Un refugio de vida para los monos ardilla

CHIRIQUÍ.DEGRADACIÓN DE los BOSQUES AFECTA LA REPRODUCCIÓN DE ESTOS PRIMATES.

En busca de un refugio de vida para los monos ardilla

En Estados Unidos, la especie aparece en la lista de peligro de extinción, desde 1970.En Burica y Renacimiento hay una población de 800 monos adultos, jóvenes y sus crías.

ESPECIAL PARA LA PRENSA/F. Bocharel

AMENAZA. La población de primates en Alanje está altamente afectada por el uso intensivo del suelo, lo que ha disminuido las áreas boscosas que permitían su desplazamiento en busca de alimentos.

Flor Bocharel
LA BARQUETA, Chiriquí

Entre hermosas playas y manglares se encuentra el Refugio de Vida Silvestre de Playa La Barqueta en la provincia de Chiriquí. A pesar de que el lugar es un santuario para la fauna y la flora, el pequeño mono ardilla, una de las especies protegidas que habita el lugar, está en peligro de desaparecer.

Para salvarlo, los estadounidenses Susan y David Waligora impulsan un plan de rescate que tiene como punto principal la preservación de las zonas boscosas en donde estos primates se alimentan y reproducen.

Los Waligora llegaron hace tres años a Panamá y desde entonces se dedicaron a estudiar el entorno que rodea al mono ardilla, endémico de Costa Rica y Panamá. No fue necesario que hicieran grandes observaciones para comprobar que está en peligro por la degradación de los bosques, especialmente en el distrito de Alanje, afectados por el uso intensivo del suelo en labores agrícolas.

Susan considera que aún se está a tiempo de revertir el daño, pero se debe enseñar a la gente a utilizar métodos de explotación amigables con el medio ambiente.

Susan –quien estudió a estos primates durante cuatro años en un zoológico en Miami– impulsa ahora, junto con un grupo de ambientalistas de la provincia, la concreción de un santuario de vida para estos monos en la Isla San Pedro, ubicada a dos kilómetros de Playa La Barqueta.

LAS CUATRO ETAPAS DEL PLAN

El plan que quiere implementar incluye cuatro etapas. La primera y segunda es hacer un conteo de los animales y estudiar su sistema de vida. La tercera será trazar un plan de preservación, que tome en cuenta su modus vivendi y, finamente, implementar el plan en la isla.

Ariel Rodríguez, biólogo de la Universidad de Panamá, explica que a esta especie de mono se la conoce científicamente como saimiri oerstedii y es una especie endémica de la costa del océano Pacífico de Costa Rica y Panamá.

Rodríguez, quien realizó un estudio de los monos ardilla en la provincia de Chiriquí, asegura que la especie ha sido incluida como en peligro de extinción desde 1970 por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos. En Panamá, la Autoridad Nacional del Ambiente la declara como en peligro de extinción desde 1980.

ÁREAS MÁS POBLADAS

En Panamá las zonas más pobladas por los primates se ubican en orden de importancia en: Burica y Renacimiento, con una población de 800 monos adultos, jóvenes y sus crías; le siguen Boquerón y Alanje, que no suman más de 500 monos adultos.

A juicio del biólogo, la zona de Burica y Renacimiento cuenta con más probabilidades de conservación del mono ardilla, pero para ello se requiere implementar un plan de conservación de la especie, pues está amenazada por la deforestación de los bosques, de los manglares y el uso indiscriminado de agroquímicos.

Destacó que la población de primates en Alanje está altamente afectada por el uso intensivo del suelo, lo que ha disminuido áreas boscosas que permitían su desplazamiento en busca de alimentos.

Rodríguez coincide con los Waligora en que la supervivencia del mono ardilla en Panamá dependerá de las prácticas de manejo que incluyan la restauración del hábitat y la administración de las pequeñas poblaciones de esos primates.

Es evidente la falta de recursos económicos para mantener una vigilancia constante en el Refugio de Vida Silvestre de Playa La Barqueta, pues un guardaparque labora en la zona y no solo debe observar la población de los monos en la Isla San Pedro, sino también vigilar la preservación de tortugas marinas y otras tantas especies que allí habitan.

El interés, tanto de la Autoridad Nacional del Ambiente como de Susan Waligora, es interesar a los grupos conservacionistas para ejecutar planes de acción, trabajar de manera mancomunada con los especialistas y concienciar a la población sobre el uso adecuado del suelo, las aguas, y el respeto hacia bosques y manglares.