Denuncian a pesqueras europeas

ecología.

Greenpeace denuncia a pesqueras europeas

Las grandes empresas pesqueras roban unas 300 mil toneladas anuales de pescado del Pacífico.

SIDNEY, Australia /EFE

Pesqueras europeas y latinoamericanas, como Albacora, Calvopesca, Nirsa y Conservas Garavilla, faenan ilegalmente en el Pacífico central y occidental, denunció Greenpeace en un nuevo informe.

El activista Jason Collins, de Greenpeace, explicó a Efe que presentarán el documento al Comité de Conformidad Técnica de la Comisión de Pesquerías del Pacífico Central y Occidental, en la reunión que celebrará esta semana en los Estados Federados de Micronesia.

Collins dijo que la organización ecologista participará en las sesiones como observador, y explicó que existen dos problemas básicos en el Pacífico: “Agujeros negros” en las zonas económicas exclusivas y traslados de mercancías de un barco a otro para saltarse las regulaciones.

Greenpeace propone a los gobiernos del Pacífico que cuando negocien sus acuerdos de pesca con la Unión Europea o con otros países lo hagan como bloque multilateral, en una acción unificada y concertada, para que se apliquen las mismas normas en toda la región.

Las grandes empresas pesqueras roban unas 300 mil toneladas anuales de pescado del Pacífico, valoradas en cuantías muy superiores a los ingresos que sus licencias generan para los países de la región, según la organización.

 

Especies marinas en peligro

AMBIENTE

Especies marinas en peligro


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Panamá es el país con mayor diversidad de peces costeros de la región del Pacífico Oriental Tropical y la cuna de especies endémicas en los golfos de Panamá y Chiriquí.(Foto: EFE)

Aleida Samaniego C

PANAMA AMERICA

MIENTRAS QUE el valor comercial de algunas poblaciones de peces ha decaído, en otras su supervivencia está amenazada. En Panamá, la anchoa de Chame (anchoa chamensis) y el bagre cabeza chata, conocido científicamente (Notarius Planiceps), y otra especie de Chaenopsido (Protemblemaria perla) que habita únicamente en al Archipiélago de Las Perlas son tres ejemplos de especies endémicas en peligro.

La pesca, el cambio climático y la destrucción de los manglares arrecifes y otros hábitats costeros, son algunas de las razones, expuestas en el Taller de Evaluación Global de Especies Marinas: Peces Costeros del Pacífico Oriental Tropical realizado por el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian.

Los científicos mostraron su interés en detener la destrucción de los manglares, donde habitan estas especies, así como desarrollar programas destinados a la conservación.

Para el científico y biólogo marino, Arturo Dominici coordinador de la base de datos para esta evaluación, el problema de especies como las anchoas del Golfo de Panamá es que los pescadores las capturan en redes junto con los demás peces sin conocer que son endémicas de Panamá.

Agrega que en nuestro país son pocas las especies endémicas en esta situación, sin embargo, los ejemplos mencionados son notables.

EVALUACION INTERNACIONAL
Los especialistas provenientes de Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Estados Unidos, México, Australia, Brasil y Francia investigan la situación de más de 1, 200 especies de peces costeros de la región.

Dominici explicó que Panamá fue seleccionado como sede de este taller debido a que es uno de los países con mayor diversidad de peces costeros de toda la región del Pacífico Oriental Tropical y cuna de especies endémicas que habitan los grandes golfos de Panamá y Chiriquí.

Mientras que los especialistas consideran esta abundante diversidad como un privilegio, por ello representantes de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá participaron como invitados al evento y colaboraron en la preparación de la lista inicial de especies a analizar.

La revisión, la primera en el ámbito global, se enfocó en el estado de conservación de todas las especies de vertebrados marinos y de algunos invertebrados y plantas en el mundo.

Esta es la primera vez que se realiza una categorización de las especies de peces costeros del Pacífico Oriental Tropical (desde Perú hasta México) para analizar el estado actual de sus poblaciones y planificar su conservación y protección a largo plazo.

De acuerdo con Héctor M. Guzmán, biólogo marino del Smithsonian, de aproximadamente 1, 200 especies de peces costeros que existen en el Pacífico Oriental Tropical, 676 se evaluaron e incluirán en la Lista Roja tras el ejercicio de Panamá. De todas las especies que se incluyeron en es lista, el 15.3% podría ser clasificado en categorías de Críticamente Amenazadas (CR), Amenazadas (EN) y Vulnerables (VU), de acuerdo con los criterios de la IUCN.

 

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Las tortugas marinas, también corren riesgos.

 

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La pesca con desconocimiento causa la pérdida de especies endémicas en Panamá.

Tortugas marinas de Panamá

DINOSAURIOS. TORTUGAS MARINAS.

Supervivientes amenazadas

De las ocho especies que existen en el mundo, cinco llegan a Panamá a desovar anualmente. Están en peligro debido a la intervención humana en el mar.

LA PRENSA/Nicolás Psomas

Eretmochelys imbricata

Crisly Florez
cflorez@prensa.com

Las tortugas marinas han sobrevivido 200 millones de años. Pudieron superar todos los cambios climáticos y la evolución de la naturaleza, pero con el tiempo se han visto amenazadas por la mano del hombre.

Según la bióloga y gerente del área de Educación Ambiental de la Fundación Mar Viva, Isis M. Pinto, en el mundo existen ocho especies de tortugas marinas que datan desde la era de los dinosaurios.

EL PRIVILEGIO DE PANAMÁ

De las ocho especies existentes, cinco desovan en las playas de Panamá, explica Ricardo Gibbs, guía ecológico.

Las que usualmente visitan el istmo son: Dermochelys coriacea, mejor conocida como baula o canal. Es la mayor de todas las tortugas vivientes, puede medir hasta dos metros de largo y pesar hasta mil 103 libras; habita alejada de la costa y se alimenta principalmente de medusas.

La Caretta caretta, cuyo nombre común es cabezona o caguama, se alimenta principalmente de crustáceos y moluscos. Puede pesar hasta 400 libras y se encuentra fácilmente en el Atlántico.

La especie Chelonia mydas agassizii, llamada comúnmente verde, se puede encontrar en todos los océanos. Se alimenta de pasto marino y de algas. Llega a pesar hasta 510 libras.

La especie Eretmochelys imbricata, conocida como carey (foto principal). Vive en zonas de arrecifes, se alimenta principalmente de esponjas. En su época de adulta llega a pesar unas 133 libras.

La Lepidochelys olivacea es llamada popularmente golfina o lora. Se alimenta principalmente de crustáceos y moluscos. Llega a pesar entre 77 y 110 libras.

Pinto afirma que todos estos reptiles están en la lista roja de especies en peligro de extinción en diferentes categorías.

Las más amenazadas son la tortuga canal y la carey, las cuales están en la categoría crítica, pues según estudios realizados en los últimos años en las tres generaciones anteriores de estas especies se ha registrado una disminución del 80% de sus poblaciones, señala la bióloga.

Algunas de las amenazas que han llevado a las tortugas a casi su extinción están relacionadas con la intervención del hombre en el mar.

La pesca industrial ha acabado con el 90% de la población de grandes peces en el mundo

PECES. ACCIONES PARA CONSERVAR LOS MARES.

Bancarrota marina

El planeta es un mundo acuático cubierto de mares, pero sólo el 1% tiene algún estatus de área protegida.

La pesca industrial desmesurada está llevando a todos los océanos del mundo a un colapso general.

 
 
 

Alejandro Balaguer
Especial para La Prensa

vivir+@prensa.com

Te digo que vamos a tener atunes en cantidad y para siempre, dice un capitán portugués de barco atunero a un colega español, mientras se recuperan de algún trauma en una sala hospitalaria de terapia. Yo, en el medio de ambos, recibo el fuego cruzado. Hacemos un trío surrealista, de película: ellos, pescadores industriales de los más extremos, y yo, ambientalista encubierto. Luego, escucho la mayor barbaridad sobre la crisis de los mares. “Acuérdate que los atunes no se van a acabar. Esas son exageraciones de los ecologistas”, dice el pescador español.

Pesca industrial

Al igual que ellos, la gran mayoría piensa que el mar es una fuente inagotable de vida.

-Pero es todo lo contrario, los mares están en bancarrota- advierte Marcos Ostrander, presidente de la Fundación Conamar. De acuerdo con los informes de Naciones Unidas, estamos agotando los mares por la pesca insostenible. Casi el 90% de las poblaciones de grandes peces comerciales, picudos, atunes y tiburones se han reducido, y la situación se agrava. Palangres que miden en algunos casos más de 40 millas, con líneas con más de un anzuelo por cada metro, capturan todo lo que encuentran a su paso.

Según la National Geogra- phic, casi una tercera parte de las reservas de peces del mundo están sobreexplotadas.

La pregunta circula reincidentemente entre los ambientalistas: ¿cómo evitar que la pesca industrial excesiva devaste nuestros mares y acabe con su propio negocio?

Las acciones comprenden varios frentes de combate. Además de reducir la flota pesquera, establecer períodos de veda y zonificar las áreas de pesca, para el biólogo del Instituto Smithsonian, Juan Maté, encargado de realizar el plan de manejo del Parque Nacional de Coiba, una de las acciones más importantes es la protección: tratar a los mares como grandes ecosistemas, estableciendo más áreas protegidas en los manglares y arrecifes coralinos, para que sirvan como viveros de especies en su etapa larvaria o juvenil.

Es que, como se ha comprobado, cuando las especies al refugio de estos ecosistemas llegan a la etapa adulta, se dispersan por las aguas aledañas beneficiando a la pesca comercial notoriamente.

Otra actividad para combatir el colapso de los océanos es desarrollar la pesca deportiva y el buceo recreativo- agrega Ostrander.

Son lucrativas modalidades de turismo que dejan millonarios ingresos y ayudan a mantener las poblaciones de grandes peces.

La Prensa, 26 de mayo de 2007.

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La pesca industrial ha acabado con el 90% de la población de grandes peces en el mundo.

Sólo queda el 10% de los atunes, peces espada, tiburones, bacalaos y meros que había en 1950 «Con los niveles de capturas actuales, estas especies seguirán el camino de los dinosaurios».

Atun

Desde el gigantesco pez espada hasta el poderoso atún de aleta azul y desde el mero tropical hasta el bacalao antártico, la pesca industrial ha esquilmado los océanos. No queda una frontera azul en pie», lamenta el biólogo marino Ransom Myers, de la universidad canadiense de Dalhousie. Myers y Boris Worm, de la Universidad de Kiel (Alemania), firman hoy en la revista ‘Nature’ un trabajo en el que advierten de que la pesca industrial ha acabado en sólo cincuenta años con el 90% de los grandes peces, que sólo queda en los océanos terrestres el 10% de los atunes, tiburones, bacalaos, fletanes, meros y peces espada.
Los dos investigadores han dedicado diez años a la recopilación de información de los caladeros más importantes. Han estudiado 47 años de censos de grandes peces predadores en cuatro plataformas continentales y nueve sistemas oceánicos. Su conclusión es que, si la tendencia no cambia, la actividad humana llevará a esas especies a la extinción en pocos años. Viviríamos entonces en un mundo sin atunes, peces espada, meros, tiburones, bacalaos «Son la megafauna, los grandes predadores del mar, y las especies que más valoramos. Su reducción no sólo amenaza su futuro como especies y el de los pescadores que dependen de ellas, sino que también puede desembocar en una completa reorganización de los ecosistemas oceánicos de consecuencias globales desconocidas», afirma Worm.

Los biólogos han comprobado hasta qué punto el alarmante declive no tiene fronteras gracias a los datos sobre las capturas de la flota japonesa, que navega por todos los mares y pesca una gran variedad de especies. «Donde antes las líneas capturaban diez peces por cada cien anzuelos, ahora son afortunados si pescan uno», indica el biólogo canadiense. «Los datos de las líneas de anzuelos japonesas nos cuentan una historia que no habíamos oído antes», destaca Daniel Pauly, de la Universidad de la Columbia Británica, quien cree que Myers y Worm pueden haber pecado de optimismo.

«Dada la mejora de la tecnología de las líneas, las estimaciones de los autores son conservadoras. Si las capturas han caído en un factor de diez y la tecnología de las líneas ha mejorado, el declive es incluso mayor que el que están diciendo», aventura Pauly. Myers y Worm señalan, por su parte, que la pesca industrial reduce en un 80% la población de una especie durante los primeros quince años de explotación, antes de que los científicos empiecen a controlar los efectos de la captura masiva en un ecosistema concreto. Y llaman la atención, asimismo, sobre el hecho de que la presión humana impide que los animales alcancen las dimensiones de otras épocas. «El tamaño medio de estos predadores es ahora entre una quinta parte y la mitad de lo que era antes», explica Myers.

Los investigadores informaron de sus hallazgos a científicos empleados en algunas de las compañías pesqueras más grandes del mundo. Aunque admitieron la rápida reducción general de las poblaciones de grandes predadores, los biólogos de la industria fueron remisos a dar por buenos los datos de especies concretas como el atún. A juicio de los autores, sólo hay una solución: la reducción inmediata de las capturas en todo el mundo en un mínimo del 50% y la creación de reservas marinas.Myers y Worm consideran viable la futura sostenibilidad de la industria pesquera con un esfuerzo que supondría entre un tercio y un décimo del que habría que hacer ahora para la recuperación de las reservas de grandes peces.

Tenemos que darnos cuenta de lo cerca de la extinción que están algunas de estas especies. Y debemos actuar ahora, antes de llegar al punto de no retorno. Quiero aquí a los atunes de aleta azul y a los tiburones martillo cuando crezca mi hijo de cinco años. Con los niveles de capturas actuales, estos peces seguirán el camino de los dinosaurios», sentencia Myers.

Fuente secundaria: http://es.geocities.com/cazaypesca900/industrial.htm