La India Dormida de El Valle de Antón

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La India Dormida
 
Una noche en medio del frío de una de las más famosas montañas coclesanas, cargada de leyendas.
 
JOSE A. JIMENEZ M.
mosaico@prensa.com
 

Iniciamos el corto ascenso a las 3:45 p.m. hacia La India Dormida (llamada Flor del Aire, según la leyenda) en medio del esplendor de la selva y cascadas. El recorrido total toma unos 45 minutos, pero el guía, en vez de doblar por la Piedra del Sapo siguió recto y terminamos en una finquita donde dos niños campesinos, algo tímidos, se ofrecieron a llevarnos hasta la cima.

La India Dormida

Cerro La India Dormida. Foto: Richard Alvarado- Panoramio.com

Al poco rato, en unos 20 minutos, salimos por los lados de la oreja de la India. Fuimos a parar a un hermoso paraje donde el cielo azul contrastaba con el verde pasto de la India. Diez minutos después coronamos su rostro y quedamos boquiabiertos ante la grandeza de su anatomía. Levantamos el campamento sobre sus pechos por ser el punto más alto, pero ante la ventisca desistimos y montamos las carpitas. Cuando dieron las 5:00 p.m. uno de los niños guías dijo: “nos vamos que los duendes están por salir”. Intenté retenerlos (para así ver los duendes) pero apareció, sobre un caballo, su tío al rescate. Se los llevaba porque “los duendes me los satinan” (los desorientan). Poco antes de irse advirtió: “no salgan de sus ranchos cuando les tiren piedritas…”.

El ocaso se presentó espléndido, no así el viento. Nos sentamos cerca de un hermoso precipicio a disfrutar de un anochecer único. El pueblo de El Valle de Antón encendió sus miles de luces. El cielo se surcó de estrellas fugaces. Prendimos una fogata para mitigar las tenazas del frío, pero la ventisca, que se tornó borrascosa, la consumió y terminamos dentro de las carpas escuchando el zumbido del viento. A medianoche cayeron piedritas sobre nuestras carpas. Eran gotas de lluvia que el viento traía de lejos (no llovía en la India). Por si las moscas, y por el frío, a nadie se le ocurrió salir.

El amanecer trajo consigo un cielo espléndido y dos carpas averiadas por la embestida del viento. Cuando el sol calentó la ondulante anatomía de la India, los dos niños ya estaban allí, ansiosos por saber cómo nos había ido con los duendes. Recorrimos la silueta de la montaña. Entramos al ombligo de Flor del Aire (una cuevita), y estuvimos horas tumbados sobre el pasto, regocijados del paisaje, guardando en el saco del alma todos los recuerdos. Durante el retorno hincamos una bandera hecha de bolsa plástica (no teníamos banderola) en la garganta de la India y nos despedimos de los niños dándoles toda la comida restante y una brújula para correr en dirección contraria a la aparición de los duendes. Nos dimos un vigorizante baño en las frías aguas del chorro de Los Enamorados, y ya abajo, nos contaron que los duendes habían encendido una fogata. Les conté que no salimos de las carpas en toda la noche cuando nos tiraron piedritas.

No nos atrevimos a decirles que fuimos nosotros quienes encendimos esa fogata.

Pies de fotos
FICHA TÉCNICA

Ubicación: Provincia de Coclé.

Distrito de Antón

Corregimiento San Juan de Dios y El Valle.

Nombre del Cerro: La India Dormida o La India

Elevación: 860 a 900 m sobre el nivel de mar aproximados.

Clima: Templado

Temperatura promedio: 22° C

RECOMENDACIONES

– Lleve suficiente agua.

– Al acampar con carpas pequeñas hay que trincarlas firmes al suelo. Ubique sus carpas opuestas al viento y lleve ropa adecuada para la noche fría.

– Suba con un guía. Jovencitos del área ofrecen ese servicio.

– No haga fogatas que no pueda controlar.