Saneamiento de la Bahía de Panamá avanza

PARQUE LEFEVRE

Limpieza de la bahía, viento en popa

LA PRENSA/Carlos Lemos

Los trabajos de saneamiento de la bahía de Panamá tienen, a la fecha, un 15% de avance. En sectores como calle 90 este, en Parque Lefevre, intersección con la Avenida Santa Elena, ya se observa maquinaria en los trabajos de colocación de tuberías colectoras.

limpieza de la bahía.Las obras se realizan en Panamá, San Miguelito y Arraiján.

Saneamiento avanza 15%

El director del Idaan, Juan Antonio Ducruet, dijo que se usarán tuneladoras en parte de la obra.

Algunos empresarios de Parque Lefevre se quejaron porque no les advirtieron de posibles afectaciones.

José Somarriba Hernández
jsomarriba@prensa.com

Los empresarios y comerciantes de la Avenida Santa Elena, en el corregimiento de Parque Lefevre, pueden estar tranquilos, pues los trabajos del proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá –que incluyen instalar 7.5 kilómetros de tuberías bajo esa vía– no implicarán romper la calle.

Se utilizarán máquinas tuneladoras (TBM), como explicó el director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Juan Antonio Ducruet, quien agregó que la obra registra a la fecha un avance general de 15% y se espera que en 36 meses esté concluida.

Los trabajos de saneamiento de la bahía de Panamá, con un costo aproximado de 350 millones de dólares, se realizan en corregimientos de los distritos de Panamá y San Miguelito, además de Veracruz, que pertenece a Arraiján.

La obra abarca 65 subcuencas de unos cinco ríos que desembocan en el Golfo de Panamá.

AVANCES DE LA OBRA

Ante el poco adelanto del proyecto, Ducruet dijo que «ese avance del 15% es general, pero si lo vemos de forma individual, hay sectores en que las obras registran 40% y hasta 60% de construcción».

Los trabajos –que ya empezaron– incluyen colocación de tuberías colectoras de aguas residuales en los ríos Palomo, Matías Hernández, Río Abajo, entre otros afluentes y quebradas de la capital y San Miguelito.

El proyecto también requiere la edificación de una planta de tratamiento de aguas en el río Juan Díaz, la que, una vez recibidas las descargas contaminadas, las purificará y enviará de vuelta al mar.

Además, se prevé erigir una planta de acopio de gas metano que servirá para generar y proporcionar parte de la energía eléctrica con la que funcionará la planta colectora de aguas residuales.

«Se necesita mucha energía eléctrica y el costo va a ser mitigado aprovechando el metano obtenido de los digestores de los lodos de aguas residuales. Esto está incluido en el proyecto original», sostuvo.

PENDIENTES

Pese a que aún falta por iniciar buena parte de la obra, las proyecciones son alentadoras, pues en los próximos meses, según Ducruet, arrancará la mayoría de los aspectos pendientes.

«Este año iniciaremos la construcción del túnel interceptor este, la colectora sobre el río Curundú y, en conjunto con la firma Odebretch, se construye la colectora de la Avenida Balboa. También la del río Tocumen y las redes adicionales de ese cauce», indicó el Director del Idaan.

Las colectoras tienen en promedio un período de construcción de 18 meses; la planta de tratamiento, 24 meses; y el túnel, hasta 36 meses, por lo que el sistema debe empezar operaciones en unos tres años.

AFECTACIONES

Ducruet reconoció que, a pesar de la planificación de la obra, hay lugares como calles secundarias, en que se han causado algunas incomodidades porque muros y construcciones menores han sido afectados, pero el proyecto contempla la restitución de los sitios afectados.

Por otro lado, el funcionario señaló que se han encontrado con que muchas personas han invadido las servidumbres de los ríos y las tuberías deben pasar por esos lugares.

En ese caso, agregó, se trata de negociar con los propietarios para buscar la forma de afectar lo menos posible, aunque hayan invadido la servidumbre pública.

Auriel Villalobos, gerente de Detailing Center –taller de chapistería ubicado frente a la Avenida Santa Elena–, dijo que «nadie nos ha dicho nada sobre el proyecto, y los trabajos en la parte posterior de nuestro negocio han causado algunas molestias… algunos no pueden entrar a sus casas».

Pese a ello, Villalobos ve con buenos ojos que se utilice la tecnología de tunelación «porque un carro entero podría caer en una de las zanjas, en caso que rompieran las calles».

UNA OBRA MILLONARIA

.COSTO: Se estima en 350 millones de dólares.

.SECTORES: El proyecto millonario se ejecuta en corregimientos de los distritos de Panamá, San Miguelito y Arraiján.

.ÁREAS: La obra se realiza en unos cinco ríos y 65 subcuencas que desembocan en ellos.

.ENTES: Las instituciones involucradas son: el Idaan, el MOP, el Municipio de Panamá, la Anam, el MEF, el Mivi y el Minsa.

 

Contaminación y la limpieza de la bahía de Panamá

UNA BUENA GUÍA.

Contaminación y la limpieza de la bahía de Panamá

Karl Kaufmann

En 1960 la bahía de San Francisco, en California, estaba más contaminada y en peor estado que la bahía de Panamá, pero el proceso que la cambió de un pozo séptico a un recurso natural de gran valor puede servir como guía a Panamá y como un ejemplo perfecto de qué no hacer con los recursos marinos costeros.

Hace más de 40 años la ciudad de San Francisco inició un programa para sanear su bahía. En un proceso similar al que se está iniciando en la ciudad de Panamá, se instaló un sistema nuevo de manejo de aguas servidas y se regularon cuidadosamente las fuentes identificables de contaminación. Pero en 1999 se descubrió que aunque las aguas de la bahía de San Francisco tenían niveles mucho más bajos de aguas servidas y que se veían y olían mejor, las poblaciones de peces y otros organismos habían disminuido notablemente. Estas poblaciones estaban siendo envenenadas por los contaminantes en la escorrentía urbana. ¿Por qué se había incrementado este problema desde los primeros años del proceso de saneo de la bahía? A medida que San Francisco creció, una proporción cada vez mayor de su superficie fue cubierta con pavimento, y el agua de lluvia que solía ser absorbida por el suelo era ahora canalizada en tuberías y expulsada hacia la bahía. En el camino, dichas aguas recogían todos esos contaminantes que son el producto de la civilización: partículas desprendidas de llantas y frenos, aceite de motor, gasolina, herbicidas y pesticidas de vegetación urbana, excremento de mascotas, hojas y recortes de grama, y toda la basura que los ciudadanos inescrupulosos arrojaban en calles y aceras o dentro de los desagües pluviales. Se sabe que los químicos tóxicos en esta escorrentía, incluso en concentraciones bajas, producen problemas reproductivos y de crecimiento en peces, camarones y otros animales. Algunos se concentran en los niveles superiores de la cadena alimenticia y pueden producir problemas de salud entre la población. En Estados Unidos, la escorrentía de áreas urbanas es una de las principales fuentes de polución costera, por lo que la Agencia de Protección Ambiental tiene un amplio programa para reducir su impacto en el ambiente.

Los suelos de los manglares y las áreas inundables adyacentes proveen un excelente filtro para atrapar los contaminantes que las aguas de tormentas acarrean debido a que la mayoría de los contaminantes presentes son atraídos por las partículas de arcilla o cieno en el agua y se asientan en el fondo de los lodos. Panamá es afortunada de tener una barrera casi ininterrumpida de manglares, ciénagas y otras áreas inundables que separan la bahía de las áreas urbanizadas del este de la ciudad, entre Costa del Este y Pacora.

La ciudad de Panamá está iniciando un proceso de crecimiento que potencialmente puede causar los mismos problemas de calidad de agua a los que se enfrentó San Francisco. Algunos promotores están planeando rellenar las áreas inundables y parte del manglar que aún existe entre Costa del Este y el aeropuerto para construir casas, campos de golf y parques industriales. En estos momentos se está revaluando la zonificación del área, la cual actualmente protege los manglares y áreas inundables, para permitir el desarrollo en los humedales costeros. A pesar de que se espera que los manglares permanezcan protegidos, si los ríos que recorren las áreas inundables y que continúan su paso por los manglares son canalizados, las aguas de tormentas acarrearán contaminantes directamente a la bahía en vez de ser filtrados por los humedales existentes.

Estos humedales han estado filtrando contaminantes, controlando inundaciones, y ofreciendo otros beneficios tales como servir de área de cría para peces y camarones, desde mucho antes que los presentes dueños poseyeran la tierra. El valor de estos servicios para Panamá es sustancial, y no deberían ser eliminados o alterados sin una cuidadosa evaluación del costo a largo plazo para la ciudad y el ambiente. Aprender de los errores de San Francisco es muy preferible a repetirlos.

Sería una lástima que Panamá invirtiera 300 millones de balboas saneando la bahía, solo para descubrir, como en San Francisco, que la bahía estaba más contaminada y tenía menos vida sil

El autor es miembro de la Sociedad Audubon de Panamá y maneja el programa de Monitoreo Ambiental Físico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales