Moralidad y biocombustibles

Tierras divididas

Mientras crece el interés por los biocombustibles, los países defienden sus cosechas más importantes por el temor a perder la producción vital del sector de alimentos
Yenifer Bolívar
ybolivar@prensa.com 

DEMANDA. El sector de alimentos y el energético se disputan las cosechas mundiales de maíz, por lo que los precios se han disparado. Bloomberg

La producción de biocombustibles o agrocombustibles, como también se les conoce, utilizando como materia prima alimentos, se ha convertido en un tema sensible porque involucra dos sectores importantes en el desarrollo de los países: alimentación y energía.

Aunque el tema no es nuevo, en los últimos tres años la producción de etanol a base de maíz ha provocado el incremento en la demanda del grano y, en consecuencia, un encarecimiento que no solo ha provocado una oleada de aumentos en otros productos agrícolas, sino que ha presionado a los productores de leche, carne y pollo que ahora tienen que pagar más para alimentar a los animales.

El Instituto de Investigación de Políticas de Alimentación Internacional (Ifpri) elaboró un informe que proyecta que alzas constantes del petróleo y el rápido incremento global en la producción de biocombustibles impulsarán el aumento del precio del maíz en un 20% para 2010 y un 41% para 2020.

El mismo informe estima que los precios de semillas oleaginosas, incluyendo soja, colza y semillas de girasol, se incrementarán en un 26% para 2010 y en un 76% para 2020; el trigo, en un 11% para 2010 y en un 30% para 2020.

Con lo anterior, el sector agrícola está en medio de un gran dilema: producir para el sector alimenticio, para agrocombustibles o compartir sus cosechas. Quizás la respuesta sería fácil si los agricultores se dejaran llevar por los altos precios provocados por la demanda, pero la realidad es que más allá del negocio, hay una responsabilidad con la seguridad alimentaria de los países.

El Ifpri calcula que las naciones están usando hasta el 20% de su producción de granos en biocombustibles. Solo en Estados Unidos por cada hectárea cosechada de caña de azúcar se producen 6 mil litros (mil 764 galones) de etanol.

Pero no todo queda ahí porque la demanda por los granos, además de aumentar los precios, ha activado una alerta mundial por el posible desabastecimiento, que se ve presionada también por el cambio climático.

Caen las cosechas

El Consejo Internacional de Granos recortó recientemente sus pronósticos para las cosechas mundiales de trigo a 602.5 millones de toneladas, y de maíz a 765.2 millones, en el período agrícola 2007/08.

El organismo había proyectado en noviembre de 2007 una producción global de trigo de 602.9 millones de toneladas y de maíz de 767.3 millones. A pesar de la reducción, las cosechas de los dos cereales estarían por encima de la producción de la campaña 2006/07, que fue de 591.5 millones de toneladas para el trigo y de 698 millones para el maíz. Lo anterior parece ser un buen panorama, pero no se tomó en cuenta el uso para la producción de etanol que aumenta cada año. (Ver tabla: Maíz frente a etanol en EU).

El último informe de FCStones sobre granos forrajeros advierte que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) muestra cambios importantes en la tabla de oferta y demanda de granos a nivel mundial, por lo que cada día se refuerza la idea de un cambio sustancial en la superficie sembrada de maíz para el próximo ciclo agrícola.

En el caso de Panamá se registra un déficit en la producción de maíz, resultado del gran consumo que implica el desarrollo de la avicultura y porcicultura. Esto es un fenómeno histórico y en la actualidad la demanda es de unos ocho millones de quintales anuales, de los cuales solo se producen 1.2 millón.

Poca rentabilidad del etanol

Además de la tendencia alcista, el maíz está arrastrando a otros cereales como el trigo y la soja a incrementos nunca antes vistos, y acorralando al sector ganadero y avícola.

Arturo Melo K., gerente de la división de alimentos del Grupo Melo, reconoce que desde finales de 2006 el sector ha notado la tendencia alcista de los granos y todos los productos agrícolas y, según él, tiene que ver principalmente con la demanda de alimentos a nivel mundial, que no se acompaña con un incremento de la superficie sembrada. “El maíz está en una espiral ascendente, y producir combustible utilizando como materia prima los alimentos no es la mejor forma de resolver un problema energético. Creo que realmente es hasta inmoral hacerlo”, señala Melo.

La firma consultora FCStone también hace referencia a la reducción de la rentabilidad que las plantas de etanol y dice que hace un año el etanol se encontraba a un precio de 4 dólares por galón, mientras que hoy día se ubica en 2.21 dólares. Roberto Lombana, presidente de la Asociación de Molinos de Trigo de Panamá reconoce la crisis que atraviesan los granos, y asegura que poco o nada se puede hacer “porque son precios internacionales”.

La tonelada de trigo en 2006 costaba 210 dólares; en 2007, 425 dólares; y en las primeras semanas de enero de 2008 ya superaba los 500 dólares. FCStone advierte además que ya comienzan a escucharse comentarios sobre la falta de semilla de frijol de soja para siembra, lo que suma una nueva presión sobre el sector.