Biocombustibles, principales culpables en crisis alimentaria

Biocombustibles, principales culpables en crisis alimentaria

El Banco Mundial advierte que la pobreza se podría incrementar entre un 3% y 4%

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha prometido lanzar créditos por 48 billones de dólares para la producción de biocombustibles, lo que generó protestas. / Foto EFE
Washington, EEUU /EFE. —Los biocombustibles, que nacieron con la promesa de convertirse en alternativa “verde” al petróleo, se encuentran en los primeros puestos de la lista de culpables de la crisis global desatada por el alza de los precios de los alimentos.
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial (BM), que celebran este fin de semana su reunión de primavera, han puesto de manifiesto durante los últimos días la conexión entre ambos fenómenos.
El debate sobre sus ventajas gana así un renovado protagonismo, aunque el creciente uso de productos de origen vegetal como el maíz en EEUU, la mandioca en China, la caña de azúcar y la soja en Brasil y el aceite de palma en Indonesia para la generación de combustibles y su posible impacto en los precios de la comida es desde hace tiempo objeto de estudio académico.
Corinne Alexander y Chris Hurt, de la Universidad de Purdue (Indiana), señalan en un extenso análisis de finales del 2007 que la demanda de maíz y soja aumentó rápidamente durante los primeros años de la era de los biocombustibles, cuya producción despegó con fuerza alrededor del 2000.
Eso hizo que subieran los precios de ambas cosechas y se tradujo en un incentivo para destinar más acres a esos cultivos, sobre todo el maíz, lo que redujo el espacio para otros productos, que también se encarecieron, al continuar la demanda y contraerse la oferta.
Los cambios en el precio del trigo se trasladaron a la harina, el pan y otros derivados. La subida de la soja se reflejó en los aceites para cocinar y la margarina.
El pollo, la carne de ganado y los lácteos también subieron, ya que los citados animales son grandes consumidores de maíz y soja.
Lo anterior se sumó a otros factores como las sequías recientes en países productores como Australia, la subida del petróleo y el consiguiente encarecimiento de fertilizantes y costes de transporte y los cambios en la dieta en países como China, cuyo consumo de carne per cápita ha aumentado un 150% desde 1980.
Esa combinación fatídica ha impulsado en un 48% los precios de los alimentos desde finales del 2006, según el FMI, y provocado revueltas —en algunos casos violentas— en países tan distantes como Egipto, Pakistán, Haití o Burkina Faso.
Como consecuencia, varias docenas de naciones han impuesto algún tipo de control sobre los precios y más de 30 afrontan riesgos de desestabilización, según el Banco Mundial, que calcula que la pobreza podría aumentar entre un 3% y un 4% en los próximos años a raíz de la actual crisis.
El rostro de esta tragedia es humano, como queda de manifiesto en la mirada perdida de los niños desnutridos que estos días han vuelto a aparecer en algunos medios de comunicación.
De ahí que hayan empezado a multiplicarse los llamados para frenar los biocombustibles, sobre todo los que se producen a base de maíz en los países ricos.
Brasil utiliza fundamentalmente caña de azúcar, que ofrece las mayores ventajas contra el cambio climático.

Biocombustibles agudizan la escasez de alimentos

ALIMENTACION: Aunado al crecimiento dela población

Biocombustibles agudizan la escasez de alimentos

Generalmente el uso de los cereales era para la producción de féculas y edulcorantes y, por lo tanto, era muy estable, pero ahora se destinan unos 100 millones de toneladas de cereales para biocombustibles

Mireya Rodríguez

PA-DIGITAL

Importación. En Panamá todo el maíz que se importa proviene de Estados Unidos y es destinado para la alimentación animal.

La escasez de alimentos a nivel mundial, sobre todo de cereales, no solo se debe al crecimiento de la población de países como China e India.Según el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el cada vez creciente sector de los biocombustibles está absorbiendo gran parte de la producción mundial de cereales.

Históricamente el uso de los cereales estaba relacionado con la producción de féculas y edulcorantes y, por lo tanto, era muy estable.

Pero ahora se estima que actualmente se utilizan para la producción de biocombustibles al menos 100 millones de toneladas de cereales.

De este total, el maíz representa al menos 95 millones de toneladas, equivalentes al 12% de su utilización mundial total.

El maíz es el cereal principal que se utiliza para la producción del etanol y los Estados Unidos detenta el liderazgo mundial del sector.

La FAO prevé que en 2007/08 los Estados Unidos destine a la producción de etanol 81 millones de toneladas, o sea 32 millones de toneladas (37% más que en la campaña anterior).

En Panamá todo el maíz que se utiliza para la alimentación de los animales proviene de Estados Unidos.

Lo anterior indica que el precio de los subproductos de aves, bovinos y porcinos podría seguir en aumento. Localmente la producción del grano se estima en 900 mil quintales, que son utilizados para el consumo humano.

Existencias.
Como consecuencia de la fuerte demanda y del déficit de la producción, las existencias mundiales de cereales durante este año descenderían a 405 millones de toneladas, 22 millones de toneladas menos que su nivel anterior.

Biocombustibles amenazan millones de vida

tendenciaS.Consumo de China E India no se detiene.

Biocombustibles amenazan vida de millones: Beddington

Para 2030, la demanda de energía habrá crecido en un 50%, y la de alimentos, en igual porcentaje.

Científicos advierten que si se dedican muchos cultivos al desarrollo de combustible, escaseará el alimento.

EFE/Alejandro Bolívar
PROBLEMA. Las inversiones crecientes para proyectos de biocombustibles ponen en riesgo la producción mundial de alimentos.

LONDRES, Inglaterra / EFE

El recurso creciente a los biocombustibles supone una amenaza a la producción mundial de alimentos y puede poner en peligro la vida de millones de personas en todo el globo.

Esa es la advertencia lanzada en Londres por el profesor John Beddington, principal asesor científico del Gobierno británico, en su primer discurso público importante desde su nombramiento para el cargo.

“Es muy difícil imaginarse cómo el mundo va a poder producir suficientes cosechas para generar energía renovable y satisfacer al mismo tiempo la enorme necesidad de alimentos”, señaló.

Según Beddington, para el año 2030, la población mundial habrá crecido tanto que será necesario incrementar en un 50% de la producción alimentaria y para 2080 habrá incluso que doblarla.

Pero la carrera hacia los biocombustibles significa que cada vez habrá más tierra arable entregada para su producción, en lugar de alimentos.

Según el profesor Beddington, el riesgo de escasez de alimentos en los próximos 20 años es tan agudo que los políticos, los científicos y los agricultores tienen que ponerse ya a buscar soluciones.

Los científicos predicen que las sequías serán más frecuentes a lo largo del siglo, y la demanda de agua será cada vez mayor no solo porque habrá muchos más millones de personas para beberla, sino también porque habrá mucha más necesidad de ella para las cosechas.

La producción de una tonelada de trigo requiere, por ejemplo, 50 toneladas de agua.

Según Beddington, al igual que los gobiernos han decidido tomar medidas contra el cambio climático, es preciso hacer algo para evitar futuras hambrunas.

“La demanda (de alimentos) ha crecido enormemente en el mundo, particularmente en China y la India. Para el año 2030, la demanda de energía habrá crecido en un 50%, y la de alimentos, en igual porcentaje”, dijo el científico.

Beddington calificó, por otro lado, de “locura” la destrucción de los bosques tropicales para cultivar biocombustibles.

Las advertencias coinciden con las pronunciadas el jueves en el Parlamento europeo por Josette Sheerean, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos. Según dijo, la producción de biocombustibles ha apartado muchas tierras de la cadena alimentaria.

Etanol sube precios de alimentos

ENERGÍA.El maíz ha subido un 20%, un récord en la bolsa CBOT de Chicago.

Etanol encarece precios de alimentos

Cerca de 33% del maíz que se produce en EU se usará para fabricar combustible en los diez próximos años.

Un estudio de la Universidad de Princeton dice que el etanol causa más perjuicios ambientales.

WASHINGTON, Estados Unidos
BLOOMBERG

Los planes de Estados Unidos de reemplazar un 15% de su consumo de gasolina con combustibles hechos a base de cosechas, como el etanol, ya están teniendo consecuencias imprevistas, conforme aumentan los precios de los alimentos y de los fertilizantes.

Cerca de 33% del maíz que se produce en Estados Unidos se usará para fabricar combustible durante los diez próximos años, en comparación con 11% en el 2002, calcula el Departamento de Agricultura.

El maíz ha subido un 20% a un récord en la bolsa CBOT de Chicago a partir del 19 de diciembre, el día en que el presidente George W. Bush refrendó un proyecto de ley que dispone la quintuplicación de los combustibles de fuentes renovables para el 2022.

El alza de la demanda de maíz contribuyó a que los precios de los alimentos subieran un 4.9% el año pasado, lo máximo desde 1990, y reducirá las existencias mundiales del grano a lo mínimo en 24 años, según estadísticas gubernamentales. Si bien los partidarios del etanol dicen que es más limpio que la gasolina, un estudio de la Universidad de Princeton publicado este mes dice que el etanol causa más perjuicios ambientales que los combustibles fósiles.

“Estamos ordenando y subvencionando algo que distorsiona el mercado”, dijo Cal Dooley, ex congresista federal de California, quien representa compañías como Kraft Foods Inc. y General Mills Inc. en calidad de presidente de la Grocery Manufacturers Association, la asociación de los fabricantes de víveres, con sede en Washington. “No hay exceso de materia prima, y los precios están subiendo”.

Combustibles alternativos

La ley de combustibles dispone que Estados Unidos utilice 36 mil millones de galones (136 mil 270 millones de litros) de combustibles renovables para 2022, de los cuales 15 mil millones de galones podrán provenir del etanol hecho de maíz. La capacidad productiva actual del país es de unos 8 mil 60 millones.

Los precios del petróleo se triplicaron a partir del final del 2003 y esto hizo que el Gobierno examinara más detenidamente los combustibles alternativos. Ahora la competencia por el maíz está dando lugar al aumento de los costos de las compañías de alimentos, elevando los precios de todo desde el ganado hasta los productos lácteos.

El precio del maíz se ha duplicado en los dos últimos años, y sentó recientemente una marca de 5.29 dólares por bushel en Chicago.

Moralidad y biocombustibles

Tierras divididas

Mientras crece el interés por los biocombustibles, los países defienden sus cosechas más importantes por el temor a perder la producción vital del sector de alimentos
Yenifer Bolívar
ybolivar@prensa.com 

DEMANDA. El sector de alimentos y el energético se disputan las cosechas mundiales de maíz, por lo que los precios se han disparado. Bloomberg

La producción de biocombustibles o agrocombustibles, como también se les conoce, utilizando como materia prima alimentos, se ha convertido en un tema sensible porque involucra dos sectores importantes en el desarrollo de los países: alimentación y energía.

Aunque el tema no es nuevo, en los últimos tres años la producción de etanol a base de maíz ha provocado el incremento en la demanda del grano y, en consecuencia, un encarecimiento que no solo ha provocado una oleada de aumentos en otros productos agrícolas, sino que ha presionado a los productores de leche, carne y pollo que ahora tienen que pagar más para alimentar a los animales.

El Instituto de Investigación de Políticas de Alimentación Internacional (Ifpri) elaboró un informe que proyecta que alzas constantes del petróleo y el rápido incremento global en la producción de biocombustibles impulsarán el aumento del precio del maíz en un 20% para 2010 y un 41% para 2020.

El mismo informe estima que los precios de semillas oleaginosas, incluyendo soja, colza y semillas de girasol, se incrementarán en un 26% para 2010 y en un 76% para 2020; el trigo, en un 11% para 2010 y en un 30% para 2020.

Con lo anterior, el sector agrícola está en medio de un gran dilema: producir para el sector alimenticio, para agrocombustibles o compartir sus cosechas. Quizás la respuesta sería fácil si los agricultores se dejaran llevar por los altos precios provocados por la demanda, pero la realidad es que más allá del negocio, hay una responsabilidad con la seguridad alimentaria de los países.

El Ifpri calcula que las naciones están usando hasta el 20% de su producción de granos en biocombustibles. Solo en Estados Unidos por cada hectárea cosechada de caña de azúcar se producen 6 mil litros (mil 764 galones) de etanol.

Pero no todo queda ahí porque la demanda por los granos, además de aumentar los precios, ha activado una alerta mundial por el posible desabastecimiento, que se ve presionada también por el cambio climático.

Caen las cosechas

El Consejo Internacional de Granos recortó recientemente sus pronósticos para las cosechas mundiales de trigo a 602.5 millones de toneladas, y de maíz a 765.2 millones, en el período agrícola 2007/08.

El organismo había proyectado en noviembre de 2007 una producción global de trigo de 602.9 millones de toneladas y de maíz de 767.3 millones. A pesar de la reducción, las cosechas de los dos cereales estarían por encima de la producción de la campaña 2006/07, que fue de 591.5 millones de toneladas para el trigo y de 698 millones para el maíz. Lo anterior parece ser un buen panorama, pero no se tomó en cuenta el uso para la producción de etanol que aumenta cada año. (Ver tabla: Maíz frente a etanol en EU).

El último informe de FCStones sobre granos forrajeros advierte que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) muestra cambios importantes en la tabla de oferta y demanda de granos a nivel mundial, por lo que cada día se refuerza la idea de un cambio sustancial en la superficie sembrada de maíz para el próximo ciclo agrícola.

En el caso de Panamá se registra un déficit en la producción de maíz, resultado del gran consumo que implica el desarrollo de la avicultura y porcicultura. Esto es un fenómeno histórico y en la actualidad la demanda es de unos ocho millones de quintales anuales, de los cuales solo se producen 1.2 millón.

Poca rentabilidad del etanol

Además de la tendencia alcista, el maíz está arrastrando a otros cereales como el trigo y la soja a incrementos nunca antes vistos, y acorralando al sector ganadero y avícola.

Arturo Melo K., gerente de la división de alimentos del Grupo Melo, reconoce que desde finales de 2006 el sector ha notado la tendencia alcista de los granos y todos los productos agrícolas y, según él, tiene que ver principalmente con la demanda de alimentos a nivel mundial, que no se acompaña con un incremento de la superficie sembrada. “El maíz está en una espiral ascendente, y producir combustible utilizando como materia prima los alimentos no es la mejor forma de resolver un problema energético. Creo que realmente es hasta inmoral hacerlo”, señala Melo.

La firma consultora FCStone también hace referencia a la reducción de la rentabilidad que las plantas de etanol y dice que hace un año el etanol se encontraba a un precio de 4 dólares por galón, mientras que hoy día se ubica en 2.21 dólares. Roberto Lombana, presidente de la Asociación de Molinos de Trigo de Panamá reconoce la crisis que atraviesan los granos, y asegura que poco o nada se puede hacer “porque son precios internacionales”.

La tonelada de trigo en 2006 costaba 210 dólares; en 2007, 425 dólares; y en las primeras semanas de enero de 2008 ya superaba los 500 dólares. FCStone advierte además que ya comienzan a escucharse comentarios sobre la falta de semilla de frijol de soja para siembra, lo que suma una nueva presión sobre el sector.