Palabras sabias de un ex-rector: causas y consecuencias de conflictos

LOS HECHOS DEL 13 DE FEBRERO.

Suntracs, causas y resultados

Carlos Iván Zúñiga Guardia

La ciudad capital y otros puntos de la República se estremecieron el miércoles último con motivo de un conflicto entre la Policía Nacional y el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs). Sin precedentes en la historia del movimiento obrero, en cuestión de horas se montó un operativo de protestas callejeras que paralizó puntos estratégicos de la ciudad durante horas. Es obvio que toda acción de esta naturaleza a la que se añada la represión policíaca tiene consecuencias dañosas para la sociedad. Pero antes de analizar esas consecuencias se deben examinar las causas del conflicto con un método de interpretación jurídico–penal. Si nos dedicamos a juzgar y condenar los hechos anárquicos vividos y olvidamos absolutamente qué circunstancias apretaron el gatillo del conflicto, actuamos con una parcialidad que condena la justicia.

La subversión callejera caracterizada por la violencia es un delito. Pero todo delito responde a un proceso de causalidad de modo que todo efecto tiene su causa. El penalista busca en la causa la condición que prendió la chispa. El penalista suprime hipotéticamente la condición que de no haberse dado, nada hubiera provocado la reacción de protesta del miércoles 13 de febrero.

Este razonamiento nos lleva didácticamente al siguiente interrogatorio: ¿si la Policía Nacional no hubiera asesinado, a traición y sobre seguro, a un dirigente del Suntracs en la ciudad de Colón, se hubieran producido los desórdenes del día siguiente? Definitivamente ¡No!

Esto significa que la causa de lo ocurrido el miércoles último se encuentra en el vil asesinato del dirigente obrero. No debe olvidarse el apotegma penal que indica que quien incorpora en la vida del delito una condición ilícita es responsable de todas las consecuencias.

De allí que resulta impropio condenar los resultados sin detenerse a analizar y condenar prioritariamente las causas.

Existen otros elementos sicológicos que se hicieron presentes en las calles de la ciudad. Suntracs es un movimiento resentido con el sistema político porque ya han sido asesinados dos de sus líderes. No es igual la reacción ante un hecho primario que ante la reincidencia de un acoso criminal. El espíritu de conservación y la sed de justicia hacen más indomables las reacciones gremiales.

Esta verdad que sin duda conoce el Gobierno debió determinar una acción preventiva oficial una vez tuvo conocimiento del asesinato. En la misma noche del crimen el Gobierno debió movilizar sus energías para entrar en contacto con el Suntracs e iniciar un proceso de diálogo. De haberlo hecho se hubiera conjurado la carga explosiva que venía reventando el pecho del Suntracs y que solo esperaba el nuevo amanecer para estallarla en el rostro de la ciudad.

El Gobierno estaba tan seguro de que para el miércoles 13 algo grave ocurriría, que se dedicó a esperar con una Policía dispuesta a disolver a los manifestantes. En vez de asumir de inmediato la vía del diálogo, asumió la acostumbrada represión.

Al Gobierno le faltó prudencia y acción para evitar el desenlace tan crispante o violento del 13 de febrero. El Gobierno descartó por acción u omisión el cuarto de hora de la buena oportunidad. En cierto modo, tal vez, también desestimó la capacidad de respuesta del Suntracs y no incorporó en sus meditaciones lo que viene expuesto en este artículo.

En el análisis de las circunstancias algunos gremios económicos reiteraron sus exigencias en pro de un orden público estable. Nadie que vive en una sociedad civilizada puede oponerse a ese ideal. El orden público significa el imperio de la ley y por tanto la preservación de la vida. Lo recomendable, por tanto, es lograr una convivencia garantizada por el comportamiento igualmente civilizado de los agentes del orden. Lo que no puede ser es que un agente del orden asesine el orden público disparando en la espalda de un obrero luego de ejercer un derecho constitucional.

En toda acción ilícita la buena moral aconseja buscar con objetividad las causas. Si nos acostumbramos a este método, los hechos como los del 13 de febrero no ocurrirían. Esa buena moral también aconseja que el primer deber del Gobierno es prevenir, sobre todo cuando un resultado es lógicamente previsible.

Esta política sería la más propicia para lograr un orden público estable, sin causas delictivas y sin resultados negativos que todos lamentamos.

 

El autor es abogado y fue rector de la Universidad de Panamá

Asesinado dirigente obrero en Panamá, obreros reaccionan

Al Iromi Smith asesinado por fuerzas policiales

Panamá, BURICA PRESS, 13 de febrero de 2008
Este martes 12 de febrero, en medio de las protestas en las calles anunciadas por el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) contra el alto costo de la vida y la falta de medidas de salud y seguridad en la industria de la construcción, fue asesinado el dirigente del SUNTRACS, Al Iromi Smith, quien recibió un disparo a corta distancia por la espalda de parte de un agente de la Policía Nacional, denominados “linces”.
El dirigente sindical Al Iromi fue asesinado en los predios de la Policlínica Hugo Spadafora cuando acompañaba a otros dos heridos de bala, entre ellos el obrero Donaldo Pinilla. 47 trabajadores más fueron arrestados.
Al Iromi era uno de los principales dirigentes del SUNTRACS en la provincia de Colón, ampliamente reconocido por su carisma y beligerancia obrera. El dirigente asesinado era padre de 2 niños de 5 y 11 años. Airomi Smith, de tan sólo 28 años de edad, era también estudiante universitario de la Escuela de Matemáticas en el Centro Regional Universitario (CRU) de Colón.
El SUNTRACS ha denunciado desde el año pasado que está siendo objeto de actos de agresión contra sus trabajadores por parte del gobierno de Martín Torrijos y creen que el gobierno tiene planes para el asesinato selectivo de dirigentes sindicales.
El SUNTRACS responsabiliza de este nuevo acto de sangre al gobierno al mando del Partido Revolucionario Democrático (PRD) al cual acusan de “corrupto y represivo”, particularmente al Presidente Martín Torrijos, al Ministro de Gobierno, Daniel Delgado Diamante y el Director de la Policía, Rolando Mirones, por intentar sofocar con la fuerza policial el descontento popular por el alza excesivo del costo de la vida y de mejores medidas cohercitivas para que en la industria de la construcción no sigan habiendo tantos accidentes fatales.
Los dirigentes de SUNTRACS abrigan pocas esperanzas que se haga justicia ya indican que las investigaciones que se hagan las realizará la nueva Dirección de Investigación Judicial (DIJ), que está bajo el control de la Policía Nacional, siendo por tanto, jueces y partes.
Ya son tres los dirigentes obreros asesinados en menos de un año en Panamá. Los únicos encausados hasta el momento, son otros dirigentes obreros, que han catalogado esta situación como una “patraña” del gobierno para debilitar al movimiento obrero, que se ha convertido en el único grupo que confrontan de frente al gobierno de Martín Torrijos y sus políticas, tildadas de “neoliberales”.
Panamá arde un día después
Hoy la ciudad de Panamá, Colón amanecieron en pie de guerra, donde los trabajadores de construcción, de manera masiva salieron a las calles para protestar por el asesinato de dirigente obrero Al Iromi Smith y por la brutal actuación policial el día de ayer en Colón donde se pudo ver por medios televisivos locales, el uso excesivo de la fuerza, la cual no sólo asesinaron al dirigente Smith, sino que hirieron con bala a dos obreros más y vilipendiaron y arrestaron a más de 70 trabajadores.
Las protestas han puesto en jaque las fuerzas policiales versus la fuerza moral de los trabajadores, que aparantemente rebasaron la capacidad de reacción de la policía la cual tuvo que replegarse en varios puntos.
En la tarde se sumaron trabajadores de la Caja del Seguro Social y estudiantes de la Universidad de Panamá, que hasta pasada las 13 horas locales continúaban enfrentando a la policía antimotines, luego de una jornada de protestas que inició a las 6:30 de la mañana.
Ha habido por lo menos 15 sitios de cierre de calles en la ciudad de Panamá, las afueras, Panamá Oeste, Veraguas y Chiriquí.
Los medios televisivos locales cubrieron en vivo ampliamente las protestas durante gran parte de la mañana, pero a media mañana todas decidieron clausurar dichas transmisiones en vivo y transmitieron telenovelas. Luego que llegó el medio día, tuvieron nuevamente que reabrir los espacios y despachos dado que las actividades de protestas continuaban.
La reacción de Martín Torrijos ha sido de silencio y sólo ha hecho un llamado a la “cordura” por parte de los obreros en protesta, pero no ha habido pronunciamiento oficial, 6 horas después de iniciadas las confrontaciones.