Pachamama: madre naturaleza


Pachamama: madre naturaleza

 

Gladys de Bernett

El mar, mar de otras aguas se extiende con nuestro dedo índice para señalar que son otras las orillas. Orillas doradas. La tierra se estremece y vomita sangre, sangre que arrojaron duros golpes y en la casa vieja el viento acaricia el agua de la “quebrada” con tormentas atormentadas que azotan con látigos de verdugos la playa y sus amaneceres.

Encajes de vientres azules y aguas saladas que permitieron, alguna vez, sentarnos en aquel el sol que pintamos en nuestra infancia querida. Ahora, vivimos en casas destruidas con luces moradas, con agujeros de plata que acechan las ventolinas como bellas serenatas en donde las telarañas de nuestras casas bonitas se borran en lontananza cuando la noche cae.

Siento luces en mi mente y en mi rostro oscuridad: vericuetos y rodeos y deseos de regresar y buscar la paz que tanto ansío y los recuerdos que tanto amo.

Desierta estamos Pachamamay acompañadas de música cantamos con nostalgia que oscurecen nuestras miradas sombrías y se borrar los colores que salpican nuestra alma de dolor, de llanto globalizado… Pachamama, Madre naturaleza, ¿por qué, por qué nos castigas tanto?