Críticas por fallo ambiental sobre manglares

PUNTA CHAME. CASO CHARRO ESPINO.

Críticas por fallo ambiental

Se sienta un precedente de que se puede destruir un ecosistema y zafarse de la justicia, dice Ariel Rodríguez.

El ambientalista Leslie Marín afirma que el término irreversible ha ‘maniatado’ la lucha ambiental.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Como un precedente nefasto para la lucha contra los delitos al ambiente calificaron los ambientalistas el sobreseimiento provisional que el juez de La Chorrera, Ricardo Mazza, dictó a favor de Rodolfo Charro Espino, tío del presidente, Martín Torrijos, por la devastación de 38 hectáreas de zona costera en Punta Chame.

Ariel Rodríguez señaló que con esa decisión pierde tanto la naturaleza como sus usuarios, que “somos todos nosotros”.

Lo más grave del tema, dice, es que se sienta el precedente de que cualquiera puede destruir un ecosistema y zafarse de la justicia, si se considera que no hay un daño irreversible. “Nadie puede demostrar que una destrucción ambiental puede recuperarse con una reforestación, sobre todo si es manglar, un ecosistema complejo”, enfatizó el biólogo.

Mazza basó su dictamen en que no se probó, de manera fehaciente, que haya un “daño irreversible al ecosistema”.

Leslie Marín, abogado y ambientalista, sostuvo que el término irreversible ha maniatado la lucha ambiental al momento de comprobar un delito. “Es un pretexto fantástico que han encontrado quienes cometen delito ecológico para no ser castigados”, agregó. Sin embargo, explica, el panorama puede cambiar el próximo mes cuando entra en vigencia el nuevo Código Penal, en el que se eliminó el término irreversible como condición para probar un delito ecológico.

La ambientalista Raisa Banfield dijo que el fallo es una “burla a la Nación” y que demuestra desconocimiento ambiental por parte de las autoridades.

En tanto, Manuel Rivera, un estudiante de biología que estuvo ayer en la zona devastada, se lamentó tanto del fallo del juez como de la devastación. “Nos dejaron un escombro de manglar y no pasa nada”.

La Fiscalía de La Chorrera, apeló el fallo.

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PUNTA CHAME. EL TÍO DEL PRESIDENTE fue sobreseído por delito ambiental.

Espino no reforestó la zona devastada

Anam ordenó reforestar las 38 hectáreas afectadas, pero no tiene registro de que Charro Espino lo haya hecho.

Arap debe dar seguimiento a la orden, pero solo tiene registro de que se afectó y reforestó 1.76 hectárea.

LA PRENSA/Jorge Fernández
DAÑOS. La zona devastada, que corresponde a humedal y área influenciada por las mareas, se seca poco a poco a raíz de la tala del manglar.

José Arcia
jarcia@prensa.com

La reforestación que hizo Rodolfo Charro Espino en Punta Chame y por la cual el juez de La Chorrera Ricardo Mazza lo sobreseyó del delito ecológico, es un misterio.

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) no tiene registro de la reforestación que debió realizar Charro Espino por la devastación de 38 hectáreas de zona costera en Punta Chame. Así lo informó Harley Mitchell, director de asesoría legal de la entidad.

La Anam, mediante resolución No. AG-0407-2007, multó a Espino con la suma de 85 mil 370 dólares y ordenó la recuperación del área afectada.

Mitchell dijo que la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) es la encargada de darle seguimiento al proceso de reforestación por tratarse de una área de humedal.

Kriss Poveda, directora de asesoría legal de la Arap, dijo que Espino sembró un poco más de 8 mil plantones de árboles, a razón de la devastación de 1.76 hectárea.

“Nosotros tenemos registrada 1.76 hectárea afectada y no 38”, dijo. Un informe de la Autoridad Marítima de Panamá del 6 de febrero de 2007 señala 1.76 hectárea afectada, pero la Anam, dos meses después, determinó la afectación de 38 hectáreas.

MEDIO AMBIENTE.CHARRO ESPINO BUSCA ANULAR MULTA DE la ANAM.

Contradicciones de un proceso

En el área afectada existen algunos troncos de mangle quemados y el sector está lleno de ceniza.

La Arap, por su parte, solo tiene registrado un daño a 1.76 hectárea de manglar talado.

LA PRENSA/Jorge Fernández
DESEQUILIBRIO. La zona de manglar devastada mostraba el pasado miércoles un ecosistema seco.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Lo ideal es que Rodolfo Charro Espino, tío del presidente, Martín Torrijos, reforeste la zona costera destruida en Punta Chame. Esa es la opinión de Harley Mitchell, director de asesoría legal de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

En abril del año pasado, la Anam determinó que se devastaron 38 hectáreas de las que 26 correspondían a manglar. De esas 38 hectáreas devastadas, poco más de tres habían sido rellenadas de arena con una altura de entre uno y dos metros .

La Anam multó a Espino por no contar con un estudio de impacto ambiental para esos trabajos. Multa que aún no ha sido cancelada.

Todo estos aspectos constan en el expediente de la investigación que realizó la Fiscalía de La Chorrera por delito ecológico.

EL DAÑO

El área que Espino cubrió con arena está llena de maleza, y en el resto se observan los troncos de mangle talados, como se pudo constatar durante un recorrido el pasado miércoles.

En la entrada principal a la zona, algunos troncos de mangle ardían y el área estaba llena de ceniza. “Este incendio tiene que ser reciente, porque de lo contrario no hubiera tanta ceniza”, sostuvo Manuel Rivera, ambientalista y estudiante de biología.

“Nos dejaron un escombro de manglar y no pasa nada”, manifestó. Se refería a la devastación y al fallo del juez de La Chorrera, Ricardo Mazza, que dictó sobreseimiento provisional a favor de Charro Espino.

EL DICTAMEN

El juez Mazza basó su fallo en que no se logró “demostrar” que Espino cometió delito contra el ambiente, porque no se comprobó de “manera fehaciente que existe un daño irreversible al ecosistema” .

Mazza también sustentó su decisión del pasado 15 de abril en una resolución del 11 de junio de 2007 de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) desactualizada.

La citada resolución de Arap se fundamentó en un informe de la Autoridad Marítima de Panamá, de febrero de 2007, cuando Espino había talado 1.76 hectárea de zona costera. En ese mismo documento se menciona la reforestación con la que debía cumplir Espino.

Dos meses después la Anam determinó que se habían deforestado 38 hectáreas, sin embargo, un memorando de Arap de la misma fecha reportó que Espino reforestó solo 1.76 hectárea, lo que dejó por fuera 36.24 hectáreas.

Kriss Poveda, directora de asesoría legal de la Arap, se justificó diciendo que en los archivos de la entidad solo consta una devastación de 1.76 hectárea y no de 38 hectáreas como sentenció Anam.

Un precedente funesto para el medio ambiente

Un precedente funesto para el medio ambiente

15 DE ABRIL. El juez segundo del Tercer Circuito Judicial de La Chorrera, Ricardo Mazza, confirmo lo que muchos habían previsto desde el año pasado: dictó un “sobreseimiento provisional” en el proceso que se le sigue a Rodolfo Charro Espino por la devastación de 38 hectáreas de manglar en Chame.Dice, sobre este fallo, el editorial de La Prensa del 15 de abril pasado: “El sistema de justicia fue puesto a prueba y una vez más falló”, Y es que el fallo no es tanto absurdo como ilógico. No digo que “inexplicable” porque todos saben la “explicación” de tal fallo.

El que los hermanos Fontane retiraran la demanda por delito ecológico, debido a un acuerdo “extrajudicial” con el Sr. Espino es aceptable en nuestro sistema, pero de ninguna manera disminuye o anula el delito.Aceptar esto sería aceptar que la violación de las leyes y los fallos se compensa con dinero, o con influencias, lo que es totalmente inmoral (aunque no infrecuente en Panamá).Según el juez Mazza, este fallo se debió a que “no se logro demostrar que Espino cometió delito contra el medio ambiente, debido a que no se probó, de manera fehaciente, que hubiera daño irreversible al ecosistema” (sic).Lo que es un argumento no solo vago sino incorrecto, propio de un desconocedor de este tema tan especializado.

El juez ante todo, se debe basar en el principio “Pro Natura”, obligatorio en estos procesos ambientales.Pero además tenemos que el juez aparentemente ignora los peritajes técnicos hechos por consultores independientes y de la Universidad Tecnológica, en los que no queda duda del daño irreversible al ecosistema.También interpreta, en la parte que le favorece al fallo, el detallado y excelente peritaje de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), en el que se determina la violación de las normas, por no presentar el estudio de impacto ambiental y por el daño a los manglares de la desembocadura del río Chame.

Por esto, la Anam (Resolución AG-0407-2007), multa al Sr. Espino con poco más de 85 mil dólares. Y lo obliga a la recuperación del área afectada (no de otra área diferente). El fallo del juez Mazza contradice técnicamente al de la Anam.La mencionada resolución de la Arap se basa en una inspección dudosa que se hizo anteriormente, y que determinó que se habían devastado poco mas de 1.0 hectárea de manglar, por lo que, según la Arap, esto se compensó con una reforestación de mangle por parte del Sr. Espino, en un área determinada.Según un curioso informe de la Arap, esta reforestación se cumplió, pero cuando se fue a hacer la inspección la mayoría de los arbolitos no estaba y se atribuyó esto a que los cangrejos se los habían llevado. (sic).La realidad es que en Chame, 38 hectáreas de manglar fueron taladas, arrasadas con tractores, quemadas y en parte rellenadas con arena extraída de la playa.

La mayoría de la fauna del manglar fue exterminada, como constan los innumerables restos de crustáceos y moluscos que se observan en las áreas no rellenadas con arena.Este daño es irreversible e irrecuperable, no solo por razones técnicas, sino por razones prácticas, ya que hoy día estas tierras están costando más de 100 dólares el metro cuadrado.Y nadie va a reforestar con mangle en ellas, por más resoluciones de la Anam que salgan.

Eduardo A. Esquivel R.