Cambio climático en el mundo

Cambio climático en el mundo

BBCMundo

Los siguientes textos reflejan una tendencia mayoritaria en los pronósticos de la comunidad científica. Otros sectores cuestionan algunos de estos puntos de vista. Incluimos algunos de los artículos publicados sobre estos temas durante 2007. (Ver el glosario de términos al final de la página).

ÁFRICA

Lago chad

Varias regiones del continente experimentarán falta de agua. Esto, combinado con una demanda creciente, llevará a que más gente se quede sin acceso al líquido vital. Eso afectará, según el informe del Panel Internacional sobre Cambio Climático, el sustento de muchas familias. (Muy probable).

La reducción de zonas de cultivo creará mayores riesgos de hambruna. Las cosechas en aquellos países cuya agricultura depende de las lluvias se reducirán hasta en un 50% para 2020. (Muy probable).

El incremento de las temperaturas, unido a la pesca desmedida, hará que disminuya la cantidad de peces en los grandes lagos, lo cual repercutirá en el suministro de alimentos.

AMÉRICA

América del Sur

El aumento de las temperaturas y la disminución de las fuentes de agua subterránea en la región amazónica, podría llevar a que el bosque tropical se transforme paulatinamente en una sabana. Y esto a su vez, a la extinción de especies. (Muy probable).

En las zonas más secas se experimentará salinización y desertificación de las tierras cultivables provocando una reducción en la agricultura y la ganadería. Sin embargo, se cree que aumentarán los cultivos de soja en zonas de clima templado. (Muy probable).

El aumento del nivel del mar causará la inundación de regiones bajas en países como El Salvador, Guyana y el estuario del Río de la Plata. (Bastante probable).

ASIA

Inundaciones en Bangladesh

El derretimiento de los glaciares en los Himalayas tendrá un impacto directo sobre el suministro de agua en los próximos 20 o 30 años. Esto también causará inundaciones y avalanchas de rocas. (Casi una certeza).

Las zonas costeras densamente pobladas, incluyendo los deltas de ríos como el Ganges o el Mekong, también están bajo riesgo de serias inundaciones. (Muy probable).

El desarrollo económico de esta región se verá afectado no sólo por los embates del cambio climático sino también por la urbanización y el rápido crecimiento económico y de la población. (Muy probable).

Enfermedades como la diarrea, consecuencia de las inundaciones y sequías, se harán más frecuentes en el este, sur y sudeste de Asia.

EUROPA

Incendio forestal

Se estima que casi todas las regiones del continente europeo sufrirán un impacto negativo por el cambio climático.

Es posible que los países de la región central y del este experimenten falta de lluvias en el verano, agravando el problema de la falta de agua. Se cree que aumentarán los problemas de salud relacionados con las olas de calor.

En la región del Mediterráneo se verá una reducción en los suministros de agua, menor productividad en los campos, más incendios forestales y un incremento de los problemas de salud causados por el calor extremo. (Bastante probable).

Los países del norte se beneficiarán de los cambios, con un aumento de las cosechas. Pero además, para 2020, la mayor parte de Europa correrá riesgos de constantes inundaciones. (Muy probable).

OCEANÍA

Barrera de coral

La continua falta de agua, especialmente en el sur y este de Australia, será aún más grave para 2030. (Muy probable).

Regiones ecológicamente importantes como la Gran Barrera de Coral y el Parque Nacional Kakadu, podrán perder una parte significativa de su vida silvestre para 2020. (Muy probable).

El aumento del nivel del mar generará más inundaciones, tormentas y erosión en las costas, provocando un impacto social y económico en las comunidades de las pequeñas islas. (Bastante probable).

La erosión de las playas y la decoloración de los corales harán que disminuya el turismo. Existe evidencia contundente de que los recursos acuíferos en las islas pequeñas se verán seriamente comprometidos. (Muy probable).

LOS POLOS: EL ÁRTICO Y LA ANTÁRTIDA

Antártida a la izquierda y oso polar en el Ártico a la derecha.

Los científicos prevén una reducción en el espesor y la extensión de los glaciares, las capas de hielo, las superficies de mar congeladas y los hielos subterráneos. (Muy probable).

Los cambios en los ecosistemas naturales tendrán un impacto negativo en las aves migratorias, los mamíferos y los depredadores. (Muy probable).

Los habitantes del Ártico sufrirán efectos tanto negativos como positivos a raíz del cambio climático. Entre los negativos se incluyen el deterioro en la infraestructura y en la forma tradicional de vida de los indígenas. (Casi una certeza).

Dentro de los efectos positivos se cuentan la disminución de los costos de calefacción y el mejoramiento de las rutas marinas por los mares del norte. (Casi una certeza).

DIAGNÓSTICO GENERAL

Inundaciones en Tailandia

Durante 2007 los informes internacionales sobre la situación del planeta hicieron más evidente el argumento según el cual el calentamiento global, en gran medida, es producto de la mano del hombre.

Este año además el Comité Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) publicó una serie de estudios -los más preocupantes hasta ahora- que explican la dimensión del problema en términos de impacto sobre poblaciones, continentes y recursos naturales.

El IPCC reúne a más de 20.000 científicos de 21 países y entre sus proyecciones está que el nivel del mar probablemente aumente entre 28 y 43 cm. antes de 2100. Pero también algunos grupos de presión han sugerido que los informes que advierten de los riesgos del cambio climático están exagerando la amenaza.

LOS SÍNTOMAS

Huracán en Florida, EE.UU.

Conforme se haga más intenso, el cambio climático se hará más evidente sobre fenómenos naturales y actividades humanas. Entre estos las migraciones, los huracanes, los glaciares, la biodiversidad o las inundaciones de zonas costeras.

En cuanto a la biodiversidad, los científicos creen que un aumento constante de las temperaturas puede llevar a una masiva extinción de muchas especies. La influencia en el aumento de las inundaciones es un aspecto que durante 2007 se ha visto en varias partes del planeta.

Una de las razones para ello, es que una mayor concentración de dióxido de carbono reduce la capacidad de las plantas de absorber agua del suelo y de expulsar el exceso de la misma.

AGUA

Sequ�a

En las tierras más altas y en algunas regiones de los trópicos húmedos las poblaciones tendrán mayor acceso al líquido elemento. En cambio, el acceso al agua se reducirá en latitudes medias y en los trópicos secos, que ya están experimentando problemas de este tipo. (Bastante probable).

Las zonas afectadas por sequías serán más numerosas. También aumentará la frecuencia de lluvias extremas, elevando el riesgo de inundaciones. El incremento de la frecuencia y severidad de las inundaciones y sequías tendrá un impacto negativo en el desarrollo sostenible. (Muy probable).

El volumen de agua depositado en los glaciares y cumbres nevadas disminuirá considerablemente. Esto afectará en particular regiones donde vive más de un sexto de la población mundial. (Bastante probable).

ALIMENTOS

Trigo

Las cosechas serán más productivas en aquellas zonas de mayor altitud, donde se estima que la temperatura aumente entre un 1 y 3º (dependiendo del tipo de cultivo), y disminuirán en otras regiones. (Muy probable).

En latitudes más bajas las cosechas serán más reducidas, aumentando el riesgo de hambrunas. (Muy probable).

Se incrementará el potencial de producción de la agricultura global, con el aumento de las temperaturas hasta en 3º (muy probable) pero por encima de ello disminuirán. (Bastante probable).

El aumento en la frecuencia de las sequías y las inundaciones podrá afectar negativamente la producción local, especialmente en sectores que dependen de la agricultura para subsistir.

INDUSTRIA

Industria

Los beneficios y los costos del cambio climático para la industria y las sociedades varían ampliamente dependiendo de la ubicación y de la escala.

En general, las temperaturas más altas traen consecuencias negativas. Las industrias, poblaciones y sociedades más vulnerables son las que están situadas en la costa o cerca de ríos. También lo son aquellas sociedades cuyas economías están íntimamente ligadas al clima y las zonas proclives a fenómenos climáticos extremos, especialmente aquellas que viven un proceso acelerado de urbanización.

En lugares donde los fenómenos extremos serán más frecuentes, el costo económico que generán será aún mayor y este aumento será sustancial en las áreas más directamente afectadas. (Muy probable).

SALUD

Fuente de agua

Las proyecciones existentes sobre el cambio climático indican que afectará a millones de personas, particularmente a aquellos con poca capacidad de adaptación, provocando malnutrición y enfermedades derivadas. (Muy probable).

Esto tendrá un impacto en el crecimiento y desarrollo de la población infantil, el aumento de la mortalidad, de enfermedades y de daños provocados por olas de calor, inundaciones, tormentas, incendios y sequías. También se verá un mayor número de enfermedades relacionadas con la falta de agua, el aumento de problemas cardio-respiratorios, y la aparición de enfermedades infecciosas en regiones donde no las había.

En algunos lugares, el cambio traerá algunos beneficios para la salud como por ejemplo la reducción de muertes por el frío. (Muy probable).



Glosario de definiciones del IPCC sobre el porcentaje de probabilidades de que estos efectos se produzcan:
Casi una certeza: más del 99%
Extremadamente posible: más del 95%
Bastante probable: más del 90%
Muy probable: más del 66%
Probable: más del 50%
Muy improbable: menos del 10%
Mínima probabilidad: menos del 5%

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Nivel del mar subirá más de lo esperado

Nivel de los mares podría batir récords

Madre e hija son sorprendidas por un fuerte oleaje.

El aumento del nivel del mar podría ser 1,63 metros este siglo.

El nivel de los mares podría aumentar este siglo el doble de lo pronosticado por los científicos del clima de Naciones Unidas, asegura un estudio.

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático propone un aumento máximo de los niveles de los mares de 81 centímetros durante el presente siglo.

Pero en la revista Nature Geoscience, investigadores afirman que el verdadero máximo podría ser de 1,63 metros, el doble de lo estimado por el Panel Intergubernamental.

Los científicos observaron lo que ocurrió hace más de 100.000 años, la última vez que la tierra tuvo las temperaturas de hoy.

El estudio coincide con otros que muestran que las actuales proyecciones podrían ser muy conservadoras.

El aumento del nivel de los océanos es un resultado clave del cambio climático global.

Existen dos importantes efectos contributivos: la expansión del agua de los mares a medida que los océanos se calientan, y el deshielo de los glaciares sobre la tierra.

“Trabajo sólido”

En el último estudio, investigadores dan a conocer sus cálculos luego de observar el denominado periodo interglaciar, 124.000 a 119.000 años atrás, cuando el clima de la Tierra era más cálido que el actual, debido a una diferente configuración de la órbita del planeta alrededor del Sol.

Iceberg flotante en Groenlandia

El aumento del nivel de los océanos es resultado clave del cambio climático.

Esa fue la última vez que el nivel del mar se situó 6 metros por encima del nivel actual, un hecho provocado por el deshielo de las capas polares que cubrían a Groenlandia y la Antártica.

Los investigadores afirman que su estudio es la primera documentación sólida de cuán rápidamente el nivel del mar alcanzó ese nivel.

“Hasta ahora no se habían conocido datos que establecieran un límite máximo de los índices anteriores del nivel del mar, en comparación con el nivel actual”, dijo en una declaración el director del estudio, Eelco Rohling, del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton, en el Reino Unido.

Rohling y sus colegas hallaron un promedio de aumento del nivel de los mares de 1 metro con 60 centímetros cada siglo durante el periodo interglaciar.

Nuevos pronósticos

En ese entonces, Groenlandia era de 3 a 5 grados más cálido que en la actualidad, similar al periodo de calor que se espera en los próximos 50 a 100 años, dijo el doctor Rohling.

Los modelos actuales de actividad de las capas polares no pronostican tasas de cambio de esta magnitud. Tampoco incluyen muchos de los procesos dinámicos que de hecho son observados por los glaciólogos, afirman los investigadores.

Inundaciones en Inglaterra, 2007

El nivel del mar podría aumentar un 59% por encima de los pronósticos actuales.

“El promedio de aumento del nivel del mar de 1,6 metros por siglo que encontramos, es aproximadamente el doble del máximo estimado por el Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, y en consecuencia ofrece las primeras limitaciones potenciales del componente dinámico de la capa de hielo que no se incluyó en los valores del Panel que saltaron a los titulares”, explicó Rohling.

El año pasado otro estudio encontró que las proyecciones de aumento del nivel del mar podrían estar subestimando el impacto del cambio climático inducido por el hombre en los océanos del mundo.

Stefan Rahmstorf, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático de Alemania, y sus colegas, calcularon la temperatura promedio de superficie a nivel global contra el aumento del nivel de los océanos, y encontraron que los niveles podrían aumentar un 59% por encima de los pronósticos actuales.

El clima amenaza la biodiversidad

 

El clima amenaza la biodiversidad

 

BBC Ciencias


La Tierra. (Nasa)

Cuatro de las grandes extinciones masivas se dieron en condiciones cálidas y húmedas.

El aumento de las temperaturas en los próximos siglos podría provocar una extinción masiva, según advirtió un grupo de científicos británicos.

Las temperaturas previstas se encuentran en el rango de las que se dieron en el pasado en la Tierra en fases en las que hubo elevadas concentraciones de gases de efecto invernadero y que causaron la extinción del 95% de las plantas y de los animales.

Los científicos examinaron la conexión entre el clima y la diversidad en un periodo de 520 millones de años, que comprende la casi totalidad de registros fósiles disponibles.

Encontraron que la diversidad era elevada en los periodos fríos y baja en los cálidos.

“Nuestros resultados proporcionan la primera evidencia clara de que el clima del planeta puede explicar las grandes diferencias en las muestras fósiles de una manera simple y consistente”, afirmó doctor Peter Mayhew, de la Universidad de York, en el Reino Unido.

Lea: Las claves del cambio climático

Extinciones en aumento

Rana

Los anfibios son de las especies más afectadas por el cambio climático.

“Si nuestros resultados son válidos para el actual proceso de calentamiento, la magnitud del cual es comparable con las fluctuaciones a largo plazo que se han dado en el clima de la Tierra, ello sugiere que las extinciones aumentarán”.

La investigación, publicada en la revista Anales de la Royal Society B, comparó los datos de diversidad en los mares y la tierra con la temperatura estimada de la superficie del mar durante el mismo periodo.

Así descubrieron que cuatro de las cinco grandes extinciones masivas en el planeta están asociadas a fases en las que hubo elevadas concentraciones gases de efecto invernadero (condiciones más cálidas y húmedas), y no a épocas glaciares (condiciones frías y secas).

Lea: El calor vuelve más húmedo al mundo

Ello incluye la peor extinción que sufrió la Tierra hace 251 millones de años cuando el 95% de las especies desaparecieron.

“Podríamos, en el peor de los casos, vivir esa experiencia el próximo siglo, tan solo dentro de unas pocas generaciones”, le dijo a la BBC el doctor Mayhew.

Debemos averiguar porque las temperaturas y las extinciones están relacionadas de esta manera.

Evolución del hielo marino en el Ártico

Evolución del hielo marino en el Ártico

Pasado, presente y futuro de la banquisa

 

Miguel Ángel Cea Pirón

Palabras claves: banquisa, hielo, Ártico, satélites, evolución.


A partir de 1978, con la puesta en órbita de satélites de observación equipados con sensores de microondas disponemos de series completas sobre la extensión, área y concentración del hielo marino o banquisa en el Océano Ártico y mares aledaños.

En primer lugar, aclararemos a qué se refiere cada uno de estos términos:

– Concentración (sea ice concentration): porcentaje de superficie congelada por unidad de superficie.
– Extensión (sea ice extent): el área de superficie marina con al menos un 15% de concentración de hielo (es decir, con al menos un 15% de su superficie congelada)
– Área (sea ice area): extensión menos la superficie que en su interior permanece sin congelar.

Antes de los satélites

Para conocer los valores de la banquisa en años anteriores a los de la era de los satélites, podemos recurrir a diversas reconstrucciones. Si queremos retroceder siglos o milenios, una forma de aproximación son las reconstrucciones de temperaturas medias en zonas árticas.

Por ejemplo, este gráfico representa una reconstrucción de las temperaturas de verano en la Laponia finlandesa durante la mayor parte del Holoceno (últimos 10.000 años):


Fuente: University of Helsinki

Los sondeos en el hielo de Groenlandia (Summit, GISP) y otras reconstrucciones del Ártico Canadiense coinciden en líneas generales con la anterior gráfica. Si establecemos una correlación entre la temperatura de verano en la zona ártica y la supervivencia de la banquisa en dicha estación, observamos períodos duraderos en los que los veranos eran más cálidos que en la actualidad, por lo que la superficie marina helada en verano debía ser también menor que la actual.

En cuanto al siglo XX, una de las reconstrucciones más conocidas es la de Chapman y Walsh. Recoge la media de extensión anual y estacional de la banquisa ártica:

Fuente: The Cryosphere Today, Universidad de Illinois.

Según estos datos, la extensión media anual habría permanecido prácticamente estable hasta los años 50, comenzando entonces a retroceder, aunque con altibajos.

Pero existen otras reconstrucciones, como la de Zakharov y Alekseev (2000) basada en observaciones rusas y soviéticas llevadas a cabo desde 1900 y que cubren un 77% del área total del Océano Ártico, dejando fuera las partes más orientales de los mares de Chukchi y Beaufort así como el Archipiélago Canadiense. Muestra el área media anual (faltan los datos en los años de la II Guerra Mundial):

Fuente: Northern Water Problems Institute (NWPI, Karelian Scientific Center, Russian Academy of Sciences)

Hemos podido observar como la serie de Walsh apenas responde al incremento de temperaturas en el Ártico de los años 20 y 30. Por el contrario, la serie de Zakharov sí que muestra un descenso en el área de la banquisa ártica durante esas décadas. A partir de 1950 ambas series son más parecidas, aunque en los últimos 30 años la de Chapman desciende de forma más notoria.

Esta divergencia en las últimas tres décadas del siglo XX puede deberse a que los mares de Chukchi y Beaufort, parte de los cuales queda fuera de la serie de Zakharov, han mostrado una tendencia al descenso de la superficie congelada bastante fuerte, sobre todo en verano. No obstante, por la respuesta al calentamiento de los años 20 y 30, la serie de Zakharov parece razonablemente fiable y, atendiendo a sus datos, los valores actuales de la banquisa no están tan espectacularmente alejados de los de los años 30 como muestran otras reconstrucciones, aunque sí que son algo inferiores (pero prácticamente iguales a los de los años más bajos de los 50).

La era de los satélites, 1979-2006

Nos centraremos ahora en las series disponibles gracias a los datos proporcionados por los satélites. En este gráfico se observa la evolución del área de la banquisa entre 1979 y octubre de 2006, mostrándonos los picos y valles los valores máximo y mínimo absolutos en invierno y verano:

Fuente: The Cryosphere today, Universidad de Illinois.

Aquí tenemos el mismo tipo de gráfico pero basado en los valores medios mensuales de extensión hasta marzo de 2006 (los valores medios son más indicativos del comportamiento real de cada mes que los absolutos; la extensión muestra mejor que el área la pérdida de hielo en las zonas periféricas del Ártico):

Fuente: NSIDC (National Snow and Ice Data Center)

Podemos actualizarlo para conocer el mínimo de este año 2006 empleando la gráfica de extensión media mensual para septiembre:

Fuente: NSIDC


A la luz de estas gráficas observamos que hay una tendencia general descendente en los últimos 25 años. La superficie congelada en invierno, que inicialmente se había mantenido estable, ha acelerado su caída en el siglo XXI, de tal forma que el pasado invierno 2005-2006 ha sido el tercero consecutivo en establecer un record de extensión y área mínima. Todos los meses del invierno 2005-2006 la superficie congelada se ha mantenido notablemente por debajo de la media mientras las temperaturas en el Ártico alcanzaban valores muy superiores a los habituales. Aquí vemos la extensión de la banquisa en marzo de 2006 comparada con la media del período 1979-2000 (línea rosa):

Fuente: NSIDC

En cuanto al mínimo veraniego, que se produce típicamente en el mes de septiembre, en los datos del NSIDC podemos observar como los últimos 5 años muestran los valores más bajos de toda la serie. En concreto, es en 2005 cuando se da la media mensual más baja, seguida por la del reciente septiembre de 2006. Tras el record de extensión mínima del pasado 2005, diversas fuentes pronosticaban una aceleración en el ritmo de pérdida de superficie helada, anunciando un nuevo record para 2006.

Finalmente dicho record no se ha producido, a pesar de que hasta julio los valores de superficie helada eran inferiores a los de 2005. La causa reside probablemente en que agosto ha sido fresco en el Ártico, con temperaturas por debajo de la media en algunas zonas, rompiendo así con el episodio cálido que duraba desde enero. Las bajas presiones centradas cerca del polo norte han acarreado abundante nubosidad, que en el verano ártico ayuda a mantener frescas las temperaturas. Los vientos en sentido ciclónico también han contribuido a distribuir el hielo existente a lo largo de una mayor extensión. Aquí vemos la extensión de la banquisa en septiembre de 2006 comparada con la media del período 1979-2000.

Fuente: NSIDC

Si nos fijamos en el mínimo absoluto, el descenso de la última década no es tan espectacular como el de la media mensual, y en 2006 se ha registrado tan sólo el cuarto valor más bajo de la serie. ¿Por qué desciende más la media mensual que el mínimo absoluto? Pues porque la fecha de extensión mínima tiende a retrasarse, la banquisa permanece más días que antes en valores bajos que rondan el mínimo y el inicio de la congelación otoñal también se retrasa y debilita.

El hielo multianual

Los valores mínimos del verano nos sirven también para conocer cuánto hielo multianual o “perenne” hay en el Ártico. Hay dos métodos para calcular el área del hielo multianual. El primero es la interpretación directa de los datos de satélite, usando sus lecturas de microondas; por tanto, se puede realizar durante todo el año, aunque los datos presentan algunos problemas de interpretación que facilitan los errores.

El otro método es observar el área mínima alcanzada al final del verano. Todo el hielo que hay entonces es multianual, pues ha sobrevivido al menos a un verano. El problema en este caso será distinguir entre el hielo de segundo año (que acaba de superar su primer verano) y el multianual de mayor antigüedad y, por tanto, espesor. El hielo multianual se acumula en sucesivos inviernos, se solapan sus capas y se compacta hasta alcanzar importantes espesores que le permiten resistir sin derretirse los veranos. Tan sólo se derrite cuando es expulsado hacia latitudes más cálidas por las corrientes marinas, De esta forma, el hielo multianual del Ártico se va renovando, siendo su edad media de entre 3 y 7 años.

Siguiendo los mínimos absolutos de verano del período 1979-2006 podemos realizar el siguiente análisis:

-Entre 1979 y 1989 los valores de extensión mínima son bastante uniformes, y oscilan entre 5.8 y 6.5 millones de km2.

-Entre 1990 y 2001 el área mínima presenta una variabilidad mucho mayor, oscilando entre 4.9 y 6.4 millones de km2. Este hecho sugiere que la cubierta de hielo multianual ha disminuido su extensión y que la cifra mínima depende mucho más del hielo de segundo año, de aquel que acaba de superar su primer verano, y que presenta una gran variabilidad interanual. El descenso respecto a la década anterior coincidiría con lo sugerido por Ignatius Rigor profesor del Washington’s Polar Science Center, quien señala que el brusco tránsito a una fuerte AO+ (fase positiva de la Oscilación Ártica) en 1989-1990 produjo una gran expulsión de hielo multianual a través del estrecho de Fram (entre Groenlandia y las Svalbard) hacia el Atlántico, donde este hielo se derrite.

-Por último, desde 2002 hasta 2006 los valores de área mínima vuelven a ganar uniformidad y oscilan entre 5.2 y 5.5 millones de km2. Parece que estos años no ha habido apenas supervivencia de hielo de segundo año, o que este se ha compensado por una expulsión equivalente de hielo multianual de mayor edad. En estos últimos años es cuando se produce también el desplome del área congelada en invierno, que marca tres récords mínimos consecutivos en 2004, 2005 y 2006.

Causas del declive de la banquisa

¿Cuáles son las causas de esta situación de descenso de la extensión y área de la banquisa ártica?

En primer lugar, debemos dirigir la mirada al aumento de las temperaturas en el Ártico, fuerte desde la década de los 80 y aún mayor en este siglo XXI (en la banda latitudinal de 60 a 90ºN el ascenso en la temperatura media desde 2000 hasta 2006 ha sido de unos 0.5ºC. Esto parece coincidir, sobre todo en invierno, con una intensificación del intercambio frío-calor entre Ártico y Eurasia):

Sin embargo, la respuesta de la banquisa a las temperaturas, aun siendo perceptible, no resulta del todo lineal. Por ejemplo, en el Ártico el invierno 2004 no fue más cálido que el de 2001, sin embargo entonces la extensión máxima de la banquisa fue superior en 1 millón de km2 a la de 2004.

Por ello, hay que contar también con otros factores. Entre ellos se encuentran las fases de la Oscilación Ártica (AO). Este índice, que describe básicamente las diferencias de presión entre el Ártico y las latitudes medias, permaneció en una acentuada fase positiva (AO+) durante la segunda mitad de los 80 y primera de los 90, favoreciendo la exportación de grandes cantidades de hielo desde el Ártico al Atlántico a través del estrecho de Fram.

Además, esta fase positiva contribuyó al calentamiento del Ártico y a la disminución del área de la banquisa mediante:

a) Intensificación de los vientos templados atlánticos que penetran en el norte de Eurasia y Ártico.
b) Intensificación del flujo de agua atlántica cálida y salina que penetra en el Ártico desde la corriente de Noruega.

Desde entonces, la AO ha abandonado la fase positiva y ha retornado a valores más neutros o incluso negativos. ¿Por qué entonces la banquisa ártica no se ha recuperado?

Según Ignatius Rigor, la fase de AO+ de los 80 y 90 habría provocado drásticos cambios en la composición del hielo ártico, pues la mayor parte del hielo multianual, más grueso y firme, habría abandonado el Océano Ártico, dejando en su lugar hielo de formación anual, de mucho menor espesor y más débil. Por tanto, el Ártico actual estaría dominado por el hielo anual, que se derrite mucho más fácil en verano, con lo que cada invierno la congelación tiene que empezar “de cero”, lo que explicaría que los valores invernales sean cada vez más bajos.

Otros investigadores como Vieslav Maslowski indican que en la presente década la variabilidad en la extensión de la banquisa ártica en verano ha perdido correlación con el forzamiento atmosférico. El régimen de vientos y de temperaturas del aire sólo explicaría un 50% de esta variabilidad. El forzamiento oceánico sería de gran importancia para explicar el resto de esta variabilidad.

Así, como otra causa complementaria para la disminución de la banquisa, varios estudios muestran que el agua atlántica que penetra en el ártico es cada vez más cálida.

Según los datos sobre la temperatura del agua intermedia atlántica en Svinoy (63ºN, frente a la costa noruega, en el recorrido de la corriente del mismo nombre) en 1997 y 2002 se observan fuertes subidas de temperatura. Estas subidas se corresponden con las de 1999 y 2004 al oeste de las Svalbard (78ºN, uno de los brazos en que se divide la corriente de Noruega). El agua atlántica intermedia tarda unos 2 años en desplazarse desde Svinoy hasta las Svalbard. Desde Svinoy hasta los mares de Laptev y Siberia Oriental el lapso es de unos 5 años. El aporte de 1997-1999 se encontraría ya en los mares de Laptev y Siberia Oriental (prácticamente libres de hielo en los últimos veranos) y el de 2002-2004 estaría a punto de llegar allí.

En general, el flujo de agua atlántica intermedia es entre 1 y 1.5ºC más cálido que en 1998 y casi 2º más que en 1980. No obstante, sólo supera en 0.5ºC a los valores de los años 30.

Respecto al agua en superficie, en la corriente de Noruega se observa un fuerte incremento de temperatura y salinidad en los últimos 4 años. Se propone como explicación un debilitamiento del giro subpolar; así, el agua relativamente poco salina de este giro se quedaría en los mares del Labrador y zonas adyacentes sin volver a unirse a la corriente del Atlántico Norte, como hacía antes, para acompañarla hacia el norte. Por ello, el agua que llega al Ártico provendría directamente de la Corriente del Golfo, sería agua plenamente subtropical, más cálida y salina que si llegase mezclada con la del giro subpolar.

También podría ser que un debilitamiento del hundimiento y la formación de agua profunda en los mares de Groenlandia y Noruega (precisamente por las mayores temperaturas y menor formación de hielo en estas zonas) acarreara que un mayor volumen de agua atlántica llegara hasta el Océano Ártico y recirculara en su interior.

Además del agua atlántica, algunos estudios detectan también un creciente flujo de agua cálida penetrando desde el Pacífico a través del estrecho de Bering. La disminución en la extensión mínima de la banquisa en verano es más notable las zonas del Ártico contiguas al Pacífico, lo que coincide con este incremento de agua cálida penetrando hacia el norte por el estrecho de Bering. Aquí vemos una comparativa entre el mínimo estival en 1979 y en 2005, en la que se puede apreciar esta disminución:

Fuente: Vieslaw Maslowski: “Causes of changes in arctic sea ice”.

Tomando en cuenta el aspecto del forzamiento oceánico, Maslowski se atreve a sugerir que podríamos ver un océano ártico libre de hielo en verano antes de 2030.

A todas las causas que hemos mencionado se debe añadir la retroalimentación que se ha desencadenado en el Ártico. La reducción de la cobertura de hielo disminuye el albedo y conduce a temperaturas más elevadas del agua al final del verano que, a su vez, ayudan a reducir la formación de hielo en el invierno siguiente, Además, aumenta el traspaso de calor de la superficie oceánica a la atmósfera, entrando de esta forma en un círculo constante de calentamiento y reducción de la superficie helada.

Conclusiones y perspectivas

-En los últimos años el Ártico se ha visto envuelto en la fase cálida de un ciclo multidecadal (la anterior fue en los años 20 a 40). Esta fase ha coincidido con una tendencia más general al calentamiento provocada (al menos en parte) por el incremento de los GEIs (junto a otras posibles causas como variaciones en la actividad solar). Así, la banquisa ártica estaba precondicionada negativamente por un aumento gradual de las temperaturas durante las pasadas décadas, que ha terminado conduciendo a una reducción del hielo marino.

-Durante esta fase cálida se han producido cambios en la circulación atmosférica que han coadyuvado al calentamiento del Ártico y a la disminución del área de la banquisa mediante la intensificación de los “westerlies” y del flujo de agua atlántica que penetra en el Ártico. Además, tras la brusca transición a un fuerte valor de AO+ en 1989-90, un gran importe de hielo multianual que permanecía en el Ártico fue expulsado al Atlántico a través del estrecho de Fram. Los valores de la Oscilación Ártica han vuelto ya a la normalidad pero, pese a ello, el área del hielo multianual no se ha recuperado, sino que permanece en las magnitudes posteriores al evento de 1989-90.

– Otra de las características de la fase cálida que mencionábamos ha sido el aumento en las temperaturas del agua atlántica que penetra en el Ártico. Dado que notables pulsos de esta agua anormalmente cálida aún se detectaban en 2004 en la costa Noruega y en las Svalbard, es de esperar que la tendencia en el área de la banquisa siga siendo descendente al menos en los 5 próximos años.

– Todo este conjunto de cambios ha introducido una serie de retroalimentaciones al calentamiento del ártico (menos albedo, más traspaso de calor de la superficie oceánica a la atmósfera…). Estos factores de retroalimentación continúan actuando.

Teniendo todo esto en cuenta: ¿habrá alcanzado el hielo marino del Ártico un “punto de no retorno” como sugieren diversas fuentes? ¿Qué ocurrirá si se vuelve a producir una brusca transición a una fuerte situación de AO+? ¿Se volverán a perder casi 1 millón de km2 de hielo multianual como en 1989-90? ¿Cuántos episodios de este tipo resistiría el hielo multianual del Ártico? ¿Se instaurará un nuevo estado de equilibrio en el que lo normal es el hielo anual, que se funde en verano y que en invierno parte de cero? O, lo que es lo mismo, ¿cuánto tardaríamos en ver un Océano Ártico prácticamente libre de hielo en verano?

¿O tal vez la situación actual de la banquisa sea meramente cíclica, o coyuntural? ¿Es reversible a corto o medio plazo esta situación? ¿Volveremos a las extensiones de los 70-80 ó incluso 90 o aún tienen que descender más?

Para la recuperación del hielo multianual harían falta varios veranos frescos en el Ártico, y de momento no se observa esa tendencia. Sin embargo, si echamos la vista atrás, recordaremos que en los años 20 y 30 del siglo XX el Ártico también sufrió un fuerte calentamiento y la banquisa se redujo (menos que en la actualidad) recuperándose después. Si miramos aún más atrás, observaremos que durante el Holoceno hubo varios períodos duraderos en los que la extensión del hielo marino ártico era inferior a la actual. ¡Y sin embargo se recuperó!

Esto nos hace pensar que la recuperación de la banquisa a medio plazo es posible. Aunque también hay objeciones. Por un lado, el calentamiento de los años 20-30 se ciñó a las latitudes más elevadas del Ártico. En la actualidad se produce, al menos, desde las latitudes medias del hemisferio norte hasta el Ártico. Por otra parte, según diversos estudios, las temperaturas actuales del aire pueden considerarse similares o sólo algo superiores a las de aquellos años, pero la temperatura del agua atlántica que entra en el Ártico es mayor que entonces, lo que puede dificultar la recuperación del hielo.

Al hilo del agua atlántica: ¿los cambios con los que se especula en las corrientes oceánicas y la circulación termohalina podrían invertir la tendencia? ¿La acumulación de agua relativamente dulce en los mares de Groenlandia y Noruega conducirá a un descenso en el volumen de agua atlántica que llega hasta el Ártico?

El futuro irá desvelando todos estos interrogantes. Pero, como ya hemos señalado, lo que cabe esperar en los años inmediatos es que la extensión de la banquisa continúe en sus actuales valores reducidos, o incluso que descienda aún algo más. Eso sí, teniendo en cuenta que la propia variabilidad natural interanual e interdecadal de la banquisa en el Ártico es muy grande.

Fuentes y bibliografía

Comiso, Josefino C., The polar ice cover: how it is changing, Gayana (Concepc.), 2004, vol.68, no.2, supl, 123-129.

Hátún, H., et al. (2005), Influence of the Atlantic Subpolar Gyre on the Thermohaline Circulation, Science, 309, 1841-1844

Johannessen, O.M. et al. (2004), Arctic climate change: observed and modeled temperature and sea-ice variability, Tellus A 56 (5)

Lindsay, R. W. y Zhang, J. (2005), The thinning of arctic sea ice, 1988-2003: have we passed a tipping point?, J. Climate, 18, 4879–4894

Maslowski, V., Causes of changes in arctic sea ice
http://www.ametsoc.org/atmospolicy/documents/May032006_Dr.WieslawMaslowski.pdf

Orvik, K. A., and Ø. Skagseth (2005), Heat flux variations in the eastern Norwegian Atlantic Current toward the Arctic from moored instruments, 1995–2005, Geophys. Res. Lett., 32, L14610

Overland, J. E., and M. Wang (2005), The Arctic climate paradox: The recent decrease of the Arctic Oscillation, Geophys. Res. Lett., 32, L06701

Polyakov, I. V., et al. (2005), One more step toward a warmer Arctic, Geophys. Res. Lett., 32, L17605

Rigor, I. G., and J. M. Wallace (2004), Variations in the age of Arctic sea-ice and summer sea-ice extent, Geophys. Res. Lett., 31, L09401

Sea Ice Index, NSIDC: http://nsidc.org/data/seaice_index/

The Cryosphere Today: http://arctic.atmos.uiuc.edu/cryosphere/

Variations of Arctic sea ice extent in the 20th century from dataset based on available Russian observations
http://nwpi.krc.karelia.ru/climas/Ice/Ice_no_sat/XX_Arctic.htm

Fuente:

http://www.meteored.com/ram/numero46/hielo-marino-artico.asp

Barcos rusos cruzan el ‘puente ártico’ hasta Manitoba, Canadá ( en inglés)

Esto es un duro revés a los planes de ampliación que definitivamente no ha demostrado ser factible desde ningún punto de vista.

Veremos hasta donde llegan estos directivos de la ACP en sus mentiras y engaño a este ingenuo pueblo, al cual pretenden asaltarle el buen negocio que representa el canal en este momento en estas circunstancias.

Burica Press

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Russian ship crosses ‘Arctic bridge’ to Manitoba

Arrival of the Kapitan Sviridov at the port in Churchill marks historic first step in the construction of a new trade route, officials say

JOE FRIESEN

From Thursday’s Globe and Mail

October 18, 2007 at 2:18 AM EDT

WINNIPEG — The Russian ship slipped into Canada’s northern seaport under the cover of darkness yesterday, and its arrival was hailed as an historic step in the construction of an Arctic bridge between the two countries.

The Kapitan Sviridov docked in Churchill, Man., yesterday morning, having sailed from Estonia loaded with bags of fertilizer destined for sale to North American farmers. It’s the first time the port has accepted imports from Russia.

Officials from the Russian embassy greeted the ship yesterday, along with representatives of the port of Churchill, the Murmansk Shipping Company and the government of Manitoba.

“Today represents the first successful shipment on the Arctic bridge,” said Mike Ogborn, managing director of OmniTrax, the company that owns the port. “It is a great step forward in showing the world that the port of Churchill is a two-way port.”

The concept of the Arctic bridge has long been a priority for the government of Manitoba, which sees vast potential for Churchill as the northern hub of a mid-continent trade corridor that would extend to the Gulf of Mexico. Churchill already boasts the advantage of having the shortest sea route between Canada and northern Europe, and it received a substantial boost this month when Prime Minister Stephen Harper announced $68-million in public and private funding to upgrade the aging port and railway.

The Russian government is also eager to encourage Churchill’s growth, because it sees it as a natural outlet for its northern port of Murmansk.

“The goal is very simple,” said Sergey Khuduiakov, acting press attaché for the embassy of the Russian Federation. “Global warming gives us an opportunity to establish better marine shipping routes between Canada and Russia, and this project, Arctic bridge, has very good prospects.

“For Canada and Russia, we are both very interested in the development of our northern regions. Co-operation is very important for us.”

Michael Berk, a research fellow at the Canadian Institute of International Affairs, a non-profit think tank, said Churchill could become the terminus of a new silk road linking Eurasia and North America.

“As ice continues to melt, this is potentially the shortest route connecting North America to Eurasia,” Mr. Berk said. “If we expand and connect Churchill with Murmansk, an ice-free, year-round port, we’re talking about creating a bridge that will link North American markets with increasingly important Eurasian markets. It’s also the closest route for transporting goods from Asia to the Midwestern United States directly, bypassing the bottlenecks of congested ports in the Pacific. When one starts to think about these issues combined, the opportunity is tremendous.”

Mr. Berk said the most eye-catching trade opportunity in Eurasia is oil and gas, but there are many other possibilities, including minerals, raw materials and finished goods.

Mr. Ogborn said he will be travelling to Murmansk later this year to meet with companies interested in shipping through Churchill.

He said he’s had a lot of interest from potential buyers and sellers on both sides of the Arctic. Next year, there’s likely to be more shipments of fertilizer, as well as other bulk dry commodities, he said. Oil and gas shipments are something his company will look at in future.

“We can accept refined products, so if they ship diesel we have a tank farm that has 40 million litres of capability there,” he said.

The fertilizer that arrived yesterday was bought by the Farmers of North America, a Saskatchewan-based co-operative. The ethanol boom has driven fertilizer prices sky high, so the potential exists for much cheaper fertilizer to be brought from Eastern Europe at lower cost.

At the moment, Churchill is open to ships from July to November because of the presence of Arctic ice in shipping lanes. But many say the shipping season could be extended if the major insurance companies would recognize that ice conditions have changed substantially over the past century. Without insurance, ships are unwilling to risk the ice on Hudson Bay, but as the climate continues to change, the shipping season will continue to grow.

When it leaves Churchill, the Kapitan Sviridov will carry a load of Canadian wheat destined for Italy.

This year, the Canadian Wheat Board will send more than 600,000 tonnes of grain through Churchill, making it by far the port’s biggest customer.

The port and its related industries employ about one-third of the work force in this town of 1,000.

Many hope that the Arctic bridge will help return Churchill to its Cold War glory days, when the town had 10 times its current population, many of them employed by the U.S. or Canadian military to keep an eye on the Soviet enemy across the Arctic.

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A DIFFICULT BIRTH

Churchill has always been a strategic port for Canada, with the first fur traders from Western Europe coming to North America via Hudson’s Bay.

But that geographical advantage hasn’t helped the port much in recent times, despite its owners’ efforts to expand business over the past several decades.

“It’s had a very difficult birth,” said Barry Prentice, a transportation analyst at the University of Manitoba.

Things had started to look up in the early 20th century, he said, when farmers in Western Canada wanted to utilize the port because it provided the shortest route to the ocean. The problem then was that no rail lines had been built to Churchill.

Three projected railways eventually materialized as a single route in the early 1930s at the farmers’ insistence. But intermittent permafrost and uneven ground meant that the tracks were expensive to maintain.

“CN Rail did what they had to do, but they didn’t go out of their way to make it really work,” Professor Prentice said.

It wasn’t until the Second World War that the port saw its true value, with Canada shipping thousands of tonnes of goods to Russia. However, once the war was over, the government-run port had to go back to competing with private grain ports in Thunder Bay and Vancouver.

“The long and the short of it is the grain companies had no interest in moving grain through Churchill because they weren’t making any money that way,” he said.

The port was sold to Denver-based OmniTRAX Inc. in 1997.

Other factors that have hindered the port’s expansion over the years include the fact that Russia, when it was still under Communist rule, didn’t do much trading. The port has primarily been used for exporting, but ships coming in empty still have to pay the round-trip rates. And it is plagued by the same problems as other seasonal ports, “if not more so with its season being much shorter,” Prof. Prentice said.

But, he added, the port’s fate may soon change, especially with the Arctic summers becoming longer – less ice means more traffic. “If there’s one positive thing that comes out of climate change, it could be this.”

Unnati Gandhi

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Port primer

The port of Churchill provides Manitoba with a unique distinction among the Prairie provinces – direct access to the sea.

The location of the port is ideal for shipping products to and from Europe, Russia, Africa, Latin America and the Middle East,

offering a much shorter route to European markets than by the Great Lakes and St. Lawrence River ports.

Churchill can be reached by rail, air and sea.

The rail line was built primarily to link Western wheat lands to the port, but it has also proved to be an invaluable transportation artery for northern Manitoba and the central Arctic region.

DETAILS:

The only deep-water ocean port in the prairie region.

Shipping season: July to November. The use of icebreakers could significantly lengthen the shipping season.

Four deep-sea berths for the loading and unloading of grain, general cargo and tanker vessels.

Able to accommodate Panamax class vessels (up to 60,000 tonne capacity).

Rail access by Hudson Bay Rail and CN Rail to most North American points.

Throughput capacity: more than 1 million tonnes of grain.

Grain accounts for 90 per cent of the port’s current traffic.

Sources: gov.mb.ca; omnitrax.ca; portofchurchill.ca

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Churchill port welcomes first-ever Russian shipment

Last Updated: Wednesday, October 17, 2007 | 4:42 PM CT

A ship loaded with fertilizer from northwestern Russia arrived in Churchill on Wednesday, the first time the northern Manitoba port has received goods from Russia.

The shipment, on the Murmansk Shipping Co. vessel the Kapital Sviridov, is considered the first in an “Arctic bridge” linking Canadian Prairie and Russian markets.

Until now, Churchill has mainly been used to ship grain out of Canada to Europe and North Africa, and to receive supplies for communities farther north in Canada.

The establishment of an Arctic bridge would be a win-win situation for everyone involved, said Rob Huebert, associate director of the Centre for Military and Strategic Studies at the University of Calgary.

“One of the reasons why the Russians are pushing it so hard is they are trying to establish themselves as an international ported destination, so there is tremendous advantages to be gained by the Russians if this is successful,” he said.

“For Canada … we are starting to run into full capacity at all of our other port systems — and when I say systems, I mean the rail links and the port itself. By being able to go to the port of Churchill, we actually improve the ability to have trade not only from Churchill, but from Western Canada in general.”

he Port of Churchill has been trying to expand its business for decades. Its largest customer is the Canadian Wheat Board, which ships grain through Churchill to international ports and — starting this year — domestic ports.

The port is also a key supply link for Arctic development projects, such as new mines in Nunavut.

Churchill Mayor Mike Spence predicted the Russian shipment will be the first of many, adding that Denmark, Sweden and Iceland have also expressed interest in future trade through the port.

“It sends the message that the Port of Churchill is viable. It’s open for business, and we need to build on that,” he said.

The fertilizer is bound for western Canadian farmers through the Saskatchewan-based buying group Farmers of North America.

Spokesman Jason Mann said he saved about 10 per cent on the total cost of the order by shipping through Churchill instead of Montreal or Thunder Bay, which will benefit the Prairie farmers who are the end consumers.

The Russian shipment comes less than two weeks after Prime Minister Stephen Harper visited Churchill to announce more than $68 million in improvements to the port and its connecting rail line. The rail line is cost-shared between the federal and provincial governments and operator OmniTRAX Canada, which also operates the port.

Churchill, Canada’s only deep-water Arctic seaport, has attracted more attention in recent years as scientists predict climate change could open the Northwest Passage through the Arctic Ocean.

Currently, the port’s business is limited to about four months a year when its waters are ice-free.

Some experts predict that within decades, it could be operational 10 months a year.

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Canada to Build Arctic Port and Base

The Associated Press

TORONTO — Canadian Prime Minister Stephen Harper announced plans Saturday for an army training center and a deep-water port to assert his country’s sovereignty over the Arctic region, while Denmark said it was staking its own claim with a scientific expedition.

The United States, meanwhile, began an expedition Friday toward the Arctic to map the sea floor off Alaska, but a scientist linked to the project denied that the United States was actively joining the Arctic competition.

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Round Table Around the Arctic

On September 21, the “Gudok” publishing office had a round table, dedicated to ensuring presence of Russia in the Arctic region. “Gudok” publishers and Euro-Asian Transportation Union were the organizers of this event. Below is an excerpt of the round table agenda, published in “Gudok” newspaper.

Round Table Around the Arctic Transportation Difficulties

Topicality of the Arctic region prospecting is in large volumes of natural resources, including hydrocarbons. Russia’s strive to consolidate its influence in the Arctic has already been strongly opposed by a number of countries, having their own vision of the perspectives of this region.

Deputy Head of the Federal Service for Hydrometeorology and Environmental Monitoring of the Russian Federation (RosHydroMet) Alexander Frolov said that based on the forecasts of the Arctic region for the nearest 10-15 years the ice cover reduction is a stable trend.

Deputy Head of the Navigation Department of the Federal Agency for Marine and River Transport Evgeny Kormyshev agreed with the opinion that the activities of Russia have dramatically increased in the Arctic region. According to the current plans of the Ministry of Economic Development and Trade, around 5 billion tons of fuel equivalent will be produced in the Barents and Pechora Seas, however currently there are no transportation means to ship such volumes.

Evgeny Kormyshev highlighted that there no unequivocal answer to the question of which transportation scheme on the shelf is more preferable – based on private capital or on government investments. Private businesses will not be able to resolve the problem of ice breakers support, whereas the government will not manage shelf development and building of new ships. “This is the very example when a public private partnership stands more chances. Evgeny Kormyshev added that Northern Sea Route may be promoted as a new thruway due to shelf prospecting in the first place, as it is impossible to accurately schedule shipping operations along this route unlike southern seas.

Chief Executive Officer of the non-profit partnership on the coordination of the Northern Seas Route navigation Vladimir Michailichenko noted that “claims of our rights on the shelf, which development will define the future of the Northern Sea Route, should be backed up by actual steps of the state on investments into the projects, ice breakers manufacturing and expedited geological survey of the shelf areas. Public private partnership – is the only option to pursue such avenue”.

Arctic Region Monitoring System

Alexander Frolov noted that the Arctic Region Monitoring System should be comprehensive and include ground, over-water, aerial, subsea and satellite-based means with the latter component as the most important one. Currently, there is no Russian satellite hydrometeorological and environmental monitoring system whatsoever.

This year a polar-orbital satellite was supposed to be launched, however the launch was scrubbed till mid next year. This is an idea to create a high elliptical orbit satellite fleet. This project has been technically worked out and designed, and RosHydroMet partnered with Federal Space Agency have already come up with a proposal to launch two-three satellites that can reach high altitudes over the North Pole thus enabling to replace geostationary satellites.
“For now we depend on the data delivered from the foreign satellites. There are plans to develop information systems using public private partnership, once the state creates several major data receiving centers in the Arctic region to distribute the information further on.” Private businesses may be involved here as the equipment suppliers, partners in R&D activities or in resolution of special tasks that private companies may carry out better than the state” – added RosHydroMet Deputy Head.

Olga Gershenzon, ScanEx R&D Center Vice-President, noted that the lack of domestic satellite group, monitoring the Arctic region, may bring to the fact that Russia will never fit in the global information system. For example, nowadays Russia can not get “first-hand” radar data for the Baltic territory from the European satellite even for money. ESA refuses to sign direct contracts on operational radar data supply as there is a queue for such data for the Baltic region and they have no resources to serve all the requests.

Therefore, we might find ourselves in the situation when we will be able to get only repeatedly processed data at high prices at best. At worst, we will not have it at all. Besides, if the authorities are not “on the same page” on the issues of the data volume and type, this problem will never be resolved. A good example is the Emercom that has recently purchased a considerable resource of radar data reception. However, the full-scale governmental decision is required to resolve this problem. Without this we miss the opportunity to get the information support. And it is not only the question of ships ice-breakers convoys, but the oil spills pollution monitoring, ships coordinates verification and illegal fishing control as well.

Te round table participants came to the conclusion that a special governmental strategy is required for the Arctic region development. Alexander Frolov believes that presence of Russia in the Arctic region is rather a geo-strategic task, than a new economic project. And the future of the country depends on the resolution of this task directly. “The Russian Arctic has the future only provided we have long-term government programs, implying solid investment and cooperation with private businesses. We count a lot on the extensive development of the Northern Sea Route infrastructure in the nearest future under the “Arctic Development” subprogram of the Russia’s “World Ocean” federal target program” – said RosHydroMet Deputy Head.

According to the round table participants, priority over the Arctic region will be acquired by those who will manage to create a sound infrastructure in the region. The Northern Sea Route is of strategic importance to consolidate position of our country in this region.

Images: Source ESA – http://www.esa.int/esaCP/SEMYTC13J6F_index_2.html
More at: www.scanex.com

 

Rapidez en el derretimiento en el Ártico inquieta a los expertos

Rapidez en el derretimiento en el Ártico inquieta a los expertos

Por Andrew C. Revkin
New York Times

El casquete polar ártico se encogió tanto este verano, que las olas alcanzaron a divisarse brevemente a lo largo de dos rutas árticas de navegación imaginadas desde hace mucho tiempo: el paso del Noroeste, sobre Canadá y la Ruta del Mar de Norte, sobre Rusia.

En general, el hielo flotante disminuyó a un grado nunca visto en un siglo o más según varios cálculos.

Ahora ha regresado la temporada de oscuridad, de seis meses de duración, al Polo Norte. En el frío cada vez más intenso, hielo nuevo ya se extiende sobre vastas extensiones del Océano Ártico. Asombrados por los cambios de verano, los científicos estudian las fuerzas que dejaron al descubierto 2, 6 millones de kilómetros cuadrados de mar abierto, más allá del promedio desde que los satélites comenzaron a hacer mediciones en 1979.

En una reunión reciente de expertos en hielo marino en la Universidad de Alaska, en Fairbanks, el geofísico Hajo Eicken lo resumió de esta manera: “Nuestras existencias parecen desaparecer”.

Los científicos parecen estar desconcertados por las implicaciones del verano para el futuro, y su habilidad para predecirlo.

Polo Norte, Mar Artico

Para complicar la situación, el sorprendente cambio en el Ártico fue tanto un resultado del movimiento del hielo como del derretimiento, dicen muchos. Un nuevo estudio, encabezado por Son Nghiem, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, y que apareció recientemente en la revista Geophysical Research Letters, utilizó satélites y boyas para mostrar que los vientos habían empujado, desde 2000, enormes cantidades de grueso hielo antiguo fuera de la cuenca del Ártico, más allá de Groenlandia. Los delgados témpanos de hielo, que se formaron en el mar abierto resultante, se derritieron más rápido o podrían ser arrastrados en conjunto por los vientos y expulsados del mismo modo, dijeron los autores.

El ritmo de cambio ha excedido por mucho lo que se había calculado por casi todas las simulaciones utilizadas para vislumbrar como responderá el Ártico a las crecientes concentraciones de gases de invernadero ligadas al calentamiento global. Pero esa disparidad puede ser un arma de doble filo. ¿Acaso los modelos son demasiados conservadores? ¿O pasan por alto influencias naturales que pueden causar amplias oscilaciones en el hielo y la temperatura, para eclipsar, de ese modo, el lento calentamiento del entorno?

El mundo presta más atención que nunca. Rusia, Canadá y Dinamarca, impulsados en parte por años de calentamiento y la retracción del hielo este año, emprendieron acciones encaminadas a asegurar rutas marítimas y recursos del fondo del mar.

Los partidarios de recortes en los gases de invernadero citaron el derretimiento como prueba de actividades humanas impulsan un deslizamiento hacia el desastre climático.

Más de una docena de expertos declaró, en entrevistas, que la retracción extrema de hielo en verano había revelado al menos tanto sobre lo que sigue incógnito en el Ártico como lo que está claro. No obstante, muchos de esos científicos dijeron que cada vez estaban más convencidos de que el sistema se dirige hacia un nuevo estado más líquido, y que el cambio climático juega un papel significativo.

Por un lado, los expertos tienen problemas para encontrar algún registro en Rusia, Alaska u otras partes que apunte a una retracción de hielo ártico tan generalizado en épocas recientes, lo que apoya la idea de que los humanos podrían haber trastocado el balance. Muchos científicos dicen que el último calentamiento considerable en la región, que llegó a su nivel máximo en los años 30, afectó principalmente áreas cercanas a Groenlandia y Escandinavia.

Algunos científicos que han dudado de una influencia humana podría distinguirse claramente la tendencia al calentamiento del Ártico ahora aceptan que es difícil atribuirla a algo más.

“Solíamos argumentar que mucha de la variabilidad hasta fines de los 90 era inducida por cambios en los vientos, cambios naturales no obviamente relacionados con el calentamiento global”, comentó John Michel Wallace, científico en la Universidad de Washington. “Pero los cambios en los ultimos años te hacen tener que cuestionar eso. Estoy muy abierto a la idea de que podríamos haber pasado un punto donde se vuelve esencialmente irreversible”.

Los expertos dicen que es probable que la retracción del hielo sea aún mayor en el verano próximo porque el congelamiento de este invierno se inicia a partir de un déficit de hielo tan enorme. Al menos un investigador, Wieslaw Maslowski, de la Escuela Naval de Postragraduados, en Monterey, California, proyecta un Océano Ártico azul en los veranos para el 2013.

Para muchos investigadores árticos advirtieron que aún era demasiado pronto para comenzar a enviar barcos portacontenedores sobre la cima del mundo.