MEF le niega presupuesto para manejo ambiental a la Universidad de Panamá

Desechos tóxicos, un peligro latente

MEF rechaza partida de B/. 2 millones para crear institución universitaria.

Gustavo García De Paredes

Gustavo Aparicio

PA-DIGITAL

La disposición final de sustancias y desechos tóxicos mantiene preocupada a las autoridades de la Universidad de Panamá, que ayer advirtieron del peligro que representa el no tener en el país un organismo que dicte las pautas para desechar estos químicos.

La advertencia fue hecha por el propio rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García De Paredes, luego que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) rechazara una partida de B/.2 millones que la universidad había solicitado para crear un ente que se encargue de la disposición final de estos desechos.

El MEF le aprobó a la Universidad de Panamá un presupuesto de B/.150 millones, pero no autorizó la partida para la creación de la entidad para el manejo de los desechos.

Universidad restaura ecosistema boscoso

CIUDAD DEL ÁRBOL | Para contrarrestar la destructiva Paja Canalera
Siembran especies nativas

El proyecto busca además la preservación de la naturaleza y hacer investigaciones.

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El establecimiento de viveros es una de las labores que se realizan en este terreno universitario.

[ Foto: Cortesía. ]

Qatia M. Melara Saldaña

PANAMA AMERICA

EN DIVERSAS áreas de la ciudad y del interior del país existe una especie invasora que llegó a nuestro suelo hace muchos años.

Aunque parece muy bonita cuando se ve en un globo de terreno grande, esta ha demostrado ser dañina para los ecosistemas nativos.

Hablamos de (Saccharum spontaneum) es decir la “paja canalera o paja blanca”, como se le conoce.

La paja canalera provoca una serie de efectos negativos tanto para el ambiente natural como para las poblaciones humanas.

Por ello, un grupo de personas e instituciones unieron esfuerzos para conservar la naturaleza y contrarrestar esta especie.

La antigua Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), le otorgó a la Universidad de Panamá (UP) mediante contrato de concesión, un globo de terreno de 200 hectáreas cubierta por esta maleza, para que fuese reforestada con fines científicos y académicos. El lugar se llama Ciudad del Árbol.

La vicerrectora de Extensión, María del Carmen Terrientes de Benavides, indicó que actualmente ya se han reforestado unas 140 hectáreas con especies nativas.

“Esto es un trabajo que se ha realizado en conjunto y bajo el apoyo de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP)” indicó.

Esto contribuirá enormemente a un cambio en el micro clima de Panamá, ya que un bosque joven captura más carbono que uno adulto, indicó.

Esta paja es muy destructora y lo único que la acaba es la sombra, por eso es tan importante reforestar para que no le entre la luz directa e ir limpiando y se convierta en todo un bosque.

CIUDAD DEL ÁRBOL
Este lugar es un centro para la actividad científica y la conservación de los recursos biológicos, así como un centro de adiestramiento formal e informal de estudiantes e investigadores.

La reforestación que se ha efectuado en este lugar son más de 100 especies nativas como el achiote, algarrobo, almendro, caoba nacional, guayacán, mango, nance, corotú, entre otras muchas especies.

Crear un bosque similar al existente en el área es lo que se planea realizar.

Las especies variadas se producen porque en ocasiones las aves llevan las semillas, las dejan caer y allí nace una nueva especie.

Ciudad del Árbol, esta ubicada a 40 kilometros de la Ciudad de Panamá, al sur del lago Alajuela en la Cuenca del Canal Interoceánico.

La Universidad de Panamá ve la importancia en este proyecto de recuperar el área para las nuevas generaciones y preservar el bien hidríco que es importante para el Canal de Panamá (reserva de agua).

Ciudad del Árbol tiene un entorno de gran belleza y dentro de este lugar se han encontrado formaciones geológicas, por ello es una ventana abierta para que los universitarios, estudiantes de escuelas, investigadores conozcan el lugar.

ESPECIES
Con este proyecto de reforestación, nuevas especies de animales, venados, insectos y aves diversas, han llegado al área.

Para el 2008 se tiene pensado reforestar las 40 hectáreas restantes.

Luego de la reforestación total, se llevará a cabo un programa de mantenimiento y limpieza y luego de tres años, el mantenimiento será mínimo.

FUTURO
Se tiene pensado crear un mirador para que investigadores realicen su trabajo.

Este será un centro de educación ambiental.

DISPERSION
Es necesario poner controles efectivos a la invasión de la paja canalera en territorio panameño, manifestó el presidente de la Fundación ShinMatsu, Jorge Matsufuji.

La paja también conocida como “gringa” ya está invadiendo el kilómetro 122 de la provincia de Coclé.

Fue utilizada durante la construcción del Canal de Panamá, para evitar deslizamientos de tierra en las laderas de la vía interoceánica.

Es muy fuerte y resistente.

Diagnóstico de agroquímicos utilizados por agricultores de Boquete, Provincia de Chiriquí, Panamá

Diagnóstico de agroquímicos utilizados por cafetaleros y horticultores del distrito de Boquete, Provincia de Chiriquí, Panamá

Por: Raúl E. Carranza B. (1) y Mónica Miret Torremocha (2)
(1) RAP-AL Panamá y Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Facultad de Ciencias Naturales,Exactas y Tecnología, Universidad de Panamá
(2) Escuela Superior de Gandía
Universidad Politécnica de Valencia

En este estudio se realizó un diagnóstico de la utilizaciòn de agroquímicos, en las actividades agrícolas del distrito de Boquete, ademàs de determinar por cultivo y plaga, la frecuencia de aplicación de las sustancias, el status de la sustancia en cuanto a la clasificación OMS, registro, prohibición y restricción por leyes nacionales e internacionales.

ZONA DE ESTUDIO

El distrito de Boquete se localiza, al norte de la provincia de Chiriquí a 8º 47′ N y 82º 27′ O. Limita al norte con la provincia de Bocas del Toro, al sur con los distritos de Potrerillos y Gualaca, al este con el distrito de Gualaca y, al oeste, con el distrito de Bugaba.

Boquete, Chiriqu�

La superficie del distrito de Boquete es de 514 Km2 y parte de la misma corresponde al Parque Nacional Volcán Barú. El distrito de Boquete está en un rango de altura comprendido entre los 400 y 3400 msnm. La zona de Boquete por ser montañosa y alta presenta un clima fresco y la podemos clasificar como subtropical. La temperatura promedio oscila entre 14ºC y 22ºC. Los suelos predominantes de la zona son Andepts del orden Ando sol en el sistema “Soil Taxonomy”. Derivan de cenizas volcánicas con un horizonte superficial negro, unos 45 cm. de profundidad, ricos en materia orgánica, textura franco arenosa y de buena permeabilidad.

La precipitación pluvial promedio, oscila entre 2400 y 4000 mm anuales. El periodo lluvioso comienza en mayo y acaba en diciembre, mientras que la época seca comprende los meses de enero a marzo, siendo necesario utilizar agua de riego en esta época.

La población del distrito de Boquete es de 14.126 habitantes con una densidad de 27,5 habitantes por Km2 distribuidos en los corregimientos de Boquete Cabecera, Caldera, Palmira, Los Naranjos, Alto Boquete y Jaramillo. De esta población 7578 son hombres y 6.548 son mujeres. Además 2829 personas están ocupadas en actividades agrícolas.

La duración del proyecto fue de 4 meses (de diciembre 2003 a marzo 2004) habiéndose dedicado el primer mes a revisar literatura, diseñar la encuesta y establecer contacto con asociaciones de agricultores y otros grupos organizados. Posteriormente, durante el mes de enero y mitad de febrero se aplicaron las encuestas en campo y el resto de febrero y marzo se procesaron los datos.

Los rubros se eligieron teniendo en cuenta la importancia económica en la zona en base a la experiencia de los técnicos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA). Así pues, se trabajó con café y hortalizas; principalmente tomate, cebolla, papa, repollo, zanahoria, lechuga, pimentón, habichuela y fresa.

En base a la elección de los rubros se hizo una zonificación de las fincas a visitar. Así pues, según el criterio de los técnicos del MIDA, pese a que el uso de plaguicidas por los productores de café es mínimo, sí existe cierta variabilidad de uso en función de la altitud. En consecuencia, dicha zonificación se hizo en función de la altitud. Se establecieron entonces 3 zonas:

ZONA

ALTITUD (msnm)

ÁREAS

Alta

2700-1500

Bajo Mono, Alto Quiel, Quiel, Alto Lino, Horqueta, Volcancito Arriba, Jaramillo Arriba, Palmira Arriba

Intermedia

1500-1000

Bajo Boquete, Jaramillo Centro, Volcancito Centro

Baja

<1000

Volcancito Abajo, Jaramillo Abajo, Palmira Centro, Palmira Abajo, Caña Blanca, La Estrella, Las Trancas, Casita de Piedra, Caldera, Francés Arriba

Tabla 1: Zonas de muestreo y áreas incluidas en dichas zonas

Además de las encuestas a los productores, también se entrevistó al Doctor Ramón Castillo (MINSA Chiriquí), al Ingeniero Gilberto Quesada (nutrición de suelos, Boquete), al Ingeniero Rodrigo Marciacq (cultivos hidropónicos, Boquete) y a la Ingeniera Neysa de Garrido (IDIAP Boquete).

En 1998 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica un documento titulado Plaguicidas y salud en Panamá con el objetivo de presentar un análisis del empleo de plaguicidas en el país desde 1992 hasta 1996, sus efectos en la salud humana y en el ambiente, así como la legislación y la bibliografía vigente sobre el tema.

En él quedaba plasmado, que los plaguicidas importados a Panamá provenían de otros países de Centroamérica como Costa Rica y Guatemala, de América del Sur (Brasil), de Estados Unidos, de Europa (Alemania, Reino Unido y Países Bajos), de Australia pero también de la Zona Libre de Colón-Panamá. No obstante, Panamá exportaba en dicho periodo (1992-1996) producto formulado a Costa Rica en su mayor parte pero también a Honduras, Zona Libre, Cuba, Jamaica, El Salvador y Colombia. Este producto formulado era producido por Fertica y Agencias Cruz del Sur.

En el estudio se obtuvo que en las actividades agrícolas del distrito de Boquete (caficultores y horticultores), se utilizan 105 sustancias químicas como medidas de control de las cuales, 42 son fungicidas, 41 insecticidas, 12 herbicidas, 6 nematicidas y 4 bactericidas.

En el cultivo del café, según la categoría de clasificación de la OMS, el 54% de los fungicidas corresponden a la categoría III y el 38% a la categoría IV. De los insecticidas solo se utilizan dos (2), el Furadan con categoría Ib y el Mocap con categoría Ia. De los herbicidas, un 37% son categoría II y el 57% son categoría IV.

En el cultivo de hortalizas, según la categoría de clasificación OMS, un 11% de los fungicidas pertenece a la categoría II, un 4% a la categoría III y un 80% pertenecen a la categoría IV. De los insecticidas, el 3% son Ia, un 10 % corresponden a la categoría Ib, el 38% son de la categoría II, un 24% son de la categoría III y un 23% son categoría IV.

De las sustancias prohibidas de acuerdo al artículo quinto del Decreto Ejecutivo 305, encontramos metamidofos (MTD y Tamaron) y paraquat (Gramoxone). De las restringidas encontramos carbofuran (Curaterr y Furadan), dimetoato (Perfektion y Sistemin), etoprofos (Mocap) y quintozeno (PCNB).

De los 42 fungicidas utilizados, un 5% no tiene registro y, de los 41 insecticidas, el 2% tampoco tiene registro.

De la lista de 12 plaguicidas que más intoxicaciones agudas causan en Centroamérica, incluidas en el Acuerdo No 9 de la RESSCAD, los agricultores boqueteños emplean 5: terbufos, metamidofos, carbofuran, paraquat y etoprofos.

La mayoría de los plaguicidas, entre el 88% y el 97%, se empleaban en la agricultura, seguidos por los empleados en el uso doméstico (entre un 3% y un 11%) y, en menor medida, aquellos que se emplean en el sector pecuario. En ninguno de los años en que se hizo el estudio Plaguicidas y Salud en Panamá se utilizó ningún plaguicida para uso sanitario (control de vectores, etc.).

Fue a partir de 1995 cuando se empezó a hacer una clasificación de plaguicidas por tipo de plaga, de forma que, en este año, fueron los herbicidas los que tuvieron un uso más generalizado (2.981.097 Kg), seguidos de los insecticidas (1.480.521) y, por último, los fungicidas (1.456.521 Kg). El año siguiente (1996), último año del estudio, el grupo más utilizado también fue el de herbicidas (15.204.691 Kg) pero esta vez seguido muy de cerca de los fungicidas (14.570.994 Kg) y el menos usado fue el grupo de los insecticidas (5.577.876 Kg).

En este mismo documento, se dejan entrever algunas deficiencias. Una de ellas es que durante el periodo de estudio, no se llevaba un registro de plaguicidas según el grupo químico. Fue a partir de la entrada en vigor de la Ley No. 47 de 1997 cuando se incluyeron nuevas categorías de clasificación dentro de los registros.

Otra deficiencia es que entre los años 1992 y 1996 sólo había un laboratorio reconocido para el análisis de residuos de plaguicidas que es el Laboratorio de Residuos Tóxicos en Carnes de la Dirección de Sanidad Animal del MIDA.

Respecto a las intoxicaciones, oscilaron entre 128 el número mínimo y 316 como cantidad máxima en mayores de 15 años y, en menores de esta edad, dichas intoxicaciones fueron entre 14 y 16 exceptuando el año 1996 en el que se intoxicaron 47 menores de 15 años. Cabe añadir, que el 24 de abril de este mismo año hubo un caso de intoxicación masiva con metamidofos en Cerro Punta (Chiriquí) que afectó a 24 niños de una escuela primaria.

En el periodo de estudio no había monitoreo sistematizado de la actividad colinesterásica ni un registro de efectos a largo plazo por plaguicidas.

Por otra parte, el ingeniero del IDIAP, Kenneth Chambers, realiza en enero de 1999, un diagnóstico en el distrito de Boquete sobre el uso de plaguicidas y su impacto en la salud y en el ambiente.

El primer aspecto que llama la atención en este diagnóstico es que los plaguicidas están al alcance de los productores con mucha facilidad ya que existen varias casas de expendio en las que la venta no está restringida y, además, la zona presenta un buen mercado al tratarse de un distrito eminentemente agrícola.

Se destaca que los plaguicidas más usados son los fungicidas, especialmente en el invierno, seguidos de los insecticidas. Por grupo químico, los agroquímicos más usados en los cultivos de Boquete son: carbamatos, piretroides, fosfometil y bipiridilos.

El 90% de los aplicadores de plaguicidas son indígenas que no usan el equipo de protección completo, de forma que respiran los aerosoles, existe un contacto con la piel y muchos comen y fuman sin lavarse las manos de manera que ingieren sustancias tóxicas.

Por su parte, en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y con el apoyo del Fondo Mundial del Medio Ambiente (GEF), se presentó, en noviembre del 2000, el Diagnóstico sobre el vertimiento de plaguicidas por escorrentía de fuentes terrestres no puntuales al Mar Caribe.

En dicho informe se muestra que los plaguicidas importados a Panamá llegan mayoritariamente por vía marítima, a través de la ruta del Caribe. La siguiente ruta en importancia es la occidental, por vía terrestre y, la última vía, es también marítima a través de la ruta del Pacífico. Generalmente, la procedencia por países, es básicamente de los países industrializados de Europa, de Norteamérica y Japón pero también de América Central, Asia y África. Así, por ejemplo, en el periodo 1997-1999, los fungicidas procedían en un 31,8% de Colombia, en un 23,4% de Estados Unidos y el 19,6% de Costa Rica. Por su parte, los insecticidas procedían de Costa Rica en un 36,3%, de Guatemala en un 12,5% y, por último, los herbicidas llegaron de Estados Unidos en un 36,8%, de Costa Rica en un 15,1%, de Guatemala en un 8,9% y de Colombia en un 15,1%.

En Panamá, destaca el reporte anteriormente mencionado, se han desarrollado programas para reducir el uso y la aplicación de plaguicidas químicos. Así, el Fondo de Inversión Social (FIS) lleva a cabo acciones para reducir el uso de plaguicidas mediante granjas sostenibles. El MIDA y sus dependencias han desarrollado durante los últimos 15 años, acciones y actividades de investigación, capacitación y extensión en materia de manejo integrado de plagas y manejo integral de cultivos, así como desarrollo rural sostenible. Grandes empresas agrícolas de producción de banano, caña de azúcar, tomate y arroz han ejecutado programas de reducción de costos a través de ahorro en plaguicidas. La industria y el comercio de plaguicidas han dado pasos para un uso apropiado y seguro de los plaguicidas, incorporándolos en el manejo integrado de plagas. Sin embargo, no existe un programa con una meta fija para reducir las cantidades netas de plaguicidas.

Según el tipo de plaguicidas, se observó una tendencia a la baja de la importación de insecticidas, una evolución irregular en Panamá ocurrió con los fungicidas aunque se estabilizó en los años 1999 y 2000 con una media de 1,5 toneladas. Sin embargo, mostró una tendencia al incremento en el consumo de herbicidas oscilando entre las 2 y 3,8 toneladas. En el momento del estudio Panamá no presentaba información completa de importación de plaguicidas por grupo químico así que no se puede presentar dicha información.

Todos estos productos requieren cierto conocimiento por parte del que lo maneja sobre uso y manejo, almacenamiento y efectos reales en la salud que en la realidad no se da. Por esta razón, se presentan muchos casos de intoxicaciones agudas por plaguicidas (IAP). Es posible que también haya intoxicaciones crónicas pero sobre este tema falta investigación. En Panamá, estas IAP fueron aumentando desde 1992 a 2000 de 128 hasta 474 casos. De acuerdo con los datos del sistema de vigilancia, los doce plaguicidas responsables del mayor número de intoxicaciones agudas son paraquat, fosfato de aluminio, metilparatión, metamidofós, monocrotofós, clorpirofós, terbufós, etoprofós, endosulfan, carbofurán, metomil y aldicarb.

Este es sólo un resumen de la investigación completa.


Vea además: Diagnóstico de Plaguicidas en Cerro Punta, Provincia de Chiriquí, Panamá

Nuevo libro sobre historia de Panamá

LIBRO EDUCATIVO. HECHOS HISTÓRICOS Y TESTIMONIOS.

Un perfil de Panamá

Las obras debían haber salido al mercado para el año 2003, en el Centenario de la República.

LA PRENSA/Edwards Santos

Alfredo Figueroa y Argelia Tello

Autores. Alfredo Figueroa y Argelia Tello. 890236

Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com

Aproximadamente, 14 años invirtió un grupo de historiadores y sociólogos de la Universidad de Panamá para elaborar el Manual de Historia de Panamá, tomos I y II. Ellos fueron Celestino Araúz, Argelia Tello, Alfredo Figueroa Navarro y el ya fallecido Carlos Manuel García Gasteazoro, quien impulsó el proyecto.

El libro debía salir publicado para el Centenario de la República, pero sus autores consideraron que se necesitaba más tiempo para que Panamá contara con un documento sin errores, amplio y rico en información curiosa que quedó perdida en la historia.

Para ello se dedicaron a investigar, analizar y evaluar toda la información de Panamá que aparece en textos y hasta en la internet para asegurarse de que lo que crearían sería especial, atractivo y no aburrido como resultan ser muchos libros educativos que tratan hechos pasados.

Cuenta Tello que no se trata de un libro de historia común que cuenta un hecho de forma cronológica, más bien es un texto temático, en el que cada uno de los 11 capítulos trata un tema específico desligado totalmente de los otros.

En el primer tomo, explica la profesora Argelia Tello, se trata de forma creativa detalles sobre la formación geográfica de Panamá e incluso muestra gráficamente que el mapa que los panameños reconocen como su país antes no existía, sólo eran un montón de islas dispersas de diferentes tamaños que poco a poco fueron uniéndose con nuevas masas de tierra para darle forma a lo que hoy es el territorio nacional. Y de cómo se ha administrado el país hasta el siglo XIX. Hablan del medio natural en el que vivían los indígenas antes de la llegada de los españoles y cómo este suceso influyó en que ahora sean una comunidad pobre y con poca educación.

“Eran señores, y ahora la gente los quiere tratar como ciudadanos de quinta clase, no puede ser”, argumenta Alfredo Figueroa Navarro, uno de los escritores. Incluso, agrega el sociólogo, el libro habla de cómo ahora hay, entre los grupos indígenas, grandes chefs por naturaleza.

El segundo tomo —que se creó porque era imposible condensar toda la información en un solo libro— trata el tema del transporte en Panamá desde el siglo XVI hasta el XIX. Las influencias foráneas que han quedado marcadas en Panamá, como la norteamericana, japonesa, china, española, británica, francesa, mexicana, colombiana y venezolana, entre otros grupos. Y el paso de la transnacionalización de la economía en el país que incluye el tema de la globalización y el TPC.

Además, abarca el tema de la evolución educativa, desde los tiempos de la colonia en que los colegios estaban dentro de los conventos, donde los niños panameños solo tenían acceso a la educación primaria porque la secundaria, aclara Alfredo Figueroa, estaba reservada para la clase elitista, específicamente los hijos de los españoles. La apuesta a la escuelas normales para la formación de los maestros, donde en un principio se traían profesores reconocidos como el alemán Richards Neuman.

Los dos tomos del libro —que están a la venta en la librería Cultural Panameña, en 50 dólares,— también incluyen testimonios de extranjeros que en algún momento pasaron por el país y dejaron sus impresiones grabadas en un libro de su autoría. “Buscamos estas informaciones, las extrajimos y plasmamos en el Manual de Historia de Panamá, que en un principio se iba a llamar Prontuario de Historia de Panamá“, añade Figueroa.

Universitarios impulsan el avance de la ciencia

DIVULGACIÓN E INVESTIGACIÓN.

INNOVA
Jóvenes que impulsan la ciencia

La nueva directiva del Comité Juvenil para el Avance de la Ciencia en Panamá hará jornadas científicas en Santiago.

LA PRENSA/Nicolás Psomas

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En primer plano, Jorge Lezcano, nuevo presidente del Comité, acompañado de la nueva directiva

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

El Comité Juvenil para el Avance de la Ciencia en Panamá, formado por estudiantes de diversas carreras científicas y universidades, celebró esta semana el cambio de su junta directiva y anunció sus planes a corto plazo.

El nuevo presidente, Jorge Lezcano, estudiante de cuarto año de biología vegetal, y quien reemplaza a Axel Concepción en el cargo, destacó que su compromiso es “hacerle saber a los compañeros que pueden resolver problemas con lo que aprenden”, e indicó que se proponen continuar la labor de fomentar la ciencia y la investigación entre los estudiantes, además de organizar más grupos científicos en las provincias.

Con el apoyo de la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia y de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá, en septiembre próximo tienen programada la segunda Jornada Científica Juvenil, que realizarán en Santiago de Veraguas, y a finales de octubre organizarán un cursillo que tratará diversos temas.