Petaquilla Gold sigue devastando bosques de Donoso

DAÑO A LA NATURALEZA. EL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL NUNCA FUE APROBADO.

Petaquilla devasta

Recursos legales no permiten que la Anam actúe en contra de la empresa, a pesar de un fallo de la Corte.

La minera, liderada por Richard Fifer, confirmó que su proyecto se encuentra en la fase final de construcción.

LA PRENSA/Carlos Lemos
IMPACTO. La fotografía aérea, tomada el sábado pasado, muestra parte del área afectada hasta hoy por Petaquilla Gold en una zona densamente boscosa del distrito de Donoso, provincia de Colón.

Rafael E. Berrocal R.
Unidad de Investigación
rberrocal@prensa.com

Sin tener el estudio de impacto ambiental aprobado, la empresa Petaquilla Gold ha deforestado área boscosa donde está la mina y sus alrededores, y tiene el proyecto en la fase final de construcción.

Esta semana, la minera, que tiene entre sus dueños a Richard Fifer, logró paralizar los efectos de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que ratificaba la potestad de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) de detener el proyecto por incumplimiento de las nuevas normas ambientales.

Ligia Castro, administradora de la institución, confirmó que aún no pueden retomar el proceso administrativo contra Petaquilla Gold, y mucho menos parar las obras.

Sin embargo, señaló que una vez la Corte Suprema se ratifique en su fallo, no les tomará mucho tiempo concluir los procesos contra la empresa, que tiene en Donoso, provincia de Colón, una concesión de 13 mil hectáreas (equivalente al tamaño del Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, en Bocas del Toro). Pero mientras todo se resuelve, las obras continúan.

José G. Carrizo, representante legal de Petaquilla Gold, especificó que el nuevo recurso legal interpuesto es una solicitud de “aclaración de sentencia”.

MINA A CIELO ABIERTO EN EL DISTRITO DE DONOSO. ASOCIACIONES AMBIENTALISTAS ADVIERTEN DE LOS DAÑOS QUE SE CAUSAN A LA BIODIVERSIDAD DEL LUGAR Y CRITICAN LA INACCIÓN DEL MICI.

Avanza destrucción de reserva forestal

La tala de árboles en medio del bosque del distrito de Donoso no se ha circunscrito al área de la mina de oro, sino que se ha extendido a todos sus alrededores, según muestran nuevas fotografías tomadas por ‘La Prensa’ en el área de la concesión.

Aunque no hay un estudio de impacto ambiental aprobado, la empresa Petaquilla Gold confirmó que la construcción de la planta de refinación de oro ya se encuentra en su etapa final. Un fallo de la Corte Suprema de Justicia permitió a la Autoridad Nacional del Ambiente continuar con los procesos administrativos en contra de la minera, lo que podría llevar a suspender las obras como parte de las sanciones.

Pero la compañía ha dilatado los efectos del fallo, interponiendo otro recurso de ‘revisión de sentencia’, algo que también frena la actuación de la Anam.

LA PRENSA/Carlos Lemos
MÁS TALA. Tina de relave donde quedarán permanentemente los lodos que serán contaminados con cianuro, tras el proceso de refinación de oro.

Rafael E. Berrocal R.
Mónica Palm

Unidad de Investigación
investigacion@prensa.com

La búsqueda de oro parece que no tuvo compasión con una de las reservas forestales más importantes de Panamá.

ANCON ha señalado que en esta zona están los reductos de bosques primarios mejor conservados del país, y que forman parte del Corredor Biológico Mesoamericano.

Nuevas fotografías aéreas de La Prensa revelan el daño que ha sufrido la zona boscosa de Cerro Petaquilla, el río Molejón y sus alrededores, debido a un proyecto minero que se construyó sin tener estudio de impacto ambiental aprobado, y a pesar de las advertencias legales y ambientales de grupos de la sociedad civil .

Ninguna de las autoridades del país pudo detener los avances del proyecto. La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) intentó frenarlo, pero la institución aún sigue impedida para actuar por un nuevo recurso legal interpuesto por la minera ante la Corte Suprema de Justicia.

Mientras tanto, los representantes de Petaquilla Gold están satisfechos con los trabajos de construcción de la mina dentro de las 13 mil hectáreas de bosques que tienen como concesión en el distrito de Donoso, provincia de Colón.

“Ya estamos listos en lo que respecta a la parte operativa y ahora solo esperamos que la Anam apruebe el estudio de impacto ambiental”, dijo José Gabriel Carrizo, representante legal de Petaquilla Gold.

Pero cuando el panorama empezaba a cambiar, en contra de la mina de oro, Petaquilla Gold volvió a refugiarse tras un recurso legal que está dilatando la acción de la Anam.

El 29 de julio pasado, la Corte Suprema de Justicia falló en contra de un recurso de advertencia de ilegalidad interpuesto por Petaquilla Gold a fin de detener las acciones de la Anam. El fallo establece que el reclamo de la minera no tiene sustento legal y que es legítimo el derecho del Gobierno panameño de obligar a Petaquilla a aceptar las nuevas reglas ambientales del país.

El Órgano de Justicia también recalcó que el contrato de la minera no tiene jerarquía de ley de la República y que los cambios que se quieran introducir a las condiciones establecidas originalmente no constituyen una violación a la seguridad jurídica de la empresa.

“La Sala estima que esta protección o garantía [seguridad jurídica] establecida por las partes [el Estado y la empresa] no es absoluta, en razón de que hay una excepción a esta prerrogativa, y que consiste en que la nueva legislación contenga el elemento de utilidad pública o interés social.

Este carácter de utilidad pública o interés social contenido en el cambio normativo trae como consecuencia que el interés privado deba ceder al interés general, aun cuando altere o varíe al régimen de ‘especial’ establecido en el contrato”, sostiene textualmente el fallo de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte.

Ahora Petaquilla Gold ha solicitado una “aclaración de sentencia” que aún no le permite a la Anam continuar con el proceso administrativo contra Petaquilla Gold y decidir si detiene o no la operación de la mina de oro.

Ligia Castro, administradora de la Anam, dijo a este diario que tiene muy en cuenta que por el momento no puede actuar contra Petaquilla Gold, pero señaló que los procesos administrativos que se iniciaron antes de la demanda están bastante adelantados. “Debemos esperar que la Corte se ratifique en su fallo, para entonces terminar los informes. No podemos parar por ahora la construcción de la mina”, recalcó Castro.

DOS MINAS Y DOS PROCESOS

La Anam tiene estancado un proceso administrativo contra la mina de oro que es responsabilidad de Petaquilla Gold –cuyo representante es Richard Fifer y otros accionistas locales–. Castro aclaró que Petaquilla Gold solo tiene aprobado el estudio de impacto ambiental para la construcción de caminos, “no para la construcción de plantas”.

Según informes presentados por Petaquilla Gold, de la mina, ya casi terminada, sacarán entre 317 mil 696 y 593 mil onzas de oro, lo que representa entre 248.3 millones de dólares y 463.5 millones de dólares al precio internacional del oro hoy. La Anam abrió otro proceso contra Petaquilla Copper que busca explotar una mina de cobre en la misma área de concesión. En este caso el proceso se debe a exploración fuera de los límites aprobados.

Fifer perdió el control de esta parte de la concesión, ya que los accionistas canadienses, Inmet Mining, lograron acaparar la mayoría de las acciones en la Bolsa de Valores de Canadá. Ambos grupos, el panameño y el canadiense, se encuentran distanciados por diferencias en el proyecto de cobre.

Irónicamente, los representantes de Petaquilla Gold manifestaron que la Anam tendrá bastante trabajo cuando empiece la construcción de la mina de cobre, que es mucho más grande que el proyecto de oro, haciendo referencia a la parte de la intervención de los bosques.

EL MICI NUNCA ACTUÓ

La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) afirmó que Anam quedó sola en esta lucha por defender los recursos naturales del país, sin recibir apoyo de otras instituciones involucradas directamente como el Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) que regula la política de recursos minerales en el país. “El Mici debió haber actuado en este caso, pero en su lugar permitió el desarrollo de la mina sin que tuviera la aprobación del estudio de impacto ambiental”, señaló Alida Spadafora, presidenta de ANCON.

La asociación también reiteró ayer que la construcción de una mina de oro es incompatible con la biodiversidad que tiene el lugar de la concesión, en el distrito de Donoso. “Se trata de una de las áreas más ricas en biodiversidad en todo el país y eso no es compatible con una mina a cielo abierto”, aseguró Spadafora.

También cuestionó la ausencia de actuación del Ministerio de Salud. Spadafora advirtió que muchas de las tomas de agua pueden ser contaminadas con la operación de la mina “y hasta ahora no hay nadie que certifique si en el lugar se han hecho pruebas con cianuro”.

En tanto, el Centro de Incidencia Ambiental (Ciam) calificó de “una burla a la ciudadanía” el avance que ha tenido la construcción de la mina de oro utilizando la presentación de recursos legales ante los tribunales que imposibilitan la acción de instituciones como la Anam.

Tierras ricas en minerales, a precio de remate

En 11 años de concesión, todo lo que Minera Petaquilla, S.A. ha pagado por el uso de 13 mil 600 hectáreas de tierras en la provincia de Colón, son 253 mil 224 dólares.

El 15% de esa cantidad –es decir, casi 38 mil dólares– fue a parar al Municipio de Donoso, Colón, donde está localizado el proyecto. El resto –215 mil 240 dólares– fue pagado al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en concepto de canon por hectárea.

Es decir que, en 11 años, Minera Petaquilla ha pagado menos de un centavo (0.001 de centavo, para ser más precisos) por metro cuadrado ocupado. El último pago, correspondiente al año 2008, fue por 2 mil 100 dólares: mil 785 dólares a favor del MEF, y 315 para el Municipio de Donoso.

La información fue proporcionada por Guillermo Pianetta, director administrativo del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici). La empresa no ha pagado regalías anuales sobre los minerales extraídos –como le obliga el contrato ley pactado con el Estado en febrero de 1997–, ya que en todo este período, “Minera Petaquilla no ha iniciado operaciones y, por lo tanto, no se ha generado producción de minerales”, explicó Pianetta.

Según los reportes del Mici, el proyecto de Petaquilla Gold (sobre extracción de oro) se encuentra en su etapa final de construcción, mientras que el proyecto de Minera Petaquilla (extracción de cobre) está en la etapa de estudio de factibilidad e impacto ambiental.

Se supone que la fecha límite para el inicio de operaciones de la mina de cobre, era mayo de 2006. “El no inicio de operaciones de la mina de cobre es causal de rescisión del contrato”, advirtió Juan De Dios Villa, director general encargado de Recursos Minerales del Mici, a Manuel José Paredes, viceministro de Comercio Interior, en una carta fechada el 12 de septiembre de 2005, hace ya tres años.

Pese a los incumplimientos, el contrato se mantiene vigente plenamente al día de hoy.

Minería: ¿Negocio y prosperidad para quién?

concesiones mineras

¿Negocio y prosperidad para quién?

Fernando Manfredo Jr.
Ex ministro de Comercio,

La situación minera es un tema que no puede ser manejado a la ligera y mucho menos impuesto. El rechazo a las minas de cielo abierto es a nivel mundial. Recientemente leí sobre un ataque de los estudiantes a las oficinas de un gigante de la industria minero estadounidense, Freeport-McMoran Copper and Gold Inc. en Yakarta, Indonesia. ¿Será que todo mundo está equivocado y la industria minera, especialmente la que se realiza a cielo abierto, es conveniente para el desarrollo socioeconómico del país como sostienen los empresarios mineros y sus aliados dentro de los gobiernos? ¿Será tan torpe la comunidad como para rechazar fuentes de empleo, mejoramiento económico y social, o es que han aprendido de la experiencia propia o ajena que mucho de eso es un espejismo que disfraza una cruel realidad? ¿Díganme donde hay en el mundo un pueblo minero donde reine la prosperidad?
En junio de 1969 fui nombrado Ministro de Comercio e Industrias, entidad que tenía a su cargo el subsector minero. Encontré que a pesar de contar con personal muy capacitado, la Dirección carecía de recursos financieros para ejecutar sus funciones. Las únicas minas en explotación eran de minerales no metálicos: piedra, arena, calizas, etc. que operaban sin reglamento alguno. Los daños ambientales que se estaban dando en las playas y ríos y en los cerros donde se obtenía la piedra eran enormes. De manera que mi primera tarea fue invitar a los que tenían las concesiones y reglamentar la actividad para que se protegiese el medio ambiente y la explotación fuese sostenible.
No había mina alguna de minerales metálicos, pero meses antes el Gobierno anterior y la Organización de Naciones Unidas emitió una declaración conjunta sobre el Proyecto Minero de Azuero que se había realizado conjuntamente y anunciaron el descubrimiento de un yacimiento de cobre asociado con molibdeno, en las áreas conocidas como Petaquilla, Río del Medio y Botija.
De acuerdo con los trabajos de exploración se trataba de un depósito pequeño de cobre diseminado de baja ley asociado con molibdeno. El anuncio coincidió con un periodo en que el cobre tenía un precio atractivo en el mercado mundial y atrajo a empresas estadounidenses, japonesas y canadienses.
Nadie en el Ministerio ni fuera de él en Panamá tenía experiencia en materia de minas, mucho menos los términos y condiciones de una contratación por eso pedimos la cooperación de Naciones Unidas.
Por su vinculación al proyecto nos enviaron dos expertos de la más alta calificación: uno, en explotación minera; y el otro, en contratación, los doctores Lipton y Murdock.
Lo primero que advirtieron fue la obsolescencia de nuestro Código de Minas. Este correspondía a una época superada donde no se tomaba en cuenta el factor ambiental ni social y la legislación respondía a los intereses exclusivos de las empresas. Por lo tanto, la puesta al día era tarea prioritaria.
Su contribución a la legislación fue preparar un contrato modelo donde se recogían las políticas por establecer y los mecanismos institucionales por crear y se establecían las responsabilidades operativas, administrativas y financieras de la empresa. Hubo el cuidado de no desalentar la inversión privada, de manera que la distribución de los beneficios fuese justa, equitativa y razonable. Se creaban criterios cuantificables para determinar si la explotación minera era ventajosa o no y se incluyó el concepto, novedoso en ese tiempo, que los recursos naturales que podían ser afectados tenían un valor y que el mismo tenía que ser incorporado al estudio costo/beneficio.
Una de sus recomendaciones fue la de al referirnos a la minería lo hiciéramos como “minería sustentable”, para darle la prioridad que tenían los aspectos ambientales y sociales sobre los económicos. Esto, decían, era especialmente aplicable a Petaquilla, porque está ubicada en una región boscosa, con recursos hídricos abundantes y comunidades campesinas en el área de influencia del proyecto. En ese sentido, hacían hincapié en señalar las áreas excluidas, tales como parques nacionales, reservas indígenas y militares y áreas de mucha fragilidad ambiental. Esas áreas las catalogaron de “sacrosantas”.
En materia de exploración recomendaron incluir el compromiso de restauración; esto es, la obligación de cubrir los huecos, zanjas y otras excavaciones y hasta donde fuese posible, de acuerdo con la autoridad gubernamental, restaurar la superficie a su condición original.
La exploración no autorizaba la remoción de mineral valioso alguno. A los doce meses la empresa tenía que presentar pruebas de una exploración real, y haberse comprometido a un gasto mínimo, que después debía comprobar con recibos, cuentas, etc. Antes de decidirse por otorgar la concesión de exploración se debe estudiar el mejor uso para esas tierras, los recursos culturales y científicos a valores presentes y futuro.
A la empresa le estaba prohibido dar al público cifras relativas al contenido de mineral detectado y futuro, grado de ley u otra información de similar, sin la aprobación previa de la autoridad minera gubernamental para evitar estafas, tan frecuentes en la industria minera.
El contrato de explotación se otorgaría después de un Plan de Explotación presentado por la empresa que incluyese, entre otros datos, la tecnología a utilizar, las medidas de seguridad industrial, las medidas de mitigación, los aspectos de empleo y laboral, el grado de ley del corte para evitar que sólo extrajesen lo de mayor valor.
En materia fiscal la empresa debía cumplir con todas las disposiciones del Código Fiscal, el arrendamiento de las tierras y el pago de regalías. El canon de arrendamiento que se calculó en ese momento a ser ajustado al momento de la concesión, al año 2008 sería de B/ 24.70 la hectárea por los dos primeros años y de B/ 59.40 por los años 3, 4 y 5.
En sus recomendaciones sobre regalías, los expertos de Naciones Unidas hicieron énfasis en que esa era la participación que le correspondía al país propietaria del yacimiento. Señalaron que las regalías se cobran sobre el material extraído. El valor del material extraído se calculaba a base de un precio de referencia y no del valor de la venta, a menos que este sea mayor. Recomendaron que la regalía no debería ser inferior al 8%.
Al señalar la debilidad institucional en materia de minería se referían a un sistema de reglas formales y no formales, de las cuales hacen parte las organizaciones (formales y no formales) que actúan con dichas reglas; las manejasen los variados actores sociales que interactúan con los problemas del desarrollo minero y a su vez estarán incluidas las interacciones con la problemática ambiental. Ellos introdujeron el termino “institucionalidad ambiental y social”. “Instituciones con calidad, modelo de organización, modelo de gestión”. Eso estaba por crearse.
Todo esto se vino abajo cuando se introdujo en el Gobierno la política de que las explotaciones mineras debían estar en manos del Estado y la empresa privada sólo participaba en calidad de socio minoritario y se llegó a la conclusión de que el Estado no tenía que someterse a reglas diseñadas para una empresa privada, porque los Gobiernos velarían por el interés nacional. Eso sabemos no es cierto y los Gobiernos siempre se aprovechan de esa flexibilidad para favorecer a los gobernantes de turno, familiares, copartidarios y amigos, como parece ser el caso de Petaquilla.
Desde entonces y después de mi salida del Ministerio, se han aprobado una cantidad de leyes y reglamentos y se han creado mecanismos institucionales para atender los problemas de la minería. Se ha legislado sobre áreas protegidas, sobre el medio ambiente, la vida silvestre y recursos forestales, pueblos campesinos y pueblos indígenas y sobre otras materias relacionadas con el sector minero. En papel suenan muy bien, pero en la práctica no funcionan para atender los complicados asuntos del subsector minero, porque se carece de los recursos humanos calificados y financieros. De manera que la legislación se convierte en letra muerta. En mi opinión, lo que se ha hecho es una colcha de retazos que no nos proporciona lo que necesitamos; lo que se requiere es un Código de Minas moderno.
Lo anterior ha permitido que se otorguen contratos de exploración y explotación a empresas como Petaquilla Minerals y Bellhaven donde los contratistas han salido exageradamente favorecidos, los intereses nacionales lesionados y comunidades enteras expuestas a su aniquilamiento. Naturalmente que esto no es sólo atribuible a la Ley, sino a las influencias políticas y a los intereses económicos de quienes fueron favorecidos.
No voy a hacer un análisis del contrato con Petaquilla Minerals y sus subsidiarias Petaquilla Gold y Petaquilla Copper, creadas en situaciones muy extrañas, con acciones “Al Portador”. Tampoco voy a referirme al contrato de Bellhaven Copper and Gold, Inc., el cual no conozco y del cual me enteré por accidente.
Sin embargo, voy a hacer algunos apuntes al contrato de Petaquilla:
La empresa después de lograr la concesión de exploración se desapareció físicamente del país por seis años. A su regreso se le reconocieron sus derechos.
La empresa tiene una gran cantidad de exoneraciones fiscales y términos y condiciones muy favorables en cuanto al momento en que debe empezar a tributar. A Petaquilla Minerals se le ha concedido el uso del terreno a B/ 1.00 por hectárea durante los primeros años y con los aumentos posteriores se llegaría a B/ 3.50. El área de la concesión es de 13,600 hectáreas lo que significa que solo estaríamos recibiendo B/ 13,650 anuales durante los primeros años y B/ 47,600 cuando se suba al máximo. Si se hubiese negociado a los precios recomendados por los expertos de Naciones Unidas se recibirían B/ 335,920 anuales durante los primeros dos años y después B/ 807,840 anuales.
La regalía pactada en el contrato de Petaquilla es de 2% una cuarta parte del mínimo recomendado.
No se le exige a la empresa consignar un bono para cubrir los gastos que el Estado incurrirá en caso de cierre de operaciones, tales como: manejo interino, desintoxicar, cierre de estanques de residuos. remoción de materiales peligrosos, drenajes, mantenimiento después del cierre. Tampoco se le exige un bono de cumplimiento que cubriese desde el principio hasta el final. La experiencia con las minas de cobre es que como el precio es tan fluctuante, cuando estos se caen la operación se convierte en incosteable y las empresas cierran, aunque sea temporalmente, creando un serio problema social con el despido de los trabajadores. Por eso, recomendaban que la empresa se obligase a seguir operando y que presentase desde el principio un proyecto de cierre.
Una fianza de B/ 3 millones que es la que se le exige a Petaquilla Minerals es ridícula y no sabemos sobre qué bases se calculó.
Las empresas Petaquilla Minerals, Bellhaven y otras buscan socios y accionistas anunciando cifras fabulosas sobre los yacimientos minerales, grado de ley del mineral, ganancias probables, etc. Cuando estaba en el Ministerio y se le había dado la concesión de exploración a la Canadian Javelin, los ejecutivos de la empresa publicaron en diarios en Estados Unidos y Canadá cifras sobre el potencial minero del área. No sólo los multamos, sino que les hicimos pagar la publicación en todos los medios que habían utilizado de un desmentido del Ministerio.
En el caso de Petaquilla les preocupaba a los expertos de Naciones Unidas la disposición de los desechos y las tinas de relave señalando que las condiciones topográficas del terreno la dificultaban. Esa fue la razón principal por la cual un consorcio japonés de empresas fundidores encabezado por la Mitsui retiró su interés en el proyecto.
El contrato de Petaquilla fue otorgado en 1997 y la excusa de que el mismo contempla las disposiciones contenidas en una Ley aprobada en 1997 no es aceptable; no había la obligación de ceñirse a la misma, sabiendo que los intereses del país no estaban debidamente protegidos. Para la firma del contrato se desconoció el compromiso adquirido por los Jefes de Estado de crear el Corredor Biológico Meso Americano que se inicia en los bosques Maya en México y termina en Darién que tiene como objetivo detener la pérdida de la biodiversidad. Las áreas objeto de la concesión de Petaquilla interrumpen el Corredor.
El contrato se suscribió a pesar de no contar con la institucionalidad necesaria. La Dirección de Minas tiene muy poco peso como para ejercer su función rectora del subsector minero y que le permitan ejercer su función de una manera que le permita afrontar los desafíos, tanto de eficiencia, como de eficacia y equidad. Esta Oficina está expuesta al grado de influencia política, de su gravitación en los respectivos gabinetes, aunque esté bajo el paraguas del Ministerio de Comercio e Industrias. ¿Dónde están las instituciones administrativas para atender los desafíos sociales que son únicos en la actividad minera? ¿Dónde están las instituciones de investigación científica para atender los problemas que crea la explotación minera, en el campo social, económico, tecnológico, ambiental de seguridad humana, salud (enfermedades selvática, mordeduras de ofidios, picaduras de insectos, como es el caso de Petaquilla)? ¿Quién carga con esos gastos? ¿Dónde están los mecanismos institucionales que garanticen la participación y consulta a las comunidades potencialmente afectadas, que no los obligue a estar recurriendo al Defensor del Pueblo? En materia institucional todo lo que se ha hecho es aumentar el campo de acción de la entidad ambiental, sin contar con la organización y recursos necesarios. Lo aconsejable es crear instituciones nuevas o asignarle esas funciones y autoridad a otras instituciones gubernamentales.
Considero que la actividad minera debe estar inserta dentro de una Estrategia Nacional de Desarrollo Económico y Social Sostenible que contenga las políticas de largo plazo tanto globales como específicas. En la elaboración de la estrategia minera deben participar los distintos Ministerios y los sectores privados organizados, en especial los grupos ambientalistas, los indígenas y los campesinos.

Extraído del Suplemento Día-D, de El Panamá América Digital, 13 de mayo de 2008.

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Precios internacionales impulsan la minería

La creciente demanda de minerales ha despertado el interés de inversionistas que buscan con afán sacar provecho de los altos precios de los metales, siendo la región un punto clave de exploración

Odessa Tejeira

PA-DIGITAL


Petaquilla. Ubicado en Donoso, en la provincia de Colón, proyecta entrar en operación antes del 2009.

Combinar el desarrollo minero con la conservación del ambiente es una tarea cada vez más difícil en el país.

Esto, debido a la intransigencia en que en muchas ocasiones se debaten mineros y ambientalistas.

No obstante, lo cierto es que la demanda internacional por los metales es cada vez mayor, por lo que la región está en la mira de inversionistas que quieren sacar provecho de los altos precios del cobre y del oro, recursos que existen en Panamá.

Tan atractivo se ha vuelto este mercado, que actualmente el precio del oro oscila entre $853 y $1,000 la onza, mientras que el cobre se cotiza en $3.90 la libra.

En el país la actividad de minas y canteras registró un crecimiento de 19,6%, unos 193 millones de dólares en el 2007, según estadísticas de la Contraloría General de la República.

Este impulso se debió a una mayor demanda de piedra, arena y arcilla, gracias a la dinámica del sector construcción en obras residenciales y no residenciales.

Pero, de acuerdo con los mineros, “lo mejor de la actividad está por venir”.

Inconvenientes.
Aunque esta actividad es económicamente aprovechable, hay obstáculos que se oponen a su desarrollo, como es el gran impacto ambiental que puede dejar “daños irreversibles” en el país.

Raisa Banfield, del Centro de Incidencia Ambiental, asegura que no hay una visión integral de cómo esta actividad “altamente nociva” va de la mano del medio ambiente, salvaguardando las fuentes hídricas y los bosques.

A Banfield también le preocupa la falta de una planificación en la política minera, que regule claramente la actividad.

Mientras, el presidente de la Cámara Minera de Panamá (CAMIPA), Roberto Cuevas, indicó que el establecimiento y desarrollo de las empresas mineras en Panamá “es una oportunidad que no se puede desaprovechar”, ya que la creciente demanda de minerales a buenos precios genera importantes divisas a la economía.

Para Cuevas, la industria minera no sólo vela por sus intereses, sino que aporta diversos beneficios a las comuidades humildes de sus alrededores, entre ellos la generación de empleos.

Zorel Morales, director ejecutivo de la CAMIPA, opina que se debe mejorar el código minero y la ley ambiental para que no haya tanto problema con el inversionista y este no se arrepienta de invertir en Panamá.

Concesiones.
De acuerdo con la Dirección de Recursos Minerales del Ministerio de Comercio e Industrias, en Panamá se encuentran registradas hasta la fecha 160 concesiones para la extracción de minerales metálicos y no metálicos, mientras que 35 solicitudes vigentes esperan ser aprobadas.

En marcha.
Con una inversión total de 4.5 billones de dólares la empresa Petaquilla Minerals desarrollará dos proyectos: uno de cobre y otro de oro. Petaquilla prevé una producción anual de oro de 120,000 onzas y 10.4 billones de libras de cobre.

Mario Jaramillo, de esta empresa, afirmó que Panamá se convertirá en un importante país minero.