El enfoque ecosistémico para la Conservación de la Diversidad Biológica

El enfoque ecosistémico para la Conservación de la Diversidad Biológica

Hamdallah Zedan

Secretario Ejecutivo

Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica

La diversidad biológica -la variedad de formas de vida en la Tierra y los sistemas naturales que conforma- se encuentra cada vez más amenazada por las actividades humanas. La gestión de los recursos de la diversidad biológica de la Tierra para alcanzar los tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica: conservación, uso sostenible de la diversidad biológica, y distribución justa y equitativa de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos, constituye un desafío fenomenal para la humanidad. Los procesos que vinculan ecosistemas y especies son complejos, y una actividad que se lleve a cabo en algún lugar del mundo puede tener consecuencias imprevistas en otro, a menudo lejos del lugar de origen y muchos años después. En este contexto, el enfoque por ecosistemas representa una estrategia poderosa para la gestión integrada de tierras, extensiones de agua y recursos vivos que promueve la conservación y el uso sostenible de manera equitativa. El enfoque por ecosistemas constituye el marco primordial de acción en virtud del Convenio, y su aplicación ayudará a lograr un equilibro de los tres objetivos del Convenio.

El enfoque por ecosistemas se basa en la aplicación de metodologías científicas adecuadas, centradas en los niveles de organización biológica, que comprenden la estructura esencial, procesos, funciones e interacciones entre organismos y su medio ambiente. En el enfoque por ecosistemas se reconoce que los seres humanos, con su diversidad cultural, son un componente integral de muchos ecosistemas. El enfoque por ecosistemas orienta de manera fundamental las actividades de los distintos programas de trabajo del Convenio, y facilita que se relacionen entre sí. Al fin y al cabo, todos los biomas y, por ende, todos los programas de trabajo, implican un cierto grado de interconexión, y poco cabrá esperar de las actividades de gestión si estas conexiones no se toman en cuenta.

El enfoque por ecosistemas requiere una gestión adaptable para responder a la naturaleza compleja y dinámica de los ecosistemas y a la precaria comprensión y deficientes conocimientos que poseemos sobre su funcionamiento. Los procesos de los ecosistemas suelen no ser lineales, y los resultados de estos procesos exhiben a menudo desfases. Como consecuencia, se presentan discontinuidades que llevan a resultados imprevistos o a situaciones de incertidumbre. Es preciso que la gestión sea adaptable para poder responder a estas incertidumbres, y debe prever la posibilidad de aprender sobre la marcha o de recibir retroalimentación de las actividades de investigación. La investigación científica destinada a comprender mejor el funcionamiento de los ecosistemas en general, en términos de sus componentes y conectividad, y orientada hacia las necesidades de información que genera la gestión, garantizará que las decisiones de gestión tengan sólidos fundamentos científicos en el contexto del enfoque de precaución. Habrá medidas que quizás haya que adoptar aunque no se hayan establecido científicamente todas las relaciones de causalidad.

El enfoque por ecosistemas no excluye otros enfoques de gestión y conservación, y, de hecho, puede compaginarse y ser compatible con estos enfoques. Entre los más conocidos están el de gestión basada en los ecosistemas, ordenación sostenible de los bosques, gestión integrada de cuencas hidrográficas, gestión integrada de áreas costeras y marinas, y pesca responsable. Estos enfoques pueden dar apoyo al enfoque por ecosistemas en distintos sectores y biomas. Otros enfoques afines, como el de reservas de la biosfera, áreas protegidas, y programas de conservación de especies únicas, así como otros enfoques que se aplican en virtud de los marcos legislativos y de política nacionales, pueden integrarse en el contexto del enfoque por ecosistemas para hacer frente a situaciones complejas. No existe una única forma de poner en práctica el enfoque por ecosistemas, pues se rige por las condiciones locales, provinciales, nacionales, regionales o mundiales. Es más, son muchas las formas en que los enfoques por ecosistemas pueden utilizarse como marco para poner en práctica los objetivos del Convenio.

El Convenio es el primero y único tratado internacional que adopta un enfoque holístico, basado en los ecosistemas, ante la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica. Se ha establecido como uno de los pilares sobre los que descansa la labor internacional en favor del desarrollo sostenible. Junto con el enfoque de precaución, el enfoque por ecosistemas constituye uno de los conceptos básicos que guían nuestros esfuerzos para la gestión de los recursos biológicos, y ha sido reconocido como tal por el Plan de Aplicación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. Por consiguiente, deseo exhortar a todos los interesados a que hagan los esfuerzos necesarios para aplicar el enfoque por ecosistemas en las actividades concebidas para alcanzar los objetivos del Convenio. Les invito asimismo a que compartan con nosotros sus experiencias y nos hagan llegar sus sugerencias sobre cómo mejorar nuestra labor colectiva.

El enfoque por ecosistemas en las Reservas de la Biósfera

El Enfoque por Ecosistema en el Manejo de las Reservas de la Biósfera para la Conservación de la Biodiversidad

Introducción

El enfoque por ecosistemas ha sido adoptado por la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) como marco principal de acción bajo este Convenio.

Tal como lo solicitara la Conferencia de las Partes en su IV reunión, el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA), en su V reunión celebrada del 31 de enero al 4 de febrero del 2000 en Montreal elaboró principios y otro material de apoyo sobre el enfoque por ecosistemas. Este material de asesoramiento ha sido preparado para ser considerado por la Conferencia de las Partes en su V reunión a realizarse en mayo del 2000 en Nairobi. Se basa en los principios de Malawi, desarrollados en un taller sobre el enfoque por ecosistemas celebrado en Lilongwe en enero de 1998, así como en las experiencias y conclusiones de varios otros talleres e iniciativas organizadas sobre el tema en los últimos años.

La filosofía y las acciones asociadas con el enfoque por ecosistemas tienen muchos temas en común con el concepto de reserva de biosfera, promovido por UNESCO en su Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) y mediante la Red Mundial de Reservas de Biosfera que abarca 368 sitios en 91 países (datos de abril de 2000).

Filosofía del Principio de Enfoque por Ecosistemas

El enfoque por ecosistemas se verá a través de la óptica de individuos, comunidades, Estados partes y organizaciones internacionales. Es probable que este punto de vista evolucione, al compás de la evolución de los principios mismos y de la Red Mundial de Reservas de Biosfera.

El enfoque por ecosistemas es una estrategia para la gestión integrada de tierras, extensiones de aguas y recursos vivos por la que se promueve la conservación y utilización sostenible de modo equitativo. Por lo tanto, la aplicación del enfoque por ecosistemas ayudará a lograr un equilibrio entre los tres objetivos del Convenio: conservación; utilización sostenible; y distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos.

El enfoque por ecosistemas se basa en la aplicación de las metodologías científicas adecuadas y en él se presta atención prioritaria a los niveles de la organización biológica que abarcan los procesos esenciales, las funciones y las interacciones entre organismos y su medio ambiente. En dicho enfoque se reconoce que los seres humanos con su diversidad cultural, constituyen un componente integral de muchos ecosistemas.

Esta atención prioritaria a los procesos, funciones e interacciones está en consonancia con la definición de “ecosistema” que figura en el Artículo 2 del Convenio sobre la Diversidad Biológica:

Por “Ecosistema” se entiende un complejo dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su medio no viviente que interactúan como una unidad funcional.

En esta definición no se especifica ninguna unidad o escala espacial particular, en contraste con la definición de «hábitat» que figura en el Convenio. Por lo tanto, el término «ecosistema» no corresponde necesariamente a los términos «bioma» o «zona ecológica», pero se puede referir a cualquier unidad en funcionamiento a cualquier escala. En realidad, la escala de análisis y de acción se debe determinar en función del problema de que se trate. Pudiera ser, por ejemplo, un grano de tierra, una laguna, un bosque, un bioma o toda la biosfera.

El enfoque por ecosistemas exige una gestión adaptable para tratar con la índole compleja y la dinámica de los ecosistemas y con la ausencia de un conocimiento o entendimiento completo de su funcionamiento.

Los procesos de los ecosistemas son frecuentemente no lineares y los resultados de tales procesos presentan frecuentemente lagunas temporales. Como resultado de ello existen discontinuidades que provocan sorpresas e incertidumbre. La gestión debe ser adaptable para poder dar una respuesta a tales incertidumbres e incluir elementos de «aprendizaje en la práctica» o de información derivada de investigaciones. Tal vez sea necesario adoptar medidas, incluso cuando no se han establecido científicamente las relaciones completas de causa y efecto.

En el enfoque por ecosistemas no se excluyen otros enfoques de gestión y de conservación, tales como las reservas de biosfera, las zonas protegidas y los programas de conservación de especies únicas, así como otros enfoques que se aplican en los marcos de las políticas nacionales y las leyes existentes, sino que, en su lugar, en él se podían integrar todos estos enfoques y otras metodologías para hacer frente a situaciones complejas.

No existe una sola manera de aplicar el enfoque por ecosistemas, por cuanto ello está en dependencia de las condiciones a los niveles local, provincial, nacional, regional o mundial. En realidad, existen muchas maneras de utilizar los enfoques por ecosistemas a modo de marco para llevar a la práctica los objetivos del Convenio.

Se han propuesto doce principios para el enfoque por ecosistemas que son complementarias y mutuamente relacionados. Estos doce principios son enumerados en las págs. 4-5, conjuntamente con cinco puntos que han sido sugeridos como orientación operacional al aplicar los doce principios del enfoque por ecosistemas.

12 PRINCIPIOS DEL ENFOQUE POR ECOSISTEMAS

1. La elección de los objetivos de la gestión de los recursos de tierras,

hídricos y vivos debe quedar en manos de la sociedad.

2. La gestión debe estar descentralizada al nivel apropiado más bajo.

3. Los administradores de ecosistemas deben tener en cuenta los efectos (reales o posibles) de sus actividades en los ecosistemas adyacentes y en otros ecosistemas.

4. Dados los posibles beneficios derivados de su gestión, es necesario comprender y gestionar el ecosistema en un contexto económico.

5. La conservación de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas debería ser un objetivo prioritario del enfoque por ecosistemas.

6. Los ecosistemas se deben gestionar dentro de los límites de su funcionamiento.

7. El enfoque por ecosistemas debe aplicarse a las escalas espaciales y temporales apropiadas.

8. Habida cuenta de las diversas escalas temporales y los efectos retardados que caracterizan los procesos de los ecosistemas, se deberían establecer objetivos a largo plazo en la gestión de los ecosistemas.

9. En la gestión debe reconocerse que el cambio es inevitable.

10. En el enfoque por ecosistemas se debe procurar el equilibrio apropiado entre la conservación y la utilización de la diversidad biológica y su integración.

11. En el enfoque por ecosistemas deberían tenerse en cuenta todas las formas de información pertinente, incluidos los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades científicas, indígenas y locales.

12. En el enfoque por ecosistemas deben intervenir todos los sectores de la sociedad y las disciplinas científicas pertinentes.

De acuerdo con los Artículos del Convenio sobre Diversidad Biológica, generalmente es imprescindible tener un enfoque equilibrado hacia la conservación de la biodiversidad. Se puede lograr un enfoque equilibrado de esta índole mediante el enfoque por ecosistemas que está aprobando el CDB, así como a través de esfuerzos para involucrar a todos los sectores de la sociedad en la conservación y gestión de la diversidad biológica. La Red Mundial de Reservas de Biosfera de UNESCO-MAB es una forma de involucrar a las personas en la conservación de la biodiversidad.

El enfoque de reservas de biosfera vincula la ecología con la economía, la sociología y la política y asegura que las buenas intenciones políticas no conduzcan a resultados poco apropiados.

El rendimiento y los logros son evaluados en forma regular y los puntos de vista y deseos de las comunidades locales son considerados como primordiales. De hecho, las reservas de biosfera constituyen un lugar especial para las poblaciones y la naturaleza y son de particular ayuda en la gestión de nuestra biosfera.

Las reservas de biosfera son áreas de ecosistemas terrestres y costeros que promueven soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sustentable. Son reconocidas a nivel internacional, designadas por los gobiernos nacionales y permanecen bajo la jurisdicción soberana de los Estados donde se encuentren. Sirven de alguna forma como ‘laboratorios vivientes’ para comprobar y demostrar la gestión integrada de tierra, agua y biodiversidad – la personificación del ‘enfoque por ecosistemas’ que desarrolla el Convenio sobre Diversidad Biológica.

Como resultado de una importante reunión internacional realizada en Sevilla, España en marzo de 1995, fue elaborada una estrategia para el desarrollo de políticas conducentes a la puesta en marcha, la gestión y la supervisión a largo plazo de la Red Mundial de Reservas de Biosfera, conocida simplemente como la Estrategia de Sevilla. Esta Estrategia es clara y simple y es organizada en una jerarquía de objetivos, estrategias y acciones. Tiene tres objetivos principales:

— La utilización de las reservas de biosfera para la conservación de la diversidad biológica natural y cultural.

— La utilización de las reservas de biosfera como modelo en la ordenación del territorio y lugares de experimentación del desarrollo sostenible.

— La utilización de las reservas de biosfera para la investigación, la observación permanente, la educación y la capacitación.

Estos objetivos amplios y sus metas subsidiarias representan una aplicación global del enfoque por ecosistemas.

Las reservas de biosfera son organizadas en tres zonas interrelacionadas: el área núcleo, la zona de amortiguación y la zona de transición. Esta zonificación se aplica de distintas maneras en el mundo real para adaptarse a las condiciones geográficas y a las limitaciones locales.

Forman parte integral del concepto de reserva de biósfera las ideas de conservación y de cambio – de conservación de la diversidad biológica y de los conocimientos ecológicos tradicionales y experiencia de gestión de recursos – y de cambio en la manera en que las sociedades utilizan sus entornos rurales y sus recursos naturales. Las zonas de transición plasman esta idea de cambio ya que tienen el propósito de buscar adaptaciones a la necesidad de desarrollo y uso sustentable que tiene la sociedad. Estas áreas contienen los medios de producción de la comunidad.

El enfoque es positivo y orientado al futuro, intentando acomodar el cambio a la vez que busca adecuados ambientes y calidad de vida.

Paralelamente, la tendencia hacia la gestión del paisaje requiere nuevas formas de cooperación institucional y vínculos entre distintos niveles de toma de decisiones económicas y políticas.

Hacia ejemplos operativos de desarrollo Sustentable

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) realizada en Río de Janeiro en 1992 estableció un proceso de trabajos hacia el desarrollo sustentable, incorporando la preocupación por el medio ambiente y mayor equidad social, incluyendo el respeto por las comunidades rurales y su sabiduría acumulada. La Agenda 21, los Convenios sobre Diversidad Biológica, Cambio Climático y Desertificación y otros acuerdos multilaterales, muestran el camino a nivel internacional.

Sin embargo, la comunidad global también necesita tener ejemplos operativos que incorporen las ideas de CNUMAD sobre promoción tanto de la conservación como del desarrollo sustentable. Estos ejemplos sólo pueden funcionar si expresan todas las necesidades sociales, culturales, espirituales y económicas de la sociedad y si tienen una rigurosa base científica.

Las reservas de biosfera ofrecen estos modelos. Más bien que formar islas en un mundo cada vez más afectado por severos impactos humanos, pueden convertirse en teatros para la reconciliación de los pueblos y la naturaleza, pueden aportar conocimientos del pasado a las necesidades del futuro y pueden demostrar como superar los problemas de la naturaleza sectorial de nuestras instituciones. Resumiendo, las reservas de biosfera son mucho más que simples áreas protegidas. Representan un medio para promover la gestión, esencialmente como un pacto entre la comunidad local y la sociedad en general.

Referencia:

UNESCO. 2000. Resolviendo el rompecabezas del enfoque por ecosistemas. Las Reservas de Biosfera en Acción. UNESCO, París.