La incidencia ambiental robustece la democracia

El siguiente artículo ejemplifica la participación de la sociedad civil organizada en la construcción de un país más democrático y menos corrupto, por lo menos en el tema ambiental.

Burica Press
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EL MALCONTENTO

Petaquilla’s dream

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

Hay situaciones negativas que pueden sonsacar lo mejor de los seres humanos… hasta de las instituciones. Así son las guerras, esos espectáculos patéticos y machistoides que han permitido dibujar los rasgos de la solidaridad y el humanismo más conmovedor. Así son las dictaduras, que sacan de seres aparentemente pusilánimes el carácter y la fuerza que la vida en libertad les adormecía. Así parecen ser algunos despropósitos, que provocan reacciones inesperadas y esperanzadoras.

Eso parece haber conseguido Petaquilla, ese coro de arcángeles inversionistas que se han pasado la legislación del país por donde han querido y el patrimonio natural por una segadora mecánica. Durante los últimos años, estos próceres del capitalismo han obviado estudios de impacto ambiental, límites de concesiones y todos los extremos morales en pro de un beneficio que sale del país dejando como herencia hectáreas devastadas, ríos contaminados y futuro campesino hipotecado con intentos de camuflaje gracias a la bendita responsabilidad social empresarial.

Si no fuera por colectivos como CIAM, ACD, o Mar Viva o Albatros (y otras de su estirpe) no habría cámaras ni ojos para ver y denunciar lo acontecido en Petaquilla, o en Charco La Pava, o en Isla Colón, o en Coiba, o en las comarcas indígenas. La existencia de estas organizaciones robustece esta débil y precaria democracia.

El proyecto minero de Petaquilla ha logrado sacar lo mejor de una institución que casi todos los sectores habían dado por muerta o, como mínimo, perdida para la causa ambiental. La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) ha impuesto una millonaria multa a Petaquilla por sus desmanes. Estamos tan mal acostumbrados que en los corrillos de Panamá se exponen todo tipo de conjeturas sobre las razones que han hecho a la Anam defender de forma tan contundente la legalidad que normalmente mancilla. ¿Carácter bipolar? ¿Presión de organizaciones y medios? Sea lo que sea, yo, que tan duro le he dado a la Anam desde estas páginas, hoy le reconozco la osadía. En realidad, ninguna osadía: el cumplimiento de su deber. Ahora nos queda la duda de si pagarán la multa, de si el Estado utilizará todas sus herramientas para que estos corta palos hagan el estudio de impacto ambiental, incluso de si se avanzará en el debate realmente importante: el de declarar a Panamá como país libre de minería.

Miles de personas desplazadas con sus derechos conculcados por el Estado Panameño perderán todos sus bienes colectivos y tendrán que hacer una nueva vida en otro lado. AES Corporation ha destruido a la fuerza las casas de quienes se reusan a abandonar el área

Miles de personas desplazadas con sus derechos conculcados por el Estado Panameño perderán todos sus bienes colectivos y tendrán que hacer una nueva vida en otro lado. AES Corporation ha destruido a fuerza de intimidación y coacción los bienes y propiedades de los indígenas Ngobes, muchos de los cuales se rehusan a abandonar el área, que les ha sido concesionada de maneral ilegal por ANAM. Ellos un día amanecieron con sus tierras cedidas a la transnacional para el desarrollo de hidroeléctricas. Foto: Florencio Quintero.

Hay que aprovechar este momento, entonces, para reconocer varios fenómenos. El primero es la fortaleza que han adquirido las nuevas organizaciones sociales centradas en la incidencia y en la formulación de propuestas de futuro para el país. Si no fuera por colectivos como CIAM, ACD, o Mar Viva o Albatros (y otras de su estirpe) no habría cámaras ni ojos para ver y denunciar lo acontecido en Petaquilla, o en Charco La Pava, o en Isla Colón, o en Coiba, o en las comarcas indígenas. La existencia de estas organizaciones robustece esta débil y precaria democracia.

El segundo es el del mensaje contundente que se está lanzando a los inversionistas aviones. Los problemas legales y de imagen que enfrentan Red Frog, Chan 75 de AES, Petaquilla o los ya casi olvidados teleférico de Ancón o el delfinario de San Carlos deberían ahuyentar a otros de su calaña. O eso espero.

El tercero y último (aunque hay muchos más) es el de la connivencia de algunas instituciones y empresas que crecen a la sombra de los proyectos dudosos. ¿Se plantearán publicitarias y agencias de la mal llamada comunicación estratégica el reto ético de seleccionar mejor a sus clientes? ¿Llegará el momento en que empresas locales de servicios se declaren objetoras de conciencia cuando uno de estos proyectos inmorales llegue con la chequera manchada de sangre y abusos? ¿Cuestionarán en algo su posición programas de radio o medios en general que cambian de posición en función de la lista de anuncios contratados? Las respuestas las puede ir buscando usted mismo, están a la vista.

Comunicado sobre conflicto ambiental en Reserva de la Biosfera, Panamá

COMUNICADO A LA NACIÓN PANAMEÑA

ANAM RESPONSABLE DE CONFLICTO AMBIENTAL EN EL RÍO CHANGUINOLA POR PERDER SU BALANCE COMO AUTORIDAD RECTORA Y SE HA CONVERTIDO EN ENTIDAD AUSPICIADORA DE PROYECTO HIDROELÉCTRICOS EN ÁREAS PROTEGIDAS CON POBLACIONES INDÍGENAS

Estimados conciudadanos panameños:

La Alianza para la Conservacion y el Desarrollo (ACD), la Asociación de Derecho Ambiental (ADA) y la Asociación Ecologista Panameña (ASEP) denuncian que la Administradora General de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Ligia Castro, y el Sub-Administrador Eduardo Reyes, son los principales responsables del conflicto ambiental que se está dando entre los indígenas del Río Changuinola y la empresa AES Changuinola, que promueve la construcción del proyecto hidroeléctrico Chan 75 dentro del Bosque Protector Palo Seco (BPPS), en la Reserva de la Biosfera de La Amistad. Como expresamos desde abril de 2005, la ANAM nunca debió aprobar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Chan 75 sin que se hubieran realizado los inventarios biológicos, prospecciones arqueológicas y estudios socio-económicos que eran requeridos por la ley 41 General de Ambiente de 1998. Dos años más tarde, y a pesar de existir un proceso administrativo por incumplimiento del EIA, así como una petición internacional a la UNESCO para declarar al Parque Internacional La Amistad (PILA) como Sitio de Patrimonio Mundial en Peligro, la ANAM también le otorgó una millonaria concesión administrativa de 6,215 hectáreas del Bosque Protector Palo Seco (BPPS) a AES Changuinola, desconociendo de esta manera los derechos legales y la oposición expresada por la población indígena de las áreas anexas de la Comarca Indígena Ngobe-Bugle.

Desde inicios del presente año, moradores de las comunidades de Nance de Riscó, Lazo de Santa Fe, Charco de La Pava, Valle Rey, Guayabal, Changuinola Arriba y Valle de Risco han denunciado en numerosas ocasiones, y de manera verbal y escrita, los abusos y atropellos de los que han sido víctimas por parte de oficiales de la empresa AES. Las autoridades de la ANAM han hecho caso omiso de todas estas quejas, y se han inclinado peligrosamente en defender las actuaciones de la empresa, revelando así una evidente parcialidad y negligencia impropia de una autoridad rectora. La ANAM no sólo ha fallado en resolver el proceso de investigación administrativa que se inició en febrero pasado, sino que tampoco le ha dado respuesta a la carta enviada el mes pasado por los moradores del Río Changuinola solicitando la suspensión del proyecto Chan 75 por incumplimiento del EIA.

Durante los últimos acontecimientos, las comunidades se han opuesto a que se inicien las detonaciones en el sitio de presa, localizado al otro lado del río de la comunidad Ngobe de Charco de La Pava, y que fuera la morada de la anciana viuda Isabel Becker antes de ser desalojada de manera abusiva en el mes de octubre. Hay que aclarar que este lugar fue identificado como un sitio de importancia arqueológica por los dos estudios que se realizaron después de la aprobación del EIA; y que AES Changuinola no tiene los permisos requeridos por la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico del INAC para la realización de excavaciones y mucho menos para hacer explosiones que destruirían para siempre el legado cultural de todos los panameños.

Lamentamos mucho que AES Changuinola, al igual que su contratista europeo Changuinola Civil Works (CCW), no hayan respetado las fiestas de fin de año y que hayan sembrado la inquietud y el desasosiego entre las comunidades indígenas durante estos días que debieran estar caracterizados por la comprensión y la armonía. En este sentido, urgimos a las autoridades de la ANAM y a la Defensoria del Pueblo a que prevengan el uso de la fuerza por las autoridades locales en el área protegida, y a que visiten el área del conflicto esta misma semana. No quisiéramos pensar que la reciente declaración de los proyectos del Río Changuinola como de interés social y público por parte de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) debiera interpretarse como una carta blanca para que las empresas ignoren las leyes ambientales y de protección del patrimonio cultural, y para despojar de sus derechos a las comunidades Ngobe de la Reserva de la Biósfera de La Amistad.

Las asociaciones arriba suscritas solicitamos que todos los ciudadanos solicitemos con vehemencia y responsabilidad que en Panamá se haga valer las leyes ambientales existentes en el país para que impere la justicia y el respeto que todos nos merecemos, especialmente hoy que están en juego las áreas protegidas de la Reserva de la Biósfera La Amistad Panamá por proyectos hidroeléctricos, especialmente el Parque Internacional La Amistad, el Bosque Protector de Palo Seco y el Humedal de San San Pond Sak

Panamá, 22 de diciembre de 2007.

 

Reserva de la Biosfera La Amistad Panamá desde el Bosque Protector de Palo Seco

Foto: BD Panamá. Vista parcial de la Reserva de la Biósfera desde el Bosque Protector de Palo Seco. Al fondo se observa la parte más alta de la Reserva: la cima de Volcán Barú.

500 años de despojos y atropellos

QUINIENTOS AÑOS DE DESPOJOS Y ATROPELLOS

En el quincuagésimo decimoquinto aniversario de la llegada de las carabelas españolas a nuestro Gran Caribe, han sido muchos los cambios que nuestras sociedades han experimentado.  Ayer éramos súbditos de la Corona Española, y hoy vivimos en una democracia más que imperfecta.  Las carretas han dado paso a los automóviles, y la oscuridad ha cedido ante el acecho incesante del alumbrado público, las comunicaciones satelitales y el internet.  Lo único que pareciera no extinguirse es la voracidad insaciable de quienes quieren lucrar de los bienes que no les pertenecen, esos tesoros que los pueblos indígenas han heredado desde tiempos remotos, y que han custodiado durante siglos para otorgárselos a las presentes y a las futuras generaciones.  Antaño era el oro deslumbrante de El Dorado; hoy no solo sigue siendo el oro de Petaquilla y de Soná, sino también las aguas del Changuinola y del Tabasara, las costas de Bocas del Toro y del Archipiélago de Las Perlas, y en fin todo lo que Natura nos haya proveído, ya que para los conquistadores de todos los tiempos “el limite sigue siendo la imaginación”.

Mucho se ha escrito en estos últimos años acerca de la miseria de los pueblos indigenas, y de la supuesta necesidad que tienen de integrarlos al desarrollo nacional.  Tal vez este discurso hubiera tenido mucho más valor en aquellos barrios citadinos que continúan empantanados en la pobreza.  De lo que nunca se escribe es de la discriminación y del maltrato, de los insultos diarios y de las ínfulas de superioridad, del deseo de ayudar que no reconoce la dignidad del necesitado, y de los autoproclamados benefactores que se dedican a transportar indígenas a Changuinola, Panamá, Estados Unidos, Canadá y cualquier otro país del mundo, con tal de que estampen sus firmas, o impriman sus huellas digitales, en un testamento para negarle a las futuras generaciones el derecho a disfrutar de la naturaleza y la oportunidad de recordar la memoria sagrada de sus antepasados.  Al fin y al cabo, en Curundú y en Cerro Pelado, en Colon y en el Bayano, los pobres continuarán siendo culpables de su propia miseria, unos por rehusarse a vivir en la civilización, y los otros por arrimarse al banquete de la Ciudad para recoger las sobras que caigan de la mesa.  Lo que no se puede negar es que los pobres son culpables de su propia exclusión, ya que la responsabilidad social desapareció con la dictadura, y la democracia solo le ha devuelto los derechos de propiedad a quienes siempre han sido dueños de los pobres desde que se empezó a escribir la historia de la humanidad.

Si solo permitieran que los dólares volvieran a cruzar el Atlántico para encaminarse nuevamente hacia la Madre Patria, o a otros destinos de Europa y de los Estados Unidos, dicen los abogados del engaño que los indigenas podrían gozar de todos los beneficios que los pobres de la Ciudad nunca han podido disfrutar por su misma condición de ser pobres.  Este es el motivo por el que en el día de hoy y a nivel internacional se proclama el Grito de los Excluidos, se inicia una campana internacional en contra de las transnacionales que pretenden volver a los tiempos de la Conquista, y se lanza una proclama global en contra de los desalojos, la destrucción de viviendas y los desplazamientos forzosos.  Hubiéramos pensado que el presente gobierno, heredero de la democracia social, del poder popular y de las llamadas corporaciones para el desarrollo integral; en una fecha como hoy hubiera pensado en aquellos panameños que continúan siendo oprimidos.  No obstante, hay que recordar que nuestros gobernantes ahora han cambiado, y que de revolucionarios fervientes se han convertido en limosneros del capitalismo, y que los mismos indigenas que ayer exigían la creación de comarcas, hoy lucen sus mejores galas en un renombrado hotel de la localidad, siguiendo la tradición de Malinche, y entregan a sus pueblos al mejor postor con tal de recibir los favores de cualquier empresa de cualquier país que hoy les obsequie papeles impresos con la efigie de algún presidente de los Estados Unidos.

Mas que un día de celebración, este 12 de octubre debiera ser para nosotros un día de vergüenza.  Mas  no escarnio por los hechos de unos conquistadores que nunca conocimos y que vivieron en un tiempo en el que todavía no existían la televisión, sino por la clase de sociedad que estamos construyendo, que excluye por igual a los pobres de la Ciudad y a los de las comarcas, que culpa a las propias victimas de sus desgracias, y que continua regalando por unos cuantos espejos de color verde lo que no le pertenece a ellos, sino mas bien a las futuras generaciones.

Osvaldo Jordan

Presidente de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo