El Río Chico de Coclé sigue degradándose

CALESA ALEGA QUE TIENE PERMISO DE LA ANAM

El grave peligro al que se enfrenta el río Chico

De la fuente hídrica se benefician empresas privadas, productores y más de 48 mil personas residentes en Natá, Capellanía y Pocrí.

TALA. La Anam confirmó el derribo de 679 árboles en el sector de El Uveral. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Zabdy Barría

ZABDY BARRíA
NATÁ, COCLÉ.

nacionales@prensa.com

“Era muy bonito y de agua transparente, hasta daban ganas de beberla”, es como recuerda Francisca Gutiérrez al caudaloso río Chico, cuando ella tenía tan solo 19 años de edad.

Ella ha visto con el paso de los años, el deterioro de la fuente de agua que no solo abastece a los que viven en Natá, sino también a los que residen en el distrito de Aguadulce.

Juan de Dios Berrocal Ramos es el esposo de Francisca, recordó que en las orillas del río existían muchos árboles, y sus alrededores eran el hábitat de muchas especies de animales, como la iguana, el venado y el conejo.

El DETERIORO

El río Chico de la actualidad no es ni la sombra de lo que era hace 50 años, ya que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo su cobertura vegetal, debido a la deforestación.

Esta situación ha provocado el proceso acelerado de sedimentación, como lo dio a conocer el departamento de Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) de Coclé, en 2003.

Juan Jaén, del departamento de Gestión Integrada de Cuenca, de la misma entidad, dijo que el actual desvío del río hacia el mar se debe al deterioro de la cuenca, lo que trae como consecuencia que aumente su caudal durante el invierno y baje sus niveles en verano.

“Más que bajar su nivel, el río ha tenido fluctuaciones estacionarias y anuales asociadas a fenómenos globales, pero definitivamente hay que tomar en cuenta que la acción del hombre ha tenido un gran impacto”, sostuvo.

BENEFICIO

Además de los productores que utilizan el agua del río Chico, también empresas como la Compañía Azucarera La Estrella, S.A. (Calesa) y la Nestlé la usan.

El suministro de agua potable es a través de la toma de agua y la planta potabilizadora del Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (Idaan).

Alrededor de 48 mil personas se benefician de ese sistema, según el director regional del Idaan, Félix Berrocal.

“La cantidad de agua que se saca de ese río es grande. Trabajamos con bombas que a mayor impulso, mayor cantidad de agua”, indicó.

Dijo que debido a la disminución del caudal del río, se han visto obligados a construir mini represas temporales. Con ello evitan que el sistema de bombeo de la toma se afecte por el sedimento del río, y que llegue el vital líquido a las áreas altas de la comunidad.

Para Berrocal, una de las soluciones al problema es dragar el río, además de construir una represa que beneficie a la comunidad durante el verano, que en el invierno se pueda abrir.

El funcionario consideró que las instituciones que tienen que ver con el medio ambiente regulen y normen la captación agua.

Por su parte, Sixto Rodríguez, ambientalista miembro de la Organización para el Desarrollo Sostenible y la Conservación del Ambiente (Odesca) es de la opinión de que el problema de la fuente de agua se soluciona con la reforestación.

Señaló que antes que llevar a cabo este proyecto es importante educar a la población sobre el problema que existe y cómo pueden ser parte de la solución.

LA ANAM

Gary Ábrego, administrador de la Anam de Coclé, confirmó que Calesa taló un total de 679 árboles, pero aclaró que 471 son árboles que crecen en las cercas y que 208 eran árboles grandes, pero ninguno centenario.

“Anam, como tal, tiene sus normas y ellos simplemente sacan sus permisos y los pagan”, expresó.

Sostuvo que como entidad recomendó a Calesa reforestar el área, principalmente las cercanas a las quebradas y los ríos.

“El permiso que están sacando para la tala, es porque la zona es agrícola y ellos la están volviendo a usar y los árboles van creciendo a través del tiempo”, sostuvo.

En cuanto al uso de bombas de succión, dijo que la compañía tiene permiso hasta cierta cantidad, la que no precisó. Sin embargo, se descubrió que tres estaban funcionando y no contaban con la autorización de la institución.

CONSEJO MUNICIPAL DE NATÁ EMPLAZA A LA ANAM

El Comité Cívico de Natá denunció ante la Defensoría del Pueblo de Coclé, a la Compañía Azucarera La Estrella, S.A. (Calesa) por realizar actividades que afectan al río Chico de Natá.

Julio Añino, miembro de la agrupación, se quejó de la tala indiscriminada de árboles para ampliar las áreas de cultivo de caña, en el sector de El Uveral.

El comité también se quejó de la escasez de agua que existe en la comunidad y alegan que se debe a que la empresa hace uso de bombas de succión.

Por su parte, Omar De León, vicepresidente de servicios corporativo de Calesa, indicó que si han efectuado la tala de árboles ha sido con la autorización de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

Abad Barrios, representante del corregimiento de Natá cabecera, aclaró que ni él ni alcalde del distrito dan el permiso para concesiones de agua y mucho menos para la tala de árboles, y que eso le corresponde a la Anam.

El Consejo Municipal de Natá citó en dos ocasiones al director de la Anam de Coclé para que explicara la situación que se registra en las cercanías de río Chico, lo que aún no ha hecho.

“Anam debe venir a rendir cuentas a la comunidad de Natá, ya que se ha incrementado la producción de caña. No estamos en contra de nadie, solo pedimos que las cosas se hagan bien”, expresó.

Anuncios

Destrucción gráfica del Parque Nacional Soberanía (sector este) desde Chilibre hasta Colón

Brasil intenta detener la deforestación en la Amazonía

Brasil: medidas contra la deforestación

Redacción BBC Mundo


Luiz Inácio Lula da Silva

El año pasado el presidente elogió los logros contra la deforestación.

El gobierno de Brasil decidió aplicar medidas de emergencia para combatir el incremento sin precedente de la tasa de deforestación de la Amazonía.

Las acciones anunciadas a la salida de un gabinete ministerial presidido por el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, incluyen el envío de un mayor número de policías federales y de agentes ambientales para impedir que los agricultores y los ganaderos continúen practicando la tala ilegal en la selva.

El ministro de Justicia de Brasil, Tarso Genro, señaló que el número de policías desplegados en el área aumentará en 25% y también se impondrán sanciones económicas a las empresas o individuos que traten de producir en terrenos deforestados.

La decisión se produce un día después de que Brasil anunciara que la tasa de deforestación había aumentado rápidamente en los últimos cinco meses de 2007, cuando se perdieron 3.235 kilómetros cuadrados de selva.

Celebraciones pasadas

El preocupante incremento fue atribuido a una mayor demanda de maíz, soya y carne vacuna.

Deforestación en Brasil

Grupos ambientalistas advirtieron sobre la situación en la Amazonía

Según el corresponsal de la BBC en Brasil, Gary Duffy, durante los últimos tres años Brasil había celebrado la reducción en cerca de 60% de la deforestación de la Amazonía, así que el aumento registrado en los últimos meses es sin lugar a dudas un revés.

En los últimos cinco meses de 2007, al menos 3.200 kilómetros cuadrados de terreno fueron deforestados, cifra que según el gobierno, es cuatro veces superior a la de 2004.

Esta estimación tiene como referencia inicial un sistema que provee imágenes satelitales. Se teme que la cifra final sea mayor, indicó Duffy.

La tasa mensual de deforestación pasó de 243 kilómetros cuadrados en agosto de 2007 a 948 en diciembre.

El estado de Mato Grosso fue el más afectado. Allí se registró más de la mitad del total del área deforestada, unos 1.786 kilómetros cuadrados.

Duffy agregó que mientras el presidente Lula ha elogiado en repetidas oportunidades la caída en la tasa de deforestación en la Amazonía durante los últimos tres años, grupos ambientalistas habían advertido que las condiciones del mercado estaban detrás de tal disminución.

Los ambientalistas habían señalado que existía la posibilidad de que esa tendencia pudiera revertirse.

Ahora parece que los temores estaban justificados y no cabe duda que este año las autoridades enfrentan un gran desafío para hacer frente a la deforestación de la Amazonía.

Tala ilegal en Chiriquí

Detectan 11 casos de tala ilegal de árboles en Chiriquí
Las áreas más críticas, según Anam, son el oriente chiricano, la frontera de Paso Canoa y Bugaba.

Sandra A. Rivera
DAVID, Chiriquí

En los últimos dos meses la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) ha detectado 11 casos de tala ilegal en Chiriquí, siendo las áreas más vulnerables las del oriente chiricano, Bugaba y la frontera de Panamá con Costa Rica.

El director regional de la Anam, Gilberto Samaniego, indicó que en los últimos dos meses se han detectado 11 casos ilegales de tala de madera en donde las personas a las que se les decomisó la madera, están en diferentes etapas de procesos administrativos.

En este momento se tienen 2 mil pies de madera retenida.

Las áreas más críticas se encuentran en el oriente chiricano, en la frontera de Paso Canoa y en Bugaba.

Samaniego señaló que sobre el caso de Paso Canoa, se tiene conocimiento que existe mucha fuga de madera por la frontera, en donde hay 22 puestos que permiten el acceso y comunicación con el lado costarricense, por lo que en los últimos meses se han montado varios operativos para su detección.

Enfatizó que de ahora en adelante se estarán solicitando los títulos de propiedad vigentes, tanto de Registro Público como de Derecho Posesorio.

Por su parte, el ambientalista Ezequiel Miranda manifestó que ya tienen conocimiento sobre la manera irresponsable como se está dando la tala de árboles, específicamente en el área de Volcancito, lugar donde existen ocho tomas de agua rurales, entre ellas la del acueducto rural de la comunidad de Palmira,que podría verse seriamente afectada.

Perspectiva del sector forestal de Panamá al año 2020

A continuación agregamos los hipervínculos del índice de una valiosa investigación sobre las tendencias y perspectivas del sector forestal de Panamá hacia el año 2020.  Este trabajo fue producido por la FAO de la ONU.

Estudio de tendencias y perspectivas
del sector forestal
en América Latina al año 2020

Informe Nacional
Panamá

Elaborado por: Sergio Castillo

Índice

Prólogo

Agradecimientos

Sumario Ejecutivo

1 Introducción

2 Tendencia y situación actual del entorno macro

3 Tendencia en los últimos años y situación actual del sector forestal en el país

4 Fuerzas impulsoras que afectan al sector forestal

5 Escenarios alternativos del Desarrollo del Sector Forestal

6 Escenario “Si la Situación Continúa”: Situación del sector forestal al 2020

7 Prioridades y estrategias para el desarrollo sostenible del sector forestal

8 BIBLIOGRAFIA

Análisis forestal de Panamá a finales del siglo XX

Análisis forestal de Panamá en la década de 1990-2000

La superficie total del territorio de la República de Panamá es de 7,551,690 hectáreas, de las cuales en 1992 existían 3,358,304 con cobertura boscosa, que representaba el 44.4% de la superficie total del país. Sin embargo, si tomamos en cuenta la tasa de deforestación para el periodo 1986-1992, se estima que en 1998 la cobertura boscosa es de 3,052,304 hectáreas y para el año 2010 se ha proyectado una cifra de 2,440,304 hectáreas.

Las características físicas y biológicas de los bosques de panamá pueden extenderse mejor siguiendo el sistema de clasificación de Zonas de Vida de Holdridge (Holdridge 1947,1967, 1978).

COBERTURA BOSCOSA POR PROVINCIA — AÑO 1992-1998

Provincia Superficie por provincia (ha) Superficie boscosa,

1992 (ha)

Superficie boscosa 1992 (%) % boscoso de la superficie por provincia,

1992

Superficie boscosa,

1988 (ha) (*)

% boscoso de la superficie por provincia (*)
Bocas del Toro 874,540 593,550 17.67 67.86 539,342 61.67
Coclé 492,730 47,080 1.40 9.55 42,732 8.67
Colón 489,010 233,541 6.96 47.75 212,440 43.44
Chiriquí 865,320 117,872 3.51 13.62 107,136 12.38
Darién 1,667,100 1,258,830 37.48 75.51 1,144,004 68.62
Herrera 234,070 10,049 0.30 4.29 9,158 3.91
Los Santos 380,550 29,613 0.88 7.78 26,860 7.06
Panamá 1,188,740 538,812 16.05 45.32 489,895 41.21
Veraguas 1,123,930 298,033 8.87 26.51 270,739 24.09
Kuna Yala 235,700 230,924 6.88 297.97 209,998 90.00
Total del país 7,551,690 3,358,304 100 44.47 3,052,304 40.040

De acuerdo a la ley 1, del 3 de Febrero de 1994 (Ley forestal), existen en el país tres categorías de bosques que se clasifican según sus diversas funciones y especiales. Los de producción, protección y especiales. Los de producción son aquellos en los que resulta posible aprovechar en forma intensiva y racional con rendimiento sostenido, productos forestales de valor económico. Los bosques de protección cumplen funciones reguladoras y protectoras de procesos ecológicos esenciales, en tanto que los especiales son aquellos dedicados a preservar áreas de orden científico, educativo, histórico, turístico, recreativo, y otros sitios de interés social y utilidad publica. A la fecha no existe un estudio nacional que identifique los bosques especiales. De la superficie con cobertura boscosa actual estimada del país (3,052,304 hectáreas) aproximadamente 946,795 hectáreas corresponden a superficies boscosas que no han sido evaluadas para determinar su vocación ecológica y poder clasificarlas dentro de las categorías que establece la ley. Adicional en 1997 y según el “plan de ordenación y conservación de los manglares de Panamá” existían aproximadamente 170,827 hectáreas de manglares.

DIVISIÓN ECOLÓGICA DE PANAMÁ DE ACUERDO A LA CLASIFICACIÓN DE J. A. TOSI (ZONAS DE VIDA DE HOLDRIDGE)

Tres zonas en la faja tropical basal que incluye el bosque seco tropical, bosque húmedo tropical y el bosque muy húmedo tropical.

Cuadro zonas de vida pertenecientes a la faja premontano tropical, donde se encuentra el bosque seco premontano, húmedo premontano, muy húmedo premontano y premontano pluvial. Tres zonas que pertenezcan a la faja montano bajo tropical abarcando el bosque húmedo montano bajo, bosque húmedo, muy húmedo montano bajo y bosque pluvial montano bajo y dos zonas de vida dentro de la faja montano tropical, el bosque muy húmedo montano y el bosque pluvial montano.

AREAS PROTEGIDAS

El sistema Nacional de Áreas protegidas abarca una superficie aproximada de 1,902,379 hectáreas y en su mayoría se clasifican en la categorías de parques nacionales (71.4% de la superficie total de áreas protegidas) de la superficie total del sistema Nacional de Áreas protegidas aproximadamente 1,548, 682 hectáreas (SIG, ANAM, 1997), mantienen aún su cobertura boscosa y el área restante se compone de cuerpos de agua, áreas marinas, costeras y áreas deforestadas.

SUPERFICIE DE AREAS PROTEGIDAS POR CATEGORÍAS DE MANEJO AÑO 1998

Categoría de manejo Superficie (ha) Porcentaje
Parques nacionales 1,359,647 71.4
Reservas forestales 89,319 4.7
Refugios de vida silvestre 42,354 2.2
Bosques protectores 125,000 6.6
Humedades 119,525 6.3
Monumentos naturales 5,404 0.3
Áreas Naturales 265 0.01
Áreas recreativas 348 0.02
Zonas de protección hídrica 27,242 1.4
Áreas silvestres 100,000 5.3
Corredor Biológico 31,275 1.6
Área de uso múltiple 2,000 0.1
Total 1,902,379 100

El Valor de nuestros bosques

Según el Diccionario General de la Lengua Española Vox, el término deforestación se puede definir como: la acción de deforestar o el efecto de deforestar.

Se entiende por deforestación a la destrucción a gran escala del bosque por la acción humana. Avanza a un ritmo de unos 17 millones de hectáreas al año (superficie que supera a la de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte juntas).

En los últimos años se ha originado cierto interés entre los medios internacionales de comunicación por la destrucción de los bosques tropicales. Cuando hablamos de bosques tropicales nos referimos a aquellos que se encuentran entre 22 grados norte del ecuador y 22 grados sur, donde la variación de temperatura entre día y noche es mayor que la variación a través de los meses del año. Un 66% de los bosques tropicales se pueden describir como bosques lluviosos. Los bosques tropicales constituyen sólo el 7% del área total del planeta pero albergan más del cincuenta por ciento de las especies de plantas y animales terrestres. Más del 50% de los bosques tropicales existentes se encuentran en la América tropical.

Los bosques de Panamá forman parte de este tipo de bosques. Nuestros bosques tropicales purifican el aire filtrando contaminantes de dióxido de carbono, mientras producen el oxígeno que necesitamos para vivir. El suelo de estos bosques es muy pobre debido a las actividades agrícolas inadecuadas en los cuales son utilizados. Además, cuando este tipo de suelo pierde su cubierta de árboles, desaparece muy rápido con el proceso natural de erosión.

La necesidad de tierras de cultivo para la agricultura de subsistencia, la necesidad de materias primas, de leña y de potreros para la ganadería extensiva, son algunas de las causas principales de la deforestación. Estos factores incurren con mayor o menor importancia en las diferentes regiones tropicales del mundo en Centro y Sur América, África y Asia. Pero cualesquiera que sean las raíces, se puede establecer un dictamen similar: la pérdida de los bosques tropicales afectará la calidad de vida en los países tropicales y en otras regiones del mundo ya que los bosques existentes aportan una serie de beneficios que colaboran al bienestar humano.

A nivel mundial los bosques se ven amenazados por practicas y usos pernicos que resultan de la creciente presión de la actividad humana. Panamá igual que los mucho países en vías de desarrollo, poseía grandes masas de bascosidad, que a través de los años se han ido reduciendo con gran rapidez.

Primer inventario nacional forestal data de 1947 (garver R.D), en el cual se estimó una superficie boscosa de 5,245,000 hectáreas, lo cual equivalía al 70% de la superficie total del país. Posteriormente, el inventario Forestal nacional realizado por la FAO en el año de 1970 reportan la existencia de unas 4,081,600 hectáreas, lo cual representa el 53% del total del país

ESTIMACIONES CRONOLÓGICAS DEL ÁREA BOSCOSA DE PANAMÁ

AÑOS 1947, 1970, 1974, 1986, 1992, 1998

       
Año superficie (ha) porcentaje Fuente
1947 5,245,000 70.0 Garver
1970 4,081,600 53.0 Falla 1978
1974 3,900,000 50.0 Falla 1978
1986 3,900,000 48.5 Sig/ANAM1994
1992 3,358,304 44.4 Sig/ANAM1995
1998(*) 3,052,304 40.4 ENA

*Las cifras sobre deforestación indican un proceso de transformación progresiva de uso de la tierra. Además, según los datos de cobertura boscosa y las relaciones entre diferentes periodos demuestran una destrucción anual que supera las 50,000 hectáreas de bosques y reflejan que la cobertura boscosa registra un comportamiento descendiente.

NIVELES DE DEFORESTACIÓN POR PROVINCIAS EN HECTÁREAS AÑOS 1986 Y 1992

Provincia bosques en1986 (ha) bosques en1992 (ha) áreadeforestada
Bocas del toro 608,307 593,550 14,757
Coclé 43,252** 47,080 ——–
Colón 302,127 233,541 68,586
Chiriquí 153,890 117,872 36,018
Darién 1,368,754 1,258,830 110,924
Herrera 13,755 29,613 9,142
Los Santos 38,755 538,812 39,410
Panamá 578,222 298,033 21,622
Veraguas 319,655 298,033 21,622
Comarca Kuna Yala 234,022 230,924 3,098
Total 3,664,761 3,358,304 306,786

El problema

La alteración de los bosques tropicales por el hombre no es un hecho moderno. La evidencia arqueológica para el Istmo de Panamá sugiere que los habitantes en épocas precolombinas utilizaban la práctica de tala y quema para obtener tierras para el cultivo de maíz y leña. Cuando llegaron los españoles al Istmo en el siglo XVI, encontraron cambios antropogénicos: la cubierta natural de las áreas visitadas variaba dependiendo de la consistencia de la ocupación humana, pero los historiadores señalan repetidamente que el Istmo no se encontraba en su estado natural. La documentación histórica también sugiere que cuando la población indígena fue aniquilada por los españoles, ciertas tierras de cultivo fueron abandonadas y, como consecuencia, la vegetación se regeneró.

Actualmente el 60% de los bosques de la cuenca hidrográfica que abastece de agua al Canal de Panamá se han perdido, por lo que organizaciones ecologistas han pedido al gobierno que detenga urgentemente la deforestación. Los ecologistas advierten que si no se revierte esta situación el aumento de la sedimentación de materiales podría afectar a las operaciones del Canal y el abastecimiento de agua potable a Panamá y Colón. Del total de hectáreas de la cuenca, un 36,35% están cubiertos de bosques mientras que el resto son pastizales con arbustos, rastrojos, cultivos agrícolas, áreas inundadas o zonas habitadas por nuevas comunidades. Los ricos recursos naturales de la cuenca hidrográfica del Canal están amenazados por las fuertes presiones demográficas que generan Panamá y Colón.

La importancia de los bosques de Panamá

Biodiversidad

Los bosques de Panamá contienen una diversidad de plantas y animales que no existen en la mayor parte del mundo. Estas especies representan un recurso muy valioso para el país. Un ejemplo es la cantidad de plantas medicinales que existen en nuestros bosques. La mayoría de los medicamentos que se utilizan en la actualidad tienen su origen en las plantas medicinales.

El aire y el clima

Nuestros bosques funcionan como los pulmones de nuestro país. Los bosques tropicales usan el dióxido de carbono en el aire y producen oxígeno puro que nosotros mismos necesitamos para vivir. Al mismo tiempo, estos bosques purifican nuestro aire tomando contaminación dentro de ellos como filtros gigantes. Los bosques también sirven para mantener el clima local mucho más fresco. Ellos protegen los suelos de la erosión y protegen los ríos del calor del sol, que puede secarlos rápidamente.

La belleza de la naturaleza

Los bosques de Panamá representan áreas naturales de gran belleza. Esta belleza es algo que debemos disfrutar nosotros mismos, como una parte de la creación de Dios. Tenemos la responsabilidad de preservarlos para nuestros hijos en el futuro también. Asimismo, estos bosques representan una fuente económica que podemos explotar y preservar al mismo tiempo. La verdad es que la mayoría de los países industriales no tienen la belleza natural que tenemos en Panamá, en las áreas boscosas. Países como Brazil, Ecuador y Costa Rica, ya están ganando mucho dinero de sus áreas naturales con infraestructuras turísticas desarrolladas. Bien conducido, el ecoturismo puede traer dinero a las comunidades ubicadas cerca de los bosques y puede ser un substituto económico, a la vez que se evita la destrucción del bosque como una forma de sobrevivencia.

Productos Comerciales

Nuestros bosques son fuentes de soluciones para necesidades básicas como leña para cocinar, madera para construir, frutas, nueces, aceites, especies para comer, etc. Otros productos muy útiles son gomas, medicinas, lubricantes, resinas, fibras y pesticidas naturales. Si podemos manejar los bosques de una manera razonable, podemos explotar sus recursos sin destruir la fuente de estos recursos.

Beneficios del bosque

Los bosques cumplen una importante función reguladora: reducen las inundaciones en la estación lluviosa y aumentan la descarga de los arroyos durante la estación seca. Esta función reguladora contribuye también al clima regional y global. Aunque aún no se conoce con precisión esta relación, estudios que se han realizado recientemente en la región de Amazonas en el Brazil indicaron por primera vez que los bosques regresan un promedio del 50% de la precipitación que reciben a la atmósfera, y que los suelos cubiertos de los bosques regresan 10 veces más humedad a la atmósfera que suelos carentes de vegetación.

Los bosques juegan un papel muy importante en la protección de las cuencas de agua. Mientras permanece la cubierta boscosa desencadena el proceso de erosión que enloda las aguas y causa que disminuya el flujo de los ríos, afectado la calidad y cantidad de agua para los centros urbanos y para propósitos de riego en la agricultura.

Los bosques son también de gran importancia para la conservación de nutrientes en los suelos tropicales. A través de millares de años los árboles tropicales han desarrollado diversas tácticas muy efectivas para obtener los nutrientes necesarios, a pesar de habitar suelos frecuentemente pobres. Por ejemplo, ciertos árboles mantienen una red de raíces que se extiende lejos de su base, y que hasta tres veces más gruesa que la de los bosques en la zona templada. Esta red puede absorber los nutrientes de la maleza, de otra materia orgánica en descomposición, y del agua de lluvia. Otros árboles y plantas tropicales han desarrollado relaciones simbióticas con pequeños microorganismos, los micorrizas, que reciben energía de la planta/árbol, y que a cambio ayudan a la planta/árbol a obtener los nutrientes necesarios. Las gramíneas y arbustos que reemplazan al bosque no poseen frecuentemente las habilidades de los árboles grandes para la obtención de nutrientes. Si no se utilizan costosos fertilizantes o se establecen prácticas que sirvan un objetivo regenerador, los suelos se empobrecen. Se pierden los servicios del bosque y, expuestos a lluvias de gran intensidad, los suelos experimentan mayor escorrentía y erosión.

Desde hace años, los ecólogos han señalado que los bosques tropicales muestran una verdadera contradicción: ocupan tierras frágiles y pobres, propensas a la rápida degradación, pero sustentan una riqueza animal y vegetal que sobre pasa con creces a la de los bosques en zonas templadas. La Isla de Barro Colorado, reserva biológica que administra el Smithsonian y ubicada en el Lago Gatún, tiene un área de 15km2 y cuenta con 1,360 especies de plantas vasculares. En la República de Panamá se encuentran 883 especies de aves, de las cuales 127 son aves migratorias. En 1947, cuando se publicó el volumen sobre orquídeas de la “Flora de Panamá” se habían identificado 420 especies, pero especialistas realizando recientemente una revisión de este volumen citaban el doble y se calcula que aún quedan muchas especies por descubrir e identificar. Pero esta diversidad no implica necesariamente grandes cantidades de estos organismos. La mayoría de los organismos tropicales tienen distribuciones limitadas y existen complejas dependencias y que al desaparecer una especie se desencadena el “efecto de los dominós” y perdemos otras.

Hace veinte años un niño que padecía de leucemia tenía un 20% de probabilidad de que esta enfermedad pudiera controlarse. Hoy día gracias a un medicamento derivado de una planta, comúnmente conocida como “chabelita”, que tiene su origen en bosques tropicales son los constituyentes básicos para muchas de nuestras medicinas, incluyendo laxantes, analgésicos, diuréticos, tranquilizantes, anticonceptivos y medicamentos anti-cancerosos. Aproximadamente el 50% de las medicinas que se utilizan en el mundo poseen algún componente vegetal. El material genético que proviene de los bosques tropicales sirve a la farmacología como una especie de “plano” para sintetizar compuestos equivalentes. Los compuestos vegetales al igual que ciertos animales tropicales son utilizados en la investigación médica.

Las consecuencias de la deforestación

La extensa deforestación tiene gravísimas implicaciones ecológicas, económicas y políticas cuyas repercusiones negativas ya se sienten y se sentirán más en el futuro no muy lejano y afectarán todas las facetas de la vida nacional. El peor precio de la negligencia actual lo pagarán las generaciones venideras.

La dependencia forestal

Panamá ha caído en una peligrosa dependencia externa de productos forestales. Para 1980 las importaciones de madera y subproductos como pulpa, papel y cartón habían ascendido a US$ 61,000,000. Actualmente se importan unos US$ 123,000,000 aproximadamente y sólo se exportan US$ 4,000,000. La demanda nacional de madera aumentará en 350% y los derivados en 300% en las próximas dos décadas venideras, según evaluaciones recientes. Para el año 2005 las importaciones forestales costarán entre US$ 400,000,000 y US$ 500,000,000 por año debido a la destrucción de los bosques en el ámbito mundial, lo que da una perspectiva clara de que la madera estará más escasa.

En la lucha por la limitada oferta disponible, no somos capaces de poder competir con los países más ricos. Paradójicamente hay que comprarle madera y derivados a los países como Estados Unidos y Canadá, que sí han sabido administrar sus recursos forestales. Es una trágica muestra de improvisación que Panamá, que tiene el potencial para autoabastecerse de productos forestales y hasta de ganar modestas divisas exportando, esté dependiendo de otros países. La población rural enfrentará dentro de muy poco una insuficiencia de leña ya que más del 60% de las viviendas del campo dependen de esta fuente de energía para preparar sus alimentos.

Los manglares

Otra faceta preocupante del problema es la devastación de los manglares. Los manglares sirven como hábitat para muchas especies de animales, incluyendo camarones, cangrejos, peces jóvenes, aves, caracoles y otros que no podrían sobrevivir sin la protección que estas áreas les dan, especialmente cuando están en etapas juveniles. Para Panamá, los manglares son áreas ricas en peces y camarones para la alimentación humana.

De continuar la devastación sin control de los manglares, ser arruinará la industria pesquera y camaronera que es de vital importancia económica y alimenticia en nuestro país.

Con la destrucción de los manglares se rompe una pieza crítica de la cadena de la vida de las especies comerciales de camarón, pues la mayoría de estas especies pasan la etapa juvenil de su crecimiento en los manglares antes de salir al mar. La industria pesquera es la actividad que más divisas genera para el país después del banano.

La pérdida de biodiversidad

La primera causa de la disminución de la población de plantas y animales silvestres en Panamá, es la pérdida de hábitat por la destrucción de los bosques tropicales. Por cada planta que desaparece, igualmente desaparecen entre 10 a 30 especies de plantas y animales dependientes. Existen pronósticos acerca de la cantidad de especies en peligro de extinción, pero día a día, esos pronósticos son menos relevantes al incrementarse la lista de las especies en peligro de extinción.

La pérdida económica

Todos los años, cientos de miles de dólares son perdidos por la destrucción de los bosques en Panamá. Los productos comerciales y el valor turístico que alguna vez tuvieron se perdieron cuando se quemaron y cortaron las áreas boscosas. El valor del área más grande y sostenible es sacrificado por el uso inmediato inapropiado que da un beneficio muy pequeño, y sólo por un tiempo muy corto.

El cambio de clima

Al hablar con las personas mayores de una comunidad de un área deforestada, ellos pueden contar sobre el pasado cuando el clima era más fresco, la lluvia más frecuente y el sol menos fuerte.

Nuestros bosques funcionan como reguladores del clima a escala local y global. A escala global, la destrucción de tantos bosques está contribuyendo a una elevación de la temperatura; esto es lo que se conoce como el “efecto invernadero”.

Erosión de los suelos y los costos de la reforestación

Cuando el bosque es destruido por quema o tala, el suelo se queda sin la protección de los elementos. La situación se vuelve peor cuando el hombre usa esta misma área para la agricultura o ganadería. Con la lluvia y el viento, el proceso de erosión empieza a llevar el suelo fértil rápidamente hasta los ríos y finalmente al mar. Muy pronto nada más crece en estos suelos y la gente necesita buscar otras áreas.

La mayoría de las selvas cubren suelos quebrados, arcillosos y de baja fertilidad que desprovistos de su cubierta protectora vegetal, son arrastrados por las intensas lluvias y no sirven para la agricultura ni la ganadería. En América tropical, Panamá ostenta una de las situaciones más agudas de erosión.

Para utilizar estas tierras erosionadas, la única alternativa viable sería la reforestación. Pero plantar árboles es caro y rinde frutos económicos a plazos medianos y largos. Además los bancos comerciales no prestan dinero para esta actividad que tanto nos beneficiaría.

La naturaleza toma un siglo en formar una pulgada de suelo y el hombre lo destruye en un par de años, un abrir y cerrar de ojos. El país tiene pocas tierras fértiles óptimas para la agricultura mecanizada intensiva. Además estas tierras se ubican en pocas áreas como las regiones altas de Volcán y Boquete en Chiriquí, donde el mal uso de la tierra provoca la pérdida de unas 200 toneladas de tierra por hectárea por año, que van a dar a los ríos y después al mar.

La sedimentación de los ríos, las hidroeléctricas y el Canal

La erosión de los suelos provoca la rápida sedimentación de los ríos con lo que aumenta la frecuencia y violencia de las inundaciones. Caso típico es el Chiriquí Viejo, uno de los más importantes de la provincia de Chiriquí. Sin embargo, la creciente colonización y destrucción de los bosques de sus cabeceras han desatado un proceso de erosión que deposita grandes cantidades de lodo en el cause medio y bajo del rió. Como consecuencia de esto sus aguas se desbordan con mayor facilidad.

Al igual que otros países en vía de desarrollo de América Latina, sin petróleo, Panamá se ha embarcado en un costoso pero necesario programa de construcción de hidroeléctricas. Pero la vida de estas represas depende de la protección que se le dé a los bosques de sus cuencas. Si se permite la destrucción de las selvas de las cuencas de Bayano y Fortuna, la vida útil de estas costosísimas obras se reducirá por mitad. Por tanto, no podría alcanzarse la meta nacional de la independencia energética.

Cabe destacar que el desarrollo económico de un país depende innegablemente de la base de recursos naturales que se disponga; no importa a qué sector se le dé prioridad. Pero el contar con una buena base de recursos no es suficiente, es necesaria una estrategia cuyo estilo de aprovechamiento a que se sometan tales recursos garantice su uso completo a largo plazo.

El Canal, el principal recurso económico panameño, está seriamente amenazado por la acumulación de lodo en los lagos Gatún y Alajuela. En ciertos sectores de Gatún la capa de suelo se pierde a razón de 90 toneladas por hectárea por año. Al ritmo que avanza la deforestación y sedimentación, el Canal eventualmente será una zanja inservible si no le brindamos la debida atención lo más pronto posible.

Por último, la deforestación de las cuencas hidrográficas rompe el ciclo de las aguas. En la estación seca el caudal de ríos y quebradas baja peligrosamente; muchos se casan y no hay agua suficiente para el hombre, sus cultivos y animales. Como punto de referencia podemos tomar la escasez de agua que amenazó la población metropolitana e interiorana en 1982-83 es una advertencia de lo que en el futuro será un problema permanente y de mayor gravedad.

Vida silvestre

La fauna y flora silvestre ha disminuido significativamente en términos cuantitativos debido a la drástica reducción de los bosques del país y por ende de sus hábitats. Debido a esta situación y a la cacería, que es considerada como una actividad depredadora, se han reconocido más de 80 especies en peligro de desaparecer.

En síntesis, la extensa deforestación y el mal uso de los recursos naturales implica que para este nuevo siglo Panamá enfrenta y enfrentará tres peligrosas formas de dependencia: la alimenticia, la energética y la forestal.

La colonización campesina de bosques en Panamá

Antecedentes

Es muy probable que de aquí a veinte años, los bosques tropicales de Panamá hayan desaparecido casi por completo. Los grupo más involucrados en la colonización de los bosques son los campesinos “interioranos” de las densamente pobladas planicies occidentales de la vertiente del Pacífico pertenecientes a las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos, Veraguas y Chiriquí. Mención especial merecen los colonizadores campesinos de la provincia de Los Santos, que son el grupo más dinámico de todos.

La colonización campesina es uno de los fenómenos sociales más significativos del Panamá contemporáneo. Este proceso es cuantitativa y cualitativamente distinto a los movimientos de colonización del pasado. Las diferencias radican no sólo en el gran número de familias que hoy se movilizan, sino también en las grandes distancias que recorren para llegar a las fronteras de colonización, en la orientación de este campesinado hacia la ganadería extensiva para fines comerciales y en la apropiación privada de la tierra.

El desplazamiento de los campesinos hacia las fronteras selváticas es la otra cara de la moneda del éxodo rural hacia los grandes centros urbanos. Ambas corrientes migratorias son de origen reciente y reflejan los profundos cambios ocurridos en la sociedad rural panameña en el presente siglo.

La agricultura de roza para el autoconsumo y la ganadería extensiva para la comercialización son actividades, tecnológicamente primitivas que hacen uso extensivo de los recursos naturales y pueden mantenerse en equilibrio con el medio ambiente sólo mientras se mantengan bajas las densidades demográficas y la participación en el mercado. Sin embargo, los campesinos se ven obligados a intensificar ambas actividades provocando un rápido y extenso deterioro de los recursos naturales, particularmente el bosque. En muchos casos la destrucción de los bosques desata un proceso de degradación ecológica que ejerce efectos negativos sobre la estructura social lo que eventualmente contribuye a la continua expulsión de los campesinos de viejos a nuevos frentes de colonización.

La expansión de la ganadería extensiva está provocando una radical transformación en los sistemas naturales del Istmo. Distintos investigadores, como Bennet, McKay, Heckadon y Rubinoff, han señalado las graves implicaciones ecológicas y socioeconómicas que estas profundas alteraciones del medio ambiente pueden remitir para el país. Desdichadamente, en algunos círculos al nivel de decisión, tanto gubernamentales como privados, prevalece aún una tendencia desarrollista, ecológicamente miope, que ve los bosques tropicales como símbolo de subdesarrollo y un recurso que en su estado natural no aporta el beneficio económico al país. Concibe esta ideología la sustitución de los bosques y la utilización del suelo para otros usos. A esta situación de la selva se le llama, eufemísticamente, “la integración de la selva a la economía nacional”. Con el fin de lograr la integración de nuestras ultimas regiones boscosas se han venido tomando medidas que han cristalizado en dos amplias estrategias de desarrollo regional conocida una como “la Conquista del Atlántico” y la otra como “la Conquista del Darién”.

Los frentes de colonización de los santeños indican con claridad que el sistema de producción extensivo que los campesinos reproducen en los frentes selváticos contienen muy serias limitaciones que los descalifican como el vehículo optimo para lograr mejor uso de los recursos naturales. Sencillamente, no hay desarrollo con la ganadería extensiva. Estimular la expansión de esta actividad es un error histórico de nuestra generación y sobre todo de quienes están en posición de ejercer la toma de decisiones.

Los recursos naturales y el sistema extensivo de producción santeño

El campesino santeño se gana la vida practicando una mezcla de agricultura de roza, que le provee con los granos básicos de la dieta familiar como arroz, maíz y frijoles, y la ganadería extensiva que es su principal fuente de ingresos en efectivo. Ambas actividades hacen un uso prolongado de los recursos naturales pues dependen de una tecnología muy sencilla que se ha mantenido, salvo por algunas innovaciones en el caso de la ganadería. Cabe mencionar que las condiciones socio-económicas bajo las cuales el sistema opera han cambiado principalmente porque el campesino ha ido expandiendo paralelamente, dentro de su pequeña propiedad, tanto sus actividades de subsistencia como las comerciales, lo que causa un rápido deterioro de los limitados recursos naturales con que cuenta la finca familiar. Al disminuir los recursos naturales se desequilibra el sistema de producción.

¿Cuáles son las condiciones que provocan que el sistema de producción rompa rápidamente el equilibrio que debe guardar con los recursos naturales? Elementalmente dos: la revolución demográfica y la creciente demanda de dinero en efectivo. La intensa migración contribuye a reducir el tiempo de crecimiento demográfico con el resultado que en pocos años superficies muy extensas de bosques deben ser derribados para los cultivos de roza. La segunda condición es la repetida y creciente necesidad de dinero en efectivo que confronta el campesinado según la economía rural se vuelve más monetizada y dado a que la agricultura de roza no deja casi remanentes que se puedan vender, es la ganadería extensiva la manera más segura de obtener efectivo. El efectivo es necesario para pagar por los artículos que el productor tradicionalmente ha considerado indispensable tales como herramientas, vestidos, etc.

De acuerdo al sistema de clasificación de suelos del departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDASCS), alrededor del 25% de los suelos nacionales son de aptitud agropecuaria y aproximadamente el 75% por sus condiciones naturales de topografía, suelo, clima, y/o razones socioeconómicas, deberán estar destinados preferentemente a actividades agroforestales y forestales

APTITUD DE LOS SUELOS EN PANAMÁ

Aptitud superficie (ha) Porcentaje
Agropecuaria 1,887,922.5 25
Forestal y Agroforestal 5,663,767.5 75
Total 7,551,690 100

Sin embargo el 38.9% de las tierras en todo el país se encuentran bajo uso agropecuario, lo cual demuestra que esas actividades se han sobrepasado en un 14% (1,066,582 hectáreas) de la capacidad potencial de los suelos para actividades agropecuarias, situación que constituye un evidente indicador del uso inadecuado de los suelos.

Un análisis corporativo sobre la capacidad potencial de los suelos y de su uso actual, se concluye que más del 40% de la superficie total del país ha sido deforestada para el desarrollo de actividades inadecuadas e insostenibles y que en su mayoría son considerados como tierras desgastadas.

El proceso de deforestación se inicia principalmente con el acaparamiento de tierra boscosas por agricultores, ganaderos y especuladores de tierra y en menor grado el desarrollo de actividades acuícola y el aprovechamiento forestal.

Uno de los procesos socioeconómicos y ecológicos contemporáneos más importantes de Panamá ha sido la colonización desordenada y no sostenible de las áreas boscosas, el cual responde a presiones variadas y multifacéticos como la inmigración, la construcción de carreteras y vías de acceso, la expansión ganadera y agrícola y la especulación de la tierra.

Debido a esto y como resultado de la ausencia de programas de colonización organizada sé h detectado la presencia de colonos, en la mayoría de las áreas boscosas. Casi todas las zonas con bosque del país presentan aún, en mayor y menor grado problemas de colonización y desmontes, e incluso algunas áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento.

Las zonas de frontera agrícola comprenden tierras eminentemente con vocación forestal. En ellas se encuentran las últimas reservas de bosques de producción que suplen el mercado nacional y grandes áreas protegidas, así como sus zonas de amortiguamiento.

Panamá al igual que los países centroamericanos, no escapa de la afectación y daños causados por los incendios. La presión por los incendios. La presión por la habilitación de terrenos para la agricultura tradicional de roza y quema, la ganadería extensiva, fenómenos naturales como la sequía y otras actividades humanas se identifican como una de las causas de los incendios en el país. Este fenómeno se agrava durante la estación seca.

A partir de 1995, se registraron incrementos en la frecuencia de incendios y también se ha notado una mayor preocupación por parte de las autoridades y de la ciudadanía en general por este fenómeno y sus efectos.

¿Cómo funcionan en la vida diaria los dos sistemas de producción que sostienen la economía de la familia campesina?

En cuanto al sistema de la agricultura de roza, sus características son bien conocidas:

Requiere la existencia de bosques. Una familia de cinco personas utiliza aproximadamente de una a dos hectáreas de bosques anualmente para sembrar sus granos básicos.

Utilizan herramientas muy simples que no han cambiado en generaciones tales como hachas, machetes, coas y el fuego.

Al utilizar esta tecnología tan elemental el campesino tiene que invertir una gran cantidad de mano de obra.

Utilizan un complejo sistema de instituciones sociales que le permiten al campesino obtener mano de obra de otras familias vecinas sin necesidad de pagar dinero.

Ecológicamente la agricultura de roza es un sistema racional de uso del suelo siempre y cuando la población del área sea poca y por consiguiente, sean abundantes los recursos naturales por la baja presión que hay sobre ellos.

 

Cuando la tierra deja de ser una tierra rentable para los cultivos de roza, el campesino enfrenta dos alternativas: por un lado puede dejar la tierra en descanso para que se convierta en rastrojo y al cabo de 7 a 10 años tumbarlo y quemarlo nuevamente para producir los granos para autoconsumo de la casa, y por otra parte tiene la alternativa de “regarle paja” para hacer potrero y criar ganado. Estos animales a los años ya tendrán suficiente peso para ser mercadeados. Bajo estas circunstancias, el campesino opta por usar la tierra para la cría de ganado con la esperanza de que si le va bien obtendrá suficiente efectivo para comprar los granos básicos que antes producía. Otro factor que influye a que el campesino se incline por la ganadería, es la forma en que opera el crédito agropecuario en Panamá. Las instituciones que más prestan al campesinado, como el Banco de Desarrollo Agropecuario, discriminan la agricultura de roza, al tiempo que tienen muchos programas crediticios para facilitar la ampliación de los hatos ganaderos. Los bancos prefieren financiar la cría de ganado porque ésta es más rentable a corto plazo, requiere menos supervisión y gastos en papeleo que la agricultura.

El fenómeno del niño, entre otras cosas, agudizaron durante la estación seca pasada de 1998, la incidencia de los incendios forestales en el país, destruyendo grandes cantidades de bosques, Se registraron 306 incendios cubriendo un área de 17,136 hectáreas de pastizales y rastrojos, 59,919 hectáreas de bosques natural y 530 hectáreas de bosques plantado, dando un total de 77,586 hectáreas.

SUPERFICIE AFECTADA POR INCENDIOS–AÑO 1998



Tipo de Vegetación
Provincia Registros Pastizales y rastrojos BosqueNatural BosquePlantado Total
Panamá Metro 67 728.5 504.0 2.0 1.234.5
Panamá Oeste 15 2,700.0 269.6 35.4 3,005
Panamá Este 137 1,646.5 25,000.0 129.0 26,775.5
Colón 16 590.0 18,000.0 —— 18,590
Coclé 13 610.0 24.0 51.8 685.8
Herrera 15 98.0 210.25 3.0 721.25
Los Santos 7 3,622.0 101.5 9.0 3,732,5
Veraguas —- ——- —— —– ———
Chiriquí 2 16.5 —— —— 16.5
Bocas del Toro —- ——- —— —– ——
Darién 34 6,525.0 16,000.0 300.0 22,825
Total 306 17,136.5 59,919.35 530.2 77,586

El uso del bosque como fuente de materia prima forestal, aún cuando no provoca deforestación propiamente, ocasiona lesiones al ecosistema, sobre todo por que el aprovechamiento forestal se desarrolla sin la aplicación de técnicas adecuadas que permitan la productividad a largo plazo.

El progresivo proceso de transformación de los bosques, en los últimos 30 años, el cual se ha desarrollado obviamente al margen de la capacidad potencial de los suelos, esta planeado un escenario distinto al que debería experimentar el país, en el marco del mejor usos social, ecológico y económico de la tierra.

En consecuencia este proceso no manifiesta un cambio o conversión de un estratégico recurso existente, en nuevas y mejores actividades productivas, sino por el contrario, experimenta una significativa desvalorización del bosque para sustituirlo por una condición de inercia y desnutrición, en contradicción con el principio del mejor costo alternativo.

DEGRADACIÓN DEL BOSQUE POR LA EXTRACCIÓN DE PRODUCTOS NO MADERABLES

Árboles y arbustos para leña y carbón

Palmas y semillas para la confección de artesanías, que son utilizadas principalmente por las comunidades indígenas.

Frutos o otras partes vegetales, como el caso de la Chunga, cuyas hojas tiernas o cogollos se estan colectando para tejer cestas.

Epífitas, particularmente las orquídeas y principalmente en las tierras altas de Chiriquí, Veraguas, y Coclé, donde se extraen del bosque para ser comercializadas y

Troncos de helechos arbóreos para el mantenimiento casero de las orquídeas. Este problema fue identificado principalmente en las tierras altas de Chiriquí. (Taller regional de la estrategia nacional de biodiversidad, 1998).

Orígenes de la deforestación ambiental

Los factores que inciden en que la problemática del recurso bosque son muy complejos y obedecen a la interacción de factores sociales, políticos, institucionales, económicos y técnicos.

En décadas pasadas, se establecieron programas de desarrollo dirigido indirectamente a lograr la conquista de áreas boscosas. Esto carecía de una adecuada planificación y de programas de colonización dirigida, lo que dio como resultado una colonización espontánea y desordenada de las áreas boscosas, que todavía hoy persiste.

CONSECUENCIA MÁS IMPORTANTE DE LA PÉRDIDA Y DEGRADACIÓN DE LOS RECURSOS FORESTALES

Aumento de las escorrentías superficiales.

Aumento de la erosión

Pérdida de la fertilidad de los suelos.

Reducción de la infiltración de las aguas.

Disminución de los niveles freáticos.

Sedimentación de los ríos y reservorios de agua.

Deslabone de los regímenes fluviales con el aumento de los estiajes en la estación seca y problemas crecientes e inundaciones en la estación lluviosa.

Disminución en las mitigaciones de gases de efecto invernadero.

Cambios en la dinámica geomorfológica.

Transformación de los paisajes biogeográficos.

Aumento de déficit de los productos forestales madera, productos medicinales, etc.)

Alteración de las cuencas hidrográficas y limitaciones en el suministro de hidroenergíca.

Pérdida, deterioro y reducción de la diversidad biológica, propia de los bosques tropicales, en su efecto más dramático, a mediano y largo plazo.

TERRITORIOS AFECTADOS/ÁREAS CRITICAS

La apertura de caminos de acceso y de carreteras permanentes es un aspecto que ha conducido a generar la perdida y degradación de zonas boscosas, mediante la colonización desordenada. Esta situación ha generado también la proliferación de incendios forestales, que se hace evidente con la apertura de la carretera panamericana desde Chepo hasta Yaviza. Los principales fuentes de colonización del país se verifican a lo largo de dicha carretera, registrándose una mayor pérdida y deterioro del bosque desde cañitas (cuenca del bayano) hasta pérdida y deterioro del bosque desde cañitas (cuenca del bayano) hasta Yaviza. Otros frentes de colonización en Darién se localizan a lo largo delos ríos Chucunaque, Tuira, Balsas y rió Sambú. Por el área de la costa hacia la Serranía de Majé, se localizan también frentes de colonización en las áreas de Pasigan, Unión Tableña, Chiman, y rió congo adentro. Las áreas de Garachiné, y Jaqué también evidencian frentes de cierta consideración.

En la zona boscosa del Atlántico es igualmente notorio el avance de la deforestación, cuyas áreas mas críticas se localizan en Portobelo, nombre de Dios, Palenque, Cuango, hacia la costa bajo de Colón, y de Coclé del norte, Miguel de la borda y Cuipo, hacia la costa arriba de Colón.

Las localidades de Coclesito, Donoso, cerro El Gaital y Cerrezuela en Coclé, también representan notables avances de colonización. En la provincia de Veraguas desde Calobévora hasta Guázaro y Veraguas del norte. En bocas del Toro el área de mayor conflicto se encuentra en Chiriquí Grande. No obstante la deforestación es generalizada en casi todas las provincias donde incluso esta afectado al bosque protector Palo Seco.

En Azuero son seriamente afectadas por frentes de colonización las áreas de Mariato, Torio y Arena de Quebro en la provincia de Veraguas y pedregal, Cambutal, Cortezo, y La Tronosa en la provincia de los santos y las áreas del toro, la torre y ka Oitazola en Herrera.

La pérdida y deterioro del bosque también podemos apreciar en mayor y menor grado en algunas áreas silvestres protegidas. Las referidas áreas en las cuales esta problemática se hace notar son los parques nacionales: Cerro Hoya, El COPE, Chagres, Camino de Cruces, Portobelo, volcán Barú, las reservas forestales: La Tronosa, Chepigana, Canglón, reserva Hidrográfica Filo del Tallo.

PRINCIPALES AREAS DE PANAMÁ DONDE EXISTE PÉRDIDA Y DEGRADACIÓN DEL RECURSO FORESTAL EN PANAMÁ

Darién A lo largo de la carretera Panamericana desde Chepo hasta Yaviza.Reserva Hidrográfica del Filo del Tallo, Reserva Forestal e Canglón.A lo largo de los ríos Chucunaque, Tuira, Sambú y sus afluentes.Altos del Chucunaque (Chatí, Mortí, Sucurtí), áreas de Garachiné y Jaqué.
Panamá Este Cordillera de Majé, Cordillera de Tortí, Áreas de Pasiga, Unión Tableña, Chimán y Río Congo
Panamá Oeste En el área de la costa; los bosques de mangle,Bosques de la franja canalera desde Arraiján, Chorrera, y Campana
Colón Portobelo, Nombre de Dios, Palenque, Cuango, Escobal, Cuipo, Guásimo, Miguel de la Borda, Coclé del norte y Donoso.
Coclé Coclesito, Parque Nacional El COPE,Sector Norte de la Provincia, Cerro El Gaital, Cerrezuela.
Veraguas Desde Calobévora hasta Guázaro y Veraguas del norte.
Bocas del Toro Área de Chiriquí Grande, área de Bosque Protector de Palo Seco.
Azuero Reductos boscosos de Mariato, Torio, y Arena de Quebro en Veraguas, Áreas de Cambutal, Pedregal,Cortezo, Parque nacional Cerro Hoya y la Tronosa en Los Santos. Áreas del Toro la Torre y la Pitaloza en Herrera
Comarca Kuna A lo largo del trecho del camino rural que desciende de Nusagandí en la Serranía hasta el mar.
Chiriquí Parque Nacional Volcán Barú y su zona de amortiguamiento
Panamá Metro Parque Nacional Camino de Cruces, Refugio de Vida Silvestre de Taboga y Urabá.Áreas de Chilibre, Alto de Pedregal y Tocumen,Parque Nacional Soberanía (aguas Claras, Unión Veraguense), Parque nacional Chagres.

¿Qué podemos hacer?

El destino de los bosques del Atlántico y Darién está íntimamente vinculado al aumento de la productividad en la actual frontera agropecuaria, sobre todo el interior de donde proviene la mayoría de los agricultores que son el principal agente humano en la expansión del frente ganadero extensivo.

Segundo, es vital la supervivencia de los bosques que quedan. Estos son un recurso crítico tanto por su importancia económica y ecológica, como para la calidad de la vida que tendrán las generaciones futuras. Más aún, hay que tomar en cuenta que las demandas de la población sobre los recursos serán considerablemente mayores. Hay que planificar el uso del capital biológico pensando que la población se duplicará cada 30 años.

Le corresponde al Gobierno Nacional fundamentar los paradigmas que garanticen la protección y uso más óptimo de los recursos naturales.

Medidas y elementos para una estrategia de ecodesarrollo

Una vez aceptada una orientación adecuada, un rumbo para la acción, es fundamental que el estado demuestre una férrea voluntad de ceñirse al logro de los objetivos propuestos. Esta táctica se compone esencialmente de dos tipos de acciones vinculadas entre sí.

Primero, es de vital significación cambiar la actual estrategia de desarrollo de las selvas conocida como la Conquista del Atlántico y la Conquista del Darién que se basa primordialmente, en la sustitución de la selva por potreros es peligrosa pues parte de una relación extractiva y destructiva de los recursos naturales y que a mediano y largo plazo será de catastróficas consecuencias para el país. La anterior debe reemplazarse por una estrategia de ecodesarrollo basada en la preservación y utilización de las selvas. En esencia se esboza con ésta, que los bosques que quedan son un recurso económico y ecológico fundamental para la supervivencia y el desarrollo nacional y que su mejor alternativa de uso es a través de la conservación y manejo adecuado en forma sostenida de los recursos forestales.

El desarrollo de las regiones del Atlántico, el Darién y la Cuenca del Canal debe ser sobre la base de sistemas fundados de producción forestal y agrosilvopastoril adecuados a la fragilidad de estas zonas boscosas. Por tanto, debe ser una meta nacional mantener el máximo de la cual cubierta forestal primaria, estimada en un poco más de los dos millones de hectáreas e intensificar la reforestación de las grandes áreas con suelos degradados. Estos bosques cumplirán tres tipos de funciones:

Los bosques de protección total que cubren las cuencas hidrográficas críticas para el país. En éstos la prohibición de tala y quema debe ser total y estrictamente acatada.

Los bosques de producción donde debe permitirse el manejo racional para obtener rendimientos constantes de productos forestales que abastezcan la demanda nacional y la exportación para obtener divisas. Sólo debe permitirse en estas áreas sistemas de producción agro pastoriles que no provoquen la destrucción total de las cubiertas boscosas.

Los bosques especiales que tienen una importancia biológica, ecológica y científica para el país y la humanidad. Varios científicos han señalado que para Panamá ser custodio de estos recursos bióticos de importancia mundial, significará un fuerte sacrificio en términos de áreas que deben ser protegidas en su estado natural y por tanto una fuerte repartición económica. Por tanto, es indispensable, la ayuda financiera de los países industrializados a fin de conservar estos bosques.

Segundo, la expansión de la frontera agrícola es costosa. No sólo desde el punto de vista ecológico, sino también en términos de infraestructura física. Tanto la nueva que hay que construir en los frentes de colonización como las que quedan abandonadas en las zonas de expulsión del interior del país. Para alimentar su población actual venidera Panamá no necesita expandir su actual frontera agropecuaria que cuenta ya con más de 3,000,000 de hectáreas. Su desarrollo agropecuario, al menos por los próximos 30 años, debe basarse exclusivamente en la utilización eficiente de las tierras dedicadas a estos fines. Lo que se requiere es una intensificación del uso de la tierra unido a un progreso tecnológico que permita aumentar la producción y la productividad a la vez que salvaguardar los recursos productivos.

Entre las medidas prioritarias están la expansión de las áreas bajo riego, el mejoramiento genético de los cultivos y la implementación de un sistema eficiente de transferencia de tecnología para intensificar la productividad. Esta modernización permitirá abastecer con abundancia la mesa familiar y lograr remanentes exportables.

Uno de los desafíos más críticos que enfrentamos es cambiar la relación destructiva entre el hombre y la naturaleza. Hay que conservar y utilizar con sabiduría el patrimonio biológico para garantizar el futuro desarrollo económico del país.

 

 

Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá

Indígenas ngöbe bugles devastan su madre tierra

ECOLOGÍA. LA REGIÓN ES LA NÚMERO UNO EN DEFORESTACIÓN.

La comarca se cae ante el imperio de la motosierra

Los indígenas ngöbe buglés están desmontando los bosques para destinarlos al pastoreo.

La Anam se queja de que no tiene recursos ni personal para trasladarse a las zonas afectadas por las quemas.

Hermes Sucre Serrano y
Eduardo Espinosa
nacionales@prensa.com

Cuando se sobrevuela la espesura de los bosques de la comarca indígena Ngöbe Buglé, se notan los escampados y la desolación de una montaña que agoniza bajo el rugido de las motosierras y el inmisericorde golpe del machete de las “arrieras humanas”.

Nö kribo, región de la comarca localizada entre las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro, es víctima de la implacable deforestación y quema. Entre la bruma de la humareda se extingue el canto del sinsonte y se da paso al bramido del toro cebú. La destrucción del verdor de los cerros, para convertirlos en escarpadas mangas de pastoreo, se ha convertido en un dolor de cabeza para la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

Así lo admite Alberto Montezuma, director regional de esta entidad, quien se pasa la mano por la frente hasta peinar su cabello lacio, cuando recuerda que en el período 1992-2000 la comarca ocupaba la triste posición número uno en lo que se podría llamar “las olimpiadas del desmonte”. El mal persiste, con el peligro de que suba la fiebre.

SE PERDIÓ EL RESPETO

Por eso hizo un llamado a todos los lugareños a que depongan la costumbre de acabar con los montes para convertirlos en potreros.

Aceptó que los ngöbe buglés están perdiendo el respeto por la naturaleza. “Quieren ser ganaderos, tener propiedades privadas y ven los bosques de la comarca como un atractivo para estas actividades, sin darse cuenta que están acabando con los recursos hídricos”.

Como una alternativa para controlar estas acciones, Montezuma señaló que con el apoyo del Proyecto Ngöbe Buglé se estará desarrollando un programa sobre el manejo de cuencas y microcuencas hídricas, al igual que programas de reforestación. “Será un proyecto intenso para restablecer las zonas boscosas y aquellas que se encuentran en los predios de las cuencas hídricas”, indicó.
LETRA MUERTA. La ley castiga la quema de bosques.

Respecto a las quemas de bosques, dijo que la ley es clara cuando indica que es prohibido en todo el país realizarlas sin permiso, pero subrayó que en la comarca se hacen con fines de desarrollar la agricultura de subsistencia, lo que, por lógica, no es sostenible.

Explicó que como alternativa inmediata, se están brindando capacitaciones, básicamente para ir cambiando sus sistemas de siembra y producción, por otros que en verdad sean sostenibles.

Se refirió a la existencia de proyectos en la comarca como lo son el Corredor Biológico Mesoamericano, en la zona de Ñö Kribo; el de Conservación de Ecosistema, que tiene que ver con las áreas críticas ya certificadas en todo el país; al igual que el proyecto Ngöbe Buglé y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.

Subrayó que la Anam comarcal tiene en su contra la falta de accesibilidad a muchas áreas, pero ya se buscan los mecanismo necesarios para llegar a ellas, para educar a la gente en materia de recuperación de los bosques.

Comentó que hace falta equipo para trasladarse a las zonas afectadas, aunado a la falta de personal para darle cobertura a la región.

Pero aún en medio de la tormenta, Montezuma no ha perdido lo idealista: solicitó a las personas que detectan estas anomalías que lo hagan saber a la Anam para imponer los castigos que determina la ley. “Es parte de la colaboración ciudadana que es necesaria para poder mejorar estas situaciones”, reiteró.

Hace poco, Juan Otero, quien realizaba una labor fílmica durante su traslado a Coclesito vía aérea, quedó impresionado por los pedazos de vida que la mano del hombre le ha quitado a la montaña, en especial el desmembramiento de los bosques de Ñö Kribo. Desde la ventanilla de la nave veía la negruzca huella de la candela. Se animó un poco al observar que en los bordes de las áreas quemadas, la vegetación se sobreponía al castigo para recuperar la naturaleza muerta.

Una cobertura boscosa que corre peligro

Un estudio de la Autoridad Nacional del Ambiente revela que la comarca Ngöbe Buglé registró la mayor deforestación para el período 1992-2000, que fue de 81 mil 793 hectáreas o 10 mil 224 hectáreas por año; seguida por Darién y Panamá, respectivamente.

Según este estudio, en 1992 existía una cobertura boscosa de 49%; es decir 3 millones 695 mil 160 hectáreas de la superficie total del país, y para el año 2000 esa superficie se redujo a 45% (3 millones 364 mil 591 hectáreas), lo que representa una merma de 4% (330 mil 569 hectáreas en 8 años: 1992-2000) o 41 mil 321 hectáreas por año.

El informe indica que 75% del territorio nacional es de vocación forestal; y 25%, de vocación agropecuaria. No obstante, en uso agropecuario actualmente se considera un 40%. No hay estudios actualizados sobre la tala y quema, sin embargo, la Anam ha dicho que las denuncias en este sentido se atienden en forma expedita.

————————-

Lástima que los indígenas panameños, especialmente los guaymíes, hayan perdido la ética y tradiciones indígenas de amor y respeto a la Madre Tierra, y hayan adoptado modelos de desarrollo liberales que afectan los máximos valores de convivencia pacífica y armónica con sus congéneres y la tierra que los sostiene.

Siempre hemos dicho que la contaminación occidental de la mente de los pueblos indígenas de América ha sido y sigue siendo un desastre, ya que es modelo que ha fracasado por más de mil años en Europa y los supuestos momentos de bonanzas para algunos son efímeras y sobre todo pírricas.

Se ha observado que los pueblos indígenas no han ganado una sola batalla entre el dilema occidental planteado y sus propios modelos de desarrollo, que cada día se desvanecen en el tiempo. O sea, la pérdida de cultura tradicional es la base de pobreza.

Burica Press