Belleza, costo y utilidad de cinta costera sigue en dudas

ÁREAS VERDES.

Las aventuras de la cinta costera

Eduardo A. Esquivel R.
opinion@prensa.com

Pienso que no ha habido un proyecto más discutido y accidentado en Panamá que el de la famosa cinta costera, generado por el actual gobierno.

Empezando por su supuesta utilidad que ha sido puesta en duda por eminentes profesionales debido a su diseño discutido, pasando por su aparatosa licitación y siguiendo con su controvertida construcción. No sin dejar los aspectos legales de las propiedades construidas sobre el fondo marino rellenado del Club de Yates y Pesca y del Hotel Miramar.

Las evidencias más recientes indican que hubo una serie de graves errores de cálculo en el diseño y los costos de construcción de este proyecto por parte de los técnicos responsables, tanto del Ministerio de Obras Públicas como de la empresa constructora que se ganó la licitación, ya que se aprobaron diseños, planos y presupuesto muy a la ligera.

Cualquier panameño capitalino sabe que, en algunas épocas del año, cuando hay marea alta y oleaje, las olas pueden sobrepasar los tres metros sobre el malecón de la Avenida Balboa. Sin embargo, el relleno planificado, al parecer no contempla este “pequeño” detalle. Hace poco con una pequeña marejada el mar cubrió todas las áreas que se habían rellenado hasta ahora, y el equipo pesado que trabaja allí se salvó solo porque no estaba trabajando.

Dudo mucho de que la empresa constructora Odebrecht pueda cambiar el diseño original licitado a su conveniencia. En un contrato con el Estado de tantos millones, esto no debe ser así. Sin embargo, ya se habla de la eliminación de las pocas áreas verdes que existían en el diseño original, por reducción de costos.

Anteriormente se había advertido de que estas áreas de relleno poseen una alta influencia salina y aguas saladas a menos de tres metros de profundidad, por lo que no se pueden plantar árboles muy grandes o de especies que no sean tolerantes a la salinidad. Hablar de plantar árboles de cinco metros de altura en este sitio es tener un desconocimiento total del tema.

Respecto a las tierras del Club de Yates y Pesca, está claro que fue una especie de préstamo y que los documentos legales indican que no se debe dar ninguna clase de indemnización, más bien el Estado debe cobrar retroactivamente por el uso de fondo de mar rellenado que se hizo sin los permisos legales. Esto concierne al Hotel Miramar, que supuestamente también hizo rellenos similares.

Todos estos factores indican que el Estado debe exigir a la empresa Odebrecht una garantía de mantenimiento, al menos dos años, que asegure que el relleno no se vaya a hundir o inundar, y que las plantas utilizadas no se mueran a las pocas semanas.

El autor es ingeniero consultor agroforestal y ambiental

Repartiendo el botín de Panamá

EL MALCONTENTO.

¡Repartan el botín!

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

Ahora sí les doy la razón. Estamos desplazando a Costa Rica como la Suiza de la región. Una Suiza de paisajes para póster, de infraestructuras para ricos, de carros último modelo, de mujeres operadas hasta en el esternón, de diseñadores de moda y moda de diseñadores, de jovencitos agresivos que hablan inglés con acento de “niuyorq”, de fiestas sociales sofisticadas, de edificios “como de primer mundo” y de pobres del tercero escondidos para no afear la vista –aquí todavía nos falta mucho por avanzar, pero el BID nos puede ayudar.

Hay 189.1 millones de dólares para la cinta costera –más costura que cinta, por cierto– y algunos centavos para repintar los multis de El Chorrillo o de Curundú y así fingir desarrollo (aunque en realidad ese barniz forma parte del camuflaje de los pobres para que cuando los buses turísticos pasen por la Avenida Nacional o por El Chorrillo camino a San Felipe, los fulos no se asusten).

Ese pequeño contraste demuestra, fundamentalmente, que el Estado en Panamá está justo para lo contrario de lo que se supone que es su esencia. La teoría del Estado moderno plantea que la administración de lo público busca remendar lo descosido de las brechas sociales, compensar y redistribuir recursos –vía impuestos… ¡lo siento libertarios del alma!–, establecer reglas del juego que ayuden a los más desfavorecidos y juzgar con la dureza merecida los desvaríos en esas veredas.

Aquí no es así. Como en Suiza, Panamá subvenciona a los ricos, protege sus intereses incluso en contra de los del Estado y machaca sistemáticamente a los pobres, a los que generosamente dejaremos en la cinta costera unas mesas de picnic para que se ganen un buen cáncer de pulmón de chupar humo, mientras ven el skyline del desarrollo al que nunca tendrán acceso.

Es casi divertido –si no fuera patético– leer las cartas de los ofendidos socios del Club de Yates y Pesca, exigiendo derechos y apuntándose el tan importante mérito de haber sido pioneros en la náutica yeyecita del país cuando los pioneros, en todo caso, serían los pescadores y capitanes que manejan sus yatecitos.

Dicen las malas e informadas lenguas, que algunos vivos del patio jugaron vivo el pasado año comprando su cupo en el Club de Yates, aunque lo más cerca que han visto un barco es en Discovery Channel. No lo hicieron para poder tomar trago a buen precio, como insinuaba un lector en estos días, sino para aprovecharse de las posibles indemnizaciones que el Estado pagaría al Club por la cinta costera.

Finalmente, el Estado, o sea usted y yo, le ha regalado al club tres hectáreas de relleno –que los miembros del club contabilizan como cinco–.

En estos momentos, es cuando me hago religioso y rezo como descosido porque un tsunami nocturno y focalizado arrase con las nuevas instalaciones del club en la nueva cinta costera, esa que estará llena de cicatrices para acomodar intereses (los de los yateros y los del hotel Miramar). Lo malo de mis deseos es que una vez la naturaleza ponga orden en las cosas, el Estado le regalará a estos chicos –ninguno hijo de mami y papi, seguro– 10 hectáreas para compensar la rabia malcontenta.

La otra opción es que el Estado nos regale a todos los panameños y a los que contribuimos a las arcas públicas con nuestros impuestos, unas acciones del Club. Si están sobre terreno público y se considera una actividad de utilidad pública –porque si no, no se justificaría el regalito– entonces todos tenemos derecho sobre esa entidad.

Es más, se puede hacer un kit marítimo, y en diciembre de este año podemos recibir todos y todas en casa un paquetito con acciones del Club de Yates y Pesca, de la Autoridad del Canal de Panamá y, ya que estoy pidiendo, pueden incluir algunas de la brasileña Odebrecht –la gran aparecida y la gran beneficiada de la era Torrijos, como el Toro tuvo sus protegidos constructores de acento más charro. Se me olvidaba, el regalo de Navidad también debe contener beneficios de constructores y consultores, la ruinosa empresa de la que malvive el pobre y triste presidente de la República.

Si hacen esto, prometo hacerme el loco cuando terminen la cinta y tengamos que aguantar las propuestas antiestéticas de paisajismo que están comunicando con cuentagotas, la fuente a la indígena mítica –mientras ignoramos a los indígenas reales–, el espacio de picnic –en el que con esta canasta básica, los viandantes comerán pan michita–, los módulos orinatorios, la inseguridad que habrá en la zona en la noche porque no tendremos suficientes policías machos para controlarla… Todo, me aguanto todo, pero compartan el botín, queridos bandoleros, que en Suiza el tema funciona porque los excluidos son minoría y, por tanto, no molestan. Acá, si no reparten, un día se madrugarán con un Haití en llamas, harto de no poder echarse arroz a la boca.

[Jaime Sabines no solo habla de amor. Como C., armado de lastre y dolor, el sarcasmo salva el desasosiego: “Háblenle de tragedias a un pescado. /A mí no me hagan caso. /Yo me río de ustedes que piensan que soy triste/ como si la soledad o mi zapato/ me apretaran el alma”].

El autor es periodista

Benjamín, Norberto y Martín una historia de corrupción sin fin

Bitácora del Presidente


Ebrahim Asvat
easvat@elsiglo.com

Yo también quiero uno igual. Es lo que provoca decir cuando el gobierno nacional le monta un negocio a alguien para que se gane unos reales libres de polvo y paja y actúa como fiador de todas las obligaciones económicas. Esto es lo que el Gobierno Nacional ha hecho con la empresa constructora brasileña Oderbretch. Le ha encargado construir, bajo la vía de la concesión administrativa, una carretera que va desde Madden a Colón con derecho a cobrar peajes y garantizarse una rentabilidad cómoda con una garantía financiera del Estado. En otras palabras, el costo de la construcción de la carretera se hará con un financiamiento que conseguirá la empresa y el Estado actuará de fiador solidario.
¡Qué bonita forma de hacer un negocio redondo! Cuando se dictó la Ley 5 de 1988 sobre concesiones administrativas, la idea era trasladar a la empresa privada la posibilidad de realizar obras de infraestructura reembolsables con un derecho a cobrar peajes que garantizara un a rentabilidad satisfactoria al concesionario. Nunca se pensó que el Estado actuaría como fiador del concesionario. Es más, la razón primordial era la poca capacidad financiera del Estado para realizar las inversiones. Así fue como se lograron construir los corredores Norte y Sur. Si a esto le añadimos que el Estado resulta el fiador de los préstamos del concesionario, el negocio parece ser extremadamente bondadoso y atractivo.
Las estimaciones de la construcción de la autopista Madden-Colón fueron de 216 millones de dólares. El Banco Nacional le otorgará un financiamiento de 51 millones de dólares a Oderbretch. El otro tramo de financiamiento lo hará el Citibank de Japón por 165 millones de dólares. Ambos préstamos tendrá como fiador solidario al Estado Panameño. La pregunta del millón es qué aporta Oderbretch al proyecto. Solo su capacidad y experiencia en construcción de carreteras. Lo digo porque al final los fondos lo proveen terceros y con una garantía de Estado quién le va a decir que no. Pero a la hora de determinar la rentabilidad del proyecto, Oderbretch tiene derecho a percibir una ganancia. La pregunta del millón entonces es ¿por qué el Estado Panameño no se limitó a construir la obra por sí mismo?
Dar una concesión administrativa a un ente privado donde el financiamiento se obtiene con avales y garantías del Estado Panameño, deja mucho que decir de la transparencia que dice pregonar este gobierno.
Yo creo que los panameños merecemos una explicación. No es posible que una empresa constructora se beneficie de los avales y garantías del Estado por el total del valor de la construcción de una carretera y luego tenga también el derecho a percibir ganancias garantizadas. Esto me parece una aberración. Hay que exigir las explicaciones.

La transformación de la Bahía de Panamá

PROYECTO | Cinta Costera tendrá una extensión de 25 hectáreas

La transformación de la bahía

Se utilizará arena marina y continental, arcilla y piedra, luego el hormigón.

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En los próximos meses el panorama al frente de la Avenida Balboa estará dominado por el tránsito de equipo pesado y humano trabajando.

[ Foto: Jesús Simm ons / EPASA ]

Yaritza G. Mojica

PANAMA AMERICA

EL PROYECTO de “Cinta Costera y Nueva Viabilidad”, valorado en 189 millones de balboas y cuya infraestructura estará formada principalmente por arena marina y continental, tiene como segundo objetivo rellenar parte de la Bahía de Panamá para adquirir nuevos espacios verdes.

Pero, ¿cómo un lugar que actualmente está conformado por piedras, basura y agua de mar, será rellenado?

Andrés Luis Campo Rabillo, representante del consorcio brasileño Norberto Odebrecht en Panamá, explicó a Panamá América las etapas y clase de materiales que se requerirán para el proyecto de la “Cinta Costera y Nueva Viabilidad”.

Para las 25 hectáreas que serán rellenadas se utilizará en una primera capa, arena marina y continental. Serán extraídas de varias canteras que deberán reunir las condiciones físicas, químicas y de volumen propias para este proyecto.

Según Campo Rabillo, los materiales de la bancada continental en estos momentos se están evaluando y negociando, para que provengan de áreas que ya tienen concesiones de extracción de arena marina.

Seguidamente contará con un sello de arcilla, encima piedras y por último, la vía de hormigón.

Finalmente culminarán con las áreas verdes, los parques, las ciclovías y la construcción de una vía de 2.6 kilómetros de longitud, de cuatro carriles de 3.50 metros de ancho.

PROTECCION
Rabillo manifestó que la etapa más importante es la construcción de la escollera de piedras, que permitirá proteger toda la Cinta Costera de las inclemencias del mar.

Se estima que un 60% de la construcción de la obra se realizará vía marina, pero queda un 40% que tendrá que ser trabajado en carretera.

Rabillo afirmó que en el contrato se establece que no se deberá aumentar los gastos de la construcción de la “Cinta Costera”.

LA ORDEN DE PROCEDER YA
fue entregada por el presidente de la República, Martín Torrijos, y sólo falta el estudio de impacto ambiental para empezar con los trabajos de campo que se estiman inicien a finales de este mes.

Para Torrijos, este proyecto significa la creación de varias fuentes de trabajo.

“Generarán más trabajos, alrededor de unos mil empleos de forma directa e indirecta en el proceso de construcción”, dijo Torrijos.

Las expectativa principal está concentrada en aliviar el problema de congestionamiento vehicular en la Avenida Balboa y otras calles de la ciudad capital.

Unos 540 días deberán esperar los panameños, para caminar por el área verde y los parques que conformarán esta obra.

EIA de cinta costera no existe todavía

CINTA COSTERA. ANAM DICE QUE NO HA RECIBIDO ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL.

Diferencias por EIA

El proceso para la aprobación del estudio toma hasta 85 días y los trabajos comienzan en 26 días.

El Ministerio de Obras Públicas asegura haber presentado el estudio la semana pasada.

LA PRENSA/Carlos Lemos

MEGAPROYECTO. El proyecto de la cinta costera está valorado en más de 189.1 millones de dólares y deberá estar listo en el año 2009.

Eliana Morales Gil
José González Pinilla

sociedad@prensa.com

Será difícil que el proyecto de la cinta costera empiece el próximo 30 de octubre con el estudio de impacto ambiental (EIA) que exige la ley.

Cuando faltan solo 26 días para que comiencen los trabajos, Bolívar Zambrano, director de Evaluación y Ordenamiento Ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), dijo que a su despacho aún no ha llegado el documento.

Mientras que Carlos Ho, director de proyectos especiales del Ministerio de Obras Públicas, sostiene que el estudio realizado por la empresa Louis Berger Group fue presentado la semana pasada ante la Anam.

La constructora Norberto Odebrecht, quien ganó la licitación para la construcción de la obra, no respondió a las llamadas de este diario.

Pero las leyes son claras. El Decreto Ejecutivo 209 de septiembre de 2006, establece que la fase de evaluación y análisis de los EIA categoría III, como en el caso de esta obra, toma hasta 65 días hábiles. A este periodo se suman otros 20 días, durante los cuales personal de la Anam debe remitir un informe técnico a la dirección o administración regional. Además, en ese tiempo el promotor del proyecto someterá a consulta pública el estudio.

La abogada ambientalista Susana Serracín dijo que esta contradicción revela falta de transparencia de la gestión pública en el manejo de los recursos naturales.

CINTA COSTERA. Gobierno quiere entregar el proyecto en abril de 2009.

 

Tropiezos de una obra insigne

 

El MOP estima que el estudio de impacto ambiental (EIA) estará aprobado en 30 días.

 

Ambientalistas aseguran que el inicio de un proyecto sin EIA raya en actos de delito ambiental.

José González Pinilla
Eliana Morales Gil
sociedad@prensa.com

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) tiene una meta específica. Entregar el millonario proyecto cinta costera y nueva vialidad en abril de 2009, justamente un mes antes de las elecciones presidenciales.

Por eso contra viento y marea, la primera piedra de la obra que implica el relleno de 25 hectáreas de mar, la creación de 26 hectáreas de parque y una nueva vía a cuatro carriles, se pondrá el martes 30 de octubre. Al menos eso fue lo que explicó ayer el director de la oficina de proyectos especiales del MOP, Carlos Ho González.

“Empezaremos con las actividades previas que no necesitan el estudio, por ejemplo, la instalación de los campamentos centrales”, aseguró.

Pese a que el Decreto Ejecutivo 209 de septiembre de 2006 que rige los procesos administrativos para los estudios de impacto ambiental (EIA) establece hasta 85 días hábiles para la aprobación del proyecto, el MOP espera que el documento sea aprobado en seis semanas.

Pero el hecho de que un proyecto de la magnitud de la cinta costera, cuyo EIA es de categoría III (de gran afectación ambiental), aún no tenga la aprobación de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), preocupa a los ambientalistas.

Susana Serracín, miembro de la Asociación de Derecho Ambiental, asegura que la falta del estudio se presta para crear situaciones que rayan en el delito ambiental porque no se cumple con las normas.

“La esencia del derecho ambiental es prevenir y construir obras armónicas que sean proporcionadas con el espacio, no crear junglas de concreto que están matando la belleza de la ciudad”, explica.

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Burica Press no está convencido de la necesidad, ni la urgencia en este momento de inveritir en el Proyecto de Cinta Costera. Cada día más sospechamos que lo que hay detrás de este proyecto es un gran negociado, donde se beneficia mucha gente, incluyendo nuestro ministro Benjamín.

De cuándo acá esta obra tiene una prioridad de inversión frente a tantas otras necesidades sociales urgencias?

Esta obra es tan sospechosamente apresurada como lo fue el inicio de la construcción de la carretera a Colón por Odebrecht, que destruyeron centenares de hectáreas de bosques nacionales, incluyendo más de 150 del Parque Nacional Soberanía y aquí no ha pasado nada!

Este país tiene caricaturas de leyes ambientales y de anticorrupción para Norberto Odebrecht y su compinche Benjamín?

Burica Press

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Relleno para cinta costera llevará cuatro capas

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Arena, arcilla, piedra y hormigón en nuevo relleno.

Yaritza G. Mojica

PANAMA AMERICA

EL PAVIMENTO y áreas verdes del proyecto “Cinta Costera y Nueva Vialidad”, estarán sobre un relleno de arena marina y continental, arcilla y piedras, declaró Andrés Luis Campo Rabillo, representante del consorcio brasileño Norberto Odebrecht, que se adjudicó la licitación para la construcción de la obra.

Ahora se está en el proceso de evaluación de las áreas que ya tienen concesiones para la extracción marina de arena, indicó Campo Rabillo a Panamá América.

Asimismo expresó que las canteras que sean escogidas deberán reunir las condiciones físicas, químicas y de volumen, para la magnitud del proyecto.

También Campo Rabillo se refirió a los temores ciudadanos de que durante el proceso de construcción de la Cinta Costera, el tráfico vehicular por la avenida Balboa estará más congestionado por el movimiento de equipo pesado y humano.

Se traerá una empresa brasileña especialista en administración de tráfico y soluciones de embotellamientos vehiculares, informó Campo Rabillo.

Actualmente sólo falta el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para iniciar los trabajos de campo.