Defensoría solicita el cierre de la minería en Petaquilla

Defensoría solicita el cierre de Petaquilla

La entidad realizó una investigación en el sector donde opera la minera y corroboró daños al ambiente y la comunidad.

Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com

La Defensoría del Pueblo emitió ayer la Resolución DP-386p-05 en la que insta a las autoridades del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) a elaborar un anteproyecto de ley que rescinda el Contrato Ley No. 9 que el Estado firmó con la minera Petaquilla S.A. en 1997, con base en que la empresa no cumple con las normas ambientales vigentes.

El ombusman, Ricardo Julio Vargas, también solicitó la suspensión inmediata de las actividades que lleva a cabo la empresa minera y sus afiliadas en el distrito de Donoso, provincia de Colón, aunque este punto no lo dejó consignado en la resolución.

Vargas detalló que durante la investigación que hicieron, comprobaron que la minera está causando un impacto negativo, tanto en los recursos naturales como en la calidad de vida de más de 50 comunidades del área.

Asimismo, advirtió que denunciará el problema ante organismos internacionales, si las autoridades locales hacen caso omiso a la resolución emitida por la entidad.

Su argumento consiste en que el Mici y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) estarían violando el artículo 257 y 259 de la Constitución Política de la República, que determina que se pueden otorgar concesiones sobre las riquezas del suelo, siempre y cuando no se afecte el bienestar social y el interés público.

“También se le estaría dando la espalda a los convenios internacionales que ha firmado el Estado en materia de derechos sociales y ambientales”, precisó.

Vargas conminó a las autoridades a “actuar con mayor diligencia y rigor contra la empresa, a fin de que pague la multa de casi dos millones de dólares que le impuso la Anam.

Tras conocer la petición de la Defensoría, el vocero del Comité Pro Cierre de Petaquilla, Julio Yao, dijo que la minera ha contaminado con cianuro unos ocho ríos.

“No confiamos en que el Mici haga mucho. En la última reunión con autoridades de la entidad, se nos dijo que no paralizarían los trabajos de la minera y que no importaba que murieran algunos peces”, comentó.

En tanto, María Núñez, de la Coordinadora de Campesinos de Coclecito, área de influencia del proyecto, dijo que los desperdicios químicos de la minera han destruido los sembradíos del área.

Se llamó al celular del vocero de la empresa Petaquilla Gold, Julio Mario, pero no contestó.

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BAJE EL DOCUMENTO ABAJO EN FORMATO PDF SOBRE LA RESOLUCIÓN DE LA DEFENSORIA DEL PUEBLO EN RELACIÓN A LA MINERÍA A CIELO ABIERTO DE CERRO PETAQUILLA.

RESOLUCION SOBRE PETAQUILLA DEFENSORIA

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Los efectos de una minería a cielo abierto

La minería a cielo abierto conlleva a la destrucción del medio ambiente
Por Sylvia Ubal

Toda minería a cielo abierto utiliza una técnica que conlleva a la destrucción y agotamiento de los ecosistemas del planeta. La eliminación de la capa boscosa, la destrucción de los suelos, la contaminación de las aguas superficiales y freáticas, la división en las comunidades, el soborno a funcionarios, la amenaza, el chantaje y la violación de leyes y derechos forman parte de las acciones rutinarias con las que se desenvuelve la minería a cielo abierto en muchas partes del mundo.

Las trasnacionales destruyen el ecosistema en Panamá

La Minera Petaquilla (hoy denominada Minera Panamá) desarrolla sus actividades en Molejón, en el distrito de Donoso, provincia de Colón en Panamá. Su Presidente y Director Ejecutivo Richard Fifec de Petaquilla Minerals Ltd. y las empresas canadienses Teck Cominco e Inmet Mining, Stratego Comunications (la “empresa que maneja la relaciones públicas de Minera Panamá”) son claves en este proyecto de exploración y explotación de minería metálica a cielo abierto.

Toda minería a cielo abierto, como ocurre en el caso de Minera Petaquilla, utiliza una técnica que conlleva a la destrucción y agotamiento de los ecosistemas del planeta. La eliminación de la capa boscosa, la destrucción de los suelos, la contaminación de las aguas superficiales y freáticas, la división en las comunidades, el soborno a funcionarios, la amenaza, el chantaje y la violación de leyes y derechos forman parte de las acciones rutinarias con las que se desenvuelve la minería a cielo abierto en muchas partes del mundo.

La contaminación de las aguas ha causado zozobra en las comunidades que, de la noche a la mañana, han visto desmejorada todas sus condiciones de vida. Los intrusos de Minera Petaquilla no han respetado ni leyes ni los derechos básicos de las personas que allí habitan.

Las denuncias presentadas ante la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y ante la Embajada de Canadá en Panamá por miembros de comunidades indígenas y campesinas del área son de una gravedad extrema que sitúa a los promotores e inversionistas de Minera Petaquilla como los primeros responsables del desastre ambiental y humano que se está causando en la zona.

La ANAM, sancionó a la empresa con un millón 934 mil 694 dólares. De esta cifra, un millón de dólares corresponde a una multa, y el resto al pago en concepto de compensación ambiental por los daños al ecosistema.

De acuerdo con la resolución de la ANAM, por la cual emite la sanción, la empresa Petaquilla Gold afectó zonas de Cerro Petaquilla y de los ríos Molejones, San Juan y Turbe. Las afectaciones incluyen la tala de más de 50 hectáreas de árboles y la extracción de minerales no metálicos.

Todo esto sin la aplicación de medidas de mitigación, lo que ocasionó daños ambientales como erosión del suelo, pérdida de biodiversidad y desmejoramiento de la calidad de las aguas, señala la resolución

Día en que (ANAM) aprueba el proyecto

El pasado viernes, 28 de noviembre, fue el día que las Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) aprobara el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Petaquilla Gold (de Richard Fifer, Julio Benedetti y otros). Dicha empresa no tenía un Estudio de Impacto Ambiental, ni perspectivas de aprobación inmediata, ni fueron consultadas las comunidades afectadas y aún menos obtenida su aprobación, como manda la ley. ¿Se aprobaron los requisitos legales del EIA?

Pocos días antes, la misma ANAM había multado y decretado sanción por dos millones de balboas contra Petaquilla Gold, precisamente por carecer de Estudio de Impacto Ambiental y haber devastado el sistema ecológico del área, inserta en el Corredor Biológico Mesoamericano. La ANAM, conjuntamente con la multa, decretó la suspensión de todas las compañías integradas a Minera Petaquilla o Minera Panamá.

Petaquilla Gold no había pagado la multa y sanción al momento de darse por aprobado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) como también hizo caso omiso de la orden de suspensión y continuó laborando, en burla a la ANAM y como afrenta y desafío a las comunidades indígenas y campesinas.

La actitud contradictoria y nada ética del gobierno no puede explicarse sino en presencia de una profunda corrupción a los más altos niveles del Estado que favorece a las empresas extranjeras trasnacionales, dicha conducta demuestra hasta qué punto el presidente Martín Torrijos y Ligia Castro, administradora de ANAM, están dispuestos a ir en contra de las comunidades en clara demostración de que en Panamá definitivamente no impera ningún estado de derecho y que la ley se ha convertido en una mercancía más, en donde el afán de lucro es capaz de legalizar los más abominables delitos ecológicos y de lesa humanidad.

Alianza de Poderes

La Iglesia está inmersa en la sociedad y no puede escapar a sus contradicciones, ni a la lucha de clases que han establecido de hecho los poderes económicos, políticos y religiosos en el país. Los farsantes en la Iglesia, como en el país, han logrado consolidar cúpulas selectas que se unen y fortalecen entre sí para mantener privilegios, concentrar riquezas y acumular poder.

La triangulación de cooperación, alianzas y relación que se establece entre Stratego Comunications, la Universidad Santa María la Antigua empresa católica y Minera Panamá es muestra de otra estrategia… la estrategia de avasallamiento, persecución y cortadera de cabezas para mantener el status de privilegio, explotación, acumulación y concentración de riquezas que tanto satisface a la iglesia, y a los mineros de las trasnacionales

Mientras Stratego Comunications hace las relaciones públicas de Minera Panamá, y fortalece acuerdos de cooperación con la Universidad Santa María la Antigua empresa católica. (USMA) dedicada al negocio de la educación superior, esta curiosa relación que mezcla MINERÍA, PUBLICIDAD y EDUCACIÓN da luces sobre comportamientos y acontecimientos que se suceden en el país, y vemos además el papel que está jugando la iglesia para favorecer la empresa minera.

Opina Benancio Hernández, miembro de las Comunidades Eclesiales de Base de Panamá (CEBs) sobre las relaciones triangulares entre PUBLICIDAD, EDUCACIÓN Y MINERÍA que “parte de la gran suciedad en el manejo pastoral que está imponiendo la iglesia en las comunidades en la zona donde opera Minera Petaquilla Y que el obispo de Colón puso mano fuerte para prohibir hablar como Iglesia de este tema, y sobre todo, que los campesinos que animan la vida de fe en las comunidades se involucren en estas luchas. Estamos ante una represión a la verdad, por eso es sabia la palabra del Maestro Jesús cuando nos dice: Es inevitable que haya escándalo; pero ¡ay del que los provoca!. Quieren callar a las víctimas y se juntan los pastores vestidos de ovejas con los opresores para reprimir la voz de la verdad. Ya lo hicieron a lo largo de toda nuestra lucha organizada, y al interior de las Comunidades Eclesiales de Base. Pero es inevitable, no se puede callar la voz de Dios.”.

El desastre ecológico grandes inundaciones

Pero este domingo 30 de Noviembre el dirigente Tomás Garay, de esa comunidad, luego de caminar y nadar, atravesando ríos crecidos, durante dos días para llegar a Coclesito, al primer y único teléfono público de energía solar en un radio de decenas de millas, para informar de la desesperada situación que están viviendo las comunidades indígenas cerca del Río Palmilla se suma a la desesperanza de la comunidad indígena de Nueva Lucha de Petaquilla, que fueron víctimas de las inundaciones que ocasionó el Río Petaquilla y arrasó con 8 casas, dejando decenas de damnificados. De Nueva Lucha llegaron Merardo Morales y Martín Rodríguez hasta Coclesito, que al igual que Tomás Garay, arriesgaron sus vidas para traer la noticia de sus comunidades

Tanto la comunidad de Río Palmilla como la de Nueva Lucha se encuentran sin ropa, sin comida y sin agua, ya que ambos ríos han sido vandalizados por Petaquilla Gold y las empresas canadienses Teckcominco e Inmet Mining durante la fase de exploración de oro y cobre. Las aguas de ambos ríos descienden lodosas, señal distintiva de erosión en sus cabeceras y riberas, producidas por la tala, el desmonte de los bosques galería y la destrucción de cerros, montañas y ríos por parte de las empresas.

Las inundaciones de las comunidades mencionadas son más graves que las ocurridas en Bocas del Toro y Chiriquí porque en Petaquilla las empresas han hecho excavaciones y perforaciones en las cabeceras y a orillas de los ríos Petaquilla y Palmilla que nacen del Cerro Petaquilla y las lluvias han ocasionado que las aguas contaminadas con cianuro, mercurio y otros químicos y desechos de combustible envenenen todas las masas de agua. En otras palabras, las aguas de los ríos no pueden ser usadas en forma alguna y ni siquiera pueden ser potabilizadas como sí lo son las aguas en Bocas del Toro.

Las comunidades campesinas e indígenas se dirigieron este martes 2 de Diciembre a la embajada de Canadá en Panamá a entregarle una carta a la Sra. Embajadora con el propósito de expresar su posición en relación con el proyecto que lleva a cabo la empresa minera en las tierras donde viven desde hace muchos años..

Expresa dicha carta que, cuando el proyecto minero no existía, ellos podían vivir, en pobreza pero sin preocupaciones mayores porque las tierras, los bosques y los animales del monte, los ríos, las playas y los mares, sumados a sus propios esfuerzos, les daba el sustento diario para sus familias. Tenían lo indispensable para vivir y continuar luchando, con dificultades, pero gozaban de un ambiente tranquilo y seguro y nadie se moría de hambre ni envenenado por tomar agua del río. En sus comunidades, apegadas a los valores tradicionales, no conocían la desintegración familiar, la maleantería, el sicariato, el alcoholismo ni las drogas. En el caso de los que son indígenas, sus antepasados han vivido en Panamá siglos antes de que Colón “los descubriera”.

Pero todo eso se acabó desde que se iniciaron los trabajos de exploración del oro esas comunidades, ya no viven en paz. Los bosques y selvas vírgenes han sido deforestados, talados sin piedad y heridos de muerte. Los ríos, quebradas, ojos de agua y aguas subterráneas han sido destruidos, desaparecidos y contaminados Ya no hay vida en los ríos. Por todo esto, la presencia minera de Canadá constituye un atentado a al derecho fundamental de la vida.

Han sido atropellados, presionados, amenazados y agredidos por empleados del proyecto minero. Les han exigido que salgan de sus tierras, que arranquen sus comunidades y se las lleven para otras partes. De hecho han quemado y destruido varios ranchos en áreas indígenas; han expropiado bajo distintas formas las tierras, y muchos de ellos han tenido que huir por las amenazas que pesan sobre ellos. Eso es un ataque contra su cultura y contra su derecho a la vida.

La contaminación que afecta aguas fluviales y marinas, tierras y aire, tiene a buena parte de la población, y en especial a los niños, ancianos y mujeres embarazadas, con toda clase de problemas de salud, como mareos, úlceras, vómitos, sin que hayan recibido atención por parte de las autoridades de salud, mientras que el centro de salud de Coclesito se encuentra sin recursos con qué atender a sus enfermos, y tienen que viajar a Penonomé o Panamá, a veces sin contar con dinero para el transporte.

Según el periódico la noticia, “una compañía minera basada en Canadá busca el consentimiento gubernamental para contraer proyectos de gran escala de cobre, oro y plata en área eco-sensible de Panamá.”Pero, como lo ha afirmado Cosecha Sostenible Internacional, en reciente decisión unánime de su Junta Directiva en Estados Unidos:“El Comité Ejecutivo de CSI decidió unánimemente que la ubicación de la mina en este corredor biológico de Centro América hace muy dificultosa sino imposible de reconciliar este proyecto minero con los principios y la responsabilidad de preservar los ecosistemas vitales.”

Según la fundadora y presidente de CSI, Florence Reed, “la ubicación de la mina en Petaquilla dentro del sensible ecosistema de las provincias de Coclé y Colón, crea un conflicto con las creencias de CSI. Incluso si Petaquilla estuviese realmente comprometido a una completa minimización y remediación, el legado de este proyecto sería una tremenda disrupción ambiental y social ya que una inmensa área debería ser deforestada y un gran número de comunidades indígenas locales deberían ser desplazadas…. Los daños que pueden ser anticipados de este proyecto minero incluyen desplazamientos de poblaciones locales, cambio climático debido a la deforestaciones, daños de corales, degradación de la calidad, el suministro de aguas locales y el aumento de inundaciones de comunidades bajo río.”

Queda claro que, la “Visión” de Richar Fifer, no es más que una visión interesada en la explotación minera y nada tiene que ver con el bienestar de la gente ni con el desarrollo del país. Lo suyo es la minería a cielo abierto con toda su carga y capacidad de destrucción. El negocio, el lucro y la ganancia fácil forman parte de la maquinaria trituradora de esta industria, conocida también como la industria de la muerte. www.ecoportal.net

Sylvia Ubal, Barometro Internacional, Diciembre 2008

Extraído de Ecoportal: http://www.ecoportal.net/content/view/full/83342

Zambrano y Castro nightmare

EL MALCONTENTO

Petaquilla’s nightmare

Paco Gómez Nadal
paco@prensa.com

De algo me ha servido el error. Mi madre me dice: “hijo, no seas tan negativo, no te metas siempre con esos funcionarios”. Algunos lectores reaccionan con emoción cuando un atisbo de esperanza se cuela por las rendijas de mis artículos. Leo en las revistas de las líneas aéreas artículos que estimulan el pensamiento positivo, la buena energía. Y, fíjense, que lo intenté. La semana pasada, animado y dispuesto, escribí desde lo positivo, emocionado ante la “nueva” actitud de la Autoridad Nacional del Ambiente. He aprendido de mi error. Al igual que las personas no cambian fácilmente de ideas o formas, las instituciones alcanzan proporciones paquidérmicas en esto de las mudanzas.

Conclusión: debo pedirle a La Prensa que borre de sus archivos El Malcontento de la pasada semana y a ustedes que me perdonen ese pequeño y tan humano error.

Ligia Castro no me ha decepcionado. Su equipo tampoco. Nos llegó a engañar al multar a Petaquilla por comenzar su tarea de deforestación y destrozo sin el estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado. Unos días después, el 26 de noviembre, ella y Bolívar Zambrano estampaban su firma sin pudor en el EIA de Petaquilla aprobándolo sin pudor. Ni siquiera han disimulado, dando un poquito más de tiempo para que nos creyéramos el cuento. Todo es legal, por supuesto. La Anam cumple con la legalidad, pero es tan inmoral que produce arcadas y escalofríos.

El caso de Petaquilla confirma así que los intereses privados siempre ganan en este país, que el Gobierno es una firma mercerizada que da servicios de cobertura legal a los inversionistas sin escrúpulos, que el ya deforestado país que heredamos no tiene vuelta atrás. En Panamá hay un mito sobre la biodiversidad y la riqueza natural del país. Es un mito claramente urbano. Si usted ve un mapa de la cobertura boscosa de nuestro territorio probablemente se le salten las lágrimas. Y por eso, cada atentado contra el medioambiente es especialmente grave porque es morderle un pedazo a este escuálido cake de la naturaleza. En el Amazonas se calcula que cuando el 50% de su masa haya sido diezmada, ya no habrá vuelta atrás para ver esa selva convertida en sabana. Panamá ya pasó hace tiempo ese porcentaje y usted y yo estamos instalados en el cemento hablando de un país verde inexistente y con proyectos como Petaquilla que certifican la defunción. ¿Cómo pueden dormir los funcionarios de la Anam? ¿Cómo pueden seguir hablándole a sus hijos sin sentir vergüenza? Es evidente que la laxitud moral de nuestro tiempo postmoderno anidó bien en instituciones como esta.

Lo que se ha permitido, y se permite cada día, en Panamá provoca luego los eufemísticamente llamados “desastres naturales”. Si se dan cuenta en Darién llueve igual o más de lo que lo ha hecho ahora en Bocas, en Chiriquí o en Colón, pero no se ha producido ningún desastre natural. Todavía queda allá cobertura boscosa, y cuencas hidrográficas sostenibles (como lo es la naturaleza no intervenida). Las terribles consecuencias de las lluvias de estos días no son un “desastre natural”, sino la herencia de unos ríos intervenidos, de unos bosques diezmados y de un ordenamiento territorial basado en el caos.

Ahora, el mismo Estado que no ha ejercido sus funciones a cabalidad, le pide a los ciudadanos que sean solidarios con los damnificados, que lleven bolsitas de arroz a los centros de acopio. ¿No es ese su papel? ¿No deberían servir nuestros impuestos para esto? No, mientras estos días veía en medio de la noche trabajar en la cinta costera con la maquinaria más moderna, me imaginaba las tortuosas labores en las zonas inundadas, sin medios suficientes, apelando al voluntarismo y al patriotismo de funcionarios y ciudadanos. La solución es poner a Ligia Castro al frente del operativo, con un poco de suerte podría comprobar de primera mano las consecuencias de los proyectos cuyos EIA ella ha aprobado sin dudarlo.

[C. encuentra una declaración de 1987 de la Conferencia Mundial para el Medioambiente en la que se define la sostenibilidad como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Nada parecido a la realidad, un cuentito de ciencia ficción].

Petaquilla corruption mining

Petaquilla hit with maximum fine, partial restitution, market rejection

by Eric Jackson

Richard Fifer’s Petaquilla Minerals, the parent company of Petaquilla Gold, which runs the illegal Molejon gold mine, has been hit by the National Environmental Authority (ANAM) with the maximum million-dollar fine for violating environmental laws and ordered to pay $934,694 in restitution for those affected by its road building and strip mine development activities, which have been carried out without an environmental permit or any of the ordinarily required damage control measures. Runoff from Petaquilla’s operations has silted streams, damaging fisheries and muddying surface waters upon which people and farm animals depend.Despite the lack of approval for its activities, the company is threatening in international press releases to begin gold production in December, which will mean the introduction of cyanide and mercury into the environment. These toxic chemicals are used to separate gold from the quartz in which it is embedded. Though the norm is to build a retaining pond for toxic residues from the separation process, the usual thing in Panama has been that at the height of rainy season these ponds overflow and mining companies say that the resulting fish kills and long-term heavy metal contamination of streams and rivers are “acts of God.”A movement of farmer, community, environmentalist and Liberation Theology Catholic groups that has for a number of years been doing battle with Fifer and Petaquilla has denounced ANAM’s restitution order as “really ridiculous” because it’s only based upon the cost of reforestation of the big hole that Petaquilla is digging at El Molejon and doesn’t contemplate the degradation of water quality stretching along streams and rivers and running out to the Caribbean Sea.

ANAM has ordered a stop to all operations in all Petaquilla mining concessions. Fifer split the original Petaquilla concession in northern Cocle and western Colon provinces into Petaquilla Gold, which he still controls, and Petaquilla Copper, which was taken over in a hostile process by Canadian-based Inmet and has changed its name to Minera Panama. The copper concession is much further from production and its Canadian proprietors are less prone to outright defiance of Panamanian environmental laws than is Fifer. The latter has been blessed by the support of President Torrijos, even in the face of charges that Fifer embezzled public funds as governor of Cocle during the Moscoso administration and Fifer’s brazen defiance of ANAM and the courts. Petaquilla, however, was one of the main reasons why the US Congress adjourned its lame duck session without taking up the US-Panama free trade pact ratification. Yes, the Torrijos administration agreed back in 2007 that environmental laws would be enforced, but the timing of the latest action against Petaquilla only on the eve of the post-election congressional session bore all the hallmarks of insincerity and, along with President Bush’s pleas, it was ignored on Capitol Hill.


President Torrijos doing a Palacio de las Garzas  publicity photo with Fifer, left, and a Petaquilla publicity

If Fifer has been able to set up roadblocks to exclude environmentalists and reporters, paint the angry neighbors as a bunch of crazy radicals, mobilize the president’s backing and convince the Catholic hierarchy to pull anti-mine Claretan missionaries from the affected communities, it turns out that he has been less effective with the ordinary capitalist machinations of world markets. Petaquilla Minerals stock has risen and fallen with world gold prices, but apart from that it has fallen much more severely than trends in the industry can explain. That’s because, despite published misrepresentations of his embezzlement troubles — in many cases actually because of these, once the truth has become known — and all of the glowing press releases, over the years the company’s claims haven’t added up, its predictions have not come to pass, and Fifer’s inability to get along with industry heavyweights like Teck Cominco and Inmet have been telling to sophisticated mining investors. As far as the markets are concerned, Fifer is not to be trusted and his charmed relationship with the government is not expected to last after next year’s change of administrations. Thus the dive in Petaquilla Minerals share prices.
References

Daños ambientales graves en bosques de Petaquilla

PETAQUILLA GOLD SE DEFIENDE Y DICE QUE EL INFORME NO REFLEJA LA REALIDAD ACTUAL

Daño irreversible

Un informe de la Anam revela que en la mayoría de las áreas o categorías evaluadas el grado de afectación producido por la minera es el máximo de la escala.

LAS HUELLAS DE UNA MINA. Área intervenida por la mina de oro donde se afectaron unas 160 hectáreas de bosques. La empresa dice que la planta de refinación del metal ya está en su fase final, pero el estudio de impacto aún no está aprobado por las autoridades. LA PRENSA/Carlos Lemos.

Rafael E. Berrocal R.
rberrocal@prensa.com

Los daños producidos hasta ahora por el proyecto minero Petaquilla Gold, en Donoso, Colón, se ubican en los niveles más elevados de una escala de medición en la que 1 es daño mínimo y 5 máximo grado.

La evaluación, realizada por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y que está en fase final de revisión, revela afectación 5 en suelo, vegetación y vida silvestre. Un poco más abajo, pero aún con niveles severos de daño (4) se ubica la categoría sobre calidad de agua; y casi al final de la escala, con poca afectación (2), está el aspecto relativo a daño a la población y a la calidad del aire.

La evaluación de daños a la que se refiere el informe fue hecha en el área de construcción de la mina de oro, que cubre unas 160 hectáreas de terreno, que abarcan áreas de reserva forestal de Donoso. Un estudio ya había determinado que de las hectáreas intervenidas, el 80% perdió la cobertura boscosa y el 100% no mantendrá su biodiversidad original.

Natalia Young, directora de Protección de la Calidad Ambiental de la Anam, recalcó que todos los grados de afectación asignados en el informe se basan en hallazgos en el área de la mina.

También señaló que las sanciones contra la empresa contemplarán tres áreas: administrativa, pérdida de servicio ambiental y afectación de los recursos ambientales. En el caso de la pérdida de servicio ambiental, la sanción se calcula en 934 mil 694 dólares, pero podría ser superior de encontrarse otros daños.

La empresa afirma que el informe está basado en monitoreos desfasados.