El plástico se apodera del mar

  UNA AMENAZA MUNDIAL

El plástico se apodera del mar

Más de un millón de aves y 100,000 mamíferos marinos mueren cada año en Panamá.


 

 

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La moderna tecnología que utilizan estos países se basa en la introducción de una pequeña cantidad de aditivo (entre 0, 5% y 3%) al proceso convencional de manufactura de productos de plástico.

Ivis Leonardo Franco C.

PANAMA AMERICA

LOS OCÉANOS del mundo ya no soportan más contaminación, por lo que los cuerpos de miles de ballenas, delfines y lobos marinos claman por una mejor vida, pues las toxinas los están matando.

Los corales están desapareciendo de los arrecifes, mientras que decenas de miles de aves marinas corren la misma suerte. El plancton, sostén de la vida en la cadena alimenticia, está muriendo.

¿SABEN POR QUE?
El incremento del uso de bolsas de plástico como contención de todo tipo de bienes y productos, ha aumentado considerablemente, multiplicando su nocivo impacto ambiental en el planeta.

Cada año, se consumen 100 billones de bolsas plásticas tan sólo en los supermercados, mientras que en el mundo se utilizan un millón de bolsas plásticas por minuto, cuyo mal uso causa un tremendo daño ecológico.

No existe lugar alguno en la Tierra que no se encuentre una bolsa plástica, siendo una fuente de contaminación de primer orden.

Y es que el 60% de los desperdicios producidos por los hogares en el mundo proviene de bolsas plásticas y envases utilizados no reciclados, por lo que los protectores del ambiente hacen un llamado de atención a las autoridades, ya que este material puede tardar entre 400 a 500 años en degradarse.

DAÑOS AL ECOSISTEMA
Según informaciones internacionales, se puede encontrar 3 kilogramos de plástico por cada medio kilo de plancton en el mar.

Se estima que 18,000 piezas de basura plástica se encuentran flotando en cada kilómetro cuadrado de océano, cobrando la vida de miles de animales marinos cada año. Aves, peces, tortugas y mamíferos marinos están ingiriendo este material derivado del petróleo, confundiéndolo con alimento.

Debido a los daños que causa el uso del plástico en el medio ambiente, ya varios países de Europa, han lanzado una campaña ecologista en contra del uso del plástico.

“Di `No’ a tantas bolsas de plástico, lleva la tuya” es el mensaje que quiere transmitir la ONG Ecoespaña con la distribución masiva de bolsas de algodón para concienciar a los consumidores de la necesidad de reducir el impacto ambiental de sus acciones.

“Las bolsas, hechas en Europa, son de algodón crudo, la tinta es ecológica y los cosidos van reforzados para que dure siempre.

 

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Los corales están desapareciendo de los arrecifes del mundo.
[ Foto: PHOTOS.com ]

Países como Sudáfrica, Taiwán, Bangladesh, Francia, India, y ciudades como San Francisco en Estados Unidos, algunas otras en China y muchas otras en Alaska están vetando su uso, mientras que en Australia e Irlanda, se está aplicando impuestos al uso de bolsas plásticas.

La moderna tecnología que utilizan estos países se basa en la introducción de una pequeña cantidad de aditivo (entre 0, 5% y 3%) al proceso convencional de manufactura de productos de plástico. La adición de este producto llamada oxidegradación, cambia el comportamiento del plástico y su degradación comienza inmediatamente después de su fabricación y se acelera cuando se expone al calor, la luz o a la fricción. El aditivo se conoce como D2W, que rompe las moléculas con las que está hecho el polietileno (uno de los polímeros más simples y baratos, además de uno de los plásticos más comunes).

 

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Cada año, se consumen 100 billones de bolsas plásticas tan sólo en los supermercados, mientras que en el mundo se utilizan un millón de bolsas plásticas por minuto, cuyo mal uso causa un tremendo daño ecológico.

¿QUE HACE PANAMA?
Según la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), se trabaja en varias alternativas de utilización de empaques más amigables, a fin de reducir la contaminación ambiental.

Natalia Young, directora nacional de Protección Ambiental de la ANAM, señaló que una de las alternativas es la reutilización de botellas de bebidas gaseosas, incineración de desperdicios sólidos, con un adecuado sistema de tratamiento de gases y reciclaje de desechos limpios de acuerdo con su naturaleza.

Además mencionó que se han aprobado 10 políticas ambientales, tales como el programa de Producción más Limpia, Gestión Integral de Residuos Peligrosos y no Peligrosos, Descentralización de la Gestión Ambiental, Educación Ambiental, entre otras técnicas de limpieza, que establecen principios orientadores, como la responsabilidad y participación compartida.

Sin embargo, Young enfatizó que “ya es hora que los ciudadanos asuman sus deberes, y dejen de responsabilizar al gobierno y al sector privado, que si bien tienen su rol, no son los únicos responsables del manejo de los residuos, ya que todos somos responsables”.

 

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Natalia Young, directora nacional de Protección Ambiental de la ANAM. reconoce que los esfuerzos de limpieza no son suficientes.

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Panameños contaminan playas y costas

Instamos con vehemencia a que seamos ciudadanos ejemplares en la defensa de la belleza, los valores paisajísticos y ecosistémicos de nuestras playas. Por favor cuando vamos a una playa llevemos una bolsas para recoger nuestra basura un poquito más de la que encuentran en el área. Tampoco permitamos edificaciones que se roban los espacioes públicos y la belleza escénica en la servidumbre de las playas, que afean y además, afectan el usufructo de un patrimonio común de todos los panameños: la playa.
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La basura más común encontrada en las playas del país son los plásticos (un 55%), le siguen el “foam”, el hule, el vidrio, el papel, la madera y la tela. La situación resulta insostenible, especialmente en la provincia de Panamá, donde cada año se arrojan más de 70 mil libras de desechos a sus costas, sin contar las aguas negras, causando mal aspecto al paisaje.

No obstante, la capital panameña vive un contrasentido: “vende” su peor imagen en momentos picos del negocio de bienes y raíces. Sin embargo, los espectaculares precios que se están pagando por el metro de construcción en la Avenida Balboa contrasta con los elevadísimos niveles de contaminación de sus aguas. Y aunque los malos olores no se imprimen en las tarjetas postales de promociones turísticas, sí se graban para siempre en la memoria de los visitantes.

Fuente: Epasa, 6 sep. 2001

Para los que están invirtiendo en el sector, muchos de ellos extranjeros que buscan vista a la Bahía y la cercanía a las costas del Pacífico, la pregunta es: ¿Aguantará el negocio si seguimos acabando con la calidad de vida? Todos sabemos que no. No hay que ser un soñador ambientalista para advertir que si dañamos este valor agregado (costas y playas) el negocio fracasará o, por lo menos no prosperará.

La oleada de crecimiento urbanístico esta siendo acompañada por un peligroso proceso de degradación ambiental. La planificación urbana, que el sector vivienda (Ministerio y municipalidades) debió asegurar en el país para permitir un entorno ambiental aceptable para la vida citadina, ha quedado rezagada ante la celeridad de la expansión urbana.

Los panameños estamos advirtiendo ya la crítica contaminación por ruido, polvo, cemento, basura industrial, carga de materia orgánica en las aguas, que atentan contra la seguridad sanitaria de los capitalinos. Los desperdicios, la contaminación y el desordenado patrón de crecimiento urbano, tendrán un alto precio en calidad de vida. Empecemos por educar más y mejor, pero también en castigar severamente a los que contaminan y ensucian.

Fuente: Editorial, El Panamá América 23 de noviembre de 2006.