Soberbia religiosa destruye bosques urbanos

PINTADA DE VERDE

SOBERBIA. En junio de este año, el presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz de la Iglesia católica hizo un importante pronunciamiento a través del diario Il Messaggero: “atentar contra el medio ambiente es un pecado grave y un insulto a Dios”. Por lo visto, la jerarquía católica panameña parece haberse declarado en rebeldía del Vaticano. Me explico: hace unos días se reanudó la destrucción de un área boscosa en Clayton para dar paso a la nueva sede de la Conferencia Episcopal, sin que las peticiones de la comunidad hayan hecho recapacitar a los encargados del proyecto, en especial al obispo de David, presidente de la Conferencia Episcopal de Panamá y aspirante a arzobispo, José Luis Lacunza.

El tema es especialmente incomprensible, ya que todo se hubiera podido resolver sin trauma alguno, cambiando el terreno por otro que no posea la riqueza boscosa del originalmente cedido por el Estado. Podrían haber seguido el ejemplo de los sacerdotes jesuitas, rectores del colegio Javier, quienes, tras escuchar las explicaciones de los residentes de Clayton sobre la biodiversidad existente en el lote donde pensaban construir su nueva sede, accedieron a cambiarlo por otro. Igualmente se logró que la Asamblea Nacional –durante la presidencia del diputado Pedro Miguel González– cambiara, tras escuchar el reclamo de los ambientalistas, un lote que formaba parte del Parque Camino de Cruces y que pretendían vender para financiar la ampliación de sus instalaciones.

Entonces, ¿por qué la Conferencia Episcopal Panameña no puede dar un ejemplo de humildad y solicitar igualmente un trueque al Ministerio de Economía y Finanzas? La soberbia del obispo Lacunza –quien ha manejado el asunto– ha provocado que el caso llegara hasta la Corte Suprema, instancia que probablemente se pronunciará cuando ya no haya un solo árbol en pie. “La soberbia no es grandeza sino hinchazón y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”, dijo en su momento san Agustín de Hipona. Exacto.

Lina Vega Abad
lina@prensa.com

Construirán edificios en bosques de Clayton

Camino de Cruces. Inmobiliaria P&P ya no hará casas, sino apartamentos.

Mivi otorga permiso a edificios en Clayton

Las torres se construirán, pese a que la Corte suspendió estas edificaciones en las áreas revertidas.

Mónica Palm
mpalm@prensa.com

A casi un año de que el Ministerio de Vivienda (Mivi) diera luz verde a la construcción de edificios de altura en las áreas revertidas, Inmobiliaria P&P –que preside Carlos Pasco– rediseñó su proyecto urbanístico en Camino de Cruces: ya no construirá viviendas unifamiliares, sino 12 torres de 7 plantas.

El nuevo proyecto es viable, gracias a dos resoluciones del Mivi, en materia de urbanismo en las áreas revertidas. Ambas fueron firmadas por la entonces ministra de Vivienda y hoy precandidata presidencial del Partido Revolucionario Democrático, Balbina Herrera.

La primera de estas resoluciones (la No. 237) data de agosto de 2005. Sus efectos los suspendió la Sala III de la Corte Suprema en junio de 2007.

Pero cuando la Corte falló, se supo que el Mivi había redactado una segunda resolución (la No. 368), en diciembre de 2006, que en gran parte recoge el contenido de la resolución impugnada (la No. 237).

La Anam realizará una investigación para verificar que el estudio de impacto ambiental aprobado en 2005 no es el mismo utilizado para hacer este proyecto de edificios. Carlos Pasco Jr., de P&P, dijo que el Mivi ya otorgó los permisos al anteproyecto de los edificios, que estarán en uno de los dos lotes en Clayton.

CAMINO DE CRUCES.La Corte allanó el camino para la construcción de torres en las áreas revertidas.

Pasco deja las casas por los edificios

Anam investigará si P&P utiliza el EIA del proyecto ‘Las Haciendas’ para construir otra cosa.

La empresa intentó vender, por 4 millones de dólares, una participación del 15% de dos lotes en Clayton.

Mónica Palm
mpalm@prensa.com

LA PRENSA
FUTURO. Los edificios que planea construir Inmobiliaria P&P tendrán hasta ocho pisos.

Carlos Pasco Henríquez ha reinventado su proyecto urbanístico en Clayton.

El proyecto original, un conjunto de viviendas individuales comercialmente denominado «Las Haciendas de Camino de Cruces», dejó de ser «viable» para Inmobiliaria P&P –que preside Pasco– y ahora, en su lugar, la promotora pretende levantar doce edificios de siete plantas.

El lugar elegido para ello sigue siendo el lote CL 43, un bosque protegido cerca del Parque Natural Camino de Cruces, que Pasco adquirió a la ahora extinta Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), en 2003.

Por este cambio de planes, Pasco se ha hecho acreedor de una denuncia presentada ante la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) por los abogados del Centro de Incidencia Ambiental (Ciam).

En la denuncia, que data del 30 de abril de 2008, se solicita investigar si P&P está utilizando el estudio de impacto ambiental (EIA) de las viviendas individuales, para desarrollar ahora edificios.

El estudio correspondiente al proyecto «Las Haciendas de Camino de Cruces» fue aprobado por Anam en marzo de 2005.

Si las sospechas de los abogados de Ciam son ciertas, P&P estaría dándole «un uso fraudulento» al EIA aprobado.

La denuncia fue acogida por el director regional de Anam, Lizandro Arias, que dijo que citará a las partes e iniciará una investigación.

Si P&P está desarrollando un proyecto diferente a lo que se aprobó en el EIA, se expone a una multa y a la suspensión inmediata de las obras, dijo Arias.

Acomodos

El hijo de Carlos Pasco –que se llama igual que él y que también trabaja en la Inmobiliaria– contó que se trabajan las modificaciones con Anam. «No hemos avanzado en la nueva definición del proyecto, hasta no contar con el EIA correspondiente aprobado», dijo Carlos Pasco Jr.

Pero el EIA de «Las Haciendas…» sí ha servido para que P&P haga movimientos de tierra en el lugar. De hecho, ese documento le da permiso a la Inmobiliaria para talar 3.9 hectáreas categorizadas como «bosque secundario bastante intervenido». Como «indemnización», pagó a Anam la suma de 11 mil 717 dólares con 11 centavos, a razón de 30 centavos por cada metro cuadrado talado.

La realidad

Pasco Jr. explicó que se optó por construir edificios en lugar de casas unifamiliares, ya que las condiciones del mercado y los costos actuales han variado «sustancialmente».

«Las Haciendas de Camino de Cruces fue concebido hace poco más de tres años… Cuando fue suspendido por la Corte, hace algunos años, era otra realidad de mercado», recordó.

Los futuros edificios de ocho plantas no riñen con las normas de ciudad jardín, «que es la zonificación original con la que contaba el terreno cuando nos lo vendió la Nación».

La Prensa tuvo acceso a los planos del nuevo proyecto. Se contaron 12 edificios. Además, en el sitio de internet viviun.com/AD-102920 se promociona la venta de apartamentos, a precios de 157 mil 400 a 369 mil 400 dólares, dependiendo de su tamaño. Hay desde tres recámaras a los tamaño estudio o tipo loft.

El sitio en internet contiene frases como «lujoso complejo residencial localizado en la cima de una colina en Clayton», «asombrosa vista a las esclusas de Miraflores», «el proyecto estará cerca de la embajada americana» o «rodeado de la más exuberante naturaleza, donde usted puede encontrar ciervos, ardillas, gatosolos, tucanes, loros, etc.».

Los dueños

Carlos Pasco Henríquez gestionó la venta del 15% de participación del lote CL 43 y de otro terreno en Clayton adquirido a la ARI, el CL 35. Ambos suman 27 hectáreas.

Por el 15% de participación, Pasco pidió 4 millones 50 mil dólares. Según él, ambos lotes tienen un valor de 27 millones de dólares, aunque lo que aparece en el Registro Público es otra cifra: 2.3 millones de dólares por el lote CL 43 y 1.6 millón, por el CL 35. En total, 4 millones de dólares.

Según Pasco Jr., la venta –al menos por el momento– se cayó: «Hubo un ofrecimiento en el último trimestre y no se concretó».

A la vez que intenta sacar provecho con la venta del lote CL 35, Pasco (padre) reclama una indemnización de 10.5 millones de dólares por esa misma tierra. En la Corte alegó que no ha podido desarrollar la parcela, por la supuesta afectación que ello tendría sobre el Parque Nacional Camino de Cruces.

Los propietarios de los dos lotes, además de Carlos Pasco, son Gabriel Btesh, Jacob Hasky, Pedro Bea, Rubén Comino y Manuel Mirambel

Luchan por la naturaleza citadina

MEDIO AMBIENTE

Amarrados a la naturaleza

LA PRENSA/Carlos Lemos
Ciudadanos amarrados a un gran árbol de corotú en Altos de Curundú.

Familias enteras, residentes en el corregimiento de Ancón, se manifestaron ayer de una manera muy singular: se amarraron a inmensos árboles como medida de protesta contra la destrucción de los bosques de la ciudad.

La protesta duró cerca de dos horas y tuvo como escenario Altos de Curundú y la calle principal de Clayton. Este martes se celebra el Día Internacional de la Tierra.

PROTESTA. CONMEMORACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA TIERRA.

Se amarran y dicen ‘no’ a la destrucción

En tres puntos del corregimiento de Ancón hubo manifestaciones en defensa de los bosques urbanos.

LA PRENSA/Carlos Lemos
CLAMOR. A los moradores de Clayton les preocupa que se acabe con los bosques por la tala indiscriminada.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Residentes del corregimiento de Ancón se amarraron ayer a los árboles en protesta por la destrucción de los bosques urbanos de la ciudad capital.

La medida, que duró dos horas, se realizó en tres puntos del corregimiento: en las escalinatas del Edificio de la Administración del Canal de Panamá, en Altos de Curundú y en la calle principal de Clayton, a la altura de la Embajada de Estados Unidos. Soga en mano, familias enteras llegaban a los puntos de la manifestación y se amarraban para pedir un alto a la destrucción de los bosques.

«Bebé, ¿cómo es qué se dice?», le preguntaba Nilva de Riviello a su hijo Eugenio de tres años, y el pequeño, bien instruido, respondía: «no es justo que tumben los árboles». Ambos estaban amarrados a un árbol en Clayton, donde unas 15 personas apoyaban la causa.

En las escalinatas del Edificio de la Administración del Canal de Panamá los manifestantes se encadenaron a un árbol de mango. Allí repartieron plantones de guayacán para concienciar sobre la necesidad de reforestar. «No solo queremos protestar, sino también proponer alternativas», dijo Bernarda Osorio.

Mientras que en Altos de Curundú los residentes se amarraron a un árbol de corotú centenario. Todos se oponen a la venta de zonas boscosas en las áreas revertidas. La medida de ayer formó parte de una serie de actividades que se llevan a cabo para celebrar el Día internacional de la Tierra, que es mañana martes.

Importancia de los bosques urbanos de Panamá

Importancia de los bosques urbanos de Panamá

Ariel R. Rodríguez V.
Biólogo y Ecologista

Los bosques urbanos de Panamá lo comprenden las áreas forestales ricas en biodiversidad que estuvieron cerca o en la periferia de las instalaciones civiles, residenciales y militares de las bases militares estadounidenses en Panamá. También corresponde a bosques incluidos dentro de las áreas de operación del Canal de Panamá, cercanos a la ciudad de Panamá y Colón.

Los bosques urbanos en el sector Pacífico de la antigua Zona del Canal corresponden a los bosques localizados en el Cerro Ancón, Farfán, Rodman, Punta Bruja, Kobe, Howard, Albrook, Los Ríos, Cárdenas, Corozal, Clayton, Llanos de Curundú, Parque Natural Metropolitano y los bosques periféricos del Parque Nacional Camino de Cruces. En el sector Atlántico corresponde a los bosques de Galeta, Davis, Espinar, Sherman. Incluyen también los bosques de mangle del sector de Colón y Bahía Limón.

Estos bosques tienen edades que oscilan entre 85 y 150 años de edad y forman parte del corredor biológico Atlántico-Pacífico en el sector del área del Canal. Estos bosques tienen características ecológicas muy particulares por su ubicación geográfica dentro del Istmo de Panamá. Los bosques de la región atlántica (o Caribe) son bosques más húmedos que los del Pacífico.

Los bosques del Pacífico se consideran bosques semideciduos de tierras bajas. Estos bosques contienen una riqueza avifaunística insuperable en proporción a su tamaño con relación a cualquier otra parte del mundo. Hoy estos bosques en Panamá están en peligro de extinción dado que han sido erradicados en la mayor parte de su existencia y los remanentes presentes en la antigua Zona del Canal en el sector Pacífico están siendo codiciados para ser transformados o desnaturalizados con proyectos urbanísticos, carreteras de acceso y otras infraestructuras de «desarrollo». También los bosques urbanos de las áreas revertidas de Colón están amenazados, ya que actualmente es evidente la masacre de bosques de mangle para construcciones civiles. Muchos otros sectores de bosque se han vendido o están en venta para crear infraestructuras urbanas, muchas no planificadas. El panorama peligroso que se observa es que los planes de «desarrollo» a costa de estos incomparables áreas verdes continúa y no parece haber forma de detener el «desarrollo» y por ende la destrucción de estos hermosos bosques.

Bosque semideciduo de Kobbe

Bosque urbano, semideciduo de Fuerte Kobbe, áreas revertidas. Foto: www.almanaqueazul.org

Estos bosques especialmente los del Pacífico también son sitios claves e importantes de convergencia de aves rapaces migratorias. A estos bosques llegan desde Norteamérica en los meses de septiembre y octubre grandes bandadas de gavilanes aludos, gavilanes de Swainson y los gallinazos cabecirrojos de Norteamérica. Igualmente estos bosques son hábitat de mamíferos grandes y pequeños, incluyendo especies amenazadas.

La ley 21 de julio de 1997 que aprueba el Plan Regional y el Plan General para el desarrollo, uso, conservación de las áreas revertidas en la región interoceánica y que estableció el marco normativo para la incorporación de los bienes revertidos al desarrollo nacional es la única ley que protege estos bosques urbanos, sin embargo, su destrucción lenta y continua amenaza la existencia a largo plazo la existencia de estos.

Pocas ciudades, tienen el privilegio de la Ciudad de Panamá o la de Colón de contar con hermosos y ricos bosques naturales en su periferia, que le dan gran atractivo, belleza incalculable y valor agregado para todas las actividades que se desarrollan dentro de éstas, especialmente el turismo, la recreación, la contemplación y los beneficios propios de los bosques como es la riqueza biológica, el clima local, la belleza escénica, la regulación de las aguas de los ríos que drenan al canal de Panamá y áreas cercanas, entre otras cosas.

Mientras el país no vea a estos bosques urbanos como riqueza del país, promoverá o avalará su destrucción. Hoy estamos a tiempo de salvar estos bosques. Súmate a los esfuerzos de grupos u organizaciones que velan este noble fin. El beneficio de ello será para todos nosotros.

Datos sobre el Cerro Ancón

Datos sobre el Cerro Ancón

El Cerro Ancón es un área protegida y reserva natural del Distrito de Panamá de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo Municipal N° 157 de 31 de julio de 2001, adoptado por el Consejo Municipal de Panamá. En el artículo 3 de dicho Acuerdo se dispuso que “queda prohibida la caza, tala, quema, recolección y destrucción de los recursos naturales, así como cualquier otra actividad que atente contra el buen uso de la reserva natural, de acuerdo a lo establecido en el artículo 2 del presente Decreto Municipal.”

Cerro Ancón visto desde el sector oeste de la ciudad de Panamá. Se observa una pared abrupta que fue el área donde hubo una cantera

Cerro Ancón visto desde el sector oeste de la ciudad de Panamá. Se observa una pared abrupta que fue el área donde hubo una cantera. Este cerro contiene un reservorio importante de flora y fauna silvestre en plena metrópoli. Foto: Panoramio.com

El Cerro Ancón fue declarado Patrimonio Histórico Nacional, mediante Decreto Ejecutivo N° 104 de 22 de octubre de 2003, con ocasión de la celebración del Centenario de la República de Panamá. La Ley N° 21 de 2 de julio de 1997 asignó al Cerro Ancón la categoría de área verde urbana.

En el sector suroeste del Cerro Ancón, a partir del año 1909, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de la Comisión del Canal Istmico, llevó a cabo la explotación de una cantera, de la cual se extrajo roca para ser utilizada en las obras de construcción del Canal de Panamá, específicamente en la construcción de las esclusas de Miraflores y Pedro Miguel.

A lo largo de un período de 5 años, la Comisión del Canal Istmico extrajo 3.2 millones de yardas cúbicas de roca de la referida cantera en el Cerro Ancón. La extracción se llevó a cabo con dinamita y excavadoras, removiendo largos bloques de roca.

Desde ese entonces, las terrazas que resultaron de la operación de la cantera fueron conocidas como “Quarry Heights” (en español Altos de la Cantera), nombre con el que aún se conoce a ese lugar.

Una vez cerrada la cantera, las terrazas resultantes fueron ocupadas por el ejército de los Estados Unidos, donde construyeron edificaciones para uso residencial y otras instalaciones.

A principios de la Segunda Guerra Mundial, en el mismo lugar del Cerro Ancón donde se había explotado la cantera, el Ejército de los Estados Unidos construyó una serie de túneles para uso militar.

Hoy en día Quarry Heights es un sector predominantemente residencial, integrado por casas y edificios de apartamentos. Dentro de dicho sector, en la actualidad también se encuentran las oficinas del Consejo de Seguridad Nacional.

La masiva extracción de roca en el Cerro Ancón modificó la configuración geológica del lugar donde operó la mencionada cantera, lo cual se puede apreciar a simple vista. En efecto, desde diversos puntos de aproximación, puede observarse la pared de roca y el profundo corte que sufrió el Cerro Ancón como resultado de la extracción de piedra.