18 Plaguicidas altamente tóxicos son de curso legal en Panamá

Autoridades agropecuarias analizan la propuesta

Sin fecha para eliminar uso de agroquímicos

En Panamá se invierten anualmente 30 millones de dólares en la importación de plaguicidas, unos 6.2 millones de gramos.

PELIGRO. Tan solo en Cerro Punta se utilizan ocho de los 12 plaguicidas incluidos en el acuerdo internacional. Entre ellos están terbufos, metamidofos, carbofurán, paraquat, etoprofos, clorpirifos, endosulfan y metomil. LA PRENSA/David Mesa

 

AET ELISA TEJERA c.
atejera@prensa.com

Dieciocho plaguicidas altamente tóxicos, cuya importación y uso en el país se debió prohibir desde hace seis meses, aún son de curso legal en vista de que el resuelto del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) no ha sido firmado.

En una carta fechada el 3 de abril de este año, el Grupo Técnico de Trabajo sobre Plaguicidas –conformado por funcionarios del Mida y el Ministerio de Salud–, le notificó a las partes involucradas (comerciantes, productores y miembros de la sociedad) que la medida sería sometida a consulta y que el periodo vencía el lunes 27 de abril. De lo contrario, se tomaría como aprobado el contenido del resuelto.

Esto no se cumplió. Raúl Carranza, presidente de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina, capítulo de Panamá (RAPAL), precisó que no entiende el porqué de tanta demora para sacar del mercado estas sustancias altamente tóxicas y que representan un peligro para la salud y el ambiente.

Ariel Espino, director de Sanidad Vegetal del Mida, alegó que se amplió la fecha de consulta porque las partes involucradas aún no han dado sus comentarios, y confirmó que todavía no se tiene una fecha para la firma de este resuelto. “La aprobación de este documento no es tan fácil. Si bien se aprobó en una comisión, esto debe ir a consulta a través de instancias internacionales”.

Entre los plaguicidas que se busca prohibir están el lindano, paraquat, malathion y furadán, de amplio uso en la producción agrícola del país, sobre todo en las tierras altas de Chiriquí, de donde procede más del 60% de las verduras y hortalizas que se consumen en Panamá.

Tan solo en el corregimiento de Cerro Punta la venta de agroquímicos está tasada en un millón de dólares anuales, según un estudio realizado por Carranza, quien también dirige el Centro de Estudios de Recursos Bióticos de la Facultad de Ciencias Naturales Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá.

El estudio indica que en Cerro Punta se utilizan ocho de los 12 plaguicidas incluidos en un acuerdo internacional que les atribuye la mayor cantidad de muertes por intoxicaciones agudas.

“En Cerro Punta la población se baña diariamente con plaguicidas, exponiéndose a riesgos de vaticinios reservados”, aseguró. Carranza se refiere a que al momento de utilizar el agroquímico la población se expone a grandes dosis de estas sustancias peligrosas.

El experto agregó que el uso de estos plaguicidas puede causar depresión, náuseas, vómitos, pérdida de la orientación, cáncer e incluso la muerte.

La situación es crítica. De un promedio de mil productores en la provincia de Chiriquí, específicamente en Cerro Punta, solo un 5% trabaja la agricultura orgánica. Esta práctica, aunque es más saludable y amigable con el ambiente, resulta poco atractiva para los productores porque requiere de una mayor inversión y mano de obra. Además, los cultivos son más lentos en producir.

El país invierte 30 millones de dólares en la importación de plaguicidas al año. Estadísticas del Mida revelan que por año el país importa 6.2 millones de gramos de plaguicidas, de los cuales 161 mil 795 gramos corresponden a carbofurán.

Aunque se llegue a firmar el resuelto del Mida, aún quedan por fuera agroquímicos que la Organización Mundial de la Salud ha clasificado como extremadamente peligrosos, los cuales no se usan en otros países. Es el caso del carbofurán, tamaron y vidate, insecticidas que son de uso en el sector agrícola de Panamá.

 

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Cerro Punta el paraíso de los agroquímicos

El paraíso de los agrotóxicos

Los residuos de agroquímicos dejan los campos para sentarse en su mesa

PANAMÁ. El abuso de los químicos altamente tóxicos en los campos de cultivos de Cerro Punta, de donde sale el 60% del consumo de los panameños, preocupa a los expertos.

Aquí no solamente se riegan sustancias prohibidas, sino que los trabajadores se bañan diariamente con sustancias sin medidas de seguridad.

El riesgo crece cuando se revisa la lista de lo que se vende, 8 de los 12 plaguicidas prohibidos en acuerdo centroamericano.

CERRO PUNTA

El abuso de los plaguicidas

CARLOS ATENCIO
unidaddeinvestigación
Los campos de cultivos donde sale el 60% del consumo panameño están saturados de agrotóxicos. Los residuos llegan hasta su mesa

CHIRIQUÍ. Laura La Ferla llegó de Italia sin saber que nunca se iría de aquí. Cuando llegó a las zonas altas de Chiriquí se enamoró del clima frío y de los cultivos. Para 1980 se instaló en Cerro Punta, como parte de esa oleada de nuevos vecinos que llegaban al campo.

Sin embargo, enseguida se preocupó por la manera descontrolada en la que utilizaban los agroquímicos. Con ayuda técnica supo que los alimentos que consumía tenían residuos de veneno y se decidió a cambiar la forma de producción, a orgánica, en su propia finca. Su campo era una parcela en medio de tierra que era envenenada día tras día. El cáncer que sufrió es una respuesta oscura: las cosas no se cambian tan simplemente.

En Panamá el 60% de la producción de hortalizas que se comercializa sale de tierras altas, la mayoría de Cerro Punta, un corregimiento al norte de la provincia de Chiriquí, con unos 7 mil habitantes, y donde se registra un alto consumo de plaguicidas. Las ventas anuales superan el millón de dólares.

Estos plaguicidas representan un peligro para la salud; pueden provocar síntomas de envenenamiento a corto plazo, enfermedades que no se manifiestan de manera inmediata, daños crónicos e incluso causar la muerte.

Sólo en este corregimiento hay unos 800 productores, de los cuales unos 80 practican la producción orgánica, el resto se mantiene con los métodos tradicionales de producción. En los valles y laderas es agradable ver los sembradíos de flores, fresas, lechugas, zanahorias, repollos, papas, brócolis, entre otros cultivos que durante los cuatro meses que tardan en el proceso son rociados por herbicidas, insecticidas, nematicidas y fungicidas.

¿Quiénes están expuestos a los plaguicidas? Además de los trabajadores y los productores que mantienen el contacto directo con estas sustancias, en sus casas los familiares y las personas que viven próximas a las zonas agrícolas, que reciben las aspersiones de las descargas aéreas. Pero estas no son las únicas afectadas por el abuso de estos químicos, también los consumidores que ingieren los productos. Estos residuos no se detectan con el olfato.

El profesor Raúl Carranza hizo un estudio para medir el uso de los plaguicidas en las áreas productivas de Cerro Punta. Una de las conclusiones a las que llegó el docente es que en esa región la gente se baña diariamente con plaguicidas y se exponen a riesgos de vaticinio reservado.

En Cerro Punta se utilizaban 8 de los 12 plaguicidas incluidos en el Acuerdo de la Reunión del Sector Salud de Centroamericana y de República Dominicana (Resscad) considerados causantes de la mayor mortalidad por intoxicaciones agudas y para los cuales se ha acordado la restricción. Estas sustancias son: Terbufos, Metamidoros, Carbofuran, Paraquat, Etoprofos, Clorpiritos, Endosulfan, Metomil, advierte el documento en que participaron estudiantes de Biología y de Enfermería.

El caso de los agrotóxicos en Cerro Punta toma grandes medidas cuando los hogares, las escuelas, las entidades de gobierno, las organizaciones, son lugares rodeados de cultivos, los patios de las casas están sembrados lo que hace imposible cumplir con las normas de aplicación de plaguicidas, como el período de ingreso a las tierras luego de una aplicación de agrotóxicos.

Los lugareños quedan expuestos permanentemente a las sustancias.

En un recorrido por algunas parcelas de cultivos, es observable que los obreros no toman medidas de protección cuando aplican estas sustancias tóxicas. La indumentaria es apenas unos recortes de plásticos para no humedecer la ropa y unos trapos para cubrir la boca y la nariz.

DEPRESIVOS

Entre los daños a los que se exponen estas personas están: el Furudan causa depresión en humanos y es tóxico en aves y peces. El Vidate L es altamente tóxico para los humanos. El Tamaron es depresivo en humanos y tóxico para mamíferos, aves y abejas. Counter es depresivo en humanos y tóxico para mamíferos, aves, peces y reptiles. Lannate es depresivo para los humanos y tóxico para aves y abejas.

Miguel Altieri es un profesor de Agronomía chileno afincado en la Universidad de California. Para él una forma de disminuir la contaminación por agrotóxicos es sencillamente cambiando la forma tradicional de producir por el modelo orgánico.

El uso y abuso de los plaguicidas también crea cultivos adictos a estas sustancias. Por otro lado, existen unos 500 tipos de insectos resistentes a los plaguicidas, lo que hace que se saturen las zonas de cultivo sin que se controlen los daños.

Para el docente, las multinacionales, tienen sus manos metidas dentro de las investigaciones. En la Universidad de California, donde labora, la British Petroleum destinó 500 millones de dólares para investigación. “Son las empresas interesadas las que ponen el dinero para el proceso investigativo”.

El uso de los químicos no es tan efectivo como se vende. El investigador chileno aclara que las plagas permanecen en los campos de cultivo porque hay abundacia de alimentos, y no tienen los enemigos naturales que tienen, los plaguicidas los han matado; a su vez, el pesticida crea una plaga secundaria, entonces para esa nueva plaga hay que volver a rociar los campos con agrotóxicos.

Altieri señala que el mal uso que se le da a los plaguicidas trae como ejemplo el caso de las plantaciones de algodón en Nicaragua, que en los años 70 colapsaron porque los plaguicidas no controlaban las plagas y se saturó la tierra de químicos. También afirma lo que dijo su colega de la Universidad de Panamá, sobre el producto de estas plantaciones, sea hortalizas, bananos, piñas y demás nunca quedan libres, “a todo lo que se aplica químicos queda contaminado”.

El investigador culpa a la ciencia, por los problemas que sufren los trabajadores de las plantaciones, que se exponen a los agrotóxicos. La ciencia no es objetiva y se financia con dineros que salen de las empresas. “En el mundo se usa 50% de los niveles no permitidos de plaguicidas, lo que causa mutaciones, abortos, diabetes, enfermedades crónicas”.

Contrario a los argumentos negativos, reclama Altieri, que la producción orgánica no es rentable, en el mundo suman 35 millones de hectáreas produciendo en este modelo de producción limpia, que no causa daños a la ecología como lo hacen las otras formas de producción masiva que tampoco ha terminado con el hambre en el planeta.

A la batalla por los agroquímicos se suma la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina capítulo de Panamá (RAP-AL), que el 3 de abril de 2009 recibió un documento de la Dirección de Sanidad Vegetal del Ministerio de Desarrollo Agropecuario con la lista de los agroquímicos a prohibir y restringir.

El profesor Raúl Carranza, luego de analizar la lista con las sustancias, encontró que productos como el Clordano, que aparece como prohibido desde el 1987 en Panamá, regresa en la lista como un químico prohibido.

Otro de los cuestionamientos del profesor era que la lista aparecía el Etoprofos, un producto restringido desde 1987, que se importa desde EEUU con la advertencia de for only export. Si el producto está prohibido en el país de origen y siendo Panamá signatario del convenio de Rotterdam, que nos protege de importar plaguicidas prohibidos en el país exportador, ¿cómo es posible que las autoridades permitan la entrada de ese producto? Fue la pregunta que le envió Carranza en una misiva a Jorge Luis Requena, director encargado de Sanidad Vegetal.

PELIGROS A LA VISTA

Un estudio del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) de 1997, advertía del uso descontrolado de plaguicidas: “está provocando muertes por causas difíciles de definir”. Este estudio contribuyó para que el MIDA decidiera a través del Resuelto No. 074-ADM, la prohibición, registro, importación, fabricación, formulación, comercialización y utilización en la agricultura nacional de 61 clases de plaguicidas altamente tóxicos. Otro estudio de rastros de residuos de plaguicidas en alimentos es el de Rodríguez, J.A. y Lamoth, L. (1994) en el que se examinaron 229 muestras de cultivos de Coclé, Chiriquí, Herrera, Los Santos, Veraguas y Panamá. Los resultados indicaron que el 22% de las muestras contenían residuos.

CARLOS ATENCIO.

DATOS DE PRODUCCIÓN

1 MILLÓN

De dólares representa la venta de agrotóxicos en Cerro Punta, entre los cuales se encuentran 8 de los 12 plaguicidas incluidos en el Acuerdo de la Reunión del Sector Salud de Centroamérica y de República Dominicana (Resscad). De los 800 productores que utilizan químicos unos 80 han cambiando al orgánico.

Vallas del mal gusto y la contaminación

CONTAMINACIÓN VISUAL

‘Valla’ a la peste

Pedro Altamiranda
opinion@prensa.com

La peste de las vallas. Mal endémico panamensis. Por donde vayas: “Vallas”. O como dice el polvoriento bolero: “doquiera que tu vayas…” “Vallas”.

Panamá es la gran Salsipuedes del anuncio que brinca en un pie. A ambos lados de la calle o avenida te reciben estas cruces visuales al mejor estilo del final de Espartaco.

Sacas la cabeza y te estrellas con una seductora guial que te ofrece una fragancia, o con una cerveza con su medallón apantallador, o con celulares de todo tipo que casi quintuplican, seguros, aviones, bancos y más bancos… en fin una verdadera currumbamba de productos que incluso pueden ilustrar tus noches de pesadilla publicitaria.

Cada 100 metros (medida de atletismo vehicular) ¡chas! te recibe un muppie o si lo prefieres, esa lápida publicitaria de “doble cara” que hace de la ciudad un gran cementerio Amador, ah y luego te quiña el ojo una valla horizontal y más adelante una doble horizontal, y una vertical, como quien dice para variar el paisaje, y una unipolar o ¿bipolar? Y otra de dos caras y más allá otra como mona encaramada en lo alto de un esperpéntico edificio obra de nuestros “arquichuecos” o bien recostada sobre una de sus paredes laterales y como colofón otras sobre un paso elevado, que no paso porque de paso nadie utiliza.

Y de repente se cuela una pantalla de televisión gigantesca y otra, sin contar con la gran telaraña (la de el ladrón de Bagdag es niña de pecho) de cables y yucas con que nos regalan las flamantes compañías de electrificación y telefonía. Pero, qué veo, mansa creatividad, tres ciclistas arrastrando cada uno su flamante valla y camiones–vallas o vallatrocs.

¡Machín! ¡Qué quieres que te diga, pana…! Indigestión visual, que sólo se cura cuando el Gobierno (léase Alcaldía) le apriete las tuercas a los valleros y los haga recoger su chatarra disfrazada. Pero eso, espéralo sentado.

Así, podemos afirmar con contundencia que Panamá pare más vallas que un cui, que ya es decir, ¡ahhh! … y todas, toditas con sus correspondientes permisos de colocación criminal, autenticados, refrendados, autorizados y aupados, pero es que claro, te has olvidado que vivimos en un país donde al panameño, su habitante, le encanta el plátano, y más si es funcionario público. Sí, sí, una tajadita por aquí, otra tajada por acá o tajadón y … venga la valla.

No vaya–mos muy lejos y allí está la antigua Zona del Canal. Y para muestra un botón. Tenía dos cosas maravillosas, cableado subterráneo y cero publicidad contaminante. Ah, era hermoso pasearse y disfrutar de sus predios tanto como admirar el sitio de una dama donde la espalda se le convierte en media luna. Pero vino la “vallanitis” o “vallamanía” que es meterte una valla donde ya otra no cabía para bien de la Alcaldía.

En la famosa película de don Siegel La invasión de los usurpadores de cuerpos, unas semillas venidas de otro mundo suplantan a los humanos que se duermen, deshumanizándolos. Igual ocurrirá dentro de poco aquí, cuando a falta de espacio para incrustar otro de estos godzillas urbanos hagan surgir los hombres–vallas (como en los años 10), verdaderos emparedados humanos ambulantes.

Lo peor es que la noche tampoco nos da el reparador descanso a nuestras golpeadas retinas. Allí te apaña, como retortijón, el vallón.

La encementada cinta costera, desde donde el mar no se ve ni con lente de aumento todavía goza de una virginidad monasteril, pero no tardará en perderla. Cogemos apuestas.

Lo peor es que al alcalde Valla–rino se le resbala, como que tiene el gusto debajo del talón de Aquiles y al Municipio y su bonche de ineptos por igual, por lo que seguirán fluyendo los permisos. Pero qué más da si Bern acabó con la mejor vista de la pequeña pero hermosa bahía (ya no la podemos ni Ver–n), Colamarco con el Paseo Balboa, y los cuatro jinetes del Apocalípsis (B.B.S.M.) con la zonificación de la ciudad. Esto de las vallas, viéndolo bien, es chicha de piña.

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Las más asqueroas vallas dentro de todas las vallas asquerosas están las que atiborran a la Provincia de Colón.

Burica Press

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LOS CONTRATOS OCULTOS DE COLAMARCO Y ARROCHA

La ciudad capital sitiada por vallas

08-27-2009 | JULIO ALFARO
jalfaro@laestrella.com.pa

De un día para otro llenaron la vía hacia el Puento Centenario de vallas.  Para colmo esta área es parte del Parque Nacional Camino de Cruces.
De un día para otro llenaron la vía hacia el Puento Centenario de vallas. Para colmo esta área es parte del Parque Nacional Camino de Cruces. Foto: La Estrella de Panamá

La maniobra se dio con la política en plena efervescencia

Nacional PANAMÁ. La proliferación de vallas publicitarias en puentes peatonales, y algunas áreas de la vía del puente Centenario tiene su génesis en dos decretos emitidos por la Alcaldía de Panamá, con cuatro años de diferencia y numerosas implicaciones a su alrededor.

En el año 2005, se promulgó el Decreto 1018, que declaró “áreas libres de publicidad exterior” las zonas contiguas a las vías del acceso Este del puente Centenario. El tramo señalado comprende desde el entronque con la vía que conduce al relleno sanitario de Cerro Patacón al puente Centenario, y viceversa.

La disposición, firmada por el alcalde Juan Carlos Navarro, y la secretaria general de la Alcaldía, Norberta Tejada Cano, prohibía la instalación de estructuras publicitarias “en cualquiera de sus formas” en las áreas y tramos antes mencionados.

Este decreto, además, desarrollaba lo dispuesto en el Acuerdo Municipal 72, de 26 de junio de 2000 —adoptado siendo Navarro alcalde— en cuanto a regulación sobre instalación de estructuras publicitarias en el distrito de Panamá.

El pasado 28 de abril cambiaron abruptamente las reglas de este juego.

Por estar enfrascado en la campaña electoral, como compañero de fórmula presidencial de Balbina Herrera Araúz en el Partido Revolucionario Democrático (PRD), Juan Carlos Navarro pidió una licencia de su cargo, encargando al vicealcalde, Iván Arrocha Chevalier de la comuna capitalina.. y fue allí donde comenzó el verdadero cambio.

MODIFICACIÓN OCULTA

Cinco días antes de las elecciones presidenciales, Arrocha puso su firma en el Decreto 316, por el cual se derogó “en todas sus partes” la norma que Navarro había puesto en vigencia cuatro años antes.

No conforme con esto, Arrocha “agregó” algunas disposiciones, como parte del desarrollo del acuerdo de 26 de junio de 2000, admitiendo la instalación de este tipo de publicidad en servidumbres públicas, autopistas y corredores.

El alcalde encargado justificó además la derogatoria del Decreto 1018 en la necesidad de incorporar “más áreas para la explotación de la actividad de publicidad exterior”.

Añadió otras dos razones a su decisión; la primera, “descongestionar visualmente algunos sectores afectados” en la ciudad capital. La segunda, “incrementar los ingresos en concepto de impuestos”.

Otro detalle. El decreto de Arrocha sólo permite la instalación de estructuras publicitarias “tipo unipolar” (un gran anuncio sostenido por un poste que le proporciona soporte y altura) “a una distancia no menor de 500 metros entre una y otra estructura.

Un recorrido por el acceso Este del puente Centenario contradice claramente lo que expresa la disposición municipal.

Un último aspecto. Los dos decretos tienen un denominador común. La firma de Norberta Tejada Cano, secretaria general de la Alcaldía de Panamá hasta hace un par de meses. La ex funcionaria no respondió las llamadas que se le hicieron para hablar sobre el asunto.

REACCIONES

Luego de la denuncia publicada ayer por La Estrella , las reacciones ante la situación se multiplicaron.

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) inició una serie de procesos legales contra las empresas que han incumplido con las leyes sobre instalación de vallas en áreas de servidumbre vial.

Por otro lado, la Alcaldía de Panamá, a través de la Dirección de Legal y Justicia está examinando el marco legal pertinente al Decreto 316. para determinar sus implicaciones.

No fue posible contactar al ex alcalde Iván Arrocha, pese a numerosos llamados que se le hicieron, e incluso, a personas que lo conocen.

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La contaminación que se ve


CÉSAR E. ESCOBAR VÁSQUEZ
cescobar@elsiglo.com

¿Cuándo se regulará el exceso de propaganda en las calles?

En ciudades latinoamericanas como Bogotá, Medellín, Santiago de Chile, Sao Paulo, recientemente, se ha prohibido el exceso de publicidad exterior, como vallas, carteles, pancartas, etc. y en otros países, han ido más lejos, como España, en donde existe una ley de protección ambiental que permite multar a las empresas que coloquen carteles que estropeen el paisaje y el entorno de un parque natural. Pero en Panamá poco es lo que se hace por evitar la contaminación visual. Con la llegada del proceso electoral, también ha proliferado la contaminación visual causada por este tipo de publicidad.

Solo hay que dar una vuelta por corregimientos como Bella Vista, San Francisco, Betania y Pueblo Nuevo para evidenciar la proliferación de este tipo de propaganda.

El arquitecto urbanista Álvaro Uribe, comentó que el problema de la contaminación visual se debe a la falta de educación que existe entre los panameños y que a pesar de que nuestro país se perfila como una de las ciudades modernas del continente, somos un poco provincianos en este tema, puesto que no le prestamos interés a nuestro entorno natural. Sin embargo, la publicidad en la calle no deja de ser una cuestión relativa, pues no existen áreas destinadas para tal fin. Pero, ¿realmente afecta al ser humano el exceso de publicidad? Según estudios científicos, el exceso de propagandas publicitarias afecta al ser humano, los mismos pueden provocar dolor de cabeza, estrés por saturación de colores y elementos o distracciones peligrosas para los conductores cuando desvían la atención para ver un cartel concreto en la carretera o sustracción de datos de interés cuando ocultan señalizaciones de tráfico o de tipo informativo. En septiembre de 2005 los alcaldes de Panamá, Arraiján y La Chorrera firmaron un acuerdo para evitar la contaminación visual sobre las autopistas, como una forma de evitar accidentes automovilísticos por causa de las vallas.

Otro de los efectos perjudiciales de estas vallas, es que ha proliferado su instalación en las barandas de los puentes peatonales, lo que ha sido aprovechado por delincuentes para cometer asaltos en estos lugares.

En el aspecto legal, la Alcaldía mantiene el acuerdo municipal No. 72 del 26 de junio, mediante el cual se encuentra reglamentado por los Decretos 1768 y 766, en el mismo se dictan normas sobre trámites, dimensiones y ciertas formalidades que deben llevar las vallas publicitarias para la obtención del permiso municipal.

En cuanto a cifras Fernando Arias, jefe de Publicidad Exterior de la Alcaldía, explicó que para el año 2008 se tramitaron 456 solicitudes para la ubicación de publicidad, de éstas se entregaron 327 permisos que cumplían con los requisitos y se rechazaron 129. También se practicaron 137 operativos donde se removieron 2,518 estructuras ilegales, se impusieron 242 citaciones a los propietarios de las vallas y de esta cifra 200 han sido sancionados con multas que van desde los 25 a 10 mil dólares.

Para el candidato independiente a la Alcaldía, Miguel Antonio Bernal, el problema de la contaminación visual, además de la contaminación auditiva, es grave. Comentó que la ciudad de Panamá requiere estar dotada de una personalidad propia y dentro de ella se deben buscar los mecanismos apropiados, previa consulta y previa educación ciudadana, para ponerle un alto a la dañina contaminación visual, comprometiéndose, a sí mismo a aplicar las normativas internacionales ya existentes en materia de anuncios publicitarios.

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Contaminación visual:
Una oportunidad para sentar un precedente

Al señor Procurador de la Administración.

Licenciado
Oscar Ceville
Procurador de la Administración

Estimado Licenciado Ceville:

Soy un padre de familia que cotidianamente lleva a su hija a la escuela, utilizando la autopista de acceso al puente Centenario. Me he ganado la vida trabajando en la profesión de biólogo y llevo 30 años dedicado a temas de educación ambiental y ecología, razones que me motivan a dirigirme a usted. De mis padres no recibí mayor herencia en dinero ni propiedades, pero sí legados invaluables que hicieron de la vida de ellos dos, de la mía – y espero que también de la de mis hijos –, una existencia bastante feliz y digna. Me refiero a valores como el respeto y el asombro ante la naturaleza.

Cada vez que hacemos ese viaje con mi hija desde Gamboa, transitamos por dos parques nacionales: el Soberanía y el Camino de Cruces. Y a pesar de ir en movilidad disfrutamos de la belleza natural ahí protegida. No es difícil observar sus cambios estaciónales, sean estos las impresionantes migraciones de rapaces en noviembre o de mariposas en agosto, o la floración simultanea de robles, guayacanes y nazarenos tras las primeras lluvias del año. Como sucede en pocas ciudades capitales, esos paisajes brindan calidad de vida a los miles de ciudadanos que transitamos diariamente. Además, y esto es muy importante señor Procurador, son una referencia: nos enseñan por comparación, cómo es una carretera libre de contaminación visual.

Un acertado decreto municipal del año 2005 declaró esta autopista libre de publicidad externa. En una ciudad tan maltratada por la contaminación visual como la nuestra, ese decreto fue una demostración lo que somos capaces de hacer, cuando queremos y cuando hay voluntad política.

Pero ahora el decreto municipal No. 316 del 28 de abril del 2009 ha derogado al anterior e inmediatamente ha autorizado la instalación de vallas unipolares cada 500 metros , negándonos a todos el derecho a una autopista –¡La única en todo el país!– sin contaminación visual. Son casi 80 enormes vallas de tipo unipolar (16×32 pies) las que esperan poder levantar.

No hay que ser abogado, señor Procurador, para escarbar un poco este asunto -comprobar fechas, aprobaciones, beneficiarios…-, y encontrar anomalías e ilegalidades escandalosas. Solo por eso habría que retirar esas vallas inmediatamente y derogar el decreto de marras. Pero ahí estamos, considerando aun si procede o no procede tolerar esa falta de respeto a todos, incluyendo a la ecología…

Como sabemos, señor Procurador, conseguir este acto de justicia que sentará un precedente en el país, solo se logrará si primero, en el marco de la demanda interpuesta contra el decreto en la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría de la Administración a su cargo da una opinión favorable ante la Alcaldía.

Por respeto a nuestros hijos, que merecen poder creer que en el país hay gente honesta, por respeto a nuestras leyes y a nuestras áreas protegidas, como ciudadano y con la debida consideración señor Procurador, yo lo emplazo a usted a no demorar más y dar pronto una opinión favorable a la revocación del decreto municipal No. 316.

Atentamente,

Jorge Luis Ventocilla
8-424-791
ventocilla.jorge@gmail.com
Septiembre 2009

09.09.2009

Petaquilla Gold sigue inmune al sistema jurídico panameno

EL NUEVO ADMINISTRADOR DE La ANAM TIENE CLARO QUE LA EMPRESA DEBÍA PRESENTAR OTROS ESTUDIOS DE IMPACTO AMBIENTAL

Petaquilla Gold ya extrajo 12 mil onzas de oro y plata

Silenciosamente y sin el conocimiento de las autoridades, la minera empezó en abril a extraer minerales en Donoso.

Rafael E. Berrocal R.
Unidad de Investigación

rberrocal@prensa.com

Mientras las autoridades panameñas se distraían con el cambio de gobierno y la lucha interna en el partido Revolucionario Democrático, la minera Petaquilla Gold pisó el acelerador y avanzó con su proyecto en el distrito de Donoso, en Colón, sin haber cumplido los nuevos pre-requisitos que se le habían impuesto.

Para poder abrir la operación, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) le exigió a la compañía minera presentar dos estudios de impacto ambiental complementarios, y el pago de una nueva fianza por 14 millones 374 mil 500 dólares.

Este monto se divide en 10 millones por posibles daños realizados al medio ambiente y el resto para garantizar la reparación de daños al ambiente.

Nada de ello se ha cumplido, y tampoco se ha hecho el pago de una multa de un millón de dólares por daños al ambiente puesta por la Anam en diciembre pasado.

Sin embargo, Petaquilla Gold notificó este mes a sus accionistas en Canadá que la planta en Panamá ha producido alrededor de 9 mil 525 onzas de oro y 3 mil 195 onzas de plata desde el 7 de abril de 2009.

Solo en los primeros 15 días de julio, la compañía detalló en su informe que extrajo 3 mil 781 onzas de oro y mil 144 onzas de plata.

Incluso Petaquilla Gold informó que la operación comercial del oro que ya está extrayendo en el área conocida como Molejón, iniciará en agosto próximo, algo que las nuevas autoridades de Anam desconocen por completo.

De acuerdo con las proyecciones de la minera, en el primer año de operación estarán moviendo 2 mil 200 toneladas de tierra y roca por día en busca del material dorado o plateado.

REVISAN EXPEDIENTES

Javier Arias, nuevo administrador de la Anam, señaló que se encuentra revisando todos los expedientes de Petaquilla Gold para evaluar si las decisiones tomadas en el pasado fueron bien ejecutadas.

Sin embargo, señaló que cuatro de los procesos administrativos que se abrieron contra la minera, no han tenido efecto por las demandas que presentó la empresa ante la Corte Suprema de Justicia, incluyendo la orden de ejecutar el pago de la multa de un millón de dólares.

Paralelamente al litigio en la Corte Suprema, la Anam mantiene dos nuevos procesos administrativos abiertos contra Petaquilla Gold por incumplimiento de actividades previamente aprobadas y la realización de obras sin tener las aprobaciones, confirmó el jefe del departamento legal de la institución, Jair Urriola.

Las nuevas autoridades ambientales también dijeron que están muy pendientes de que la minera cumpla con los estudios de impacto ambiental complementarios.

Arias agregó que montará una oficina de vigilancia de la Anam en cada proyecto de categoría 3, como la mina Petaquilla Gold, pero ya la administración pasada contrató los servicios de la empresa ITS Consulting para que inspeccione y realice análisis sobre el impacto que está causando este proyecto minero.

La fiscalización de Petaquilla Gold no solo es responsabilidad de la Anam. El Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) ha desatendido por más de seis meses una solicitud de la Anam para que proceda a ejecutar una fianza contra Petaquilla Gold por otros 900 mil dólares. Los fondos debían pasar a cubrir los gastos de recuperación del área que ya afectó la mina.

Nicolás Sánchez, encargado del tema de Petaquilla por parte del Centro de Incidencia Ambiental, dijo que la minera mantiene la política del “juega vivo”, utilizando mecanismos legales para evitar multas y responsabilidades sobre los daños ambientales causados.

Multas y procesos

1 millón – Es la multa que le impuso la Anam a Petaquilla y que no ha sido pagada.

900 mil – Es el monto de la fianza que no ha sido ejecutada por el Mici en contra de la minera.

14.3 – Millones de dólares es el total de la nueva fianza que debe consignar la compañía para cubrir futuros daños.

6 – Procesos administrativos se han abierto contra Petaquilla Gold, cuatro de ellos están frenados en la Corte.

Arias: hay que escoger un modelo de desarrollo

El nuevo administrador de la Anam, Javier Arias, calificó de “caótico” el modelo de desarrollo que lleva Panamá, porque no define a qué esquema darle paso: al ecoturismo o a la actividad minera.

Las organizaciones ambientalistas afirman que Panamá no tiene territorio para darle paso a la minería metálica, y que se sacaría mayor provecho económico explotando la riqueza natural que posee el país.

Pero Arias sostiene que esta decisión la debería tomar el pueblo panameño a través de una consulta popular, parecida a la que se hizo con la ampliación del Canal de Panamá.

Afirmó que el modelo de desarrollo debe incluir un plan de ordenamiento territorial y un plan de uso de suelo en todo el país. La Anam ya está adelantando parte del trabajo a través de consultorías que se empezaron a realizar.

Mientras Panamá defina su modelo de desarrollo, Arias propone reformar el Código Minero para actualizarlo. “El actual código solo habla de minería de roca, no de minería metálica. Tampoco habla de buenas prácticas que sí existen en la minería, y de los buenos ejemplos que hay en lugares como Perú”, dijo el administrador de la Anam. El Centro de Incidencia Ambiental dijo que la consulta popular para definir el modelo de desarrollo de las tierras panameñas puede ser un avance, pero no la solución. El organismo mantiene su postura de que la minería metálica no corresponde a un mecanismo de desarrollo económico para Panamá.

Fertilizantes reducen biodiversidad

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Plantas

Los fertilizantes le dan ventajas a las plantas que crecen más rápido.

Un equipo de científicos identificó por qué la fertilización excesiva del suelo reduce la diversidad en las plantas.

Los nutrientes adicionales les permiten a las plantas que crecen más rápido dominar el hábitat, bloqueando el vital acceso al sol a las especies más pequeñas, sostienen los expertos.

Como resultado, muchas especies están desapareciendo en las zonas afectadas.

El equipo de la Universidad de Zurich -que publicó sus conclusiones en la revista Science- advirtió sobre la necesidad de establecer mayores controles para prevenir la pérdida de la biodiversidad a gran escala.

Cifras recientes indican que el nivel global de nitrógeno y fósforo disponible para las plantas se ha duplicado en los últimos 50 años.

Según los investigadores, resulta evidente que el aumento de los nutrientes químicos en un ecosistema conlleva a la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, hasta el momento no habían logrado comprender cómo es que sucedía.

“Uno pensaría que más (nutrientes) producirían una mayor diversidad”, señaló el coautor del estudio, Andrew Hector, investigador del Instituto de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Zurich.

“Y sin embargo, están considerados una de las principales amenazas a la biodiversidad en este siglo”, agregó.

El secreto está en la luz

Dos son las principales hipótesis, explicó el científico: “Una es que la presencia de más recursos produce un aumento general en la fuerza de la competencia entre las plantas”.

Como la luz es un recurso vital, las especies más pequeñas quedan a la sombra de las especies más altas, y así comienza a perderse la biodiversidad

Andrew Hector, Universidad de Zurich

“La otra es un poco más mecánica”, le dijo Hector a la BBC.

“Cuando aumentas la fertilización, aumentas la productividad, lo cual a su vez aumenta la biomasa y por ende, la sombra”.

“Como la luz es un recurso vital”, agrega, “las especies más pequeñas quedan a la sombra de las especies más altas, y así comienza a perderse la biodiversidad”.

Tras realizar una serie de experimentos en el laboratorio, el equipo se inclinó por la segunda hipótesis: la falta de acceso a la luz es lo que afecta la biodiversidad y no la mayor agresividad de la competencia.

Sin embargo, los expertos creen que esta conclusión no es una suerte de “varita mágica” para los conservacionistas.

“Lo que nuestros experimentos muestran es que la competencia por la luz es muy asimétrica”.

Minería a cielo abierto se extiende

EX TRABAJADORES DE LA MINA SANTA ROSA TIENEN OFRECIMIENTOS DE EMPRESAS EXTRANJERAS

Minería se extiende a Los Santos y Veraguas

La empresa Bellhaven anunció que espera iniciar la explotación del cerro La Pava, en Tonosí, para finales de este año.

CIELO ABIERTO. La fotografía muestra que los daños causados por la mina Santa Rosa todavía son notables a nueve años del cierre de su operación. Ahora el proyecto intenta reactivarse. LA PRENSA/Eric Batista

Rafael E. Berrocal R.
rberrocal@prensa.com

Dos nuevos proyectos mineros para la extracción de oro, adicionales al de Petaquilla Minerals en Colón, se preparan para empezar o retomar operaciones en otras dos provincia del país: Los Santos y Veraguas.

El más adelantado es el de mina Cerro Quema de la empresa canadiense Bellhaven, que anunció el inicio de actividades de extracción en este mismo año afectando directamente 50 hectáreas que incluyen el recorte del cerro La Pava, en Tonosí.

La empresa Bellhaven dice que solo espera la aprobación de su Programa de Adaptación y Manejo Ambiental para poner en marcha la mina, aunque ya avanza con algunos trabajos previos. El otro proyecto es la reactivación de la ya explotada y contaminada mina Santa Rosa, en Cañazas de Veraguas. Los ex trabajadores que mantienen secuestrada la mina han logrado establecer conversaciones con grupos extranjeros interesados reactivar la extracción de oro en el lugar.

El representante de Cañazas, Abel Alvarado, dijo que para ello ya se hizo un cabildo en el distrito en donde la mayoría de los pobladores dijo estar de acuerdo con la reapertura.

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Los estragos de la minería en Panamá

El Estado solo recibirá el 2% del total de la producción bruta de los metales extraídos por las empresas mineras.

Lo que fue un cerro llamado ‘Alto de La Mina’, en Cañazas, quedó hecho un cráter de 200 metros de profundidad que ahora está lleno de agua lluvia. De este lugar salió todo el mineral procesado en la mina Santa Rosa para la extracción de oro.
Manuel Barría, ex trabajador de la mina Santa Rosa, mira al fondo cómo en el lugar de acopio de los minerales tratados con cianuro hace nueve años atrás aún no ha podido recuperarse la vegetación. Pero los lugareños dicen que el tóxico ya fue filtrado y no hay peligro.

Rafael E. Berrocal R.
UNIDAD DE INVESTIGACIÓN

rberrocal@prensa.com

Las imágenes en la parte superior de esta página no son de la superficie del árido planeta Marte o de una zona desértica de la Tierra por su casi nula vegetación o desaparecida vida animal.

Estas son las primeras huellas y consecuencias que ha dejado la actividad minera en Panamá tras el desarrollo y abandono en 1999 de lo que fue la mina Santa Rosa, en el distrito de Cañazas, en Veraguas, donde se utilizó por primera vez el sistema de “minería a cielo abierto” en el país para la extracción de metales.

Ahora esta actividad amenaza con expandirse a otros lugares del país en busca de oro, cobre y plata, los metales más cotizados.

Para los ambientalistas, Panamá no posee tierras aptas para el desarrollo de la minería porque su riqueza está en la conservación de la naturaleza que posee, un activo de mucho más valor que todo el metal que se pueda extraer de sus suelos.

Esto contrasta con los análisis y cálculos de las compañías nacionales e internacionales que están interesadas en hacer nuevas incursiones mineras en el país.

Petaquilla no es el único lugar donde se ha iniciado o está en desarrollo un proyecto de extracción de minerales metálicos: existen otros proyectos en trámite o fase inicial en provincias centrales (Veraguas, Coclé, Los Santos), de acuerdo con información del Ministerio de Comercio e Industrias.

Aunque algunos de estos proyectos parecen haber quedado solo en papel, otros sí están encendiendo sus maquinarias para aprovechar los precios internacionales, que en el caso del oro se ha mantenido arriba de los 700 dólares a pesar de la crisis financiera.

En el caso de Petaquilla Gold, ni siquiera se esperó a la aprobación del estudio de impacto ambiental para devastar el área de extracción y construir la planta de refinación.

Detrás de ello, va la empresa canadiense Bellhaven, con su filial local Aurum Exploration, que tiene previsto activar para finales de este año su proyecto minero llamado Cerro Quema en la provincia de Los Santos.

También otros grupos empresariales se han interesado en reactivar la mina Santa Rosa en Cañazas, donde aún se encuentra al descubierto el material bañado con cianuro y las tinas de lixiviación contaminadas.

Los ambientalistas sostienen que los dividendos de la minería en este país son irrisorios desde el punto de vista económico y una gran pérdida desde el punto de vista medio ambiental. La legislación panameña que rige esta actividad establece que el Estado solo recibirá el 2% del total de la producción de los metales extraídos.

Bellhaven, empresa que busca explotar el proyecto minero Cerro Quema, sostiene que a las ganancias para el Estado también hay que sumarle el 15% del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que genere la compañía, y el pago del ITBMS por los bienes y servicios adquiridos, la generación de empleo y el pago de la cuota obrero patronal.

Los cánones de arrendamiento de tierras también son montos cuestionables que van entre 50 centésimos hasta 3.50 dólares por hectáreas. Aunque las empresas aseguran que esto incluye el pago desde la etapa de exploración donde no tienen ingreso económico y tampoco seguridad de que se realizará el proyecto. La Prensa realizó un recorrido por los proyectos de cerro Quema y Cañazas para conocer su situación, avances y los distintos puntos de vistas.

En la actualidad existen 8 contratos de extracción de minerales metálicos vigentes (ver cuadro), y según el Ministerio de Comercio e Industrias hay en trámite 176 solicitudes adicionales.

POLÉMICA EN QUEMA

Imagen del cerro La Pava, que a mediados de la década de 1990 fue intervenido para el desarrollo de la mina Cerro Quema. Ahora la firma Bellhaven retomó el proyecto y espera iniciar la extracción para finales de este año. Todo el mineral saldrá de este cerro que será reducido en 130 metros de altura.

Julio Benedeti, representante de Bellhaven en Panamá, asegura que el proyecto minero Cerro Quema, en Tonosí, se desarrollará con la última tecnología capaz de reducir al mínimo el impacto ambiental.

“No vamos a decir que no habrá impacto ambiental, pero eso es recuperable y manejable”, dijo Benedeti tras informar que el área de explotación del proyecto se ha reducido a 50 hectáreas en la primera fase en el cerro La Pava. El resto de las tierras de 750 hectáreas está siendo utilizado como área de amortiguamiento que incluyen 88 hectáreas reforestadas. Aun así, el cerro La Pava será reducido en 130 metros de altura. “Garantizamos que no habrá drenaje ácido”, dijo Benedeti.

En oposición al proyecto ha vuelto a activarse el Frente Santeño Anti Minas.

“Los daños son los mismos de Petaquilla. Ellos podrán tener todos los permisos, pero nosotros no vamos a permitir la mina. Nos han intentado dar plata, pero nuestra dignidad no se compra”, dijo Secundino Jaén, presidente del grupo.

Sin embargo, los 130 empleados de la mina dicen que defenderán sus puestos de trabajo, aunque esto genere enfrentamientos entre los residentes de Tonosí.

La administradora de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), Ligia Castro, señaló que a Bellhaven le han solicitado una auditoría y un Programa de Adaptación y Manejo Ambiental.

“Ellos deben llenar estos requisitos antes de iniciar cualquier obra”, dijo.

DAÑOS EN SANTA ROSA

El ingeniero Julio Benedeti, de la compañía Bellhaven, monitorea el agua y otros minerales que bajan por una de las quebradas que rodean al cerro La Pava, en Tonosí, lugar de donde se pretende extraer oro. La empresa dice que garantizará que estas aguas no sean contaminadas.

También la mina Santa Rosa, abandonada en 1999 por la empresa GreenStone, ha vuelto a captar el interés de otros inversionistas.

Pero a casi nueve años de inactividad, los daños causados en el lugar aún son visibles. Cientos de toneladas de roca que fue bañada en cianuro para la extracción de oro no han podido ser tratadas. Los tres cráteres que quedaron por la extracción se han llenado de agua lluvia y son solo el recuerdo de que la minería tuvo un paso arrasador por allí.

También están las lagunas de cianuro que han tomado un color verde, por la mezcla de cal y el químico tóxico. Aunque existen reportes de que la mina causó en la población problemas de salud como náuseas, complicaciones respiratorias y picazón, los ex trabajadores y las autoridades defienden su reapertura.

Abel Alvarado, representante de Cañazas, dijo que en el último cabildo la mayoría de los pobladores aprobó la reapertura. “Para Cañazas este es un mal necesario, debemos explotar lo que Dios nos dejó”, dijo Alvarado, recalcando que nadie murió por la contaminación.

Manuel Barría, ex trabajador e integrante del grupo de 62 personas que tiene embargado las propiedades de la mina Santa Rosa, aceptó que cuando se abandonó, se dio un proceso de cierre mal dirigido que permitió el desbordamiento de los minerales contaminados. Pero dijo que ese peligro desapareció, “y la vida animal y vegetal está regresando al área”.

A la Anam no ha llegado la solicitud para la reapertura de esta mina, pero en el pueblo de Cañazas ya se han empezado a dar consultas.

Minera Petaquilla avanza y ANAM no actúa

A pesar de restricción, Petaquilla avanza

MINERÍA. Fotografías de la actividad del 7 de enero, cuando ya estaba vigente la restricción de Anam. LA PRENSA/David Mesa

Rafael E. Berrocal R.
rberrocal@prensa.com

Petaquilla Gold informó a sus accionistas que el proyecto minero en Panamá entró en la fase de pre-producción. Esto, a pesar de que la Autoridad Nacional del Ambiente le ordenó suspender los trabajos hasta que presente nuevos estudios.

La administradora de la entidad, Ligia Castro, dijo que esto puede ser causal para abrir un nuevo proceso administrativo contra la empresa.

LA MINERA INFORMÓ EN CANADÁ QUE HA ENTRaDO en la etapa de pre-producción y pruebas de equipo

Petaquilla continúa trabajos, a pesar de haber prohibición

La Anam advirtió que si la orden no está siendo respetada, se podrá abrir un nuevo proceso administrativo contra la compañía.

DESDE EL AIRE. En la fotografía tomada el 7 de enero, se observa el movimiento de maquinaria pesada en el área de la mina de Petaquilla Gold. LA PRENSA/David Mesa

Rafael E. Berrocal R.
rberrocal@prensa.com

Sin lugar a dudas, el desarrollo de la mina de oro de Petaquilla Gold en el distrito de Donoso, Colón, es uno de los casos más problemáticos que ha llegado a manejar la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

A pesar que está vigente desde diciembre pasado una orden para que la minera detenga todos los trabajos en la mina, hasta que presente los nuevos estudios de impacto ambiental complementarios, la compañía ha hecho caso omiso y mantiene equipo pesado trabajando las estructuras que serán utilizadas por el proyecto que busca extraer oro.

Nuevas fotografías aéreas de este diario muestran que hasta hace dos semanas había actividad en la “tinas de relave”.

La administradora de la Anam, Ligia Castro, señaló que la prohibición sigue vigente para Petaquilla, y que si la orden no está siendo respetada se podrá abrir un nuevo proceso administrativo contra la empresa.

Para poder seguirle los pasos de cerca a esta compañía, la Anam ha tenido que buscar la ayuda de empresas privadas con la tecnología especializada.

Esta semana, la Contraloría refrendó un contrato entre la Anam y la empresa ITS Consulting que se encargará de inspeccionar y analizar permanentemente el impacto que está causando el proyecto minero. Según Anam, esta contratación es necesaria, ya que ellos no cuentan con los laboratorios para seguir de cerca el impacto ecológico del proyecto.

La empresa contratada trabajará en conjunto con el laboratorio EnviroLab, donde se harán los análisis de suelo y aire, medida que busca identificar o evitar un desastre ecológico por contaminación de la mina.

En diciembre de 2008, la Anam le exigió a Petaquilla Gold la presentación de otros estudios de impacto ambiental, y el pago de una fianza por $14.3 millones para garantizar la reparación de los daños ambientales.

Aunque los representantes de Petaquilla Gold no hicieron comentarios sobre el avance de los trabajos a pesar de la restricción, un comunicado de la compañía publicado en Canadá señala que se encuentran haciendo pruebas de equipo y que el proyecto está en fase de “pre-producción”.

“La producción comercial a gran escala empezará en el año 2009”, sostiene el comunicado.

La empresa también anunció que está evaluando qué recursos puede interponer para impugnar las multas que le ratificó la Anam por 1.9 millón de dólares, como compensación por los daños ambientales causados a la fecha. Aunque la minera dijo a sus accionistas que está en disposición de resolver las adaptaciones que ha pedido Anam.