Cerro Quema, historia ambiental de un proyecto minero

CERRO QUEMA: Prohibido olvidar

Muchas cosas han sucedido en Cerro Quema. Pasada una década, otra vez aparece la empresa minera y pretende, con las mismas mentiras camufladas con el ropaje de la generación de empleo, el apoyo a las comunidades y un conjunto de “regalías” a la sociedad santeña, explotar el yacimiento minero. Ahora se habla de la reducción del tamaño de la mina, del “respeto” al ambiente y de que hay que “corregir” lo que ayer no se hizo.

Ya sea que la llamemos Minera Cerro Quema o le asignemos cualesquiera otro nombre, estamos ante la misma situación de destrucción ecológica y de ansias de riqueza, sin importar las consecuencias que se derivan para el conjunto de la sociedad regional. Para que no olvides, te traigo estos recuerdos del pasado.

· 26 de diciembre. Mediante resolución de esa fecha se aprueba el contrato de Minera Cerro Quema S.A.

· 1997, 18 de abril. Se crea el Frente Santeño Contra La Minería.

· 1997, 15 de junio. El obispo Lacunza envía carta al ministro del MICI indicandole que la mina debe ser cerrada.

· 1997, 16 de junio. Suspenden provisionalmente las labores en la mina por contaminación. La empresa quema la vegetación con diesel.

· 1997, 17 de junio. Destituyen a ingeniero por contaminación.

· 1997, 23 de junio. El Consejo Municipal de Macaracas pide que se suspenda el proyecto minero.

· 1997, 24 de junio. El MICI suspende por cuatro meses a la empresa minera y la culpa de sus desatinos.

· 1997, 4 de julio. Accidente en la mina. Amputan pierna a un trabajador de la empresa.

· 1997, 16 de agosto. Un contingente de policías se establecen en el área de la mina.

· 1997, 28 de agosto. El Frente entrega al gobernador de la provincia una carta para el Presidente de la República con miles de firmas oponiéndose al proyecto minero.

· 1997, 1 de septiembre. Carta de protesta al Sr. Presidente.

· 1997, 17 de septiembre. Son arrestados 6 miembros del Frente Santeño.

· 1997, 18 de septiembre. Son arrestados 18 miembros del Frente Santeño. Minera Cerro Quema presta sus locales para que sirvan como cárcel a la población. Mujeres, hombres, niños y ancianos son agredidos con bombas lacrimógenas.

· 1997, 20 de septiembre. Desaparece un miembro del Frente que aparece con posterioridad

· 1997, 2 de octubre. La Iglesia Católica dice que no aceptará donaciones de la minera.

· 1997, 5 de octubre. Alrededor de 5,000 personas protestan en Tonosí. Exigen el cierre del proyecto minero.

· 1997, 1 de noviembre. Profesores del Colegio de Macaracas se oponen a explotación de Cerro Quema.

· 1997, 12 de noviembre. Asamblea de padres de familia del Colegio de Macaracas exigen cierre de proyecto minero.

· 1997, 18 de noviembre. Profesores del IPTA se oponen a la mina.

· 1997, 20 de noviembre. A raíz de los sucesos renuncia el gobernador santeño.

· 1997, 29 de noviembre. Desconocidos incendian la casa de Secundino Jaén, Presidente del Frente.

· 1997, 4 de diciembre. Secundino Jaén denuncia amenazas de muerte.

· 1997, 9 de diciembre. La empresa Constructora y Asociados S.A. secuestra los bienes a Minera Cerro Quema S.A., argumenta falta de pago.

· 1997, 17 de diciembre. Minera Cerro Quema no atiende reclamos de trabajadores.

· 1998-2002. Se produce diversos intentos de abrir la mina y la oposición del Frente.

· 2001, 31 de diciembre. Aparece en Río Quema extraño fenómeno. El río se tiñe de rojo.

· 2003, 18 de enero. Anuncian que la explotación de la mina se iniciará el 15 de febrero.

· 2007, diciembre. Minera Cerro Quema quiere abrir la mina.

· 2008, 6 de enero. El Frente emite comunicado declarando al 2008 como AÑO DE LUCHA ANTIMINERA

· 2008, 14 enero. El Consejo Municipal de Tonosí emite una resolución en la que rechaza el proyecto minero y declara al municipio como territorio libre de la minería.

· 2008, 7 de febrero. El Consejo Municipal de Macaracas emite una resolución en la que respalda en todas sus partes la Resolución de Tonosí y se declara territorio libre de la minería.

· 2008, 8 de febrero. El Consejo de Guararé emite una resolución en la que respalda la resolución emitida por Tonosí y se declara territorio libre de la minería

ALGUNAS RAZONES PARA OPONERSE AL PROYECTO MINERO DE CERRO QUEMA

a. “La población no ha sido consultada”. La empresa minera, en alianza con el MICI, impuso a la población el proyecto minero sin entrar en una discusión seria y sincera de las implicaciones ecológicas y sociales del proyecto. Incluso el Estado asignó a Minera Cerro Quema S.A. un globo de terreno que inicialmente tenía 5,000 hectáreas, por lo que algunos moradores se vieron coacciona¬dos a la hora de vender sus heredades a la empresa.

b. “El tipo de explotación minera es el más contaminante”. La explotación responde a un sistema extractivo conocido como “mina de cielo abierto”. Esta técnica exige eliminar toda la capa vegetal que cubre la zona, triturar millones de toneladas de rocas (sacando una onza de oro por cada 100 toneladas), cavar fosas que tendrían profundidades que podrían superar los 150 metros, construir la tina de lixivia¬ción (donde se rocía la roca con cianuro las 24 horas del día).
El Frente sostiene que este procedimien¬to no garantiza que la membrana geotérmica (especie de grandes carpetas que separan del suelo las rocas regadas con cianuro y otras sustancias tóxicas), cumplan con la labor a ella encomendada. La experiencia indica que en la mayoría de los casos ocurren roturas en la membrana protecto¬ra. Además, el procesa¬miento de millones de toneladas de rocas exige un trabajo que se realizará las 24 horas del día, 365 días al año durante un período que fluctúa entre 5 a 10 años.
A todo ello debemos añadir que el material producto de la extrac¬ción minera genera un proceso que se conoce como “drenaje ácido de minas”. Esto significa que el indicado material de desecho contiene canti¬dades de sulfuro que al entrar en contacto con el aire y agua produce ácido sulfúrico. Según los especialistas el ácido promueve daños ambientales que se prolongan muchos años después que la mina ha sido cerrada.
Valorando estas razones, el Frente estima que los riesgos de la minería son muy altos y podrían poner en peligro a amplias zonas geográficas de la región de Azuero y, en especial, de la región tonosieña.

c. “Los beneficios económicos son pírricos”. Como hemos apuntado arriba, mientras la empresa se apropia del 98% de las ganancias brutas, el Estado recibe el 2% restante y los municipios el 15% del 2% que correspon¬de al Estado. En otras palabras, por cada B/100.00, el Estado recibe B/ 2.00 y los municipios el equivalente a B/ 0.30 centésimos. Pero como quiera que el 15% debe distribuirse entre tres municipios, a cada uno de ellos le corresponde B/0.10 centési¬mos. Es decir, mientras por cada B/100.00 la empresa se ga¬na B/98.00, cada distrito santeño recibirá B/ 0.10 centésimos.
Ante estos hechos Minera Cerro Quema argumenta que la minería generará una gran empleomanía. Según informaciones de la empresa ésta contribui¬rá con 149 puestos de trabajo que tendrán un efecto multiplicador sobre la economía regional. En este punto convie¬ne recordar que el habitante de la zona no tiene experiencia en labores mineras, ni la califica¬ción técnica necesaria para devengar salarios jugosos. Lo que significa que el santeño tendrá que laborar como trabajador no calificado y en las actividades de más alto riesgo (en la llamada tina de lixiviación, por ejemplo). Aparte de que un proyecto minero como Cerro Quema no logra compensar y pone en peligro una inversión agropecua¬ria que supera los B/200 millones en el Valle de Tonosí.
ch. “Los daños ecológicos son cuantiosos”. La naturaleza de la explotación exige el desmonte de toda la capa fértil de la zona. Ya han sido taladas decenas de hectáreas de montes, destruida la Quebrada Chontal, contaminado con sedimenta¬ción el cauce del Río Quema, sometidos a alto riesgo los animales (entre otros los monos y aves existentes) y las fuentes de aguas que abastecen a la región de Azuero.
Como hemos explicado en otro momento, el agua es un recurso vital para la provincia santeña. Con la instalación de la mina el problema de la tala indiscrimi¬na¬da de árboles se agudiza al establecer en la serranía del Canajagua un proyecto tan contaminante como el aludido. Para la ecología y economía regional sería devastador que se contaminara con sustancias tóxicas, producto de la minería, la cuenca hidrográfica del Canajagua.

d. “El país no cuenta con la tecnología ni con los recursos económicos para la explotación”. Carecien¬do el Estado de tecnolo¬gía apropiada y de recursos económicos propios, es poco menos que irrisorio que éste se empeñe en explotar una mina a cielo abierto -con todos los riesgos que ello implica- sabiendo que la explotación de Cerro Quema es un mal negocio. Porque además de que el Estado casi no obtendrá nada por el oro, la mina atenta contra la economía de una importante región interiorana y afecta la calidad de vida del hombre que vive en la provincia santeña.

e. “La mina está próxima a la más importante falla geológica de Azuero”. En efecto, muy próximo al proyecto -entre Macaracas y Llano de Piedra, a escasos kilómetros de Cerro Quema – encontramos una falla de alta peligro¬sidad. Existen registros de temblores que alcanzan los 6 grados en la escala Richter. Todo ello muy cercano a un proyecto minero que se caracterizará por el uso de tinas de lixiviación a cientos de metros sobre el nivel del mar.
Las razones previas son algunos de los argumentos que el Frente presenta para oponerse al desarrollo de la minería en la Península de Azuero. La problemática se torna aún más candente, al considerar que en la vecina provincia herrerana están en fase de explora¬ción los probables yacimientos de Los Pozos ( La Pitaloza ) y Las Minas ( El Castillo). La última muy próxima a la Reserva de El Montuoso; sitio en donde nacen ríos tan importantes como La Villa, Suay y otros.

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Año 17, 21/III/2008 ÁGORA Y TOTUMA # 244

Azuero versus el ataque minero

POBREZA Y ABANDONO REGIONAL.

Sobre bosques, minería y cultura orejana

Milcíades Pinzón Rodríguez

Me gusta llamar Península de Cubitá a la región que comprende Herrera y Los Santos, creo que el apelativo es más certero que el de Azuero, denominación colombiana que honra la memoria del Dr. Vicente Azuero y Plata, personaje santanderista que no tuvo vínculos con la región. Cubitá es el nombre indígena del Río La Villa.

La zona es un cuadrilátero con apenas 80 kilómetros de ancho por 100 de largo. Sin embargo, la región ha hecho un aporte nacional que no se compagina con su dimensión geográfica. Cuando se estudia este espacio bajo la mirada escrutadora de la sociología salen a relucir verdades que no siempre son de dominio público. Yo he nacido y crecido en la península y he tratado de amarla con el corazón y pensarla con el cerebro. Me duelen sus cosas, como a un chiricano la suerte del Barú o a un habitante de la ciudad de Panamá las amenazas que pudieran cernirse sobre el Cerro Ancón. Para mí, el Canajagua es un símbolo, el 10 de noviembre un emblema de libertad, la mejorana un ícono de nuestra identidad y La Moñona el legado religioso.

La cultura de la región está casada con la economía. Podría decir que en los últimos 500 años se forjó una sociedad centrada en la agricultura y la ganadería, aparte de algunas contribuciones menores del sector terciario. En cambio, la cultura regional es un amasijo complejo de valores y creencias que tiene parte de su sustento en una estructura agraria minifundista. A diferencia de Coclé y Veraguas, la pequeña propiedad se enseñoreó sobre los campos, mientras aquéllas se distinguían por el latifundio.

Herrera y Los Santos no son peores ni mejores que el resto de las provincias, pero tienen una identidad que debe respetarse. El minifundio hizo posible un amor a la tierra que permitió que floreciera un sentimiento de apego al terruño, fenómeno que ha dado vida al folclor regional. Actualmente se vive la destrucción de esa añeja estructura socioeconómica. Pienso cómo, por ejemplo, la minería con su destrucción ecológica y su visión fenicia, podría constituirse en un poderoso factor de destrucción que rebasaría la cuestión ecológica y amenazaría los cimientos sociales y culturales del hombre orejano. El asunto se torna más complejo si a ese “sancocho” le añadimos ingredientes como la compra de los terrenos de las costas, la destrucción de los manglares, la desaparición de los bosques, la contaminación de los ríos, la presencia de los agroquímicos y una economía vapuleada por la política económica de corte neoliberal.

La minería no sólo es perjudicial por su impacto sobre los ecosistemas regionales, sus actividades amenazan el sustrato de la cultura campesina, estimulan el latifundio y colocan al grueso de la población en el centro de una tormenta que tendría la depredadora actividad minera en las montañas y al turismo desenfrenado en las costas. En ese emparedado de intereses mercuriales la población tendría que preservar su identidad cultural y mantener sus actividades económicas. Todo esto mientras suenan las murgas, los acordeones, las mejoranas y las cantaderas en un esfuerzo por subsistir en el siglo XXI.

Hay pobreza y abandono regional, pero los gobiernos de turno recetan la minería para que el orejano de Cubitá calme sus males. Desde las montañas y sobre las cuencas hidrográficas, ¡increíble! Nunca antes se ha jugado tan miserablemente con el hombre del campo. Quiero pensar, quizás ingenuamente, que el silencio de algunas autoridades regionales y nacionales es producto del desconocimiento, mas no excusa para la iniquidad.

Como habitante de la zona lucho para que le región se desarrolle, tampoco me opongo al progreso, pero aspiro a un desarrollo sostenible y con equidad. Si duda la región tiene otros problemas que reclaman su atención, pero la minería a cielo abierto llega a la Península para apagar con gasolina las llamas del incendio. Sean serios, ¡así no se juega con la suerte de un pueblo noble y trabajador!

 

El autor es sociólogo