The Marburg Declaration for the biodiversity of the World

THE MARBURG DECLARATION

The Urgent Need to Maximize Biodiversity Conservation in Forest Carbon-Trading

A joint communiqué of the Association for Tropical Biology and Conservation (ATBC) and the Society for Tropical Ecology (GTÖ) during their joint annual meeting in Marburg, Germany, 26-29 July 2009

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WHEREAS, tropical forests around the world are being destroyed at an alarming pace, currently averaging 10-15 million hectares per year—roughly equivalent to 50 football fields per minute; and

WHEREAS, tropical forests are among the biologically-richest ecosystems on earth, sustaining at least half of all plant, animal, and fungal species in an area spanning just 7% of the planet’s land surface; and

WHEREAS, tropical forests perform an array of vital ecosystem services, such as storing large stocks of carbon in their living biomass and soils, reducing soil erosion and downstream flooding, and copiously releasing water vapor into the atmosphere that creates clouds and promotes life-giving rainfall; and

WHEREAS, tropical forests are home to an estimated 50 million indigenous forest peoples and provide livelihoods for large numbers of rural communities; and

WHEREAS, the rapid destruction of tropical forests produces about 20% of all human-caused emissions of greenhouse gases—the equivalent of 5 billion tons of carbon dioxide annually—which is a serious contributor to global warming; and

WHEREAS, tropical deforestation further promotes global warming by reducing the formation of clouds, which reflect much solar radiation away from earth; and

WHEREAS, current policy initiatives designed to use international carbon-trading to reduce emissions from deforestation and degradation of tropical forests—termed ‘REDD’—are rapidly gaining momentum and deserve strong political and public support; and

WHEREAS, at present rates of growth, international funding for REDD could soon dwarf all other spending for tropical conservation; and

WHEREAS, as presently structured, REDD funding will be focused largely on protecting areas that are most cost-effective for reducing carbon emissions, such as countries that have high deforestation rates and large expanses of relatively inexpensive forest land; and

WHEREAS, from a biodiversity-conservation perspective, the most urgent areas to protect are biodiversity ‘hotspots’—the last vestiges of forest in species-rich regions such as Madagascar, the tropical Andes, the island nations of Southeast Asia, Indochina, West Africa, the Brazilian Atlantic forest, and many smaller tropical islands—that contain large concentrations of endangered species threatened with imminent extinction; and

WHEREAS, many of the recognized biodiversity hotspots occur in areas that have been climatically stable over long periods of time, and if protected might become important refugia for wildlife facing serious climatic change in the future; and

WHEREAS, despite its potentially huge benefits for biodiversity protection, the costs of implementing REDD will often be greater in biodiversity hotspots because these forests are limited in extent and development and human-population pressures there are often intense;

THEREFORE, BE IT RESOLVED, that the Association for Tropical Biology and Conservation, the world’s largest scientific organization devoted to the study, protection, and wise use of tropical forests, and its sister European organization, the Society for Tropical Ecology, jointly urge the following:

That efforts to maximize the benefits of REDD for biodiversity conservation be a key priority during international negotiations of the U.N. Framework Convention on Climate Change, especially during its forthcoming meeting of the Convention of Parties in Copenhagen, Denmark; and

That nongovernmental conservation groups promote private funding strategies to increase the cost-competitiveness of carbon credits from the world’s most imperiled forests and ecosystems; and

That REDD initiatives also focus on reducing other immediate threats to tropical biodiversity beyond deforestation, such as overhunting, fires, and unsustainable logging; and

That efforts to promote biodiversity conservation via REDD are done in a manner that is sensitive to the needs of indigenous and local communities; and

That cost-benefit analyses be urgently conducted to help develop optimal strategies to simultaneously maximize the benefits of REDD for both reducing carbon emissions and protecting endangered biodiversity; and

That public and private donors to REDD schemes stipulate wherever possible that their funds are to be used not only to reduce carbon emissions, but also to help halt or mitigate threats to the most endangered forests and species on earth.

Marburg, 30 july  2009

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Nuevo libro: Árboles de los bosques del Canal de Panamá

Nuevo libro: Árboles de los bosques del Canal de Panamá

Ciudad de Panamá. Burica Press. 15 de diciembre de 2008. Unas 210 especies de árboles de los bosques del Canal de Panamá están debidamente catalogados e ilustrados en el nuevo libro del investigador botánico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y mayor experto en dendrología de la flora canalera, Rolando Pérez Mendieta en su libro titulado Árboles de los bosques del Canal de Panamá.

En su portada y contraportada el libro está ilustrado con el árbol nacional, Sterculia apetala, conocido como árbol Panamá.

Le preceden a este libro las publicaciones de Thomas Croat con su obra la Flora de la Isla de Barro Colorado en 1978 y Catálogo de las Plantas Vasculares de Panamá, editado por Mireya Correa, Carmen Galdames y María Staff de la Universidad de Panamá y del STRI respectivamente.

A diferencia de las anteriores publicaciones la obra del científico Pérez es la sencillez con la que fue presentada la información técnica del libro, de tal manera que puede ser una obra referencial tanto para científicos como para el público en general.

Según los críticos esta obra científica es una joya de la dedicación y la experiencia de un botánico amante de las plantas. El autor ha sido investigador por más de 20 años del Centro de Ciencias Forestales del Trópico que opera desde el STRI. Rolando Pérez Mendieta se graduó de Biólogo con especialidad en Botánica en la Universidad de Panamá en 1992.

De acuerdo a Eldredge Birmingham, Director del STRI, el libro de Rolando Pérez concreta un trabajo de más de cien años de estudios de muchos investigadores en los bosques de esta zona.

Barro Colorado cumple 85 años como base científica

Smithsonian celebra 85 años de investigaciones en Barro Colorado

La Isla de Barro Colorado (IBC),  es la principal estación de campo del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en el Lago Gatún, Panamá, cumple 85 años como laboratorio natural para investigaciones sobre biología tropical.  Esta isla es un área protegida de la República de Panamá bajo el estatus de Monumento Natural de Barro Colorado.

La historia de Barro Colorado está íntimamente ligada a la construcción del Canal de Panamá. Lo que una vez fue la cima de una montaña se convirtió en una isla cuando el valle del Río Chagres fue inundado entre 1911-1914 para formar el Lago Gatún. A esta isla de 1,560 hectáreas de extensión se le dio el nombre de Barro Colorado. El área se declara “Reserva Biológica” en 1923 y se convierte en una de las primeras reservas naturales tropicales en el Nuevo Mundo. En 1977, en común acuerdo con el Gobierno de la República de Panamá, se crea oficialmente el Monumento Natural Barro Colorado con una superficie de 5,600 hectáreas, que consiste en la Isla de Barro Colorado y cinco penínsulas aledañas que sirven de área de amortiguamiento.

Barro Colorado es reconocido internacionalmente como un modelo para la investigación, conservación y la colaboración científica. Es una de las estaciones de investigación más accesible en todo el trópico ya que la Reserva se encuentra entre las ciudades de Panamá y Colón y a la vez está rodeada de bosque protegido que forma parte del Parque Nacional Soberanía de Panamá.

Vista aérea de la Isla de Barro Colorado, conocido laboratorio natural de Panamá en medio del Lago Gatún del Canal de Panamá

Vista aérea de la Isla de Barro Colorado, que es parte del Monumento Natural de Barro Colorado, conocido laboratorio natural de Panamá en medio del Lago Gatún del Canal de Panamá. Foto: Cortesía de Smithsonian Tropical Research Institute (STRI)

Más de 300 científicos del Smithsonian y de otras organizaciones trabajan cada año en la estación. El programa ambiental público de la Isla recibe anualmente alrededor de 5,000 visitantes, en su mayoría turistas y estudiantes. Un equipo de trabajadores–biólogos, guardaparques, lancheros, cocineros, ingenieros, administradores—facilita el proceso científico y el mantenimiento de las instalaciones que incluyen laboratorios de alta tecnología, comedor y dormitorios. Esto hace de Barro Colorado un sitio especial para la capacitación de estudiantes y para la ejecución de proyectos de colaboración para la investigación con centros y universidades de todo el mundo.

Los datos provenientes de las investigaciones realizadas en Barro Colorado, como registros a largo plazo de niveles de lluvia, escorrentías y almacenamiento de agua en el suelo, entre otros, han permitido establecer innovadores proyectos de investigación de impacto global.

Datos acumulados durante 25 años sobre el crecimiento de los árboles y el monitoreo del bosque en una parcela de 50 hectáreas en el centro de la Isla, han servido de base para diseñar el mayor experimento de campo hasta ahora realizado. Con el apoyo del HSBC Climate Partnership, los datos y la metodología generada en Barro Colorado se utilizarán para estudiar la optimización del uso de suelo en la cuenca de Agua Salud y asegurar una fuente de agua limpia y constante para las operaciones del Canal de Panamá. De igual forma, se estudiarán el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad.

El experimento de campo realizado en la parcela de 50 hectáreas para el estudio de la dinámica del bosque en Barro Colorado, es uno de los pocos que busca respuestas al cambio climático. Esta parcela proporcionó las bases para el establecimiento de los Observatorios Globales de la Tierra del Instituto Smithsonian –un red formada por 20 sitios para el estudio de los bosques en 17 países—mediante el cual datos sencillos como crecimiento y mortandad de árboles indican si los bosques absorben gases de invernadero de la atmósfera y cómo responderán a un mundo con temperaturas cada vez más elevadas.

La investigación sobre animales que se adelanta en Barro Colorado también tiene un alcance global. Los estudios sobre monos aulladores, que datan de 1930, establecieron el estándar para estudios de campo sobre primates, así como las técnicas que son utilizadas aún en la actualidad. El monitoreo de aves reveló una disminución importante en el número de especies existentes en Barro Colorado desde que ésta se convirtió en isla, lo que enseñó a los conservacionistas que para proteger efectivamente los ecosistemas, las reservas deben ser de gran extensión y estar interconectadas a corredores biológicos.

Los científicos que estudian insectos continúan aprendiendo sobre las consecuencias de elegir una vida solitaria –vivir solo o en grupos de pequeñas familias— o una vida en grandes colonias sociales de individuos emparentados. Finalmente, los investigadores en Barro Colorado han aprovechado la nueva tecnología de rastreo y monitoreo remoto para comprenderle comportamiento –aún no descrito—de los animales que habitan en el bosque tropical.

Panamá es a la vez puente y barrera biológica entre dos continentes. Al crear una encrucijada científica en Barro Colorado, donde investigadores de una amplia variedad de culturas y disciplinas se encuentran, el Smithsonian promueve el pensamiento crítico desde diferentes perspectivas del bosque para adelantar la búsqueda científica y responder a preguntas ambientales apremiantes que nos atañen a todos.

El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales administra varios laboratorios y centros de investigación terrestre y marina, dos grúas de acceso al dosel del bosque, una biblioteca de ciencias tropicales y un navío de investigaciones en Panamá. Pero de acuerdo al director de STRI, Eldredge Bermingham, “Barro Colorado seguirá siendo el centro intelectual de nuestro trabajo científico en el futuro.”