Un discurso ambiental engañoso de Presidente Torrijos en la ONU

PINTADA DE VERDE

ENGAÑO. Esta semana en Washington pasó lo previsible. El Presidente del país líder en contaminar el planeta les tomó el pelo a todos. Como respuesta al lógico argumento de que solo se puede enfrentar la crisis ambiental que sufre el planeta de forma global, George W. Bush se opuso una vez más a establecer cuotas obligatorias que limiten las emisiones de gases contaminantes.

«Cada país debe decidir por sí mismo la correcta combinación de herramientas y tecnologías para luchar contra el calentamiento global», afirmó sin tapujos el mandatario de Estados Unidos, dejando angustiados a los expertos en cambio climático que tienen clara la magnitud de la crisis. Una crisis que también se trató en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York y donde nuestro presidente, Martín Torrijos, dijo lo siguiente: «En los últimos años, hemos vivido eventos extremos como huracanes en el Caribe, tifones en Asia, olas de calor en India y Europa… Estos impactos son producto de la tardanza en atender el cambio climático… existe ya plena conciencia de la gravedad del problema, pero hace falta voluntad política para enfrentarlo con decisión y asumir las consecuencias». Exactamente.

Lo malo es que esa falta de voluntad política para enfrentar el abuso a que hemos sometido el planeta en general, y Panamá en particular, es evidente en la forma como este gobierno –y el anterior– ha manejado la presión que los beneficiarios del crecimiento económico están poniendo sobre Panamá.

Cuando el presidente Torrijos habla de asumir las consecuencias de las acciones que se tomen para enfrentar la crisis ambiental, uno esperaría que dijera públicamente que no permitirá proyectos que, como la mina de Petaquilla, producirán irremediablemente una gran contaminación. O que no permitirá que siga adelante el enorme negocio inmobiliario llamado Red Frog, que acabará con el frágil ecosistema de la isla de Bastimentos, en Bocas del Toro.

Seamos claros: los alegados beneficios económicos son solo pan para hoy (y solo para algunos) y mucha hambre para mañana. Lo demás, es un simple engaño.

Lina Vega Abad
lina@prensa.com