Plan de Manejo del Bosque Protector Palo Seco (Resumen)

RESUMEN EJECUTIVO DEL PLAN DE MANEJO DEL BPPS

Descripción del Área

El Bosque Protector de Palo Seco (BPPS) fue creado por el Decreto Ejecutivo 25 del 28 de septiembre de 1983, con una extensión de estimada en 167,410 has. Está ubicado en la provincia de Bocas del Toro, en el distrito de Changuinola.

Los objetivos de conservación del BPPS son: Proteger los bosques y tierras forestales del BPPS.

  1. Asegurar la regulación del régimen de las aguas, la conservación de las cuencas hidrográficas, la protección del suelo y la protección de la flora y la fauna.
  2. Evitar la colonización masiva y desordenada del BPPS.
  3. Proteger las tierras del BPPS que forman parte de la Comarca Ngöbé – Bugle.
  4. Promover un marco ambiental estable para permitir el desarrollo de las comunidades locales.

Desde el punto de vista geológico, se presenta una variedad de formaciones del Período Terciario de origen sedimentario principalmente, aunque también de origen plutónico y volcánico. Se presentan tres sistemas de drenaje en donde el principal es el formado por los ríos Changuinola – Teribe, los afluentes del río Sixaola y una gama de ríos menores independientes en la región este del BPPS.

Desde 1998, forma parte de la Reserva de la Biosfera La Amistad (RBLA) junto al Parque Internacional La Amistad, el Parque Nacional Volcán Barú, el Humedal Lagunas de Volcán, la Reserva Forestal de Fortuna, el Parque Marino Isla Bastimentos y el Humedal de Importancia Internacional San San Pond Sak. En la RBLA el BPPS tiene la función de zona de amortiguamiento.

La población que vive dentro del BPPS y en la zona de vecindad es, principalmente, población indígena Ngöbe-Bugle y Naso, con reciente incursión de mestizos, sobre todo chiricanos. Dentro de la unidad de manejo hay comunidades, fincas y casas de uso temporal.

Los principales problemas que aquejan a esta unidad de manejo son: i) fuerte ocupación de la tierra para actividades agropecuarias ii) extracción selectiva de recursos; iii) potenciales proyectos hidroeléctricos.

En el BPPS se presentan cinco tipos de vegetación, de los cuales uno es característico de tierras bajas y los otros cuatro son submontanos o montanos. También se presentan dos tipos de vegetación relacionadas con la intervención humana.

Con relación a la fauna se detectaron 61 especies de mamíferos, de las que dos son endémicas y 19 son protegidas por la legislación panameña. Se registraron 248 especies de aves, de las que 17 son migratorias y otras once están protegidas por la legislación panameña. También hay 35 especies de reptiles, seis endémicas y dos protegidas por la ley; hay 22 especies de anfibios y se conocen 28 especies de peces de ambientes de agua dulce y dos endémicas.

En el BPPS se pretende ubicar una serie de represas para producir energía eléctrica, ya que los ríos Teribe y Changuinola tienen el mayor potencial hidroeléctrico de Panamá. Actualmente se ha establecido el reconocimiento por parte de los promotores de los proyectos hidroeléctricos, del pago por servicios ambientales que presta el BPPS en relación con la calidad del agua. Por otra parte, se espera que cualquier otra empresa que vaya a desarrollar proyectos que utilice el recurso hídrico, el suelo u otro recurso natural dentro del BPPS, reconozca el servicio ambiental ofrecido por esta unidad de manejo.

Como actores institucionales en el área están la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Congreso Ngöbe Bugle, la dirigencia Naso y el Centro Universitario de Changuinola, entre otros.

El Plan de Manejo

El presente plan propone tres objetivos:

  1. Asegurar, en los dos primeros años, el financiamiento para las actividades básicas de manejo, incluyendo el tema de servicios ambientales en los futuros proyectos hidroeléctricos y de transmisión de energía eléctrica.
  2. Evitar a futuro los conflictos de tenencia de la tierra dentro del área protegida, principalmente con la aplicación del plan de manejo.
  3. Lograr la participación de la Comarca Ngöbe Bugle, la dirigencia Naso, ONGs y empresa privada en el desarrollo de actividades de comanejo y otras formas de participación

La primera fase de aplicación del Plan de Manejo (PM) es para cinco años a partir del 2007.

Dado que el BPPS forma parte de la RBLA como zona núcleo, la zonificación se definió a partir de las siguientes sub-zonas:

  1. Sub-zona de protección absoluta
  2. Sub-zona de uso extensivo
  3. Sub-zona de uso intensivo
  4. Área de manejo especial
  5. Sub-zona de vecindad

Para el manejo efectivo del BPPS se ha propuesto una figura de comanejo, que permitirá al Congreso Ngöbe-Bugle, la dirigencia Naso y otros actores reconocidos y legítimos de la zona de vecindad, participar en la toma de decisiones y en el desarrollo de actividades propuestas en los programas y subprogramas.

Los programas propuestos para el manejo inicial del área contemplan los siguientes:

Programa de Gestión Administrativa

  1. Subprograma de Administración (diez actividades)
  2. Subprograma Construcción y Mantenimiento de Infraestructuras (cuatro actividades)
  3. Subprograma de Financiamiento (tres actividades)
  4. Subprograma de Capacitación (doce actividades)

Programa de Conservación y Manejo de Recursos Naturales.

  1. Subprograma de Control y Vigilancia (siete actividades)

Programa de Desarrollo Comunitario Sostenible

  1. Subprograma de Ecoturismo Controlado (tres actividades)
  2. Subprograma de Desarrollo Comunitario (cinco actividades)

Programa de Investigación y Monitoreo

  1. Subprograma de Investigación (cuatro actividades)
  2. Subprograma de Monitoreo (dos actividades)

Programa de Comunicación, Educación e Interpretación Ambiental

  1. Subprograma de Educación Ambiental (siete actividades)
  2. Subprograma de Interpretación Ambiental (cinco actividades)
  3. Subprograma de Relaciones Públicas Comunitarias y Coordinación Interinstitucional (ocho actividades)

Programa Seguimiento y Monitoreo del PM

  1. Subprograma de Seguimiento y Monitoreo del PM (nueve actividades)

El costo total para el manejo de los primeros cinco años se ha estimado en B/. 651,007.50.

La estrategia financiera para el sostenimiento del BPPS está basada en aportes por ingresos al AP, implementación de pagos por servicios ambientales de los futuros proyectos hidroeléctricos, de transmisión de energía eléctrica, un sistema de pagos por servicios y las concesiones de servicios que se presten en el área. La distribución de las aportaciones es de 44% por ANAM (B/.286,443.30), 18% en recaudaciones (B/.117,181.35) y 38% en aporte de donaciones (B/.247,382.85).

1. INTRODUCCIÓN

Para que las áreas protegidas (AP) cumplan con los objetivos por los cuales fueron creadas es indispensable que cuenten con un Plan de Manejo (PM). Dado que estos sitios están planeados para brindar servicios de largo plazo, las actividades a desarrollar no pueden dejarse a la interpretación de los directivos de turno. Además, todas las AP tienen necesidades cotidianas que deben ser atendidas de manera profesional, secuencial y priorizadas con base en los objetivos de creación.

Para la revisión y actualización de este PM, para el Bosque Protector de Palo Seco (BPPS) se han mantenido en esencia los objetivos que aparecen en el documento de Planificación Estratégica y Operativa de ANAM (2002) para el BPPS y en el Decreto Ejecutivo Nº 25 del 28 de septiembre de 1983 que crea esta AP, y que fueron planteados en el documento base.

  1. Proteger los bosques y tierras forestales del BPPS
  2. Asegurar la regulación del régimen de las aguas, la conservación de las cuencas hidrográficas, la protección del suelo, así como la protección de la flora y fauna
  3. Evitar la colonización masiva y desordenada dentro del BPPS
  4. Proteger las tierras del BPPS que forman parte de la Comarca Ngöbe – Bugle
  5. Promover un marco ambiental estable para permitir el desarrollo de las comunidades locales

Adicional a lo anterior, se ha tomado en cuenta la Guía Básica para evaluar la gestión de manejo de las áreas protegidas del SINAP. Así mismo se ha considerado el Anteproyecto de Ley Por el cual se regula el Sistema Nacional de áreas protegidas, para la conservación, manejo y desarrollo sostenible de las áreas protegidas en la República de Panamá y se dictan otras medidas. Y el Decreto Ejecutivo Nº 163 “”por medio del cual se establece la nueva estructura organizacional y funciones adaptadas por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM). Cabe señalar, que se han revisado los aspectos relacionados con los proyectos hidroeléctricos y las líneas de transmisión eléctrica.

En Panamá, y para el caso específico del BPPS, el PM se realizó con base en las Directrices Técnicas para la Preparación de Planes de Manejo en Áreas Protegidas (Valarezo y Gómez, 2000) y se actualizó en base a las nuevas normas legales y técnicas aprobadas.

El documento del PM contiene la siguiente información:

Marco de Referencia: relación de la unidad de manejo en el contexto de la Reserva de Biósfera La Amistad y la situación ambiental, social y de manejo en que se encuentra el BPPS

Explicación Situacional Participativa: Percepción de los actores principales sobre los problemas y potencialidades de la unidad de manejo, así como sus comentarios. Esta información se obtuvo de la aplicación del método de las 5S (The Nature Conservancy, 2000). Los documentos originales de los talleres aparecen como anexos a este PM.

Diagnóstico de Profundización: Fase descriptiva del PM; se presentan los resultados de investigación de fuentes secundarias y de campo para reconocer los principales recursos y situaciones críticas que afectan al área. Para completar esta sección se aplicaron las siguientes metodologías:

  1. Evaluaciones Ecológicas Rápidas: metodología para la determinación del componente biológico y físico, así como su situación actual (sensibilidad ecológica)
  2. Diagnósticos Rurales Participativos: metodología para construir el diagnóstico socioeconómico y cultural, con la participación de los actores de las comunidades
  3. Análisis de Paisaje: evaluación del paisaje con fines de determinar las oportunidades recreacionales
  4. Capacidad de Carga Turística de los Senderos Eco turísticos: análisis del potencial de los senderos para soportar la visitación de turistas, con la intención de apoyar la propuesta financiera
  5. Disponibilidad de Pago: con base en el método de valoración contingente, se presentan los resultados de una serie de encuestas desarrolladas con la intención de conocer las preferencias de los turistas y su disponibilidad de pago por las opciones preferidas
  6. Áreas críticas: una vez analizada toda la información recabada, se determinan cuales son las áreas que presentan mayores grados de amenaza para cumplir con los objetivos de la unidad de manejo

Al final de este capítulo, se presentan conclusiones y recomendaciones que permiten la conductividad entre la fase descriptiva y la fase propositiva; es decir, se plantean posibles soluciones a los problemas y se sientan las bases para el aprovechamiento de las potencialidades identificadas, que orientarán las actividades y acciones que forman parte del PM.

  1. Orientaciones del Plan de Manejo: es la fase propositiva del PM; se presenta la Visión y Misión del área, el análisis de la categoría de manejo y el análisis de manejo; aunados al diagnóstico de profundización, ellos sirven de base para determinar los objetivos de manejo del área protegida. Complementariamente, se presentan las propuestas del PM, contenidas en los lineamientos claves, la zonificación de uso del área, la estructura institucional para el manejo y la asignación de personal.
  2. Programas y Actividades: parte de la fase propositiva, donde se determinan, principalmente, las actividades a desarrollar, la distribución en el tiempo y el espacio, así como los insumos y mecanismos de aplicación.
  3. Presupuesto y Fuentes de Financiamiento: se presenta el presupuesto, las inversiones y las fuentes de financiamiento para la aplicación del PM.
  4. Plan Operativo Anual: contiene los instrumentos de planificación anual, sujetos a monitoreo y evaluación, que deben permitir la reprogramación tanto del POA como del mismo PM.
  5. Estrategias del Plan de Manejo: parte también de la fase propositiva, contiene la forma cómo aplicar las acciones del PM.

Producto de la revisión se han actualizado los mapas de zonificación, vegetación y uso de suelos, sensibilidad ecológica y tenencia de tierras, los cuales incluyen la propuesta de zonificación tomando como referencia nuevos proyectos hidroeléctricos y de transmisión eléctrica. Estos proyectos están ubicados en las zonas de uso extensivo e intensivo solamente.

A manera de promover la difusión a nivel local de este PM se propone que ANAM envíe un documento completo (impreso y digital) a las siguientes instituciones:

  1. Oficinas de Administración del BPPS, ubicada en la carretera del oleoducto
  2. Centro Regional Universitario de Changuinola (Universidad de Panamá)
  3. Universidad de Panamá (Panamá)
  4. Administración Regional de ANAM – Bocas del Toro
  5. Biblioteca Nacional
  6. Oficinas de ANAM en Rambala, Chiriquí Grande
  7. ANAM – Comarca Ngöbe-Bugle

2. MARCO DE REFERENCIA DEL BPPS

El BPPS forma parte de la zona de vecindad de la Reserva de la Biósfera La Amistad (RBLA). Esta reserva de la biósfera no sólo implica políticas, estrategias, planes y acciones de nivel nacional, sino que hacen complemento con un esfuerzo similar y contiguo en Costa Rica. El lado panameño está formado por las siguientes unidades de manejo (ANAM, 1998):

Zonas Núcleo

  1. Parque Nacional Volcán Barú (PNVB)
  2. Parque Internacional La Amistad (PILA)
  3. Humedal de Importancia Internacional Lagunas de Volcán (HIILV)
  4. Humedal de Importancia Internacional San San Pond Sak (HIISSPS)
  5. Parque Nacional Marino Isla Bastimentos (PNMIB)
  6. Reserva Forestal Fortuna (RFF)

Zonas de Amortiguamiento (Zonas de Vecindad)

  1. Sección no protegida de la cuenca alta de los ríos: Chiriquí Viejo, Caldera, Los Valles y Fortuna, hasta una cota de 1200 msnm.
  2. Bosque Protector Palo Seco.
  3. EL área de la propuesta Comarca Naso y Bribrí.

Zonas de Transición

  1. Provincia de Chiriquí: todas las áreas adyacentes a la zona de amortiguamiento (zona de vecindad), hasta una cota de 1000 msnm
  2. Provincia de Bocas del Toro: áreas adyacentes al Bosque Protector Palo Seco, hasta una cota de 100 msnm

En conjunto, estas zonas, que forman parte de reservas de biósfera, pretenden además de dedicarse a la conservación de la biodiversidad, reconocer cada vez más las múltiples funciones de investigación y manejo sostenible de los recursos naturales y sus servicios ambientales comprometidos al desarrollo sostenible.

En virtud de los objetivos internacionales propuestos por UNESCO, de manera global la RBLA debe cumplir con las siguientes funciones:

  1. Conservación: contribuir a la conservación de: paisajes, ecosistemas, especies y la variación genética.
  2. Desarrollo: fomentar un desarrollo económico y humano sostenible desde los puntos de vista sociocultural y ecológico
  3. Apoyo logístico: prestar apoyo logístico a proyectos de: demostración, educación y capacitación sobre el ambiente; de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación, y de desarrollo sostenible

Este PM para el BPPS debe contribuir a que la RBLA propuesta ofrezca la oportunidad de ejecutar compromisos nacionales, binacionales, regionales e internacionales en aspectos de: intercambio científico, asistencia técnica, promoción de investigaciones científicas aplicadas a las ciencias naturales y sociales, protección y conservación de los recursos naturales, programas de desarrollo sostenible, ecoturismo y educación. Estos compromisos ayudarán a fortalecer y desarrollar integral y sostenidamente el área propuesta (ANAM, 1998).

A pesar del papel que juega el BPPS para la RBLA, éste ha sido sometido a un fuerte acaparamiento de sus recursos naturales, lo que minimiza su capacidad de proporcionar servicios ambientales adecuados a las comunidades vecinas…

Situación Observaciones
El BPPS cuenta con elementos geológicos importantes y sitios donde se pueden aprovechar estos recursos Aunque este aprovechamiento todavía no es un hecho, se espera que a corto plazo se estén dando, por lo que se pueden afectar importantes superficies del AP
El BBPS cubre en la actualidad muestras de bosques de importancia tanto para ambientes terrestres como para los ambientes marinos del archipiélago de Bocas del Toro. Estos están siendo presionados así como la fauna asociada La principal fuente de presión lo representan los ganaderos tanto indígenas como latinos. Esta transformación de bosques a pastos puede, inclusive, afectar la calidad de las aguas para los proyectos hidroeléctricos. Otra fuente de presión es la cacería y la pesca
Existe una buena cantidad de comunidades viviendo dentro del BPPS. Algunas de éstas desarrollan sus actividades de acuerdo a los objetivos de manejo; este es el caso de los Naso. Hay una tendencia a ocupar las cuencas altas y medias del río Changuinola tanto por indígenas como por latinos Con el proyecto PRONAT es posible que esta situación de ocupación se estabilice. Los títulos de tierra se darán con responsabilidades compartidas. Por otro lado, se pretende desarrollar dos estudios para tratar de conocer los flujos de migración. Con las propuestas de proyectos de desarrollo sostenible se espera mejorar los índices de calidad ambiental en el área
Históricamente, el personal asignado al área ha sido muy poco, en relación con la superficie, la ocupación y otros retos del AP. Recientemente, se ha incorporado un técnico indígena que sirve de enlace entre la comarca y la administración del AP Se espera que, con la incorporación de actores indígenas del área al tema de comanejo, se facilite el contacto con las comunidades. Si se logra el pago por servicios ambientales para los proyectos hidroeléctricos, se podrá contar con más recursos para el área. Por otro lado, se debe incrementar la coordinación con el PILA en la región alta del río Changuinola. Por otro lado, se deben reforzar las relaciones interinstitucionales, como el caso del MIDA o del FIS que cuentan con proyectos importantes para las comunidades
La principal condición crítica es la ocupación desordenada del área y la situación económica de los actores del área Esta actitud en mediano plazo puede cambiar drásticamente la posibilidad de cumplir con los objetivos de manejo del AP, por lo que uno de los objetivos del presente PM es tratar de minimizar estos conflictos
Para el área, las principales oportunidades son la negociación del pago por servicios ambientales, la participación de actores en el comanejo y los proyectos de apoyo al desarrollo Las principales oportunidades son:

  • Comanejo con los grupos indígenas
  • Solicitud ante el Ente Regulador de los Servicios Públicos para el pago por los servicios ambientales junto con el PILA
  • Manejo conjunto de los problemas en la parte alta del río Changuinola
  • Implementación de proyectos de desarrollo sostenible que ayuden a las comunidades.
  • Implementación de proyectos de mecanismo de desarrollo limpio (MDL).

REFERENCIA:

ANAM y CBMAP. 2006. Plan de Manejo del Bosque Protector de Palo Seco.

Referencia completa: plan-de-manejo-bpps-actualizado-anam-cbmap-121206

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Estado de Conservación del Parque Nacional Chagres

Estado de Conservación del Parque Nacional Chagres- Usos de la tierra

La mayor parte de las 125,491 hectáreas, que forman parte del Parque Nacional Chagres se encuentra cubierta de bosques maduros aproximadamente por el orden del 84%, ubicados hacia la región central y oriental del área protegida, desde donde nacen los principales ríos que componen la red hidrográfica más importante del país, siendo ellos los ríos Gatún, Boquerón, Pequení, Chagres, Indio, Piedras, que drenan hacia la vertiente del Pacífico, y los ríos, Nombre de Dios, Cuango, Mandinga, cuyas aguas drenan hacia la vertiente del Caribe.

Adicionalmente a los usos como bosques de protección para la producción de agua, también albergan una rica y variada fauna silvestre, característica del Neotrópico.

Sin embargo, producto de las actividades antropogénicas anteriormente permitidas en la región, hay un 7.65 % de bosques intervenidos que se identifican como bosques secundarios y un 1.78% de rastrojos, los cuales pueden ser objetos de intervención como “tierras en descanso”, para la agricultura y la ganadería.

Dada la existencia de unas 14 comunidades pequeñas establecidas anteriormente a la creación del PNCH, obviamente hay un uso del suelo para la agricultura de subsistencia y la ganadería tradicional, las cuales ocupan aproximadamente un 3.08 % de la superficie del área protegida.

– Actividades agrícolas

El Censo de Población del 2000 señala que en las comunidades con menos de 20 habitantes, el 93% de los pobladores se dedica a las actividades agrícolas de subsistencia.

Dicha situación es preocupante, ya que se están deforestando un promedio de 3 has., de bosque primario por año, en los últimos 4 años, y se han habilitado un promedio de 160 has., de rastrojos, para el establecimiento de prácticas agrícolas tradicionales del 2000 al 2002.

En este sentido, cabe destacar que los principales productos agrícolas cultivados, a través de una agricultura itinerante de tumba, roza y quema, son los granos básicos como el arroz, maíz, guandú, frijoles, además del plátano, el ñame, yuca, y algunas “hortalizas livianas” como el culantro.

Las actividades agrícolas son complementadas con el cultivo de plantas medicinales, la cría de gallinas de patio, la apicultura en menor grado, la pesca artesanal y el aprovechamiento de cultivos permanentes bajo sistemas nativos de producción.

Al respecto, se debe señalar que las dificultades de acceso a la mayor parte de las pequeñas comunidades, tales como Santa Librada, Santo Domingo, Quebrada Ancha, San Cristóbal, San Juan de Pequení, Emberá Drua, Mono Congo, por falta de la infraestructura vial o mal estado de los caminos, así como por lo costoso del transporte por la vía acuática, desestiman las posibilidades de una producción agrícola con fines comerciales.

En este sentido, cabe resaltar la importancia que ha adquirido la pesca artesanal en los últimos años en el Lago Alajuela, involucrando a dos grupos organizados de pescadores artesanales (Asociación de Pescadores de Salamanca y la Asociación de Pescadores de Victoriano Lorenzo) y la captura y comercialización de 54,858 libras de peces, lo cual produjo un ingreso de $22,656.60, a unos 22 pescadores por mes, durante el año de 2002. (Urrutia, A., 2003).

También hay que señalar la existencia de dos polos de crecimiento urbano dentro del Parque Nacional Chagres, los cuales son Nuevo Caimitillo en el límite suroeste y Altos de Cerro Azul, en el límite noroeste.

Ambos sitios sirven como poblados dormitorios y/o localidades para actividades recreacionales de fines de semana, lo cual señala una tendencia en los usos de los suelos incompatibles con los objetivos y usos asignados para el parque nacional.

Del análisis situacional de los usos del suelo en el Parque Nacional Chagres, se desprende la necesidad de adentrarse en un proceso de reordenamiento del territorio, acorde con los objetivos del parque nacional, lo cual permitirá solucionar los conflictos de uso de los suelos y de tenencia de la tierra, procurando a su vez, el condicionamiento de la presencia de las comunidades a la provisión de tecnologías de producción amigables con el ambiente, el apoyo al mercado de la producción agrícola especializada u orgánica y el pago por servicios ambientales a los productores establecidos en terrenos priorizados para la recuperación de la cobertura boscosa.

– Ganadería Extensiva.

La ganadería extensiva surge como la actividad económica de mayor arraigo en la periferia del parque nacional, debido a la cultura de producción que están imponiendo los gestores de la colonización espontánea que se está desarrollando hacia las “nuevas tierras” de la vertiente atlántica del país.

Dada la limitada capacidad agrológica de los terrenos de extrema pendiente en que se desarrolla la ganadería extensiva en el Parque Nacional Chagres, los efectos adversos que produce están asociados a la deforestación para habilitar los terrenos y sus consecuentes secuelas relacionadas con la erosión de los suelos, la alta tasa de sedimentación en los lagos, y por ende, la afectación en el régimen hidrológico del área protegida.

Dentro del Parque Nacional Chagres se detectaron unas 3,543 cabezas de ganado en una superficie de 4,324 has., de pastos (Díaz, I., 1998), indicando una carga animal de 0.82 cabezas/ha., característica de una ganadería extensiva de baja carga animal, no llegando al promedio de 1.00 cabezas/ha., pese a que la zona no tiene un verano tan riguroso como en el Arco Seco, lo que indica que tampoco se están utilizando pastos adecuados para el tipo de suelos de la zona.

También cabe señalar que se han detectado ganaderos que no poseen tierras propias dentro del área, por lo que se estarían alquilando las tierras para el pastoreo (Díaz, I., 1998), lo que agregaría otro ingrediente a resolver en el conflicto del uso de los suelos y el régimen de tenencia dentro del PNCH.

Sin embargo, la actividad ganadera tiene su preponderancia en el PNCH, debido a que el ganado bovino es un bien que se puede mantener en condiciones biofísicas adversas, requiere poca mano de obra y mínima tecnología, pero con grandes potencialidades de movilización hacia los centros de acopio. Dicha situación convierte al ganado bovino en el único producto agropecuario susceptible de generar ingresos con menores riesgos posibles. Por lo tanto, los terrenos con pastizales donde se desarrolla la actividad ganadera, han motivado la apertura de un singular mercado de tierras en la región, en el que estaría eventualmente inmersa la administración del área protegida.

Las áreas más críticas del frente ganadero dentro del PNCH, con más de 50 cabezas de ganado, están localizadas en la Costa Arriba (Cuango, La Línea, Brazo de Cedro, La Unión, Brazo de Tigre, Río Zaino, Nombre de Dios, Aguas Claras), Boquerón Arriba, Mono Congo, Nuevo Caimitillo, Quebrada Ancha, San José de Río Indio, San Juan de Pequení, Santa Librada y Santo Domingo (Urrutia, A., 2003).

La reciente actualización del status de la actividad ganadera realizada por el equipo de planificación del PNCH y los técnicos del área protegida en el 2004, indica que hay un incremento de la población ganadera, dentro y en la periferia del área protegida.

En tal sentido, se estima que actualmente hay una población de 4,528 cabezas de ganado distribuidas en unas 180 fincas localizadas dentro del PNCH, lo cual se traduce en un incremento de un 21% respecto a las cifras de 1998.

Por consiguiente, se deberá brindar un tratamiento especial a la actividad ganadera dentro del Parque Nacional Chagres, el cual estaría procurando la disminución de dicha actividad dentro del área protegida, incorporando otras alternativas de producción y el desarrollo de nuevas tecnologías para la producción ganadera en la zona de amortiguamiento del PNCH.

En tal sentido, se recomienda efectuar un estudio que diagnostique el estado de la actividad ganadera, establezca un catastro ganadero y proponga los mecanismos técnicos, económicos y legales para disminuir el hato ganadero en un periodo perentorio en el área protegida, y por ende, los riesgos ambientales ligados a dicha actividad.

Impactos ambientales por obras de desarrollo

Las crecientes infraestructuras de viviendas demandadas para suplir los requerimientos de los poblados localizados dentro y en la periferia del PNCH, constituyen un serio problema en materia de impermeabilización de los suelos, causando mayor escorrentía, una sensible erosión y la contaminación de las aguas.

Los recientes estudios del Proyecto MASAR/MIDA-BM han identificado a los actuales caminos rurales dentro de la Cuenca del Canal como los mayores causantes de la erosión y sedimentación hacia las fuentes de aguas superficiales, ya que los diseños, trazados e infraestructuras de las carreteras y caminos vecinales no están siguiendo las normas técnicas para evitar la erosión, debido a los cortes de caminos en contra de las pendientes, la falta de drenajes y alcantarillas, uso de materiales de base de poca consistencia, o sin los mismos, y generalmente, localizados a pocos metros del cauce de los ríos y quebradas.

Por otro lado, la potencial amenaza que conlleva la construcción de caminos rurales y/o vecinales en el área protegida, es la inducción a la colonización espontánea u ocupación de nuevas tierras, con los consiguientes cambios en el paisaje, la fragmentación de los hábitats, afectación a la conectividad, el cambio en los patrones de comportamiento de las especies, y por consiguiente, la pérdida de la biodiversidad en el PNCH.

Las actuales concesiones de las minas de manganeso dentro del PNCH, no están operando; sin embargo, deben ser objeto de una normativa especial y/o restricción de uso, sobretodo las minas de extracción de manganeso a cielo abierto.

La extracción de oro por los métodos tradicionales de lavado manual parecen haberse trasladado al área limítrofe del PNCH, en el distrito de Santa Isabel; sin embargo, deben mantenerse los operativos de vigilancia por parte de los guardaparques del PNCH, a fin de evitar la referida práctica, sobretodo, la realizada utilizando bombas a presión de agua para impactar las paredes del cauce de los ríos y proceder más fácilmente con el lavado del oro.

Las potenciales opciones de construir represas, con fines de generación hidroeléctrica, abastecimiento de agua potable y/o regadío, en el sector de río Indio-Cerro Azul, e igualmente, la opción de represamiento de ríos dentro PNCH, para apoyar la navegación fluvial en el Canal de Panamá, deberán ser sujetos de la elaboración y aprobación de los correspondientes estudios de factibilidad y de evaluación de impacto ambiental, teniendo como premisa el mantenimiento de la base de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad del PNCH, incluyendo la participación de la agencia administradora del SINAP.

Las anteriores consideraciones señalan la necesidad de establecer un eje estratégico para el manejo del PNCH que conlleve el reordenamiento del espacio poblado y norme las actuales y potenciales obras desarrollo que puedan ser permitidas en el parque nacional.

Presencia humana dentro PNCH

La presencia de la población humana dentro del PNCH se ha considerado como un importante reto para mantener la integridad ecológica del mismo, ya que sus necesidades de sobrevivencia y precarias condiciones de vida obligan a ejercer presión sobre los recursos naturales del área protegida y su zona de influencia.

– Las comunidades dentro del PNCH.

Unas 34 comunidades se encuentran dentro del PNCH, las cuales pertenecen a los corregimientos de Chilibre y Pacora en el distrito y provincia de Panamá y al corregimiento de Salamanca, en el distrito y provincia de Colón. También en el área de Costa Arriba de Colón, la comunidad indígena de Diandí se encuentra dentro de los límites de PNCH, perteneciendo al corregimiento de Palmira, distrito de Santa Isabel. Además, en esta misma área limítrofe hay pobladores que tienen presencia temporal dentro del PNCH, fundamentalmente a través del desarrollo de actividades productivas.

Según datos del Censo de Población del año 2000, las comunidades ubicadas dentro del PNCH albergan un total de 2,737 habitantes. Dichas comunidades son principalmente rurales, presentando los fenómenos de dispersión y concentración de la población.

De acuerdo con datos del Censo de Población del 2000, encontramos que hay una alta dispersión de la población en poblados pequeños que oscilan entre 1 y 20 habitantes, con un máximo de 7 viviendas registradas por asentamiento. Se trata de 14 asentamientos poblacionales, los cuales representan el 43 % del total de las comunidades presentes en el PNCH y el 3% de la población total registrada.

Cabe destacar que 6 de dichas pequeñas comunidades no estaban registradas en los Censos de Población de 1990, lo que puede estar indicando un proceso de colonización a lo interno del PNCH.

En el otro extremo, encontramos 8 comunidades con una alta concentración de población. Los referidos poblados con más de 100 habitantes, concentran el 71.7 % de la población total que habita en el PNCH, siendo característico el caso de Nuevo Caimitillo, que tiene una población de 1,007 habitantes, concentrando el 38 % del total de la población que habita dentro del parque nacional.

La dispersión de la población en comunidades pequeñas, se debe considerar como un factor que contribuye a la extensión espacial del problema de la depredación de los recursos y evidentemente, dificulta el acceso a la asistencia técnica y al control de las actividades antropogénicas por parte de la ANAM.

De otro lado, la concentración de población en las comunidades de más de 100 habitantes, tiende a generar problemas de contaminación por desechos y aguas residuales, si no se atienden los aspectos de infraestructura y servicios básicos que contribuyan a mantener un ambiente comunitario saludable. Sin embargo, dicha concentración poblacional también facilita la atención, tanto en la prestación de servicios básicos, como en la promoción y ejecución de proyectos de producción sostenible y de organización comunitaria.

– Crecimiento de la población.

En términos generales, la población que habita dentro del PNCH se ha incrementado en un 13.4% al año 2000 con respecto a 1990, de acuerdo con los datos de los Censos de Población de la Contraloría de la República.

Las comunidades pequeñas presentan una disminución importante de la población, con una tasa de crecimiento negativa alta de -157 %, mientras que las comunidades grandes de más de 100 habitantes, presentan un incremento de su población del 21 % para el período 1990 – 2000.

Sobre el particular, llama la atención el caso de algunas comunidades que presentan incrementos altos en dicho período. Tal es el caso de Altos de Cerro Azul, que pasó de 27 habitantes según el Censo de 1990, a tener 127 habitantes en el año 2000, lo que representa un incremento del 79 % de su población.
También las comunidades indígenas han incrementado su población. La comunidad Emberá Drua presentó una tasa de crecimiento del 50 % en la década; la comunidad de Paraná Puru registró población por primera vez en el censo del 2000 y actualmente hay una nueva comunidad aún no registrada en los Censos Nacionales, llamada Tusípono. La actividad turística como medio de subsistencia se constituye en foco de atracción para dicha población indígena.

Las comunidades grandes han registrado incrementos de su población entre el 14% y 82%; solamente los casos de Boquerón Arriba y Victoriano Lorenzo han presentado una disminución de la población, con tasas de -27 y -25, respectivamente.

Fuente:

ANAM-TNC-USAID.2005. Plan de Manejo del Parque Nacional Chagres. Autoridad Nacional del Ambiente, República de Panamá.

Las referencias completas que complementan este escrito pueden ser obtenidas en el documento original que reposa en la Autoridad Nacional del Ambiente

Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá. Correo: cereb2@ancon.up.ac.pa

Aspectos económicos de la población de Bocas del Toro

Actividades económicas de la población de Bocas del Toro

El nivel de ingreso familiar para 50% de los hogares de la provincia de Bocas del Toro es igual o está por debajo del nivel de subsistencia; esto es igual o por debajo de B/.250.00 mensual. En términos geográficos, segregando esta información para los tres distritos de la provincia: Chiriquí Grande presenta el nivel más bajo de satisfacción de necesidades básicas seguido del distrito de Bocas del Toro en un nivel bajo mientras que Changuinola obtuvo un rango medio alto.

Bocas del Toro

Mapa de Islas de Bocas del Toro y tierra firme inmediata

Extracción de recursos del bosque

En esta provincia se aprovechan tanto recursos del bosque como recursos marinos, para propósitos de construcción de viviendas más botes y remos, alimentación, usos ornamentales/artesanales y medicinales, más propósitos comerciales. En el archipiélago, hay diferentes niveles de participación en buceo, pesca, cacería y recolección de recursos. Los manglares son generalmente aprovechados para construcción por todos los grupos culturales presentes; otras maderas son aprovechadas para leña y construcción.

Caza y pesca

En la mayoría de las familias Ngöbe hay miembros que participan en pesca, buceo y recolección de flora/fauna; muchos Afroantillanos participan en buceo, pesca y cacería mientras que los Campesinos tienen una menor participación en pesca, caza y recolección. Ciertas especies como el conejo pintado (Agouti paca), el ñeque (Dasyprocta n. s.), la iguana verde (Iguana iguana) y la tortuga verde (Chelonia mydas) están sujetas a una fuerte presión de uso por todos los grupos culturales del archipiélago. Particularmente, recursos marinos como la langosta, la tortuga carey, los pulpos y los peces están sujetos a fuerte comercialización debido no sólo a la demanda local sino también a la afluencia de visitantes en la región.

Usos agropecuarios

El uso del suelo en la provincia consiste primordialmente en uso agrícola para subsistencia y actividad bananera; cría de bovinos, porcinos y aves de corral; así como en la extracción de madera para construcción. Se estima que hay limitadas oportunidades para incrementar el uso de la tierra en la provincia ya que aquellas tierras aptas para el uso agropecuario ya han sido ocupadas y están produciendo, quedando sólo algunas pequeñas áreas en la franja costera y márgenes de algunos ríos; las oportunidades se circunscriben a una intensificación de la ganadería en las áreas aptas y a la intensificación de algunos cultivos permanentes ya existentes. Según expertos, parece evidente que las oportunidades para el desarrollo económico sostenible en la provincia no están ligadas a un mayor desarrollo agropecuario sino más bien a otros recursos naturales.

En Isla Bastimentos, donde se encuentra la mayor área terrestre del PNMIB en 1997 había 54 hectáreas dedicadas a cultivos, de ese total, dos hectáreas se encuentran dentro de los límites del Parque. En Cayo Zapatilla Mayor, la mayor parte del bosque original fue sustituido por una plantación de cocoteros y crecimientos secundarios. Aunque se espera que en el futuro no haya problemas de tala dentro de los límites del Parque, la actividad se continúa dando en el resto de Isla Bastimentos y las otras islas incluidas dentro del área en estudio. Esta situación, además de reducir la cobertura de bosque primario y deteriorar la calidad del hábitat para la flora y la fauna terrestres del Archipiélago, también aumenta la entrada de sedimentos a los arrecifes de coral y las lagunas costeras. Esto es evidente en algunos sitios como entre Punta Vieja y Cayo Coral donde las quebradas acarrean muchos sedimentos producidos en una cuenca muy deforestada. El efecto de los sedimentos se puede manifestar en la pérdida de cobertura de coral vivo y en el incremento de las poblaciones de macroalgas, especialmente Dictyota spp.

Turismo

Cabe destacar el notable crecimiento del turismo en el archipiélago, el cual ha sido impulsado con la declaración del IPAT del sector costero de Bastimentos como zona de desarrollo turístico. Indicativo de esta importancia ha sido el establecimiento del centro de información turística, CEFATI en Isla Colón.

Hace diez años atrás sólo existían 3 hoteles en el Archipiélago de Bocas del Toro. Actualmente hay más de 25 hospedajes que ofrecen diferentes niveles de comodidad a los visitantes que arriban a la región. La mayoría de estos centros se concentran en Isla Colón, sin embargo ya se han establecido algunos en Carenero e Isla Bastimentos. Incremento paralelo han sufrido los restaurantes que ofrecen toda clase de comida internacional y los centros de ventas de artesanías y artículos para turistas.

Mientras la población humana en el archipiélago fue pequeña, no se presentaron conflictos en el uso de los recursos, pero con el aumento en la población y el crecimiento del turismo, cada vez hay una mayor sobreexplotación de los recursos marinos y costeros, así como de los conflictos entre los diferentes usuarios de los recursos. Esto ha provocado que las poblaciones de algunas especies de importancia económica como el caracol, la langosta, el pulpo y varias especies de peces hayan sido sobrexplotadas a tal nivel que su explotación ya no es sustentable. Esta situación ha afectado el ingreso económico de los pescadores, quienes cada vez consiguen menos recursos en sus áreas de pesca tradicionales, por lo que cada vez tienen que ir más lejos y más profundo para conseguir un recurso escaso.

La migración de indígenas desde los poblados de la costa al Archipiélago, asociada al crecimiento natural de la población y al aumento del turismo, ha aumentado la presión sobre los recursos pesqueros, los arrecifes de coral, las praderas de hierbas marinas, los manglares y los bosques de las islas. El crecimiento del turismo, además de acrecentar la demanda de los productos del mar, está generando cambios en la tenencia y el valor de la tierra, situación que si no se maneja en forma apropiada, puede acentuar los problemas socioeconómicos de muchos de los habitantes del Archipiélago. Los jóvenes son los más afectados, pues ya no pueden continuar dedicándose a las actividades tradicionales de sus padres y el turismo no es capaz de absorber a toda la población económicamente activa, por lo que tienen que irse como peones a las plantaciones de banano en Changuinola y Almirante o migrar a las ciudades, donde generalmente no consiguen trabajos bien remunerados.

Fuente: ANAM. 2001. Plan de Manejo de Parque Nacional Marino de Isla Bastimentos.

Aspectos sociales y culturales del Parque Marino de Bastimentos

Caracteristicas sociales y culturales del Parque Marino de Bastimentos

Historia

Al momento del contacto con los españoles, dirigidos por el Almirante Cristóbal Colón en 1502, Bocas del Toro era una región habitada por grupos Amerindios que cultivaban maíz. Los grupos indígenas presentes al momento del contacto incluían a los Guaymíes (abarca Ngöbes y Bugles), Doraces o Dorasques, los Changuenas y los Térrabas o Teribes. Otros visitantes españoles posteriores fueron Diego de Nicuesa que estuvo en la Península Valiente; Hernán Sánchez de Bajadoz que recorrió las costas bocatoreñas y Luis Arguedas que realizó un reconocimiento del Archipiélago. Pero a pesar de contar con buenos puertos naturales, la región de Bocas del Toro no atrajo a los colonizadores españoles y pasó desapercibida durante los siglos XVI, XVII y XVIII siendo parte de la provincia de Veraguas. Como los españoles no mantuvieron presencia en la región durante la época colonial se facilitó el establecimiento de colonos ingleses, aventureros y esclavos. Constantes incursiones de los indígenas Miskitos de Nicaragua en las costas de Bocas del Toro entre 1730 y 1770 provocaron la desocupación de los indígenas locales de la zona costera e insular.

Después de haber sido esta región, en varias oportunidades, agregada al Departamento de Colón y a la provincia de Chiriquí, Bocas del Toro se convierte finalmente en provincia al inicio de la República de Panamá. El área ha recibido históricamente gente que migra de otras regiones del país y otros países por un gran número de razones que se fundamentan en la búsqueda de mejores oportunidades económicas. Las principales fuentes de empleo en la región han sido las plantaciones bananeras (durante más de 100 años) y el transporte de crudo de Alaska (de 1980 en adelante); pero, en los últimos años ni la operación bananera ni la petrolera han aumentando significativamente sus contrataciones. Las plantaciones de banano se establecieron primordialmente en la porción continental de la provincia, pero algunas de las islas como Bastimentos y Solarte también fueron plantadas con bananos.

Grupos humanos

La población de la provincia de Bocas del Toro se concentra principalmente hacia el oeste de la provincia en las ciudades de Changuinola, Almirante y la ciudad de Bocas del Toro (en la Isla Colón). En la actualidad, en Changuinola se encuentran la mayoría de las oficinas de la compañía bananera, lo que le ha dado gran impulso a la economía de esta ciudad. Cuatro de los siete grupos indígenas presentes en el país ocupan territorios dentro de Bocas del Toro y miembros de las otras etnias arriban a la provincia en busca de oportunidades de empleo.

La población del archipiélago de Bocas del Toro es principalmente rural, con núcleos aislados de población, la mayoría de ellos menores de 500 habitantes. Los principales grupos culturales en el área son: mestizos de origen campesino, llamados localmente “colonos interioranos”, indígenas Ngöbe y negros de ascendencia antillana. La migración desde el istmo y entre las islas es muy intensa, especialmente motivada por la falta de oportunidades económicas en otras regiones. Dada la fuerte influencia histórica del sistema de plantación bananera en la región, durante más de 100 años, la previa ocupación por afroantillanos o afrocaribeños de ciertos lugares en el archipiélago y parte de la zona costera, se refleja en que aún se conocen muchos lugares principalmente por sus nombres en inglés.

En la Isla Bastimentos, donde se ubica el PNMIB se encuentran 5 poblados que son los de Bastimentos (Old Bank), Bahía Honda, Segunda Playa (Second Beach), Punta Vieja (Old Point). Quebrada Sal (Salt Creek). Al sur del Parque está Isla Popa, donde se encuentran otros 5 poblados, siendo estos Punta Laurel, Tigre, Buena Vista, Popa 1 y Popa 2, con habitantes principalmente de la etnia Ngöbe. Isla Solarte (Nancy), también está ocupada principalmente por pobladores Ngöbe. La mayor parte de la población negra de ascendencia afroantillana vive en Ciudad Bocas en Isla Colón, Carenero y el poblado de Bastimentos.

A continuación se presenta una breve descripción de los principales grupos culturales de la provincia de Bocas del Toro que incluyen cuatro grupos indígenas, los negros de ascendencia afroantillana o afrocaribeña y los mestizos campesinos de ascendencia latina.

Indígenas Ngöbe

Los principales asentamientos Ngöbe en Bocas del Toro se encuentran en la porción continental de la provincia en el curso superior del Río Cricamola, el valle del Río Cañas, la península de Valiente y el Valle de Riscó. A lo largo de la reciente ruta vial Almirante-Punta Peña, la población es también principalmente Ngöbe. Atraídos por los recursos marinos, en los últimos 50 años grupos emparentados de Ngöbes se han establecido en las islas del Archipiélago, especialmente en Popa, Bastimentos, San Cristóbal, Cayo Agua, Isla Tigre y Solarte. Este es el grupo autóctono más grande y de más rápido crecimiento en la región abarcando territorios en esta y otras dos provincias, ocupación territorial respaldada mediante la recientemente establecida comarca Ngöbe-Bugle (Ley N° 10 del 7 de marzo de 1997). Los pobladores de Riscó habitan en una zona limítrofe y hasta parcialmente traslapada con el BPPS mientras que la población de Quebrada Sal es limítrofe al PNMIB. Más de 123,000 Ngöbes fueron censados en 1990 en el país (ver Sinclair, 1993). La expansión Ngöbe actualmente rebasa la frontera con Costa Rica, atravesando territorios Tlorio y Bri-Bri.

Indígenas Bugle

Los Bugle o Bokota habitan actualmente en sus asentamientos tradicionales en las provincias de Bocas del Toro y Veraguas. En Bocas del Toro, están ubicados especialmente a lo largo de los tributarios del lado oeste del Río Calovébora. Un número reducido de Bugles se ubican en el distrito de Changuinola como empleados de las fincas bananeras; igualmente la presencia Bugle en el archipiélago es mínima. Tanto el lenguaje de los Ngöbe (conocido como Ngöbere) y los Bugle (conocido como Buglere) están fundamentados en el lenguaje Chibcha y también los rasgos físicos son similares entre estos dos grupos. Casi 4,000 Bugles fueron censados en el país en 1990.

Indígenas Naso-Teribe

Este grupo, también conocido como Tlorio o Térraba, vive en las márgenes del Río Teribe, cerca de la Frontera con Costa Rica. Están concentrados dentro del distrito de Changuinola en poblados como Bonyic, Druy, Flap-So y La Tigra. Los censos de 1990 documentaron la presencia de 2,194 Teribes en el país. La mayoría de los Teribes son bilingües (español y lenguaje Teribe) y han adoptado nombres españoles. Dado cierto nivel de mestizaje con otros grupos indígenas, también hay Teribes que hablan además, por ejemplo, el lenguaje Ngöbe. Los Teribes han presentado una propuesta para el establecimiento de una Comarca Naso Teribe al gobierno de Panamá; el territorio que ocupan actualmente y que han previsto para la comarca se sobrepone parcialmente con el PILA.

Indígenas Bri-bri

Estos indígenas pertenecientes al grupo de los Talamanca, viven principalmente en Costa Rica, pero unos 500 Bri-bris viven en Panamá muy cerca de la frontera entre ambos países, especialmente cerca de las márgenes del Río Yorkín. A finales de la década de los 80 los Bri-bri solicitaron propiedad colectiva de las tierras de 11 poblados de los cuales solo uno está en territorio panameño, este es: Guabo de Yorkín.

Negros de Ascendencia Afroantillana

Gordon (1982) define a este grupo como negros de religiones protestantes con apellidos Británicos cuya lengua materna es el inglés o “wari-wari” que es un dialecto local con elementos del inglés, español, francés y Ngöbere. Las generaciones más jóvenes de Afroantillanos han estado aprendiendo más español en las escuelas locales. Hay cierto nivel de mestizaje de los pobladores de Ascendencia Afroantillana con diferentes grupos Amerindios de Bocas del Toro. Han estado presentes en la provincia durante más de cien años y los lugares de origen de sus ancestros incluyen la Islas de San Andrés y Providencia en Colombia así como Jamaica y Barbados. Aunque arribaron a la provincia en busca de empleo y con propósitos de permanecer en la región temporalmente, luego de habitar durante varias generaciones en esta zona se han identificado con la misma como suya y se consideran ‘creoles’ o criollos Afroantillanos. En años recientes la presencia Afroantillana ha disminuido significativamente en la zona costera continental de la provincia; esta cultura sigue viva, sin embargo, en ciudad Bocas del Toro y el poblado de Bastimentos.

Mestizos Campesinos de Ascendencia Latina

Este grupo cultural abarca a los ‘criollos’ definidos como los descendientes de familias españolas residentes en la región desde la época en que Panamá era un Departamento de Colombia. También este grupo incluye a inmigrantes más recientes (de 1 a 35 años) a la provincia provenientes principalmente de Chiriquí, Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé. Cabe aclarar que el término mestizo se aplica aquí en sentido amplio para abarcar todas las variedades y proporciones de mezcla racial, sin considerar la medida en cualquiera de estos elementos aparente dominar en un individuo. El término campesino por su parte se refiere a gente rural de ascendencia latina que hablan español y son mayoritariamente católicos. Muchos campesinos han arribado al área por las oportunidades de trabajo en las bananeras y otros siguieron el proyecto de ‘Conquista del Atlántico’ que el gobierno de Omar Torrijos promovió a principios de la década de 1970. Este grupo cultural está ubicado tanto en la parte continental como en el archipiélago.

Demografía y distribución espacial

La población de la provincia de Bocas del Toro representaba, en 1990, sólo 4% de la población total del país, sin embargo, cerca de 60% de esta población se concentraba geográficamente en un sector: el distrito de Changuinola.

La población provincial experimentó un acelerado aumento entre 1980 y 1990 representando un crecimiento anual promedio de 6%. Ese rápido crecimiento se concentró en el distrito de Chiriquí Grande donde el incremento fue cerca de 90%. Recientemente, Rambala y Punta Peña –sobre la carretera Gualaca-Chiriquí Grande y dentro del distrito de Chiriquí Grande– han estado aumentando su población y se están expandiendo de tal manera que los límites entre estos dos poblados están cada vez más cercanos. En el archipiélago, la ciudad de Bocas del Toro –capital provincial– en Isla Colón, más los poblados de Bastimento y Carenero representan los principales sitios poblados.

Tenencia de la Tierra

Existe una variedad de formas de propiedad de la tierra en la provincia: hay tierras con título de propiedad, arrendadas, arrendadas para explotación, con derechos posesorios, ocupadas sin ningún documento de apoyo, tierras comunales y territorios colectivos. Según el Atlas Nacional el porcentaje de tierras ocupadas con título de propiedad es muy bajo, aproximadamente 10%; sin embargo, con el proceso de construcción de la Carretera Almirante-Punta Peña esta condición debe haber variado significativamente.

En particular en el caso de la Isla Bastimentos, no se cuenta con un estudio de tenencia. Sin embargo, existe una variedad de formas de propiedad de la tierra en esta isla consiste en: títulos de propiedad, derechos posesorios, tierras nacionales sin ocupar y el terreno del PNMIB. Los dos únicos títulos de propiedad confirmados en la isla Bastimentos abarcan unas 360 ha.

De acuerdo a los artículos IV y VI de la Resolución de Junta Directiva 022-88, que crea el área protegida, los terrenos del PNMIB son inadjudicables y los ocupantes existentes al momento de establecerse el parque deben ajustarse al régimen de uso de la tierra que establezca ANAM. Sin embargo, la realidad es que hay moradores locales y de otras islas que cuentan con parcelas sembradas principalmente con maíz, guineos y arroz dentro de las márgenes del PNMIB. Adicionalmente, hay algún ganado vacuno y porcino dentro de la unidad de conservación en terrenos con y sin derecho posesorio. En la actualidad se estima que los ocupantes en el PNMIB ascienden a unas 16 familias. En particular en los Cayos Zapatilla, existe un conflicto de uso de los cocotales, los cuales son reclamados por tres familias indígenas que ocupan la zona estacionalmente (ver Tovar, 1998).

El tratamiento de la tenencia de la tierra es un problema urgente y complejo que está siendo agravado por el turismo no regulado y que requiere de trabajo coordinado entre la ANAM y la Reforma Agraria del MIDA para generar un registro actualizado de todas las personas con derechos de propiedad sean estos títulos o derechos posesorios. En el caso de sobreposición de territorios, entonces se debe ventilar y solucionar el conflicto entre los afectados. Un programa reciente cuyos técnicos pueden ofrecer insumos en cuanto a procedimientos, métodos y técnicas aplicables es el Programa Nacional de Administración de Tierras (PRONAT).

Servicios Básicos e Infraestructura

Fuera de los principales centros de población, los servicios básicos no son ampliamente accesibles en la provincia de Bocas del Toro. En 1990, poco más de 60% de la población de la provincia contaba con agua potable; el resto de la población se abastecía de agua utilizando fuentes superficiales o subterráneas. Menos de 60% de la población en 1990 tenía acceso a alumbrado eléctrico.

El acceso a los servicios de salud es muy limitado: se cuenta con dos hospitales, uno en Changuinola y otro en Isla Colón, más dos centros de salud y cuatro puestos de salud. Giras médicas esporádicas procuran alcanzar al resto de la población. En cuanto a servicios educativos, la situación general es bastante precaria; la mayoría de las aulas disponibles para educación primaria han sido construidas por esfuerzos de los moradores locales quienes seguidamente solicitan al Ministerio de Educación la asignación de docentes multigrados.

La principal forma de transporte dentro de la región es por vía acuática empleando taxis acuáticos, botes con motores fuera de borda o con remos, sistema que se apoya en una variedad de puertos, muelles y sitios menores para apear estas embarcaciones. Sin embargo, la incipiente red vial de 234 km en 1995, se ha visto reforzada con la construcción y puesta en operación de la carretera Almirante-Punta Peña en el período 1997-1999 lo que incrementa en 68 km o casi 30% la red. En el archipiélago, exceptuando los pocos caminos de Isla Colón, la transportación es exclusivamente acuática.

Referencia: ANAM. 2001. Plan de Manejo del Parque Nacional Marino Isla de Bastimentos.

Edición para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá.

Versión completa de esta información en la biblioteca de la ANAM en Albrook.