Informe UNESCO 2009 sobre el Parque Nacional Coiba

INFORME DE LA UNESCO 2009 SOBRE EL PARQUE NACIONAL COIBA

Traducción

Isla de Coiba, cerca de la estación científica y administración del Parque Nacional Coiba

Isla de Coiba, cerca de la estación científica y administración del Parque Nacional Coiba. Foto: Scott Ableman

Parque Nacional Coiba y Zona Especial de Protección Marina (Panamá) (N 1138 rev)

Fecha de inclusión en el listado del Patrimonio Mundial

2005

Criterios

(ix) (x)

Fecha de inclusión en el listado de Patrimonio Mundial en Peligro

N/A

Ayuda Internacional

N/A

Fondos extraordinarios de la UNESCO

Monto total otorgado a la propiedad: USD350,000 (Planificación de Manejo, instalación de boyas de amarre para botes de buceo, trabajo con las comunidades locales, edificio de capacitación, plan de uso público, mejorar el entendimiento de las medidas legales de protección entre los interesados).

Misiones previas de monitoreo

N/A

Principales amenazas identificadas en reportes previos.

N/A

Asuntos actuales relacionados con la conservación

El Centro de Patrimonio Mundial recibió informes de las comunidades ONG sobre el cambio que se le había hecho a la protección legal de la Zona Especial de Protección Marina (SZMP) en el año 2008, el cual la dejaba vulnerable a las actividades de pesca de tuna industrial. Después de un intercambio de correspondencias entre la Parte Estatal y el Centro de Patrimonio Mundial, y seguido a una intensa campaña de relaciones públicas realizada por la sociedad civil panameña, los cambios que afectaban a la propiedad fueron revertidos en abril del año 2009.

El Centro de Patrimonio Mundial participó en la evaluación final que se le realizase al proyecto de la Marina del Pacífico Este Tropical de 5 años en abril de 2009 en la Ciudad de Panamá, ocasión en que tuvieron la oportunidad de revisar el estado de conservación de la propiedad detalladamente, en presencia de representantes de la Agencia Nacional del Ambiente (ANAM), y la Agencia Nacional de Pesca (ARAP), responsables por el manejo del Parque Nacional y de la Zona Especial respectivamente, y ante varias ONG nacionales e internacionales de conservación.

Los participantes reconocieron lo exitoso del desarrollo del plan de manejo participativo para el Parque Nacional Coiba recientemente adoptado, y el establecimiento de un Comité de Manejo de los Múltiples Interesados para el Parque. También los participantes hicieron notar que la propiedad se encontraba en vías de obtener reconocimiento institucional, señalando en particular, el nuevo sitio de investigación financiado por la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología.

La preocupación más inmediata que señalaron los participantes fue la de la presencia de la manada de Ganado silvestre que ha permanecido en la Isla desde que la prisión en la isla fuese clausurada en el año 2007. Su población (estimada en 3000) va en aumento, y son la causa de una vegetación nativa toda pisoteada, la deforestación, y la erosión significativa del suelo.

Debido a las fuertes lluvias que típicas en el área, el suelo es lavado hacia el mar, dando como resultado una importante carga y sedimento, que resultan ambas altamente detrimentes para el ecosistema de corales que se encuentran en las aguas que rodean la isla. Existen conflictos de jurisdicción entre los departamentos gubernamentales con respecto a la responsabilidad de tratar con la remoción de estos animales. La presencia continua de estos animales en la isla está impactando severamente el Valor Universal Satisfactorio de la propiedad, tanto del ecosistema terrestre, como del marino. Si este problema no se resuelve prontamente, el nivel del impacto podrá muy probablemente crecer hasta el punto de convertirse en un peligro determinado para la propiedad.

El Centro de Patrimonio Mundial también tuvo conocimiento sobre varias grandes propuestas que se han hecho para desarrollar marinas y un centro de actividad residencial a lo largo de la costa opuesta a la propiedad. A pesar de que nada ha sido aún aprobado al respecto, dado las tendencias del pasado de desarrollar intensamente la zona costera a lo largo de la costa Pacífica del país vecino Costa Rica, lo que va en aumento en Panamá, es muy probable que el área costera opuesta a la propiedad sea altamente desarrollada en el futuro, tal como se ha previsto.

Los riesgos emanarán de una variedad de fuentes, incluyendo entre otros: i) los nutrientes y otras cargas de contaminación que lleguen al agua durante la fase de construcción, más los desechos eventuales que lleguen a las aguas del mar; ii) la presión por el uso de naves de placer y pesca deportiva en el Parque Nacional y la Zona Especial; iii) los posibles derrames que puedan resultar del combustible utilizado; y iv) el aumento de la presión ejercida por el desarrollo de infraestructuras turísticas dentro de la propiedad que complementen aquellas que se desarrollan en tierra firma.

A fin de salvaguarda el Valor Universal Satisfactorio de la propiedad y sus condiciones de integridad ante tales posibilidades, la Parte Estatal deberá realizar la evaluación de impacto ambiental de toda la zona costera con potencial de desarrollo. Basado en los resultados que se obtengan, se podría estar en posición de establecer si se debe o no llevar a cabo el desarrollo de algún sitio en específico. En el último de los casos, la evaluación proporcionaría justificación técnica para imponer límites estrictos a la naturaleza y/o extensión del desarrollo, insistiendo por ejemplo, en la distancia que deberá existir desde la zona costera, y en mejores prácticas para el manejo del tratamiento de aguas y sólidos de desecho.

También se motiva a la Parte Estatal para que desarrolle mecanismos financieros innovadores que respalden el monitoreo efectivo y el control de las actividades dentro de la propiedad que serán necesarios bajo la luz de un aumento en las presiones eventuales que puedan surgir por el desarrollo de la costa. Los participantes a la reunión también mostraron preocupación por la continua ausencia de un plan de manejo para la Zona Especial de Protección de la Marina. Cuando no existe tal plan, por lo general las actividades de pesca son pobremente reguladas, siendo las prácticas de pesca abierta contrarias a la conservación del Valor Universal Satisfactorio de la propiedad, y de su integridad.

Se propuso un borrador para un plan de manejo, pero este fue rechazado por el Comité de Manejo de la Zona Especial por considerarlo que permite demasiado.

La versión final del plan debe asegurar que los valores por los cuales se incluyó la propiedad dentro del Listado de Patrimonio Histórico sean efectivamente protegidos de una forma perpetua.

Fuente: Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD)

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Parque Nacional Coiba amenazado

CONCESIÓN. UNA SOCIEDAD PRETENDE EXPLOTAR 75 HECTÁREAS DE FONDO DE MAR, PLAYA Y RIBERA.

Coiba amenazada por el desarrollo

Coiba Marina pretende construir un muelle y un complejo turístico, a un costo de 120 millones de dólares.

El promotor retiró el EIA del proyecto, tres meses después de haberlo sometido a consideración de la Anam.

LA PRENSA/Archivo
paraíso virgen. El Parque Nacional Coiba es un área protegida por ley y muchas de sus costas se encuentran prácticamente en estado natural.

Mónica Palm
Unidad de Investigación
mpalm@prensa.com

“Pedid y se os concederá”, dijo Mateo en las Escrituras. Pero en ningún lado de la Biblia mencionaban la legalidad o moralidad de la petición. Ahora, en los tiempos en que un arzobispo ha elevado a pecado el daño al medio ambiente, hay quienes parecen creer más en el mencionado pasaje bíblico que en la afectación causada por lo que puedan pedir.

El 4 de junio de 2007, la sociedad Coiba Marina, S.A. solicitó a la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) una concesión de fondo de mar para construir un muelle en el corregimiento de Bahía Honda, en Soná, provincia de Veraguas, por 20 años prorrogables.

Originalmente, el área solicitada en concesión era de 152 hectáreas de fondo de mar y de 10 hectáreas de playa. Después, la sociedad disminuyó las dimensiones, a 75.8 hectáreas: 49 de fondo de mar, 24 de playa, y 2 de ribera de mar.

La concesión –que ya recibió luz verde– será otorgada en un área considerada “de influencia” o “de amortiguamiento” del Parque Nacional Coiba, ya que está a 22.5 kilómetros de esta área protegida, considerada patrimonio mundial por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)

Ahí, Coiba Marina, S.A. pretende desarrollar una marina para 435 botes de hasta 300 pies. También instalará una gasolinera, una planta de agua, una playa de 500 estacionamientos, un astillero, restaurantes, canchas deportivas, un hotel cinco estrellas de 200 habitaciones y un residencial. La inversión de todo esto totaliza, según los documentos que la sociedad entregó a la AMP, 120 millones de dólares. Solo para la construcción del residencial se destinarán 40 millones.

El 58% del financiamiento (es decir, 70 millones de dólares) será aportado por inversionistas privados, los que, hasta ahora, no han sido identificados públicamente por Coiba Marina (sociedad representada por el estadounidense John Joseph MacDonald). Los 50 millones restantes serán desembolsados por “inversionistas institucionales”.

Por las 75 hectáreas arrendadas a 20 años, la empresa pagaría un canon total de 6 millones de dólares. El primer año abonaría 182 mil dólares, es decir, 24 centavos por cada metro cuadrado concesionado. El cálculo ya fue revisado por el jefe de Concesiones de la AMP, Miguel Crespo.

Pero sucede que el proyecto no cuenta con un estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado; ni siquiera, con uno en análisis: en febrero, la empresa retiró de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) el EIA categoría III que había entregado, tres meses antes, a la Dirección de Evaluación y Ordenamiento Ambiental.

LA TENENCIA DE LA TIERRA

Aunque en la Dirección de Reforma Agraria consta que, desde el 27 de noviembre de 2007, Coiba Marina solicitó la adjudicación de una parcela de 44 hectáreas en Los Ustacio, Soná, la sociedad no ha acreditado que sea propietaria de uno solo de los terrenos adyacentes a las áreas de playa sobre las que pretende desarrollar su millonario proyecto. Apenas tiene derechos posesorios parciales.

Al menos eso es lo que sostiene otra sociedad, Catiland Panamá, S.R.L., que el 18 de enero de 2008 presentó a la AMP, por escrito, su oposición a la concesión solicitada por Coiba Marina.

Se intentó conocer la versión de Coiba Marina, pero la abogada de la empresa, Kenia Jaén, no atendió el requerimiento de este diario.

Catiland Panamá, S.R.L. alegó tener derechos de posesión sobre las mismas tierras que Coiba Marina pretende desarrollar.

“Coiba Marina ha intentado acreditar que tiene ciertos derechos posesorios sobre terrenos adyacentes a playas y ribera de mar, indicando que los ha adquirido de algunas personas del lugar. Sin embargo, nada garantiza que si tuviera tales derechos posesorios, efectivamente pueda darles el uso que quiera darles con el consentimiento de otras personas, que también tienen derechos posesorios”, señaló Guillermo Márquez, abogado de Catiland Panamá, S.R.L., en el recurso presentado a la AMP.

Márquez sostiene en el escrito que su cliente no tiene interés en que esas tierras sean dedicadas a un proyecto turístico “que pueda alterar de cualquier manera el medio ambiente, con fines lucrativos”.

La queja de Catiland no fue suficiente para que la AMP encarpetara la solicitud de fondo de mar de Coiba Marina: el 29 de febrero, el subadministrador Carlos Raúl Moreno (actuando en ausencia del administrador, Fernando Solórzano) y el director de Asesoría Jurídica, Francisco De León, desestimaron el memorial de oposición presentado por Catiland y resolvieron proceder con una resolución que otorga un permiso provisional para que Coiba Marina construya.

La tenencia de la tierra no es la única controversia que enfrenta el proyecto.

AMENAZA AMBIENTAL

“La idea de instalar megaproyectos en el área de amortiguamiento de Coiba es sumamente irresponsable”. Así de rotunda se manifestó Gabriela Etchelecu, de MarViva, fundación que representa a la sociedad civil en el consejo directivo del Parque Nacional Coiba, que preside la Anam.

La próxima reunión del Consejo está programada para el 10 de abril y la Anam pidió a Coiba Marina que explique ahí cuáles son sus intenciones.

Según Etchelecu, el proyecto de la marina tendría un impacto negativo e irreparable sobre el parque, a largo plazo.

“No es posible que pretendamos instalar marinas, residencias de alta densidad, campos de golf, y otros, en lugares ocupados por humedales, pastos marinos, sitios de anidación de tortugas o aves, y arrecifes coralinos”, opinó.

El tema no parece preocupar a la AMP.

‘AVALES’ SIN EIA

Pese a no tener un EIA aprobado por la Anam, la Unidad Ambiental de la autoridad portuaria “recomendó” otorgar la concesión de fondo de mar, en septiembre de 2007. Esto, luego de que en una inspección al lugar, realizada por el jefe de la Unidad Ambiental, Roy Cardoze, se concluyera que no hay “limitaciones significativas”, ya que el área solicitada por Coiba Marina “es un área con profundidad adecuada a simple vista para la construcción de una marina”.

El aval de la Unidad Ambiental de la AMP –que ni siquiera ha podido precisar si se harán dragados o no– despertó indignación en el Centro de Incidencia Ambiental (Ciam).

“Las unidades ambientales de las instituciones del Estado otorgan o no su ‘aval ambiental’ tras revisar los EIA que les envía la Anam, una vez se inicia el proceso de evaluación ambiental. No antes y, desde luego, no sin el EIA”, escribió el Ciam en una nota dirigida a Fernando Solórzano, director de la AMP.

Si se construye la marina, el Ciam pronosticó contaminaciones en el área por derrame de gasolina, goteo de lubricantes de las embarcaciones, basura e incremento en el tráfico y la pesca sin fiscalización, dentro de los límites del parque.

CRONOLOGÍA

1991: Se creó el Parque Nacional Coiba, mediante decreto ejecutivo.

26 DE JULIO, 2004: Una nueva ley amplía los límites del parque a 430 mil 821 hectáreas, y limita el desarrollo turístico y la pesca en el área.

15 DE JULIO, 2005: La Unesco incluyó a Coiba en su lista de patrimonios mundiales.

4 DE JUNIO, 2007: Coiba Marina, S.A. solicitó una concesión de fondo de mar, ribera y playa en Bahía Honda.

29 DE FEBRERO, 2008: El subadministrador de la AMP, Carlos Raúl Moreno, ordenó proceder con el permiso provisional a favor de Coiba Marina.

La vegetación de Coiba

estudios. DIVERSIDAD Y ESTRUCTURA DE LA FLORA.

La vegetación de Coiba

La mayor isla del Pacífico centroamericano estuvo unida a tierra firme, hace unos 10 mil o 15 mil años. Hoy hay allí especies endémicas y otras que han desaparecido en otros sitios. Bosques verdes, maduros y sin perturbar. En la isla Coiba, al sur de la provincia de Veraguas, la vegetación se ha mantenido intacta en casi el 80%, al menos en los últimos 500 años.

LA PRENSA/Archivo

BOSQUES. Hay varios tipos, algunos son inundables.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

“Estos son los únicos bosques húmedos de tierras bajas de todo el Pacífico panameño, excep- tuando los de Darién”, dice Alicia Ibáñez, quien ha estudiado la vegetación de Coiba desde 1997. La investigadora del Instituto Smithsonian y del proyecto ICBG —que busca hallar medicamentos en las plantas de los bosques tropicales— considera que “hay que reconocer que el excelente estado de la isla se lo debemos a la colonia penal que estuvo allí desde 1919 hasta 2000.”

De origen volcánico, con una topografía escarpada y varias fallas geológicas, Coiba es un refugio natural que alberga una gran cantidad de especies, algunas endémicas, como el ñeque y el mono araña de Coiba, insectos, crustáceos y moluscos que han sido descritos solamente para esta isla.

En el caso de la flora, el género Desmotes y tres especies de plantas son endémicas: Desmotes incomparabilis, que es un arbusto de flores rojas; Fleish- mania coibensis y Psychotria fosteri, una rubiácea.

Existen varios tipos de bosques en Coiba: los cativales, donde abunda el cativo y el nazareno, especies muy apreciadas por su madera; el de manglares, siendo los más extensos los de mangle rojo, aunque también hay de mangle piñuelo; el de los alcornocales, que normalmente bordea los manglares y playas y se inunda con las mareas; los sangrillales, que están en las desembocaduras de los ríos; y el bosque costero seco. Las áreas donde estaban los campamentos penales están cubiertas de rastrojos y potreros.

Entre 1997 y 1999, Ibáñez hizo estudios en siete parcelas de una hectárea cada una, en distintos puntos de la isla, para conocer sobre la composición de especies del bosque maduro y qué variables les afectaban. En algunas zonas se hallaban 18 especies de árboles, mientras que en otras había hasta 45 ó 55. Esto reveló que Coiba tiene menos diversidad de árboles por hectárea, comparado a los bosques en tierra firme. Pero también hay diferencias en la estructura de los bosques. “En cada una de las parcelas, las especies de árboles dominantes eran diferentes y se podían distinguir diferencias entre los bosques del norte y del oeste, puede ser por la precipitación o por los suelos”.

Desde 2004 Ibáñez ha trabajado con ICBG recolectando plantas para hacer estudios sobre enfermedades. Además, participa en la elaboración de un inventario completo de la flora de la isla, que amplíe la información de los que ya existen. “Tenemos mil 445 especies. Cuatro son nuevas para Panamá y posiblemente hay dos nuevas más que están estudiando los especialistas. Esta información saldrá publicada posiblemente en 2008, en una guía del Parque Nacional Coiba, con fotos e información básica sobre las especies.

“Es relevante saber dónde están las especies endémicas, porque así podemos hacer un mapa de su distribución. Hay especies muy interesantes para los botánicos porque las hemos encontrado en Coiba en poblaciones muy pequeñas. Hay que tomar en cuenta eso a la hora de planificar qué se va a hacer en Coiba, para que no sean afectadas”.