Pesticidas “causan” daños genéticos

Pesticidas “causan” daños genéticos

BBC Ciencia

La exposición a pesticidas podría estar causando daños genéticos en los agricultores, lo que incrementaría las tasas de incidencia del cáncer.

Agricultor indio

Los científicos temen que exista un vínculo entre los pesticidas y las altas tasas de cáncer.

Según una investigación de la Universidad de Patiala, en India, ésta podría ser la causa del aumento de las tasas de cáncer registradas entre los agricultores de la región.

Un portavoz de la industria de cultivos afirma sin embargo que el estudio no establece un vínculo causal entre el uso de pesticidas y el cáncer.

Según el corresponsal de la BBC en la región, David Loyn, durante mucho tiempo se ha temido una posible relación entre los pesticidas agrícolas y el cáncer.

El estudio siguió durante varios meses a un grupo de agricultores en el estado de Punjab.

Alteraciones

Los investigadores -que descartaron otros factores como la edad, el consumo de alcohol y el tabaquismo- encontraron que el ADN de los individuos estudiados mostraba alteraciones que los hacía susceptibles al cáncer.

El estudio concluye que la probable causa de estos cambios fundamentales en los genes de los agricultores es la fumigación con pesticidas.

Encontramos cambios importantes en el ADN y el riesgo de cáncer aumenta de manera importante cuando el daño en el ADN es muy alto
Satbir Kaur, Universidad de Patiala

“Encontramos cambios importantes en el ADN y el riesgo de cáncer aumenta de manera importante cuando el daño en el ADN es muy alto”, afirma el profesor Satbir Kaur, autor del estudio.

Sin embargo Salil Singhal, de la Federación de Cuidados de Cuiltivos de India, afirma que no es posible establecer que la causa del cáncer sean los pesticidas.

“No hay un solo pesticida que se use actualmente y que pueda causar cáncer”, afirma.

Y agrega que los agricultores llevan a cabo pocas fumigaciones cada temporada.

Sin embargo, el corresponsal de la BBC, David Loyn, afirma que encontró a agricultores que debían fumigar más frecuentemente debido a la cantidad de plagas.

“Un agricultor, que dijo había estado fumigando día y noche, tenía cáncer”, explica el corresponsal.

Según Loyn, las comunidades agrícolas en la región han tenido que enfrentar el fracaso de nuevas variedades de cultivos, a la vez que ha diminuido la producción de cosechas.

“Todos estos signos inquietantes de una amenaza potencial a la salud humana -afirma David Loyn- plantean muchas dudas sobre si agricultura intensiva como ésta es sostenible”.

Exigen castigo por daños al manglar de Juan Díaz

MANGLARES DE JUAN DÍAZ.

Ambientalistas exigen castigo

Las autoridades ambientales investigan qué sustancia química contaminó la zona costera.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Un grupo de ambientalistas exigió a las autoridades vinculadas a la protección del ambiente aplicar sanciones enérgicas a los responsables de la contaminación de un área de manglar en Juan Díaz.

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) investiga a la empresa Gases Industriales por el derrame de una sustancia química que supuestamente ha causado serios “daños al ecosistema” en esa zona.

Alida Spadafora, directora de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, consideró que las autoridades deben ser rigurosas en la aplicación de las normas ambientales.

Mir Rodríguez y Ariel Rodríguez, biólogos de profesión y ambientalistas, dijeron que lo sucedido en Juan Díaz es un reflejo de la debilidad que hay en cuanto a vigilancia ambiental, y exigieron la recuperación del ecosistema dañado por la sustancia química.

Proceso de una investigación

. 26 DE FEBRERO DE 2008: La Anam recibe una denuncia por daño ambiental.

. 3 DE MARZO: La Anam inspecciona el lugar y empieza una investigación administrativa.

. 21 DE ABRIL: Emite un informe que señala daños ambientales.

juan díaz. preocupación por los ecosistemas marino costeros.

Piden sanción por daños a manglares

ANCON exige que se detengan las actividades que afectan los ecosistemas marino costeros.

La Anam investiga a Gases Industriales por derrame de sustancia química en los manglares de Juan Díaz.

LA PRENSA/Carlos Lemos
irresponsabilidad. Un químico está destruyendo parte del ecosistema marino.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Varios ambientalistas mostraron su preocupación por los daños ocasionados a los manglares de Juan Díaz, y piden a las autoridades la aplicación rigurosa de las leyes. La directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), Alida Spadafora, dijo que este tipo de actividades no se puede permitir.

Lucía Lasso, de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, dijo que el problema es que los manglares son vistos como un lugar “cochino” que no se debe conservar.

Estas declaraciones surgen luego de que residuos químicos fueran vertidos en los manglares de Juan Díaz, y que la Dirección Regional de Panamá Centro de la Autoridad Nacional del Ambiente empezara una investigación contra la empresa Gases Industriales como la posible responsable del daño ecológico.

“Hay que parar este tipo de cosas”, dijo Spadafora, quien además pidió a las autoridades ambientales llegar “hasta las últimas consecuencias” para hacer que los culpables paguen por los daños ocasionados al ecosistema.

Lasso insistió en que es el momento de cambiar la percepción sobre los manglares.

Se oponen a termoeléctrica en Colón

DAÑO AL AMBIENTE.

Se oponen a termoeléctrica en Colón

Diómedes Sánchez S.
COLÓN, Colón

Integrantes de la comunidad de Cristóbal, en Colón, apoyados por moradores de los multifamiliares del Bambu Lane, ubicados en la entrada de la ciudad de Colón, cerraron el martes la entrada de la ciudad de por aproximadamente 40 minutos, lo que generó un pesado tranque vehicular.

Mohammed Domay, uno de los manifestantes, señaló que en esta protesta buscan dejar claro que se oponen “terminantemente” a la termoeléctrica que se pretende construir en la provincia de Colón, por considerar que la misma contaminará el ambiente de la zona.

“No queremos la termoeléctrica. Tenemos suficiente con el humo que proviene del vertedero de basura”, añadió el manifestante.

Explicó que esta manifestación se desarrolló de manera pacífica, por lo que también quiere dejar claro que no se quiere buscar enfrentamientos con las autoridades ni con la Policía.

Al lugar de la protesta se apersonaron agentes antidisturbios de la Policía Nacional, quienes se mantuvieron muy cerca de la protesta; sin embargo, no entraron en acción, porque los manifestantes, con sus pancartas en mano, procedieron a desalojar la vía hacia Colón.

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Estudiantes contra la termoeléctrica

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Por:   Enrique Watts Ríos

ewatts@cwpanama.net
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En una acción pacífica de rechazo a la Planta Termoeléctrica de Monte Esperanza, estudiantes de origen árabes protestaron en las escalinatas de la Gobernación de Colón para entregar al gobierno local un manifiesto donde expresan su preocupación por las intenciones de instalar una industria de generación de energía eléctrica utilizando la quema de carbón.
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Los estudiantes acompañados de sus padres y maestros caminaron desde la Escuela Bilingüe Árabe Panameña hasta el Residencial Espinar donde eran esperados por el gobernador Julio Kennion Salazar y un cuerpo de asesores.
“No a la termoeléctrica, Martín, las tierras no se venden”, los pequeños manifestantes advertían el peligro de esta industria para el país y exhortaban a la generación de energía amigable con el ambiente.

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La manifestación, la primera que se realiza hacia la gobernación, fue seguida de cerca por otros residentes y estudiantes de colegios aledaños, todos cubriéndose la nariz con un filtro, como muestra de cómo tendrían que permanecer si se instala la termoeléctrica.
Por otro lado, grupos organizados en contra de la Planta Termoeléctrica mantienen conversaciones con sectores estudiantiles, cívicos y universitarios para una movilización masiva hacia la Presidencia de la República donde también llevaran su voz de protesta.

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En tanto, residentes de Cativá se mostraron en contra de la planta que funciona en Bahía Las Minas y que utilizará carbón para generar corriente eléctrica.
Un grupo de residentes de San Pedro y Villa Guadalupe denunciaron que al igual que en la ciudad de Colón, en los sectores de las afueras, se presentaran los mismos problemas ambientales, ya que BLM reemplaza el uso de diesel por combustible fósil, algo parecido a la proyectada en Monte Esperanza.

Fuente: Hot Stero 93.3.

3 de abril de 2008

La inquietante huella humana en los mares del Mundo

La inquietante huella humana en los mares del Mundo

  Andrew C. Revkin
New York Times, 9 de marzo de 2008 (versión internacional en Español)

Los científicos están en proceso de crear el primer retrato mundial del impacto humano en los océanos, que revela una combinación de recursos agotados, ecosistemas degradados y mezclas biológicas perjudiciales por todo el planeta, al tiempo que especies se trasladan, por accidente y a propósito, por todo el mundo.

Un estudio que aparece en el número del 15 de febrero de la revista Science, es el primer esfuerzo por trazar un mapa de 17 clases de impactos humanos en los mares como la contaminación orgánica, que incluye desechos agrícolas y aguas residuales; daños causados por la pesca de arrastre en el fondo del mar; y pesca tradicional intensiva a lo largo de arrecifes de coral.

 

Science front page february 15, 2007

Aproximadamente el 40 por ciento de las áreas oceánicas está fuertemente afectado y sólo el 4 por ciento está incólume, de acuerdo al estudio. Algunos impactos humanos son conocidos, como el daño a arrecifes de coral y manglares a través de acciones directas, como la construcción, y más sutiles, como la pérdida de ciertos peces que dan forma a los ecosistemas.

Contaminación de los oceanos por barcos

Otros fueron una sorpresa, dijo Benjamín S. Halpern, autor principal del estudio y científico en el Centro Nacional para el Análisis y Síntesis Ecológico, en Santa Bárbara, California. Dijo que las plataformas y taludes continentales demostraron ser las áreas más intensamente afectadas, en particular a lo largo de costas con mayor densidad poblacional.

La huella humana más generalizada es un lento descenso en el pH de las aguas superficiales de todo el mundo, a medida que una porción de los miles de millones de toneladas de dióxido de carbono añadidos a la atmósfera por la quema de combustible y bosques cada año es absorbida en el agua, donde forma ácido carbónico.

Ese cambio progresivo en la química oceánica podría trastornar con el tiempo al plancton que forma conchas, así como a especies que construyen arrecifes, particularmente donde otros impactos, entre ellos las temperaturas en aumento por el calentamiento global provocado por los humanos, crean estrés simultáneo, dicen muchos biólogos marinos.

El análisis brinda una línea de referencia necesaria para estudiar más cambios, dijo Halpern. Muchos biólogos marinos entrevistados afirmaron que desde hace muchos años debería de haberse realizado un análisis así. Las preocupaciones conservacionistas de la gente se han centrado principalmente en tierra firme, aún cuando los mares cubren dos terceras partes del planeta y son una fuente vital de alimentos y placer.

Un esfuerzo por separado de mapeo se centró en especies invasoras y halló que el 84 por ciento de las aguas costeras estaban afectadas, y que las aguas árticas son las siguientes en ser afectadas, al mismo tiempo que aumenta el transporte marítimo en dichas zonas, en un mundo más cálido.

Más de la mitad de las especies invasoras que se afianzan tienen efectos perjudiciales, dijo Jennifer Molnar, científica conservacionista en la organización Na-ture Conservancy, quien encabezó ese estudio.

El agua de lastre y los organismos que se adhieren a los cascos y anclas de los barcos han sido fuente de muchas costosas invasiones marinas.

Incluso cuando se intensifican los esfuerzos por medir los efectos humanos, otros científicos simplemente intentan hacer un sondeo de especies marinas grandes y pequeñas, tarea enorme en vista de lo poco que se sabe sobre los océanos.

El eje para este trabajo es el Censo de Vida Marina, proyecto de diez años de duración iniciado bajo los auspicios de la fundación Alfred P. Sloan, que está previsto produzca en 2010 un primer reporte sobre las especies marinas.

El proyecto ha descubierto más de 5300 especies desde 2003, dijo Michael Feldman, del Consortium of Ocean Leadership, grupo en Washington que dirige el proyecto internacional. “Sólo hemos podido describir formalmente unos cuantos centenares hasta el momento. Aún están en proceso de descubrir cosas a un ritmo al cual ni siquiera sabemos cómo manejar”.

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Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá.

Producción de piña en Panamá: aspectos ambientales

La producción de piña en Panamá:

Aspectos ambientales

(Extracto – Trabajo Final de Carrera 2007)

Luis Eduardo San Joaquín Polo
Universidad Politécnica de Valencia
Escuela Politécnica Superior de Gandía y
Universidad de Panamá
Centro de Estudios de Recursos Bióticos

Marco histórico

Hace más de 50 años, en Panamá se veía a la piña como un componente más de la dieta, siendo sembrada en pequeñas áreas de donde se obtenía la fruta para abastecimiento personal y los excedentes eran canjeados por otros productos. Con el transcurso de los años, se incrementó la producción hasta que en 1969 se sembraron áreas de tamaños significativos.

En el año agrícola 1990 – 1991 existían en Panamá 31,704 explotaciones de piña, concentrándose más de las dos terceras partes en las provincias de Veraguas, Chiriquí y Panamá. La mayoría de estas explotaciones (98%) eran cultivos dispersos, siendo en las provincias de Veraguas, Chiriquí y Panamá donde se encontraban más de las dos terceras partes. Solamente 2% de las explotaciones de piña tenían cultivo organizado, encontrándose más de la mitad en las provincias de Panamá y Chiriquí.

La superficie cultivada con piña de forma organizada, en todo el país, fue de 781.55 ha, siendo la provincia de Panamá la que tuvo la mayor área sembrada (72%). El tamaño promedio de las explotaciones organizadas en la República era de 1.59 ha, las provincias de Los Santos y Panamá, tuvieron los tamaños promedios mayores (4.91 y 4.07 ha, respectivamente).

En general, la producción nacional de piña fue creciendo de 3,900 toneladas en 1960 a 15,300 toneladas en 1988, para un incremento de 393%. En el año agrícola 1990 – 1991, en la República de Panamá se cosecharon 2.799.163 unidades, siendo el aporte de la provincia de Panamá de 1.975.876 unidades (71%).

De acuerdo a los datos obtenidos, la actividad piñera organizada en la República de Panamá, se ubica en la provincia de Panamá. De las explotaciones de piña existentes en esta provincia en 1990 – 1991, en Panamá Este se ubicaron la mayor cantidad (3.016). Sin embargo, el 97% de las plantas de piña sembradas en la provincia se ubicaron en Panamá Oeste, lo que indica además, que el tamaño promedio de las explotaciones de Panamá Oeste era mayor.

De los distritos de Panamá Oeste, La Chorrera, Capira y Arraiján tuvieron el 91% de las explotaciones, siendo el primero (Chorrera), el que abarcó el 91% de las plantas de Panamá Oeste o el 60% del país. El 96% de las plantas de piña en edad productiva de la provincia de Panamá, se encontraron en Panamá Oeste, ubicándose el 85% en el distrito de La Chorrera.

De la cantidad de piña cosechada en la provincia de Panamá en el año agrícola 1990 – 1991, el 95% fue de Panamá Oeste, siendo el distrito de La Chorrera el que aportó el 81%.

La superficie sembrada en el año agrícola 1993 – 1994 en Panamá Oeste fue de 349.88 ha, encontrándose el 98% en La Chorrera.

En 1993, se sembraron en Panamá Oeste 5.552.8248 plantas de piña. Para 1994, la cantidad de plantas de piña sembradas en Panamá Oeste, aumentó en casi dos millones (50 hectáreas más).

Según el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), en 1994 habían en La Chorrera 81 productores de piña con una superficie sembrada de 344.2 ha. Para el año 2003, 84 productores sembraron 435.75 ha, lo que implica un incremento de 26.6% del área sembrada en casi 10 años.

La actividad piñera en el área de estudio

Introducción

El cultivo de piña es la principal actividad agrícola del distrito de La Chorrera. En este distrito se encuentra la más importante zona de producción de esta fruta de la República de Panamá.

Durante mucho tiempo la variedad más utilizada era Cayena Lisa Tipo Hawai, pero en los últimos años, la variedad Cayena Lisa MD-2, se fue expandiendo, siendo actualmente la que ocupa mayor extensión en el área. Esto se debió a la apertura del mercado internacional, y a su preferencia por esta variedad, lo que trajo como consecuencia el desarrollo e introducción de nuevas tecnologías dirigidas a mejorar los rendimientos y la calidad en la fruta.

De las dos variedades, la MD-2 es la más exigente en cuanto a preparación de suelos, riego y abonamiento.

En el área hay establecidas, aproximadamente, 1200 Ha de piña MD2. La producción de fruta es destinada al mercado de exportación, siendo Estados Unidos y Europa los principales mercados de la fruta.

Los pagos por la venta de la fruta que los productores reciben fluctúan durante el año y son más altos en los mercados europeos. Sin embargo, las exigencias en cuanto a calidad de la fruta y estándares de producción, también son más altos.

En el caso de la producción de piña, el Protocolo Eurepgap, ha pasado a ser una exigencia de entrada a ciertos mercados de Europa y de otros países. Aquellos productores que han sido certificados bajo el Protocolo, han tenido la oportunidad de consolidar relaciones comerciales más estables con el mercado.

Otra certificación que está siendo implementada en el área es la Certificación Rain Forest, más exigente en los aspectos medio-ambientales y en la inocuidad del producto final para la salud humana.

La producción de piña de la variedad MD2 que cumple con los requisitos es destinada al mercado de exportación y la piña de rechazo es comercializada en el mercado nacional, es utilizada para alimentar animales ó desechada. Esta dinámica de producción de piña, ha traído como consecuencia cambios en el paquete tecnológico utilizado, específicamente en el uso de pesticidas.

De las empresas piñeras instaladas en el área, las que tienen el certificado Euregap son las siguientes: Golden West S.A, Panamá Pineapple Company, Verba Odrec S.A., Faspa S.A y Grupo El Establo. Esto les ha permitido estabilidad en la comercialización de la fruta, especialmente con la comercializadora FYFFES.

Ninguna de las fincas de este estudio se encuentran actualmente certificadas por Euregap, no obstante todas ellas están siendo dirigidas por el Ingeniero Edwin Castillo (asesor interno de Eurepgap), hacia la obtención de dicha certificación, mediante la implantación de aquellas prácticas que exige el Protocolo.

Sin embargo existen en el área todavía muchos productores no certificados que están confrontando restricciones de mercado por no contar con dicha certificación.

Algunos problemas ambientales

El cultivo de piña, al igual que el resto de actividades agrícolas, causa una serie de perturbaciones sobre los distintos recursos naturales de los que se sustenta. Si bien, éstas pueden reducirse considerablemente mediante la implementación de prácticas agrícolas que, sin afectar a la productividad de los cultivos, conserven la calidad del medio natural sobre el que se asientan.

Pero a pesar de que la piña puede producirse bajo condiciones moderadamente amigables con el ambiente, la forma en que se manejan las fincas de piña en el área de estudio, causa una serie de perturbaciones de diversa consideración, tanto sobre la calidad del medio natural como sobre la salud de las personas.

Entre las causas principales de dicha degradación ambiental encontramos las siguientes:

1. Muchos sembradíos de piña se encuentran sobre áreas con pendientes muy pronunciadas, sobre las que además, en algunas de ellas, se practica un laboreo excesivo. Esto trae como resultado una rápida pérdida de sustrato.

2. En muchas zonas se practica la siembra a favor de la pendiente, lo que favorece la erosión por escorrentía y la formación de cárcavas.

3. Los sistemas de riego utilizados provocan una severa y rápida erosión. Esto se debe a que no se determina el tiempo que debe durar el riego diario, por lo que, al saturarse el suelo, se dan escorrentías que propician la erosión en surcos.

4. El sistema de drenaje, en la mayoría de las fincas, no se ha diseñado de la forma más eficiente para reducir la erosión. Tampoco se ha observado la implantación de otras técnicas o medidas para reducir la erosión. Únicamente el uso de vegetación protectora (vetiver) en algunas de ellas y la practica de la “Cero labranza” en una de las fincas.

5. La utilización de productos químicos para el control de malezas a dosis y frecuencias inadecuadas es común en el área piñera. El uso indiscriminado de algunos herbicidas no selectivos de larga actividad residual favorece la erosión de los suelos al dejarlos descubiertos por un tiempo prolongado. (Por ejemplo, se usa Paraquat y Glifosato)

En épocas de fuertes lluvias los impactos derivados de la erosión pueden ser críticos, ya que el superficial sistema radicular de la piña (15 a 30 cm. de profundidad), otorga al suelo una limitada cobertura vegetal.

Como la piña es un producto que se produce a lo largo de todo el año, las áreas de cultivo se escalonan de manera tal que, todos las semanas se cosecha, se preparan terrenos y se siembra Esto hace que el suelo sea especialmente vulnerable durante el proceso de preparación de terrenos, ya que si el mismo se lleva a cabo en época lluviosa, causa la pérdida de enormes cantidades de suelo por erosión.

Los suelos donde se siembra piña bajo condiciones de alta precipitación, pueden llegar a perder su potencial de producción en poco menos de una veintena de años. Si además el área tiene algún nivel de pendiente, el problema se agrava, llegándose a una pérdida completa del suelo en todavía menos tiempo.

También hay que destacar que muchas de las fincas piñeras se encuentran sobre suelos con una baja capacidad agrológica, que presentan limitaciones desde severas hasta muy severas para cultivos, siendo su uso recomendado para bosques o pastos.

En los mapas que se presentan a continuación se evidencia que más de la mitad de los suelos del área son utilizados en actividades agropecuarias, siendo muchas de estas áreas no aptas para el desarrollo de las mismas, lo que nos lleva a la conclusión de que estos suelos están deteriorándose y/o en proceso de deterioro.

Otro aspecto a tener en cuenta es la propia contaminación del suelo por el uso indiscriminado de pesticidas que se practica en algunas de las fincas del área.

Las principales alteraciones que se presentan en el recurso suelo son: reducción de la fertilidad y disminución de los organismos benéficos.

Un importante porcentaje de los pesticidas utilizados se asienta en los suelos, impidiendo que éstos lleven a cabo su proceso natural de fertilización. Como consecuencia de ello, los suelos pierden capacidad productiva, los productos son de menor calidad nutritiva y, en algunos casos, los niveles de contaminación son peligrosos para la salud de quienes los van a consumir.

Adicionalmente, el uso generalizado de pesticidas elimina los sistemas bioquímicos naturales, es decir, especies útiles que mantienen normalmente bajo control la proliferación de plagas potenciales.

Como punto positivo hay que destacar la iniciativa de algunos productores de reducir la degradación y erosión de los suelos de sus fincas, mostrando una verdadera concienciación sobre la problemática de la pérdida de suelo en la región y sus impactos ambientales asociados. Como ejemplo de ellos en cultivos localizados en La Chorrera, Panamá, se observan aspectos tales como:

1. Existen algunos tramos de las quebradas situadas en los bordes de las fincas que carecen de vegetación protectora.

2. Existen áreas de cultivo próximas a las quebradas donde no se respetan las distancias legales (10 m).

3. Se ha encontrado en una de las fincas evidencias de vertidos de sustancias tóxicas en las quebradas.

4. No existe un plan de manejo del agua de riego orientado a optimizar su uso y minimizar las pérdidas. Tampoco se utiliza el sistema de riego más eficiente para asegurar una mejor utilización y conservación de los recursos hídricos.

5. Como resultado de la aplicación de agroquímicos (en muchos casos excesiva), se produce un lixiviado de compuestos químicos que puede afectar a la calidad y disponibilidad del agua.

6. Los suelos erosionados son transportados por la escorrentía de la lluvia hasta las corrientes de agua, aumentando el volumen de sólidos suspendidos y disueltos, lo cual causa la sedimentación del lecho de ríos, y la degradación de la calidad del recurso hídrico.

Con respecto a la ausencia de vegetación en las orillas, esto es debido a la práctica común observada en las fincas visitadas de eliminar la vegetación ribereña en algunas zonas concretas, posiblemente para facilitar las operaciones de llenado del tanque del camión que se utiliza para proveer de agua a la fumigadora, a los tanques de fertilizante, etc. Esto trae consigo diversos impactos:

  • Por un lado, esta eliminación de la vegetación provoca un estado de vulnerabilidad del recurso hídrico frente a la contaminación por sedimentos y agroquímicos provenientes de las aguas de escorrentía que, en caso de existir vegetación, ésta actuaría de filtro y barrera protectora, fijando en su base estos compuestos e impidiendo que alcancen y contaminen el recurso hídrico.
  • Por otra parte, esta ausencia de vegetación en las riberas de las quebradas hace que en pequeñas corrientes pueda originar un incremento en la temperatura del agua, dando lugar a la llamada contaminación térmica.

Un aumento en la temperatura conduce a reducir la solubilidad del oxígeno, lo cual puede incidir negativamente en la actividad biológica dentro del agua, así como en la capacidad autodepurativa del río (Brooks et al. 1991).

El incumplimiento de las distancias mínimas entre el cultivo y el recurso hídrico también muestra la vulnerabilidad a la contaminación de las aguas, especialmente en aquellas áreas con pendientes pronunciadas, ya que los contaminantes presentes en las aguas de escorrentía pueden alcanzar con mayor facilidad al recurso.

El aporte excesivo de fertilizantes puede producir su lixiviado hasta las masas de agua, produciendo una alteración de la calidad del recurso. Uno de los efectos más visibles es la eutrofización de las aguas, que origina un crecimiento excesivo de algas que, al morirse, producen una enorme cantidad de materia orgánica que es rápidamente degradada por los microorganismos acuáticos. En este proceso de degradación se consumen grandes cantidades de oxígeno, lo que disminuye la cantidad de oxígeno disuelto disponible para el resto de organismos acuáticos, produciéndose la desaparición de muchas especies y por lo tanto alterando el ecosistema en su conjunto.

En el documento “La Cuenca del Canal: deforestación, urbanización y contaminación, 1999”, se señala la existencia de un crecimiento de nitrógeno y fosfato en las aguas superficiales que aceleran la eutrofización de las aguas, especialmente en el río Caño Quebrado.

Por otro lado, en los resultados presentados por el Dr. Jaime Espinoza y otros colaboradores en una investigación sobre la producción de piña y su relación con la calidad del agua en la cuenca del Lago Gatún, se tiene que:

1. Se detectan residuos de plaguicidas (atrazina) en el agua de la cuenca alta, mediante las técnicas EISA y HPCL, en niveles de 0.1ug/l a 1ug/l.

2. Un efecto acumulativo por afluencia y la pluviosidad se manifiesta en los sectores con mayor empleo de estos herbicidas.

3. Se presenta una relación entre las actividades de producción de piña y los residuos de estos herbicidas en el agua.

4. Las concentraciones de los residuos de triazinas son inferiores a las tolerancias según las directrices y normas para agua cruda.

5. La presencia de residuos de atrazina en el agua de la cuenca alta del Lago Gatún se relaciona también con la sedimentación.

6. Los niveles de otros plaguicidas contaminantes no son conocidos.

En cuanto a la pérdida de suelo por erosión, ésta es la causante de la llamada contaminación por sólidos en suspensión, que puede llegar a afectar gravemente a los cuerpos de agua adyacentes a los cultivos, mediante el continuo aporte de sedimentos.

Este aporte de sedimentos puede representar una fuente de contaminación desde el punto de vista físico, cuyos resultados son el aumento de la turbidez de las aguas (reducción en la penetración de la luz solar, vital para muchos de los organismos) y la sedimentación (reducción en la capacidad de almacenaje de los embalses, pérdidas de las áreas de desove para ciertas especies ictícolas, etc.).

En las sub-cuencas de los Hules-Tinajones y Caño Quebrado, todas las comunidades se abastecen de agua por medio de acueductos rurales, ya sea que captan aguas superficiales o que se abastecen de aguas subterráneas. Es importante mencionar, que aunque en los últimos estudios realizados sobre el área no se han encontrado niveles por encima de los permitidos, esta situación y el crecimiento de la actividad piñera y del resto de actividades existentes en el área que utilizan insumos agroquímicos, representa una seria amenaza para la salud humana, ya que los residuos de plaguicidas pueden desplazarse a través de los cuerpos de agua a grandes distancias, constituyendo un riesgo de contaminación de las aguas potables para abastecimiento y para el riego.

También los peces y otras especies acuáticas pueden acumular plaguicidas que los hacen no aptos para el consumo humano.

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Edición digital para dominio público y educación ambiental: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, FCNET, Universidad de Panamá.