Megaproyecto hidroeléctrico destruye el Río Changuinola y su gente – historia de abusos y corrupción

Es este el Panamá con Estado de Derecho?

Francisco Santos, fue unos de los líderes que defendió con tenacidad la invasión de AES en sus territorios indígenas y áreas protegidas

Francisco Santos, fue unos de los líderes que defendió con tenacidad la invasión de AES en sus territorios indígenas y áreas protegidas. Francisco murió en 2009 en esta lucha de una enfermedad fulminante.

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Megaproyectos hidroeléctricos y derecho indígena

El mar de las montañas de Changuinola

Cuatro comunidades indígenas ngäbes desaparecieron con la crecida del embalse de Chan-75, la hidroeléctrica construida por la Corporación AES que promete añadirle vatios de potencia al mercado eléctrico de Panamá. Mientras los ejecutivos y el Gobierno celebran esta nueva obra de desarrollo, familias afectadas reclaman un pago justo por las tierras de cultivo inundadas. El embalse sobre el río Changuinola es el segundo con mayor impacto en la historia del país, luego de que en la década de 1970 se inundaran 35 mil hectáreas de terreno con las aguas del río Bayano. El valle de Bayano estaba habitado por indígenas gunas.

DIVISIÓN. La familia Tera quedó dividida por el embalse.LA PRENSA/ Gabriel Rodríguez

ANA TERESA BENJAMÍN
abenjamin@prensa.com

El valle del río Bayano tenía miles de hectáreas, y en sus tierras crecía la población guna y los mejores aguacateros.

Ubicado al este de la ciudad de Panamá, el Bayano, caudaloso y bravío, había sido el alimento y la vida para los gunas quienes, desde hacía siglos, recorrían las tierras colombianas y panameñas formando comunidades y asentamientos.

Los relatos de los sailamar, los grandes jefes gunas, dicen que cuando llegaron los españoles al continente americano, este pueblo vivía cerca del río Tuira, en Darién. Las enfermedades y los conflictos hicieron que se movieran poco a poco hacia la región atlántica, hasta formar la comarca de Guna Yala. Más tarde poblarían las tierras de lo que hoy es Chepo.

En los años 60 del siglo XX, el Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE) empezó los estudios para represar el Bayano y construir la hidroeléctrica Ascanio Villalaz. En ese entonces, en el valle de Bayano vivían miles de gunas y emberás, y cientos de colonos de Herrera y Los Santos.

En 1974, cuando la hidroeléctrica estaba en plena construcción y el país bajo el mandato del general Omar Torrijos, este viajó a Ikantí para reunirse con los sailas y explicarles el proyecto.

“Tenían siglos de estar allí y no concebían que debían salir”, relata el antropólogo Francisco Herrera, trabajador del IRHE en aquellos años y hoy miembro de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD).

En 1976, cuando se terminó la represa, 35 mil hectáreas del valle fueron inundadas y siete comunidades indígenas tuvieron que moverse ante el avance del “gran espejo de agua”.

Cabeza de piedra

Es miércoles 8 de junio de 2011 y en la casa de Daniel Tera, allá en Guayabal, hay chivos, cabras, gallinas, un caballo, varios perros y algunos cerdos.

Construido con laurel y cedro, o tal vez guayacán, el tambo de Tera está sobre una colina húmeda que apenas se desprende del brazo verde de la selva bocatoreña.

Antes del 22 de mayo de 2011, llegar allí tomaba unas tres horas desde el Valle de Riscó, por un camino despejado y transitado.

Después del 22 de mayo, llegar hasta Guayabal toma seis horas penosas por entre montañas inacabables, árboles inmensos, ríos y quebradas, gritos de monos y cantos de tucanes, insectos de todos los colores… Y una humedad que se adhiere a la piel.

Ya en el tambo, huele a café y a limón. Carolina Tera tiene, como el resto de las mujeres, una trenza tejida en su cabello largo y negro, y no oculta su frustración.

“Nunca pensé en ver un lago cerca de la casa”, dice Tera en ngäbere, mientras su hijo, Bernardino Morales, traduce las palabras.

“Nuestros niños conocían el río Changuinola, que corría allá abajo, y ahora me preguntan por qué está así”, agrega.

Como les ocurrió a los gunas en los años 70, los ngäbes, ahora en 2011, no dejan de ver con asombro el cambio del río que desde siempre les dio alimento y vida.

El 22 de mayo pasado, la empresa AES Changuinola, constructora de la hidroeléctrica Chan-75, cerró las compuertas a la altura de la desaparecida comunidad de Charco La Pava, y el embalse empezó a llenarse ante la mirada incrédula de quienes todavía se resisten a dejar sus tierras.

Carolina Tera asegura que a ella, por ejemplo, le llaman “cabeza de piedra”, por su tozudez. Porque no ha habido argumento corporativo que logre su firma en un acuerdo de indemnización que, según ella, es injusto.

Tera tiene una casa en Valle de Riscó y unas tierras para el cultivo en Guayabal. Según las mediciones de AES, eran seis hectáreas de terreno que ahora están bajo las aguas.

Ella quiere que le reconozcan los años de trabajo en esas tierras y el hecho de que de allí sacaba frutas y verduras para alimentar a su familia, pero la visión colectiva del uso de las tierras de los indígenas se ha topado de frente con una postura distinta.

“Si tú eres propietaria me tienes que presentar una factura, demostrar un título”, sostiene Ángel Abreu, encargado de reubicaciones y negociaciones de AES. Sin embargo, Abreu agrega: “reconocemos que la señora Carolina Tera ocupaba un terreno ahí [en Guayabal], y hemos estado dispuestos a negociar con ella”.

Las negociaciones

Para entender mejor el tamaño del “no” de los Tera de Guayabal, vale la pena dejar escritas algunas cosas.

AES Corporation es una transnacional de la energía que, en sus informes financieros, habla con naturalidad de números de 10 cifras.

En Latinoamérica tiene presencia en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y República Dominicana. Llegó a Panamá en 1999, y empezó a comprar varias hidroeléctricas existentes.

Bayano, por ejemplo, es hoy de AES. Lo mismo ocurre con Estí, Los Valles y La Estrella, todas ellas en Chiriquí.

En resumen, la transnacional tiene hoy una hidroeléctrica en el lado este (Bayano), tres en Chiriquí y una en Bocas del Toro.

Si bien es la empresa de generación de energía más grande de Panamá, y el más grande generador hidroeléctrico privado en Centroamérica, según sus propios boletines, en el país hay otras 15 compañías que se dedican a este negocio y que administran un total de 20 hidroeléctricas y 15 termoeléctricas.

Los registros de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep) indican, además, que hay un total de 39 concesiones otorgadas para la construcción de nuevas hidroeléctricas, y otras 45 en trámite.

La mayoría de los ríos comprometidos en la producción de energía eléctrica está en el llamado “granero de Panamá”: la provincia de Chiriquí.

En medio de este panorama de desarrollo que apuesta por la utilización de la fuerza del agua para generar energía –en detrimento del uso doméstico y agropecuario– está la familia Tera.

“AES nunca aceptó una propuesta… Ellos presentaban un documento y tú tenías que firmar. AES ofrecía 2 mil 500 dólares por hectárea y pienso que me corresponde mucho más, porque yo tengo derecho a una indemnización por el tiempo que he vivido aquí”, explica Daniel Tera, también en ngäbere.

Es cierto, no se puede negar: hubo un proceso de negociación entre AES Changuinola y las familias que serían afectadas.

Como cuenta Abreu, el proceso no fue fácil porque mientras al principio se censó a 75 familias, “al final nos tocó negociar con unas 180”.

Si bien antes del cierre de las compuertas la empresa intentó llegar a un entendimiento con Tera y varios de sus familiares, el diálogo no terminó con una fotografía de “todos felices” en los boletines que la empresa ha editado durante la construcción de la represa.

¿A voluntad?

El antropólogo Francisco Herrera recuerda que, pese al intento de Torrijos de convencer a los gunas, varias de las comunidades del valle de Bayano nunca llegaron a un entendimiento. Sus habitantes terminaron por irse, contra su voluntad.

En Changuinola, algunos dicen que, hasta el 22 de mayo, todavía quedaban algunas familias en Charco La Pava. Abreu lo desmiente.

La oficina de Ángel Abreu está en la Torre de Banco General, en plena calle 50 de la ciudad de Panamá. Es pequeña y la vista no causa envidia: otros ventanales de vidrio, de otro rascacielos.

Las paredes están adornadas con algunos objetos que llaman la atención: varias fotos de ngäbes, al lado de ejecutivos de AES y autoridades de Gobierno; copias de las páginas del acuerdo entre AES Changuinola, el Gobierno y las comunidades de “Charco La Pava, Valle del Rey, Changuinola Arriba y Nance de Riscó, para garantizar el respeto a los derechos de los pueblos indígenas”, cuidadosamente pegadas con cinta adhesiva…

También hay alguna foto de las nuevas viviendas construidas y dos pancartas con palabras escritas a brocha gorda en las que se lee: “Suspendan la obra. ¡No a la represa de Chan-75!”.

Dice Abreu que aquello lo guarda como recuerdo de las primeras protestas. Que las pancartas llegaron a su oficina porque los ngäbes, tras la firma del acuerdo, se las regalaron como símbolo.

El ejecutivo siente que AES Changuinola ha hecho lo que ha podido y debido, y que “las comunidades fueron voluntariamente abandonadas”.

Para Herrera, la mudanza no fue ni del todo pacífica ni voluntaria.

Como ocurrió con las comunidades gunas hace más de 30 años, las comunidades ngäbes afectadas por el embalse del río Changuinola reaccionaron de formas distintas: algunas subieron hacia las nuevas comunidades creadas por AES sin mayores reticencias, y otras decidieron esperar hasta que no hubiera otro remedio.

“El primer impacto del embalse de Changuinola es que desarticuló la comunidad”, establece Herrera, de la ACD. La desarticulan no solo por el acto de mudarla, sino porque “la mecánica que utilizó la empresa fue aislar a las familias y negociar por separado…”.

Por eso no es extraño que personas de apellido Tera aparezcan en los boletines de AES Changuinola como dirigentes comunitarios y promotores de las reubicaciones, mientras otros miembros de la familia sean quienes protagonizan hoy una disminuida resistencia.

“Se acusan mutuamente de haberse traicionado”, agrega el antropólogo.

“Cuando eres vulnerable y tienes miedo, y te ofrecen algo más de lo que es tu ingreso anual, por supuesto que aceptas, porque para atrás ya no hay nada”, matiza el activista de la ACD.

Las conversaciones con Carolina y Daniel Tera y Santos Morales todavía no han terminado. Lo asegura Abreu y lo confirma James Cavallaro, director ejecutivo del Programa de Derechos Humanos de la Clínica Legal de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el abogado de los Tera.

A través de un correo electrónico, Cavallaro explicó que las negociaciones no han recomenzado, pero sí ha habido intercambio de correos con los abogados de AES “viendo la posibilidad” de hablar.

El abogado, sin embargo, no detalla las aspiraciones económicas de los Tera y de los Morales.

COSA DE SIGLOS

Cuando el embalse de la hidroeléctrica Ascanio Villalaz fue inaugurado, el general Torrijos fue hasta allá y, como movido por un impulso infantil, se lanzó al agua para celebrar la hazaña.

Para Torrijos era apenas el principio de un gran sueño, porque en su gobierno se planeaba también construir la hidroeléctrica de Fortuna y empezar la extracción de cobre en cerro Colorado.

Se dijo, incluso, que la represa de Bayano sería el motor de desarrollo del área este de Panamá, pero 35 años después las comunidades gunas y emberás afectadas siguen siendo tan pobres como antes, y Bayano sigue siendo el preludio de la provincia más olvidada del país: Darién.

Ahora, cuando el embalse de 900 hectáreas sobre el río Changuinola es una realidad, los argumentos siguen pareciéndose. En uno de los boletines corporativos de AES Changuinola se lee, por ejemplo, que la hidroeléctrica es una necesidad para la generación de energía. Que ante el sostenido crecimiento económico del país, la nueva hidroeléctrica “contribuirá a disminuir la dependencia de combustibles fósiles” y “ofrecerá mejores y más estables” precios al consumidor.

Herrera no está convencido. Para él, las únicas certezas son que los precios siguen arriba, que los ríos siguen conteniéndose, que los vecinos de las hidroeléctricas no se benefician, y que los ganadores son los habitantes de las ciudades y “los grandes consorcios” que sueñan con la interconexión.

Carolina, que poco sabe de este gran mercado, baja el énfasis de sus palabras en ngäbere para describir cómo era la parte alta del río Changuinola. Era fuerte y, cuando llovía en la cordillera, lo sabía por el remolino de piedras. Tenía una playa de arena y allí se sentaban las mujeres a lavar la ropa, con los hijos a cuestas.

“Se veía desde acá arriba, pero estaba allá abajo. Ahora es como un mar…”.

CIDH admite petición de pueblo Kuna y Emberá de Bayano

COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS (CIDH) ADMITE PETICION DEL PUEBLO KUNA DE MADUNGANDI Y EMBERA DE ALTO BAYANO

Burica Press — Asuntos étnicos

Después de más de cinco (5) años de arduo trabajo en la que han participado abogados, economistas y mismos lideres indígenas tanto Kunas, como Emberas, El Programa Pueblos Indígenas del Centro de Asistencia Legal Popular (CEALP), comunica a todas las organizaciones que la Comisión Interamericana  de Derechos Humanos el día 21 de abril de 2009, aprobó el informe de admisibilidad No. 58/09, de la petición 12354 interpuesta por el Centro de Asistencia Legal Popular (CEALP), La Asociación Napguana, Emily Yozel por Justicia para la Naturaleza y la Clínica Legal de la escuela de Derecho de la Universidad Americana en representación de los Kunas de Madungandi y Emberas de Bayano.

La admisión de la petición es un reconocimiento a los Pueblos Indígenas de Panamá en su llamado de atención a la comunidad internacional de la flagrante violación de que son victimas los Pueblos Indígenas de Panamá. En el caso en particular,  la construcción de una hidroeléctrica realizada en épocas de la dictadura de Omar Torrijos y el incumplimiento de los derechos de los indígenas que fueron victimas.   La Comisión valora aspectos como el derecho a las tierras de los Pueblos Indígenas debido a la inundación de que fueron victimas desde hace 30 años, el derecho a un debido proceso para la protección de sus tierras  y otros derechos relacionados.

La comisión insta a un arreglo amistoso, pero según el abogado indigenista Héctor Huertas de CEALP, “lamentablemente los gobiernos ni de Mireya Moscoso (Arnulfista), ni de Martín Torrijos (PRD) en su desprecio a los indígenas panameños han solucionado o buscando un arreglo a esta disputa, a pesar de que los indigenas han solicitado el diálogo”.

AES Panama detrás de “crisis energética”

PARA NADIE ES UN SECRETO QUE ESTE SHOW MEDIÁTICO DONDE PARTICIPA ACTIVAMENTE EPASA, LA ESTRELLA DE PANAMA Y MEDIOS TELEVISIVOS TIENE UN FIN: PROMOVER LOS PROYECTOS ILEGALES EN LA CUENCA DEL RÍO CHANGUINOLA CUYA PROMOTORA ES AES. LA LECTURA ABAJO DE ESTE –NOTICIA– DESNUDA ESTA EVIDENCIA.

AES SE ESTÁ TOMANDO LOS BOSQUES Y RIOS DE LA RESERVA DE LA BIOSFERA LA AMISTAD.

MUCHOS OTROS ALLEGADOS AL GOBIERNO TAMBIÉN ESTÁN EN NEGOCIOS DE GENERACIÓN ELÉCTRICA Y GANAN CON ESTE SHOW.

BURICA PRESS

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CRISIS. Si no llueve pronto

Bayano solo podrá generar energía para dos semanas

La hidroeléctrica Bayano tiene una capacidad instalada de 260 megavatios y junto a Fortuna genera el 52,76% de la energía hídrica en Panamá, donde se consumen unos 1,050 megavatios por día

María De Gracia

PA-DIGITAL

Alerta. Se necesitan lluvias frecuentes para aliviar la crisis energética que vive el país.

De no llover pronto la hidroeléctrica Bayano solo podrá generar electricidad para las próximas dos semanas.

Bayano tiene 53.68 metros de agua sobre el nivel del mar, que alcanzan para producir energía para dos semanas, por lo cual si no llueve pronto, se deberá paralizar la generación eléctrica de la planta, señaló Javier Giorgio, gerente general de AES Panamá.

La hidroeléctrica Bayano tiene una capacidad instalada de 260 megavatios y junto a Fortuna genera el 52,76% de la energía hídrica en Panamá.

Actualmente Bayano genera el 28,13% de la energía hídrica del país y Fortuna el 24,63%.

Giorgio explicó que la máxima demanda que tiene Panamá en esta época “seca” del año, no se puede cubrir con la generación térmica y hidro existente, por lo que es necesario la construcción de más hidroeléctricas.

En la actualidad existen unos 14 proyectos hidroeléctricos en trámite de los cuales tres deben iniciar operación este año, tres en el 2009, tres en el 2011 y dos en el 2012.

De estos proyectos AES Changuinola en la provincia de Bocas del Toro, es el más grande y está dividido en dos etapas. La primera etapa entrará en operación en el 2011, adicionando el equivalente al 15% del consumo energético nacional, con un aporte de 223 nuevos megavatios.

Humberto González, gerente del proyecto Changuinola, manifestó que esta planta realizará un aporte importante al parque energético del país, pero que aún es necesario seguir invirtiendo en proyectos hidroeléctricos para suplir la alta demanda.

Agregó que se debe invertir en “hidro” porque las térmicas son más costosas, por el alto precio del crudo que ya supera los 130 dólares, además de que se debe utilizar el rico potencial de agua del país que ayuda a generar energía limpia.

La empresa AES que construye el proyecto I y II en Changuinola también dirige las hidroeléctricas los Valles, la Estrella, Bayano y Estí, que suman una capacidad instalada de 482 megavatios.

Lagos todavía tienen capacidad operativa a pesar de fuerte sequía

HIDROELÉCTRICAS. Situación puede mejorar si aumentan lluvias y baja el consumo de energía

Planta de Bayano se acerca a su nivel mínimo operativo

Las medidas de racionamiento de energía han comenzado a dar resultados positivos y se mantendrán según anunció el Gobierno; sin embargo, señaló que no habrá programación de apagones en el país.

Yaritza Mojica

PA-DIGITAL
El lago Bayano está a 3 metros 80 centímetros de entrar en situación de emergencia.

Según Francisco Pousa, ingeniero operacional de AES Panamá, el nivel mínimo es de 50 metros sobre el nivel del mar, mientras que el máximo es de 62 metros.

La última medición realizada ayer en la hidroeléctrica de Bayano registró 53.80 metros sobre el nivel del mar.

Esta es la cifra más baja reportada en esta planta en lo que va del año, a pesar de que está trabajando a su máxima potencia en estos momentos.

“Tenemos un horario de generación de energía de 8 de la mañana hasta las 12 de la noche”, sostuvo Pousa.

En el 2007 la cifra mínima fue de 53.77 sobre el nivel del mar y se registró en mayo.

Situación.

La realidad en el área de Bayano es que no está lloviendo.

Los moradores que habitan en el lugar, aseguraron que la escasez de lluvias ha perjudicado sus sembradíos y también a la hidroeléctrica.

Panamá América constató esta situación a través de un recorrido por el área.

Desde el río Mamoní se observa la sequía que existe en el área; cada quebrada enfrenta problemas de falta de agua.

“La necesidad de lluvias en áreas específicas debe presentarse pronto en el lugar”, afirmó Sixto Maldonado, líder de mantenimiento civil de AES Panamá.

“Si el invierno demora en entrar, también afectaría a las otras plantas termoeléctricas que hay en Chiriquí, que están ayudando en estos momentos”, agregó.
Según el experto de AES, el clima influye mucho en la producción que puede tener la hidroeléctrica de Bayano.

Otros de los factores que influyen, es el problema del calentamiento global que está obligando a la personas a consumir más energía por la ola de calor, lo que contribuye a que el nivel de agua en las cuencas disminuya.

En la década del 80 se registró una situación similar a la actual, destacó Maldonado, tras subrayar que “en ese momento se paró la máquina y se tuvo que racionalizar la energía eléctrica.

Todo lo contrario se registró en 1981, 1988, 1996 y el 2004, cuando hubo un exceso de agua y se procedió a verter el líquido al río, recordó.

Advertencia.
El representante de la empresa AES Panamá fue enfático en señalar que sin la generación de la hidroeléctrica Fortuna, la demanda está exacta con la generación de energía en el país.

El domingo pasado Fortuna dejó de operar porque estaba llegando a su nivel mínimo operacional, según dio a conocer la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA) el pasado lunes.

Sin embargo, un comunicado de la Planta Fortuna aclara que ha mantenido su disponibilidad y continúa disponible al 100%, pero generando de forma reducida a solicitud del Centro Nacional de Despacho (CND).

Esta petición, según la empresa, corresponde a que Fortuna, debido al bajo nivel de su embalse en la actualidad, es la última reserva del Sistema Interconectado Nacional.

“Por esta razón, el ahorro del agua en estos momentos es de vital importancia en caso de que otras plantas de generación fallen”, indica el comunicado.

La empresa señaló que la implementación de un plan de ahorro energético a lo largo del país y las medidas de racionamiento, buscan esperar el incremento de los aportes hidrológicos que permitan aumentar la generación.

Por esta situación, destaca el comunicado, la empresa está obligada a comprar energía en el mercado ocasional a un precio más elevado para cumplir los contratos.

Niveles.
El nivel del embalse de Fortuna alcanzó ayer 1,009.9 metros sobre el nivel del mar, sin recibir aportes significativos. Su nivel mínimo es de 1,000 metros sobre el nivel del mar.

La empresa también subrayó que “en diversas ocasiones de forma oportuna y pública avisó al Gobierno Nacional, sobre la posibilidad de racionamiento por el crecimiento de la demanda”.

Fortuna en su tiempo de mayor operación aporta el 30% de la generación.

Gobierno pone a andar costosa planta de ETESA
Como una alternativa para enfrentar la crisis de energía,  el  Gobierno también recurrió  a la utilización de la estatal Empresa de Generación Eléctrica, S.A. (EGESA); una   de las plantas más costosas del sistema porque funciona  a base de diésel.

La planta, que   posee dos turbinas con capacidad para generar alrededor de 40 megavatios, no produce ganancias para el Estado, ya  que consume  mil galones de diésel por hora, que  compran en el mercado local.

El presupuesto anual para combustible de esta entidad asciende a B/ 10 millones; muy superior al que se destinó en el 2007 que  alcanzó B/ 1.8 millones.

Carlos Carcache, gerente de EGESA, no precisó el monto de lo que han gastado en combustible hasta el momento, pero resaltó   que el consumo ha sido inferior al 60% de lo presupuestado.

En relación con las críticas de los residentes de Condado del Rey, donde está ubicada la planta, Carcache aseguró que los niveles  de ruido producidos están dentro de los decibeles permitidos.

La energía que  produce EGESA está siendo vendida a las hidroeléctricas a B/ 426  el megavatio para que estas puedan cumplir con los contratos que tienen con las distribuidoras.

Cabe recordar que estas  dos turbinas se iban a desmantelar, pero ante el panorama de una  sequía, la Comisión Nacional de Política Energética y la Comisión Nacional de Energía decidieron mantenerlas en su lugar, para usarlas en caso de urgencia.

Próximamente entrarán al sistema energético: Generado del Atlántico, que aportará 100 mw a partir de 2009; el proyecto Suez en Gualaca (28 mw); Remigio Rojas-Egesa (7 mw) y Bonyic (30 mw); Mendre (16 mw) y Bajo de Minas (54 mw), entre otros.

Hubo un ahorro de 11%  en 14 horas
Luego de aplicarse  las medidas de ahorro decretadas por el Gobierno a fin de evitar los apagones controlados, se reportó un ahorro del 11% en las primeras 14 horas de haber entrado en vigencia el plan.

Los reportes de la Secretaría de energía revelan que el pasado martes 13 de mayo, en las primeras 14 horas del día, el consumo de electricidad  en promedio fue de 797 megavatios; mientras que ayer se registró un consumo de 704 megavatios.

Hace dos semanas, el consumo de electricidad en el país  llegó al máximo histórico de mil 59 megavatios, cuando la oferta disponible es de alrededor de mil 200 megavatios.

A pesar del resultado favorable, el Gobierno anunció que el cambio de horario en las oficinas públicas y la prohibición total del encendido de los letreros luminosos se mantendrán hasta que se  normalice el sistema.

Por el momento, no se tienen contemplado programas de racionamiento energético, lo que representa un alivio para los panameños.

Apagar los focos que no se usen, prender el aire acondicionado una hora después de la entrada a las oficinas públicas y apagarlo una hora antes de salir, son algunas de las medidas del Gobierno.

Buena señal. El departamento de Hidrometeorología de  (ETESA)  informó que a partir de hoy hasta el  viernes próximo pueden producirse   lluvias ligeras e intermitentes en ambas cuencas.

El pronóstico de ETESA también da cuenta de que para el sábado  las posibilidades de lluvias se incrementarán, lo que aumentará el nivel de ambas cuencas.

Comarca Madungandí sigue en su lucha

COMARCA.

Kunas de Madungandí no se rinden

Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com

Los indígenas kunas de la Comarca Madungandí siguen dispuestos para la lucha.

Hoy se reunirán en la comunidad de Ipetí para decidir qué otras acciones tomarán para exigir al presidente, Martín Torrijos, que les cancele una indemnización, en efectivo, de 8 millones de dólares.

Los indígenas reclaman una compensación por las afectaciones que sufrieron sus tierras en la década de 1970, por la construcción de la hidroeléctrica Ascanio Villalaz.

El abogado de los indígenas, explicó que además de la compensación, los indígenas piden el desalojo de los “colonos” de sus tierras.

Los aborígenes informaron que no se reunirán con representantes del Ejecutivo hasta que no haya una respuesta a sus demandas.

El pasado mes de octubre, agentes de control de multitudes y de frontera de la Policía Nacional (PN) se enfrentaron a un grupo de indígenas, que, en busca de reivindicaciones sociales y económicas, trancaron la vía a la altura de Lago Bayano.

 

El resultado de los enfrentamientos fue de 14 personas heridas, entre unidades de la PN, civiles e indígenas, además de 97 detenidos.

Huertas explicó que hoy en la tarde podría conocerse la decisión a la que lleguen los moradores de la Comarca Madungandí.

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