Bases ecológicas del bienestar humano: naturaleza y economía

Bases ecológicas del bienestar humano: los esfuerzos por volver a conectar naturaleza y economía*

E. Gómez-Baggethun (1), R. de Groot (2)

(1) Laboratorio de Socio-Ecosistemas, Departamento de Ecología, C. Darwin 2, Edificio de Biología, Universidad Autónoma de Madrid, 28049. Madrid, España.
(2) Environmental Systems Analysis Group, Wageningen University, PO Box 47, 6700 AA Wageningen, Holanda.
Capital

Pese a que la conciencia sobre la crisis ecológica global cuenta ya con más de tres décadas de historia, la economía convencional sigue mostrando una fuerte reticencia a revisar sus fundamentos teóricos sobre bases más sostenibles. Paradójicamente, algunas escuelas económicas del pasado mostraron más preocupación por incorporar el papel de la naturaleza dentro de su marco analítico que la teoría económica hoy dominante.

En el siglo XVII, los fisiócratas, primera escuela unificada del pensamiento económico, consideraba la tierra como fuente de toda riqueza y orientaban la gestión desde una perspectiva física. Los economistas clásicos de los siglos XVIII y XIX consideraron el trabajo y la tierra como los factores limitantes de producción, entendiendo el capital como un derivado de los anteriores. El  reconocimiento más claro de los límites al crecimiento lo expuso John Stuart Mill, al vaticinar que, dado el carácter finito del planeta, la economía estaba abocada a tender hacia un estado estacionario. El propio Marx, pese a su optimismo tecnológico y su afán por el incremento de las fuerzas productivas, fue explícito en señalar la naturaleza como la fuente de los valores de uso y por tanto de la riqueza material (Marx, 1891). Si bien ya con los economistas clásicos, el factor tierra empezó a perder peso en el análisis económico con respecto a los factores trabajo y capital, el desentendimiento definitivo de la consideración de límites físicos a la economía y de la consideración de la naturaleza como fuente de valor, no tiene lugar hasta la consolidación de la economía neoclásica como teoría económica dominante durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX.

A partir de los años 70, al calor de acontecimientos como la crisis del petróleo, el informe Meadows sobre los Límites delcrecimiento o la Conferencia de Estocolmo, el despertar de la conciencia ecológica pondría en evidencia las carencias de la teoría económica a la hora de considerar límites al crecimiento económico y de incorporar el deterioro ecológico dentro de su marco analítico. A lo largo de las tres últimas décadas, enfoques como la economía ambiental y la economía ecológica han tratado de volver a conectar el sistema económico con el sistema ecológico que lo sustenta: la primera valorando las externalidades ambientales de cara su incorporación en la contabilidad económica al uso; la segunda cuestionando los fundamentos y axiomas sobre los que reposa la economía neoclásica y tratando de desarrollar un nuevo marco conceptual y metodológico de análisis que refleje e incorpore los costes físicos de la actividad económica.

La dependencia humana de los ecosistemas en distintos contextos socio-económicos

La naturaleza genera numerosos bienes y servicios para el bienestar humano. Algunos de los beneficios que nos generan los ecosistemas se obtienen a través de los mercados, mientras que otros son consumidos o disfrutados por los humanos sin la mediación de transacciones mercantiles.

La dependencia humana de los ecosistemas se aprecia de manera evidente en economías de subsistencia ligadas al medionatural, donde las comunidades humanas toman directamente de los ecosistemas todo lo que necesitan para vivir. Sin embargo, en países con economías de mercado consolidadas y crecientemente terciarizadas (basadas en el sector servicios), dicha dependencia no siempre se aprecia de forma tan evidente. En estos países, las actividades productivas directamente dependientes de los ecosistemas situados dentro de su territorio, tienden a ser cada vez más marginales debido al actual proceso de deslocalización industrial, es decir debido al creciente desplazamiento de los sectores productivos y extractivos hacia países de la periferia. En los países ricos, los servicios de los ecosistemas no suelen llegar de manera directa a las personas, sino que tienen que ser adquiridos a través de los mercados, a menudo tras haber sido transportados a largas distancias y atravesado múltiples escalones de la cadena productiva.

De esta manera, es corriente que en los países del Norte se haya extendido la noción de un progresivo desacoplamiento entre los sistemas sociales y naturales, plasmada en teoría de la desmaterialización de las economías. Esta teoría se basa en la hipótesis de que una vez superado un cierto umbral de riqueza, el crecimiento económico sería cada vez menos contaminante y dependiente del capital natural. En efecto, factores como la creciente disponibilidad de tecnología, la expansión del sector servicios, la deslocalización industrial, o la omnipresencia de la mediación de los mercados en el disfrute de los servicios de los ecosistemas, han extendido la falsa noción de que la modernidad ha permitido a los sistemas socioeconómicos emanciparse o desacoplarse de los ecosistemas que tradicionalmente les habían sustentado. Sin embargo, dicho desacoplamiento solo puede darse a escala local, ya que en última instancia todos los bienes y servicios de los que gozan las sociedades humanas, incluso las más terciarizadas, dependen plenamente de transformaciones de materiales y energía que solo pueden ser obtenidos de la naturaleza. El hecho de que en los países ricos pueda satisfacerse una demanda creciente de consumo a la vez que sus territorios son explotados con menor intensidad no se debe a que se esté dando una desmaterialización de la economía, sino al hecho de que el actual sistema de libre comercio internacional permite a los consumidores de dichos países obtener servicios de los ecosistemas de todo el globo a través de los mercados globalizados. El crecimiento del PIB del Norte se hace así posible al apoyarse sobre las fuentes de recursos (ej. petróleo) y los sumideros de residuos (ej. atmósfera) de un capital natural ubicado principalmente más allá de sus territorios.

El reconocimiento de este hecho, implica asumir que el desarrollo económico y social dependerá en el largo plazo del adecuado mantenimiento de los sistemas ecológicos que los sustentan, y que constituyen el capital natural del planeta. La sostenibilidad de las economías está supeditada a la sostenibilidad de los ecosistemas que las engloban. Desde un punto de vista económico esto supone quizás un acicate más fuerte para la conservación de los ecosistemas que los motivos éticos tradicionalmente alegados por el grueso del movimiento conservacionista, los cuales han mostrado una capacidad de influencia limitada en las políticas de gestión y la toma de decisiones. El proyecto de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio impulsado por la ONU en el marco de los Objetivos del Milenio parece ser consciente de este hecho. La conservación de la naturaleza no se plantea ya únicamente en términos de un deber ético de cara a las generaciones futuras ni como un consumo de lujo que sólo está al alcance de las mal llamadas sociedades post-materialistas. Los ecosistemas y su mantenimiento son aquí reconocidos como la base de nuestra subsistencia así como del desarrollo económico y social del que depende nuestro bienestar.

* Este texto es un extracto editado para dominio público del artículo académico titulado Capital natural, bienes y servicios del ecosistema, publicado en Ecosistemas 16 (3): 4-14. Septiembre 2007.  En Línea: http://www.revistaecosistemas.net/articulo.asp?Id=496.

Si le ha interesado la información de este artículo por favor baje el artículo en su versión original completa como fuente primaria.

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Greenpeace lanza guía ecosexual

Una guía verde para cuidar el medioambiente. Ser verde nunca había sido tan erótico

DF, México — Apaga las luces, disfruta al máximo y al mismo tiempo contribuye desde la cama a mejorar el medioambiente. Cuidar de la tierra nunca había sido tan erótico…

Una guia verde para cuidar el medioambiente. Ser verde nunca habia  sido tan erótico

Vas en bicicleta al trabajo, comes orgánico, te pronuncias contra los transgénicos, tienes focos fluorescentes y usas biodegradables en casa… Está perfecto. Es un buen inicio para cuidar de este planeta, pero ¿quieres hacer más? Desde tu cama puedes hacerlo…

Por eso, Greenpeace ha creado esta guía ecosexual para que, si lo deseas,  puedas ser una bomba sexual que no haga estallar, precisa y literamente, al planeta.

La industria de los juguetes sexuales comienza poco a poco a hacerse verde luego de haberse dado a conocer el alto riesgo de usar productos de PVC en los juegos íntimos. Incluso la industria pornográfica está comenzando a hacer esfuerzos para crear productos que ayuden al medioambiente, aportando alguna donación para organizaciones que trabajan a favor de algún tema en particular. Mucho de ello es “green wash”, es verdad, pero eso es un indicativo de que también el sexo se está volviendo verde.

Azucena lo sabe bien. Ella no vuelve a salir con un chico en cuya mesa de noche o en el baño no encuentre por lo menos un producto que no sea amigable con el ambiente. Claro, a veces no es tan drástica y el hecho de que al hombre en turno no le importe el medio ambiente, no significa que termine la relación. Pero si se encuentra con alguien que no tenga el menor interés por el ambiente, entonces ella dejará de tener ese mismo interés por él o quizá no le parezca tan atractivo.

Hoy la moda verde se ha metido por debajo de las sábanas. Cada vez más el punto de ruptura de una pareja podría radicar en cuánta carne consume el otro, qué auto maneja, para quiénes trabaja o qué productos consume sin saber lo que hay detrás de las marcas. Siempre hay una alternativa y una manera positiva de hacer las cosas… incluyendo el sexo.

Si un hombre o mujer se ensucia las manos con composta; apaga los multicontactos por la noche o cuando sale de casa; recicla o evita consumir los productos de la guía roja de transgénicos de Greenpeace, habrá agregado muchos puntos a sus ya masculinas o femeninas cualidades.

Si coincides, entonces, bienvenido a la era ecosexual. De acuerdo con una encuesta realizada por una revista inglesa de caballeros llamada “Nuts”, una de las cualidades que las mujeres han agregado a su lista para sentirse atraídas por un hombre es que hoy en día sea “verde”. Hay algo en eso que, dijeron, los vuelve irresistibles. Y de esta manera, dijeron las féminas, el susodicho puede tener más posibilidades de encontrar una cita un sábado por la noche.

1. Apaga las luces
Tú puedes hacer todo para reducir el cambio climático, que es una realidad debido al consumo energético que privilegia los combustibles como petróleo, carbón y gas. Por eso en Greenpeace apostamos por las energías limpias y renovables, que además son más económicas y promovemos la guía de ahorro de energía. Cada vez que usamos energía producida por la quema de estos combustibles fósiles contribuimos al calentamiento global. Si reduces el consumo de energía, entonces la respuesta es evidente: disminuirás las emisiones de gases de efecto invernadero enviados a la atmósfera. Así que no lo pienses más. Desde la cama puedes comenzar una verdadera (R)evolución Energética. Así que siempre apaga la luz. Las velas de cera de abeja y parafina, y no las hechas con base de petróleo, pueden ser muy románticas. Si no te resistes a ver a tu compañer@, entonces, fácil: haz el amor durante el día.

2. Frutas de la pasión… libres de OGM
Si es verdad. Algunas frutas pueden ser afrodisiacas como el guaraná, las fresas, zarzamora, moras, frambuesas y cerezas, entre otras. Pero ¿por qué no consumirlas orgánicas? Si quieres usar algún producto para encender la sangre, asegúrate que sea libre de transgénicos o pesticidas. Consume orgánico y hazlo en pequeños comercios que están destinados para ello. Hasta el momento no existen suficientes estudios acerca de que los organismos genéticos no modificados consumidos de manera ordinaria en la dieta NO tengan efectos secundarios en la salud. Y por el contrario, se ha demostrado que los transgénicos contaminan las razas nativas o criollas de granos como arroz, maíz o trigo. Y se ha comprobado que algunas variedades de maíz transgénico de Monsanto ha producido cáncer y enfermedades en órganos internos de ratones en los que se han hecho investigaciones.

3. ¿Amor a toda costa?
Las ostras y otros mariscos, como los camarones por ejemplo, pueden ser potentes afrodisiacos, pero nuestros océanos están siendo destruidos en un rango sin precedente, debido a la sobrepesca para obtenerlos. Necesitamos parar la destrucción por el placer. En lugar de eso tú puedes apoyar proyectos sustentables de comunidades en los que puedes encontrar productos, aceites y jabones biodegradables con aromas que encienden la pasión, en lugar de consumir estos. Por otro lado, las ostras son bioindicadores o biomonitores de la contaminación que hay alrededor del lugar en que se pescaron porque acumulan la contaminación. Una ostra limpia es una buena ostra, pero si has de consumirlas, intenta que sean provenientes de lugares no contaminados o de las ciudades costeras muy grandes.

4. Amor reciclado
Usa los envases de diversos productos empaquetados y decóralos de manera linda, sexy o hasta cursi para colocar los productos que utilicen más frecuentemente en su recámara: condones, lubricantes,  juguetes,  cajas de cartón para regalar lencería, etcétera.

5. Usa ecolubricantes
Nada mejor que la lubricación natural. La lengua siempre será un buen instrumento para ello, pero si necesitas usar alguno externo, entonces te recomendamos que nunca uses lubricantes hechos a base de petróleo, como de aceite o vaselina, por ejemplo. Usa los que son a base de agua y otros que son resistentes a ésta como los de silicón. Hoy en día existen muchas marcas que se dedican a la producción de estos, con diversos sabores y aromas para el juego sexual. Emporios como Esso están destruyendo el planeta, pero no permitas que lo hagan a través tuyo y que incluso se metan hasta debajo de tus sábanas.

6. Esclavo de la pasión, no del petróleo
Si te gustan las emociones fuertes, entonces tal vez hayas intentado alguna vez usar algún objeto, ropa o accesorio de Policloruro de Vinilo, mejor conocido como PVC o vinil. El PVC genera algunos de los químicos más tóxicos que existen: las dioxinas y furanos. El uso de este material en los juguetes de los niños ha sido prohibido en muchos países. El PVC de la ropa y los juguetes sexuales también debe prohibirse, pues este componente está hecho con cloro y otras sustancias están consideradas como probables cancerígenos, además de que es un derivado del petróleo. En lugar de eso opta por accesorios de sustancias naturales como el caucho, látex o piel.

7. Ahorra agua en pareja
Hoy, cuidar el planeta nunca había sido tan erótico. Si eligen bañarse en pareja ahorrarás jabón y agua. Recuerda que más de 500 millones de personas no tienen acceso al agua limpia y corriente. Para ellos, lo que tú haces todos los días es un lujo. Si entonces es un lujo, definitivamente deberías compartirlo con tu compañer@ de cama. Esos pequeños grandes placeres siempre es mejor compartirlos.

8. Cama sustentable
Seguramente tienes un buen colchón, confortable y cómodo, pero ¿sabes de dónde proviene la madera de la cama en la que duermes y disfrutas del placer en pareja cada noche? Asegúrate de que sea de madera certificada reconocida por el Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council o FSC, por sus siglas en inglés), la organización internacional que reconoce el manejo sostenible de la madera. En México hay mueblerías como Tip Muebles que  pueden hacer que tu cama no incentive la tala ilegal en nuestro país.

9. Sexo verde
Si te gusta el “spanking” asegúrate que las palas sean hechas de madera sustentable también. Hay muchas marcas en el mercado que puedes encontrar de madera certificada (sobre todo si las pides por Internet), usa aceite para masaje orgánico, ropa interior o de dormir orgánica también. Recuerda que el proceso de producción para algodón convencional y su blanqueado es uno de los más contaminantes que existen.

10. Haz el amor, no la guerra.

Fuente: Greenpeace, artículo: Cómo enverdecer tu vida sexual

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Algo importante adicional: El sexo no es un juego y siempre debe asumirse como un compromiso emocional entre personas adultas responsables y respetuosas, pero se tiene se estar consciente que el sexo sin precauciones ecológicos o no ecológicos representa un riesgo de contagio de muchas enfermedades peligrosas. Por tanto, sea precavido y responsable.

Burica Press

El valor de los tiburones como depredadores

MEDIO AMBIENTE. BALANCE DEL ECOSISTEMA.

El valor del depredador

Fotos cortesía de Albatros Media, Alejandro Balaguer y Avi Klappfer
FAMA. La isla del Coco es llamada la ‘isla de los tiburones’.

Alejandro Balaguer
Especial para La Prensa

vivir+@prensa.com

Hace más de una hora, voy escoltado de varias siluetas gigantes de tiburones oceánicos que duplican el largo de mi kayak. A 500 kilómetros del continente, en aguas territoriales de Costa Rica, la remota isla del Coco –una suerte de laboratorio viviente para el estudio de la evolución de muchas especies de escualos y de otras especies migratorias– luce extremadamente salvaje.

He dejado la seguridad de la cubierta del buque de investigación que me hospeda para explorar el universo acuático, que se extiende alrededor de los 24 kilómetros cuadrados de bosques vírgenes que cubren la isla del Coco, conocida también como “la isla de los tiburones”, fama que compruebo a cada golpe de remo.

Tal es la riqueza marina de este sistema insular, que es muy fácil observar la abundancia de tiburones desde la misma superficie del mar. “Aquí llegan los grandes depredadores a abastecerse, buscando también peces limpiadores que eliminen sus parásitos y otros organismos polizontes que suelen adherirse a la piel. Y como todo ser viviente forma parte aquí de una compleja cadena alimenticia, los parásitos de los tiburones son un buen bocado para los abundantes peces mariposa y los peces ángel rey”, me explica el buzo Kevan Mantell.

Mantell prepara su cámara submarina para otra inmersión, desaparece bajo las aguas con otros expedicionarios y yo prosigo la travesía hacia nuestra casa flotante.

Ante mi tenaz escolta de escualos, compruebo que el verdadero tesoro no es fábula y que la fama de “la isla de los tiburones” es cierta, hecho que registran los colegas camarógrafos a 30 metros de profundidad. Allí, donde reina el silencio, cientos de tiburones martillo y punta blanca, rodeados de cardúmenes de peces limpiadores, rayas águila e inmensos tiburones tigre, se dan un banquete en la bien abastecida despensa natural de las profundidades oceánicas del archipiélago.

Sin embargo, esa abundancia es inusual y la realidad es dramática para las poblaciones de tiburones de los mares del mundo.

Aunque muchos especialistas piensan que las cifras que se dan hoy van a estar por debajo de la realidad en un porcentaje bastante alto cuando se obtengan mayores datos, se estima que entre 50 y 100 millones de tiburones son sacrificados al año por las pesquerías, lo que supone un holocausto marino si se considera que alrededor del 90% de las poblaciones de grandes especies comerciales ya se han extinguido.

Es que los tiburones, como depredadores, están diseñados evolutivamente para jugar un papel importante de control sobre las poblaciones de otros organismos que son presa de ellos y, sobre todo, los que están en la parte superior de la cadena alimenticia o trófica.

Además, se sabe que tienen una influencia muy grande sobre la abundancia de estos recursos porque son los que mantienen el nivel de las otras poblaciones reguladas.

Interesado por la crisis de los tiburones, de retorno de la isla del Coco visito la Universidad Javeriana de Bogotá, donde se realiza un encuentro de expertos de América Latina para exponer sus estudios recientes acerca de los tiburones.

Andrés Domingo, biólogo encargado del área recursos pelágicos del Instituto de Pesca de Uruguay y miembro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, expone entre un nutrido auditorio: “Los tiburones mayoritariamente son los que regulan la situación de los que vienen por debajo, pero no estamos hablando de un único predador tope que está siendo eliminado. No hablamos solamente de los tiburones, podemos hablar también de mamíferos que están siendo eliminados, por ejemplo, estamos hablando de tortugas, estamos hablando de aves marinas, lo cual complica mucho más la situación de colapso”.

Otro de los invitados es Ramón Bonfil, Phd en biología marina y experto mundial en escualos, un mexicano tenaz que los ha seguido por los mares de la región.

Bonfil complementa la intervención de Andrés Domingo: “Si tú quitas a los tiburones y los quitamos a través de la pesca de ese puesto tan importante, entonces hay un desbalance en el ecosistema, y las presas que antes estaban reguladas por los tiburones, ya no tienen ningún control y empiezan a crecer de una manera fuera del control natural; puede haber unos efectos ecológicos muy complejos, que pueden resultar incluso en problemas económicos, haciendo que el recurso pesquero desaparezca, ya que si tú quitas al tiburón o depredador tope, algunos de los otros tiburones que son depredadores medios en los océanos, pueden llegar a colapsar”.

En Lima, bajo la influencia de la fría corriente de Humboldt, las instalaciones de la Universidad Cayetano Heredia, a escasos metros de la costa, se impregnan de una humedad persistente y salobre propia del litoral peruano. Desde allí, la prestigiosa doctora Patricia Majluf lidera campañas para la sostenibilidad de los recursos pesqueros. La visito y le pregunto: ¿cuántos tiburones tienen que desaparecer para que se afecte realmente el funcionamiento del mar? “Yo he encontrado una metáfora muy interesante para esto, o sea, si tú tienes un carro y le sacas una tuerca no pasa nada, sacas dos y no pasa nada, sacas tres y no pasa nada, hasta que sacas 100 y se te cae el carro; entonces, aplicado a los tiburones, lo que tenemos que ver a nivel general es qué está pasando cuando estamos desapareciendo todas esas especies, porque realmente no entendemos la complejidad de las interacciones de los ecosistemas. Pero sabemos que si sacamos suficientes especies eventualmente todo va a colapsar, sobre todo cuando sacas las especies críticas, como son los depredadores topes”, me cuenta Majluf.

Para Bonfil, existen muchos casos que indican claramente que con la eliminación de un depredador tope, se puede desencadenar un efecto negativo en los ecosistemas marinos.

Jefe Seattle, inolvidable lección de ecología y ética

Inolvidable lección de ecología y ética ambiental

por Oswaldo Báez*

La conciencia social de la responsabilidad que tiene la humanidad ante el conjunto de la naturaleza, es un principio ético de raíces históricas, a cuyo fortalecimiento aportan la ecológica moderna y la filosofía ambiental.

La relectura de la histórica carta que dirigió Seattle, jefe de la tribu Suwamish al presidente de los Estados Unidos contiene una hermosa proclama por la conservación de la naturaleza y los recursos naturales. Fue escrita hace 152 años pero aún conserva su fuerza argumental y la frescura de un fruto silvestre. La carta contiene varios principios ecológicos y éticos que se halla implícitos en un texto hermoso, vibrante y humano, en él se traduce la sabiduría ancestral que guía la relación hombre-naturaleza de su comunidad y que, por cierto, es muy distinta de aquella que inspiró a la civilización industrial.

“Habéis de saber – dice Seattle – que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y experiencia de mi pueblo”. Cada hombre de la tribu y más aún, cada ser vivo e inerte de la naturaleza es entendido y tratado en la consmovisión del gran Jefe como parte del conjunto armónico que es la naturaleza, cuando afirma: “somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros”.

La comprensión de los ciclos biogeoquímicos de la materia en los ecosistemas que constituye un aspecto básico de la ecología moderna, se deja entrever en la sabiduría y admonición de quien sí sabe como enseñar a sus hijos, cuando dice: “Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies, es la ceniza de los abuelos. Debéis enseñar lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra, afecta los hijos de la tierra”. Con ello revela la posición de los seres humanos como seres emergentes de madre naturaleza y la sabiduría ancestral para coexistir en forma armónica con el entorno natural.

El homo consumens pleno de arrogancia y falsa superioridad, convertido en “dominador de la naturaleza” constrasta con la modestia del ser emergente, fruto de la tierra y la evolución cuando proclama: “La tierra no pertenece al hombre sino el hombre a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida, es solo una hebra de ella”. Y destaca el inmenso valor del aire, el agua, la flor y el ave… frente al gigantismo industrial que advierte venir con inusitada fuerza destructiva representada en la figura del “humeante caballo de vapor” con el que advierte la llegada del maquinismo de la “modernidad”.

La interdependencia de los seres de la comunidad biológica está presente en el pensamiento de Seattle en la expresión: “Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre morirá…porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir al hombre, todas las cosas están relacionadas entre sí. Los hombres blancos también pasarán. Talvez antes que las demás tribus”.

La contaminación del ambiente, subproducto de la sociedad de consumo, fue ya avizorada hace un siglo y medio por el “salvaje” piel roja. Sus palabras tienen el sabor de una sentencia cuando dice: “Si contamináis vuestra cama moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira”. ¿Acaso no está pasando esto con la civilización industrial y la sociedad de consumo que ha contaminado el aire, el suelo y el agua?

Settle, erigido por su tribu en portavoz de su pueblo, defiende ardorosamente la paz de la naturaleza y los valores de su cultura; se manifiesta incapaz de entender la forma de ser y de actuar del hombre blanco porque “Es un extraño que llega por la noche a sacar de la tierra lo que necesita. Porque la tierra no es su hermano sino su enemigo. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará detrás de si solo un desierto. Trata a la tierra y al suelo como si fueran cosas que se puede comprar, saquear y vender. ¿Cómo podéis comprar y vender el cielo y el calor de la tierra?” Interroga el Jefe Seattle a la vez que da una lección de ecología, conservación y ética ambiental al presidente del Estado más grande de la Tierra.

Sin pretenderlo se convierte en portavoz de más de media humanidad; llega con su sabiduría, nacida de las entrañas de su pueblo, para condenar el atropello, la explotación, el saqueo de los recursos naturales y los afanes de exterminio de las culturas nativas tanto al norte como al sur del río Grande.

Lectura de la hermosa carta del Jefe Seattle llama a reflexionar sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza en estos tiempos de “modernidad”, cuando se pretender enfrentar los problemas medio ambientales a través de procedimientos de geoingeniería a cargo del complejo tecnológico-ambiental de los países desarrollados, que se está convirtiendo en nuevo negocio a pretexto de atender la “remediación ambiental” en cualquier lugar del planeta.

Sería necesario y conveniente que el presidente de los Estados Unidos y los presidentes del Grupo de los países más industrializados de la Tierra reciban el mensaje del jefe Seattle, tan antiguo pero a la vez tan vigente.

El pensamiento Seattle coincide con la cosmovisión de los pueblos indoamericanos que se sintetiza en la Madre Tierra y sus tres formas diferentes de ser: es origen de la vida, recibe la semilla y la hace germinar. Si de la tierra venimos y a la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra ella se comete?

Estos hermosos textos resumen la sabiduría de los pueblos de América, sabiduría desarrollada en miles de años de convivencia con la Tierra y los seres que la conforman; recuerdan que en ella radican los principios básicos del bienestar, la armonía y la belleza. Es la proclama más sentida por la conservación del planeta y el uso racional de los recursos naturales que lleva implícito un mensaje de ecología y ética ambiental que antecede a los conservacionistas norteamericanos Aldo Leopold, Raquel Carson y Paul Ehrlich y al pensamiento y la acción de Francisco “Chico” Méndez en nuestra América Latina.

Desde una perspectiva ecológica global los países con alto nivel industrial, de consumo y de acumulación son en verdad países mal desarrollados e insustentables debido a que tienen huellas ecológicas enormes, que se traducen en similares déficits ecológicos, esto les lleva a extraen recursos naturales de todo el mundo y a exportar contaminación con lo cual están poniendo en riesgo a todo el planeta.

La conciencia social de la responsabilidad que tiene la humanidad ante el conjunto de la naturaleza es un principio ético de raíces históricas, a cuyo fortalecimiento aportan la ecológica moderna y la filosofía ambiental en años recientes.

Oswaldo Báez

Un día de muchos monos y muchos aullidos en el bosque

Monos aulladores en el Parque Nacional Soberanía

Por: Ariel R. Rodríguez Vargas
Universidad de Panamá

Hoy domingo he madrugado y he ido al Parque Nacional Soberanía y a la  Reserva Forestal de la Universidad de Panamá, al sendero del Oleoducto, a buscar los monos aulladores que estudiamos. Me ha acompañado Alberto Argote, el estudiante de tesis. Ana Ligia la otra estudiante no ha ido porque ahora ya si tiene los nueve meses de embarazo y pronto abrirá fuentes y decidió no arriesgarse y nosotros tampoco.

En el segundo tramo del camino nos hemos encontrado con un enorme coro de aulladores como nunca antes. Aullaban con fuerza e insistencia una, dos, tres, cuatro, no se cuántas tropas! Qué sucede por qué aullan tanto! No sabemos que pasa! Divisamos al primer subgrupo, se trata de un par de machos con hembras y crías en la vera derecha del camino. Hay indicios que han estado comiendo muchas hojas tiernas de jobo (Spondias mombin). Pero es todavía temprano y todo indica que durmieron en el árbol de Zuelania adyacente al jobo. O sea, la comilona fue al anocher de ayer. Hoy al amanecer todavía (6: 30 am) todavía estan acurrucados. Sólo los machos que han estado más activos, pero sólo gritando.

Se escuchan muchos por todos lados en línea recta a lo largo de la calle de acceso a una edifición que hacen al parque. Ahora en el coro escuchamos el grito de las hembras. Esto parece excitar más los gritos masculinos que retumban con poder en el bosque. Ya casi ha pasado media hora y siguen los aullidos. Mientras esto ocurre buscamos el mejor lugar de acceso a donde estan los grupos más compactos que aullan. Hay que atravesar un apretujado bosque bajo (bosque secundario joven con un rodal de palmeras bajitas) hasta llegar a un bosque alto con enormes árboles de higuerones (Ficus insipida) y corotúes. Es un bosque muy lindo y despejado por debajo. Se gran actividad a la sombra de estos árboles.

Arriba los aulladores siguen fuertemente aullando. Motivo? La duda comienza a despejarse. Los higos o higuerones están con frutos maduros. El aroma de estos frutos se tiene tomado el lugar. Tomo uno del suelo y lo pruebo. Bromeo y digo que la otra semana tendre forúnculos en el cuello como lo tienen los aulladores por la presencia de una larva gigante de una mosca de Alouattamyia baeri, que como un gran tórsalo se aloja en los aulladores, especialmente en el área del cuello. El higuerón tiene la pulpa suave, dulce y olorosa. Comienzo a armar cabos que nos los termine de atar sino hasta las 10 am cuando comprendo que era lo que había pasado.

Los monos aulladores viven en grupos familiares llamados tropas. En el lugar de los incidentes había tres tropas y todo parece indicar que los aullidos de hoy eran territoriales. Esto se da cuando las tropas son grandes y cuando quieren los recursos jugosos de un árbol de higuerón. Mi hipótesis en que cuando hay recursos muy energéticos es necesario defender estos recursos con más tesón. De los higuerones que usualmente comen hojas tiernas y frutos verdes, en esta ocasión no sólo comían los frutos maduros. Esto nos indica con mayor razón que quieren energía rápida en vez de energía almacenada en las hojas verdes.

Efectivamente al final la cosa quedó que cada tropa se quedó con un árbol gigante de higuerón, y los grupos aislados pequeños que vimos al inicio, se trataba de un subgrupo que era parte de la tercera tropa que al final pudimos contar que constaba de 21 individuos, pero que había amanecido más disgregada.

Todos los machos adultos aullan en solidaridad con el resto de la tropa, para hacer sentir su voz en el bosque. Son especies que jamás se agreden, ni siquiera se insultan, simplemente definen o marcan su territorio para sus hembras y sus crías. Ojalás los humanos fuéramos así. Se imaginan a los aulladores utilizando armas para matarse unos a los otros!

En estas disputas las hembras también son activas marcadoras de territorio e incitan con sus cantos apagados a los machos para que marquen territorio. Como pueden apreciar las hembras siempre nos meten en problemas a los machos. Bueno, allí están y allí se quedan por ser tan cuidadosas con sus hijos. Hoy había muchas madres monas aulladores cuidando sus inquietos hijos.

Como mal científico no llevé videograbadora y todo este repertorio de territorialidad sólo lo he grabado burdamente en clips de una tarjeta de memoria de un teléfono móvil.

Lo interesante es que hoy se tomaron buenos datos sobre la dieta, comportamiento y complejidad social de los monos aulladores del Parque Nacional Soberanía. Por cierto, hoy agregamos dos especies de liana al inventario alimenticio de estos elegantes seres y un árbol que era para ellos, como lo es la lechuga en una ensalada griega, para una persona vegetariana.

Interesante no!