UNESCO exige estudios técnicos del plan de cinta costera en el Casco Viejo

Cinta costera fase III

Unesco no avala interconexión

La fase dos de la cinta costera se hizo a pesar de que el Comité de la Unesco pidió al Gobierno panameño detener la obra.

Delegación. Maruja Herrera, directora del Inac, y Federico Suárez, ministro del MOP, representaron al país ante la Unesco, en París. LA PRENSA/Mónica Palm

Mónica Palm
Enviada Especial

mpalm@prensa.com

La interconexión de las avenidas Balboa y de los Poetas –que es parte de la tercera fase de la cinta costera– no se desarrollará por el momento, a la espera de que un panel internacional de expertos analice las propuestas técnicas.

A eso se comprometieron el ministro de Obras Públicas, Federico Suárez, y la directora del Instituto Nacional de Cultura (Inac), Maruja Herrera, a cambio de que el Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) no incluyera al conjunto monumental del Casco Antiguo y Panamá Viejo en la lista de Patrimonio en Peligro.

“No se va a dar inicio (a la obra) hasta tener los estudios y haber cumplido con todos los parámetros para que Unesco esté satisfecha”, prometió ayer Suárez, en París, al término de la sesión en la que el Comité examinó la situación del conjunto monumental.

“Vamos a estar cruzándonos toda la información. Si hay que regresar (a París), regresamos. Estamos reactivando una relación con Unesco que se había perdido”, recalcó.

Suárez advirtió de que el contratista de la obra, la constructora de capital brasileño Norberto Odebrecht, está habilitada únicamente para desarrollar otros componentes del proyecto, que excluyen la vialidad, como rellenos “para hacer canchas deportivas, de esparcimiento social y ciclovías” en El Chorrillo y Barraza. También un rompeolas y el soterramiento de cables de alta tensión en avenida Balboa.

El peligro

El Comité de la Unesco estuvo a punto de incluir a Panamá en la lista en peligro, temerosa de que la nueva vialidad atentara contra el valor universal del sitio.

El primer jalón de orejas viene desde el año pasado, con la fase dos de la cinta costera, que no es otra cosa que el relleno en lo que antes era el muelle fiscal, contiguo al Mercado del Marisco y justo en las vías de acceso al Casco Antiguo.

“La fase dos se hizo a pesar de que el Comité pidió detener la obra. Se les pidieron los estudios de impacto y no los presentaron”, recordó Nuria Sanz, jefa de la Unidad de América Latina y el Caribe del Comité.

El último desencuentro lo constituyó un informe suscrito en abril de 2011 por Sanz e Isabel Rigol, asesora de Icomos Internacional (organismo asesor de Unesco en materia de conservación), en la que se pidió “detener” la tercera fase de la cinta costera y realizar estudios para medir el impacto de la obra en el Casco Antiguo.

Para preparar ese informe, Sanz y Rigol hicieron una visita de “monitoreo” al país, en octubre de 2010. “El Presidente (Ricardo Martinelli) nos atendió, nos dio tres horas de su tiempo y nos dijo que el plan era el túnel, y que se estudiaban otras alternativas”, recordó Sanz.

Desde entonces han solicitado los estudios del túnel. Hasta ahora solo han recibido uno técnico y otro socioeconómico que les fueron entregados personalmente en la capital francesa, el 9 de junio, por Suárez y Herrera.

Odebrecht tiene una “propuesta opcional”, que es una costanera –que en Unesco han denominado autopista de circunvalación de la península, Patrimonio Mundial de Panamá”–, pero sobre ese plan, el organismo solo ha recibido esquemas y dibujos.

“De eso no tenemos los estudios técnicos ni arqueológicos ni nada.. Según ellos, es sistemáticamente más barata, casi el doble”, dijo Sanz.

Hay una tercera opción, la de una “carretera marítima con puente”, pero con esta propuesta pasa como con la costanera: no hay un estudio; solo dibujos. Ahí se puede apreciar que la península del Casco quedaría “encapsulada” por el puente.

El ministro también habló en Unesco de una “cuarta alternativa”, que sería una especie de “combinación” de tramo marino con relleno. Sanz tampoco sabe mucho de eso.

El Comité no facilitó copias de los dibujos y Suárez prometió entregarlos, la próxima semana, a este diario.

compromiso adquirido

El Casco Antiguo-Panamá Viejo se salvó de entrar en la lista, por esta vez.

El Comité –que la víspera de la sesión tenía un proyecto de resolución para enlistar el conjunto monumental– cree ahora que Panamá tiene una buena disposición en proteger el valor del sitio, “y que no se va a avanzar en ningún proyecto de cinta costera tres hasta que no se sometan para análisis las propuestas técnicas, ambientales, sociológicas y antropológicas de cada una de las propuestas”, resumió Sanz.

También se solicitó delimitar la zona de amortiguamiento, con su respectiva reglamentación, así como tomar las acciones legales para acabar con los “casos pendientes”: PH Plaza Independencia y hotel Central, dos proyectos que se desarrollaron en desafío a las normas de restauración vigentes en la zona.

Igualmente se habló de establecer medidas que incentiven la rehabilitación del patrimonio, “y no la especulación”. Al respecto, la directora del Inac anunció que se expropiarán los inmuebles que están “en estado ruinoso y de abandono”.

“Ya se han puesto las multas correspondientes. Los dueños tienen que poner sus propiedades en valor”, advirtió Herrera.

El Comité otorgó plazo hasta febrero de 2012 para presentar un informe con los avances.

El organismo internacional pondrá todo esto en blanco y negro y emitirá una resolución, que será consensuada por los 21 países miembros del Comité –en presencia de la delegación panameña–, y que podría ser dada a conocer en agosto próximo.

‘Se atendió el clamor de un país’

Luego de la decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), las reacciones no se hicieron esperar por parte de los activistas del Casco Antiguo. Patrizia Pinzón, miembro de la Asociación de Vecinos y Amigos del Casco Antiguo, cree que la Unesco ha atendido el clamor de un país por la conservación de su historia. “Esperamos que el Gobierno recapacite y que realmente estudie cuál es la mejor opción de conexión entre la ciudad y Nuevo Amador, sin dañar el Casco Antiguo y sus 300 años de historia”, destacó.

Hildegard Vásquez, directora de la Fundación Calicanto, calificó la decisión como “positiva”, ya que brinda un período de gracia de seis meses para que las cosas se hagan mejor. Dijo que están dispuestos a apoyar al Gobierno con el fin de encontrar una solución técnica a la fase tres de la cinta costera, sin que afecte el Casco Antiguo. Fernando Díaz, miembro de la Alianza pro Ciudad, consideró prudente la decisión de la Unesco de solicitar la suspensión de la tercera fase de la cinta costera.

Dijo no comprender por qué se adjudicó un proyecto que ni el Gobierno tenía claro. Héctor Brands, del Movimiento Nueva Generación, señaló que la última palabra la tiene el Gobierno, ya que como país debemos tomar decisiones.

ohigginis arcia jaramillo aleida samaniego C.

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San Felipe, Ciudad de Panama es el área más antigua de la ciudad de Panamá, luego de Panamá Viejo. Esta localizada en una estratégica península. Su escenario natural es parte de la riqueza del área. Fue inscrito en la Lista de Sitios de Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1997.

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Cinta costera

Panamá acuerda aplazar vialidad en Casco Antiguo

Un panel de expertos analizará las propuestas que presente Panamá para interconectar las avenidas Balboa y de los Poetas.

HISTORIA. El Casco Antiguo estuvo a punto de ser incluido por la Unesco, en la lista de Patrimonio en Peligro. LA PRENSA/Archivo

Mónica Palm
Enviada Especial

mpalm@prensa.com

El Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) estuvo a punto de incluir al Casco Antiguo y Panamá Viejo en la lista de Patrimonio en Peligro.

Lo que salvó al conjunto monumental fue el compromiso del Gobierno panameño de que un panel de expertos analice las propuestas para interconectar las avenidas Balboa y de los Poetas.

“El Comité ha dicho que no se avance hasta que se hagan los estudios”, resumió Nuria Sanz, jefa de la sección de América Latina y el Caribe del Comité, que desde el domingo se reúne en París.

La situación del Casco Antiguo y Panamá Viejo fue analizada en la sesión de ayer. En la víspera se repartió un “proyecto de resolución” en el que se pedía su inclusión en la lista en peligro.

El proyecto fue modificado, ante la “buena disposición” de las autoridades panameñas de no hacer la interconexión vial sin someter a debate los estudios técnicos, ambientales, arqueológicos y socioeconómicos.

El ministro de Obras Públicas, Federico Suárez, que en las dos últimas semanas ha viajado dos veces a París para dar explicaciones de la fase tres de la cinta costera, dijo reconocer a Unesco como un ente asesor, y prometió que se le dará toda la información para que el organismo quede “satisfecho”.

No se ha definido cómo será la vialidad: si a través de un túnel, una costanera o un puente marino. Sanz dijo que solo cuentan con información sobre la primera opción, y que de las otras apenas conocen “dibujos”.

El día anterior se debatió la posibilidad de incluir Portobelo-San Lorenzo en la lista en peligro, pero esto se evitó con la promesa de tomar medidas que garanticen su valor patrimonial.

La primera vez que el Comité pidió detener la fase tres de la cinta, el presidente, Ricardo Martinelli, ignoró la recomendación y su gobierno entregó la orden de proceder a Norberto Odebrecht, contratista de la obra.

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Cinta costera es una falla urbanística

ENTREVISTA

Un urbanismo lleno de fallas

Un consultor del BID da una mirada al desarrollo urbano del distrito capital. Cuestiona algunos proyectos públicos.

PROYECCIÓN. Arturo Samper diseñó el primer ‘Plan de espacio público’ de Bogotá, Colombia. CORTESÍA/Arturo Samper
Perfil
TRAYECTORIA.

Arquitecto, diseñador y planificador urbano. Arturo Samper obtuvo su título de arquitecto en la Universidad de los Andes, en Bogotá.

Adquirió una maestría en planeación urbana y una maestría en arquitectura con especialización en diseño urbano de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia.

Desde 2006 asesora al Gobierno panameño en materia de urbanismo y en el programa nacional de administración de tierras.

JOSÉ ARCIA
jarcia@prensa.com

Arturo Samper, un colombiano naturalizado canadiense, ha asesorado a las autoridades gubernamentales panameñas en materia de urbanismo en los últimos tres años, como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo.

Desde Estados Unidos nos ofrece, por correo electrónico, sus perspectivas de la ciudad de Panamá, en las que considera la cinta costera como una falla urbanística, los buses articulados como una mejor opción de transporte para la ciudad capital –en vez del metro– y aboga por una transformación del Ministerio de Vivienda. La propuesta está en la Asamblea Nacional.

La ciudad de Panamá ha experimentado un desarrollo urbano en los últimos años. Se han dado cambios de zonificación que la ciudadanía ha salido a cuestionar. ¿Qué piensa usted de todo esto?

Según datos de la Junta de Planificación de Panamá, parecería que son muy pocos los cambios de zonificación que esta ha aprobado desde que se constituyó en 2006.

Por lo tanto, muchos de los grandes edificios que hoy se ven, están sobre propiedades que ya tenían un uso del suelo y densidad.

Lo que sí es claro, sin embargo, es que el código de zonificación que se aplica es vetusto. Fue concebido en una época en la que “alta densidad” era lo que reflejaba una edificación de 12 pisos (Vía Argentina, Vía Brasil, por ejemplo) y no las torres de 60 pisos de hoy.

Por esto, lo que la ciudad de Panamá necesita es un nuevo código de zonificación.

Según su experiencia internacional, ¿cuáles son las fallas en cuanto a diseño urbano de la ciudad de Panamá?

Personalmente veo la cinta costera como una falla, pues cuando la mayoría de las ciudades del mundo están desmontando sus autopistas del borde del mar para reclamar el espacio exclusivamente para el peatón, Panamá está instalándola.

También veo las concesiones de playa y/o fondo de mar como una gran falla, pues representan la toma del espacio y patrimonio colectivo para el beneficio directo de unos pocos, es decir, los que pueden pagar.

Me disculparán algunos, pero siempre he visto el hotel Miramar más bien como el “Mírame” o el “Solo yo miro”.

La ciudad de Panamá (Arraiján y San Miguelito incluidas) lo que tiene es un potencial impresionante: tres aeropuertos, las instalaciones de las antiguas bases, el Canal, los parques Metropolitano y Soberanía, los conjuntos históricos, Ancón, los corredores turísticos de Amador, y su geografía. Estos son hitos a partir de los cuales se puede construir o reconstruir una ciudad de impresionante valor urbanístico. El reto, para mí, está en tres frentes: primero, en estructurar operaciones urbanas y rurales de escala (en vez de ir predio a predio), analizando en cada caso la manera en que los promotores asuman muchos más costos sociales y de infraestructura que los que actualmente asumen.

¿Qué cosas se pueden rescatar del urbanismo panameño?

La ciudad de Panamá tiene su propia historia y carácter, y es sobre ellas que se debe construir. Vea los ejemplos de La Exposición, o los barrios de los años 50, ó los conjuntos de la antigua Zona del Canal. Con estos ejemplos basta para tomar referencias y darles continuidad sobre el espacio urbano, el medio ambiente y la arquitectura. Una calle, como la Vía Argentina o la Vía Brasil, es motivo de orgullo en cualquier ciudad del mundo. Desafortunadamente, muchos de los proyectos de hoy están orientados al mercado de consumo externo. Por eso, hay que buscar promotores, proyectos y proyectistas que piensen más en el mercado interno.

¿Qué piensa sobre las políticas de ordenamiento territorial de Panamá?

Las políticas de ordenamiento territorial de Panamá están muy bien expresadas en diversas leyes, entre las que se destacan la Ley 21 de 1997, la Ley General del Ambiente (Ley 41 de 1998), la Ley de Cuencas (Ley 44 de 2002), la Ley 6 de 2006, la Ley 44 de 2006, y los decretos ejecutivos 283 de 2006, 209 de 2006 y 23 de 2007, entre otros.

En su conjunto, bien podría decirse que estos documentos cubren las principales áreas de actuación de los distintos actores, a través de cuya acción se transforma y por consiguiente se ordena o reordena el territorio.

Por esto, creo que el reto hacia el futuro está más en el marco institucional para el ordenamiento territorial, que en las políticas que definen el tema.

¿Cuáles son las nuevas tendencias en materia urbanística para construir una ciudad más justa?

La principal respuesta a esta compleja pregunta está en el artículo 3 de la Ley 6 de 2006, que señala que el desarrollo territorial se hará garantizando la propiedad privada, pero también haciendo cumplir la función social y ecológica de esta. Debe prevalecer del interés general sobre el particular, así como el reparto equitativo de cargas y beneficios.

Añadiría que entre los asuntos más urgentes está poner en marcha un programa sólido de formación humana en estos temas del desarrollo, con el fin de lograr ordenamiento e institucionalidad para la gestión territorial.

Hay que controlar las operaciones liberales en el mercado de las tierras y en el inmobiliario para permitir un desarrollo más equitativo, y esto solo se logrará con la formación de mentes jóvenes en estos temas.

Cuestionan decisión inconsulta de demoler edificio histórico

Cuestionan decisión oficial de derribar edificio histórico

Aquí estuvo la sede de la Embajada de EU entre 1938 y 2007. LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

kemy loo pinzón
kloo@prensa.com

Una vez se conoció la decisión del Gobierno de derribar el edificio que albergó la Embajada de Estados Unidos (EU) en Panamá entre 1938 y 2007, las críticas no se hicieron esperar.

El presidente de Alianza pro Ciudad, Jorge Riba, abogó porque el Gobierno conserve el edificio para temas culturales. La idea de un museo le parece mucho mejor que la destrucción del edificio.

Ernesto De León, presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), reiteró que “el Estado debe restaurar el edificio y usarlo para actividades culturales, guardando el equilibrio entre lo tradicional (Embajada del Reino Unido, Hospital del Niño) y los rascacielos”. De León dijo que la organización cumplió con orientar al Estado, pero si el Presidente quiere demoler el edificio, ya es potestad de él.

Mientras que Miguel Antonio Bernal, ex candidato a la Alcaldía capitalina y duro crítico de la presencia militar de EU en Panamá en décadas pasadas, calificó de inconsulta la iniciativa, porque viola disposiciones legales de no demoler edificios públicos en Bella Vista, aprobadas el año pasado. Dijo que no se puede destruir un edificio que es parte de nuestra historia. El Gobierno pretende derribar el edificio para dar paso a una torre de oficinas que sea “ícono de la ciudad de Panamá”.

ENFOQUE
Toda gran ciudad tiene dos museos

brooke alfaro*
panorama@prensa.com

ANÁLISIS.Las oficinas públicas pueden ubicarse en cualquier sitio, no tienen que estar en el lugar más cotizado de todo el país; hacerlo sería desperdiciar una oportunidad dorada, que rara vez tiene una ciudad para mejorar la calidad de vida de su población. Toda gran ciudad tiene un gran museo de arte y uno antropológico; Panamá carece de ambos. Hoy día, el museo Reina Torres de Araúz está siempre vacío y el Museo de Arte Contemporáneo recibe un promedio de diez personas al día. Triste realidad.

Los terrenos y edificio de la antigua embajada junto con el viejo edificio del Santo Tomás podrían convertirse en un extraordinario centro cultural envidiable para cualquier gran ciudad. En vez de unos pocos privilegiados, a estos museos llegarían los miles y miles de visitantes que atrae la Cinta Costera, personas que de otra forma nunca tendrían la oportunidad de visitar un museo. Ambos museos tienen una estructura organizativa y operativa bien montada y eficiente, y encima con fabulosas colecciones.

Estos edificios históricos pueden ser remodelados sin dificultad; Casa Cor lo demostró. Podrían tener jardines de esculturas, anfiteatros, cafés al aire libre, etc. Todo como un guante a la medida para el Gobierno. Una torre del Banco Nacional que sea “ícono de la ciudad’ no es necesaria; la Avenida Balboa está llena de “íconos”, no hace falta otro. Lo que hace falta es cultura al alcance de todos. Dos museos de nivel mundial sería un noble regalo para la ciudad.

El autor es arquitecto

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No tenemos idea de donde los gobernantes que llegan la Edificio de las Garzas como administradores de la cosa pública, se les introduce un chip errado de lo que significa ser gobernante.  Se les olvidan que se deben al pueblo y que las decisiones se les debe consultar a la sociedad a cual se deben.

Burica Press

Cinta Costera más gris que verde!

Las siguientes imágenes corresponden a bosquejos de la Cinta Costera enviadas a este medio para su uso como fuente gráfica de información sobre este proyecto.

Lo interesante en estas fotos es que el verde parece más imaginario que real, tal y como se planteó originalmente el proyecto.

Se ve que serán áreas verdes con fuerte contaminación por ruido y emisiones de los miles de autos que utilizarán dichas vías.  Igualmente se nota que puede ser un lugar inseguro para descansar plácidamente sobre las pocas áreas verdes que resulten finalmente.

Se ve como un simple proyecto vial con la servidumbre verde de complemento.

Ojalá este proyecto no resulte siendo un fiasco más para los panameños y un negociado de los promotores del proyecto, incluyendo el excelentísimo Señor Presidente, que tiene fuertes y sospechosos vínculos con los constructores y contratistas de esta obra que paga el pueblo panameño.

Amanecerá y veremos.

Burica Press

Más información oficial de este proyecto en: www.cintacostera.com.pa

Árboles de la cinta costera

Árboles y palmeras de la Cinta Costera

Eduardo Esquivel Ríos
Ingeniero Consultor

Dice el Confabulario del Panamá América (19/4/2008), que un artículo mío sobre este proyecto desató una polémica radial entre Mario Velásquez y un tal “Clave Cutarra”, que supongo que es el Lic. Colamarco que funge como titular del MOP. Al parecer, la polémica se centró en que en un artículo mió se planteó que en las áreas de relleno marino no se podían plantar árboles de 5 metros de altura porque el nivel freático marino está a menos de tres metros de profundidad, y la salinidad mataría los árboles en pocos días. Por esto reclamo el derecho a réplica. La suposición del ministro Colamarco, que apoya el Confabulario, es que esto no es cierto, ya que en la Avenida Balboa, y en el Club de Yates, que también es relleno, hay palmeras y árboles de más de cinco metros de altura, como ficus, pinos, almendros, mangos, etc.

Aclaro, primero, que los árboles y las palmeras de esa avenida no fueron plantados de 5 metros de altura. Se plantaron plantones de 1 metro de altura, y crecieron poco a poco, adaptándose a las condiciones de salinidad con los años. No es igual sacar un árbol de 5 metros de un área no salina y transplantarlo en un agujero con agua salada, como pretende el MOP.

Segundo, pocos saben que en la Avenida Balboa se han plantado muchas especies de árboles y palmeras, y muchas han muerto por la salinidad. Sólo quedan aquellas con características halófilas, o sea, resistentes a la salinidad como ficus, almendros, mimosups, flamboyan, parkinsonia, sterculia, eucaliptus y varias especies de palmeras, cuyo sistema radicular es superficial y  resistentes a la salinidad. El “pino” que mencionan no es tal, sino el “ciprés australiano”, casuarina, que es muy resistente a la salinidad. En otros países se utiliza para estabilizar dunas en las playas.

Muchos no recuerdan que, en el relleno frente a ATLAPA, el General Torrijos ordenó plantar guayacanes. Y todos los arbolitos plantados morían a las pocas semanas por la salinidad. Después de muchos intentos, sólo quedaron ciertos árboles, palmeras y otras especies halófilas.

En cuanto a un anuncio publicitario pagado que dice que la “Cinta Costera” será el “Pulmón de la Ciudad ”, señalo que esto es un disparate propio de la ignorancia en el tema. Sólo en el Parque Metropolitano hay mil veces más área verde. Ni siquiera superaría al Parque Omar en ese aspecto. No podría entablar un debate técnico con el Lic. Colamarco, ya que la ética profesional me lo impediría, pues él no es profesional en el asunto, aunque por razones que sólo suceden en Panamá, es el responsable del proyecto.

Lo de los árboles y las palmeras de la Cinta Costera es un aspecto de menor importancia comparado con otros en ese proyecto, como consta en decenas de artículos de profesionales distinguidos. Pero, esta polémica es de fácil solución, ya que en pocos años veremos quién tiene la razón.

Desafortunadamente, el Lic. Colamarco y sus colaboradores, ni la empresa Odebrecht estarán disponibles en responsabilidad para cuando empiecen los problemas, como siempre sucede en Panamá.

Fuente: Panamá Profundo, 25.4.2008

La cinta costera y corrupción

La cinta costera

Ebrahim Asvat

El Ministerio de Obras Públicas miente cuando señala que no puede expropiar por interés público una franja de terreno y un fondo de mar para construir la cinta costera. Existe un principio constitucional que señala que la propiedad privada debe cumplir una función social. Si hay un interés social o una utilidad pública sobre el bien, ese interés priva sobre el interés privado. El Ministerio Público ha señalado que expropiar los bienes del Club de Yates y Pesca los obliga a indemnizar los terrenos por cuarenta millones de dólares; vuelve a mentir. Los inmuebles tienen una valoración basada en su ubicación y lo que se puede construir sobre ella.

Un breve repaso en los manuales de zonificación del Ministerio de Vivienda podrá determinar que sobre la finca del Club de Yates y Pesca no se pueden construir edificios porque no posee la norma RM3C2. Solamente los lotes que tienen ese tipo de zonificación pueden construir rascacielos sobre los mismos. Tanto el Ministro como el Viceministro mienten cuando pretenden adjudicarle el mismo valor al terreno que el Estado Panameño le regaló al Club de Yates y Pesca que aquél donde se ubica la sede de APEDE. Un terreno vale por su ubicación y lo que se puede construir sobre el mismo. El lote de APEDE tiene una zonificación residencial de alta densidad. El lote del Club de Yates no le permite construir un rascacielos. Mal entonces podría valer 40 millones de dólares. Frente a una interrogante de la sociedad civil a    nuestros gobernantes les corresponde salir a decir la verdad. No esconder la verdad so pretexto de acuerdos variados y privados que guardan intereses  desconocidos.

Critiqué la cinta costera por el elevado precio de su ejecución. Se gastaran 189 millones de dólares para una infraestructura de 3.5 kilómetros cuadrados. No tiene sentido cuando la ciudad necesita resolver el problema del transporte urbano. Pero hay algo más. La cinta costera está transformando la Avenida Balboa, la Avenida México y la Justo Arosemena. El valor del metro cuadrado en dicha área ha ascendido hasta cinco mil dólares el metro cuadrado. En las calles subsiguientes a la Avenida Balboa el metro cuadrado está ya en dos mil dólares. ¿Quiénes son los verdaderos beneficiarios de la cinta costera? Definitivamente que no lo serán los más de un millón y medio de habitantes de la ciudad que mencionan las vallas publicitarias del gobierno nacional. Dudo sobre el impacto de dicha obra para los residentes de San Miguelito, Juan Díaz y la 24 de Diciembre.

La cinta costera nacerá visualmente contaminada por dos obras de infraestructura privada producto de nuestro natural desorden de la planificación urbana. Hay uno que se puede corregir. Por lo que sugiero que si quieren dejar algo para la posteridad, hagan las cosas bien.

El Siglo

easvat@elsiglo.com

Belleza, costo y utilidad de cinta costera sigue en dudas

ÁREAS VERDES.

Las aventuras de la cinta costera

Eduardo A. Esquivel R.
opinion@prensa.com

Pienso que no ha habido un proyecto más discutido y accidentado en Panamá que el de la famosa cinta costera, generado por el actual gobierno.

Empezando por su supuesta utilidad que ha sido puesta en duda por eminentes profesionales debido a su diseño discutido, pasando por su aparatosa licitación y siguiendo con su controvertida construcción. No sin dejar los aspectos legales de las propiedades construidas sobre el fondo marino rellenado del Club de Yates y Pesca y del Hotel Miramar.

Las evidencias más recientes indican que hubo una serie de graves errores de cálculo en el diseño y los costos de construcción de este proyecto por parte de los técnicos responsables, tanto del Ministerio de Obras Públicas como de la empresa constructora que se ganó la licitación, ya que se aprobaron diseños, planos y presupuesto muy a la ligera.

Cualquier panameño capitalino sabe que, en algunas épocas del año, cuando hay marea alta y oleaje, las olas pueden sobrepasar los tres metros sobre el malecón de la Avenida Balboa. Sin embargo, el relleno planificado, al parecer no contempla este “pequeño” detalle. Hace poco con una pequeña marejada el mar cubrió todas las áreas que se habían rellenado hasta ahora, y el equipo pesado que trabaja allí se salvó solo porque no estaba trabajando.

Dudo mucho de que la empresa constructora Odebrecht pueda cambiar el diseño original licitado a su conveniencia. En un contrato con el Estado de tantos millones, esto no debe ser así. Sin embargo, ya se habla de la eliminación de las pocas áreas verdes que existían en el diseño original, por reducción de costos.

Anteriormente se había advertido de que estas áreas de relleno poseen una alta influencia salina y aguas saladas a menos de tres metros de profundidad, por lo que no se pueden plantar árboles muy grandes o de especies que no sean tolerantes a la salinidad. Hablar de plantar árboles de cinco metros de altura en este sitio es tener un desconocimiento total del tema.

Respecto a las tierras del Club de Yates y Pesca, está claro que fue una especie de préstamo y que los documentos legales indican que no se debe dar ninguna clase de indemnización, más bien el Estado debe cobrar retroactivamente por el uso de fondo de mar rellenado que se hizo sin los permisos legales. Esto concierne al Hotel Miramar, que supuestamente también hizo rellenos similares.

Todos estos factores indican que el Estado debe exigir a la empresa Odebrecht una garantía de mantenimiento, al menos dos años, que asegure que el relleno no se vaya a hundir o inundar, y que las plantas utilizadas no se mueran a las pocas semanas.

El autor es ingeniero consultor agroforestal y ambiental