No votarán por auspiciadores de represas

No votaré

Juan B. Gómez

PERIODISTA

El sábado dije en mi programa radial que no votaría en las elecciones. Expliqué que desde hace varios meses decía que votaría para Presidente por el Ing. Juan Carlos Varela, por el Partido Panameñista. Hace poco, Varela decidió apoyar al candidato por Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, y todo hace pensar que será su vicepresidente.

Así las cosas, yo no podría votar por Martinelli por cuestión de principios. En junio del 2008 encabecé una manifestación de más de tres mil personas contra las hidroeléctricas en todo el país, porque se ha comprobado que, en cada lugar donde se instala una, se destruye el río que la nutre. El Estado ha otorgado más de 50 concesiones para éstas en Chiriquí, y si se desarrollan, destruirán nuestros mejores y más caudalosos ríos. Y poco después de la protesta, el Sr. Martinelli anunció que esas construcciones serían de prioridad en su gobierno. En esas circunstancias, repetí en la radio que no votaría por Martinelli, ¡cómo, entonces, diré ahora que sí votaré por él!

Al día siguiente que expresé que no votaría por Martinelli, ni por otro candidato, recibí el mensaje de un médico amigo mío que decía que había escuchado que yo estaba “decepcionado de Varela”. Y le contesté que yo no había dicho eso.

Escribí a Varela, diciéndole que no votaría por su nómina ni la de ningún otro, y le preguntaba si los Premios Juan Carlos Varela, que damos dos veces por semana en el programa, los cancelábamos. Y me contestó que los continuara, porque eramos amigos, y eso está por encima de las circunstancias políticas. Su respuesta fue la confirmación de su caballerosidad e hidalguía. Por lo expuesto, no votaré en las próximas elecciones.

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La marcha verde por la vida y el agua de los ríos

DEFENSA DEL AMBIENTE.

La marcha verde por la vida y el agua

Juan B. Gómez
opinion@prensa.com

Después de la “Marcha Verde por la Vida y el Agua” que se efectuó el sábado pasado y como uno de los organizadores de ese evento cívico, es lógico que diga unas palabras al respecto. En primer lugar quiero agradecer al pueblo chiricano y a las representaciones de todo el país que vinieron al llamado de esta cita con la patria. Se esperaba reunir a 300 personas, pero llegaron más de tres mil. Pocas veces se ha visto algo semejante.

Tal vez fuimos la envidia de los políticos –que con sus esfuerzos monetarios y falsas promesas– no llegarán nunca a reunir una multitud como la que congregamos, sin tener que darles ni un dólar ni comida ni transporte. Todos llegaron por su propia voluntad.

Fue el despertar de un pueblo ante el crimen al que asistimos. Aquí se ha decretado la muerte de los ríos chiricanos. Se sabe que donde se instala una hidroeléctrica se muere el río que la nutre. Y nuestros ríos han sido vendidos para cumplir este destino fatal.

Se alega que es creciente la exigencia de energía eléctrica. Y Panamá es rica en aguas que moverán las turbinas que generarán esa energía. Ya se han concedido 54 contratos para que cumplan con este destino. Y ya se ha empezado la labor depredadora.

No sé cuántos años faltan para que los ríos chiricanos –antes sanos y caudalosos– queden convertidos en pedregueros donde solo vivirán insectos, sapos y culebras.

El Gobierno anuncia profusamente que las hidroeléctricas “respetarán al máximo el medio ecológico”. Ellos saben que no es verdad.

Rio Chiriqu con un caudal mnimo por las represas aguas arriba

Río Chiriquí sin caudal ecológico

El hombre más rico del planeta, Carlos Slim, llegó a nuestro país y compró buena parte del río Chiriquí Viejo, para instalar dos hidroeléctricas. Y los que, seducidos por su dinero, están por declararlo “Benefactor de la Patria”, quieren hacer ver que sus hidroeléctricas vienen a dar energía a nuestro país. Es falso. Esa energía eléctrica no se quedará en el país; se irá para otros países, donde se venderá haciendo aún más grande su fortuna. Y nos preguntamos: ¿por qué no compró ríos en su propio país o en Estados Unidos, o en Europa? ¡Es que allá no los venden como acá!

Nuestro objetivo es exigir que se detenga inmediatamente la instalación de las hidroeléctricas. Y para lograrlo es necesario que todo el pueblo panameño se ponga de pie, por encima de los pequeños intereses sectarios y politiqueros que los protegen y los animan.

Que estamos luchando contra intereses enormes. Que ya nadie podrá detener al monstruo que avanza. Califíquenlo como quieran, nosotros continuaremos en la lucha. Y roguemos que, si mañana ellos logran su objetivo y desaparezcan los ríos de nuestra patria, la naturaleza no nos castigue, vengadora, por el crimen que estamos cometiendo contra ella.

El autor es periodista