Kuna Yala se queda sin sus islas

Archipiélago de Kuna Yala en Panamá las rebasa el Mar Caribe

El nivel del mar está subiendo. Más de 32 mil indígenas de la Comarca Kuna Yala empezarán un plan para irse a tierra firme

EFE/HERNÁN MARTÍN

PANAMÁ. Los indígenas kunas de Panamá ven cómo las pequeñas islas que albergan a sus comunidades van poco a poco sumergiéndose debido al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático, por lo que ya preparan su traslado a tierra firme.

“Nuestros ancianos nos dicen que el nivel del mar ya no está en la misma proporción que ellos conocieron décadas atrás”, advierte Ariel González, secretario del Congreso General Kuna, la máxima institución administrativa y política de este pueblo indígena que habita el nordeste de la costa caribeña de Panamá.

Además, agrega el líder kuna, se están repitiendo inundaciones inusitadas y, “por la situación que llevamos —afirma—, lo más posible es que sí”, que las islas acaben por sumergirse bajo las aguas.

Se trata de 49 comunidades que, salvo dos que hay en las montañas, están expuestas al aumento del nivel del mar por hallarse en la costa o, en su gran mayoría, en algunas de las más de 300 pequeñas islas del archipiélago de San Blas, que con algo más de 32.000 habitantes integran la Comarca de Kuna Yala.

González menciona estudios científicos que prevén que “el nivel del mar puede subir cerca de un metro, medio metro o metro y medio”.

Aunque los expertos no coinciden en la elevación, queda claro que este paradisíaco archipiélago se verá afectado, porque “la altura de las islas es de un promedio de medio metro o un metro”, agrega.

Ante esta situación, los kunas planean el traslado voluntario de sus comunidades a tierra firme y tratan de convencer a la gente de la necesidad de hacerlo, e incluso se han marcado un plazo para ello.

“Tenemos que buscar cómo puede ser el procedimiento lo más real posible y lo más barato posible”, explica González, que muestra que ya tienen el borrador de un plan “de manejo costero” de Kuna Yala en cuya financiación ha colaborado el gobierno británico.

La planificación del éxodo de las poblaciones debe darse “en los próximos años, comenzando con talleres de sensibilización, talleres de concienciación, ubicación de terrenos, busca de las áreas mejores (…) y todos esos factores que conlleva el traslado de una comunidad”, dice.

El plan incluye un “proyecto piloto” de traslado de dos poblados en particular, cuya elección deberá decidirse “en los próximos meses”, para luego “replicarlo en otras comunidades”.

“No podemos esperar a que el gobierno se despierte. Nosotros debemos tomar la iniciativa (…) Tenemos que tener un plan de traslado ya” en previsión de un desastre, asegura.

Sobre la financiación, el gobierno y todos los organismos internacionales con quienes han hablado, dice, están más interesados en la compensación por la reducción de emisiones contaminantes a cambio de evitar la deforestación y degradación de los bosques, en el programa conocido como REDD, que en otra cosa.

“Si nosotros no produjimos el cambio climático, si no fuimos los que quemamos carbón, petróleo a grandes cantidades, por qué tenemos ahora que trasladarnos, cambiar de estilo de vida, de forma de ver las cosas (…) Quien es el responsable”, se pregunta González.

“Las empresas trasnacionales, los países industrializados se tienen que responsabilizar” de estos daños, agregó el líder, que adelantó que la delegación kuna plantearán la cuestión en la Cumbre sobre el Cambio Climático de la próxima semana en Cochabamba.

“Nuestras profecías y nuestra tradición indican que el hombre blanco no va a encontrar la solución (a los problemas derivados del cambio climático) sin el apoyo de los pueblos indígenas”, sentencia González.

Por ello, el líder de este pueblo indígena que desde hace décadas goza de cierta autonomía respecto al gobierno central panameño, explica que el proceso debe durar de “cinco a seis años” e insiste en que tienen que comenzarlo ya.

“Lo que queremos evitar es hacerlo sin planificar, en forma masiva y desordenada, porque estaríamos abocados a un caos ambiental también”, añade González, quien dice desconocer si el gobierno de Panamá, país flanqueado por dos mares, diseña su propio “plan de contingencia o adaptación” ante la subida de la aguas.

Kuna Yala un paraíso de las tortugas laúd

ESPECIE. Los INDIGENAS kunas las consideran animales sagrados.

Un nido de tortugas laúd

Las playas en la frontera entre Panamá y Colombia esconden 6 mil nuevos nidos de esta especie.

Las tortugas laúd están, según los expertos científicos, en grave peligro de extinción.

EFE
REPRODUCCIÓN. Las crías macho llegarán al mar y no volverán a pisar tierra firme otra vez, pero las hembras siempre regresarán al lugar donde nacieron para poner sus huevos.

Rosina Ynsenga
Especial para La Prensa

Las tortugas laúd están, según los expertos, en grave peligro de extinción. Pero las playas en la frontera entre Panamá y Colombia escondían una gran sorpresa para el grupo de científicos españoles de la Estación Biológica de Doñana, que pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Luego de tres años de estudios, este equipo de expertos ha censado 6 mil nuevos nidos anuales de esta especie en una extensión de 100 kilómetros de costa.

Este descubrimiento ha sorprendido al mundo científico y convertido ese rincón en el cuarto enclave de reproducción de este tipo de tortuga, de la que desapareció casi el 90% en el siglo XX. Los otros puntos del planeta son Gabón, Guayana y la isla de Trinidad.

La razón que hasta ahora no se supiera de esta playa panameña, donde cada año se puede censar entre 3 mil 600 a 4 mil nidos, es la protección que los indios kuna les han proporcionado a las tortugas. Esta cultura indígena considera sagrados a estos animales. Además cree que si se les produce algún daño, la comunidad de pescadores estaría en peligro.

Esta creencia ha protegido en Panamá a esta especie que está declarada “en peligro crítico de extinción” por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza. Estas tortugas son las más grandes de todas, al superar los dos metros y alcanzar los 800 kilos de peso.

Además, tienen un gran número de características muy diferentes de otras de su especie, como es su peto, que al tener una forma semicilíndrica puede recordar al laúd.

Por esto recibe su nombre. Pero si hay algo que las distingue es la base de su alimentación que se centra en un 95% en medusas, incluidas las más tóxicas.

Las crías macho al llegar al mar no volverán a pisar tierra firme otra vez, pero las hembras siempre regresarán al lugar donde nacieron para poner sus huevos. Aunque no se aparean hasta que alcanzan los 10 años, a partir de ahí lo harán cada cuatro años.

La tortuga laúd tiene una concha blanda que puede dañarse con facilidad, por esta razón prefiere playas con arena blanda y aguas poco profundas. Debido a su peso, las hembras eligen la línea más alta de la marea para excavar un nido de una profundidad de un metro, el más hondo de su especie, donde deposita sus huevos en la arena. La temperatura de la arena y del ambiente serán los que determinen el sexo de las crías. El calentamiento global está provocando que se den más hembras que machos en los nidos. Algo que puede poner en peligro el equilibrio de la especie.

Además, está considerada una de las tortugas más viajeras, ya que realizan largas travesías interoceánicas porque son muy veloces. Pero cuando tienen que anidar, vuelven a recorrer grandes distancias para dejar los huevos en sus playas natales. En este caso, la sorpresa ha sido que muchas lo hacen en suelo panameño. Una noticia que ha sorprendido a todos, menos a los guardianes de las tortugas laúd, que durante décadas han mantenido el secretismo y han protegido este enclave en Kuna Yala, situado en una zona de difícil acceso.

Kuna Yala, el mejor lugar para sus nidos

Ante el gran número de nidos existentes en las costas panameñas, se cree que este paraíso aislado ha permitido que un gran número regrese a estas playas. En otros lugares, según los expertos, lo normal es encontrar una media de 100 nidos por kilómetro de playa, de los cuales solo tendrán éxito entre el 20% al 30%.

En la Comarca de Kuna Yala los científicos han encontrado cerca de 900 nidos a lo largo de un kilómetro. Cada tortuga deposita en el nido una media de 110, pero solo 70 son fértiles y se diferencian porque son alargados. Los restantes 40 no llegarán a romperse y tienen un tamaño más pequeño.

Si se calcula que hay cerca de 4 mil nidos al año y cada uno de ellos tiene una media de 70 huevos, estas playas albergarían cerca de 280 mil huevos. Por lo que si en las costas panameñas suelen eclosionar un 70% de ellos, cada año 196 mil nuevas tortugas laúd asoman sus cabecitas y andan por primera vez en las blancas arenas de los kunas antes de comenzar a nadar en sus cálidas aguas.