UNESCO manifiesta su inquietud por Coiba y el PILA

TESOROS NATURALES, EN PELIGRO

UNESCO manifiesta su inquietud por Coiba y el PILA

La presencia de ganado en la isla de Coiba y la construcción de una hidroeléctrica cerca del PILA amenazan los sitios.

RESERVA NATURAL. En Coiba funcionó una cárcel y se practicó la ganadería antes de que la isla fuera declarada área protegida. LA PRENSA/David Mesa

JOSÉ ARCIA
jarcia@prensa.com

El Parque Nacional Coiba y el Parque Internacional La Amistad (PILA) están en el ojo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por su sigla en inglés).

El organismo internacional manifestó, en un informe, su preocupación por el estado de conservación y las amenazas que sufren estas áreas protegidas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Ambos sitios naturales están bajo la dirección de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

El PILA se ve amenazado por la construcción de una hidroeléctrica sobre el río Changuinola y la expansión de la ganadería.

En su informe, la UNESCO cuestionó a las autoridades panameñas por no proporcionar detalles sobre el impacto que tendrá la hidroeléctrica en las especies acuáticas, así como tampoco la forma en que será implementado un plan estratégico de ganadería en el área.

El documento señala que la hidroeléctrica es una barrera “imposible de vencer” para las especies acuáticas que se mueven entre el agua dulce y la salada. El río Changuinola, que desemboca en el Caribe, atraviesa el PILA y el Bosque Protector Palo Seco, sitio donde se construye el proyecto hidroeléctrico Chan 75 (Changuinola I).

“No hay información de algún tipo sobre las medidas de mitigación en relación con las especies acuáticas que resulten afectadas por la construcción de una represa hidroeléctrica”, señala el informe.

En el documento se afirma que las autoridades panameñas dijeron que se hará un monitoreo de las especies acuáticas, sin embargo, la UNESCO consideró que la medida se realizará después de la construcción de la represa y que solo servirá para indicar que “todas las especies han desaparecido”.

Sobre la expansión ganadera en el PILA, la UNESCO señaló que no se ha tomado “un tipo de acción” para implementar el plan estratégico, a pesar de que fue creado en 2008.

La UNESCO pide salvaguardar las especies acuáticas y que la presencia de ganado sea monitoreada cuantitativamente, con la finalidad de que sean medidos los esfuerzos que se hacen para solucionar el problema.

Para la abogada ambientalista Susana Serracín, nunca se debió permitir la construcción de la hidroeléctrica, porque es contraria a los fines de conservación del área. Además, el informe muestra que la obra no tiene medidas reales y efectivas para mitigar el impacto ambiental.

“Panamá adquirió compromisos legales internacionales en materia de conservación que ha incumplido abiertamente”, dijo.

Ganado Vacuno en Coiba

La UNESCO manifestó su preocupación por la existencia de ganado en la isla de Coiba. “La presencia continua de estos animales en la isla está impactando severamente el valor universal del sitio”, señala el informe.

Se estima que existen unas 3 mil reses en Coiba, y que la cifra va en aumento.

El ganado es la causa de una deforestación y de una erosión significativa del suelo, añade el informe. “Si este problema no se resuelve pronto, el nivel de impacto crecerá hasta el punto de convertirse en un peligro para el sitio”, recalca.

La UNESCO advierte, además, de otras amenazas que se pueden generar en el futuro. Hace referencia a la posibilidad de que las áreas costeras cerca al parque sean desarrolladas con proyectos turísticos.

Ambos temas fueron analizados durante la trigésima tercera reunión del Comité del Patrimonio Mundial, que se celebró en Sevilla, España, hasta el pasado 30 de junio, aunque los resultados no se han hecho públicos. Les corresponderá a las nuevas autoridades de la Anam atender el tema.

Están destruyendo la mejor reserva biológica del país

El artículo denominado Los destructores del Ambiente escrito por Carlos Gonzalez, quien es uno de los abogados del buffete de la compañía de AES Changuinola, y que como abogados que son están tratando de defender lo indefendible.  Hablemos claro: los proyectos hidroeléctricos que defiende este señor están dentro de la Reserva de la Biósfera La Amistad y áreas anexas de la Comarca Ngobe Buglé.  Esta área es de rica biodiversidad y de gran valor estratégico para el país para la conservación de su diversidad biológica y pureza de sus aguas dulces.

El artículo abajo desplegado debe leerlo de manera inversa a como está escrito.  Ha sido un buen intento de confundir a los que no conocen el detalle de lo que están devastando en el Valle del Río Changuinola y otras áreas del país sometidos a este estalinismo hidroeléctrico en nombre de la especulación y la codicia que es ciega a los daños ambientales que estos proyectos causan, tal y como lo plasma el señor Gonzalez en su artículo.

AES a 30% de avances de obras, según declaraciones de ellos mismos, aún no presentan ni siquiera los resultados de la riqueza biológica que sería afectada si el proyecto se concreta.  Además y lo que es grave, se están violando los derechos humanos de los pobladores indígenas, ya que por coacción los están haciendo firmar para ceder sus tierras para el proyecto.  El proceso de evaluación ambiental ha sido totalmente corrupto y el de fiscalización aún peor.  El gobierno de Panamá es juez y parte en este proyecto.

Burica Press

DESARROLLO.

Los destructores del ambiente

Carlos Ernesto González Ramírez
opinion@prensa.com

Hay personas que se oponen a la construcción de hidroeléctricas en Panamá. Alegan oponerse por la protección al medio ambiente o sostienen que el uso del agua por las hidroeléctricas destruye su calidad y limita su uso. Los hay, también, que se oponen alegando destrucción del nacimiento de los ríos, o por el impacto en las poblaciones adyacentes.

Yo me atrevo a asegurarles a estas personas que se equivocan. No es cierto que las hidroeléctricas sean inversiones destructoras de la naturaleza (si se llevan a cabo en apego a las normas vigentes para la protección del medio ambiente). Tampoco destruyen el acceso y la calidad del agua de los ciudadanos. Y no afectan los ecosistemas de forma negativa.

El impacto que estas inversiones tienen es perfectamente mitigable en términos ecológicos. En términos humanos, en aquellos casos en donde hay afectados por los embalses, es indispensable que estas personas sean debidamente compensadas, porque asumen un sacrificio para beneficio de todos los demás panameños.

Reserva de la Biósfera donde AES pretende construir dos represas grandes Chan 75 y Chan 220. Otro grupo promotor promueve el tercer proyecto denominado Chan 500/4. El espejo de agua continuo a lo largo de toda la cuenca media del Río Changuinola serían de alto impacto ambiental sin duda alguna.

Estas afirmaciones no las hago como técnico ni experto. Me baso en la experiencia que tenemos todos los panameños de convivir con una obra de infraestructura entre las más grandes del mundo y de ver que, a lo largo de casi 100 años, su construcción ha significado una bendición para los ecosistemas que le son circundantes. Claro, me refiero al Canal de Panamá.

Cuando se construyó el Canal, se removieron 204.9 millones de metros cúbicos de tierra y piedras, murieron alrededor de 25 mil personas (según cálculos de Gorgas) y se construyó un lago artificial de 423 Km2. Por si fuera esto poco, se desplazaron cuarenta y tres sitios poblados, entre los que se encontraban: Gatún, con 8 mil 887 habitantes; Emperador, con 7 mil 152 personas; Gorgona (mudado completamente al lugar en donde está ubicado hoy), con 3 mil 444; y así, una larga lista de poblaciones que quedaron ya sea inundadas o movilizadas por decisión del Gobierno de Estados Unidos. Es decir, se causó un impacto impresionante en el medio ambiente y, en términos humanos. Si comparamos las cifras de desplazados con la población total del país en la época, nos daremos cuenta que fue de una magnitud inimaginable hoy en día.

Estos datos demuestran el absurdo de la oposición, de algunos grupos organizados, a la construcción y desarrollo de hidroeléctricas. Bajo los criterios que ellos utilizan para oponerse a las mismas, el canal no se hubiese construido. Sin embargo, hoy podemos ver que esa obra también ha servido para preservar ecosistemas. Ha servido para proteger el agua, porque sin ella no funcionaría el Canal (al igual que las hidroeléctricas) y ha mejorado la calidad de vida de los panameños en su conjunto.

Si el Canal no se hubiese construido, probablemente hoy en día gran parte del área inundada serían pueblos y áreas de cultivo extensivo. Sin duda, gran parte de la biodiversidad que allí vemos habría desaparecido y, tal vez, la ciudad de Panamá tendría dificultades en el suministro de agua potable. Es más, es muy posible que las fuentes de agua estuvieran todas contaminadas.

A lo anterior habría que sumarle el impacto económico negativo de la no construcción del canal. Seríamos un país pobre, con infraestructura pobre y sin las opciones que tenemos hoy en día. Esta realidad es similar a lo que significaría, guardadas las proporciones, que detuviéramos la construcción de hidroeléctricas: un tope energético que implicaría un tope de crecimiento económico.

Peor aún, desde el punto de vista de aquellos conservacionistas que se oponen a cualquier tipo de inversión (los cuales, es preciso destacar, no son todos los conservacionistas), su propósito se desvirtuaría, ya que todos los otros tipos de generación de energía son más contaminantes. Generarían más contaminación o afectarían más la vegetación (leña, como en Haití) o destruiría más medio ambiente.

Podemos añadir a lo dicho, el incremento desmesurado del costo energético, la escasez del mismo y lo negativo que representa, para el desarrollo económico en su conjunto, la falta de certeza del suministro energético. Solo pregúntenle a un nica o a un californiano lo que significó o significa vivir con apagones diarios. Cuántos trabajos se perdieron y cuánto ha caído la productividad del ciudadano en conjunto.

Es innegable que Panamá es uno de los países más privilegiados del mundo en biodiversidad y riqueza natural. Esta biodiversidad debemos conservarla. Pero esta conservación no puede darse sin tomar en cuenta el desarrollo humano, el cual requiere de inversión de capital, de mecanismos que incrementen nuestra productividad y de infraestructura. Por tanto, el secreto está en mantener nuestro desarrollo a la vez que conservamos nuestra biodiversidad. Es, simplemente, el desarrollo sostenible.

La inversión en generación hidroeléctrica, por empresas serias y responsables, es uno de los mejores ejemplos de desarrollo sostenible. Es generación de energía limpia y seguridad de conservación y progreso para la población. El que diga otra cosa, hay que mandarlo a que conozca el Canal de Panamá.

El autor es miembro de la Fundación Libertad

————————–

RÍOS EN GALICIA HAN SUFRIDO IRREPARABLES DAÑOS.

Una salvajada ecológica

Juan B. Gómez
opinión@prensa.com

Dice el señor Carlos Ernesto González Ramírez, en un artículo publicado en La Prensa el 21 de julio pasado: “ Yo me atrevo a asegurarles a estas personas [las que nos oponemos a la construcción de hidroeléctricas] que se equivocan. No es cierto que las hidroeléctricas sean inversiones destructoras de la naturaleza [si se llevan a cabo en apego a las normas vigentes para la protección del medio ambiente…]. Y no afectan los ecosistemas de forma negativa”

Vamos a ver todas estas cosas con calma, señor González Ramírez. Tengo en mi poder una caudalosa información que nos ha entregado un amigo español en la que se expresa todo lo contrario.

En esta valiosa documentación van enumerando, uno a uno, cómo se han destruido los ríos en Galicia, luego de instaladas las hidroeléctricas. Leamos:

“En pleno río Limia, un río histórico, Energía Orensana S.A. mete una minicentral que es una auténtica salvajada. No respeta nada, ni el caudal ecológico, ni tiene escalas ni nada que se le parezca… es la explotación a costa de todo. Una vergüenza…”

Y lo mismo ha ocurrido en todos los ríos en que se han construido hidroeléctricas. El río Tuño (“da pena verlo, ha quedado inservible”); el Edo, “esta minicentral es penosa. Las escalas son una burla al ciudadano”. El Cerves. El Deva. El Barbantiño…

Sería muy largo enumerar todos los desastres ecológicos, turísticos y sociales que trajo a la región de Galicia la instalación de las hidroeléctricas. Pero ahora los gallegos quieren salvar la situación y dicen:

“El Ministerio de Medio Ambiente frena 4 minicentrales hidroeléctricas en Burgos y Orense” (viernes, 18 de enero, 2008).

“El Ministerio de Medio Ambiente frena dos minicentrales hidroeléctricas en la demarcación del Ebro”.

“Fenosa renuncia a minicentrales en el Ulla por la presión social”.

“La Xunta frena nueve minicentrales concedidas por el PP en el río Ulla”.

“La Xunta revisa el Plan Hidroeléctrico y pone en jaque 71 minicentrales”.

“Los ríos gallegos, en general, no soportan ninguno el impacto ambiental de las minicentrales, debiera pararse su construcción y desmantelar la mayoría de las que hay construidas, aunque el mal sea ya irreversible”.

“Las minicentrales que se construyen son la mayoría privadas y por lo tanto sujetas a obtener el máximo lucro”.

“El número de minicentrales, de momento 300 en Galicia, es de locos. Son todas subvencionadas, por lo tanto es un auténtico negocio y por el contrario el control, al menos de las de Orense, es nulo. Son los amos y hacen lo que les viene en ganas con el río. No hay vigilancia de ningún tipo y producen la muerte del río en muchos kilómetros”.

“Desaparece la trucha y otras especies”.

“El lugar queda desgraciado turísticamente e incluso las orillas se vuelven lugares peligrosos”.

“Ultimamente empieza uno a enterarse de que las construcciones producen mortandad en muchos kilómetros, por ejemplo fallos con el cemento”.

“El 10% del caudal ecológico, generalmente es de vergüenza y no permite vivir ni a las ramas”.

“Inunda los cauces de arena por los desmontes, y dejan el río inservible en varios kilómetros”.

“Podredumbre es todo lo que queda debajo”.

“Las especies migratorias, truchas, salmón, anguilas, se les corta el ciclo, además muchas mueren en las turbinas de la central”.

“Las desgracias están preparadas en cualquier río que tenga una presa”.

A propósito de esto último, decía Carmencita Tedman (líder del movimiento por la conservación del medio ambiente) que ella retaba a que le señalaran un solo río en donde hubieran construido una hidroeléctrica que no hubieran destruido su curso. Todos quedan destruidos.

Podría seguir argumentando sobre lo peligroso que es, para nosotros los chiricanos y todos los panameños, que se construyan hidroeléctricas por todas partes. En Chiriquí ya se han otorgado 56 concesiones.

Y lo más peligroso es que vengan millonarios como Carlos Slim a comprar la energía para llevarla a otros países.

Para terminar, me permito decirle al señor González Ramírez, que no veo la relación que puede tener el temor que se destruyan nuestros ríos y la construcción del Canal de Panamá, o las torres gemelas o las pirámides de Egipto.

En los primeros tiempos de la historia la prescripción de crecery multiplicarse era buena. Hoy es nefasta y obedecerla sería desastroso.

El humorista español Julio Canba dijo en su obra Los perros de mister crutz: “Todos sabemos que la propiedad privada, por unas razones o por otras, es en nuestros días punto menos que intransmisible en casi todo el mundo, y que de padres a hijos solo se transmiten ya el bosio, la tuberculosis, el cretinismo, el genio y demás taras fisiológicas de la triste humanidad”.

Y Mark Van Doren decía en La profesión de Don Quijote: “Lo que realmente importa en últimos términos es manifestar grandeza de ánimo”.

De lo anterior se saca la siguiente conclusión: es muy importante pensar bien las decisiones que se toman, sobre cosas tan importante como es el caso de la construcción de hidroeléctricas, que sin duda destruirían los ríos chiricanos.

El autor es periodista

Cuestionan sanción por daño ecológico

Chiriquí.

Cuestionan sanción por daño ecológico

Ambientalistas pedirán que se reconsidere la multa impuesta a la empresa Hemmsa Technologies, Inc.

ESPECIAL PARA LA PRENSA/ Sandra Rivera
DAÑO. 150 mil metros cuadrados de bosques fueron afectados.

Sandra Alicia Rivera
DAVID, Chiriquí

El presidente de la Asociación para la Conservación de la Biosfera, Ezequiel Miranda, dijo sentirse sorprendido por el bajo monto de la multa (5 mil 464 dólares con 72) que la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) le impuso a la empresa Hemmsa Technologies, Inc. por el daño ecológico que causó a 150 mil metros cuadrados de bosques primarios, durante la delimitación del Parque Internacional La Amistad y al Parque Volcán Barú.

Miranda dijo que pedirá que se reconsidere la sanción, “porque aunque se pague un millón de dólares, el daño ecológico no será resarcido”.

Dijo que la Anam se “ha equivocado porque un daño de esta magnitud es irreversible. Lo que se perdió, se perdió para siempre y eso debió haber sido tomado en cuenta”.

Miranda indicó que no les queda más que esperar el fallo de la Fiscalía Ambiental y esperan que el veredicto sea más duro y ejemplar.

El director regional de la Anam, Harmodio Santamaría, confirmó que la empresa fue notificada, pagó la multa y ahora debe sufragar las medidas de mitigación y compensación del daño ambiental.

Mencionó que los tres funcionarios de la Anam que participaron en esta delimitación también fueron sancionados por no tomar las precauciones necesarias.

La Prensa intentó obtener una versión de la empresa Hemmsa, sin embargo, en sus instalaciones se explicó que el gerente, cuyo nombre no fue revelado, estaba en una reunión y que no concedería la entrevista.

Los planes de hidroeléctricas en las áreas protegidas del PILA y Palo Seco en Panamá

De acuerdo al texto oficial del Plan Manejo de Parque Internacional La Amistad estos son los planes de represas para hidroeléctricas en el PILA y Palo Seco. Esto indica que toda esta área de rica biodiversidad oficialmente está bajo amenazas escritas.

Uso potencial de la tierra y tendencias en el PILA

En las comunidades de Renacimiento, Boquete, Bugaba, que abarcan la zona de vecindad del PILA Pacífico, la economía está fundamentada sobre la agricultura. La producción para estas áreas incluye café, hortalizas y papa. Comunidades como Los Pozos, Jurutungo y el sector de Culebra trabajan la tierra con finalidad agrícola y ganadera. Cabe señalar que la tierra en las fincas de Las Nubes, La Garita, Entre Ríos y Monte Azul está expuesta a los abonos químicos y agroquímicos. Por otra parte, es notorio en las áreas de Cerro Punta, la práctica inadecuada de parcelar a favor de la pendiente, lo que trae consigo el aumento de la erosión de los suelos ocasionando la pérdida de nutrientes y así mayor aplicación de fertilizantes y plaguicidas.

Para el área del PILA Caribe, el uso de la tierra incluye el desarrollo de actividades pecuarias y forestales. La actividad pecuaria se da en menor escala en comparación con la agrícola. Existe cría de reses, cerdos, aves (patos) y otros. Durante el trabajo de campo se observaron algunas hectáreas dedicadas a la actividad forestal, las cuales incluyen algunas especies introducidas, paulatinamente para su posterior explotación.

Uso de los recursos hídricos

El río Teribe es el principal recurso hídrico de la región. Debido a las condiciones de su caudal se considera que varios sitios tienen potencial para el desarrollo hidroeléctrico, al igual que la quebrada Bonyik.

Entre 1970 y 1980 se realizaron numerosos estudios con miras a explotar los recursos hidráulicos de los principales ríos del país, respondiendo a las necesidades de la época. Entre los estudios de proyectos hidroeléctricos está el de Changuinola, que se basa en la utilización de la energía potencial del curso intermedio del río Changuinola y el curso inferior y medio del río Riscó por medio de una presa ubicada en la desembocadura del río Oeste, así como de otros cuatro sitios de presa. El estudio contempló, además, medir el potencial del río Teribe y otros afluentes importantes. El complejo hidroeléctrico del río Changuinola generaría un promedio anual de 5,300 GWh a un costo de construcción de 1,100 millones de dólares, mientras que el de río Teribe produciría un promedio anual de 3,300 GWh a un costo de 668 millones de dólares (Adames, 1980).

Proyecto hidroeléctrico Bonyic, planta potabilizadora en quebrada Cuin y proyecto de turismo ecológico en el río Teribe

La sociedad Hidroeléctrica del Teribe, S.A. (HET) se ha propuesto promover la participación privada para el desarrollo de tres proyectos en el distrito de Changuinola que cubren el sector energético, el suministro de agua potable y el ecoturismo del río Teribe. Estos proyectos tienen la finalidad de contribuir al esfuerzo del gobierno nacional en la solución de los problemas básicos de la infraestructura regional.

Proyecto hidroeléctrico de Changuinola-Teribe

Este proyecto plantea la construcción de seis embalses para generar energía eléctrica utilizando los caudales de los ríos Teribe y Changuinola. Ambos proyectos fueron desarrollados hasta la etapa de estudios de pre-factibilidad y factibilidad. Los estudios del proyecto hidroeléctrico fueron terminados a principios de la década de 1980, pero no se han ejecutado por falta de capital.

Fuente: Plan de Manejo del Parque Internacional La Amistad (PILA) (2003).

Contexto Geográfico del Parque Internacional La Amistad (PILA)

Contexto Geográfico del Parque Internacional La Amistad (PILA)

En esta sección se realiza una descripción del Area Protegida, con base en las investigaciones tanto de fuentes secundarias como de campo, con el propósito de reconocer los principales recursos y situaciones críticas que se están dando en el PILA; se inicia con la definición del área regional y, posteriormente, se describe el área de estudio. Los detalles de la mayoría de los puntos tratados en esta sección se presentan en el Diagnóstico Biológico y Sociocultural del PILA (ANAM-CBMAP, 2003), que forma parte del Anexo Digital de este PM.

Área Regional

Localización

El área regional incluye aquellas áreas similares al área de estudio en cuanto a zonas de vida, bosques, clima, relieve y suelos dentro de los ecosistemas terrestres y acuáticos ubicados en un cuadrado imaginario definido por las siguientes coordenadas:

Punto

Coordenadas

Norte

Este

1

940000

290000

2

940000

400000

3

1060000

400000

4

1060000

290000

Coordenadas en sistema UTM (Universal Transversa de Mercator)

En dicho cuadrado se ubica la RBLA-Panamá, que se menciona en el marco de referencia de este Plan de Manejo. El área regional abarca la provincia de Bocas del Toro (distritos de Bocas del Toro, Changuinola y Chiriquí Grande), parte de Chiriquí (distritos de Renacimiento, Bugaba, Boquerón, Dolega, Boquete, Gualaca y parte de David) y la comarca Ngöbe-Buglé (distritos de Kankintú, Mironó, Müna, Nole Duima, Ñürüm, Kusapín y Besiko), con una superficie aproximada de 14,547.3km2 y una población aproximada de 350,832 habitantes (ver Anexo de Mapas del PM: Mapa 1).

Relieve

El relieve del área regional está compuesto por la cordillera central que recorre la mitad occidental del país, de oeste a este, con altitudes mayores a los 3,000msnm, y desciende hacia la costa hasta por debajo de los cinco msnm, presentando colinas, cerros, llanuras, planicies litorales y costas bajas con pendientes que varían de mediana a ligeramente inclinadas (IGNTG, 1988).

La costa del Caribe presenta dos grandes bahías: la de Almirante y la de Chiriquí Grande, las cuales le dan su forma característica. Estas bahías están prácticamente encerradas por islas y arrecifes coralinos, lo que constituye un rasgo muy singular en relación con otras costas de la región.

El área regional forma parte del bloque Chorotega, en el cual predominan las rocas ígneas y sedimentarias. La geología del área está conformada por formaciones plutónicas, volcánicas y sedimentarias (ANAM-CBMAP, 2003).

Tipos de suelo

El área regional tiene suelos cuya capacidad agrológica va desde los suelos arables tipo II, III hasta suelos no arables tipo IV, V, VI, VII y VIII, que se distribuyen en forma dispersa por toda la región, con predominio de suelos no arables hacia la parte norte del área regional.

Hidrografía

La red hidrográfica en la vertiente del Caribe y en el centro y oriente de la vertiente del Pacífico presenta un patrón de drenaje dendrítico que se caracteriza por tener un libre desenvolvimiento fluvial. Sin embargo, al este de la costa del Caribe, en el sector de río Cañas, se presenta un drenaje desordenado y un drenaje paralelo, mientras que en el occidente de la vertiente del Pacífico existe un patrón de drenaje paralelo y el área del volcán Barú presenta un drenaje de tipo centrífugo. En la región se encuentran cuencas hidrográficas de importancia como la de los ríos: Changuinola, Chico, Chiriquí, Chiriquí Viejo, Cricamola y Fonseca. Estos ríos se encuentran entre los más caudalosos del país y son los que tienen los mayores rendimientos de escorrentía por kilómetro cuadrado.

Pluviosidad

Según el Atlas Nacional de la República de Panamá, la precipitación media anual del área regional aumenta desde las costas hacia la cordillera y del oeste al este. Los menores valores de precipitación están en el extremo noroeste, en el límite con Costa Rica, donde se aproximan a los 2000mm, aunque también son bajos, menores de 2500mm, en la costa de la bahía de Almirante, al norte de David y al oeste del volcán Barú. Los valores máximos de precipitación media anual aparecen registrados para las áreas de la península Valiente, Fortuna y el sur del volcán, con cerca de 6000mm, y para la zona de Kankintú, donde llueve más de 7000mm.

Zonas de vida y eco-regiones

En la región hay nueve de las doce zonas de vida reconocidas en el sistema de clasificación de Holdridge para Panamá: bosque pluvial montano (bp-M), bosque muy húmedo montano (bmh-M), bosque pluvial montano bajo (bp-MB), bosque muy húmedo montano bajo (bmh-MB), bosque húmedo montano bajo (bh-MB), bosque pluvial premontano (bp-P), bosque muy húmedo premontano (bmh-P), bosque muy húmedo tropical (bmh-T) y bosque húmedo tropical (bh-T) y una zona de vida no indicada en el trabajo de Tosi (1971), pero que ha sido recientemente confirmada por literatura, la de páramo pluvial subalpino (pp-S).

Las zonas de vida de tierras altas del área regional (i.e., pp-S, bp-M, bmh-M, bp-MB, bmh-MB y bh-MB) están situadas en las cimas y estribaciones superiores de la cordillera de Talamanca y el macizo del volcán Barú. Las zonas de vida intermedias (i.e., bp-P y bmh-P) se encuentran en las estribaciones más bajas de la cordillera de Talamanca, lo mismo que en cerros y colinas cercanos a ambas costas. En los sectores de menor altura en el área regional se encuentran las zonas de vida características de tierras bajas (i.e., bmh-T y bh-T). En algunos casos, la secuencia de aparición de las zonas de vida no se apega a esta descripción general, debido al efecto de los patrones estacionales de precipitación, nubosidad y fuerza y dirección de los vientos.

Además de las zonas de vida, el Banco Mundial y el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF) han aplicado el concepto de ecorregión en la clasificación de comunidades naturales, desarrollado para América Latina y el Caribe por Dinerstein et al. (1995), con contribuciones de numerosos científicos y que se basa en la localización geográfica, condiciones ambientales y composición de especies de las comunidades. En Panamá se identificaron dos bio-regiones, con siete eco-regiones y tres complejos de manglar, los cuales contienen cuatro unidades de manglar. De estas categorías, en el área regional están presentes una bio-región y tres eco-regiones, además de un complejo de manglar con una unidad de manglar.

Una de las eco-regiones presentes es la de los bosques húmedos del lado Pacífico del istmo de Panamá, localizándose desde la parte central de la península de Azuero y las tierras altas de Veraguas y continuando hacia la provincia de Chiriquí. La segunda eco-región en el área regional es la de los bosques húmedos del lado Caribe de América Central, la cual incluye a las tierras bajas de la provincia de Bocas del Toro. La tercera eco-región es la de los bosques montanos de Talamanca y se extiende a lo largo de la cordillera y los manglares del lado Caribe, localizados en el HIISSPS.

Área de Estudio

Localización

El área donde se desarrollan los análisis del presente estudio incluye los ecosistemas terrestres del PILA en la provincia de Bocas del Toro y de tierras altas de la provincia de Chiriquí. Este parque tiene una extensión aproximada de 207,000ha. El relieve del área presenta montañas medias y altas y picos de cimas de montañas altas, así como valles intermontanos. Las pendientes del área presentan valores que varían de muy fuertes a abruptos en las montañas y en los valles, de suave a moderadamente inclinada. La capacidad agrológica es de buena a excelente y hay buen drenaje interior en los suelos dentro de los valles. En las montañas y cimas, los suelos son delgados, con capacidad agrológica baja y el drenaje es de bueno a excesivo (ANAM-CBMAP, 2003).

Características físicas

Marco morfoestructural

El PILA está enmarcado en la región cordillerana de montaña, constituida por montañas de origen ígneo-volcánico, localizándose al sur del parque los grandes aparatos volcánicos representativos de toda la región, el volcán Barú y el cerro Picacho.

Se destacan dos tipos de fallas, las fallas normales y las fallas inversas de corrimiento que se extienden hasta Costa Rica en los dominios de la cordillera de Talamanca. El cuerpo montañoso pertenece al eje cuasi final de la cordillera centroamericana orientado en este sitio al noroeste

Contexto morfográfico

La región del PILA, sobre todo al sureste, donde representa una gran porción, ha estado supeditada al comportamiento de dos grandes aparatos volcánicos, el Barú y cerro Picacho, ambos de edad pliocénica y pleistocénica, los cuales, al evacuar sus aportes de materiales piroclásticos, diseñaron el actual relieve, dándole cobertura y espesura a un amplio sector, afectando al norte y al este los complejos terrenos de formación terciaria.

El relieve de alta montaña y los relieves secundarios de montaña baja, piedemontes, altiplanos y colinas han sido “levantadas por tecto-orogénesis de arco, con la influencia de la Placa del Coco y se presume con interferencias de la Placa del Caribe” (Lowrie et. al., 1979).

Región morfoestructural

El área está ubicada en la región de montaña perteneciente a la cordillera Central y toda esta morfoestructura es producto de emanaciones magmática conjuntamente con eventos volcánicos y tectónicos (ver Anexo de Mapas del PM: Mapa 2).

Litología

El 70% del componente litológico es de origen volcánico, un 10% es de origen plutónico (intrusivo) y un 20% es de origen sedimentario marino; entre las principales rocas se encuentran: lutitas, limolitas, areniscas, conglomerados, cenizas, lavas, andesitas, basaltos y cuarzodioritas y monzonitas.

Marco geológico

Geología general

Gran parte del sector está dominado por un 70% de rocas de origen volcánico, sobre todo de la formación terciaria Virigua y, por encima de ésta, por rocas volcánicas del cuaternario, principalmente arrojadas por los volcanes Barú y Cerro Picacho, ya en forma efusivas o en coladas de lavas y basaltos.

Al norte del parque aparece el sedimentario marino cuya presencia es de un 20%, donde aflora la formación más antigua que es el Secundario Cretácico Estos terrenos bordean el núcleo del anticlinal Changuinola, y están constituidos por calizas cretácicas que bordean el sedimentario del Terciario Eoceno entre el río Changuinola y el límite con Costa Rica, que constituye el núcleo de otro anticlinal; ambos anticlinales tienen una orientación noroeste-sureste. El Terciario Oligoceno está identificado por la Formación Sinosri, así denominado por el nombre de un tributario del río Sixaola. El Terciario Mioceno inferior comprende rocas de tipo lutíticas de la Formación Uscari.

La parte más alta de la Formación Uscari dentro del parque, en las inmediaciones del río Teribe (parte intermedia) está formada por areniscas y lutitas y algunas calizas con matriz arcillosa intercalada.

Es importante señalar en este marco geológico los levantamientos o horst tectónico que han dislocado la continuidad geológica en la parte central del parque.

Tectónica del Área

La principal configuración tectónica del norte y del noreste del PILA se localiza en la parte de los terrenos sedimentarios donde aparecen fallas con orientación noroeste y sureste en formaciones sedimentarias del período Secundario Cretácico y del Terciario Eocénico y Oligocénico. Este sistema de fallas bordea las zonas de pliegues del denominado Anticlinal de Changuinola.

Novedad tectónica

En la parte central del PILA, correspondiente a la hoja topográfica río Culubre, gran parte de las subcuencas fluviales que alimentan la quebrada Bonyic se ubican entre fallas y fracturas, dando lugar a un “Horst” tectónico o levantamiento de los terrenos, apareciendo una amplia meseta o altiplano de 10km² aproximadamente, con una altura de 2030msnm. Así mismo, en la misma hoja topográfica aparece otro altiplano a la mano derecha del río Culubre con una extensión aproximada de 5km² y a una altura de 1382msnm. Hacia la mano izquierda, al sur del río Culubre, aparece otro altiplano muy tectonizado con una extensión aproximada de 4km² a una altura de 1200msnm.

Por otra parte, los terrenos volcánicos que bordean al sur las calizas cretácicas dejan al descubierto el pliegue denominado Anticlinal de Changuinola, que emerge en el río Culubre y se extiende hasta la quebrada Boca Chica; una parte de este anticlinal se localiza en el PILA y la otra parte en el BPPS.

Marco sísmico

En esta región, a pesar de estar ubicada en el centro de los acontecimientos sísmicos más importantes de Bocas del Toro y Chiriquí, no existen registros confiables de la sismisidad del área. No obstante, hay registros históricos que corroboran la alta sismisidad de la región del PILA. En los últimos 200 años en el área del parque se registró un severo sismo en mayo de 1822, que se produjo con evidencias de daños no cuantificados y con epicentro, presumiblemente, en Costa Rica. También se ha registrado un sismo, en la misma área, en julio de 1854, con daños no definidos. Para junio y octubre de 1871, ocurrieron sismos fuertes en el área del PILA (grado VI) de prolongada recordación para sus pobladores, sin denuncias de daños materiales”.

Marco geomorfológico

Unidades geomorfológicas

Se identifican en el área del PILA tres grandes unidades geomorfológicas, cuya formación aparece desde el final de la época convulsionada del Terciario y casi todo el Cuaternario, incluyendo el Cuaternario reciente. Las unidades más destacadas son: la región de montaña, la red hidrográfica y las incipientes acumulaciones de piedemonte hacia la parte del Caribe.

La región de montaña

Es una región compuesta en su mayoría por rocas volcánicas y en menor grado por rocas plutónicas o intrusivas ácidas. Las rocas volcánicas pertenecen en su mayoría al volcanismo del Terciario Mioceno, que en el área se compone de rocas de basaltos y andesitas, tobas, ignimbritas muy alteradas y, además, se han encontrado fonolitas vidriosas, cenizas y aglomerados bien cementados de color negruzco. Toda esta formación presenta arrugamientos, desgastes, aluviones y coluviones desde lo más alto hasta los drenajes.

La región de montaña en esta parte del territorio presenta una conurvación (fotos aéreas) que se interpreta como una secuencia del viraje de la cordillera de Talamanca hacia el sur de Panamá.

Acumulaciones de piedemonte

En toda la región sobresalen las macro acumulaciones, a consecuencia de las aguas superficiales que, en su gran mayoría, están asociadas a procesos de saturación de agua y de los deslizamientos de flujo de barro que dejan marcados los nichos de desprendimientos. Mucho de estos desprendimientos son activos a pesar de la cobertura vegetal, fenómeno que se debe a los volúmenes de material de piroclásticos y arcillas que circundan el área.

La red hidrográfica

El área está regada por tres grandes drenajes: el río Teribe al noreste, al centro el río Culubre y al sur el río Changuinola, todos con ramales de importancia, aunque cada uno de ellos adolece de nombre, pues el área es bastante selvática y se desconoce la toponimia latina, incluyendo la indígena. No obstante, estas tres vertientes son las principales del área y son cabeceras del Teribe, del río Culubre y del río Changuinola (ver Anexo de Mapas del PM: Mapa 2).

El relieve de montaña

El relieve en esta parte del territorio nacional adquiere circunstancias especiales que obedecen a su geología y, sobre todo, a la tectónica. Este relieve se puede caracterizar como “nudo” montañoso, donde se encuentran la cordillera de Talamanca de Costa Rica y su continuidad en Panamá y la cordillera central. Algunos autores tratan de alargar hacia Panamá la cordillera de Talamanca; sin embargo, ésta no es más que la “cordillera central” o espina dorsal del territorio panameño; en su mayoría, los cientistas de la tierra en Panamá le denominan “cordillera central”.

La composición geológica del relieve en esta faja de la cordillera es, en gran parte, de rocas del volcanismo terciario mioceno, en parte del sedimentario cretácico y en parte del sedimentario terciario y de intruciones ígneas ácidas aisladas en todo el contexto de la franja. El relieve del área está constituido por apilamiento de emanaciones e intruciones volcánicas, que durante el período terciario formaron un nudo de conos y emanaciones magmáticas.

Gargantas y portales de sedimentación

En el área se destacan muchas gargantas estrechas por donde pasan algunos afluentes de los principales drenajes del río Culubre y del río Teribe; gran parte de estas gargantas estrechas está compuesta por sedimentos volcánicos “brechas”; la mayor parte, en ciertos parajes, alcanza hasta 5m de ancho, con paredes que se levantan hasta los 30m de altura. El nivel de las aguas en las quebradas es mixto; por una parte existen terracillas pedregosas y, por la otra, charcos de 2m de profundidad, con una escasa iluminación solar y profusión de helechos antiguos y menudos.

En la mayor parte de estas gargantas estrechas su parte terminal constituye un portal de sedimentación; en su mayoría, al llegar a otro drenaje la sedimentación se esparce y las aguas se redistribuyen a otros drenajes consecutivos, para entrar a otras gargantas estrechas y húmedas.

Marco hidrográfico

Esta región cordillerana está compuesta por los drenajes más importantes del parque: cabecera del río Teribe al norte, cabecera y afluentes del río Culubre al centro, y cabecera del río Changuinola al sur (ver Anexo de Mapas: Mapa 2 en documentos originales). En toda el área existe una gran red de tributarios que se unen a los drenajes anteriormente mencionados, pero se desconoce su toponimia y no están plasmados en las hojas topográficas y, mucho menos, en el Atlas Geográfico Nacional.

Cuadro 1. Principales drenajes de la parte alta del PILA

Drenaje Principal *

Área Total de la Cuenca (km²)*

Longitud (Km)

Precipitación media anual (mm)*

Altura *

Litología que atraviesa*

RíoTeribe

514

85

2500

650

Basaltos y andesitas en la parte alta y en la baja sedimentario

Río Culubre

410

60

3029

450

Basaltos, andesitas, calizas del cretácico

Río Changuinola

1390

60

3998.5

400

Basaltos, brechas y andesitas, calizas cretácicas

* Solamente se obtuvo la información presente de estos tres drenajes, correspondiente a la parte alta del PILA o cabeceras de éstos rios

Descripción de las principales cuencas

Solamente se señala la cuenca correspondiente a los tres principales drenajes del PILA de la cual existe información, la 91, según nomenclatura del antiguo IRHE.

Cuenca 91 (*)

Corresponde a la parte alta del río Teribe. Esta cuenca atraviesa más de una docena de accidentes geo-tectónicos y geomorfológicos que han motivado la desviación natural del lecho del río Teribe en su parte alta; por otra parte, este río recibe la influencia de tres afluentes que provienen de la cordillera. Esta cuenca alta del río Teribe tiene una extensión de 514km² con una longitud media de 85km y una altura de 650m donde el IRHE (ETESA) tiene la estación fluvial 02-03. En esta misma cuenca se sitúa la del río Culubre, con una extensión de 410km², y dos afluentes cuyas aguas provienen de la cordillera. El río Culubre en este paraje del PILA tiene una extensión aproximada de 60km, a una altura de 450m.

También se sitúa en este sitio la cuenca alta del río Changuinola, que tiene una extensión de 1,390km² y su longitud en el sitio es de 60km a una altura de 400m y su nivel de precipitación anual en el sitio es de 3,998.5mm.

Modelados de montañas

En el área del PILA se han identificado dos tipos de modelados de montaña que influyen la conducta de los drenajes: modelados en rocas volcánicas y modelados en rocas sedimentarias calizas y arcillas.

El modelado de rocas volcánicas aparece con una diversidad típica tropical: basaltos en coladas y basaltos sueltos y dispersos. Los basaltos en coladas aparecen en una sola unidad aflorando cerca de las cabeceras del río Teribe y en las cabeceras del río Changuinola; los basaltos sueltos y dispersos aparecen dislocados (por alteración hidrotermal) y se observan en los lechos de los principales ríos y quebradas formando lahares con otros tipos de rocas. Gran parte de estos drenajes corre por estrechas gargantas, cuyas paredes son de aglomerado con grandes amígdalas de rocas.

Con respecto a las rocas sedimentarias, éstas aparecen en la parte medio y final del río Culubre. La caliza se presenta en grandes mantos, compuesta por microfósiles de lepydociclina y globotruncanas del cretácico superior, de color amarillento a blanco. La zona de contacto de la caliza con las rocas volcánicas es muy evidente, pero no se observan zonas o aureolas de metamorfismo de contacto.

Marco climático

En la franja correspondiente al PILA aparecen dos fajas climáticas: el clima oceánico de montaña baja y el clima tropical de montaña media y alta, según la nueva clasificación de los climas de Panamá realizada por Mckay (2000), de la Escuela de Geografía de la Universidad de Panamá.

El clima oceánico de montaña baja

Este clima se extiende en las montañas de la vertiente del Pacífico ubicados por encima de los 900 a 1,000msnm. Su cobertura alcanza el sector montañoso de Chiriquí, en la parte de la cordillera central y cubre una amplia zona del PILA.

El clima tropical de montaña media y alta

Esta franja se extiende por arriba de los 1,600msnm y se destaca por tener temperaturas bajas en las noches, condición climatológica que reduce la capacidad de mucha vegetación de tierras bajas a subsistir en este nicho climático. Tanto en las montañas, valles y laderas se producen corrientes de vientos que mitigan las diferencias térmicas derivadas de la fuerte radiación solar y de los enfriamientos nocturnos. Las lluvias de montaña son fuertes en la parte baja y en las partes altas son frecuentes las lluvias de gotas finas llamadas “bajareques”. En este contorno montañoso es donde se forman la nubosidad más grande del istmo de Panamá, nubosidad que corresponde a los niveles de gran humedad provenientes del Atlántico y allí se depositan los niveles más grandes de agua de lluvia. La humedad ambiental del aire en el PILA es de 98%.

Promedios anuales de temperatura

De acuerdo a las zonas de vida, los promedios anuales de temperatura para el área del PILA van desde los 0ºC a 36ºC (Tosi, 1971).

Fuente: CEPSA-ANCON. 2004. Plan de Manejo de Parque Internacional La Amistad.