ONU: 2011, Año Internacional de los Bosques

2011, Año Internacional de los Bosques

La ONU impulsará diversas iniciativas para frenar el creciente deterioro de los recursos forestales del planeta

Los bosques tendrán en 2011 su Año Internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas organizará diversas actividades para concienciar a la sociedad de los problemas que sufren los recursos forestales de todo el planeta y frenar su deterioro. Cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica. Los consumidores pueden asumir varias medidas para combatir esta deforestación, que afecta a la biodiversidad y al bienestar de miles de millones de personas.

Objetivo del Año Internacional de los Bosques

El Año Internacional de los Bosques pretende llamar la atención de todos los ciudadanos del mundo durante 2011. Su objetivo es aumentar los esfuerzos de recuperación y conservación de las masas arbóreas mundiales y recordar que son parte esencial del desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan.

Sus responsables realizarán a lo largo de todo el año diversas actividades para implicar a instituciones, empresas y ciudadanos y llamar la atención sobre las mayores amenazas que sufren los recursos forestales. Se promoverán iniciativas para aumentar la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todo tipo de bosques, incluidos los árboles fuera de ellos. Además, se intercambiarán conocimientos sobre estrategias que han frenado la deforestación y la degradación forestal.

Con esta edición, será ya la segunda que los bosques son protagonistas de un Año Internacional: en 1985 el Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pidió a sus Estados Miembros que tomaran conciencia de la necesidad de proteger esta parte esencial de la naturaleza.
Por qué hay que proteger los bosques

Según estimaciones de la FAO, cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie equivalente a la cuarta parte de la península Ibérica. Los expertos señalan diversas causas, todas ellas provocadas por los seres humanos: la sobreexplotación y la tala ilegal, la conversión a tierras agrícolas y ganaderas, la recolección insostenible de la madera, la gestión inadecuada de la tierra, la creación de asentamientos humanos, las explotaciones mineras y petrolíferas, la construcción de embalses y carreteras, las especies invasoras, los incendios forestales, los cultivos para agrocombustibles, la fragmentación de los ecosistemas o la contaminación atmosférica.

Mención aparte merecen los bosques vírgenes conservados en su estado original, que desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas. La organización ecologista Greenpeace asegura que solo se conservan el 20% de los bosques primarios originarios, que el 80% ya se ha destruido o alterado y que el 20% restante está en peligro. Por su parte, los árboles singulares, algunos con más de mil años de edad o del tamaño de un rascacielos, tampoco disfrutan de una mejor situación.

En España, la mitad de la superficie forestal está desarbolada y la actividad humana amenaza la calidad biológica de los bosques que perviven. Así lo señala el informe “Los bosques que nos quedan. Propuestas para su restauración”, elaborado por expertos de la organización conservacionista WWF y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Los bosques son mucho más que madera. Más de 1.600 millones de personas en los países más pobres del mundo sobreviven por los alimentos, los materiales, el agua o las medicinas que consiguen gracias a ellos. Algunos son pueblos indígenas únicos en peligro de desaparición. Además, son el hogar del 80% de la biodiversidad mundial de plantas y animales y, por ello, su destrucción pone en peligro la supervivencia de muchas especies. Los bosques tropicales son el caso más extremo, debido a la gran cantidad y variedad de seres vivos y a las deforestaciones masivas que padecen.

Los recursos forestales juegan también un papel clave en el cambio climático. Los árboles son uno de los principales sumideros de carbono, al absorber el dióxido de carbono (CO2). Por ello, la deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2, una cifra similar a la generada por el sector del transporte, según datos del Banco Mundial.
Qué pueden hacer los consumidores

Todavía hay tiempo de actuar. Los bosques cubren más del 30% de todo el territorio mundial y contienen más de 60.000 especies de árboles, muchas de ellas todavía sin descubrir. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha calculado que para compensar la pérdida de árboles sufrida el decenio pasado habría que repoblar un área equivalente a la superficie de Perú con unos 14.000 millones de árboles anuales durante diez años consecutivos.

Los consumidores pueden contribuir a recuperar la masa boscosa del planeta de diversas maneras. La más activa es plantar un árbol con sus propias manos. La pionera en este sentido fue la Campaña de los mil millones de árboles, promovida por la Premio Nobel de la Paz Wangari Maathai. En España, iniciativas como las de la Fundación Más Árboles, Apadrina un árbol, Acciónatura, Ecologistas en acción o Arba también instan a los ciudadanos a que contribuyan a la reforestación del planeta. Otra opción es ayudar a las asociaciones ecologistas o que trabajan con árboles, aprender más sobre ellos y apreciar su importancia, o denunciar posibles casos de talas indiscriminadas o cualquier otro problema que les afecte.

Los consumidores también pueden presionar a las instituciones para que emprendan medidas que defiendan los bosques, como la creación de espacios protegidos y corredores entre estas áreas, el apoyo a prácticas eficientes y una gestión forestal sostenible o la repoblación con especies autóctonas de las zonas deforestadas.

Pueden asumir hábitos de consumo que eviten la utilización insostenible de los bosques. Se puede empezar por aplicar las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) en los productos procedentes de la madera y otros involucrados en la deforestación, como los combustibles o los productos agroganaderos. También es posible consumir productos con etiquetas ecológicas (en el caso de la madera, el sello FSC) o realizar actividades de ecoturismo.

Fuente: http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2010/11/24/197304.php

Bosque Húmedo Tropical semicaducifolio del Parque Natural Metropolitano, pulmón verde de la ciudad de Panamá

2010: Año Internacional de la Biodiversidad llega a su término

El Año Internacional de la Biodiversidad llega a su término; hubo logros alcanzados y nuevas perspectivas para la conservación de la biodiversidad en los próximos años. Ha habido nuevos compromisos de alto nivel, pero se duda de acciones concretas. La valoración económica de la biodiversidad parece un camino a seguir desde la perspectiva de los grandes tomadores de decisión. Europa lidera esta iniciativa.

A nivel mundial se ha celebrado los resultados de la conferencia del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se reunió en Nagoya, Japón, a finales de octubre. Los gobiernos aprobaron un “gran plan” de diez años para restaurar el mundo natural. Un nuevo acuerdo sobre el manejo de los recursos genéticos del planeta representó un hito importante, y se avanzó hacia la concertación de un nuevo acuerdo para financiar la conservación de la biodiversidad.

Ahora nos corresponde ver el resultado real en las áreas protegidas, las especies y hábitats amenazados, la financiación de la conservación, entre otras cosas.

Esperanzas tenemos y ojalá no se desvanezcan en el camino.

Burica Press

Países unen esfuerzos para salvar la vida en el planeta Tierra

Países unen esfuerzos para salvar la vida en el planeta Tierra

El histórico acuerdo tiene por objeto poner fin a las extinciones masivas

By Steve Connor, Science Editor/The Independent

Sábado, 30 de Octubre de 2010

Un acuerdo histórico para poner fin a la extinción masiva de especies fue finalmente acordado anoche, en lo que los conservacionistas consideran que es el tratado internacional más importante para prevenir el colapso de la vida silvestre del mundo.

Delegados de más de 190 países reunidos en Nagoya, Japón, acordaron un ambicioso programa de conservación para proteger la biodiversidad mundial y los hábitats naturales que soporan a las plantas y animales más amenazados.

Después de 18 años de debate, dos semanas de conversaciones y la negociación tensa de última hora, la reunión de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica acordaron sobre 20 “objetivos estratégicos” claves para ser implementados en el ańo 2020 que debería ayudar a poner fin a la extinción masiva actual de especies.

White's tree frog, Litoria caerulea, a native of New Guinea, one of the last great forest wildernesses Brian Bevan/Alamy 

La rana blanca arbórea, Litoria caerulea, nativa de Nueva Guinea, uno de los más grandes bosques silvestres del mundo.

El amplio plan para poner freno a la pérdida de especies incluye un conjunto de nuevos objetivos para ser aplicados a finales de la década (2020) que le dará mayor protección a la naturaleza y consagra los beneficios que da a la humanidad en un código de protección jurídicamente vinculante.

“Este acuerdo reafirma la necesidad fundamental de conservar la naturaleza como el fundamento mismo de nuestra economía y nuestra sociedad”, dijo Jim Leape, director general del grupo de conservación WWF International.

“Los gobiernos han enviado un fuerte mensaje que la protección de la salud del planeta tiene un lugar en la política internacional, y los países están dispuestos a unir sus fuerzas para salvar la vida en la Tierra”, dijo Leape.

Uno de los 20 objetivos acordados por los delegados fue extender los parques nacionales para aumentar la superficie de tierras protegidas en el mundo del 12,5 por ciento al 17 por ciento y el área protegida de los océano del 1 por ciento al 10 por ciento en el 2020. Otro objetivo es “levantar” las especies amenazadas del riesgo de extinción.

Los ministros de medio ambiente de todo el mundo también acordaron las reglas para compartir los beneficios comerciales de los recursos genéticos de la naturaleza entre los gobiernos y las empresas, una operación clave de intercambio comercial y el tema de la propiedad intelectual que podría significar miles de millones de dólares en nuevos fondos para las naciones en desarrollo.

Una idea consagrado en el nuevo protocolo es la creación de un fondo especial de una proporción de los beneficios obtenidos a partir de productos comerciales derivados de material biológico recogido décadas o incluso siglo atrás de los hábitat naturales en los países en desarrollo del mundo.

Uno de los 20 objetivos acordados por los delegados fue extender los parques nacionales para aumentar la superficie de tierras protegidas en el mundo del 12,5 por ciento al 17 por ciento y el área protegida de los océano del 1 por ciento al 10 por ciento en el 2020. Otro objetivo es “levantar” las especies amenazadas del riesgo de extinción.

Los ministros de medio ambiente de todo el mundo también acordaron las reglas para compartir los beneficios comerciales de los recursos genéticos de la naturaleza entre los gobiernos y las empresas, una operación clave de intercambio comercial y el tema de la propiedad intelectual que podría significar miles de millones de dólares en nuevos fondos para las naciones en desarrollo.

Una idea consagrado en el nuevo protocolo es la creación de un fondo especial de una proporción de los beneficios obtenidos a partir de productos comerciales derivados de material biológico recogido décadas o incluso siglo atrás de los hábitats naturales en los países en desarrollo del mundo.

Caroline Spelman, Secretaria de Medio Ambiente de Gran Bretaña, dijo anoche desde Nagoya: “También hemos acordado con el protocolo histórico que ha sido de desarrollado en los últimos 18 años, donde se establece un régimen donde los países en desarrollo permitirán el acceso a sus recursos genéticos y naturales a cambio de compartir los beneficios de su uso. “

Este aspecto del acuerdo fue el mayor obstáculo para un acuerdo debido a la preocupación de las naciones en desarrollo que podrían perder los ingresos generados por las empresas occidentales que descubren nuevos fármacos y medicamentos derivados del estudio de la química y la genética de las especies que viven en regiones de rica biodiversidad.

Las naciones en desarrollo, especialmente en África, habían argumentado que no se habían beneficiado en el pasado de sus recursos naturales que se han convertido en productos lucrativos en los países occidentales ricos.

Los países más pobres habían insistido que el costo de aumentar sus gastos en la conservación de los hábitats naturales tenían que ser compensados por algún mecanismo financiero que les pagara por el beneficio de los recursos genéticos que estaban protegiendo.

Caroline Spelman, Secretaria de Medio Ambiente de Gran Bretaña, dijo anoche desde Nagoya: “También hemos acordado con el protocolo histórico que ha sido de desarrollado en los últimos 18 años, donde se establece un régimen donde los países en desarrollo permitirán el acceso a sus recursos genéticos y naturales a cambio de compartir los beneficios de su uso. “

Este aspecto del acuerdo fue el mayor obstáculo para un acuerdo debido a la preocupación de las naciones en desarrollo que podrían perder los ingresos generados por las empresas occidentales que descubren nuevos fármacos y medicamentos derivados del estudio de la química y la genética de las especies que viven en regiones de rica biodiversidad.

Las naciones en desarrollo, especialmente en África, habían argumentado que no se habían beneficiado en el pasado de sus recursos naturales que se han convertido en productos lucrativos en los países occidentales ricos.

Los países más pobres habían insistido que el costo de aumentar sus gastos en la conservación de los hábitats naturales tenían que ser compensados por algún mecanismo financiero que les pagara por el beneficio de los recursos genéticos que estaban protegiendo.

Johansen Voker Ambiental de la Agencia de Protección de Liberia dijo: “El bosque y otros recursos biológicos que nosotros tenemos sirven a los intereses generales del medio ambiente mundial, de modo que esperamos la asistencia para poder conservar efectivamente nuestro medio ambiente para el bien común de la comunidad internacional .. “

En la reunión de Nagoya se acordó establecer el Régimen Internacional sobre Acceso y la Participación en los Beneficios de los Recursos Genéticos para establecer las reglas básicas sobre cómo las naciones deben cooperar para la obtención de los recursos genéticos de animales, plantas y hongos.

Achim Steiner, director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que administra el Convenio sobre la Diversidad Biológica, dijo. “Este es un día para celebrar en términos de una respuesta nueva e innovadora a la alarmante pérdida de biodiversidad y los ecosistemas y un día para celebrar en términos de oportunidades para las vidas y medios de vida en términos de superación de la pobreza y lograr un desarrollo sostenible “.

La Seńora Spelmen dijo que el acuerdo establece un plan para detener la pérdida de los hábitat que proveen servicios esenciales biológicos para el beneficio de las personas, tales como el suministro de agua dulce. Esto, insistió, contribuiría a erradicar la pobreza. “También hemos obtenido el acuerdo sobre la vinculación entre el cambio climático, la pobreza global y la biodiversidad así como en la protección de los bosques del mundo, que es esencial si queremos lograr nuestros objetivos en estas áreas”, dijo.

La semana pasada, un informe de la Sociedad Zoológica de Londres advirtió que las poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces han disminuido en un 30 por ciento en los últimos 40 años y que una quinta parte de todas las especies de vertebrados están en peligro de extinción.

ENGLISH VERSION (COMPLETE ORIGINAL VERSION)

Countries join forces to save life on Earth

Historic deal aims to halt mass extinctions

By Steve Connor, Science Editor

Saturday, 30 October 2010

White's tree frog, Litoria caerulea, a native of New Guinea, one of the last great forest wildernesses Brian Bevan/Alamy 

White’s tree frog, Litoria caerulea, a native of New Guinea, one of the last great forest wildernesses

A historic deal to halt the mass extinction of species was finally agreed last night in what conservationists see as the most important international treaty aimed at preventing the collapse of the world’s wildlife. 

Delegates from more than 190 countries meeting in Nagoya, Japan, agreed at the 11th hour on an ambitious conservation programme to protect global biodiversity and the natural habitats that support the most threatened animals and plants.

After 18 years of debate, two weeks of talks, and tense, last-minute bargaining, the meeting of the UN Convention on Biodiversity agreed on 20 key “strategic goals” to be implemented by 2020 that should help to end the current mass extinction of species.

The sweeping plan to put the brakes on the loss of species includes a set of new targets to be implemented by the end of the decade that will give greater protection to the natural world and enshrine the benefits it gives to humankind in a legally binding code of protection.

“This agreement reaffirms the fundamental need to conserve nature as the very foundation of our economy and our society,” said Jim Leape, director general of the conservation group WWF International.

“Governments have sent a strong message that protecting the health of the planet has a place in international politics, and countries are ready to join forces to save life on Earth,” Mr Leape said.

One of the 20 targets agreed by the delegates was to extend national parks to increase the area of protected land in the world from 12.5 per cent to 17 per cent, and the area of protected oceans from 1 per cent to 10 per cent by 2020. Another target is to lift threatened species from the risk of extinction.

Environment ministers from around the globe also agreed on rules for sharing the commercial benefits of nature’s genetic resources between governments and companies, a key trade and intellectual property issue that could be worth billions of dollars in new funds for developing nations.

One idea enshrined in the new protocol is to set up a special fund from a proportion of the profits made from commercial products derived from biological material collected decades or even centuries ago from natural habitats in the developing world.

Caroline Spelman, Britain’s Environment Secretary, said last night from Nagoya: “We have also agreed an historic protocol which has been 18 years in the making, establishing a regime where developing countries will allow access to their genetic and natural resources in return for a share of the benefits for their use.”

This feature of the agreement was the biggest stumbling block to a deal because of concerns by developing nations that they would miss out on the revenues generated by Western companies that discover new drugs and medicines derived from studying the chemistry and genetics of species living in regions rich in biodiversity.

Developing nations, particular in Africa, had argued they had not benefited in the past from their natural resources which had been developed into lucrative products by wealthy Western countries.

Poorer countries had insisted that the cost of increasing their spending on the conservation of natural habitats had to be offset by some financial mechanism that paid them for the benefit of the genetic resources they were protecting.

Johansen Voker of Liberia’s Environmental Protection Agency had said: “The forest and the other biological resources we have serve the general interests of the global environment. So we expect assistance to be able to effectively conserve our environment for the common good of the world community.”

The Nagoya meeting agreed to establish an International Regime on Access and Benefit Sharing of Genetic Resources to lay down the basic ground rules on how nations co-operate in obtaining genetic resources from animals, plants and fungi.

Achim Steiner, head of the UN Environment Programme, which administers the Convention on Biological Diversity, said: “This is a day to celebrate in terms of a new and innovative response to the alarming loss of biodiversity and ecosystems. And a day to celebrate in terms of opportunities for lives and livelihoods in terms of overcoming poverty and delivering sustainable development.”

Ms Spelmen said the agreement sets out a plan to halt the loss of habitats that provide essential biological services for the benefit of people, such as the supply of fresh water. This, she insisted, would help to eradicate poverty. “We have also secured an agreement to link climate change, global poverty and biodiversity together in protecting the world’s forests, which is essential if we are to achieve our aims in these areas,” she said.

Last week, a report by the Zoological Society of London warned the populations of mammals, birds, reptiles, amphibians and fish have declined by 30 per cent over 40 years and that one-fifth of all vertebrate species are threatened with extinction.

Centres of biodiversity

Chihuahuan Desert

Home to one of the richest cactus communities in the world, the desert also harbours a rare example of an inland-desert wetlands – Cuatro Cienegas. Snails and fish there have radiated into many species, some restricted to a single pool.

Indo-Pacific coral reefs

Reefs in the tropical western Pacific are the world’s most diverse. Some off western New Guinea are home to 525 species of reef fish and 450 species of coral. The world trade in aquarium fish and large food fish is having a devastating impact, as is sedimentation and pollution.

Antarctic Peninsula

Large populations of marine mammals, birds and fish depend, directly or indirectly, on shrimp-like krill in surrounding waters. One of the last relatively intact marine ecosystems, the peninsula is a breeding ground for many species. Increased ultraviolet radiation due to ozone depletion threatens the area.

Andean Forests

The rugged terrain of the northern Andes hosts an enormous diversity of habitats. Single peaks or valleys are home to several species of birds, orchids, and other organisms found nowhere else. One of the world’s highest concentrations of endemic birds inhabits peaks on the Ecuador-Colombia border.

Atlantic Forests

The Atlantic forest region, most of it in Brazil, is a criticially endangered ecosystem. Less than 7 per cent of the original vegetation remains. Early naturalists found forests draped with orchids and bromeliads and ringing with the sounds of animals. Today, the four endemic species of tamarins are all endangered, including the black-faced tamarin, which was discovered by scientists only in 1990.

Cape Floristic Region

This area in South Africa holds a unique collection of hard-leaved and evergreen shrubs called ‘fynbos’ and is home to more than 8,000 plant species, around 70 per cent of which are endemic. The greatest threats to this diverse plant life are invasive alien species and habitat loss.

Mediterranean region

From Portugal to Jordan, from Morocco to southern France, this eco-region is fragmented and threatened by burning, grazing, human settlement and tourism. The region is one of five sites of Mediterranean shrub land in the world, which collectively contain 20 per cent of all terrestrial plant species.

Western Ghats

A large number of endemic species, some traced back to forebears on the ancient supercontinent of Gondwana, have evolved on India’s long-isolated western mountain ranges. Sixteen bird species and at least 1,500 plant species live only in this region. Pressure from expanding human population, logging and farming is intense.

Siberian Taiga

Earth’s largest unbroken forest, this is among the last regions vast enough to allow populations of large predators to interact naturally with prey. A network of wetlands is a critical breeding habitat for many species of waterfowl, shorebirds and the endangered Siberian crane.

New Guinea Forests

One of the last great forest wildernesses, long-isolated New Guinea has never been colonised by monkeys or most other large mammals. Their niches are filled instead by reptiles, marsupials and birds.

New Zealand

The flora and fauna of New Zealand, once part of Gondwana, evolved in isolation for around 80 million years. New Zealand has one of the world’s increasingly threatened rain forests, where flightless parrots nest. More than 80 per cent of New Zealand’s plant species are endemic.

Acuerdo mundial sobre biodiversidad en Nagoya

Acuerdo mundial sobre biodiversidad

Redacción

BBC Mundo

mariposa

Luego de doce días de tensas negociaciones, más de 190 paises reunidos en la Cumbre de Biodiversidad en Nagoya, Japón, acordaron un nuevo plan para 2020 dirigido a proteger las especies del planeta. Pero las metas acordadas son menos exigentes y específicas de lo que pedían los expertos en conservación.

En el encuentro también se logró un acuerdo en torno a un tema clave para América Latina: cómo regular el acceso a los recursos genéticos de las plantas y el reparto de los beneficios que se obtienen de ellas.

Delegados exhaustos en la cumbre de biodiversidad en JapónDelegados en la cumbre de Nagoya, tras 12 días de tensas negocaciones. 

Los delegados estuvieron reunidos hasta altas horas de la noche y la principal manzana de la discordia fue precisamente el llamado Protocolo ABS (Access and Benefit sharing o acceso y reparto de beneficios). Brasil y otros países en desarrollo ricos en biodiversidad habían insistido durante todo el encuentro que no firmarían las metas generales a menos que hubiera también un acuerdo sobre el protocolo.

Los países en desarrollo lograron una concesión importante: que el acuerdo cubra todo lo que que se llegue a obtener a partir de sus plantas –lo que técnicamente se conoce como “derivados”.

Los países industrializados y naciones como Suiza, que tienen una poderosa industria farmacéutica, querían un acuerdo mucho más limitado.

“Cada palabra en estos documentos no es sólo una palabra”, dijo a la BBC Hugo Schally, principal negociador europeo en este tema. “Para la industria estas palabras pueden significar diferencias de miles de millones de dólares”.

Metas polémicas

En materia de detener la pérdida de biodiversidad, el acuerdo logrado en Nagoya establece como meta proteger el 17% de los espacios terrestres y el 10% de los océanos, para 2020.

Muchos expertos consideran estas metas demasiado débiles, apuntando que ya se protege al 13% de las superficies terrestres y que la meta del 10% para áreas marinas es la que ya existía antes de la cumbre.

Varias organizaciones de conservación expresaron que las nuevas metas pueden no ser suficientes para detener la pérdida de especies.

“Los delegados se irán ahora de Nagoya, pero el trabajo para salvar la vida en el planeta tiene que reanudarse el lunes por la mañana”, dijo a la BBC Jane Smart, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Japón asumió la presidencia de la Convención de Diversidad Biológica hasta 2012 y según Wakao Hanaoka, de Greenpeace, “eso debe significar en la práctica que tome medidas concretas para reducir la pesca de especies lucrativas y amenazadas como el atún rojo”.

El director del Fondo Mundial para la Naturaleza, Jim Leape, dijo que a pesar de las limitaciones del acuerdo “éste reafirma la necesidad fundamental de conservar la naturaleza como la base de nuestra salud y nuestra economía. Los gobiernos han dado un fuerte mensaje de que proteger al planeta es un tema central de la política internacional”.

Recursos financieros

Varios países en desarrollo advirtieron que no tienen los fondos necesarios para implementar las nuevas metas. Ponerlas en práctica requiere desde pagar guardias hasta sistemas complejos de monitoreo.

“Los bosques en nuestros países son vitales para todo el planeta y esperamos ayuda financiera para poder conservarlos por el bien común de la humanidad”, dijo Johansen Voker, de la Agencia de Protección Ambiental de Liberia.

coralUna de cada cinco especies está en peligro. 

Los países desarrollados se comprometieron a establecer mecanismos para reunir fondos de ayuda para 2020, lo que puede significar un importante flujo de fondos para las naciones en desarrollo. Los planes deben estar en pie para 2012, cuando Rio de Janeiro será la sede de la segunda Cumbre de la Tierra, dos décadas después de albergar la primera.

Las cifras que se manejan parecen demasiado ambiciosas, particularmente si se tiene en cuenta que los gobiernos ya se han comprometido a reunir US$100 mil millones para combatir el cambio climático para 2020.

“Pensar en resolver el problema de la pérdida de biodiversidad sólo con fondos públicos es una ilusión”, dijo a la BBC la ministra de Medio Ambiente de Francia, Chantal Jouanno. “Las empresas privadas deben contribuir y esto es algo lógico, porque obtienen ganancias aprovechando los recursos de la biodiversidad”.

La cumbre en Nagoya fue la X Conferencia de las Partes de la Convención sobre Biodiversidad (COP10). Tanto el secretario general de la Convención como la ONU habían admitido antes del encuentro el fracaso individual y colectivo en reducir la pérdida de biodiversidad.

La gran pregunta es si las metas acordadas en Nagoya son lo suficientemente específicas para alterar lo que para muchos es la gran tragedia: la pérdida de biodiversidad a un ritmo mil veces superior al considerado natural. Al menos un quinto de las especies del planeta están amenazadas de desaparecer. En el caso de los anfribios, la cifra es superior al 40%.

clic Vea “Aumentan las especies en peligro de extinción”

En palabras del naturalista Edward O. Wilson, “estamos dejando escapar la naturaleza de entre nuestras manos y con ello nos estamos perdiendo a nosotros mismos”.