

La biodiversidad es más que naturaleza. Es el “seguro de vida biológico del ser humano”, que hace posible el ciclo de los alimentos, del agua, la producción de aire limpio y biomasa y la regulación de sistema climático.

Sorprendentemente, el Parque Internacional La Amistad (PILA), una de las regiones con mayor endemismo y biodiversidad del planeta y reconocido a nivel internacional como área núcleo de la Reserva de la Biosfera La Amistad (parte del Corredor Biológico Mesoamericano y Patrimonio de la Humanidad por Unesco), sufre la embestida de proyectos hidroeléctricos e infraestructuras en territorios naso y ngöbe, ubicados en el bosque protector Palo Seco, en violación a los más elementales principios de respeto a la vida, la equidad y a la libre determinación de los pueblos.

Rio Changuinola, Nance de Risco, Niños Ngobes

Río Changuinola a la altura de Nance de Riscó, Bosque Protector de Palo Seco y Reserva de la Biósfera La Amistad- Panamá. Area de amortiguamiento del Sitio de Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad La Amistad. Foto: Florencio Quintero, dirigente Ngobe.

La experiencia internacional revela que la producción minera y la construcción de represas son los proyectos de “desarrollo” que más muertes y asesinatos han causado en el mundo y que, en esos casos, los pueblos indígenas han llevado la peor parte.

En México, a causa de la construcción de la represa Miguel Alemán, se incendiaron las viviendas de 21 mil indígenas mazatecos. La represa Kariba, en Zambia y Zimbawe, desplazó a 57 mil indígenas tonga. El Gobierno envió tropas para reprimir a quienes no querían mudarse. En 1978, la policía mató a cuatro personas al disparar contra una movilización anti reasentamiento en la represa Candil, en India. En la presa Chixoy en Guatemala, uno de los supervivientes relató que habían dado muerte a su mujer y a sus hijos en su presencia. La respuesta ante la pregunta “¿A dónde quieren que vayamos?”, fueron los disparos, la policía llegó a Río Negro y mató a siete personas; los cuerpos de dos líderes indígenas fueron mutilados.

En el año 2000, indígenas emberá–katío de Colombia pidieron asilo político a la Embajada de España, después del asesinato de uno de sus líderes debido a la oposición a la represa Urrá. Estas historias se repiten a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe.

En Panamá, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) transgrede el principio y prostituye el concepto de desarrollo sostenible, ya que con subterfugios legales aprueba estudios de impacto ambiental irregulares y condicionados, otorga concesiones en áreas protegidas y permite actividades e infraestructuras contrarias al mejoramiento y conservación ecológica de esta frágil zona, generando profundas heridas sociales y ambientales.

Autoridades locales de la provincia de Bocas del Toro y empresarios, con el uso de represión policial y abuso de poder, irrumpen en esa joya ambiental, violando los derechos humanos, persiguiendo, encarcelando ilegalmente y acosando a indígenas para “sanear” el área y permitir el avance de las obras de la hidroeléctrica Chan 75.

Policia Nacional Panama acosando a indigenas Nasos teribes del Bosque Protector de Palo Seco

Desde el año 2003 la policía ha realizado numerosos arrestos y ha ingresado con armas de grueso calibre en decenas de ocasiones en territorios indígenas Nasos Teribe y Ngobes para defender los intereses de empresas hidroeléctricas interesadas en acapar estos valiosos recursos hídricos en el cuenca del Río Changuinola, Bosque Protector de Palo Seco, Reserva de la Biósfera La Amistad Panamá. Foto: Jason Paiement, Universidad de McGill.

Hombres, mujeres, niños y niñas sufren de violencia y despojo, como si de un Estado gamonal se tratara, sumado a un sistema judicial y administrativo en ocasiones inaccesibles y hostiles para estas personas, en su gran mayoría de baja escolaridad, analfabetas y/o usuarios de otro idioma, el naso o el ngöbe.

A estas comunidades vulnerables ni siquiera se les permite brindar su consentimiento libre e informado, siendo presas constantes de la incertidumbre y el temor por su futuro.

Desconocer la experiencia internacional es un error. Evitemos derramamientos de sangre y actuemos de manera firme en la defensa de una institucionalidad jurídica verdaderamente humana que enfoque adecuadamente la política ambiental y social, que diseñe con rigurosidad científica la política energética del país.

No le demos la espalda al ambiente con nuestra inacción y no perdamos nuestros más valiosos recursos por el afán de lucro desmedido de unos cuantos, frente a un modelo de desarrollo antiético e injusto que excluye a los seres humanos y que además es sacrílego con la naturaleza.

 

 

La autora es abogada ambientalista

Derecha anti-ecologista está histérica

A continuación verán un artículo típico de la derecha extrema que empuja proyectos al margen del interés que no sea el propio.

Ser ecologista no es lo mismo que ser ambientalista.  El ciudadano comprometido de lleno a defender la vida del planeta Tierra es ecologista, el que la defiende hasta donde los propios intereses le permiten es ambientalista.  Los demás simplemente y por desgracia están ajenos al ecologismo y al ambientalismo que algunos utilizan para generar divisas personales.

El ecologismo vive de donaciones de sus miembros y otras personas naturales y jurídicas que tienen compromiso ambiental y social con este planeta.  Los ecologistas no lucran con el ambiente, pero un ambientalista sí puede esperarse que lo haga.  Si son negocios lícitos es válido, pero su ética y lo que podemos esperar de ellos es diferente y tiene sus límites.

La derecha recalcitrante por ende no reconoce o ignora estos intríngulus y aunque lo sepa a propósito lo ignora con tal de pisotear la noble labor ambiental de estos ciudadanos que defenden la vida del mundo y su gente.  No en vano, en los países más avanzados el ecologismo es más robusto, justamente en estados primitivos  o totalitarios el ecologismo casi no existe o simplemente no existe.  Entre más democrático e instruido es un pueblo más fuerte es el movimiento ambiental y en buena hora es así.

Una gran mentira de la derecha recalcitrante es hacer ver que los ecologistas y ambientalistas son comunistas! y que por ello deben ser desestimados como un handicap diabólico.  La verdad es que los ecologistas y ambientalistas salen de todos las tendencias, ya que en todas las tendencias existe gente lúcida y proactiva a favor del ambiente.  Si los comunistas o los socialistas fueran ecologistas entonces los países más ecologistas fueran los socialistas o por lo menos los gobiernos socialistas y los comunistas serían extremadamente ecologistas.  Cosa que no es cierto ni remotamente.

Hoy varios países se pelean por ser los más contaminantes y depredadores del ambiente y son de todas las tendencias y lo que demuestra con ello que los ecologistas realmente son una nueva tendencia mundial que no parece ser ni de derecha ni de izquierda como tal, simplemente es una nueva tendencia que conlleva mucho espíritu humanista, solidario y responsable completo con el ambiente y la vida en el Planeta Tierra.

Veamos entonces como parte del aprendizaje que hay que hacer de ellos el siguiente artículo que desenfunda las espadas contra los pobres defensores del ambiente que obviamente se han dado cuenta que la política energética de Panamá no existe y simplemente estamos en manos de la corriente especuladora e irracional del mercado por el mercado:

ENERGÍA CARA, ¡ EXCELENTE !

POR EDUARDO G. RAMÍREZ H.
Analista Internacional CoyunturalLos analistas que conocemos los objetivos del Club de Roma, nos reímos cuando colegas ambientalistas y pseudo ambientalistas que provienen de los partidos comunistas del mundo, hacen campañas mundiales para que no se hagan proyectos hidroeléctricos, ni mineros, ni ecoturísticos,etc, en nuestros países del Tercer Mundo, países que por la Globalización ahora somos Países del Sótano.

El Club de Roma inscrito legalmente desde 1970 en Suiza por representantes de 30 países que muy preocupados por lo que pasaba en el planeta por la actividad humana decidieron por todos nosotros que los recursos narturales deben ser protegidos, pero nunca dijeron para quién debían ser protegidos, después de ver lo que ha pasado con los recursos petroleros de Irak y los recursos minerales deÁfrica también ya sabemos para quién hay que cuidarlos.

El Club de Roma nunca planteó disponer de fondos para los países tercermundistas y poder explotar racionalmente sus recursos naturales, siempre las inversiones quedaron del lado de lo países desarrollados, nunca les interesó el fuuro de los campesinos ni de las pblaciones indígenas, sólo les interesó que ellos cuiden gratis sus recursos naturales para el futuro económico de las potencias.

Las ONGs han seguido al Club de Roma sin saber que los están usando y los que sí saben lo de este club, reciben fondos através de otras fundaciones europeas y norteamericanas, en el fondo quieren que los nacionales no exploten sus propios recursos naturales.

Actualmente con el juego de que los ambientalistas no quieren proyectos hidroeléctricos, la energía sigue cara ya que las termoeléctricas son las que se instalan precisamente consumiendo hidrocarburos que son vendidos por las transnacionales haciendo así su negocio redondo y más redondo es cuando alguna mpresa subsidiaria vende dentro de los paíse esa nergía cara producida con combustibles, flaco favor hacen las ONGs de los países pobres a su propia raza.

Hoy día en Panamá se anuncia que la energia eléctrica subirá, pero esas ONGs no salen a defender al consumidor, están muy tranquilas ya que pueden pagar la luz con las donaciones que reciben por los socios del Club de Roma.

Por la oposición a no extraer piedra ni arena, gracias a las ONGs las casas de los pobres se han encarecido, es imposible hacer proyectos de vivienda popular por el alto costo de los agregados de la construción, se oponen a la extracción de cobre para que alguna potencia mundial de las del Club de Roma venga a sacar el cobre para sus desarrollos económicos, lo mismo pasa con la extracción del oro, en lo que respecta a la producción de cemento también se oponen sin importar si la tecnología avanzó o no, lo importante para ellos es OPONERSE pero los que salimos afectados somos los consumidores y los tenedores de esas tierras más los empresarios nacionales que invierten en su propio país.

La pregunta es ¿no querían que no se hicieran plantas hidroeléctricas ? entonces paguemos la energía cara, con plantas hidroeléctricas de juguete de menos de 10 megas y termoeléctricas de 5 megas no alumbraremos ningún país en los próximos 10 años, que los ambientalistas y pseudo ambientalistas digan como vamos a alumbrarnos en el futuro o todavía creen que la energía eólica y solar es la solución, si esa energía no es constante y sólo produce un 40% si acaso de su capacidad instalada además que es cara, de seguro cuando queramos producir electricidad solar y eólica dirán que que se afecta el aire, sin rigor científico ni académico cuaquier hijo de vecino opina de ambientalismo.