AES pisotea derechos de la gente de Charco La Pava y Valle Rey

PINTADA DE VERDE

INDIFERENCIA. Difícil centrarme en temas ecológicos, teniendo en cuenta los acontecimientos de esta semana. La cosa está clara: junto al Panamá de las torres de vidrio y los múltiples proyectos con los que el Gobierno y los empresarios –ambos con visión cortoplacista– alegan que llegaremos al nirvana, está agazapado el país de las desigualdades que, cada tanto, sale de su escondite y muestra los dientes con una violencia de miedo. ¿Y la respuesta oficial? También de miedo.

Lo cierto es que el exceso policial que hemos visto estos días, es cosa cotidiana para los indígenas de Charco La Pava en Changuinola, donde la empresa AES aparta de su camino cualquier obstáculo –persona, animal o cosa– sin pedir permiso, para construir una hidroeléctrica. Pero claro, son indígenas y están lejos… no tienen la fuerza del Suntracs ni su apoyo. Sin cámaras de televisión que muestren imágenes que recuerden la represión militar, 100 familias indígenas están literalmente abandonadas a su suerte. No existe un solo funcionario a cargo del proceso de su reubicación, a pesar de la tan cacareada agenda social del Gobierno.

¿Por qué el Ministerio de Desarrollo Social no está allí para evitar acuerdos infames que se inician con la destrucción de cultivos? ¿No existen alcaldes ni representantes de corregimiento por allá? ¿Será que tanta primaria y cabildeo no les da tiempo a los funcionarios de la Patria Nueva de cumplir sus deberes? Además, el proceso de reubicación dejado al garete de la empresas, promete más presión en el Parque Internacional La Amistad (PILA). Justo por eso, la próxima semana estará en Panamá una misión de la UNESCO y de la Unión Mundial para la Conservación (UICN), a solicitud de los ambientalistas panameños.

El PILA fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 y, debido a la presión que sufre desde diferentes frentes –incluida la construcción de hidroeléctricas– se está solicitando que sea declarado “patrimonio en peligro”. Es una medida de urgencia, ante tanta indiferencia.

Lina Vega Abad
lina@prensa.com