La Prensa sigue promoviendo fantasmas en energía

La Prensa no puede pretender promover proyectos basado en mentiras o medias verdades. Panamá no tiene, ni tendrá problemas de Energía, ya que hay que contabilizar la capacidad instalada no sólo de Panamá (que es la mejor de Centroamérica), sino también se debe contabilizar la de Centroamérica que sigue creciendo igualmente que la de Panamá.

Que se promuevan las inversiones pero sin mentiras o medias verdades. O sea con fundamento y con responsabilidad.

No existe ningún estudio independiente que indique que las cifras de consumo actual representan algún problema de escasez futura, a menos que se haga una estrategia orquestada como se ha hecho en otros países para provocar apagones y caos para convencer a la gente que existe un problema.

Panamá por si sola tiene una capacidad instalada de más de 1500 MW y un promedio de consumo de 700 MW.  Prontamente se están incorporando unos 200 MW y en cinco años alcanzará más de 2000 MW, lo que indica que estaremos por mucho tiempo en superávit con capacidad de exportación en el mercado ocasional y el mercado de electricidad por contrato, que parece ser la jugada detrás de las hidros y termos que se están estableciendo en Panamá.

En cuanto al precio de la energía, seguirá incrementándose ya que eso no depende de la cantidad de generadoras hidroeléctricas que tengamos, sino de la ley de privatizaciones del sector energético que estableció que el precio de la electricidad está supeditada al precio internacional del petróleo.

Evidentemente que esto se pudo haber cambiado desde hace mucho tiempo, pero la corrupción ha podido más que el sí se puede de su excelencia Martín Torrijos.

Burica Press

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análisis.

Sector energético requiere diversificación

En el corto plazo, el ahorro en el consumo eléctrico es lo único que permitirá prevenir apagones.

BLOOMBERG/ Ady Kerry
FUENTE. Nuevas tecnologías de ‘carbón limpio’ reducen considerablemente la emisión de contaminantes por plantas de carbón. En la foto, la planta de carbón Kingsworth, en Inglaterra.

Diego Quijano
dquijano@prensa.com

El alto costo del combustible, el riesgo de apagones en la temporada seca, el precio ambiental de la construcción de hidroeléctricas y la necesidad de diversificar las fuentes de energía hacen hincapié en la necesidad de encontrar soluciones a los problemas energéticos de Panamá.

Temporada seca

El 2007 fue un año de récords. En los meses de enero y febrero de ese año, la generación eléctrica creció 15% y 14.1% respectivamente, según datos de la estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A (Etesa).

El año concluyó con un crecimiento de 6.9%, rebasando el ritmo de periodos anteriores (2006: 2.9%, 2005: 0.9%, y 2004: 5.2%).

El costo promedio del megavatio (Mw) en el mercado ocasional de energía en el primer trimestre estaba en 153 dólares, el más alto de la historia.

Esta marca se rompió en abril cuando el promedio alcanzó 202 dólares, un valor tres veces mayor al promedio entre julio de 1998 y febrero de 2006, de 51 dólares por Mw.

Pero la llegada de la lluvia a finales de abril pospuso el riesgo de apagones hasta 2008.

Corto plazo

Los dos primeros meses de este año parecían indicar que el país pasaría la temporada seca 2008 sin mayor problema. En enero, la generación estuvo 1% por debajo de la del mismo mes de 2007, y en febrero, 0.2% abajo. Hasta el 15 de marzo no se había roto el récord de demanda máxima de abril de 2007 de mil 24 Mw. Pero la marca impuesta el 24 de marzo de 2008, de mil 50 Mw, trajo nuevamente la posibilidad de apagones.

Como el parque energético del país depende en 60% de la energía hídrica, durante la temporada seca comienzan a bajar los caudales de los ríos y con ello, la capacidad de generación de las hidroeléctricas panameñas.

Hidroeléctricas, un debate necesario

AFECTADOS.

Hidroeléctricas, un debate necesario

Rubén Darío Bernal
opinión@prensa.com

Dentro de un sinnúmero de acontecimientos que requieren y demandan la atención de los panameños, la generación de energía eléctrica se constituye en estos momentos en un tema de obligatoriedad en el debate nacional.

La dependencia de los derivados del petróleo (combustible fósil inexistente en nuestro país) y en la generación de energía por la vía de las termoeléctricas producirá un encarecimiento triplicado de los costos económicos, además de ser fuente de energía sucia y contaminante.

En contraparte a las termoeléctricas, las tecnologías nos presentan sistemas alternativos de generación energética aprovechando los vientos, las aguas dulces o saladas, la biomasa.

Como parte de este conjunto de posibilidades alternativas encontramos las hidroeléctricas, que utilizan el proceso de embalse y conducción de las aguas, mediante ductos para la generación, teniendo como elemento fundamental las aguas de nuestros ríos.

Definitivamente que consiste en un método más barato, limpio y menos contaminante, (aunque los embalses producen la emisión de gases de efecto invernadero) que los de producción termoeléctrica.

Sin embargo, la intención de agregar a la red de generación eléctrica en nuestro país a varias hidroeléctricas, enfrenta la resistencia de miles de campesinos y aborígenes, principalmente de las etnias ngöbe buglé y nazos teribes, quienes defienden sus intereses sociales, económicos, ambientales y culturales. Sus protestas se concentran en estos momentos en el Parque Catedral, cerca de la Presidencia de la República, en donde se ve a campesinos y aborígenes solicitando, con el derecho ciudadano que les asiste, la atención de sus reclamaciones a los más altos niveles gubernamentales, sin lograr su objetivo hasta la fecha.

Parece que en el Palacio no se puede atender al pueblo, olvidándose del “sí se puede” que pregonaron proselitistamente en el año 2004.

El rechazo y escepticismo a los proyectos hidroeléctricos está basado en hechos, acontecimientos y circunstancias históricas, como las suscitadas con los aborígenes de la comarca Madugandí, en donde el fallecido general Omar Torrijos los convenció de ceder sus tierras, con todo el cúmulo de su historia, para inundarlas y dar paso a la hidroeléctrica del Bayano, con la promesa de indemnizarlos. Hoy, 35 años después, ni tienen luz eléctrica ni han sido indemnizados por sus justas reclamaciones.

Actualmente, con la construcción del proyecto Chan 75, en Changuinola, se violan los derechos humanos de los pobladores, se atenta contra el medio ambiente, al tiempo que se impone un proyecto sin escuchar las voces que se oponen.

No deja de ser menos cierto que las especulaciones cabalgan desenfrenadamente, cuando conocidos “inversionistas” se aprovechan del tráfico de influencias en los procesos burocráticos de tramitación y documentación para, de forma corrupta, obtener concesiones para construir hidroeléctricas, venderlas y hacerse millonarios explotando la tesis de la necesidad de producir más energía basada en las aguas de los ríos, cuya importancia desconocen.

Los campesinos y aborígenes, agrupados en Fudeco y la Nedlard, representan a los miles de afectados, preocupados por el futuro de la quebrada de Bonyic, del caudaloso río Tabasará, del imponente río Cobre, del legendario Santamaría, del refrescante río Cañazas y del mensajero río Grande, entre otros. Ellos requieren de la solidaridad de todos los ciudadanos responsables y preocupados por el futuro del país, y la pronta atención de las autoridades gubernamentales.

Es inaplazable la formulación de una política energética nacional, programada de forma científica, que contemple los efectos de costos de generación, pero también los impactos sociales, ambientales y culturales, todo dentro de un diálogo de altura, con respeto, en donde no imperen solo los puntos de vista del poder económico en su desenfrenada gula financiera, en la soberbia de poder del gobierno de turno y en donde los afectados no seamos convidados de piedra, porque este debate es necesario.

El autor es sindicalista campesino y educador popular

Amenazas de apagones pueden responder a intereses obvios

‘Racionalización de energía y apagones pueden responder a intereses ocultos’, Acosta
Secretaría de Energía pide más ahorro. ¿Habrá desabastecimiento?

‘Racionalización de energía y apagones pueden responder a intereses ocultos’, Acosta]

Rogelio Adonican
radonican@estrelladepanama.comLas posibilidades de racionalización de la energía eléctrica, son remotas. El alto consumo de mil 50 mw (un megawatts es igual a un millón de watts), el 17 de marzo de la semana pasada, no es una razón de peso para que se esté manejando la posible racionalización de la energía eléctrica en el país.
A raíz de este alto consumo la Secretaría de Energía encendió las alarmas para que todos los panameños tomen conciencia del ahorro que debemos aplicar en nuestros hogares y oficinas. Además de esto se manejó una posibilidad de racionalización por el alto consumo.
Pedro Acosta, presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (Uncurepa), sostiene que es irresponsable hablar de racionalización en estos tiempos. “Por la cantidad de energía de reserva que hay, no se puede hablar de desabastecimiento”.
El dirigente considera que esa campaña del alto consumo de energía y de la posible racionalización tiene un trasfondo. “Esta campaña puede ser una excusa para lograr introducir otros proyectos de hidroeléctica, que no se han podido aprobar”, señala.
Pero para José Blandón (padre) está bien que se haga un llamado de conciencia a los panameños sobre el ahorro de la energía eléctrica, pero es irresponsable, hablar de racionalización a raíz de este asunto.
Blandón sostiene que los apagones del pasado miércoles no se dieron por el alto consumo de energía, se dieron porque la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA) se encontraba haciendo unas pruebas de confiabilidad del sistema.
Explica Blandón que el consumo de mil 50 mw, no influye en nada, ya que el sistema de transmisión eléctrica en Panamá aguanta una potencia de casi 1,200 megawatts. Agrega que la represa de Fortuna y Bayano se encuentran en un nivel normal, así que no debe haber problema por este año.
La Secretaría de Energía, informó, a través del Departamento de Relaciones Públicas, que la campaña que lleva a cabo es llamar a la conciencia de los panameños para que ahorren energía.

Ecologista desmiente al gobierno panameño

Ecologista desmiente a Dany Kuzniecky

Panamá, Burica Press, 25 de marzo de 2007

El ecologista y biólogo Ariel Rodríguez rechaza la campaña mediática antiética del gobierno panameño, que intenta hacer ver que la demanda energética del país está cerca de su capacidad instalada, hecho que según el denunciante está totalmente alejado de la verdad. Indicó que en relación a una nota aparecida en La Prensa y en otros medios diciendo que “se registró una demanda de mil 50 megavatios y la capacidad disponible es de mil 296.” no es correcta, ya que no es lo mismo hablar de capacidad instalada que capacidad disponible y tampoco es ético no aclarar que gran parte de la demanda es energía que Panamá está exportando y no es mayor consumo nacional.

Indicó el ecologista que “el pasado martes 18 de marzo se alcanzó el último récord, hecho que si es cierto, pero lo que no dice nadie, ni lo aclara el gobierno nacional es que ese mismo día hubo una exportación neta de más de poco menos de 700 megawatts, lo que indica que realmente el consumo de Panamá no fue ningún récord. Es la suma adicional de exportación la que hizo crecer la demanda en las horas pico de demanda en Centroamérica, la cual es similar a la de Panamá. El consumo de energía lo dispara el uso de aires acondicionados, no los focos de cada rancho de Panamá. Eso el gobierno lo sabe muy bien y no lo aclara en lo absoluto.”
Por tanto, sin tener la cifra oficial de ayer que alcanzó, según el gobierno nacional la nueva cifra de 1,050 MW, “sería importante separar cuantos MW fueron enviados a Centroamérica y asi tendríamos un dato real del consumo nacional que tiene un promedio semanal de 700 MW/Hora, y Panama tiene una capacidad instalada superior a los 1500 MW y no de 1296 MW como indicó el Gobierno ayer”.
Según el ecologista Rodríguez el gobierno con el afán de promover los proyectos hidroeléctricos está intentando manipular la opinión pública que no maneja estos datos de energía.
“En los próximos cinco años la capacidad instalada estará por encima de 2000 MW, independientemente que no se construyan las hidroeléctricas que impulsa el gobierno con el sector privado”, argumentó. Adicionalmente indicó que la otra gran mentira del gobierno es la de hacer ver que el precio de la energía bajará con más proyectos hidroeléctricos, cuanndo en realidad saben que los precios se regirán por el precio internacional del petróleo, a menos que modifiquen la ley de privatización de los generadores de energía en el país.
“El gobierno nacional sabe que los ecologistas han descubierto un gran fraude y manipulación de la comunidad panameña en el asunto de cifras de energía para hacer ver escasez donde no la hay, con el único propósito de seguir promoviendo la construcción de decenas de hidroeléctricas, que todo mundo sabe en Panamá que es un gran negociado donde están involucrados desde exdirectores de la Autoridad de los Servicios Públicos, miembros del gobierno nacional y la clase empresarial tradicional de este país, que con sus influencias están ayudando al gobierno a mentirle al pueblo. De allí el contubernio montado y la campaña bien orquestada con tal de seguir engañando a este noble pueblo”, acotó el ecologista Rodríguez.

El costo de las hidroeléctricas

Usted Decide

El costo de las hidroeléctricas

Eduardo Esquivel Rios
El editorial de este diario, de hace unos días, decía que era una “actitud suicida” oponerse a las hidroeléctricas, aunque se fundamente en el tema ecológico. Seguía la nota diciendo que hay otras alternativas energéticas, como la energía eólica, de las olas o la solar, pero que éstas son “demasiado costosas”. Esta opinión, sin duda, está hecha desde un ángulo de visión bastante estrecho y desinformado. Como lo vamos a explicar a continuación:
Está comprobado que las hidroeléctricas tienen un costo ambiental tan alto que no se puede compara con el costo económico. Muchos despistados dicen: “Bueno, tendremos electricidad más barata y limpia, no dependeremos del petróleo”. ¿A qué costo? La muerte de los ríos, el hábitat de fauna y flora, y la migración de poblaciones enteras. Esto, para muchos no es materia contable. Además, la cantidad de búnker que usan las termoeléctricas es insignificante comparado con la gasolina y el diesel que usan los vehículos de carga y transporte. Y ninguno funciona con electricidad.Si incorporamos el costo ambiental y social a las hidroeléctricas, el kilowat/hora estaría por encima de los 50 centavos de dólar. Pero estos daños o impactos ambientales no se podrían mitigar nunca. Así que este costo es incalculable a largo plazo.

Sería bueno hablar de la alternativa de los biocombustibles, como el etanol y el metanol, pero todos los intentos de adoptar esos sistemas en Panamá han sido saboteados por las transnacionales petroleras y sus socios locales. Ya en Estados Unidos, Brasil y muchos otros países se utiliza el etanol puro o mezclado con gasolina.

Los proyectos de tecnología eólica (energía del viento) también ha sido obstaculizados en Panamá, y hay varios proyectos perfectamente factibles a los que se les pone toda clase de trabas burocráticas.

La Energía Solar Fotovoltaica es posiblemente la más prometedora, ya que los costos del metro cuadrado de células solares altamente eficientes ha bajado mucho. Dos kilómetros cuadrados de células solares de alta tecnología ubicado en Sarigua, generaría el doble de electricidad que todas las hidroeléctricas que existen en nuestro país.

Vemos que, realmente, el problema no es de costos, ni de tecnologías, sino de intereses creados. Intereses que no les importa con el medio ambiente ni con Panamá, sino en hacer millones a corto plazo.