Industria panameña sigue contaminando

INDUSTRIAS EN LA MIRA POR DESECHOS

FISCALIZACIÓN

KEREM PÉREZ
kperez@prensa.com

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Desechos. Algunas industrias depositan los desechos en los ríos.LA PRENSA/C. Lemos

Los altos niveles de contaminación  en los afluentes y ríos del país, provocados por empresas o industrias, encienden las alertas de las autoridades y ambientalistas.

Hasta la fecha, las autoridades no han concluido con los procesos de análisis  de las 79 industrias y compañías a las que se les ha identificado por presentar irregularidades ambientales.

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) no revela cuáles son, pero detalla que la mayoría de las empresas se dedica a la construcción, el turismo, la energía, la elaboración de productos alimenticios y bebidas, las actividades agrícolas, la ganadería, la silvicultura, la explotación de minas de canteras, la manufactura o la pesca.

La Anam exige un Programa de Adecuación y Manejo

Ambiental (Pama), en el cual las compañías deben presentar un cronograma de actividades y adecuaciones que corrijan  los altos niveles contaminantes en sus desechos, que debía haber concluido en el año 2005.

De acuerdo con Jesús Grimaldo, jefe del departamento de adecuación y manejo ambiental de la Anam, a todas las industrias que ya operan se les exige un diagnóstico a través de una auditoría ambiental.

Esta se realiza por entes privados debidamente aprobados por la institución.

Cada auditoría refleja el tipo de desecho que es expulsado por la empresa, y cuál es la magnitud de su impacto al medio ambiente.

Hay todo tipo de contaminante, como el ruido, vibraciones, emisiones atmosféricas (dióxido de carbono), aguas y suelo.

A la contaminación que más se le presta atención es a la de los desechos depositados en fuentes fluviales (ríos, quebradas) mares, etc.) y alcantarillados.

No obstante, Grimaldo enfatiza que cada empresa tiene su particularidad, puede tener una de estas fallas o varias en su conjunto, dependiendo de su actividad.

“Si luego de la auditoría ambiental, la empresa registra niveles altamente contaminantes en sus desechos vertidos en aguas, se le exige establecer una planta de tratamiento para reducir estos niveles, y en el caso que no cumpla con la normativa, se le multa”, explica Grimaldo.

A cada empresa que ya cuenta con un Pama se le da seguimiento, para que no incurra nuevamente en irregularidades.

El funcionario aclara que toda empresa que elabore productos o tenga dentro de su actividad la utilización de agua requiere una planta de tratamiento. También debe presentar una caracterización de las aguas donde deposita sus desechos, a fin de verificar que la carga contaminante no esté por encima de los niveles máximos.

En este sentido, Juan Francisco Kiener, vicepresidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), explica que el sector industrial en los últimos años se ha inclinado con más intensidad a cuidar el medio ambiente.

Kiener señala que no sólo se les debe exigir a las industrias  el establecimiento de plantas de tratamiento, sino  también  un conjunto de medidas como la reducción en el uso de papel, la energía, y  el reciclaje.

El industrial asegura que ellos no son el único que sector que está cumpliendo con los parámetros establecidos por la Anam.

“La mayoría de las medidas (plantas de tratamiento de agua) son costosas para las compañías pequeñas, pero, a pesar de ello el sector está cumpliendo. Estas pueden oscilar entre 200 mil dólares y 5 millones de dólares, dependiendo del volumen de agua que utiliza y el tipo de actividad”, explica Kiener.

El Centro Nacional de Producción Más Limpia detalla en su página web que existe un total de 200 empresas que están cumpliendo las medidas, de estas  87 son del sector energía e industria y  53, agroindustrias.

Para José González Jaramillo, miembro de Oilwatch Panamá, es necesario que se lleve a cabo un programa de desarrollo territorial que incluya el uso de agua. “No hay coherencia entre las  políticas públicas y la  gestión ambiental”, afirma González Jaramillo.

El activista ambiental sostiene además que las autoridades no están exigiendo las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud, como es el caso de las construcciones.

Santas confusiones entre inundaciones, represas e hidroeléctricas

El artículo abajo mostrado, aparecido en La Prensa, de autoría del señór V. J. Fábrega nos muestra lo que es desinformar a las personas incautas por acción en sus palabras o por la omisión de información que manipulada en uno u otro sentido puede hacer ver verdades donde hay mentiras y mentiras donde hay verdades y aún peor, estar al margen de estos dos paradigmas  y simplemente decir disparates, como calificamos el contenido del artículo de este señor.

Primero que los ríos no son salvajes si no han sido represados por el hombre, ni son domados si se les controla su flujo hidráulico.  Estas palabras fuera de contexto sólo reflejan ignorancia y  mercantilismo  de los máximos valores de la naturaleza, como si el mundo y el universo existieran sólo para el hombre.  Qué arrogancia bíblica! Nosotros sabemos que las aguas de los ríos al llegar al mar producen explosión de nuevas formas de vida de las cuales incluso dependen muchas industrias en el mundo, sin embargo este señor indica que las aguas de los ríos panameños se desperdician al llegar al mar!  Qué  barbaridad! Ya decía el gran Sócrates: “La ignorancia es el peor de los pecados”.

Segundo, que los ríos tampoco existen para ser encajonados, ni represados como razón de su existencia! La desgracia de los ríos ha sido que la especie humana no los ha respetado y los ha contaminado y le ha usurpado su bregar hacia el mar.  Una verdadera civilización respetaría no sólo las corrientes de los ríos y mantendría la pureza de sus aguas, también respetaría sus riberas, su hermoso paisaje y las formas de vida que han evolucionado en sus aguas.

La tercera comparación y mensaje de cierre del artículo aludido, es simplemente abominable al decir que el agua de los ríos es nuestro petróleo.  Nosotros quisiéramos ver qué formas de vida han evolucionado en una corriente de petróleo, y cuántos litro de petróleo requiere el cuerpo diariamente y en cuántos charcos de petróleo puro se baña en los candentes veranos de Panamá y cuánta vida adicional produciría un río salvaje de petróleo llegando al mar! Y si nos vamos al costo por unidad.  El agua es decenas de veces más costosa que el petróleo y la regalamos para que estas empresas lucren con nuestro recursos hídricos y de paso destruyan los ecosistemas acuáticos y la vida de mucha gente humilde que no tiene forma de defenderse de estos nuevos depredadores ambientales.

Este autor tiene una confusión terrible entre inundaciones, contaminación, desvíos de aguas, represas e hidroeléctricas y nosotros como difusores de información nos sentimos culpables, ya que no hemos sido capaces de aclararle al público que el agua no es petróleo y que los ríos no son salvajes sin estructuras hidráulicas y que los proyectos generadores de energía hidráulica desde hace mucho tiempo son considerados terribles artefactos causantes de enormes daños ambientales y sociales y su uso debe ser la última opción, antes del uso de verdaderas energías renovables como son la energía solar, energía eólica, maremotriz, etc. La eficiencia energética debe ser la primera opción para que no exista la necesidad de construir at infinitum infraestructuras de generación eléctrica, que sea cual sea, siempre que sea necesaria, indica que la humanidad sigue rumbo a la extinción antes de la cuenta.

En este momento las hidroeléctricas y termoeléctricas que se construyen por aquí y acullá tienen en la mira el mercado spot y de contrato de Centroamérica y en ningún momento están pensados en función de desarrollo sostenible, ni disminución de costos al consumidor, sino en el lucro que produce  la industria de la generación eléctrica hidráulica y térmica.

Santas confusiones!  Hasta cuándo!

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ENERGÍA

Inundaciones, represas e hidroeléctricas

Víctor J. Fábrega V.
opinion@prensa.com

En los años siguientes a la inauguración del Canal de Panamá, el río Chagres tuvo muchas crecidas, entre ellas una que por tres días paralizó el tránsito marítimo y obligó a abrir las compuertas para desalojar el enorme caudal que amenazaba las obras de infraestructura del Canal. De inmediato se planificó y construyó la represa de Madden, creando el embalse de Alajuela con el objetivo de controlar las crecidas del Chagres.

Para aprovechar al máximo esa estructura se instalaron turbinas para generar electricidad económica, limpia y eterna. Ahora, unos 70 años después, esas mismas turbinas continúan funcionando.

Las represas sirven para controlar las inundaciones, porque el agua de los aguaceros torrenciales se acumula en el embalse y se descarga en días o semanas, en vez de en unas pocas horas o días.

Hoy, esa reserva de agua sirve, además, para mejorar el nivel del lago Gatún por razón del creciente tránsito marítimo, para abastecer el acueducto de la ciudad de Panamá y alrededores, para recreación y para pesca de peces para consumo propio y venta comercial, beneficiando sobre todo a los vecinos del área. ¡Se “domó” y se está aprovechando el Chagres!

Del total de agua que cae en la cuenca de un río, una parte se evapora, otra es absorbida por la vegetación y la tierra, y al resto le toma cierto tiempo correr y llegar al cauce del río. A medida que avanza la expansión de los asentamientos humanos, la deforestación y la pavimentación, la vegetación y el terreno absorben menos, y el resto del agua en mayor cantidad llega mucho más rápido al río, aumentando rápida y significativamente su caudal. Si el río es “salvaje”, con cauce tortuoso o lleno de basura, o estrecho, y no tiene la capacidad de desalojar rápidamente el agua, esta se desborda e inunda las áreas adyacentes afectando todo lo que encuentra a su paso.

En las áreas cercanas a la costa la situación empeora cuando las crecidas coinciden con mareas altas.

Las inundaciones que afectan al mundo entero son controlables, pero a medida que aumenta la población van a empeorar, a menos que se haga algo al respecto. Por esto, cada vez con mayor frecuencia escucharemos: “nunca antes el río había crecido tanto”. El mantenimiento de los cauces de los ríos y dependiendo de su localización, el dragado del cauce, la construcción de diques, pavimentación, etc., puede ser necesaria y costosa, pero mucho menos cuando tiene embalses que retarden la salida del agua.

En Panamá, casi todos nuestros ríos son “salvajes”, sus aguas corren directo al mar, siendo poco aprovechadas y creando frecuentes tragedias para muchos.

Tenemos un gran potencial para crear embalses y construir grandes hidroeléctricas y minihidroeléctricas, con o sin embalses. Estas y el medio ambiente se complementan. Sus operadores, con el respaldo de todas las instituciones del Gobierno, son los primeros en preservar las cuencas para proteger el medio ambiente que protege el recurso agua, y viceversa. Debemos desarrollar todo nuestro potencial hidroeléctrico lo antes posible, pues económica y ambientalmente son nuestra mejor opción a corto, mediano y largo plazo para generación de electricidad, control de inundaciones y preservación de las cuencas de los ríos; además de irrigación de nuestros campos agrícolas, consumo humano, pesca comercial y deportiva y recreación, entre otros muchos beneficios y pocos perjuicios. Los afectados por su construcción u operación deben ser compensados adecuadamente.

La energía hidroeléctrica puede complementarse con generadores movidos por el viento, paneles solares, geotérmicas y termoeléctricas movidas por combustibles fósiles; aunque creo que estas últimas, por el alto costo del petróleo y del carbón, además de su alta producción de gases contaminantes, sería preferible tenerlas subsidiadas como reserva. ¡El agua bien aprovechada es nuestro petróleo!

Chiricanos insisten en defender sus ríos de la depredación

PRIMER PLANO

Rechazan hidroeléctricas

CHIRIQUÍ. Más de 30 asociaciones ambientalistas solicitan al Gobierno que se declare a Chiriquí libre de hidroeléctricas y proyectos mineros. Jorge Moreno, de la Asociación de Ambientalistas de Chiriquí, dijo que no es posible que las concesiones permitan a los inversionistas hacer uso garantizado de hasta un 90% de los caudales naturales de los ríos y arroyos por un período de treinta años prorrogables, dejando únicamente un 10% para el uso de las comunidades en sus distintas necesidades, en especial el abastecimiento de los acueductos rurales y urbanos.

Sandra Alicia Rivera

Los ríos de Chiriquí en la mira de la hidroeléctricas

AMENAZAS FORÁNEAS.

Los ríos de Chiriquí en la mira

Rio Changuinola en Bocas del Toro, también pretende ser destruido junto con los bosques que le cobijan en la Reserva de la Biósfera La Amistad

Carlos Eduardo Galán Ponce
opinion@prensa.com

Si esta provincia es el centro más importante de producción agropecuaria del país y el más frecuentado destino nacional de ecoturismo, se debe a toda una serie de razones.

Condiciones naturales como la fertilidad de nuestros suelos, hermosas playas vírgenes, climas agradables, una gran flora y fauna nativa, bosques milenarios y caudalosos ríos de aguas cristalinas. Y una cultura de manejo responsable de este escenario natural, desde los albores de la República. A pesar de que las actividades agrícolas han afectado el entorno natural, especialmente en las zonas altas, sus efectos se ven mitigados por la diversidad de los cultivos que predominan en las diferentes zonas.

A esta diversidad se ha debido que exista una estabilidad en nuestros climas, que se mantengan las bajas temperaturas en las montañas y que los niveles de lluvias se conserven aceptables para la actividad agrícola. Estos factores, sumados a nuestra actual área de bosques, ha logrado que sea apreciable el caudal de nuestros ríos, cuyas aguas históricamente hemos sabido utilizar, tanto como fuente de energía, como con propósitos agrícolas.

En 1907 los fundadores de Boquete ya utilizaban su fuerza para mover desde maquinarias para beneficiar su café, hasta dínamos para obtener alumbrado. Pero no nos mantuvimos en ese pasado, todo lo contrario. En los años 30 ya contábamos con las plantas hidroeléctricas de Macho Monte y Boquete, ambas obra de empresas chiricanas. Continúa Empresas Eléctricas de Chiriquí, S.A. construyendo las plantas de Dolega y la de Caldera inaugurada en 1957, con una red de distribución que llevaba energía a nuestros pueblos más distantes, a tres centavos el kilovatio. En la misma época, en Volcán, ruedas Pelton eran utilizadas para llevar aguas a los canales de riego.

Y el recién inaugurado sistema de riego Remigio Rojas, en el distrito de Alanje, no es más que la modernización del eficiente canal de riego, construido por el agricultor del mismo nombre, hace más de 50 años. Fue la forma de hacerle frente a nuestras necesidades, sin excesos y cuidando el medio ambiente. Y aunque tradicionalmente empresas chiricanas han abastecido a la provincia de toda la energía eléctrica necesaria, tampoco se nos puede tildar de mezquinos. Con nuestros recursos hídricos hoy se generan para el país más de 500 megavatios de potencia. Que cuatro “vivos” convierten en dinero para sus bolsillos al precio del petróleo. Diez veces las necesidades de esta provincia.

Desde el nacimiento de la República, la ciudad capital y nosotros adoptamos estilos de vida totalmente diferentes. Mientras los pioneros de esta distante provincia se dedicaban a producir alimentos y tuvieron que ingeniarse para proveerse sus servicios básicos, en la ciudad capital tomaban lugar las actividades políticas, comerciales, de servicios y de entretenimiento, más cómodas y rentables. Empresas extranjeras le proporcionaban energía eléctrica, gas, agua y telefonía y hasta le construían las carreteras. Y aun en el comercio, cuando Empresas Romero en 1920 establecía almacenes en lugares de difícil acceso y distantes de David, para surtir esas poblaciones de los artículos necesarios, dándole golosinas de “ñapa” a los niños, la ciudad de Panamá hacía shopping en los comisariatos de la Zona.

Mientras aquí procurábamos conservar intactos los ríos donde aprendimos a nadar y las playas donde acampábamos en familia, la vida alegre de la ciudad capital convertía sus ríos en depósitos de basura y sus playas en pestilentes fosas sépticas. Les devolvieron los gringos un hermoso complejo urbanístico, similar a los hermosos barrios de antaño y hoy se dedican a destruir ambos. Recibieron de ellos extensas zonas boscosas naturales y mares y playas limpios y hoy, llenan esas playas de basura, rellenan los mares para su venta y para regalar a sus compinches y les faltan horas del día y de la noche para derribar los bosques.

El apetito insaciable de empresarios nacionales y extranjeros, en contubernio con la corrupción y la falta visión y de amor patrio de las autoridades, ha decidido convertir a la ciudad de Panamá en un hacinamiento humano. Una aglomeración de carros y de enormes cajones de vidrio y cemento donde en pocos metros de terreno apretujan a seres vivos por millares. Una importación de individuos que sin pagar impuestos exigen todo lo que cada día es más difícil proveer: agua, energía, calles, espacio, seguridad, comida. Servida con 25% de descuento… y para que seguir. Y a cambio, traen un dinero que cada día vale menos y depositan en el país cantidades generosas de gases contaminantes y de productos de su catabolismo. Sumados a la violencia creciente.

Hasta aquí pareciera que los chiricanos podemos lavarnos las manos, que eso es problema de ellos, que como dicen nuestros campesinos: “cada uno sabe dónde amarra su caballo”. Pero el problema es que esos nuevos corsarios quieren “amarrar su caballo” aquí. Repetir lo que hoy le hacen a su ciudad. Venir a Boquete a derribar los bosques para plantar cemento y crear asentamientos humanos. Venir a tomarse nuestros ríos, no para producir algo, sino para brindarles a los que vivan en esos mamotretos, golosos consumidores de energía, el placer de vivir refrigerados las 24 horas del día. Y vender energía a otros países.

Es el apetito desmedido de los mismos grupos económicos que nunca se preocuparon por proveer de los servicios básicos ni a su propia comunidad y que a pesar de que optaron por la comodidad de recibirlos de empresas extranjeras, eso no les impidió contaminar las fuentes de agua que Dios les dejó en confianza. Ahora quieren tomarse los ríos y los bosques que otros supieron cuidar y acabar con todo lo que ya destruyeron en su comunidad.

El autor es ingeniero agrónomo

Ecologistas marcharon por sus ríos y ecosistemas en peligro

ECOLOGISTAS MARCHARON POR SUS RÍOS Y ECOSISTEMAS EN PELIGRO

Burica Press, David, 29 de junio de 2008.

Aproximadamente 1,500 personas de todos los rincones de la Provincia de Chiriquí y de la Comarca Ngobe Bugle acudieron a la cita ecologista denominada Marcha Verde en defensa de las cuencas hidrográficas de los magníficos ríos que están amenazados por 51 proyectos hidroeléctricos.  También los manifestantes mostraron preocupación por otros temas que pueden tener profundos efectos ambientales negativos como son la venta de las costas e islas y las refinerías de petróleo.

Esta marcha de acuerdo al reconocido Periodista Juan B. Gómez, es un hito en la historia de Chiriquí, donde de manera genuina y espontánea la ciudadanía está denunciando el asalto al que están sometidas las fuentes de agua de la Provincia de Chiriquí. Indicó que la demostración de civismo ambiental de esta marcha hace que sin lugar a dudas Chiriquí sea llamada la altiva por la clase de ciudadanos comprometidos que tiene para con las causas que ameritan de mucho valor, civismo y altivez.

Desde las 9:00 de la mañana del sábado 28 de junio centenares de personas fueron llegando a las inmediaciones del Hospital Regional de David, como hormiguitas desde diversos sectores como Paso Canoas, Barú, Sortová, Gariché, Bugaba, Volcán, Dolega, Boquete, Tabasará, Comarca Ngobe Bugle, Chorcha,  San Lorenzo, Gualaca, Río Sereno, Piedra Candela, etc.  También participó una pequeña delegación de la ciudad de Panamá y ciudadanos de diferentes grupos de la urbe chiricana. Todos traían diversas maneras de expresarse tales como cartulinas, telas, pañoletas, sombreros, disfraces, parlantes.  La jornada transcurrió de manera amena y cívica sin ningún tipo de incidentes.

La marcha fue cubierta por todos los medios de comunicación, escritos, radiales y televisivos  residentes en la capital provincial y donde dicha marcha verde mostró una fortaleza admirable dado la naturaleza del problema y empatía hacia esta causa, donde usualmente ni siquiera las personas afectadas toman parte de este tipo de actos cívicos, sin embargo en esta marcha se demostró que las comunidades afectadas y los ciudadanos de la ciudad están en una excelente mancuerna de no permitir que sus ríos sean concesionados y acaparados para medio centenar de proyectos hidroeléctricos planteados en Chiriquí, indicó un vocero de una ONG ecologista capitalina que participó de dicho acto.

Decenas ecologistas adultos mayores y jóvenes tomaron parte de la actividad, como son Raúl Montenegro, Raquel Coba, Demetrio Miranda, Damarís Sánchez, David Samudio, Ezequiel Miranda, Carmen Tedman, Dimas Ortega, Lucho Gerviz, Edidio Bonilla, Jorge Moreno, entre otros.

Por tus hijos y los míos defendamos nuestros ríos; aguas para la vida no para la muerte; Martín Torrijos dónde está, está vendiendo nuestros ríos; y la ANAM dónde está, está vendiendo a Panamá; qué hace Chiriquí en  la calle, defendiendo sus ríos; y así una veintena más de frases coreadas fueron desplegadas a lo largo de la ruta de poco más de tres kilómetros de recorrido que culminó en un mitin cívico cultural que duró una hora después de arribada la marcha al Parque de Cervantes en el centro de la ciudad de David.

Se observó la satisfacción de todos los participantes y organizadores que con sus palabras de despedida en el mitín así lo hicieron saber.

Fotos: Burica Press

Ambientalistas se toman capital chiricana en protesta pacífica

Por: Milagros Sánchez Pinzón (Semanario Culturama)
Email: mspinzon@gmail.com

“Tan solo después de que el último árbol sea derribado,
el último pez muerto, el último río envenenado, usted se dará cuenta
que el dinero no se come” (Indígena del Amazonas)

Reflexiones como éstas exhibían las pancartas portadas por las casi tres mil personas (según TVN-Canal 2) que inundaron las principales calles de la ciudad en la Gran Marcha Verde “Por la vida y el agua”, convocada para el sábado 28 de junio de 2008 por todos los grupos ambientalistas de la región.

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La protesta pacífica que avanzó desde la Vía Interamericana, a la altura del Hospital Regional de David, culminó en el anfiteatro del Parque de Cervantes, donde se congregaron los manifestantes para plantear sus exigencias a las autoridades encargadas de otorgar las concesiones a los proyectos que atentan contra el equilibrio del ecosistema y reducen con sus acciones las fuentes hídricas de Chiriquí y el país en general.

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Estudiantes universitarios y de secundaria, grupos religiosos con sus sacerdotes a la cabeza; niños, jóvenes y adultos de familias enteras; agrupaciones cívicas y delegaciones de los trece distritos: Alanje, Barú, Boquete, Boquerón, Bugaba, Dolega, Gualaca, David, Remedios, Renacimiento, San Lorenzo, San Félix y Tolé, unieron sus voces parar corerar:
¿Dónde está Torrijos?… Vendiendo nuestros ríos…

¿Dónde está la ANAM?… Vendiendo a Panamá….

Por tus hijos y los míos… Defendamos nuestros ríos…

Hidroeléctricas para qué…Si la rebaja no se ve.

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La disconformidad por el otorgamiento excesivo de concesiones para el establecimiento de hidroeléctricas fue la más evidente en los mensajes plasmados por los manifestantes, en su mayoría vestidos de verde y, que a simple vista, pertenecían a distintas clases sociales.

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Ricos y pobres, indígenas, empresarios y profesionales, elevaron su clamor para que el gobierno priorice la calidad de vida de los panameños (sobre todo el abastecimiento permanente de agua para las necesidades básicas) antes que la explotación desmedida de los recursos naturales.

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Aunque las agrupaciones ambientalistas citaron en el Parque de Cervantes a todos los alcaldes de la provincia para hacerle entrega del Manifiesto, solamente se presentó el alcalde Boquete, Manolo Ruiz y los representantes de los corregimientos de San Andrés, Luis López; de Rovira, Noriel Morales y de Dolega, Maxi Barría. Para los defensores del ambiente, corresponde a los detentadores del poder la decisión de suspender todos los proyectos que atenten contra la naturaleza y, en directa proporción, contra las formas sustentadoras de vida del panameño.

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Fotos siguientes: Eduardo Espinosa (Diario La Prensa)
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Concesiones hídricas producirán conflictos sociales

AGUA POTABLE.

Concesiones arriesgan paz nacional

El Gobierno debe hacer un estudio de las reservas acuíferas necesarias a futuro, afirman dirigentes.

LA PRENSA/David Mesa
ESCASEZ. Cada vez se hace más difícil que las comunidades pobres tengan acceso al agua potable.

José Quintero De León
jquintero@prensa.com

Las concesiones para explotar fuentes hídricas, aunque sean temporales, arriesgan la seguridad acuífera de las comunidades, lo que puede acelerar un estallido social por la falta del agua como ya se observa con los cierres de calles.

La advertencia proviene de Larissa Duarte, del Frente Unido por el Río Cobre, y de Yakarta Ríos, de Consumo Ético. Ambas participaron de las reuniones de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, la cual discute actualmente propuestas de ley que intentan regular los recursos hídricos del país y el pago por servicios ambientales.

Según Duarte, el vicepresidente Rubén Arosemena les prometió incluir su participación en la Concertación Nacional, pero estima que este proceso ya pasó de las consultas a la implementación de acuerdos y el tema de ambiente no fue abordado con todo rigor.

El frente, dijo, espera la respuesta, ya que el Estado debe trazar una política de manejo científico y con participación ciudadana antes de otorgar concesiones para explotaciones de agua potable, hidroeléctricas o minería, a la ligera.

Para el diputado Vitelio Ortega, de la subcomisión de Ambiente, las concesiones permanentes fueron eliminadas y solo subsisten las temporales, que serán reguladas. Pero Ríos dice que estas son a 25 años y el Gobierno debe suspender su concesión para hacer un estudio de las reservas de agua a futuro.